CAPITULO 17
Dante P.O.V
Las horas pasaban sin que Riley despertara. Yo permanecía junto a ella sin moverme, esperando una reacción por su parte. Había pasado la noche junto a Sam, que se pasaba cada cierto tiempo para verla y traerme de paso algo de comida. Gracias a ella me permitían quedarme en la habitación todo el tiempo que necesitara. Estaba amaneciendo cuando decidí darme una ducha rápida. El agua fría me ayudaría a despejarme y a pensar con claridad en todo. Tenía que encontrar pronto la solución a todo lo que estaba pasando para poder mantenerla a salvo, ya que el próximo ataque podía ser en cualquier momento.
Salí del baño, envolviendo una toalla en mi cintura mientras me asomaba por la puerta para ver si todo estaba bien. Seguía sin despertar, pero el pronóstico era muy favorable, por lo que podría hacerlo en cualquier momento. Comencé a vestirme con celeridad cuando escuché la puerta de la habitación abrirse. La próxima visita del médico era 2 horas más tarde, por lo que debía tratarse de Sam. Tras ponerme camisa y pantalones, salí para saludarla. Pero no fue a ella a quien encontré.
"Levi eras, ¿no?" musité
"Ah! ¿Todavía estás aquí?" preguntó mirándome. Estaba junto a su cama, inclinado sobre esta. Notaba como un ápice de nerviosismo aparecía en su voz al verme allí.
"Dije que no me iba a separar de ella y no lo he hecho"
Levi se apartó, dirigiéndose de nuevo hacia la puerta. Bloqueándole el paso, le cogí del cuello de la camisa y le empuje contra una pared.
"Es muy ligero, casi imperceptible… pero hueles a ellos" sisee
"¿A… a qué te refieres?"
El chico temblaba levemente mientras que le tenía agarrado. Ya sabía que era lo que me olía mal. Y justo era eso, su olor. Al principio no lo había reconocido ya que era muy débil, pero ese aroma era algo que no podía pasar por alto con facilidad.
"Quiero que me respondas rápidamente y sin mentirme. Así me ahorras tiempo y tu, problemas"
"Yo no sé de qué me hablas!"
"Claro que lo sabes Levi. Dime inmediatamente quién la persogue y por qué"
"Yo n-"
"CONTESTA!" golpee su espalda contra la pared, apretando más mi puño en su camisa.
"No hay nada que puedas hacer. No se quienes son. Pero son fuertes y la necesitan"
"¡¿Para qué?!"
"No lo sé! Hicieron un trato conmigo hace años. Yo la vigilaba y a cambio…"
"Te prometieron una vida mejor, ¿me equivoco?" dije aflojando un poco la presa que ejercía sobre Levi.
"Mi vida era una mierda! Nunca fui nada más que el friki al que todo el mundo rechazaba!"
"¿Y eso implica que les des datos para que la cacen? ¿Te da derecho a joder a Riley?"
"Riley tiene todo lo que quiere… No le van a hacer nada"
"Y una mierda! ¿Tan estúpido eres para no ver que siempre hacen algo?"
"No se lo van a hacer! Es importante para ellos que Riley esté viva…"
"¿Qué sabes de ellos?"
"Nada"
"No me jodas, Levi, íbamos por buen camino, así que empieza a largar si no quieres que te arranque la mandíbula"
"No serias capaz" dijo con aires de suficiencia.
"No me pongas a prueba" me acerqué a su cara airado, provocando que el chico volviera a temblar con intensidad.
"Te digo la verdad! No sé qué traman, solo escuché algo sobre un advenimiento!"
"¿Cómo?"
"No sé nada más! Sólo escuché eso!"
"¿Tú eres imbécil? Escuchas a un demonio hablar sobre un advenimiento y decides ayudarle?"
"Mi vida ya era una mierda, ¿qué más me da?"
"Gilipollas, te aseguro que importa. ¿Sabes que demonio era? ¿Cómo era físicamente?"
"Nunca le vi directamente, no sé nada más, te lo prometo!"
Respiré profundamente, dejando caer al médico, que se apoyó en la pared aliviado. Me giré mirando a Riley, que permanecía ajena a todo lo que estaba pasando. Me encaré de nuevo hacia él, que se encogió sobrecogido. Acercándome, comencé a hablarle en el tono más amenazador que podía.
"Ahora quiero que te largues y que no vuelvas a acercarte a Riley nunca más. Si me entero de que se te ocurre hacerlo, te juro que te perseguiré hasta el fin del mundo hasta que dé contigo y te arrancaré la cabeza. Quedas advertido"
Tras esto, vi como asentía y, intentando mantenerse alejado de mí, salió corriendo de la habitación. Miré durante unos segundos la puerta suspirando. ¿Advenimiento? Esa palabra sumada a "demonio" nunca significaba nada bueno. Y más si, además, tenía en cuenta la visita de la mujer que había intentado asesinar a Riley.
Sentándome a su lado, la observé durante largo rato. Descansaba tranquila, con su respiración pausada, relajada. La herida había comenzado a sanar, lo que alegraba a los médicos. Había recuperado su color níveo, con las mejillas ligeramente sonrojadas. Acercándome a ella, apoyé mi frente sobre su cabeza, metiendo mis dedos entre su pelo para acariciarlo.
"¿En qué andas metida nena?" le susurré besándola levemente en el nacimiento del pelo.
"¿Interrumpo algo? Sam dijo entrando en el cuarto. Me coloqué junto a la cama de pie "¿Hay algún cambio?"
Negué con la cabeza, mirando de nuevo hacia ella.
"Bueno, no desesperes. Ya tiene mejor aspecto, seguro que pronto despertará"
Suspiré sentándome de nuevo. Estaba cansado e incómodo. Había dormido en la butaca junto a la cama. Creo que ahora entendía a que se refería Riley con lo de dormir en cualquier sitio.
"Dante…" interrumpió Sam "Hay algo que quería preguntarte…"
"Está bien" asentí
"¿Por qué… por qué siguen persiguiéndola? ¿Qué quieren de ella?"
"Ojalá lo supiera… No es fácil conseguir información, y poco a poco voy reuniéndola, pero nada que tenga sentido o me sirva… no sé nada"
"Pero… ¿por qué me dijo que todo iba bien ya? ¿Le han estado persiguiendo todo este tiempo?"
Asentí de nuevo, mirando a Sam.
"Es estúpida…"
"Es valiente. No quería meterte en esto. Lo ha estado pasando muy mal"
"…no quiero que le pase nada malo…"
"ni yo…"
"… en fin" dijo Sam resuelta sonriendo "yo tengo que marcharme unas horas. Avísame de cualquier cambio que ocurra, ¿vale?"
Musité un sí, viéndola marcharse del cuarto.
El resto del día pasó sin más imprevistos. Los médicos se seguían acercando, bien para verla o para examinarla. Según ellos ya debería haber despertado, por lo que tenía que hacerlo ese mismo día. Sentado a su lado, le cogí la mano, intentando hacerle saber que no estaba sola. Comenzaba a anochecer mientras yo dormitaba en el sillón cuando noté que Riley se movía levemente, me acerqué apretándole la mano y llamándola en voz baja para ayudarle a despertar.
"Riley… despierta nena, vamos"
Abrió los ojos lentamente, intentando enfocar la vista cuando se giró para mirarme. Me miró preguntándose qué ocurría, sin comprender muy bien lo que había pasado.
"Nena, estás en el hospital. No te preocupes porque todo va bien"
Asintió sin fuerzas para hablar. Yo pulsé un botón para avisar a la enfermera de que ella había despertado. Me imaginé que necesitarían examinarla después de todo este tiempo, ver su nivel de consciencia…
Me aparté mientras hacían todo esto, permaneciendo en la puerta a la espera. Al cabo de una hora, cuando todos abandonaron la sala, entré de nuevo encontrando a Riley incorporada y con mayor capacidad para hablar y moverse.
"Así que has estado aquí todo el rato, ¿no?" dijo débilmente
"Tal y como te prometí, no me iba a separar" le sonreí
"Dante, siento que hayas tenido que pasar por todo esto. Sé que no debería haber salido per-"
"Shh! No tienes por qué disculparte. Fue culpa mía, no debí marcharme"
"¿Estás de broma? No puedes pasarte la vida pegado a mi Dante. No tengo 3 años, no quiero que tengáis que estar pendientes de mí continuamente" dijo, mostrando un sentimiento entre el enfado y el arrepentimiento.
"Nena, no es que esto lo haga por obligación. Lo hago porque realmente no quiero que te pase nada, así que no te culpes"
"Per-"
"Simplemente prométeme una cosa" dije sentándome a su lado mientras acercaba mi frente a la suya y vi que asentía "no vuelvas a darme un susto de estos… te juro que cuando vi que estabas herida de esa manera, sentí que se me congelaba la sangre. Así qu-"
No tuve tiempo de acabar de decirle lo que quería. Riley exhaló el aire que tenía en los pulmones, levantando la cara y haciendo que nuestras bocas se tocaran en un leve beso. Sorprendido, me separé y la miré a la cara, que seguía levantada hacia mí
"No sé por qué lo he hecho pero es que… gracias Dante. Gracias por estar a mi lado en todo esto, gracias por soportarlo y por aguantar…"
Esta vez fui yo el que no dejó que siguiera hablando. Poniendo una mano tras su cabeza y, acariciando su pelo negro, la besé de nuevo, dejando escapar lo que se acumulaba en mi mente desde hacía tiempo. Había conocido a muchas mujeres a lo largo de mi vida, y era cierto que algunas me habían importado más que otras. Pero ella me parecía distinta a todo lo que había conocido antes. Su manera de hablar, de pensar, de caminar. Todo me embelesaba. Sí era cierto que quería continuar a su lado y protegerla, pero no hasta encontrar lo que la estaba atacando, sino que quería hacerlo el resto de mi vida. Por ello me entregué a ese beso, el primero que compartíamos de verdad. Era suave, débil, pero intentaba que transmitiera más que cualquier otro que hubiera dado. Sentí como me acariciaba, todavía jugando con mis labios y sonreí. Pero escuché un carraspeó detrás de mí.
"Parece que tengo el don de la oportunidad, ¿no?" dijo Sam desde la puerta
Nos separamos, y miré hacia ella todavía sentado junto a la cama de la joven. La maldije mentalmente por haber estropeado ese momento, pero supuse era inevitable, no en vano, su mejor amiga acababa de despertar después de ser herida de gravedad dos días antes.
"Dante, veo que te tomaste en serio lo que te dije para Sommerson ehh" bromeó dándome un golpecito en el hombro mientras se colocaba también junto a la cama "Y veo que tú también has decidido dar el paso" dijo guiñándole un ojo.
"EH! Yo no di ningún paso! Sólo le agradecía que hubiera cuidado de mi estos días" dijo azorada. Sonreí viendo como volvía a ser la misma de siempre. La mujer de la que me había enamorado.
"Bueno… veo que eres igual de terca que antes…" contestó Sam poniendo una mueca "recuérdame que nunca te regale nada excesivo. Ril, te quiero, pero si tu manera de agradecérmelo va a ser sexo salvaje, creo que paso"
Riley arrugó la nariz enfadada, mirando hacia otro lado.
"En fin" continuó "me alegro de que estés bien. Cuando Dante llamó para decir que estabas herida se me vino el mundo encima, así que ni se te ocurra volver a hacerlo"
"Claro, tendré cuidado de que no vuelvan a atacarme" ironizó
"Para eso está él, y ahora que por fin está comenzando una bonita relación sentimental entre los dos, seguro que se esmera más, ¿a que sí Dante?"
"Lo que me faltaba…" masculló enfadada.
"A todo esto… Ril… ¿por qué no me dijiste que seguías teniendo problemas?"
Vi que miraba hacia abajo, no atreviéndose a mirar a la cara a su amiga. Puse una mano sobre su hombro, intentando darle algo de fuerza. Ella contestó poniendo a su vez su mano sobre la mía, mirándome y sonriendo levemente para hacerme ver que estaba bien.
"Sam… yo… necesitaba tenerte fuera de esto… ni siquiera yo se que en que estoy!" dijo intentando excusarse.
"Pero Ril! Eres mi mejor amiga! Me da igual… "
"A mí no. No quiero que te pase nada… así que estarás fuera de esto"
"No puedes pedirme eso!"
"Sí puedo. Y lo estoy haciendo. Si te preocupas por mí, no te metas"
Sam la miró enfadada mientras Riley volvía a bajar la cabeza incapaz de mirarle a los ojos.
"Está bien, si es lo que quieres, así será" dijo dirigiéndose hacia la puerta "Luego vendrá un médico a examinarte de nuevo para ver si te pueden dar el alta. Mañana por la mañana te irás"
Vi como se iba enfadada, dejándola cabizbaja y triste. La rodeé por los hombros abrazándola mientras intentaba aliviar su pena. Ella se agarró a mi camisa, apoyando su cabeza en mi pecho.
"¿Qué estoy haciendo Dante?"
Suspiré acariciándole el pelo.
"Nena… no te preocupes… todo va a salir bien, te lo prometo"
