IV. Rapidez


-Estuvieron deliciosos. –dijo la mas joven llevándose la mano a la tripa en señal de satisfacción.

-Si… aun que, si comemos tanto engordaremos…

-Sango no digas eso, además, recuerda lo de este fin de semana. –dijo la pelinegra con los ojos brillantes.

-Tranquila Kagome, que no lo olvido… -dijo Sango irónicamente.

-Por cierto Rin, ¿Quieres venir? –dijo Kagome con una sonrisa.

-¿A dónde? –dijo la morena confusa.

-Sango y yo pensamos ir de compras el sábado que viene, nos gustaría que vendrías con nosotras.

-Oh de acuerdo, hace mucho que no iba de compras, ¡Me encantaría! –dijo Rin ilusionada.

-Bien, pues entonces esta decidido, el sábado ¡compras! –grito una alegre Kagome.

-Pe-pero espera, todavía es miércoles.

-Sango-chan no arruines el momento. –dijo la mas joven riendo.

- hmm… esta Kagome…-

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-Inuyasha, no se si deberíamos fiarnos. –decía un preocupado joven de ojos azules.

-Ya lo se Miroku… pero no tenemos otra opción, tenemos que darle a Kagura el dinero que le debemos, y solo podremos conseguirlo haciendo tratos con Naraku.

-¡Pe-pero Inuyasha, sabes que ese tipo es un tramposo! –decía el moreno alterado.

-Pues vamos a tener que arriesgarnos; y hablando de eso, ¿Tu ya contactaste con el? - pregunto el albino.

-Si, le mande un e-mail , y me dijo que perfecto; el próximo sábado a las 16:30 en el piso -2 del centro comercial "Stree".

-Bien, dile que allí estaremos. – dijo Inuyasha con una mirada desafiante.

-Ok, por cierto, ¿Rin ya te paso las dos pistolas que le encargaste?

-Claro que si, sabes que esa niña es muy puntual con sus encargos.

-Mejor, por que las vamos a necesitar por si las cosas se ponen feas con Naraku. –dijo el moreno algo asustado.

-Si, pero solo en una desesperada situación. Entiende que no podemos ir matando gente por hay, no quiero ir a la cárcel tan joven. –dijo el albino serio.

-Pues claro Inu, sabes que yo no soy de esos tipos. –dijo Miroku fanfarrón.

-No, a ti te gusta mas meter virus en ordenadores ajenos. –dijo el albino riendo.

-Ya me conoces, el mundo de la informática ya no tiene misterios para mí. – presumió el moreno mientras acariciaba su portátil rojo, el cual siempre llevaba encima.

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La semana trascurrió sin demasiada emoción.

Sango tuvo que limpiar todos los hornos de la clase de repostería, ya que el director se entero de que la responsable del accidente fue ella; Kagome consiguió aprobar el examen de contabilidad, aun que no con demasiada nota, y Rin seguía pensando en el hermano mayor de Inuyasha, aquel hombre tan lindo con el que por suerte tropezó.

-Rin-chan, ¿Entonces dices que tu chofer nos llevara al centro? –pregunto Sango.

-Si, no os preocupéis, pasare a buscaros a vuestro apartamento y luego nos iremos al centro, estar listas para las 11:00, y venir con mucha hambre, por que el restaurante al que os voy a llevar os va a encantar. –dijo la mas joven alegre.

-De acuerdo, entonces estaremos listas para las 11:00, ¡Asta mañana Rin-chan!-gritaron Sango y Kagome mientras se despedían de su amiga.

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-¡Corre Sango-chan, necesito las planchas del pelo! –decía una alterada morena al ver que el tiempo se les echaba encima.

-Espera Kagome, solo me queda el flequillo. –decía Sango mientras se alisaba la ultima parte.

-¡Pues date prisa, solo quedan cinco minutos para las once!

A pesar de levantarse pronto, tanto Sango como Kagome sufrieron la peor crisis que puede sufrir una mujer, no sabían que ponerse.

También tenían que alisarse un poco el pelo, ya que después de ducharse el cabello quedaba con demasiado volumen, y desde luego aquel día no era Halloween.

Ya era la hora, Kagome había conseguido las planchas y su cabello ya estaba alisado, ambas salieron a la calle y al instante un gran coche negro apareció de la nada.

-¡Bueno días! –saludo una alegre Rin desde la ventanilla.

-¡Rin-chan! Ya estamos listas! –grito la morena.

-Bien, subir.

El trayecto no fue muy largo, en apenas quince minutos alcanzaron el centro.

Hacia un día caluroso, y el sol brillaba en lo alto del firmamento, apenas había nubes y la brisa era deliciosa.

Las jóvenes se despidieron del chofer que mas tarde volvería a buscarlas y siguieron a Rin, ya que era la única que conocía el lugar.

-El restaurante que os digo esta en un centro comercial cerca de aquí, se llama "Stree"

-¿Stree? Um… de que me suena ese nombre. –dijo Sango pensativa.

-Creo que en Tokio también hay uno, pero es mucho más pequeño que este. –comento la mas joven.

Caminaron por las grandes calles del centro, las cuales estaban llenas de gente, pronto avistaron el centro comercial Stree, el cual era mas grande de lo que nuestras dos jóvenes se imaginaban.

-¡Venga entremos, nuestro día de compras a comenzado! –grito Kagome entrando en el recinto.

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La mañana paso volando, nuestras jóvenes después de comer se pusieron inmediatamente con las compras, Sango se compro tres vestidos, una cazadora y varios pares de zapatos, Kagome definitivamente iba a por los complementos, pulseras, anillos, cintas, y todo lo que se le pareciese, Rin por otro lado se había comprado dos abrigos, tres faldas y dos jerséis.

Ya iban a dar las cuatro y media de a tarde y nuestras jóvenes cansadas decidieron sentarse en una cafetería a tomar unos refrescos.

-Estoy…muerta… -se quejaba Sango mientras se acariciaba los pies.

-Pues yo aun tengo energía para más. –grito una entusiasmada Kagome.

-Aun quedan muchas tiendas además….- pero la más joven no termino la frase.

Algo había llamado la atención de Rin, la cual miraba en dirección a las escaleras que bajaban a los garajes.

-"Eran ellos, estoy segura" –pensó la morena todavía mirando al lugar.

-¿Rin-chan? –pregunto Kagome al ver que la joven estaba distraída.

-Eh…esto, enseguida vuelvo chicas, ir pidiendo de mientras ¿vale? –dijo la joven mientras se levantaba de la mesa y corría hacia las escaleras.

Sango y Kagome se miraron mutuamente, pero decidieron no hacer preguntas, la camarera vino pronto y pidieron tres refrescos dos para ellas y otro para la ausentada Rin.

La morena bajaba las escaleras a toda velocidad, ya casi había llegado al piso -1.

Pero al llegar pudo ver que la puerta estaba cerrada, no era el piso al que iban, así que decidió bajar al piso -2.

-Um… oye Inuyasha ¿No as oído algo? – dijo un joven de ojos azules mirando hacia sus espaldas.

-Yo no e oído nada, además, Naraku tiene que venir en la otra dirección, me imagino que vendrá en su coche. –decía el albino mirando la entrada del aparcamiento subterráneo.

Miroku dejo de darle importancia y se coloco al lado de Inuyasha, el joven portaba una maleta con forma de mochila, donde se encontraba la mercancía; dos kilos de cocaína.

Los jóvenes esperaban pacientemente la llegada de Naraku, y parecían no haberse dado cuenta de la presencia de alguien más. Entre las sombras una joven de mirada chocolate los observaba interesadamente.

-"Como pensaba, son Inuyasha y Miroku" –

Pero el ruido de unos motores hizo que los tres se alarmaran, a toda velocidad un coche deportivo rojo apareció de la nada, y se paro enfrente de nuestros dos jóvenes.

De el bajaron 4 tipos que vestían trajes con corbata y uno de ellos abrió la puerta a otro hombre, este mucho mas mayor que todos ellos, probablemente de unos 32 años, el cual vestía un traje americano negro con una corbata roja.

-Naraku, pensábamos que no venias. –dijo Inuyasha con tono serio.

-¿Como no iba a venir Inu? Jamás le haría eso a uno de mis mejores proveedores. –dijo Naraku riendo.

-Bueno tienes la mercancía? –pregunto nuevamente el hombre.

El albino le hizo un gesto a Miroku, el cual abrió la maleta que llevaba con el, y dentro pudo verse claramente la mercancía.

-Aquí esta, ahora el dinero. –dijo Inuyasha cargando la maleta.

Tanto Naraku como sus hombre comenzaron a reír estrepitosamente, cosa que indicaba mala señal.

-Mira Inu, es que hay un pequeño problema, digamos que… Últimamente no estoy bien de fondos, así que… si me das la mercancía ahora, podré venderla y pagarte pronto, ¿entiendes? –dijo el hombre en tono fanfarrón.

-Te crees que soy imbecil? –dijo el albino esta vez mas enfadado.

-No, claro que no, pero si eres listo…. –decía Naraku mientras llevaba su mano a su cintura con intención de coger algo.

Inuyasha savia que lo que Naraku iba a sacar era un arma, así que el también llevo rápidamente su mano a la cintura para coger la suya, pero… Alguien fue más rápido que todos ellos.

Ante el asombro de todos, Naraku tenía una pistola pegada a su sien, la cual era sujetada por una linda chica de mirada persuasiva.

-Oh, valla primita, cuanto tiempo. –dijo Naraku bajando su mirada hacia ella.

-¡Rin! –gritaron Inuyasha y Miroku a la vez.

-Pero mira que eres tonto Inuyasha, parece que no conocieras a mi primo. –dijo Rin mirando al albino.

Inuyasha no dijo nada, la joven tenia razón, había sido una tontería fiarse de Naraku.

-Y tu primo, deja de ser tan rastrero y dale el dinero, ¿O prefieres que te vuele esa cabeza tan hueca que tienes? –amenazo la joven poniendo su dedo en el gatillo.

La cara de Naraku se volvió seria, rápidamente uno de sus hombres saco un maletín negro y se lo entrego a Miroku, este por su lado le entrego la mercancía.

-Un gusto hacer tratos con tigo Naraku, como siempre. –dijo Inuyasha irónicamente.

-Hm…. Y ahora, Rin-chan, ¿Me podrías quitar esta pistola de la cabeza?

Rin no dijo nada, aparto el arma y la guardo bajo su falda, como hacia de costumbre.

-Sabes prima, cada día esta más linda. –dijo el hombre subiendo en su auto y dedicándole una perversa mirada. -Dale recuerdos a Kagura.

El coche rápidamente desapareció de sus vistas con el mismo estrepitoso ruido con el que había aparecido.

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-Kagome, ¿No esta tardando demasiado Rin? –pregunto Sango preocupada.

-Es cierto… - suspiro Kagome mientras miraba las escaleras por las que había bajado la morena.

-Voy a buscarla.-dijo Sango poniéndose en pie.

-Pues yo también voy, ¡Quizás le aya pasado algo! –grito Kagome mientras agarraba a Sango.

Ambas se dirigieron hacia las escaleras y comenzaron a bajarlas, llegando pronto al piso -1.

Intentaron abrir la puerta pero estaba cerrada, así que siguieron bajando escaleras abajo.

-¿Que se supones que haces tu aquí? –pregunto Inuyasha malhumorado a la joven.

-Os vi bajar, y pensé que se trataría de algún contrabando.

-Pero, por que as venido, esto no tenia nada que ver con tigo. –volvió a reprimir el albino.

-Esta es la zona donde mi primo suele encontrarse con su clientes y proveedores, así que di por supuesto que os ibais a encontrar con el. Mejor deberíais darme las gracias por haberos salvado el pellejo.

-Hmp. –musito el albino desviando la mirada.

-Muchas gracias, hermosa Rin. –dijo el joven de ojos azules tomando las manos de la joven.

-¡Miroku! ¡No empieces! –grito Inuyasha apartando a su amigo de ella.

-Por cierto, Miroku abre el maletín, aun no hemos comprobado si esta todo el dinero.

-Bien, Rin me ayudas, tu primo suele entregar maletines con un cierre un tanto extraño.

-Claro, mira solo tienes que apretar aquí y, ¡ya esta! –dijo la morena abriendo el maletín y dejando a la vista los montones de billetes.

Inuyasha ya tranquilo al ver que todo finalmente había salido bien, decidió retirarse del lugar, pero pronto una extraña presencia hizo que se alarmara, alguien los observaba.

-Miroku guarda el maletín. –dijo Inuyasha rudo y sacando su pistola del pantalón.

-¿Pe-pero Inuyasha que haces? –dijo el joven de ojos azules al ver que su amigo se dirigía hacia una esquina.

Todo paso muy rápido, Rin observo como Inuyasha alzaba su pistola hacia alguien que se encontraba en la esquina de las escaleras y a la vez unos gritos de espanto se escucharon.

La joven reconoció esos gritos.

-¡Inuyasha NO! –grito Rin asustada.

Inuyasha bajo su arma al ver que las intrusas eran solo dos chicas más o menos de su edad. Las cuales habían cerrado los ojos por miedo y permanecían aun así.

-¡ Kagome, Sango! –grito Rin acercándose a ellas.

Ambas abrieron los ojos y quedaron perplejas mirando al tipo que las había apuntado, era un joven alto de cabello plateado y ojos ámbar intenso, bastante lindo después de todo.

-¿! Rin, estas bien?! ¿! Este loco te ha hecho algo!? –grito Kagome mientras miraba a Inuyasha.

-¿A quien le estas llamando loco, pequeña chismosa?

-¡¿Pues tu que crees?! ! As estado a punto de matarnos!

-Kagome, tranquilízate, por favor. –dijo Rin mientras abrazaba a su amiga.

-Por cierto, ¿Cuanto tiempo llevabais observándonos? –pregunto de nuevo el albino.

-Desde que Rin abrió ese maletín lleno de dinero. –contesto esta vez Sango.

Rin no dijo nada. Tanto Sango como Kagome sabían quien era Rin, pero aun así, ella no estaba feliz de que la hubiesen visto en una situación como esta.

-Chicas yo no… -pero las palabras de la mas joven murieron en sus labios.

-Rin no tiene nada que ver, en realidad lo único que ha hecho ha sido salvarnos la vida. -explico Miroku dulcemente a la joven castaña que tenia delante.

-Esta bien, ¿Puedes soltarme ya las manos? -dijo Sango algo sonrojada.

-¡Miroku! –grito Inuyasha enojado nuevamente.

-Oh disculpa, no me di cuenta.-

-Si, claro.- suspiro la castaña.

-Por cierto no me as dicho tu nombre.

-Sa-sango...-dijo esta sonrojándose.

-Encantado, yo soy...-

-Miroku.-

-¿Um? Que sorpresa, veo que me conoces. –dijo este con una sonrisa seductora.

-En realidad no, pero el "loco" te ha llamado así. –dijo la castaña mirando a Inuyasha.

-¡Repite eso! –dijo el joven de ojos ámbar gritando.

Rin que observaba la escena algo extraña, decidió que ya era hora de irse de aquel lugar.

-Sango, Kagome, mejor vamonos ya ¿si? –pregunto Rin a sus amigas.

-Si mejor, aun nos queda un largo día. –contesto Kagome.

-Miroku nosotros también nos vamos. –dijo el joven dándose la vuelta.

-Oh, que lastima, en fin, adiós mi linda Sango. –dijo el joven moreno guiñándole un ojo.

-A-adiós. –contesto esta roja como un tomate.

Cuando parecía que Inuyasha y Miroku iban a partir, el albino se giro hacia ellas de nuevo.

-Siento haberte apuntado, Kagome. –dijo este volviendo a girarse sobre sus talones.

Kagome no dijo nada, pero un pequeño rubor en su mejilla lo dijo todo. Después de todo parecía un buen chico.


Lo se, lo mío no tiene perdón de dios. Pero en mi defensa diré que e estado de exámenes y se me hacia imposible actualizar, así que nuevamente ¡gomenasai! T_T

Bueno como disculpa tengo que comentarles algo, soy una pésima dibujante, pero en mi DevianArt están colgados los dibujos de los personajes de mi fic, aun no están todos pero los iré subiendo, nada mas para que vean como son los trajes de la universidad y así, espero que me dejen reviews, y aquí les dejo el link de la galería:

http:// xxx-rin-xxx. deviantart . com / gallery /# FanFic

*Pongo el link separado, por que sino no me deja ponerlo, ustedes ponganlo todo junto, ok?