Nargles

Luna tenía su última clase del día, hechizos, con el profesor Flitwick, jefe de su casa y su profesor favorito. Cuando se levantó esa mañana había estado cansada porla reunión del E.D. la noche anterior, pero cuando llegó la lechuza, tras ser inspeccionada, esa mañana se había puesto alegre. Su padre le decía que había conseguido un cuerno de Snorlack de cuernos arrugados. ¡Por fin conseguía uno!

Al día siguiente cogería el espresso para regresar a Londres. Tenía muchas ganas de ver a su padre, que le contara lo que pasaba en Inglaterra de verdad, no creia esas bobadas que salían en El Profeta. Tal vez tená noticias de Harry, Hermione y Ronald.

El profesor flitwick dio por terminada la clase, Luna, como siempre le ayudó a recoger las cosas que habían utilizado y salió. Apenas había dado unos pasos cuando vió a Neville. Tal vez la estuviera esperando, desechó rápidamente la idea, ese día no había reunión.

Luna se acercó a él y le llamó varias veces. En un determinado momento él comenzó a sonreir. "Tiene una sonrisa bonita y es un chico tan dulce. ¿Se le habrá metido un torposoplo?"

-Neville. ¡Neville!- Volvió a probar.

- ¿Eh?- Contestó él mirandola por fin.

- Llevo un rato llamándote, estabas sonriendo. Me gusta tu sonrisa. Ya casi nunca sonríes, aunque claro en estos tiempos...-Neville miró hacia arriba y ella le siguió con la mirada.

- Mira, muérdago.

- Sin duda infestado de nargles.- Dijo ella sabiendo que era cierto, Filch tenía la costumbre de no desnarglelizar los muerdagos antes de ponerlos, aunque tal vez ya lo hubiera intentado, esas criaturillas eran dificiles de coger y peligrosas si no les caia bien.

- ¿Qué son los nargles?- La chica buscó cómo decirle qué eran, pero entonces vio uno asomado entre sus hojas, mirandolos.

- Súbeme, acabo de ver uno, te lo mostraré.- Él la cogió por las rodillas apenas rozandola en un principio, lo que le hizo cosquillas y ella soltó una risita apenas audible pero que hizo que el nargle se acercara más, luego Neville la cogió fuerte pero suavemente, como si tuviera algo preciado que no queria que se rompiese. Cuando puso la mano junto al nargle este se subió rápidamente a ella.- Lo tengo, ya puedes bajarme.

Él la bajo con cuidado, al llegar abajo vió que tenía las mejillas rojas por el esfuerzo de subirla.

- ¿Preparado?- Le preguntó

El chico asintió y Luna fue destapando lentamente sus manos con la esperanza de que Neville, un chico con gran corazón, pudiera verlos como ella los veia.

- Debían estar haciéndote cosquillas, por eso sonreías, aunque es raro, o quizás fuera un torposoplo.

- No, estaba pensando en ti, por eso sonreía.- ¿Sonreia cuando pensaba en ella? Bueno, si, también podía sonreir al pensar en una amiga. Sin embargo, sería tan bonito... - No creí que existieran.

- Tú también creías que estaba loca, también me llamabas lunática.- Le hubiera gustado que no fuese así, pero no podía reprocharselo a nadie, y menos a él.

- Antes de conocerte te tenía miedo.

- ¿Tú, miedo? Pero si eres muy valiente.

- Pero ahora que te conozco, incluso si estuvieras loca me daría igual. Mis padres se volvieron locos, Luna, Bellatrix Lestrange los volvió locos al torturarles y no por eso no les quiero, aunque no sean caces de reconocerme.-Luna, a diferencia de la mayoría de la gente, no le compadeció, sino que le admiró más- Eres la primera a la que se lo cuento, Ginny, Harry. Hermione y Ron lo saben, pero por casualidad.- La chica sonrió eso significaba mucho para ella.- Me da igual si estás loca, tengo en las manos un nargle, tal vez yo también este loco, pero me gustas.

- A ti te gusta Hermione Granger.- En la voz, y en el corazón, de la rubia no había reproche alguna, aunque sí una tristeza enorme por tener la certeza de que el chico del que estaba enamorada; si, enamorada, porque la única forma de ver un Vasariah era estar enamorado, eran unos seres muy tiernos que desde finales de su cuarto curso no paraban de jugar cerca de ella pidiendole atención; no le correspondiera.

- Me gustó Hermione.- Pese a todo Luna no estaba preparada para ese mazazo, no por la parte que a ella le tocaba, sino por Neville. Hermione amaba, única y exclusivamente, a Ronald.- Me gustan las chicas buenas e inteligentes, y soñadoras cosa que no es precisamente.- ¿Acababa de decirle que ya no le gustaba Hermione sino ella?- ¿Puedo... me dejarías que... que yo te besara?

- Nunca me han besado.

- Y a mi tampoco.

Entonces él se acercó y unió sus labios a los de ella, que instintivamente cerró los ojos. Fue un beso corto, suave, y la forma más sencilla de subir al paraiso. Antes de que pudiera decidir si había sido un sueño, volvió a sentir los labios del chico y sus manos en la cintura, tratandola de nuevo como un objeto preciado. Cuando el beso terminó abrió los ojos y vió una docena de Vasariah danzando en torno a ellos, pestañeo varias veces, alli seguían, igual que Neville que la acariciaba las mejillas y sonreía. Ella le abrazó y entre besos, abrazos y caricias, pasaron lo que parecían segundos aunque la luz de un nuevo día les negara más tiempo. Tenían que coger el tren que los llevaría a casa y a la vez los separaría. Pero ni la distancia más larga les separaría porque cuando el amor es verdadero la distancia más corta entre dos corazones no es la linea recta, sino un punto, porque esa distancia es inexistente.


Y aquí esta la parte de Luna, realmente ha sido algo complicado intentar hacer un IC de ella, pero espero haberlo un review y sabre si os ha gustado o si no.

Besos, Neevy.