Bodas y algo más
Miles de luces, como pequeñas estrellas, iluminaban el techo de una de las cuevas de Waitomo donde una radiante Angela y un emocionado Hodgins pronunciaban sus votos de matrimonio. Sus mejores amigos habían organizado aquella pequeña escapada para cumplir el mayor de sus sueños y devolverles un favor a las personas que habían logrado que sus corazones se abrieran al amor.
Temperance no pudo evitar que una lágrima se deslizara por su mejilla y Booth que tenía los ojos puestos en la mujer que amaba apretó con fuerza su mano logrando que ella volviera la vista hacia él.
- ¿Todo bien?- preguntó en un susurro mientras sus dedos acariciaban la delicada mano que descansaba sobre la suya.
Ella asintió levemente mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
- Sólo pensaba en lo mágico que todo esto parece y a la vez...- se detuvo señalando los miles de puntos luminosos del lugar- puedo darle una explicación racional- dijo y girándose hacia Booth continuó- Quiero decir... soy una científica, puro razonamiento, pura lógica y la fe, la magia no tienen cabida en mi mente. No hay forma empírica de medirlas, estudiarlas, aplicar leyes a ellas. Desde que mis padres me abandonaron me atuve a las leyes de las ciencias para evitar dimensionar mi dolor, mi sufrimiento; era una forma sencilla de silenciar mi corazón, pero hoy... parada en este lugar no encuentro una forma de separar la ciencia de la fe y la magia. Es como si por fin hubiera encontrado un punto de unión: está dentro de mí... en el mismo lugar donde puedo encontrar mi amor por vos.
Ante sus palabras Booth no pudo resistirse a besar dulcemente los labios de Temperance, él sabía lo arduo que había sido el camino para llegar a esa conclusión. Solo él conocía las lágrimas no derramadas que atormentaban su corazón y era él también el único a quien le permitió acercarse de tal manera que se volvió uno con ella y juntos, sin saberlo al principio, ocultándose después, habían logrado derrumbar las paredes que Temperance construyera para no salir herida otra vez.
En ese mismo instante el juez pronunció las palabras que unirían a Angela y Jack por el resto de su vida y los invitó a confirmar su amor con un beso. Booth y Temperance se unieron al resto de los invitados y con entusiasmo aplaudieron al unísono para celebrar de amor de la que era testigo una oscura cueva cubierta de sicodélicos gusanos.
- Nunca podré agradecerles lo que hicieron por Jack y por mí- dijo Angela abrazando a Booth y luego a Mulder.
- No tienes nada que agradecer- respondió Booth que volviéndose al entomólogo agregó- Te debía un favor y espero haber pagado.
- Amigo, no te imaginas cuanto- sonrió Hodgins estrechando la mano del agente.
Doce horas atrás, Hodgins seguía pensando que la felicidad se le escapaba de las manos, que a pesar de la fortuna que poseía no podía tener lo único que realmente necesitaba pero la nueva "familia" que habían formado le había concedido su mayor sueño. Como el Hada Madrina de los cuentos infantiles, Booth y Mulder habían logrado lo imposible: que Birimbau firmara los papeles de divorcio y luego con la ayuda de dos bellos y dulces ángeles, Temperance y Dana, habían organizado esa maravillosa boda en el lugar que él pensara llevar a Angela de luna de miel antes que lo rechazara. Y eso significaba dos cosas: que sus amigos escuchaban las locuras que salían de su boca y que tenía AMIGOS.
Angela se acercó a sus amigas y les dio uno de esos abrazos especiales que se tenía reservado para las grandes ocasiones.
- Mil gracias por esto, no podrían haberme dado un regalo más grande que mi futuro, mis sueños y los de Jack. Les prometo que mis primeras dos hijas tendrán sus nombres.
- ¿Cuántos hijos piensas tener?- le preguntó Dana con cautela.
- Un millón- contestaron entre risas la artista y Temperance.
Cuando Dana se unió a sus risas, Angela pensó que era una mujer muy afortunada o tenía los astros a su favor pero después de trabajar tantos años junto a Brennan prefirió pensar que ninguna fuerza suprema había participado en esto, que estaba total y plenamente relacionado con sus propios deseos, que había sido su elección tener estas amigas y compartir con ellas sus secretos y ambiciones. Su lado esotérico no dudaba que había sido bendecida por Dios pero podía afirmarle a él mismo que no podría haber puesto nada mejor en su camino que a esas personas, esas dos personas que ahora podían disfrutar abiertamente del amor.
La banda tocaba "Right back where we started from" y Angela y Jack lideraban el tren de invitados que bailaban como si de eso dependiera su vida. Cuando la canción terminó, la orquesta decidió pasar a clásicos románticos y Mulder aprovechó la oportunidad para sacar a bailar a su compañera.
- ¿Me concederías esta pieza?- le preguntó extendiendo una mano hacia la mujer sentada frente a él.
- Será un honor- contestó Dana aceptando la mano y poniéndose de pie.
Mientras se deslizaban por la pista, Mulder no pudo dejar de admirarse de lo hermosa que lucía su novia y lo tonto que había sido eludiendo sus sentimientos por ella tanto tiempo. ¿Cuántas noches había deseado tenerla entre sus brazos, sentir la suavidad de su cercanía? ¿Y cuántos días había despertado soñando que ella le sonreía mientras el día nacía? Esa mujer era lo más cercano al cielo que había conocido y estaba dispuesto a todo con tal de tenerla a su lado, Dana no era como ninguna de las mujeres que había pasado por su existencia, no era superficial ni fría, era inteligente y segura de sí misma... Dana era el sol de su vida y quería verla brillar hasta el final de sus días.
Al ver a su novio tan inmerso en sus pensamientos, Dana le susurró al oído:
-¿Qué clase de extraterrestre está dominando tu mente?
- Bueno, a pesar de mis años de pericia en el tema, aún no puedo precisar que clase de ser superior eres- explicó con una sonrisa.
Dana le devolvió la sonrisa mientras volvía a descansar su cabeza en el hombro de Mulder.
- Dana- ella levantó la vista hacia él- mi vida nunca fue la misma desde el secuestro de mi hermana y lo sabes; siempre estuve más cerca del cielo que de la tierra pero lo único que me hace desear más este lugar que cualquier otra porción del universo es tu presencia...- se detuvo para mirarla a los ojos y besarla con delicadeza, apartándose de sus labios, siguió- Mi lugar en el mundo está precisamente aquí y quiero pedirte que te cases conmigo para encontrar siempre el camino a casa.
Los ojos de Dana estaban cubiertos de lágrimas y sus labios temblaban a causa de la emoción, pero el valor que desde que conoció a Mulder había crecido en su interior, le permitió encontrar la fuerza para hacer algo que Dana Scully jamás hubiera hecho. Poniéndose en puntas de pie atrajo los labios de Mulder a los suyos para besarlos con toda la intensidad de sus sentimientos.
Cuando la necesidad de aire primó por sobre el deseo, Dana se apartó de su novio y con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, le dijo:
- Nunca podría decirte que no a nada. Corrí tras seres inimaginables sólo porque creías en ellos, eludí mi ciencia y mis creencias sólo para poder creer en ti. Te amé en silencio durante muchos años y casarme contigo era lo más cercano a ver un ovni para ti. Nunca imaginé que podría pronunciar estas palabras, pero estoy más que dispuesta a decirlas si significan el principio del camino: Sí, Mulder, quiero casarme contigo.
- ¿Sabes que mi idea sobre el matrimonio no ha cambiado, verdad?- preguntó Temperance cuando terminaron de felicitar a Dana y Fox.
- ¿Ni siquiera un poco?- le dijo con ironía Booth- Estamos en una boda que nosotros mismos organizamos, dos de nuestros mejores amigos acaban de comprometerse y ¿aún así no crees que sea el camino lógico de una relación?
- No necesito una ceremonia civil o religiosa para aceptar unir mi vida a la tuya, el matrimonio no es más que una acto social destinado a ejercer un poder ilimitado sobre la mujer, la cual en muchas culturas es considerada una mercancía...
- Bones, suficiente. Veo tu punto, no vas a casarte conmigo- declaró con cierta melancolía Booth.
- No necesariamente- contestó Temperance abrazando a su novio- Toda teoría puede rebatirse si se halla el experimento que compruebe su error.
- ¿Y cuál sería el posible error en tu teoría sobre el matrimonio?- preguntó Booth con esperanza mientras se acercaba al rostro de Temperance.
- El amor – contestó ella uniendo sus labios a los del agente.
