Un dulce psicopata


El fin de semana paso muy rápido, el sábado nuestras chicas visitaron el centro comercial Stree y el domingo tocaba hacer las tareas, tanto de la universidad como las de la casa, por que de momento la colada no se hace sola.

Una pena, pero ya era lunes y volvían las clases…

Kagome y Sango se pusieron sus uniformes y acudieron a clases. Las primeras horas fueron muy monótonas, asta que llego el descanso de media mañana.

-Sango vamos a buscar a Rin, creo que ahora salía de clase de pedagogía.

-No hace falta, ya me adelante. –dijo una joven risueña tras ellas.

-¡Rin-chan!-gritaron ambas.-Nos asustaste.

-Oh lo siento, no era mi intención. –se disculpo esta riendo.

Mientras nuestras jóvenes hablaban, no muy lejos de allí un cúmulo de gente comenzó a formarse alrededor de dos jóvenes, y por los gritos parecían estar peleando.

-¡Inuyasha, vamos! –gritaban unos a su derecha.

-¡Hoyo no te rindas! –gritaban otros a la izquierda.

Las tres chicas se acercaron a ver que ocurría, y la cara de las tres quedo helada al ver que uno de los jóvenes que estaba peleando era el chico de pelo plateado del sábado, Inuyasha.

-¿! Que, Inuyasha viene a esta universidad?! –grito una alterada Kagome.

-Pues claro, y Miroku también. –Contesto Rin como si fuera la cosa más normal del mundo-

-En verdad…Ese chico es más problemático de lo que pensaba. –dijo Kagome observando como ambos jóvenes se golpeaban mutuamente.

-Uhm. No sabes asta que punto. –comento Rin.

-¿Y Miroku no esta por aquí? –pregunto esta vez Sango mirando a su alrededor.

-Sango-chan, noto el ambiente ciertamente azucarado, dinos, que hay entre ese chico y tú. ¿ehh….?

-¿!Pe-pero Kagome, que d-dices!?

-Si, si, no disimules jovencita. –decía Kagome con sonrisa perversa.

-Oh, parece que ya termino.

Sango y Kagome volvieron a prestar atención a la pelea, pero como acababa de decir Rin, ya había terminado.

Inuyasha como de costumbre había salido vencedor, dejando al pobre chico tumbado en el suelo con un hilo de sangre cayendo de su labio inferior.

-¡Pero que bruto! –grito Kagome sin poder reprimir sus palabras.

Sango y Rin miraron a Kagome, la cual había gritado tan alto, que toda la gente de su alrededor la había oído, incluso cierto joven al que iba dedicado tan hermoso halago.

-Oye tú, ¿De nuevo por aquí? –dijo el albino con tono burlón.

-Para tu información estudio aquí.

-Si, eso ya lo veo. –dijo el albino observando el uniforme de la morena.

Kagome también lo observo, Inuyasha llevaba el uniforme escocés, así que eso quería decir que no era mayor de 20 años.

-Y dime que estudias. –pregunto Kagome algo mas calmada.

-¿A caso te importa?

-¡Solo pretendía ser amable! –grito esta enfadada. –Será mejor que me valla.-dijo la morena mientras giraba sobre sus talones.

-Espera.

Kagome no pretendía hacerle caso, pero no tubo mas remedio que detenerse, ya que una fuerte mano la acababa de agarrar del brazo.

La morena se giro algo sonrojada al ver que el joven la miraba con rostro serio pero a la vez dulce.

-Estoy estudiando Ingeniería Aeronáutica.

-Ah… -musito la joven aun sonrojada.

-¿Solo sabes decir eso?

-¿Eh…?

-Sabes, eres rara. –le susurro el albino con tono de burla.

-¡Yo no soy rara! ¡Eres tu que…! –pero olvido lo que iba a decir.

-¿Yo, que?

-¡Na-nada! ¡Tengo que irme! –y sin despedirse de Sango y Rin, Kagome se fue del lugar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

-¡Sessh-kun! ¡Ayúdame con las tareas! –gritaba un suplicante Koga.

-No.

-¡! Sessh-kun!!

-¡Vuelve a llamarme así y te juro que cambiare tu zumo de pomelo por acido sulfúrico!.

Koga al ver la cara de Sesshoumaru decidió callarse, hoy desde luego no tenia un buen día.

-¿Que te ocurre Sessh, hice algo malo para que estés así con migo?

-No, perdona Koga, pero es que hoy no tengo un buen día. –se exculpo el peliblanco llevándose una mano a la cabeza.

-No será por tu hermano de nuevo, ¿verdad? –pregunto el moreno esta vez mas serio.

-El mismo, ¡es que no puedo creerlo! –grito Sesshoumaru mientras aporreaba la mesa.

-¿Qué a hecho esta vez?

-Que yo sepa no a hecho nada, pero, ¿Sabes que encontré el otro día en su cuarto?

-Uhm, sorpréndeme.- musito Koga irónicamente.

-¡Una pistola!

Koga lo miro esta vez asustado, aquello ya no era cosa de niños. Una navaja pasaba, pero… ¿un arma?

-¡Shh! ¡Sessh no grites!

-Pero Koga te das cuenta de la situación, que narices hacia el con un arma, y peor, "que habrá hecho con ella".

-Tranquilízate, tu hermano podrá ser muy agresivo, inmaduro y problemático, pero no es un asesino.

-De momento.-

-Vamos, ¡Seguro que además era de juguete! –comento el joven intentando quitarle importancia al asunto.

-Koga, no es para reírse.

-Perdona, no era mi intención. Y… ¿Se lo as dicho a tu padre?

-Claro que no, no quiero darle más disgustos.

- ¿Sabes de donde la saco?-

-Uhm, eso esta mas que claro, ¿no? Los Gunslinger…

-Si, tienes razón, de seguro los jefes de ambas bandas se ayuden mutuamente.-respondió Koga pensativo.

-Gracias Koga, eso me ayuda.-lo reprimió el albino.

-Disculpa, disculpa. Lo que deberías hacer es dejar de pensar en eso ahora, quizás esa pistola no fuese suya o simplemente se la estuviera guardando a alguien…

-Ojala estés en lo cierto.

-¡Ya veras que si!-dijo Koga mientras sonreía débilmente.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

-¡Ay no! Pero por que me puse tan nerviosa. –se reprochaba una joven de cabello azabache a si misma.

-¡Kagome-chan!

La joven se giro al ver que Rin se acercaba a ella con cara de cansancio.

-¡Rin!

-¿Oye que paso, por que te fuiste así?

-Es ese tipo, que me pone enferma. –dijo la morena cruzándose de brazos.

-No le hagas caso, siempre es igual.

-¡Pero se las pasa molestándome a cada rato que me lo encuentro!

-Si bueno…

Rin no sabía que decir, en verdad Inuyasha era un problemático y un estupido cuando se lo proponía.

La joven cogio a su amiga del brazo y la arrastro asta la siguiente clase. Ya solo quedaban dos horas mas para que terminara la jornada, y quería terminarla bien.

Después de aquel pequeño incidente, las últimas dos horas transcurrieron con normalidad. Kagome había aprobado su examen de Marketing, y ya feliz se disponía a recoger sus cosas para irse a casa.

-Higurashi espera. –la llamo una mujer algo anciana.

-Profesora Kaede, ¿Que ocurre?

-¿No te olvidas algo? –replico esta alzando una ceja.

-Pu-pues, no, creo que no… ¿o si?

-Que hay de tu trabajo de contabilidad.

Kagome quedo como un iceberg al escuchar aquellas palabras, lo había olvidado, olvidado por completo.

-Etto… vera, lo tengo en casa, pero… ¡Mañana lo tiene encima de su mesa, lo prometo!

En realidad, la joven había olvidado por completo el maldito trabajo de contabilidad, pero fue la única excusa que se le ocurrió.

-Nada de eso, te vas a quedar a hacerlo.

-¿!Que!? –grito una alterada morena.

-Ve al aula 12, hay están los estudiantes que como tu, no hicieron sus respectivas tareas, avise al profesor para que te guardara un sitio en la clase.

Kagome no dijo nada, acababa de caer en una inmensa depresión, hacia mucho que no la castigaban. Podría no hacer caso a la vieja e irse a casa, pero eso significaría un suspenso en sus notas, y por lo tanto una depresión aun mas grande.

Kagome llego al aula que le había indicado Kaede, toco la puerta y el profesor la dejo pasar.

No era una clase muy grande, había unas diez personas, cada cual parecía estar haciendo sus tareas. El profesor le indico donde sentarse.

Maldita sea la hora en que lo conoció.

-¡Tu! –grito la joven de cabello azabache al ver a cierta persona.

-Ey, pero si es la loca de antes, ¿Ya se te paso la rabieta niña? –dijo el joven peliblanco con una sonrisa burlona.

-Cierra la boca, vine a terminar con una tarea, no a discutir con tigo. –dijo mientras sacaba sus cosas.

-Pues como todos los que estamos aquí.

-Pues bien.

Kagome prefirió ignorarlo, saco sus cosas, y….

Pero como ignorarlo…era tan…tan…tan…lindo.

-"! Pero en que demonios piensas estupida, quieres concentrarte y dejar de mirarlo!" –pensaba la morena mientras se apretaba la cabeza como si estuviera demente.

-¡Ey! –la llamo Inuyasha al ver que la joven se estaba sometiendo ella misma a una lucha mental.

-¿Q-que quieres?

Inuyasha solo suspiro y dedicándole una atrevida pero a la vez dulce sonrisa, solo pudo decir.

-Estas loca.

Cuatro duras y largas horas duró aquel reclutamiento en el aula 12 junto al psicópata de pelo platino.

La morena termino su trabajo y comenzó a recoger sus cosas bajo la mirada de Inuyasha, el cual también comenzó a recoger las suyas y salio junto a Kagome del aula.

-¿Que, ahora también me persigues? –le reprocho la morena.

-No, simplemente terminamos al mismo tiempo. –le contesto el joven burlón.

-Si claro.

-Si.

-¡Cállate!

-¿Oye ya te enojaste de nuevo niña?

-¿!A quien le llamas niña, asesino demente?!

-Ey, no vallas diciendo eso por hay.

-¿Por que no, si es verdad?

-De momento no e matado a nadie tonta.

-Tiempo al tiempo.

-Pues si, ahora mismo hay cierta personita molesta a la que me gustaría liquidar. –dijo el albino mirando a Kagome de forma sensual.

El rostro de Kagome se torno pálido. ¿Y si hablaba en serio?

-Era broma.

-¡Estupido! –grito esta enfurecida.

Por un momento a pesar de los reproches de la morena, Inuyasha pareció distraído, comenzó a mirar hacia sus espaldas con cierto temor en sus ojos ámbar, alguien se estaba acercando por el pasillo lateral, y no sabía por que, pero tenía un mal presentimiento.

Al ver que el albino no la escuchaba Kagome guardo silencio, y fue entonces cuando escucho un agudo y leve sonido parecido al del gatillo de una pistola y después solo pudo sentir los brazos de Inuyasha, los cuales fuertemente la protegieron y arrogaron al suelo. Después un ruido algo mas grave y corto. El sonido de un disparo.

-¡Auch! –grito la morena en el suelo.

-¿¡Kagome estas bien!? –pregunto esta vez el albino.

-¿!Que a pasado!? –grito la joven mirando a su alrededor.

-Bastardo… -gruño Inuyasha mientras se levantaba con dificultades del suelo.

La morena asustada vio una liquida sustancia de color rojo que manaba desde el hombro derecho de Inuyasha asta su mano.

-¡Te han disparado! ¿! Estas bien!? ! Llamare a un profesor!

-No quieta. –contesto el albino agarrándola del brazo. –Estoy bien.

-¡¿Pe-pero como?! ¡El ruido fue insignificante, una pistola debería haber hecho...!

-Sencillo, poniéndole un silenciador al arma, una forma discreta de acabar con alguien.

-Pero quien ha podido…

-¿Recuerdas con los tipos que me encontraba en el centro comercial aquel sábado? Supongo que seria uno de sus hombres.

-¡Tienes que ir al hospital inmediatamente!

-Tranquila, tengo dos médicos en casa. –dijo el joven pensando en su hermano y su padre.

-¿!Y queda muy lejos tu casa?! ¡Insisto en que llamemos a un profesor, el tipo que te disparo podría estar esperándote!

-Deja de gritar, se enterara toda la universidad. –refunfuño el albino.

Kagome aun seguía insistiendo, la herida se veía bastante fea, y el joven no se veía mucho mejor que digamos.

Con su mano izquierda, Inuyasha apretó la herida de su brazo para que dejase de sangrar, y con la ayuda de Kagome finalmente llego a su casa.

-No te tenías que haber molestado. –dijo el joven sin mirarla a la cara.

-Pues claro que si, aun que seas un tarado no podía dejarte en esas condiciones.

-Pues este "tarado", te agradece que lo hallas acompañado.

La cara de Inuyasha se baño nuevamente en dulzura, sus ojos más expresivos que nunca parecian querer decir algo más que "gracias".

Kagome se había quedado conectada a su dulce mirada, también en silencio, ya que las palabras podrían arruinar el momento.

-Bu-bueno, pues espero que tu padre te cure ese brazo, si quedas manco, no podrás ser piloto de avión. –rió Kagome intentando quitarle importancia al asunto.

-Si, tienes razón.

-Y… gracias…. Me protegiste. –musito la morena con cierto rubor en sus mejillas.

-No fue nada.

Inuyasha toco el timbre de su casa, pronto unos pasos se escucharon desde dentro.

Para cuando la puerta se abrió, Kagome ya se había ido.

-Bienvenido a casa, señor Inuya….-pero las palabras murieron en su boca.

-No grites, no es nada.

-¡¿Pe-pero señor Inuyasha, eso que tiene es una herida de bala?! –grito la sirvienta horrorizada.

-¡Ssh! Te dije que no grites, solo avisa a mi padre.

-Bi-bien.

La sirvienta subió las escaleras lo mas deprisa que pudo, después no pasaron ni diez segundos y Inu Taishou bajo las escaleras asta donde se encontraba su hijo.

-¿! Hijo, de nuevo?! ¿! Que fue esta vez, otra pelea en la universidad?!

-No, en realidad fue un accidente, estábamos jugando con unas escopetas de caza… y bueno, una de ellas se disparo sin querer…

-¡Luego me lo cuentas, ahora hay que curarte esa herida de inmediato, será peligroso si pierdes mas sangre!

-¡Cuidado, que me duele! –se quejo el albino.

Su padre rápidamente desinfecto la herida. Por suerte la bala había salido por el otro lado y la herida estaba limpia, no había restos de pólvora ni ninguna sustancia química que dañara la piel. Un disparo limpio, perfecto para acabar con alguien de primeras.

Después de darle tres puntos, el hombre vendo el hombro del joven y le pidió que reposara en su habitación.

-Cuando sea la hora de cenar ya te avisare, y espero que tengas la excusa preparada, por que esta vez si que llegaste muy lejos.

-¡Te dije que fue un accidente!

-¡No me levantes la voz jovencito! –grito el hombre esta vez mas enojado.

Inuyasha guardo silencio, seria mejor no hacerlo enfadar, además, ya discutirían suficiente en la cena, y no solo con el, el estupido de Sesshoumaru también tomaría cartas en el asunto, pero siempre a favor de su padre. Por suerte aun no había llegado, pero no tardaría en hacerlo.

Continuara…


Pues espero que os halla gustado el cap. Como veis la relación de Inuyasha y Kagome va avanzando, pero recordad que aun tenemos pendiente a Rin&Sesshoumaru y a Sango&Miroku.

Muchas gracias por sus review! En verdad me animan a seguir con esta historia n__n