CAPITULO 19

"¡¿Por qué te has ido?!" dijo acercándose a grandes zancadas hacia mí.

"Esto no puede continuar así Dante! ¿Qué estamos haciendo?"

"Tiempo, hasta que encontremos una respuesta"

"YA TENEIS UNA JODIDA RESPUESTA! SABES LO QUE SOY!"

"¿Qué?"

"¿Te crees que soy gilipollas? Lo de Diké ya me lo habían dicho antes. Soy eso, ¿no? Sólo un demonio"

"No es es-"

"Ni se te ocurra tratarme como si fuera imbécil" dije sin poder evitar ceder ante la presión y comenzar a llorar "no te atrevas a insultar mi inteligencia"

"Riley… yo solo…"

"¿Solo que, Dante? Es lo que soy, ¿no? ¿No eras cazador de demonios? Mátame ya y acaba con esto!" grite implorante

"No puedo!!" bramó

"¡¿Y por qué coño no puedes?!"

Dante se paró unos segundos mirándome, pasando el pulgar por mi mejilla para retirar las lagrimas que se mezclaban con el agua de lluvia.

"Porque… Riley… no puedo perderte, no… yo…. Te…" musitó mirando hacia el suelo.

"¿Tú me que, Dante?"

"Eres diferente… eres importante para mí, necesito protegerte, necesito estar junto a ti, porque creo que te… quiero"

Le miré sin saber que contestar. Al final resultaba que sí era cierto lo que antes había escuchado, pero… una cosa era oírselo a Trish y otra que él me lo confesara directamente.

"No puedes…"

"¿Por qué no iba a poder enamorarme de ti?" contestó levantando la cabeza

"Dante, soy…." Agaché los ojos, incapaz de mirarle.

"¿Un demonio?" dijo levantando mi barbilla y obligándome a hacerlo "Una vez alguien me dijo que no podemos elegir quienes somos o como nacemos. Sí elegimos como vivir, cómo jugar las cartas que, aleatoriamente, se nos han repartido. Me da igual si eres humana o no. Eres quien eres. Y te quiero"

Comencé a sollozar abrazándome a él, que me acogió rodeándome con sus brazos.

"Dante, ¿qué voy a hacer?"

"Riley, encontraremos una solución juntos…"

Dante se aferraba a mí, apretándome con fuerza. Podía sentir su calor a través de toda la ropa mojada, reconfortándome como hasta ahora había hecho. Separándome de el, me alcé sobre las puntas de mis pies hasta quedar frente a su cara y, rodeando su cuello con mis brazos, le bese. Di mi alma en ese beso, fundiéndome con el, pues era lo único que deseaba. El me agarró de la cintura con una mano, retirando con la otra los mechones de pelo mojado que se interponían entre nosotros. Notaba su aliento, su lengua masajeando la mía. Y solo quería que continuara haciéndolo eternamente, para el tiempo en ese mismo instante y que sólo quedáramos nosotros.

Dante rompió el beso, apoyando su frente sobre la mía. Sonrió mientras me miraba a los ojos acariciándome la mejilla suavemente.

"Te quiero" dijo rozando su nariz con la mía.

Sonreí y enterré mis dedos en su pelo, acariciándole. Dante me abrazó al notar como había comenzado a tiritar. Todo era muy bonito, cierto, pero eso no quitaba que me había tirado horas andando bajo la lluvia y estaba completamente empapada.

"Volvamos a casa. Necesitas secarte y entrar en calor" me puso un brazo sobre los hombros y se pegó a mi, cubriéndome con su gabardina. Comenzó a andar llevándome con el. Lamentaba no poder darle una respuesta respecto a mis sentimientos, pero en ese momento tenía demasiadas cosas en la cabeza como para entenderlos. Y sentía algo por el, pero no quería mentirle y prometerle un falso amor. Dante había sido vital para mi, lo era. Y el día que le dijera "te quiero", quería estar completamente segura de que lo que sentía era amor.

Anduvimos así hasta llegar a la puerta de la casa. Entramos soltando en una silla los abrigos empapados, y me acerqué a un radiador intentando recuperar el calor que había perdido al alejarme de Dante. Este se metió en el baño, saliendo de el con unas toallas que me acercó para que me secara.

"Será mejor que te cambies de ropa. Date una ducha si quieres, te vendrá bien"

Asentí con la cabeza para, acto seguido, dirigirme al baño. Abriendo el grifo del agua caliente, comencé a desvestirme y al acabar, me metí en la ducha, sintiendo como entraba en calor conforme el agua caía sobre mi cabeza. Despejándome poco a poco, percibía que el agua me limpiaba también interiormente, purificándome y dejándome en un estado de tranquilidad en el que necesitaba estar. No sabía que sería de mí. Era un demonio, pero Dante me había aceptado e iba a ayudarme. Eso era todo lo que necesitaba saber para estar bien. Ya iría afrontando las cosas poco a poco conforme se presentaran. Y al menos, no estaba sola en ello.

Salí al cabo de poco, envolviéndome en una toalla y secándome el pelo con otra, ya con una temperatura corporal bastante más agradable. Busqué mi ropa, pero la que tenía estaba mojada y había olvidado coger otra, por lo que entreabriendo la puerta, llamé a Dante con la esperanza de que él pudiera acercarme algo. Pero ante su falta de respuesta, decidí salir yo misma a buscarla. Entré en el cuarto y rebusqué entre mis cosas, sacando unos vaqueros desgastados que combiné con un vestido negro que me llegaba por las rodillas y sobre el que puse un cinturón de tachuelas negro que me quedaba holgado. Saqué también la ropa interior y me dispuse a cambiarme cuando alguien abrió la puerta súbitamente. Pegué un bote, asustada, mientras miraba hacia atrás.

"Dios Dante! Me has asustado!"

"Veo que llego en buen momento" dijo sonriendo mientras me miraba de arriba abajo envuelta en la toalla.

"Este es el Dante que yo conozco, el obseso del sexo sobrehormonado. Antes estabas hasta blandito" contesté mientras le guiñaba un ojo.

"Te traigo un café. Pensé que te apetecería" Sonreí mientras alargaba la mano para aceptarlo de buen grado.

"¿Estás ya mejor?" preguntó mientras se sentaba en el borde de la cama.

Yo asentí, llevándome la taza a los labios y dando un largo sorbo que me calentó la garganta.

"Y tú, ¿no deberías ducharte también y secarte?"

"Tengo tiempo y soy fuerte, sobreviviré"

"¿Estás seguro? Era una manera delicada de decirte que necesito cambiarme" dije señalando la toalla "Porque verás, adoro deleitarte con la vista de este cuerpo de diosa que tengo" ironicé "pero mi conciencia virginal me impide hacerlo mucho durante tiempo"

"Pues enséñamelo todo de una vez y así sacias mi curiosidad"

"Uy que dices marrano!" bromeé poniéndome una mano frente a la boca y haciéndome la ofendida "calla que podría escucharte alguien"

Dante se levantó, agarrando mi cintura y pegándome a sí mismo.

"¿No crees que tres semanas bastan? Esperaré más si quieres" dijo acariciando mis hombros.

"Y tu, ¿no crees que estamos en desigualdad de condiciones? Tú estás vestido, ¿y yo?" contesté mientras me acercaba más, tentándole.

"Prometo no oponer mucha resistencia…" dijo sonriendo, mientras agachaba la cabeza para besarme el cuello.

"¿Puedo confiar en ti?" musité mientras le acariciaba el pelo sintiendo sus labios sobre mi piel.

"Tendrás que ponerme a prueba"

Y con esto se dejó caer en la cama, arrastrándome consigo.