-¡Maldito bastardo!
-N-no, por-por favor no me hagas daño. –gritaba un joven mientras derramaba abundantes lagrimas.
-Te di de plazo una semana… y el plazo se a acabo. –dijo un joven de ojos ámbar intenso.
-¡Juro que te pagare, solo necesito mas tiempo!
Un joven de cabellos plata recogidos en una coleta baja y ojos ámbar intenso mantenía elevado en el aire y contra la pared, a un estudiante probablemente de primer año.
-Te explique las reglas para hacer negocios con migo, ahora, si no tienes el dinero…
El albino saco una navaja de su bolsillo y la coloco en el abdomen del estudiante.
-Te sacare los órganos y los venderé, así pagaras tu deuda. –decía el albino riendo.
El joven puso una cara de horror al oír esas palabras, sabia que el lo haría, después de todo, el jefe de los "Snake" Inuyasha, no se andaba con juegecitos.
-Vamos, Inu… -dijo un joven moreno de ojos azules.
-Démosle otra oportunidad, seria una pena que a un mes de empezar su carrera ya tuviera que terminarla. –decía el moreno riendo.
-Feh… Miroku tu siempre tan compasivo. –dijo poniendo cara de asco.
Inuyasha soltó al estudiante en el aire, haciendo que este se diera un buen golpe al caer al suelo.
-Gra-gracias…juro que en tres días tendrás el dinero…
-¡Lárgate antes de que me arrepienta! –grito el albino enfurecido.
El joven se levanto y como si el mismísimo diablo lo persiguiera hecho a correr.
-Anda, guarda eso. –dijo Miroku con referencia a la navaja.
Inuyasha guardo la navaja de nuevo en el bolsillo de su uniforme con un gesto de desagrado.
-Si no fuera por que te paro los pies, ya hubieras acabado con media universidad. –dijo el moreno divertido.
-Pss… eso es para que aprendan, no solo basta con pedirme la mercancía, luego también ay que pagarla… ¿Qué maldita parte no entienden?
-Por cierto Inuyasha, esta tarde nos llegan cuatro kilos de cocaína y dos de maría.
-Pues ya sabes el procedimiento, recógela donde siempre y diles a nuestros hombres que comiencen a venderla.
-Bien, y otra cosa…
-¿Que pasa ahora?
-¿Tu no tienes clase de Aeronáutica dentro de cinco minutos? –dijo Miroku mirando su reloj.
-¡Oh, mierda lo olvide! ¡Adiós, luego te veo! –dijo Inuyasha corriendo por el pasillo hacia su próxima clase.
-…este idiota…algún día olvidara la cabeza en casa… -pensó Miroku mientras suspiraba.
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-¡Por favor Sango-chan ayúdame, no entiendo este ejercicio! –gritaba una suplicante Kagome.
-Pe-pero Kagome, yo no tengo ni idea de contabilidad. –decía la castaña intentando zafarse de su amiga.
-Ay…son demasiados números para mi cabecita.
-Tranquila, yo ayer hice explotar el horno en clase de repostería. –decía Sango suspirando.
-Oh, valla. ¿Y el profesor se enfado?
-Me las arregle para limpiar todo antes de que el llegara, si veía la catástrofe que había provocado…de seguro me suspendería.
-¿Y como explicaste lo del horno?
-Dije que alguna de las mujeres de la limpieza había echado productos químicos que habían quemado y destruido el horno. –dijo la joven divertida.
-¡¿Y se lo creyó?!
-Supongo que si, de momento no me han llamado al despacho del director. –decía Sango riendo.
Kagome no entendía como su amiga podía ser tan escurridiza, a diferencia de ella, Sango mentía muy bien y nunca la atrapaban. Tenia que darle clases… aun que mejor primero acababa sus deberes de contabilidad.
Sango y Kagome se encontraban tumbadas en el césped del campus, hacia un excelente día, y asta dentro de dos horas no tenían clase.
Las jóvenes observaron como varios chicos que se encontraban a su derecha quedaron perplejos observando algo, o, a alguien.
-¿Que ocurre? –dijo Kagome mirando hacia aquella dirección.
-Bah… son las hermanas Minamoto.- dijo Sango poniendo mala cara.
Kagome entonces pudo observar a dos chicas, una de ellas llevaba el uniforme azul por lo que era ya mayorcita la otra en cambio era bastante mas joven y llevaba el uniforme escocés al igual que ellas, probablemente fuese de primer año.
-¿Y que hay con ellas? –pregunto Kagome confundida.
-Mejor di "con ella" –dijo Sango cruzándose de brazos.
-¿Ella?
-Me refiero a la de primer año, Minamoto Rin. A los de mi clase se les cae la baba con esa chica.
-Valla, ambas parecen muy serias.
-Oh no, te puedo asegurar que Rin no tiene nada de seria, todo lo contrario.
-¿Y la otra?
-Matsumoto Kagura, es su hermana mayor, una tipa con muy malas pulgas. –decía Sango poniendo cara de asco.
-¿Por que te caen tan mal Sango-chan?
-¿Es que no as oído hablar de los "Gunslinger"?
-Um, en mi clase comentaron algo sobre los "Snake", pero no había oído hablar de ellos. –dijo Kagome confundida.
-Aquí existen dos bandas importantes: Los "Snake" y los "Gunslinger".
Los "Snake" se dedican a introducir droga en la universidad, los "Gunslinger" son los que se encargan del contrabando de armas.
-¡¿Armas?! –grito la pelinegra asustada.
-Probablemente esas dos ahora mismo lleven una pistola en cada pierna. –dijo Sango suspirando.
-Ya veo que son mala gente…
-Si, y la peor es Kagura, ya que ella es la jefa de toda la banda.
-¿Y los profesores saben todo esto?
-Supongo que algo tienen que imaginarse, pero muy poca gente saben quienes son.
-¿Y tu como lo sabes?
-Kagome, esto es un secreto. ¿Conoces a Yamato, el de mi clase?
-¿El chico rubio?
-Si, ese mismo.
-¿Qué ocurre con el?
-Una vez lo vi negociando con un chico de tercer año que pertenecia a la banda, oi que el normalmente les compra rifles y pistolas, para mas tarde venderlas el en el mercado negro y así sacar una buena tajada de dinero, también escuche que Kagura era la jefa de la banda, pero esto es un secreto, casi nadie de aquí sabe esto, así que lo mantendremos en secreto.
Kagome había comenzado a palidecer. Y quien no lo haría al escuchar todas estas cosas, en verdad dentro de esa universidad había un mundo de delincuentes.
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Ya era tarde y quedaban ya pocas clases para irse a casa.
En el aula A-4 los estudiantes de quinto año de medicina estaban alborotados debido a la cantidad injusta de tareas que les había mandado el profesor.
La clase dio por finalizada, y los estudiantes comenzaron a levantarse para recoger sus cosas e irse a casa.
Un joven albino de 23 años, con unos ojos ámbar bellísimos y unas facciones finas, aun permanecía sentado observando su agenda, la cual intentaba mantener ordenada, pero pocas veces lo conseguía.
-¡Hey Sessh-kun! –grito un alegre joven que acababa de entrar en el aula.
-Koga, no me llames así, no tengo diez años. –dijo el joven de cabello platino y ojos ámbar a su amigo.
-Tu sabes que te lo digo de bromas, por cierto, necesito tu ayuda. –dijo el hombre moreno suplicante.
-¿Qué te ocurre?
Koga deposito sobre la mesa de Sesshoumaru un libro de biología casi más grande que la propia mesa.
-¡Ayúdame con las tareas! –dijo este poniendo ojitos de cordero.
-No. –dijo rotundamente el albino.
-¿!Por-por que!?
-Por que para ti "ayuda" significa…"Sesshoumaru hazme las tareas mientras yo me arrasco la barriga"
- Tampoco es así, sabes que biología no es mi fuerte.
-Entonces no haber hecho medicina. –dijo el abino serio.
-Oye, que estoy en el mismo curso que tu, solo que en distinta aula. Si e llegado asta aquí es por que valgo, así que, si no me quieres ayudar, buscare ayuda en el corazón bondadoso de otra persona. –dijo Koga haciéndose el martil.
-Sabes, la carrera de teatro te hubiera ido mejor, pero en fin, ven a mi casa y haremos las tareas juntos, ¿de acuerdo? –dijo el albino rindiéndose ante el.
-¡¿Si?! Gracias Sessh, tu si eres un amigo. –dijo este dándole una palmadita en la espalda.
-Venga, vamos… -dijo Sesshoumaru cogiendo su maleta.
Ambos salieron del aula, bajaron las escaleras y llegaron al segundo piso, ambos recorrían los pasillos de los alumnos de tercer año ya que tenían que pasar por ahí para llegar a las escaleras que los llevaban a la salida del recinto.
Ambos doblaron la esquina del pasillo y lo que encontraron allí hizo que la cara de Sesshoumaru mostrara una mueca de enfado y desagrado.
-Hola hermanito.- dijo en tono de burla un joven de lindas orejitas que se encontraba sentado en el pasillo.
-¿Que demonios as hecho esta vez Inuyasha? –pregunto el hombre enfadado.
-Nada. –dijo este girando la cabeza hacia el otro lado.
-¿Nada, y por eso te han echado de clase? –dijo Sesshoumaru levantando una ceja.
- Solo hice un pequeño comentario inofensivo a la profesora sobre su exceso de grasa. –dijo Inuyasha con una sonrisa dibujada en sus labios.
- Tú tan bocazas como siempre. –dijo esta vez Koga con intenciones de burla.
-¡Ah! ¿Koga desde cuando estas aquí? No te había visto. –dijo Inuyasha en tono de ironía con intención de hacer enfadar al moreno.
-Pues yo si te había visto, como no reconocerte, con esas pintas de perro callejero que llevas. –dijo este respondiendo a la burla.
-¡¿Que as dicho?! Te voy a partir la car….
Inuyasha se levanto agresivamente con intención de empezar una pelea contra ese tipo que tan mal le caía. Pero, el muchacho fue detenido por su hermano mayor, el cual se puso entre ambos para impedir una pelea de ese tipo.
-Inuyasha no te atrevas a utilizar los puños, quédate ay sentado pensando en lo que as hecho, como si tuvieras cinco años. –dijo Sesshoumaru molesto.
-Tu siempre poniéndote en medio…-dijo el joven volviendo a sentarse en el suelo con un gesto de desprecio.
-Koga, vamos. –dijo Sesshoumaru volviendo a retomar el camino.
Koga solo miro al joven albino con una cara burlona y este hizo igual.
Sesshoumaru y el llegaron a las escaleras de salida, bajaron y por fin salieron del recinto.
-…-Koga suspiro.
-¿Que te ocurre? –pregunto el joven albino a su amigo.
-Oye Sessh, tu hermano no piensa dejar esa banda. –decía Koga mas seriamente esta vez.
Sesshoumaru no respondió al instante, el recordaba todas las veces que había hablado con Inuyasha y había tratado de convencerlo para que dejase esa maldita banda, antes el pensaba que su hermano simplemente era uno mas de ellos, pero desde que se entero de que Inuyasha iba a ser el jefe de los "Snake" no había vuelto a hablar con el sobre el tema. A pesar de llevarse mal, ambos eran hermanos, y por lo tanto Sesshoumaru no podía evitar preocuparse, sabía que de seguir así Inuyasha al final terminaría mal.
-¿No quieres hablar del tema? –pregunto Koga con cierto grado de tristeza.
-N-no, no es eso, es que, estaba pensando…
-¿Entonces, as vuelto a hablar con el?
-No, desde aquella vez no volví a mencionar el tema. –dijo Sesshoumaru decaído.
- Oh… -musito Koga sin saber que decir.
-Ya tiene 20 años, debe hacer con su vida lo que quiera. –dijo el albino esta vez mas serio.
-Esta estudiando la carrera de Aeronáutica por que quiere ser piloto, ¿no? -pregunto Koga.
-Si, desde pequeño fue su sueño, y ahora que esta a punto de lograrlo, puede echarlo todo a perder.
-¿A punto de lograrlo? Am… yo pensé que tu hermano era un zoquete para los estudios. –dijo Koha sorprendido.
-Es un zoquete y un idiota, pero es listo y suele sacar notas bastante altas.
-Valla, no lo sabia. –dijo Koga con cierta envidia.
En verdad no lo aparentaba, Inuyasha vestía un uniforme ciertamente "modificado" por el, los pantalones los llevaba mas largos, de modo que estos se arrastraran por el suelo, encima del uniforme, en vez de llevar la americana que todos llevaban el llevaba su chaqueta negra y gris, llevaba el pelo recogido en una coleta baja y para colmo algo que llamaba mucho la atención era su piercing de oro en su oreja izquierda, el cual dejo K.O a su padre y a su hermano cuando se lo vieron por primera vez al entrar en casa.
Por fin llegaron a casa de Sesshoumaru, Koga también provenía de una familia rica y vivía en una lujosa casa, pero sin duda la riqueza de los Taishou era aplastante, solo había que ver aquella inmensa mansión para descubrirlo, y como no, su padre Inu Taishou era uno de los grandes médicos de Hokaido y su hijo mayor Sesshoumaru llevaba el mismo camino que el.
Ambos entraron en la casa, el salón era gigantesco y en medio había unas escaleras que llevaban al piso de arriba, los jóvenes subieron por ellas para llegar a la habitación de Sesshoumaru, la cual se encontraba al lado de la de Inuyasha el cual tenía puesto un cartel en la puerta.
"Prohibido pasar"
-Pss…muy típico de tu hermano. –dijo Koga al verlo.
Ambos entraron en la habitación de Sesshoumaru.
Koga ya había estado varias veces en casa de este, normalmente cuando el profesor les mandaba tareas difíciles siempre acudía a el, ya que siempre lo solía ayudar a pesar de su carácter orgulloso.
-Bueno empecemos. –dijo Sesshoumaru sentándose en el borde de su cama.
-¿A que? –pregunto Koga confundido.
Sesshoumaru mostró un gesto de molestia ante la pregunta de su amigo.
-Pues a lo que as venido, a que te ayude con las tareas de biología. –dijo el albino molesto.
- ¡Ah, si! Lo había olvidado. –dijo Koga poniendo sus manos detrás de la cabeza.
-¿Por donde empezamos Sessh?
-¿Qué tal…sacando el libro?
Las horas pasaron, Koga y Sesshoumaru por fin habían acabado sus tareas, y este estaba a punto de irse.
-Bueno, gracias Sessh. –dijo Koga alegre.
Sesshoumaru no contesto, en realidad llevaba ya bastante rato mirando su reloj, como si esperase a alguien.
-¿Oye me escuchas? –dijo el moreno sacándolo de sus pensamientos.
-A-si adiós Koga.
-Oye que te ocurre, estas continuamente mirando el reloj.
-No es nada…
-¡Oh! ¡¿No me digas que esta por llegar tu novia?! Claro y por eso quieres que me marche, ¿no es así? –dijo Koga riendo.
-No digas idioteces, siempre estas con ese temita. –dijo el peliblanco molesto.
-Es que ya va siendo hora de que te eches una novia señor antipático.
-Adiós Koga. –dijo Sesshoumaru empujándolo fuera de casa y cerrando la puerta.
En verdad su amigo era bien irritante, siempre sacando el tema de "chicas" cuando el no tenia necesidad de algo así, después de todo ahora prefería centrarse en acabar su carrera y luego ya se vería.
Ya eran casi las siete de la tarde, Sesshoumaru no dejaba de mirar su reloj, en realidad había alguien que ya debería haber llegado como muy tarde a las seis.
-"Donde demonios se habrá metido Inuyasha" –pensó Sesshoumaru molesto.
Sesshoumaru estaba algo preocupado, normalmente cuando este llegaba tarde a casa por lo menos solía llamar para avisar, pero desde que lo había visto en el pasillo de la universidad no había vuelto a saber nada de el.
Pasó otra hora, ya eran las ocho de la noche y como todos los días Inu Taishou llego a casa.
-Hijos ya llegue. –grito el hombre nada mas entrar por la puerta.
Pero este no recibió respuesta.
-¡Ey! ¡Inuyasha, Sesshoumaru! –volvió a gritar el hombre al ver que ninguno de sus dos hijos salía a recibirlo.
-Oh, padre ya volviste. –dijo Sesshoumaru saliendo a su encuentro..
-Um… que extraño, no huelo la cena, ¿Las criadas aun no han empezado a hacerla?
-Si, bueno…-dijo Sesshoumaru mirando hacia la cocina.
-Que extraño, tu hermano para las siete de la tarde ya se esta quejando para que hagan la cena.
-Es que padre, veras… Inuyasha aun no…
De repente el timbre sonó, Inu Taishou se dirigió a la puerta para abrir, sus ojos ámbar se sobresaltaron al ver otros del mismo color pero mucho más decaídos.
-¡¿Inuyasha hijo, que te ocurrió?! –grito el hombre sobresaltado al ver el estado de su hijo.
Este no dijo nada, en verdad no pudo hacerlo ya que nada mas ver a su padre se desmayo, por suerte el hombre lo agarro para que no se golpeara contra el suelo.
Sesshoumaru que también mostraba una cara de espanto miraba la escena sin decir nada, en realidad ya se imaginaba por que estaba así.
Inu Taishou lo cargo asta depositarlo en el sofá, Inuyasha tenia el labio inferior partido y tenia un pequeño hilo de sangre, algo mas alarmante era la herida que tenia en el abdomen, probablemente de una navaja, esta se veía bastante fea y sangraba bastante.
-¡Sesshoumaru, tráeme el botiquín rápido! –grito el hombre a su hijo mayor.
-¡Si voy! –grito el joven mientras iba a por el.
Pronto dos de las criadas aparecieron en la sala alarmadas por los gritos de su jefe. Ambas se asustaron al ver el estado del hijo menor del señor Taishou.
-¡¿El joven Inuyasha se encuentra bien?! –pregunto una de ellas asustada.
-Tranquilas, no es grabe, aun que tendré que darle puntos en la herida del abdomen.
Sesshoumaru volvió con el botiquín y varios de los utensilios de su padre.
-Bien Sesshoumaru, esta será tu primera intervención como medico.
-¿Vas a darle puntos? –dijo Sesshoumaru, mirando la herida del abdomen.
-Si, mientras cojo los utensilios, para esa hemorragia. –dijo el hombre mientras rebuscaba en su botiquín.
Sesshoumaru detuvo la hemorragia con un pañuelo, después su padre limpio la herida y comenzó a darle los puntos. Debido al dolor, el joven albino comenzó a despertar.
-Sesshoumaru, sujétalo para que no se mueva.
-¡Inuyasha quieto! –grito el mayor mientras lo sujetaba.
-¿Que es este dol-or….? –se quejaba el albino.
-Hijo no te muevas, ya casi termino.-dijo el hombre mientras hacia el ultimo nudo para después cortar la cuerda.
La herida principal ya estaba cerrada, ahora vendría el peor trozo, las explicaciones.
-Bien hijo, si gustas, puedes empezar a decirme que a pasado. –dijo el hombre con tono serio.
-Nada. –dijo el joven volteando la cabeza hacia un lado.
Tanto Sesshoumaru como el padre de ambos, quedaron sorprendidos ante la respuesta tan simple del albino.
-¡Pedazo de estupido! ¡¿Cómo que nada, si as llegado medio muerto a casa?! –grito un enfurecido Sesshoumaru.
-Sesshoumaru, cálmate hijo…-dijo el hombre en tono suave.
Inuyasha miro a Sesshoumaru por unos instantes, ambos sabían lo que había pasado, pero ninguno de los dos iba a decir nada.
-Inuyasha, me voy a quedar aquí hasta que me lo cuentes. –dijo el hombre sentándose junto a el en el sofá.
-Solo fue…una pelea. –dijo el joven.
-¿Con quien?
-Solo fue un tipo que empezó a molestarme y…terminamos peleando. –dijo este volviendo a girar la cabeza.
Inu Taisho emitió un sonoro suspiro, savia que su hijo menor era bastante problemático y siempre andaba metido en líos, pero nunca antes había pasado nada como esto.
-Sesshoumaru, ayuda a subir a tu hermano a la habitación.
Sesshoumaru no dijo nada, puso en pie a Inuyasha y lo sujeto por los hombros para ayudarlo a subir, a pesar de las quejas del joven que pedía que lo soltara.
-No necesito tu ayuda. –decía el joven intentando soltarse.
Sesshoumaru aprovecho que su padre no estuviera mirándolos para susurrarle unas palabras a Inuyasha.
-Se perfectamente que esto a sido una pelea de las tuyas con alguna banda, así que sube ahora mismo por que me lo vas a contar todo, mocoso idiota. –dijo Sesshoumaru con tono amenazante.
Inuyasha no estaba para discutir ahora, en verdad todavía se encontraba débil y le dolía todo el cuerpo.
Por fin llegaron a la habitación de Inuyasha, Sesshoumaru deposito sin mucho cuidado a su hermano en la cama y se sentó en la silla de su escritorio.
-Empieza a hablar. –dijo el mayor con tono serio.
