CAPITULO 10

"Tu… has matado… a mi…. PERRO!!" Gritó fuertemente, alzando los brazos mientras de ella manaba un aura negra. Intuía que ahora si estaba realmente cabreada.

Corrió hacia mí a una velocidad increíble, alcanzándome con un golpe que no conseguí frenar pero que pude amortiguar. Me agarró de la camiseta, alzándome del suelo hasta que quedé de pie a su merced. Pero no quiso retenerme mucho, ya que me lanzó contra la puerta. El golpe que di contra ella hizo que la rompiera, quedando tumbada en medio del salón.

Dante me miró sorprendido, peleando todavía contra los espantapájaros pero sin la Parca, con la que parecía haber acabado.

"¿Qué coño pasa Riley?"

Señale a la puerta, intentando incorporarme. La cabeza me daba vueltas, aún conmocionada por el golpe. Miré hacia la entrada del baño, intentando ver dónde estaba mi atacante. Y allí estaba, observándome mientras me mostraba los dientes enfadada. La vi saltar, clavando el puño en el suelo en el lugar donde estaba mi cabeza. Pero afortunadamente la había quitado de ahí. Intenté zafarme para quitármela de encima, pero ella estaba agarrada bien a mí, por lo que rodamos por el suelo golpeándonos con lo que podíamos. Yo empujaba su cabeza hacia atrás, evitando que me mordiera tal y como intentaba. Finalmente conseguí poner mis rodillas entre mi cuerpo y el suyo y, haciendo palanca, la empuje un par de metros de donde estaba. Rápidamente me puse en pie, corriendo hacia ella y lanzándole una patada a las costillas, al tiempo que giraba mi cuerpo e, impulsándome, ponía un pie sobre su hombro golpeando su cabeza con el otro. Caí agachada, apoyándome con las manos en el suelo. No dándole tiempo a recuperarse la embestí, golpeándola con mi hombro y haciéndola caer al suelo. Retrocedí unos pasos, cogiendo fuerza para lanzar una patada baja que consiguió parar agarrándome del pie. Poniendo una mano en el suelo y con ayuda del otro pie, hice que me soltará rompiendo su brazo con el movimiento.

Dante evitaba que el resto de monstruos me atacaran mientras me encargaba de esta. Miré a mi alrededor buscando algo con lo que pudiera acabar con mi enemiga. No me resultó difícil encontrar algo. Estaba en casa de Dante, y si algo había allí, eran armas. Miraba, pensando en cual debería coger. Mientras tanto iba esquivando los golpes de la niña demoniaca, que, a pesar de estar ya tocada por la pelea que habíamos mantenido, seguía dispuesta a destrozarme el cráneo. El cazademonios pasó junto a mí, quedando los dos espalda contra espalda.

"¿Sabes manejar una espada?"

"mmm… digamos que no"

"¿Sabes disparar una pistola?"

"Tampoco"

"¿Sabes luchar con algo?" preguntó ya dándose por vencido.

"La verdad es que hasta ahora no me había visto en la necesidad, así que no" contesté bloqueando con el antebrazo una patada de un bicho.

"Coge lo que quieras entonces y sobrevive"

"¿De eso no te encargabas tu?" reí.

"…claro!" respondió riendo igualmente

Alcancé una katana que se encontraba apoyada en un soporte junto a un armario. Esto me serviría. Ya había probado la lucha con katanas. No me interesaba realmente, en realidad, pensaba que la lucha cuerpo a cuerpo era más interesante. Pero dudo que a base de simples golpes fuera a acabar con ella.

Desenvaine la espada y me encaré hacia la niña, que me miraba gruñendo desde el otro lado de la habitación. Con suerte, aquí se acabaría todo. Comenzó a correr hacia a mí. Salté sirviéndome de la mesa como apoyo para ganar altura, quedando a su espalda. Giré, extendiendo la mano con la que empuñaba la katana, realizando un corte que sangraba profusamente en el pómulo del demonio. Realmente no le daba peor aspecto… ya era asquerosa… pero sabía que podría con ella. Continué cortando, hiriéndola en piernas y torso. De una estocada conseguí cercenarle un brazo. No dejaba que se acercara, atacando sin parar con el fin de acabar pronto con ella.

Di una vuelta sobre mí misma, dándole una patada que recibió en los tobillos y que la hizo caer al suelo. Acto seguido me incorporé, hundiendo con fuerza la hoja de la katana en la boca del demonio y atravesándole el cráneo con ella. Desapareció en una nube de polvo. Respiré aliviada. Orgullosa de mi misma, miré los restos de mi oponente. Otee alrededor mía, viendo que ya no quedaba nada por lo que preocuparme. Pero sentí una mano que me tocaba el hombro, por lo que sin pensarlo, me giré golpeando y clavé la espada. Hasta ese momento no vi a quien había herido. Dante se hallaba frente a mí, atravesado por la katana y mirándome sin hablar.

"No… me jodas… Dante! ¿Cómo coño se te ocurre hacerme eso?" dije mientras se apoyaba en mi "Esto no puedes estar pasando, ni se te ocurra morir!!"

Dante comenzó a reír. Yo le miré aturdida. Había conseguido retener las lágrimas, pero tenía la voz quebrada y eso delataba el estado en el que me encontraba.

"¿¿Qué coño te pasa?! Te acabo de atravesar con una espada!" grité dejándome libe al llanto "No deberías reírte! Te mueres!!"

Dante puso una mano en mi mejilla, limpiando con el pulgar las lagrimas que resbalaban por mi cara.

"Nena, no pienso morir por esto" dijo sonriéndome

"Pe… pero… yo te acabo de…" balbucee

"Ah! ¿Esto?" dijo señalando la hoja clavada en su torso "Bueno… cuando te dije que yo no soy como ningún hombre al que hubieras conocido, no lo dije en vano"

"¿Qué? ¿Qué coño dic-? EH!!" Intenté detener a Dante, que había llevado la mano a la empuñadura y había comenzado a extraerla "NO! Así solo empeorarás la herida! Dante!" dije poniendo mis manos sobre las suyas, deteniéndole. Continuaba con la cabeza gacha, maldiciéndome por haber atravesado a Dante de buenas a primeras. Pronto, sentí que ponía su mano sobre mi cabeza, por lo que me obligué a mirarle. Y estaba sonriendo.

"Esta… esta no será una de esas situaciones en las que el otro muere y le pide al causante de su muerte que no se culpe y por ello sonríe, ¿no?"

"No Riley. Ya te dije que no pienso morir" dijo acercándose a mí para abrazarme "Y ahora, deja de llorar y culparte porque no ha pasado nada"

Dante comenzó a extraer la hoja lentamente, esta vez con sus manos sobre las mías. Temblaba notando como la katana cortaba a través de él. Dante lo notó, apretándome más junto a el para tranquilizarme. Por fin salió la punta. Yo me quedé mirando el arma ensangrentada, incapaz de reaccionar.

"¿Ves como no pasaba nada?"

"¿Cómo que no? Estás herido Dante!"

"Riley, no. Hay algo que quizás debería explicarte pero que me da… miedo, hacerlo"

"No Dante, túmbate, yo me encargo de la herida" dije empujándole hacia el sofá

"Pero es que justo sobre es-"

"Que te calles! Ahora me lo cuentas! Pero déjame que te mire la herida" dije molesta

Obligue a Dante a que se quitara la gabardina, tumbándole en el sofá y comenzando a desabrocharle la camisa.

"Oye encanto, si lo que querías era desnudarme, solo tenías que habérmelo dicho" dijo incorporándose y cogiendo mi barbilla mientras se acercaba a mi cara

"Se te olvida que soy médico y que esto es un acto puramente profesional" dije sonriendo al ver como Dante daba un pequeño respingo al sentir mi fría mano sobre su pecho

"Humm…" dijo tumbándose de nuevo "Muy bien doctora, jugaremos a los médicos… ¿qué tal estoy?"

Miraba asombrada la zona en la que se había clavado la espada. Seguía habiendo una herida, pero esta había comenzado ya a cicatrizar.

"Im…pre…sionante…" dije con los ojos muy abiertos. No me lo podía explicar. Era fisiológicamente imposible cicatrizar una herida así a esa velocidad. Por el aspecto de la herida, solo parecía un corte superficial, sin más daños.

"Gracias, tu tampoco estás mal, ¿sabes?"

No hice caso de sus palabras, palpando la piel que debería mostrar una herida de extrema gravedad. Le miré atónita, sin saber muy bien que había pasado.

"Dan… Dante… ¿cómo?"

Se incorporó, cogiéndome de la mano y sentándome junto a él.

"Eso es lo que quería explicarte Riley. No es algo que yo cuente, ni que mucha gente sepa. No me avergüenzo de ello pero temo cual será tu reacción" dijo apesadumbrado.

Yo todavía estaba atónita por lo que acababa de presenciar. Asentí levemente y le miré a los ojos.

"Dime lo que querías contarme Dante. Soy toda oídos"