CAPITULO 8

Dante P.O.V

Riley me fascinaba. Realmente lo hacía. Era inteligente, irónica y curiosamente, por mucho que ella me tachara a mí de ello, era arrogante. Su orgullo parecía estar por encima de todo. Abrió la ducha, dejándome escuchar como el agua corría. Tuve que contenerme para no ir allí y entrar de golpe. No porque me apeteciera verla, sino por el placer de escucharla gritar. Le estaba cogiendo gusto a ponerla nerviosa, adoraba ver la cara que ponía al enfadarse.

Me acerqué al quicio de la puerta, con ánimo de llevar mi plan a cabo, cuando el teléfono comenzó a sonar. Resoplé y me alejé, dando un fuerte golpe sobre la mesa y haciendo que el auricular del teléfono saltara, agarrándolo en el aire.

"Devil May Cry" respondí gruñendo

"¿Quién se ha levantado de mal humor hoy?" dijo risueña la voz al otro lado.

"Trish, ¿Qué quieres?"

"Ohh… nada, saber si tienes algo que pueda interesarme…"

"Mmmm… no creo que te interese en lo que estoy ahora. A menos que la palabra trío te suscite algún tipo de-"

"¿En que estas?"

"Atacaron a una tía ayer. Tengo que protegerla. Mucha pasta y no es mala gente"

"¿Dante el Guardaespaldas?"

"Bueno… algo así, supongo" No tenía ganas de continuar hablando, había dejado de escuchar el agua y eso solo podía significar que mi oportunidad para ponerla nerviosa se acababa "Trish, pásate por aquí y veremos si puedes ayudarme"

"Ok, esta tarde iré. Cuídate encanto"

"Siempre lo hago" colgué el teléfono, quedando parado unos segundos sin saber qué hacer, cuando escuche un golpe que venía del baño. Corrí y abrí la puerta de golpe. Allí la vi, sentada en el borde de la bañera maldiciendo algo. Tenía la cabeza agachada, tapándose la frente con una de sus manos.

"¿Qué ha pasado?"

Levantó la cabeza y me miró con los ojos entrecerrados. Retiró la mano, dejando al descubierto una herida que sangraba levemente. Reí por lo bajo, acercándome a ella mientras le tendía la mano.

"¿Ves? Eres torpe" dije mientras la ayudaba a ponerse en pie.

"Solo me resbale… tu suelo resbala mucho… me di contra la pared al salir de la bañera… y me podría haber matado, gracias"

"No, no creo que hubieras muerto"

"Eres mi guardaespaldas, eso es lo que debes evitar"

"Claro, la próxima vez nos ducharemos juntos, ¿Qué te parece preciosa?" dije todavía agarrándole de la mano. La llevé hacía mi mesa, haciendo que se apoyara en el borde de la misma para poder curarle el corte que tenía sobre la ceja. Marshall saltó hacia su lado, sentándose en un extremo para ver la escena.

Me acerqué a ella, apartando los finas hebras de pelo negro de caían mojando su frente. Llevé hacia la herida un trozo de algodón empapado en alcohol, desinfectando la herida y limpiándola. Sin querer, coloqué una mano sobre su muslo, percatándome entonces de que sólo iba envuelta en la toalla de color blanco. Rápidamente, desvié la mirada, apartando la mano al tiempo que sonreía para mí mismo. Riley se percató de esto, comenzando a reír ante mi repentina reacción.

"¿Ahora te has vuelto tímido?" preguntó agachando la cabeza hasta que quedó a la altura de mis ojos y obligándome a levantar la vista para mirarla.

"Agradece que no haga nada, guapa"

"Vaya… y a mí que quizás me apetecía jugar…" hizo un mohín, dándome a ver que estaba decepcionada
Me incorporé, poniendo una mano a cada lado suya e inclinándome para quedar a pocos centímetros de su cara.

"¿A qué? ¿Trivial quizás? ¿Póker?" Me negaba a que me volviera a tomar el pelo. Esta vez no pensaba picar

"Claro… A veces no sé exactamente en qué piensas. Estoy envuelta en una toalla, sentada encima de tu mesa y te he dicho que me apetece jugar… en fin… tú te lo pierdes" dijo levantándose mientras volvía al baño para vestirse.

La miré caminar. La toalla escasamente llegaba a la mitad de sus muslos y marcaba perfectamente sus curvas. La genética había sido realmente generosa con ella. Comencé a arrepentirme de no haber aceptado la propuesta, por lo que me acerqué hasta el marco de la puerta, poniendo la mano para impedir que la cerrara. Miré sonriendo, mientras ella respondía a mi mirada dubitativa.

"Nena, hasta esta tarde tenemos libre… así que si quieres… subimos al cuarto y jugamos un rato los dos juntos" dije acariciando su hombro con la yema de mi dedo índice.

Riley se mordió el labio inferior, pensando durante un momento la respuesta mientras se llevaba un dedo a la barbilla y miraba al techo. Puso una mano sobre mi pecho y se acercó a mí. Sentía su calor corporal a través de la ropa pero…. Esto ya me sonaba.

"¿Cómo puedes caer en lo mismo dos veces? Además, me has cortado y se me han quitado las ganas" sonrió empujándome levemente, lo suficiente como para echarme del baño y cerrar la puerta en mis narices.

"Eres mi piedra! Y volvería a caer seguro!"

"jajaja, eso me encantará verlo!" escuché al otro lado "Oye, y ¿cómo que tenemos hasta esta tarde libre? ¿Qué tenemos esta tarde?"

"ah… se acercará una amiga. Necesito que investigue quién está detrás de ti, me facilitará el trabajo"

Se abrió la puerta de repente, sacando Riley la cabeza por el hueco. El pelo largo negro y mojado caía todavía sobre ella, dándome cuenta que no llevaba camiseta, solo el sujetador y unos pantalones vaqueros con agujeros.

"¿Algo por lo que deba estar celosa?" sonrió

"En todo caso es ella la que debería estarlo… pero ¿quieres estar celosa?"

Se apartó para meter la cabeza por la camiseta de color negro que se estaba poniendo en ese momento. Ya vestida, abrió completamente la puerta del baño, hablando desde allí mientras acababa de arreglarse.

"Me da igual. No hace ni 24 horas que nos conocemos, ¿por qué iba a estarlo?"

Por ahí atacaría. Sí que lo iba a estar. Era inevitable, por mucho que una mujer supiera que alguien era más o menos precoz, siempre sentía celos cuando ella no era el centro de atención.

"Mi relación con Trish es… compleja"

"Ajam… ¿pareja?"

"Compañera… pero…"

"Uhhh, qué emoción! ¿Que hay entre vosotros?" dijo excitada mientras se acercaba sonriendo. Espera, ¿qué reacción era esa? Tenía que mostrar reticencia, desinterés… incomodidad! No tenía que preguntarme emocionada que había entre nosotros.

Suspiré y me di la vuelta, dejándola allí mientras se peinaba y recogía el pelo en una cola alta. Salió corriendo detrás de mí, frenándome al poner una mano sobre mi hombro.

"Dante… ¿Qué pasa? ¿Tan mal te va con ella?" La miré mientras me escrutaba con esos ojos verde intenso "Venga… no te desanimes hombre! Aunque arrogante, en el fondo eres buena persona. A mí me caes bien. Y tienes una nariz perfecta" dijo sonriendo ampliamente

Lo juro, no la entendía… ¿Ahora pensaba que estaba enamorado de Trish? Mal asunto.

"Riley yo… creo que no lo has entendido"

Inclinó la cabeza hacia un lado, esperando que le explicara el asunto. La miré fijamente. Y admito que empecé a tener ideas de las que me hubiera podido avergonzar. Pero no podía evitarlo. Si su plan era hacérmelo pasar mal, lo estaba consiguiendo.

"¿Dante? Di algo"

Lleve una mano hacia su cara, rozando la nívea piel de sus pómulos que se encontraba todavía sonrosada por el calor de la ducha.

"Yo con Trish no tengo nada ni lo quier-"

Corté la frase a la mitad. No estábamos solos. Rodee a Riley con un brazo por la espalda, acercándola a mí para protegerla. Vi como ella también se había dado cuenta de que algo pasaba.

"Haz lo que yo te diga y todo saldrá bien, ¿vale preciosa?" acerqué mi boca a su oído para susurrarle algo "Y no tienes de qué preocuparte, yo voy a protegerte"