CAPITULO 20
Me desperté horas más tarde tiritando, envuelta únicamente por la sabana. Dante dormía profundamente junto a mi, pasando un brazo bajo mi cabeza y apoyando la mano en mi hombro. Sonreí para mi misma, acurrucándome de nuevo junto a el, que pareció desperezarse para acercarme más a su cuerpo. Besé su hombro suavemente, sintiendo la piel rodeada por una fina película de sudor. Me aportaba el calor que necesitaba en la fría noche.
"¿No puedes dormir? ¿o es que no quieres?" dijo en voz baja, sonriéndome con malicia "porque si lo necesitas, puedo cansarte más"
"Simplemente… no te muevas" susurré cerrando los ojos mientras intentaba conciliar el sueño de nuevo "solo quédate así"
"Claro…" contestó besándome la frente y abrazándome con fuerza "tienes mucho poder de convicción, ¿lo sabías?"
"Algo de eso había escuchado" reí mientras daba pequeños golpecitos con el índice en su torso. Dante rió mientras se incorporaba para ponerse sobre mí, apoyado en sus manos. Bajó el cuerpo besándome, mientras me rodeaba levemente con sus brazos. "Aunque creo que te había pedido que no te movieras, así que no debo tener tanto, ¿no?"
"No, es que yo siempre fui muy desobediente. ¿Preparada para otro round?" preguntó mientras me daba múltiples besos en la boca. Sonreí abrazándole mientras rodeaba sus caderas con mis piernas. Dante se acercó, acomodándose, cuando alguien abrió de un golpe la puerta.
"Agh!! Mis… ojos!!"
Tiré de su cuello y le apreté junto a mí intentando taparme, mientras mirábamos hacia la puerta para ver quién era.
"Veo que os pillo en mal momento…" dijo Trish mientras se tapaba la cara con las manos "a propósito… bien hecho Riley" sonrió.
"Trish, te agradezco tu visita, pero estoy inmerso en algo y ahora no puedo atenderte" dijo desviando la mirada de ella para besarme el cuello. Le empujé la cabeza para alejarlo de mi, deslizándome bajo el para apartarme y taparme con la sabana. Me levanté con el pelo todavía revuelto y me quedé quieta sin saber que decir, mirando a una pared. Dante chascó la lengua decepcionado, levantándose de la cama y colocándose junto a mi mientras se enrollaba una toalla alrededor de la cintura. Puso su brazo alrededor de mi cuello y me besó la mejilla, sonriendo ampliamente hacia la rubia que miraba desde la puerta "¿Has visto lo buenos amigos que somos ya?"
Cerré los ojos, hastiada, suspirando levemente y apartándome de su lado para comenzar a recoger mi ropa. Trish cruzó los brazos y se dio la vuelta, cerrando la puerta tras de sí.
"Os espero abajo. Tenemos que hablar"
Comencé a vestirme haciendo caso omiso a Dante, que me observaba desde el fondo del cuarto. Sentí que me rodeaba por la cintura, apretándose contra mi cuerpo mientras su aliento acariciaba mi cuello.
"Creo que ahora sí que voy a necesitar una ducha nena…"
Me di la vuelta y sonreí, dejándome llevar por él. Se acercó a mi cara y me susurró al oído.
"Todavía podemos pasar de Trish y seguir jugando un rato los dos. Nos quedan muchas cosas por probar juntos" dijo sonriendo mientras aproximaba su boca a la mía.
Me arrimé jugando, cerrando los ojos y dejando mis labios a escasos milímetros de los suyos.
"Tarde, latin lover"
Empujándole levemente me aparté para continuar vistiéndome.
"Venga ya preciosa! ¿Vas a decirme que no te ha gustado?" dijo mientras sonreía para sí mismo. Devolví la sonrisa mientras comenzaba a hacer la cama. Nada más lejos de la verdad, había sido increíble. Dante me había hecho sentir hasta un nivel al que ningún otro hombre me había llevado. No solo me había gustado, había sido el mejor sexo de toda mi vida. Pero eso, claro estaba, no iba a decírselo.
"Dante… date una ducha… yo esperaré abajo"
Salió del cuarto dándome un rápido beso en la boca.
Me senté en el borde de la cama y comencé a fumarme un cigarro, intentando dejar la mente en blanco. Necesitaba evadirme un rato, no pensar en todo lo que acababa de pasar. Pocos minutos después, me levanté dirigiéndome a las escaleras. Trish estaba sentada en el sofá ojeando una revista. Bajé intentando no hacer ruido, así como sin mirarle a los ojos a pesar de sus rápidos vistazos hacia mí que echaba de vez en cuando. Acomodándome en un sillón, esperé a que Dante saliera del baño, cosa que hizo pocos minutos después vistiendo solo sus pantalones mientras se secaba el pelo con una toalla.
Fue hacia su mesa y, abriendo una lata de cerveza, se sentó pesadamente en su silla y colocó los pies encima del escritorio.
"Y bien muñeca, ¿qué tenías que decirnos?" dijo mirando a Trish.
"He estado investigando un poco más sobre la congregación que intenta matarte" contestó dejando caer la revista a su lado.
"Espera, ¿de qué estás hablando?" pregunté echándome hacia delante mientras entrecerraba los ojos "¿de qué congregación habláis?"
"¿No se lo has explicado todavía?" dijo encarándose a Dante.
Este se encogió de hombros e hizo un ademán con la mano excusándose.
"Riley, eres…"
"un demonio" le corté
"¿Lo sabes?"
"Os escuché mientras discutíais. Todo eso de cómo… deberíais dejar que me asesinaran" contesté fríamente.
Dante me miró culpable, exhalando profundamente mientras agachaba la cabeza.
"Riley, no tengo nada contra ti, en serio, pero-"
"¿Pero qué?" alcé la voz mientras me levantaba del sillón y me encaraba a ella.
"Riley…" dijo Dante "nena… no iba a dejar que te mataran. No lo iba a hacer y no pienso hacerlo"
"Pero ella sí" contesté señalando a la rubia "¿Cómo puedo confiar en una persona que piensa que estoy mejor muerta?"
"Riley, no pienso eso… deberías escuchar la historia entera" susurró Trish intentando calmarme.
"Pues explicadla de una vez. ¿Quién coño soy?"
"Diké"
"¿Diké? ¿Y eso que carajo es?"
Dante se levantó y comenzó a andar hacia mí.
"Hace muchos años, Sparda… mi padre, se levantó contra los de su propia especie para proteger a los humanos de su reino del terror. La mayoría de los demonios lo vieron como la mayor de las traiciones y lucharon contra él. Unos pocos, le apoyaron" dijo agachándose mientras se colocaba a mi lado y me cogía la mano "Diké fue uno de ellos"
