CAPITULO 15
Pasaban las horas y Dante no volvía. Yo me hartaba de esperar en silencio, ya que Trish parecía no dar mucha conversación. Alcancé la consola y, mientras me encendía otro cigarro, comencé a jugar. Ella me miraba de reojo sin que yo le diera importancia. Pero el tiempo seguía pasando y yo cada vez estaba más nerviosa. Me había quedado sin tabaco, por lo que comencé a andar de un lado para otro sin parar. La cazademonios me seguía con la mirada, sentada en un sillón mientras leía una revista.
"¿Puedes parar ya? Me estás poniendo nerviosa"
"Estoy nerviosa, por eso ando, no te quejes" gruñí.
"Vale, pues relájate"
"Claro, espera que haga tres inspiraciones profundas y ya verás que me quedo como la seda, tsch…"
Seguí andando sin parar, yendo de un extremo de la habitación al otro.
"No sé cómo te aguanta" dijo en voz baja
"Soy el encargo, ¿recuerdas? Le pagan para que me proteja" contesté
Trish rió en voz baja y continuó leyendo.
"Sabes algo que yo no sé, ¿verdad?"
"Buena deducción"
"¿Se puede saber de qué se trata?"
Trish me miró sonriendo para después bajar la vista y continuar leyendo.
"Si no lo sabes, no sé si él quiere que lo sepas"
"Vale, mira. No me apetece jugar a los detectives. Dímelo y acabemos de una vez, si esto me atañe, estoy en mi derecho a saberlo"
"Claro claro… bien… digamos que… ya no eres el… encargo"
"¿Ya tengo nombre propio? Que lujo, gracias"
"No es eso" respondió mirándome fríamente "Dante ya cobró el dinero de Sam"
"¿Cómo? ¿Y entonces por qué sigue haciéndose cargo de mí?" dije parando en seco
"De eso, yo no tengo ni idea. Quizás pueda imaginarme algo, pero… eso es algo que tendrás que descubrir tú" dijo sonriendo
"No me jodas, no mas misterios…" siseé "Así que no está cobrando por esto"
"No"
"Genial… sí que podía sentirme más culpable…"
"Haz algo al respecto"
"¿Pagarle yo? Quizás si sería conveniente hablarlo…"
"Estoy segura de que Dante apreciaría más otro gesto por tu parte"
"No pienso acostarme con él porque sí"
"Nadie ha dicho eso… pero deberías observarle más"
"Si bueno… oye, voy a ir a comprar tabaco"
"Te ac-"
"No, no hace falta" le corté "Necesito pensar, y venden aquí cerca. Estaré a plena luz del día, así que no pasará nada"
"… no tardes"
"No lo haré"
Me sentía imbécil teniendo que pedir permiso a mis 27 años para salir a la calle. Pero esta iba a ser la primera vez en semanas que tuviera tiempo para estar sola, así que no me arriesgaría a perder la oportunidad.
Salí de la casa y me estiré, notando la brisa rozar mi cara. Andando lentamente, me encaminé hacia una tienda que se encontraba a unos 10 minutos de allí. En realidad no tenía prisa por volver, así que no iría deprisa.
Haciendo recuento de lo que me había ocurrido en esas semanas, Dante era lo único bueno que había en mi vida ahora. En realidad no sabía que sentía hacia él. La atracción era más que evidente, y por otro lado cuando estábamos juntos podía ser yo misma. Me gustaba estar a su lado. Pero por otra parte yo era muy orgullosa. La posibilidad de que para él yo solo fuera un trofeo anulaba lo demás. En otra situación me habría sentido libre para acostarme con él. Era una mujer adulta y sin pareja, así que no veía el problema. Pero la relación que había ido forjando con él me hubiera impedido verlo de ese modo. Si tras ello me hubiera desechado, mi autoestima hubiera quedado reducido a la nada y habría provocado un odio profundo e intenso por mi parte.
Continué andando mientras me percataba del silencio que reinaba. Se veía a poca gente caminando por la calle, cosa que me intrigaba.
"Pero los demonios no pueden controlar que haya más o menos gente fuera de sus casas, así que no debo preocuparme" dije en voz baja para mí misma.
Giré en una esquina cuando algo chocó contra mí. Una niña de unos 6 años lloraba sin parar. Se había caído al suelo, por lo que me agaché a ayudarla. Fue entonces cuando me percaté de que tenía la ropa manchada de sangre.
"¿Estás bien?" dije preocupada
"No… necesito ayuda…" respondió entre sollozos
"¿Qué te pasa? ¿En qué puedo ayudarte?"
"Mi… mi mama… no está bien… tiene sangre y no habla…"
"¿Dónde está tu madre? Te ayudaré"
Levanté a la niña del suelo que, dándome la mano, me condujo hasta una calle estrecha.
"¿Tu madre está aquí? ¿Qué ocurrió?"
"Vino un hombre y cogió a mamá. Yo no pude ayudarla. Le hizo algo y ahora está mal. Ayúdame"
Miré de nuevo hacia el callejón. Trish iba a matarme. Las posibilidades de que eso fuera una trampa eran altas, pero ¿y si realmente había pasado algo? No podía negarme a ayudar. Al fin y al cabo, vivía por y para ello. Decidí arriesgarme y me adentré con la niña llorando en la calle. Era larga y angosta, sin salida. Al fondo vi algo tirado en el suelo. Corrí hacia allí, descubriendo un cuerpo que se hallaba sobre un charco de sangre. Estaba tapado por una chaqueta, pero por la forma, supe que no era una mujer. Mierda. Destapé para ver si podía hacer algo para salvarle, pero era tarde. Tendría unos 50 años y se notaba que había estado viviendo en la calle. Miré hacia atrás, donde vi a la niña correr hacia la salida, cosa que yo debería haber hecho en cuanto me di cuenta de que la historia era falsa.
"Es una pena, sabias que era una trampa y aún así te arriesgaste. Que buen corazón, me conmueves"
Miré hacia arriba. En el quicio de una ventana, una joven de unos 25 años se encontraba sentada. Tenía el pelo cobrizo, que le caía en ondas sobre los hombros. Vestida de negro, portaba un arco a la espalda que, suponía, iba a usar conmigo. Fantástico, iba a tener el placer de morir cazada. Saltó hacia donde estaba, saltando yo hacia atrás para esquivarla.
"Vaya, tú tienes mejor aspecto que los demonios que me han atacado hasta ahora"
"Me siento insultada, no me compares con esos seres"
Un momento, ¿acaso ella no era también un demonio?
"Lo lamento entonces, pero últimamente todos los que intentan matarme no son humanos?"
"¿Matarte? No me hagas reír, justo ese es el problema, que no van a matarte. Pero yo sí"
Y saltó sobre mí. Pude esquivar el golpe, pero su velocidad era mucho mayor a la de todos los seres con los que había luchado hasta ahora. Era mejor que ellos, de eso estaba segura. Sus agiles movimientos se enlazaban, dirigiéndose hacia mis puntos vitales. Conseguía pararlos con los antebrazos, pero poco a poco, su intensidad y fuerza fueron aumentando, por lo que llegados a un punto, lanzó una patada contra mi estómago dándome de lleno y lanzándome contra una pared.
"Esperaba que fuera más difícil acabar contigo" dijo mofándose
"Vaya, pues que desilusión, ¿no?" contesté mientras me ponía en pie. Progresivamente iba oscureciéndose el cielo. No era buena señal. Ella tenía una clara ventaja sobre mí, y si de verdad intentaba matarme… las cosas no pintaban bien.
"Me hubiera encantado divertirme más"
"Oye oye! Que todavía no me has matado! ¿No te han enseñado a no anticiparte?"
Sonrió llevando una mano a su cintura, extrayendo una cuchilla larga que llevaba atada a un cinto.
"Me temo que voy a tener que acabar rápido. No falta mucho para que empiece a llover"
Volvió a atacarme, esta vez impulsándose sobre una pared para intentar clavarme el arma. Di un giro sobre mis pies para esquivarla, recibiendo un corte en el hombro que comenzó a sangrar profusamente.
"¿No crees que esta pelea está siendo un poco injusta?" dije mientras seguía evitando sus embistes
"Nadie dijo que fuera a ser justa"
Conseguí golpearle la mano, haciendo que soltara la cuchilla que cayó a unos metros de nosotras. Pero sin darme tiempo, encajó un puñetazo en mi barbilla que consiguió que perdiera el equilibrio.
"Debes morir" avanzó hacia donde estaba su arma, cogiéndola y dándose la vuelta para encararme.
"¿Por qué? ¿Qué coño os ha dado con matarme?" sisee
"Traerás la desgracia de nuevo"
"No pienso traer nada, te lo aseguro"
"No vamos a arriesgarnos"
"¡¿Pero quién cojones sois vosotros?!" grité desesperada mientras las primeras gotas de lluvia caían.
"Da igual nuestro nombre. Hasta aquí has llegado" Y con esto, me dio una patada que me levantó del suelo, empujándome hasta la pared y hundiendo la hoja en mi hombro
Grité al sentir como me desgarraba, apretando los dientes para no continuar con mis lamentos mientras pensaba una manera de escapar. Vi como la joven preparaba una flecha y comenzaba a apuntar a mi corazón.
"Creo… creo que merezco saber por qué me estás asesinando, ¿no crees?"
Pensó unos segundos y sonrió tensando la cuerda.
"Quizás tienes razón, pero no te daré ese placer, Diké"
Cerré los ojos esperando el impacto, cuando le oí.
"RILEY!!!"
Giré la cabeza hacia el origen del sonido. Dante corría para cargar contra mi adversaría. Pero ella fue más rápida. Sentí la flecha perforando mi pecho, quedando clavada junto a mi corazón. Sentí que me quemaba, el dolor era casi inaguantable, por lo que apreté más los dientes intentando no gritar. Progresivamente iba perdiendo la fuerza hasta que todo quedó de color negro. ¿Cómo me había llamado? Lo único que lamentaba era que él lo tuviera que haber visto.
