Ni Bones ni X Files me pertenecen.

La tercera es la vencida

ROUND 1

Booth se detuvo en la puerta de la oficina de Brennan observándola: esa mujer hermosa, inteligente, valiente, que podía traspasarlo con una mirada, lo amaba. Su propio padre se lo había dicho y en su corazón él lo sabía desde antes pero como Max había dicho tenía el coraje de una oveja, tenía tanto miedo de perderla como compañera y amiga que no quería arriesgarse a tener algo más con ella. ¿Pero acaso no había estado pensando en tenerla junto a él desde el día que estuvieron juntos en Las Vegas? ¿No se había imaginado que la fantasía de Roxi y Tony podía hacerse realidad? Era un solo paso, una sola pregunta... ¿Pero si Max estaba equivocado? Quedar expuesto no era su objetivo así que decidió que quería ver hasta donde llegaba el autocontrol de la antropóloga.

Temperance sintió la presencia de Booth, sus ojos clavados en ella y levantó la vista hacia él. " Caroline tiene razón ¿qué estoy esperando para decirle lo que siento, que llegue otra Cam y lo aparte de mí?" pensó mirando al hombre que tenía frente a sí pero algo en su cerebro le dijo que no tenía que ceder tan fácil que tenía que ser él quien diera el primer paso; al final de cuentas podía reconocerse a sí misma que lo amaba pero todo hubiera sido más sencillo si él no hubiera interpuesto esa tonta línea entre ellos. Tenía que mantener la cabeza fría para jugar sus cartas poco a poco.

- ¿Tenemos un caso?- le preguntó cuando la guerra de miradas fue insostenible.

- Nop- dijo tomando asiento en el sofá- ¿No puedo venir a visitarte?- le preguntó algo herido.

- Booth, claro que puedes venir- su respuesta fue agradecida con una sonrisa por parte de su compañero. Ella cerró el archivo que estaba leyendo y se acomodó en su silla.

El juego estaba comenzando.

- ¿Has visto a Scully?

- Sí, el sábado por la noche vimos unas películas en su casa con Angela.

- ¿Qué vieron? ¿Alien o La Momia?- preguntó riéndose.

- ¿Por qué te ríes? No sé cuál es el chiste pero no vimos ninguna de esas películas.

- Lo siento, Bones.

- Tampoco vimos ninguna película de Wayne- dijo con ironía Brennan levantado una de sus cejas.

- No veo la razón por la que tres mujeres vean filmes de vaqueros- contestó con sarcasmo Booth.

- Tú me hiciste ver unas cuantas películas de él- le replicó Temperance- ¿quiere decir eso que no me ves como una mujer?- lo tenía a un paso del precipicio: si confesaba que la veía como tal significaba que no era sólo su compañera y podía obligarlo a decir cuáles eran sus sentimientos por ella.

- Te hice ver las películas de John Wayne porque no concibo que una persona en sus cabales desconozca a ese hombre- Temperance lo miraba con la boca abierta y un rastro de ira relampagueó en sus ojos- ¿Qué? ¿Dije algo malo?

- No, nada- dijo ella echando su silla hacia atrás, había perdido una buena oportunidad.

- ¿Tu padre?- preguntó Booth acomodando el nudo de su corbata.

- Bien, vive en el mismo edificio que yo. Pasamos mucho tiempo juntos- el cambio repentino de tema le llamó la atención.

-Imagino que se convirtió en algo así como tu... confesor, ¿no?

Brennan lo miró con desconcierto.

- Mi padre y yo tenemos que recuperar 15 años de relación, hablamos sobre mi vida en esos años, mis sueños, mi madre. Si con confesor estás refiriéndote a relación padre-hija, entonces sí.

- Le hablas de mí entonces- dijo con orgullo en su voz.

- ¿De ti?- preguntó Temperance poniéndose de pie y saliendo de detrás de su escritorio- ¿Qué te hace pensar que eres el centro de mi vida?

Booth también se levantó y se acercó a ella.

- Bueno, he sido una gran parte de tu vida estos años- le dijo con una de esas sonrisas encantadoras, pero esta vez ella no iba a caer.

- El hecho de que me hayas sacado de quicio durante los últimos tres años no significa que seas el eje de mi existencia.

- ¿Sacado de quicio?- preguntó con irritación Booth- Creo que he sido algo más que eso. Te rescaté, evité que te dispararan, que te metieran en prisión. Me merezco unos minutos en tu vida ¿no crees?

- Y te lo agradezco- respondió ella subiendo el tono de voz- ¡Pero no voy a edificarte un monumento!

- ¡Creí que tenías un poco de consideración hacia mí!

- ¿Y tú? ¡Te pregunto si me ves como una mujer y contestas que me hiciste ver esas películas para respaldar la leyenda de otro macho alfa!

Fuera de la oficina Angela, Cam, Hodgins y Zack miraban absortos la escena de los dos compañeros discutiendo. Los gritos resonaban por todo el edificio. Esta no era una pelea más y la artista se sentía responsable.

- ¿Qué diablos pasó? Pensé que haciendo que Max y Caroline hablaran con ellos los dos darían el brazo a torcer.

- ¿Qué hiciste?- preguntó Cam alarmada.

- Max le confesó a Booth que la Dra. B está enamorada de él y Caroline hizo lo propio con Brennan- explicó con cautela Jack.

- No fue muy inteligente- dijo Zack señalando hacia la oficina de su jefa.

Angela se encaminó hacia ella con decisión. Tenía que aclarar ciertas cosas. Cuando abrió la puerta, los gritos de Booth y Brennan la ensordecieron pero más llamó su atención la cercanía de los dos, la pasión con la que se miraban. "Quizás no está todo perdido" pensó.

- ¡Hey, muchachos!- dijo llevando su voz unas cuantas notas por encima de los gritos y cuando estos se volvieron hacia ella continuó- Están dando un lindo espectáculo. ¿Por qué discuten?

Los compañeros giraron nuevamente para quedar frente a sí y cuando notaron la poca distancia que había entre sus rostros ambos dieron un paso atrás con rapidez.

- No pasa nada- contestó con brusquedad Temperance mientras volvía a su asiento.

- Me voy- dijo Booth con rudeza.

El agente abandonó rápidamente el laboratorio sin notar la presencia de los otros tres científicos que lo miraban atónitos.

- Brenn, cariño ¿está todo bien?- preguntó Angela acercándose a su amiga.

- Todo está bien, igual que ayer, igual que hace un mes. Todo sigue igual- recalcó levantándose y abandonando el edificio.

La tristeza en los rostros de ambos compañeros estaba lejos de ser una certeza de que todo estaba bien.

ROUND 2

Temperance llegó a su casa y dejó caer su abrigo y su bolso sobre el sofá mientras se encaminaba a la cocina; necesitaba una cerveza fría para calmar sus nervios porque la discusión con Booth la había alterado a extremos desconocidos.

"¿Cómo llegué de intentar convencerlo de que dijera lo que siente por mí a que discutiéramos como dos niños? Si esta es mi manera de conquistar a alguien debería hacer un curso" pensó con amargura mientras se sentaba en el sofá y miraba la nada. Ahora no sólo no sabía lo que Booth sentía por ella sino que también estaba distanciada de su mejor amigo. Tenía que hacer las paces con él, su jueguito había llegado demasiado lejos.

Booth cerró de un portazo la puerta de su departamento. ¿Cómo podía ser tan infantil de acusar a Bones de que él no era importante en su vida? No le gustaba el camino que había tomado su idea de medir el autocontrol de Brennan, no había hecho más que medir su furia. No le agradaba disgustarse con ella porque a la larga se sentía responsable, triste y vacío sin su compañera. Quería buscar la manera de pedirle disculpas.

Iba a tomar el teléfono cuando éste comenzó a sonar.

- Quienquiera que sea, llame más tarde- gritó cuando contestó.

- Esta bien, Booth- contestó Temperance al otro lado del teléfono pero antes de poder colgar, su compañero habló:

- ¿Bones? Lo siento, no sabía que eras tú- un silencio cubrió la línea mientras ambos buscaban las palabras adecuadas- Pensaba llamarte- dijo al fin él.

- ¿En serio?

- Siento mucho todo lo que dije hoy.

- No tienes que disculparte, Booth. Yo también dije cosas... - "pero no te dije lo que realmente me hubiera gustado" pensó con lágrimas en los ojos.

- ¿Hacemos las paces? No me gusta que estés enojada conmigo... Me pone difícil el trabajo- rió para romper la tensión.

- ¿Tan imposible de tratar me vuelvo cuando estoy enojada?- preguntó Temperance relajándose.

- Ni te imaginas, pero no te preocupes, me acostumbré a trabajar con tu carácter.

Nuevamente el silencio cargado de palabras y sentimientos que ninguno de los dos se atrevía a decir.

-Mmmm... ¿Booth?

- ¿Bones?

- ¿Por qué no pasas esta noche por casa y para hacer las paces festejamos con Mac&Cheese?

- Me parece una gran idea. ¿Amigos?

- Claro. Hasta luego

Y por alguna razón la palabra amigos sabía amarga para ambos.

ROUND 3

Eran las siete treinta cuando Booth salió rumbo al departamento de su compañera. Iba decidido a decirle que estaba enamorado de ella no porque Max lo hubiera amenazado sino porque un día más sin ella a su lado era demasiado. Quería llevarle algo para demostrarle que ella ocupaba cada uno de sus pensamientos, que ella era toda su vida.

"¿Vino? No... eso llevan los amigos. ¿Bombones?¡Por Dios! Ni que fuera una película de los '50. ¿Flores?"

- ¡Eso es!- exclamó mientras estacionaba su auto frente a una florería.

Temperance no recordaba cuando había sido la última vez que había pasado toda una tarde en la cocina pero quería lucirse y agasajar a su compañero, al hombre que amaba, con una exquisita cena. No se había conformado sólo con las pastas... había preparado un exquisito pastel de fresas y se había puesto un vestido que hacía año y medio que llevaba colgado en su ropero: el vestido negro que Booth había escogido para ella cuando estuvieron encubiertos en Las Vegas. Era parte de una fantasía personal de que la relación entre ellos dos llegara al mismo nivel que la de Roxy y Tony.

Estaba terminando de arreglar la mesa cuando sonó el timbre. Nerviosa y temblando de emoción, abrió la puerta encontrándose con los ojos castaños de su compañero.

Booth enmudeció al ver la ropa que ella llevaba puesta Brennan, ese vestido se pegaba a sus curvas, insinuaba las formas del cuerpo de la antropóloga y lo hacía olvidar hasta de respirar, mientras la fragancia floral que despedía su piel lo llevaba al paraíso. Esa mujer podía hacerlo enloquecer.

- ¡Bones... estás... preciosa!- dijo cuando recuperó el habla.

Creyó ver un sonrojo en las mejillas de la chica cuando agradeciéndole su cumplido lo invitó a entrar.

- Ten- dijo entregándole el ramo sin quitar sus ojos de la mujer- Son para ti.

Fue el turno de Temperance de quedarse muda, una sonrisa se dibujó en su rostro mientras tomaba las flores.

- Los narcisos y las margaritas son mis flores preferidas- le dijo suavemente.

- Lo sé, Bones.

Parados uno frente al otro sin saber que decir o hacer parecían dos adolescentes en su primera cita... Cita... El pensamiento los golpeó a ambos. Una cena de amigos se había convertido sin pensarlo en una cita romántica con flores, música y todo lo demás.

Booth se acercó a ella y quitándole las flores de la mano la atrajo hacia él. Su voz sonaba profunda y su respiración entrecortada, Temperance podía leer sus emociones en sus ojos.

- No puedo seguir resistiéndome. Si estoy equivocado tienes que decírmelo porque... esto- dijo señalando la mesa, las flores, la cena- está gritándome que lo deseas tanto como yo.

Temperance cerró sus ojos invitándolo a dar el siguiente paso y cuando sintió su aliento sobre su rostro supo que no podía seguir ocultándole lo que su corazón gritaba. Los labios de Booth cubrieron los suyos con ansias, sus manos acariciaron su cintura mientras subían por su espalda enviando a todo su cuerpo descargas de placer. Profundizó el beso enredando sus manos temblorosas en los cabellos de Booth, se pegó a él anhelando que fueran uno, deseando mostrarle que ya no había barreras entre ellos. Sus labios bailaron la danza primitiva del deseo, la pasión, el amor mientras sus cuerpos se perdían en la necesidad de saciarse del otro. Por una vez el cerebro de la antropóloga estaba apagado, era su corazón quien dirigía cada movimiento, cada sentido. Sólo eran ella y su amado caballero de brillante armadura, sólo sus corazones latiendo en una misma sintonía, creando una música nueva, una música que era de ellos.

Alejando su rostro del de Temperance, Booth murmuró:

- Te amo más que a nada en este mundo.

- Yo también- le contestó ella perdiéndose en sus ojos- Fui una tonta en no decírtelo antes, Caroline tenía razón.

- ¿Caroline?

- Sí, ella vino a verme y me dijo que todo demostraba que estabas enamorado de mí y dejaría de ser un genio si no corría a decirte que yo también te amaba.

- Tu padre me amenazó si no te decía lo mismo, dijo estar convencido de que estabas enamorada de mí- contestó con una sonrisa Booth.

- ¡Angela!- dijo Temperance con sorpresa- Me escuchó decírselo a Dana.

- Entonces... – contestó Booth- Hodgins me escuchó confesárselo a Mulder y luego tendieron el plan. Voy a matarlo.

- ¿Estás seguro?- le replicó Temperance acercándose a él peligrosamente- Yo se los agradecería- terminó volviendo a perderse en los labios de Booth.