CAPITULO 6

Entré en lo que supuse, conformaba la mayor parte de la casa de Dante. Una gran sala con suelo de madera, en la que se encontraba al fondo una mesa (en la que él debía trabajar… si es que realmente lo hacía), un sofá con una pequeña televisión frente a él, una jukebox, mesa de billar… De las paredes colgaban numerosas cabezas de monstruos y armas de todos los tipos imaginables. En la pared posterior se localizaban dos puertas, y en la de la izquierda una escalera de madera que subía a un pequeño rellano. A pesar de la oscuridad, se veía que Dante… muy ordenado no era. Las cajas de pizza y latas de cerveza se apilaban cerca de la mesa junto a varias revistas. En general todo estaba sin organización alguna, pero era algo que había dado por sentado hacía tiempo.

Dante me agarró de la manga de la chaqueta y tiró de mí, realizando un pequeño tour por la casa.

"Bueno, no es como la tuya pero a mí me vale. Esta es mi oficina y casa. A partir de hoy y hasta que aclaremos algunas cosas, también será la tuya"

"Yuju…"

Dante chascó la lengua y me condujo a una de las puertas. La abrió mostrándome un pequeño baño.

"Como… bien habrás adivinado, esto es el baño. Puedes ducharte cuando te apetezca, por mi no hay problema. Si no tienes toalla yo te prestaré alguna y… bueno… había pensado no advertírtelo, pero… no tiene pestillo… para mi suerte" bromeó

"Inténtalo y sufrirás mi ira"

"Me arriesgaré. Continuando con la casa" dijo mientras abría la puerta que se encontraba al otro lado de la habitación principal "Esta es la cocina. Si quieres cocinar algo tendrás que ir a comprar antes"

"¿Extraes alimento lamiendo las paredes? ¿Así se te quedó el pelo blanco?"

"Pido pizza"

"Me encantaría hacerte un análisis de sangre, tiene que ser monstruoso"

"Pero estoy dispuesto a que algún día cocines algo para mí con todo tu amor y cariño" Dante me giñó un ojo y avanzó hacia las escaleras, dejándome atrás suspirando.

"Esta es la habitación" dijo mostrándome un cuarto en la que se encontraba una gran cama con sabanas de color negro y junto a la cual se amontonaba la ropa de varios días. A su lado, un armario de color oscuro a juego con una pequeña librería que se encontraba al otro extremo. Pero las reinas de la habitación seguían siendo las armas, que se apilaban contra las paredes "tú dormirás aquí. Yo abajo en el sofá"

"Anda ya. No soy tan delicada como para necesitar dormir en la cama. Yo dormiré en el sofá, tu, en tu cama y listos" dije saliendo por la puerta mientras bajaba las escaleras

"Y yo que intento ser un caballero y darle la cama a la dama"

"Pues me niego. Insisto en que prefiero dormir en el sofá. Estaré más tranquila si es así"

"Pero si mi cama es muy cómoda! Yo dormiré en el sofá, y si tienes miedo, me llamas y saldré corriendo en tu auxilio para arroparte"

"Hagámoslo al revés"

"Pues me tiraré toda la noche gritando"

"… que no, que yo duermo en el sofá" Dije mientras me recostaba sobre el susodicho mueble, acomodándome y cerrando los ojos.

Dante me miró y se sentó sobre mi estómago.

"Dante… no me… dejas… respirar bien… pesas mucho…" intentaba quitármelo de encima sin mucho éxito "te lo digo en serio… me estoy agobiando! ¿No se supone… que tendrías… que respetarme… más? Eres… mi… guardaespaldas!"

"Bueno… ya te dije que soy una persona poco común" apoyó la espalda en el sofá, inmovilizando mis rodillas con una mano y evitando que le golpeara "si quieres dormimos los dos juntitos en la cama, prometo ser bueno"

"Dante… no puedo… más, quítate…. de encima mía… ya!" Di un último empujón consiguiendo que se cayera de donde estaba, incorporándome para recuperar parte del aliento "que agobio joder…"

"Quiero dormir en mi sofá" dijo mientras me miraba desde el suelo

"Haz lo que quieras, yo solo necesito dormir algo"

Me levanté y me dirigí a un sillón que se encontraba situado frente a una batería y me senté, apoyando la cabeza en el respaldo y encogiendo las piernas para subirlas sobre el asiento.

"¿Qué haces? No pensarás dormir ahí, ¿no?"

"Eso es lo que pienso hacer"

"Te he dejado la cama!"

"Y yo te dije que quería que tú durmieras en ella. Es TU cama, no la mía"

"No vas a descansar ahí"

"Cuando eres médico, en las guardias aprendes a dormir hasta de pie si hace falta. Eres tu quien decidió no dormir en su cama. Tienes todo el derecho a elegir donde duermes, es tu casa"

Dante me miró largo rato, me lanzó una manta y se tumbó en el sofá, ocupando toda su extensión gracias a la longitud de su cuerpo y colocando las manos por detrás de su cabeza.

"Haz lo que quieras, no pienso detenerte. Si necesitas cualquier cosa, despiértame"

"Está bien… buenas noches Dante. Y gracias por la manta"

Pasó un rato antes de escuchar un leve murmullo en el que pude distinguir un buenas noches y de nada. Antes de dormirme, reí en voz baja al ver como Marshall se subía encima de Dante y comenzaba a dormitar hecho un ovillo, farfullando el cazademonios algo en disconformidad pero sin hacer nada para quitárselo de encima.