CAPITULO 16
Dante P.O.V
"NO!!" grité golpeando a la chica, que cayó de pie y saltó hacia un muro desde donde contemplaba la escena. Me agaché junto a Riley, cogiendo la cuchilla del mango y extrayéndola de su hombro que seguía sangrando abundantemente, diluyéndose con el agua de la lluvia.
"Parece que mi trabajo está hecho. No te lo tomes como algo personal hijo de Sparda"
"¡¿Entonces como coño me lo tomo?!"
Ella se encogió de hombros, mirando hacia el cielo para después volver a bajar la vista y encararme.
"Su mera existencia ponía en peligro todo por lo que se luchó hace muchos años. Puede que te duela, pero es mejor si ella está muerta" y dicho esto, desapareció entre las sombras.
Volví a centrarme en Riley, que poco a poco iba perdiendo su temperatura corporal. Agarré un trozo de tela de mi camisa y lo apreté junto a su hombro intentando frenar la hemorragia. Tras esto, me quité el abrigo y la arropé con el, abrazándola mientras intentaba que se mantuviera cálida.
"No puedes hacerme esto nena. Por favor, por favor, no desaparezcas" le supliqué al oído estrechándola contra mí. Pero ella no reaccionaba de ninguna manera.
Tenía que hacer algo. Y pronto. La herida del hombro no iba a matarla, pero la flecha… esa era otra historia. Notaba levemente su respiración, lo que significaba que no le había atravesado el corazón. Quizás todavía me quedara algo que hacer. La cogí en brazos y corrí hacia la entrada de la oficina, en donde estaba aparcado mi coche. Sabía donde trabajaba, así que llevarla al hospital sería la mejor manera de salvarla. Pero antes avisaría a Sam de que íbamos para allí, ya que la sorpresa no iba a ser agradable y quería tenerla preparada para lo peor.
Alcancé el móvil de Riley que se encontraba en un bolsillo de su bolso. Buscando en las últimas llamadas, localicé el número y llame mientras conducía a toda velocidad hacia el hospital. Al cabo de pocos tonos, contestó.
"Hola zorrilla mía, ¿me echas de menos en tus erotivacaciones con el guardaespaldas macizo?"
"Sam, soy el guardaespaldas macizo. Llevo a Riley, está muy grave. Ha ocurrido algo"
"Oh dios mío!! ¡¿Qué ha pasado?!"
"Apareció alguien y le han disparado. Sam, Riley no reacciona, no… no se qué hacer" dije cogiéndole la mano. Cada vez estaba más fría, pero todavía le notaba un mínimo pulso.
"¿Estas de camino al hospital? Avisaré a todo el mundo, estaremos en la puerta de urgencias esperándote" contestó conteniendo las ganas de llorar.
"Ya casi estoy allí" dije colgando. La miré y vi como iba perdiendo el color de la cara. Había perdido mucha sangre y no sabía con exactitud la gravedad de la herida. Apreté más su mano, como si con ello pudiera infundirle algo de mi vida "nena… Riley… por favor… por favor aguanta…"
Frené frente a la puerta, en donde esperaba Sam llorando acompañada de un gran número de médicos y enfermeros que cogieron a Riley para tumbarla en una camilla. Les seguí de cerca, quedándome en la puerta mientras la veía adentrarse en una zona solo accesible a los sanitarios. Me llevé las manos a la cabeza, apartándome el flequillo de la frente. Sam se acercó a mi enfadada y me abofeteó sin previo aviso.
"¡¿Qué ha pasado?! ¡¿No se había acabado ya todo eso?!" gritó atrayendo la atención de todos los que esperaban.
"Yo… no lo se…" contesté sin saber que decir bien. Realmente no sabía que había pasado. Todo había sido una trampa. El trabajo al que me llamaron solo tenía como fin alejarme de ella. Cuando llegué allí no había nada, por lo que corrí de vuelta temiéndome lo peor. Al ver a Trish sin Riley, corrí a buscarla, pero ya era demasiado tarde. Y ahora… ahora estaba muriendo sin que yo pudiera hacer nada al respecto.
Sam se separó de mí, apoyándose en la pared y rompiendo a llorar de nuevo. Un joven se acercó a ella y, tras cruzar unas palabras, salió corriendo hacia donde se habían llevado a Riley. Ojala hubiera podido ir en su lugar… pero por ahora solo podría esperar y desear que saliera de esta.
Dejaba pasar las horas muertas, sentado en la sala de espera, aguardando a Sam que, cada cierto tiempo, aparecía con noticias sobre su estado. Poco a poco habían logrado contener la hemorragia y extraer la flecha que, afortunadamente, no había dañado el corazón. Solo quedaba resolver los problemas en los órganos circundantes y esperar a su recuperación. Pero la pérdida masiva de sangre la había dejado en un estado de debilidad extremo que agravaban las previsiones sobre su evolución. No dejaba de culparme por haber ido al trabajo cuando me tendría que haber quedado con ella, protegiéndola… tal y como le había prometido. Pero como bien dijo una vez, mis promesas tenían un valor nulo. Y lo peor es que no entendía por qué ella me preocupaba tanto. Las pocas semanas que habíamos compartido habían sido muy intensas y, junto a la complicidad que habíamos desarrollado desde bien temprano, creaban un fuerte vínculo que nos unía. Yo por lo menos lo sentía así. Por eso fallarle… No podía perdonarme. No con Riley, no ahora…
La puerta se abrió, dejando salir a una Sam bastante más aliviada. Me levanté y avancé rápidamente hacia ella, que sonrió.
"Está estable. Aún así, los daños que sufrió fueron muy graves, por lo que deberá quedarse varios días en el hospital mientras que se recupera. Si quieres, te acompaño a la UCI, allí podrás verla"
Bajamos dos plantas hasta llegar a la sala en la que estaba. Rodeada de tubos, se encontraba tumbada en la cama dormida. Yo miraba a través de un cristal, anhelando coger su mano y sentir el calor que antes no había podido captar. Sam me miró, poniéndome una mano en el hombro.
"Estoy segura de que no fue tu culpa. Perdón por lo de antes"
"No… fue culpa mía… si no la hubiera dejado sola…"
"No puedes estar 24 horas al día absolutamente pendiente de una persona. Y menos si es Riley"
"Se lo prometí…."
"Dante, está a salvo. Sí la has protegido. Y si te importa, cuida de ella a partir de ahora" comenzó a alejarse hacia el ascensor para ir a otra planta "Mañana saldrá de la UCI a las 9 de la mañana si todo va bien. Podrás estar con ella"
Así sería. A partir de ahora no iba a fallarle.
Me senté en un banco en donde esperé lo que quedaba de noche. No me separaba de su lado, ya que si ahora alguien hubiera atacado, Riley no habría tenido ningún tipo de posibilidad. Cada cierto tiempo un médico aparecía para informarme de su estado. No había despertado, pero sus constantes eran estables, y parecía que iba ganando fuerzas. Poco antes de las 9 varios enfermeros se acercaron, comprobando que todo estuviera bien para trasladarla a una habitación. Iba acompañándoles justo al lado de ella, observándola. Había recuperado parte del color y su cuerpo desprendía calor. Respiraba aliviado sabiendo que estaba viva, pero me preocupaba el hecho de que todavía estuviera inconsciente. Parece que iba a tardar en recuperarse, pero daba igual, me quedaría allí.
En la 5ª planta se encontraba la que sería su habitación. Entré junto a ella, pero una enfermera me cortó el paso.
"¿Tiene alguna relación con la Srta. Knox?"
"Yo…"
"Si, es su marido" contestó Sam que aparecía tras de mí. La miré sorprendido mientras se colocaba a mi lado "Sommerson ha dado permiso para que permanezca aquí todo el tiempo que quiera"
La enfermera abandonó la habitación, dejándonos solos. Sam fue junto a Riley, apartándole el pelo de la cara en un gesto afectivo.
"Nunca ha tenido a nadie que cuide realmente de ella"
"Yo lo haré a partir de ahora"
"No" sentenció tajante "Tarde o temprano le harás daño. No eres el primero, y no quiero que sufra más por hombres como tú" dijo fríamente.
"No voy a hacerle daño"
Me miró largo rato y bajó la mirada de nuevo hacia Riley.
"Más te vale. Aunque no te lo creas, te aprecia" dijo suspirando "Bueno… Sommerson , no hará preguntas. Piensa que la atracaron…. Un atracador muy raro… pero no sospecha nada. Y tú serás su pareja. Lleváis juntos desde hace 1 año, para cubrirnos las espaldas, ¿está claro?"
"Creo que podré apañármelas"
"Está bien… Me iré pasando cada cierto tiempo para ver cómo está. ¿Quieres un café?"
"No quiero nada, gracias"
Alguien entró aceleradamente en la habitación, pegando un portazo.
"¿Cómo está?" dijo casi sin aliento
"Levi, está estable. Lo peor ya ha pasado" contestó Sam. Noté en el algo que no lograba identificar con claridad.
"Pero, ¿cómo le atacaron?"
"Puede resultar extraño, pero intentaron atracarle y le dispararon une flecha. No dio en el corazón, pero faltó poco"
"¡¿Una flecha?! ¿Qué tipo de flecha?" gritó
"Pues una flecha… con punta… ¿Por qué te pones tan nervioso? Ya te dije que pasó el peligro"
El chico comenzó a andar nervioso. Algo no encajaba. Le escruté de arriba abajo, examinándole e intentando averiguar qué era lo que fallaba. De pronto paró y me miró.
"Y el, ¿quién es?" preguntó señalando levemente a Sam.
"Mi nombre es-"
"Alex. Es el novio de Ril" contestó rápidamente la psiquiatra.
"¿Riley tiene novio?" preguntó mirando a Sam
"Desde hace 1 año" dije con frialdad.
"Que extraño, me había dicho que no…"
"Llevábamos nuestra relación en secreto"
"Ah… vale… entonces… ¿ella está viva?"
"Si, lo está"
"Es… está bien…" dijo nervioso todavía "yo… tengo que hacer algo, luego volveré"
"Claro Levi, Ril no se moverá de aquí" dijo Sam sonriendo al chico, que se marchaba apresuradamente.
Le miré abandonando el cuarto. Realmente había algo en el que no me olía bien. Pero de eso me encargaría más tarde. Ahora, me concentraría en estar al lado de Riley.
