Naruto no me pertenece.

Aclaraciones: Este es un Universo Alternativo con toques de Héroes y Villanos. Inspirado gracias a unos cuantos libros del tema.

Advertencias: Control de voluntad. Cercanías peligrosas. Amenazas. Insinuaciones. Lenguaje casi vulgar. Villanos sexys.


Enemigos Naturales

Parte 1


La música era ruidosa, a pesar de caminar por un pasillo secreto que no era accesible para cualquiera. Hinata tenía la espalda recta, observando a todos lados, siempre en alerta. Confiaba en sus planes, se había esforzado y entrenando por largo tiempo para actuar de una vez por todas esa noche. Sabía que Brutal Nightshide estaba en ese antro nocturno, los informantes a los cuales les había pagado por meses para que espiaran al villano se lo aseguraron.

Esa era la primera vez que veía esa parte del lugar considerando la cantidad de veces que había asistido al establecimiento, pozo que la mayoría de los villanos o fans de éstos frecuentaban donde lo ilegal era legal y se podían divertir a sus anchas, siempre pidiendo una audiencia con el jefe que regía sobre esos territorios en donde ni los más habilidosos héroes podían entrometerse sin la amenaza de salir lastimados e inclusive muertos.

La enorme espalda del enmascarado era con lo único que se topaba al frente. Las paredes de tonalidad magenta eran lisas y sin nada de adornos, el piso era de lo más sencillo y las bombillas en los techos parpadeaban. No había salidas ni entradas, la última puerta por la cual había entrado había sido la que hace tiempo dejó atrás. Llevaban caminando largo rato y Hinata estuvo tentada a utilizar su habilidad para identificar la verdadera ubicación pero no quiso arriesgarse, había trabajado tanto para llegar a ese punto que era necesario mantenerse calmada, con la mente en frío como su progenitor siempre le exigía en los entrenamientos.

Recordó el rostro de Modern Fox, su jefe y el héroe principal de la agencia donde trabajaba. No había nadie que se le pudiera comparar, con su sonrisa amistosa, esperanzadora y ese cabello dorado que sobresalía de aquel antifaz de tonalidad negra, con su disfraz heroico tonalidad naranja de fibras resistentes, hecho de un material exclusivamente para él. La sola imagen del rostro de él, cuando no usaba su disfraz para saludarla por los pasillos cuando llevaba papeles a otras oficinas, le calentó el pecho e inyectó resolución a su mente. Todo estaría bien, para eso se había preparado, no correría riesgos innecesarios ni echaría a perder esa misión.

Se lo debía a Modern Fox, este sería su pago por ayudarla tantas veces y siempre defenderla de las críticas de los demás héroes que consideraban su fuerza como heroína decepcionante.

―En un momento llegaremos ―anunció la voz profunda del hombre de gran estatura.

Hinata apenas logró asentir, secando las palmas de sus manos el sudor acumulado por la caminata por aquel pasillo cuyo fin no se veía.

Ya que el pasillo era demasiado estrecho, el hombre se encargó de abrir una puerta. Para sorpresa de Hinata, ésta no conducía a otra habitación sino que era un elevador. Las puertas se deslizaron para que se accediera a su interior. El hombre portador de la máscara se hizo a un lado, invitándola a entrar primero. A pesar de las dudas ingresó a la caja metálica para luego el hombre también hacerlo. Escuchó cómo éste aplanaba la pantalla a un costado sin que pudiera ver exactamente qué símbolos eran aquellos que se revelaron por unos segundos. Supuso que eran los códigos de seguridad.

El elevador comenzó a moverse, Hinata dio un respingo ante la brusquedad. En su mente se regañó, diciéndose que no debía levantar sospechas ni mucho menos dar a conocer su verdadera identidad. Todos allí eran villanos, gente antiheróes, la matarían si sabían que esta infiltrándose en uno de los tantos refugios de ese tipo de gente. O peor. Miles de escenarios surgieron en su cabeza, la mayoría horribles, lo suficiente para hacerle sentir mal, al punto que un momento en el transcurso de la bajada de la caja metálica el aliento le quiso faltar.

―¿Estás bien? ―preguntó el hombre.

Rápidamente Hinata asintió.

―Todo está bien ―contestó con seguridad. Eso pareció convencer al enmascarado pues no volvió a preguntarle nada.

Pasaron minutos que a ella le parecieron una angustiosa eternidad. Hasta pensó que todo se trataba de una trampa pero las puertas por fin se abrieron, revelando otro pasillo. Sin embargo, éste no estaba pintado de color magenta sino de un rojo carmesí con lámparas elegantes colgar de los techos y piso tapizado. El aroma de riqueza abundaba en el aire y Hinata tuvo que poner un pie afuera cuando se le dio la indicación de seguir.

Ahora el sonido de sus tacones era amortiguado por la tela sobre el piso. No escuchaba nada, salvo el corazón que le latía apresurado. Se obligó a calmarse, no sabía con qué tipo de habilidades contaba el hombre que hasta el momento la había guiado en toda esa larga travesía para verse con Brutal Nightshide, quizá tenía un oído ultra sónico que podía escuchar más allá que los simples humanos, que escuchara en esos momentos cómo de rápido latía su corazón no era una buena idea.

Pero en ningún momento el grandulón pareció sospechar de ella, parecía más enfocado en cumplir con las órdenes emitidas por sus superiores. O es lo que pensaba. No había sido demasiado hablador, limitando su vocabulario. Ella tampoco buscaba mantener conversaciones con el hombre, entre más silencio hubiera entre ambos, mucho mejor. Además, Hinata estaba ahí por otro objetivo.

El camino por el extenso pasillo se terminó. Atrás estaba el elevador cuya manera de abrirlo era por medio de contraseña. La otra salida estaba en frente de ambos, una puerta metálica y de apariencia pesada. Cuando el hombre alzó la mano hecha puño para tocar contra la sólida superficie, bastó escuchar el sonido para adivinar lo mucho que pasaba esa puerta. Suponía que era para evitar la entrada y huida de ciertas personas.

―Brutal Nightshide ―el solo escuchar su nombre le hizo temblar. Ahí adentro se encontraba uno de los peores villanos de la historia de la humanidad. Estaba a escasos metros de él―. Llego tu invitada.

―Hazla pasar.

Aunque haya sido un eco de la voz perteneciente a aquella figura que desprendía un terror abrumador en toda la sociedad. En el cuerpo de Hinata, a pesar de no encontrarse cara a cara ―aún― tuvo el poder de hacerla sentir intimidada.

En cuanto la puerta de pesado metal se abrió, ella se dijo que ya era demasiado tarde para retractarse, ni siquiera la posibilidad de huir se le atravesó al saber que sería una estupidez. Se armó de valor, recordando las valiosas palabras que Modern Fox siempre le repetía cuando la veía con el ánimo decaído cuando regresaba de una misión sin éxito.

Sintió que las tinieblas de dudas se disiparon, tal cómo un rayo de Sol atraviesa las nubes negras de una fea tormenta que la estuvo asechando. Ese era el poder de la sonrisa de Modern Fox, la resolución de uno de los héroes más queridos por todo Japón.

No iba a defraudarlo.

Con seguridad avanzó, tomando en cuenta el haber sido invitada desde hace mucho. Observó que el enmascarado no entró, al contrario, simplemente se quedó al costado de la puerta, observando cómo ella desaparecía en la oscuridad de la habitación. La única luz que le ayudaba a guiarse y no tropezar con ningún mueble era la que brindaban las luces del pasillo.

Hinata se ubicó en un espacio iluminado, con miedo de verse rodeada de oscuridad. No sabía a dónde mirar pero sí podía sentirse observada.

Un chasquido de dedos y se hizo la luz.

Luz roja destelló en toda esa habitación donde solamente había unos enormes ventanales en donde una lluvia densa se podía observar a través del vidrio. Delante de ella, sentado como un monarca en su trono, estaba Brutal Nighshide.

Hinata procuró no alterar su ritmo respiratorio ni mostrarse temerosa. Ese hombre parecía oler el miedo.

Con su traje especializado de tonalidades negras y esa máscara de zorro, una vil copia del aspecto de Modern Fox ―la prensa siempre gustaba llamar a Brutal Nighshide como "La Copia" por el parecido de su traje al héroe favorito de todo el país― estaba ahí uno de los más viles rufianes.

Sentado a sus anchas, con los brazos extendidos en el respaldo de aquel sillón de tono rojizo y tela aterciopelada con un diseño clásico que era raro de ver en esos días, piernas cruzadas y con la máscara que ocultaba su verdadera identidad viéndola sin desviarse por un solo segundo estaba él, sí, Brutal Nightshide, o también cómo era conocido: El Asesino de Héroes.

―Vete, Juugo ―ordenó la voz detrás de la máscara, con tono ronco y que era amortiguado.

El susodicho asintió a las peticiones del superior, cerrando la pesada puerta y dejando a ambos a solas. Hinata se mantuvo recta, tratando de no mover sus manos de los costados y luchando contra esa sensación de sentirse pequeña en aquel enorme espacio así como la presencia peligrosa del villano frente de ella.

Brutal Nightshide se inclinó hacia el frente, dejando su posición relajada para verla con más detalle. Aunque no viera directamente el color de ojos que éste poseía, ella podía sentir cómo la piel descubierta gracias al vestido corto que portaba ardía ante la mirada avorazada, aún escondida detrás de ese obstáculo que llevaba en el rostro.

Era tentador hacer uso de su habilidad y descubrir la cara de ese villano pero se contuvo. No era una heroína de famoso nombre pero sí con una larga travesía familiar, el poder que poseía era conocido por todos lados, cualquiera podría reconocerla si activaba su don.

―Al fin conozco a mi querida acosadora ―comentó con gracia el hombre, apoyando la barbilla debajo del reverso de la muñeca, aparentando curiosidad―. No he dejado de recibir constantes solicitudes de tu parte por verme. ¿Tanta es tu entusiasmo por ver a tu villano favorito? ―una risa que le puso los vellos de punta brotó de esa siniestra figura―. Dime, ¿dónde quieres mi autógrafo? ―hizo sonar una pluma de punta retráctil, sonido que hizo eco en toda la habitación solitaria―. ¿Trajiste tu cuaderno? ¿O quieres mi firma en alguna parte de tu cuerpo? ¿Nalgas? ¿Pechos? ¿Ombligo…?

―Vine por algo más que un autógrafo ―respondió con voz firme y segura. Por dentro quería esconder la cara por las insinuaciones vulgares de Brutal Nightshide pero con toda su voluntad se resistió a mostrarse débil.

El villano lanzó la pluma hacia sus espaldas. Por el sonido ella intuyó que el bolígrafo se había quebrado. Tragó sutilmente. No estaba acostumbrada a lidiar con villanos, sabía que un mal movimiento que hiciera de su parte y adiós vida.

―Lo sé ―Brutal Nightshide soltó un suspiró. Sonó agotado, fastidiado. Hinata se extrañó que un villano dejara relucir sus sentimientos de manera sencilla―. Según mis hombres tú tienes información relevante sobre Modern Fox. ¿No es así?

―Sí ―afirmó.

―Y dime, Corderito, ¿qué tienes para mí? Creo que te has alejado de tu rebaño.

―Antes de brindarte la información que posee sobre Modern Fox, quiero algo a cambio.

―¿Y eso es…?

―Formar parte de tu alianza de villanos. Trabajar para ti.

Las manos le comenzaron a sudar a Hinata cuando un silencio pesado se creó entre ambos. Esperaba que la petición no fuera alocada.

Por meses siempre buscó una manera estratégica para acercarse al villano, sin embargo, no se poseía mucha información sobre Brutal Nightshide salvo que era muy peligroso y poseedor de un poder tan grande que podría destruir ciudades enteras por puro capricho; por ello había decidido hacer uso de cartas favorecedores, cambiar algo de información por información. Sabía que estaba poniendo el bienestar de Modern Fox pero confiaba que todo saldría bien, ninguno de los villanos tenía acceso a la información de los héroes más destacados del momento, era un secreto de gobierno y con acceso casi imposible, especialmente para los villanos. Seguridad Pública se encargaba especialmente de ello. Solo debía soltar unos cuantos detalles, insignificantes y que no pudieran usar en contra de Modern Fox para entrar e infiltrarse, de esa manera obtendría datos de cómo se movilizaban los hombres bajo las órdenes de Brutal Nightshide y de esa manera rescatar a muchísima gente.

―Interesante propuesta ―la figura masculina se recargó en el asiento, con sus dedos entrelazados sobre el regazo―. Pero antes de siquiera reconsiderar esa oferta, me temo, Corderito, que primero tienes que hablarme sobre ti. Perdona pero son mis reglas. No suelo confiar fácilmente, en especial con una mujer como tú que se acerca a mis territorios con la intención de buscarme y proporcionarme información de Modern Fox. Así que acércate un poco más, estás algo lejos.

Hinata obedeció, dando unos pasos inseguros hacia la dirección del hombre de máscara. Detuvo sus pies al considerar que era una distancia adecuada pero él insistió.

―Más, estás aún muy lejos. Prometo ser un chico bueno y no morder ―se burló, realmente disfrutaba todo eso.

Intentó no mostrarse afectada y continuó caminando, hasta quedar a unos escasos centímetros de las rodillas de éste. Quiso abrazarse la parte delantera del vestido cuando sintió la mirada del villano detenerse en ese punto de su anatomía pero no movió ningún músculo. Estaba pretendiendo ser una mujer segura de sí misma, que no bajaba la mirada, no podía regresar a su personalidad original y echar todo a perder, no cuando estaba así de cerca.

―Bien, Corderito, sabes escuchar. Eso me agrada ―cumplimentó.

Hinata sintió cierta molestia de sentirse tratada como una mascota.

―Ahora, cuéntame sobre ti. ¿Qué poder posees? ¿Y cómo crees que ese poder podría ayudarme en mis planes?

―Mi habilidad me permite ver el futuro de las personas ―habló Hinata, diciendo mitad verdad y mitad mentira. Tenía tal poder aunque no podía extender su visión a un futuro tan lejano, solamente podía visualizar las acciones del enemigo en combate, idear miles de planes ante posibles desenlaces que veía con ayuda de sus ojos, acertando de esa manera en puntos claves y escogiendo sabias decisiones para evitar tragedias.

―¿El futuro? ―cuestionó, el tono reflejaba interés―. Específica.

―Puedo adivinar los movimientos futuros de mi contrincante o la persona que tenga delante mío.

―Y dime, Corderito, ¿eso cómo me ayudaría?

―Puedo serte de utilidad estando a tu lado. Evitaría que los héroes te golpearan o incluso adelantarme a sus planes. Me ha salvado más de una vez.

Brutal Nightshide soltó un silbido, impresionado. Hinata dudó que el gesto fuera sincero.

―Eso suena interesante. Mucho, a decir verdad. Gente como tú no me vendría mal. Supongo que puedo aceptarte.

Por un momento pensó escuchar mal, estaba resultando muy sencillo. Aún estaba en una pieza y viva, parecía que él no sospechaba. Pero no quería bajar la guardia, si una de las cosas que había aprendido en toda su vida es que nada era así de simple, siempre había una sorpresa detrás de lo que aparentemente se veía como algo bueno.

Hinata tendía a ser desconfiada y ésta era una de esas veces.

―Ahora, para probar tu lealtad a mí, arrodillate.

―¿Perdón?

La figura masculina se inclinó hacia adelante, amenazador, mas Hinata no tuvo el poder para retroceder por el inesperado terror entumir todos sus músculos, como si de repente ella dejara de ser la dueña de su propio cuerpo. ¿Sería una de sus habilidades o era el puro poder del miedo que ejercía en los otros?

―Arrodillate. No me gusta que me hagan repetirme. Ahora, haz lo que te ordené, Corderito.

Sabiendo que el tono imperativo del hombre no era broma cuidó de no mostrar más de lo necesario debido al vestido, agachándose y poniéndose en rodillas entre las botas del villano, con las manos en frente y con la vista en un punto inexistente que la hiciera mantener la cordura y no sucumbir a los sentimientos que florecían desde su interior, especialmente esa humillación que quería colorearle el rostro.

―Bien hecho. Estoy orgulloso. Ahora, Corderito, te haré tres sencillas preguntas, las cuales me responderás. Si detecto un atisbo de duda en una de tus respuestas, no dudaré en exterminarte. ¿Entendido?

―Sí ―respondió, escondiendo cualquier miedo que se lograra reflejar en la claridad de sus ojos. Esperaba que el antifaz que usaba fuera lo suficiente para que el hombre no quisiera indagar más sobre su identidad.

―Comencemos entonces. Número uno ―alzó un dedo―: ¿Juras protegerme con tu vida?

―Sí.

―Perfecto. Tu me proteges y yo te protego, ambos salimos ganando. Me alegra que hayas entendido el primer punto. Ahora pasemos al número dos ―otro dedo se alzó―: ¿Me juras lealtad sobre todas las cosas?

―Sí ―volvió a pronunciar de manera firme y alta para ser escuchada claramente por él.

Brutal Nightshide asintió, complacido.

―Y ahora la última pero no menos importante ―el tercer dedo se levantó―: ¿Juras nunca mentirme?

―Lo juro ―contestó de manera automática, sin temblores o dudas, cualquier rastro de incertidumbre de su parte y estaba muerta.

Brutal Nightshide apoyó los codos sobre las rodillas, quedando más cerca de ella. Todavía estaba arrodillada, a la merced de ese villano, jugando el papel que él ordenaba, elevando su ego por tenerla en tal posición. Cuánto deseaba brindarle un golpe en la cara y destruirle la sonrisa que seguramente estaba pintada en su narcisista rostro ―que aún desconocía pero no duda que fuera así―, no obstante se contuvo; la misión era primordial, los sentimientos que la invadían no eran importantes.

―Excelente ―el villano se permitió aplaudir un par de veces, parecía contento de su lealtad―. Ahora, pasemos a la segunda etapa de esta entrevista.

―¿Segunda etapa? ―cuestionó Hinata sin entender.

Sin embargo, el brazo del hombre atrapar su barbilla la congeló en su sitio. Éste invadía su espacio personal, podía sentir la frialdad de la máscara chocar contra su piel. La mano de Brutal Nightshide se mantenía firme en su agarre sin lastimarla pero con esa silenciosa amenaza de quebrarle el cuello si pensaba en siquiera soltarse. Aún sentía esa rara sensación en todo su cuerpo, como si no fuera ella la que ordenara, sino alguien más. Ese entumecimiento en sus piernas no era normal.

―Tienes unos lindos ojos ―señaló, ladeando el rostro, detonando interés y curiosidad, fascinación―. Si no me equivoco, puedo hasta creer que son de un color nacarado, como el de las perlas. Curioso. Aún con todas las alteraciones de los héroes y villanos así como mutantes nunca imaginé ver a alguien con este particular color. No es nada común. Supongo que no es la primera vez que te lo dicen.

―E-Estoy acostumbrada ―contestó y se maldijo a sí mismo por tartamudear.

―No lo dudo ―contestó el hombre. Soltó la barbilla femenina y volvió a acomodarse de nuevo en el respaldo del sofá―. En mi regazo, ahora ―palpó la zona.

Hinata agrandó los ojos, completamente sorprendida de aquella petición. Pero lo que más la desconcertó es cómo su cuerpo obedeció las indicaciones del tipo sin objeción. Aun cuando interiormente le gritaba a sus piernas no moverse, éstas no replicaban a sus órdenes.

Se halló sobre el regazo del hombre, sus piernas torneadas y de perfecta proporcionalidad de carne se colocaron a los costados, demasiado cercana a la figura del sujeto, en una posición nada adecuada. Sintió un calor invadirla. Eso no estaba bien. Puede que él no sospechara sobre su identidad, o es lo que se repetía, pero estar así de cerca no le daba una buena espina. Podría matarla con facilidad, además esa sensación de que su cuerpo estuviera siendo manipulado no le agradaba en lo absoluto.

―¿Tú estás haciendo esto? ―preguntó en un susurro, dándose cuenta de que la firmeza con la que quiso aparentar y engañar al villano se había evaporado.

―¿Esto? ¿Te refieres a controlar tu cuerpo? ―preguntó, pasando superficialmente los dedos enfundados en guantes de una tela áspera sobre la piel de ella, notando con cierto placer cómo el cuerpo de la diminuta mujer temblaba―. Algo tengo que ver. Pero no te alarmes, no voy a aprovecharme de ti. No me gusta forzar a las mujeres a hacer algo que no quieren, no es divertido. Prefiero que sean ellas las que me pidan follarlas.

El sonrojo en sus mejillas fue natural, no pudo evitarlo. Ni siquiera supo por qué sus adentros se calentaron repentinamente. Se sintió tan tonta, eso no podía sucederle. Era un villano, era un ser egoísta y desgraciado que se burlaba por encima de la tragedia de otros, buscando siempre el caos y la destrucción.

Hinata no podía permitirse reaccionar de ese modo.

―Solo he venido a formar parte de tu equipo, no a tener sexo contigo ―quiso por un alto, una barrera para que él detuviera sus avances.

―Curioso ―respondió Brutal Nightshide―. Por el temblor en tus muslos yo diría que es todo lo contrario.

Arrugó el ceño, enojada. Él no podía decir con seguridad lo que sentía su cuerpo. Simplemente estaba sorprendida, nunca había estado así de cerca con un hombre. Ni siquiera había dado su primer beso.

―En fin, no te tengo en esta posición para aprovecharme de ti o intentar seducirte, de ser lo contrario estoy seguro que te hubiera llevado a un mejor lugar. Quizá uno de mis lugares privados, con una cama. A no ser que te guste lo rudo. No tengo problemas en hacerlo en este sillón viejo.

―Por supuesto que no es ese mi propósito. Si quieres la información de Modern Fox y mi poder, tendrás que respetarme y dejar de jugar. No encuentro divertido tus coqueteos.

Una risa provenir de la máscara del hombre hizo a Hinata apretar los labios hasta formar una delicada línea. Lo detestaba, con total seguridad podía decir lo mucho que le desagradaba Brutal Nightshide. Pensó que era natural sentirse de esa manera en cuanto a los villanos, pero realmente los sentimientos por él en esos momentos eran genuinos.

―Está bien ―alzó las manos a modo de rendición y tregua―, no haré nada que no quieras, Hinata Hyuga.

La respiración se le cortó y miró absorta la máscara del sujeto. De pronto un terror agobiante la poseyó por completo, como una sombra que devora un campo iluminado por el Sol. ¿Había escuchado bien? Estaba segura que sus oídos estaban en perfectas condiciones, por lo cual no dudaba que aquello no fuera creado por su imaginación. Él realmente la había llamado por su nombre. ¿Cómo lo supo? Se encargó de esconder todas las posibles huellas, conexiones con la agencia, hasta contrató a distintos informantes para no crear un patrón ni levantar sospechas.

―Vamos ―la voz burlona podía escucharse con total claridad. No podía verle el rostro pero apostaba a que tenía una sonrisa enorme en los labios―. ¿De verdad creíste, mi tonto e ingenuo Corderito, que podrías ser más inteligente que el zorro? Por favor. No eres ni la primera ni la última cucaracha que ha intentado acercarse a mí por medios tan estúpidos como brindarme información de ese payaso de Modern Fox. ¿Sabes? Tal idea me ofende.

―¿C-Cómo…?

La mano del villano quitó con brusquedad el antifaz que ocultaba por completo la identidad de Hinata. Ésta se sintió desnuda cuando observó en cámara lenta cómo la pieza clave de todo su plan se iba a la basura. Los mechones de su cabello negro azulado revolotearon debido al movimiento y dándole una perfecta vista al enmascarado que pareció contemplar el rostro de la joven heroína.

―Boca de Ángel, o para acortarlo: Angelmouth. Lo que dices, se cumple, todo gracias a tus ojos bendecidos por las mismas divinidades, tal cómo a tu padre le gusta presumir en sus discursos frente a la prensa cuando realzan el nombre de tu clan en esas entrevistas estúpidas. Nombre civil: Hinata Hyuga. Edad: 25 años. Habilidad: Ojo Blanco, o un derivado del famoso Byakugan que te permite adivinar las acciones de tus contrincantes y elaborar planes en corto tiempo. Siempre me he preguntado si en alguna de esas visiones, ¿te has visto muerta? ―cuestionó y a Hinata se le quiso salir el corazón. Ese hombre sabía todo de ella.

―Yo… ―de repente la boca se le sintió seca, incapaz de elaborar una simple oración, estaba tan desconcertada y temblaba de miedo.

Él iba a matarla.

―Quisiera explicarte, detalle a detalle, todos tus errores hasta ahora. Pero estoy interesado más en lo que quieras decirme sobre Modern Fox porque, a pesar de lo que muchos piensan, realmente me considero su fan ―la mirada incrédula de la joven le confirmaba que no creía en sus palabras―. De verdad. Lo juro. Es un gran héroe y cuando dice: "Jamás retrocedo a mi palabra", uy, todo en mí se emociona. ¿No te parece grandioso?

Hinata no contestó, ahora que él sabía su identidad verdadera no iba a hacer nada que la pusiera en riesgo.

―Hey, aún no te he quitado la lengua, puedes hablar como lo estabas haciendo. Parecías tan segura de ti misma. Eso me gusta en las mujeres, pero no negaré que el miedo pintarse en tus ojos bonitos tampoco me desagrada. De hecho...

Peligrosamente la máscara del hombre rozó con su piel. Los dedos que anteriormente parecieron entretenidos en la piel de sus piernas ahora se habían colocado en la curvatura del cuello femenino, haciendo temblar a Hinata, especialmente cuando un escalofrío le recorrió desde la punta de los pies hasta el último de sus cabellos.

―Me hace querer seguir viendo cómo tu miedo crece, Hinata. Oh, disculpa. ¿No te molesta que te llame así, verdad? ¿O prefieres que te diga de una manera más personal? Creo que Corderito te queda de maravilla pero estoy seguro que también llamarte Hinata-chan, cómo lo hace Modern Fox, no te resulta tampoco desagradable. ¿O sí?

Por segunda ocasión la sorprendía. ¿Cómo sabía todo eso? En efecto, Modern Fox siempre la llamaba así, aun cuando le había dejado en claro que no tenía que hacerlo, pero la personalidad tan genuina y simple del héroe era así, tanto que dejó de insistir y se le hizo costumbre que éste le llamara con tanta familiaridad. Hasta se sintió feliz.

Ahora que él la llamara cómo Modern Fox lo hacía le hacía sentir asco.

―Puedo ver que te desagrada. Perdona. Supongo que mi hermano lo hace mejor.

―¿Qué…?

Él pareció no fijarse en la cara desconcertada e incapaz de comprender lo confesado de la mujer, pues continuó hablando.

―¿Amas a Modern Fox, Corderito? No dudo que no sea así, por él es el que estás aquí, en mi regazo, en las garras de un peligroso villano y criminal como yo. Arriesgando tu vida con tal de mostrar tu valía a la persona que más admiras en este mundo. El único que realmente te ha dado las alas para volar y alcanzar tus sueños. ¿Puedo compartir un secreto contigo?

A esas alturas Hinata ya no le respondía, solo se dedicaba a verle e intentar tranquilizar su respiración. Todo ese ambiente la estaba ahogando, no dudaba que en cualquier momento sufriera un ataque de nervios.

―Yo también lo amo. ¡Lo amo infinitamente! Mi sueño es verlo… Verlo morirse una y otra vez, aplastado por un rascacielos, quemándose al rojo vivo, devorado por miles de pirañas hambrientas, degollado, cercenado de todas sus extremidades o viendo como los cuervos devoran sus globos oculares.

Todo lo que él decía le daba miedo. No había dudas, era el puro deseo de la verdad, los verdaderos sentimientos de Brutal Nightshide. Quiso alejarse de él, impedir que la oscuridad la devorara pero su cuerpo no reaccionaba. Y se sintió frustrada, enojada consigo porque las cosas no estaban saliendo cómo pensó. Nuevamente había fallado. Otro fracaso más.

―Tsk, no llores ―se quejó Brutal Nightshide―. Prometo no hacerle todas esas cosas a la persona más importante para ti. No ahora. Lo dejaré vivir, ¿sí? Pero no llores. Me partes el alma cuando tus ojos bonitos se llenan de lágrimas ―de pronto los dedos que gentilmente le quitaban las lágrimas que sin darse cuenta ya estaban rodando por sus mejillas, apretando con fuerza la mandíbula cuyo dolor se enterró en sus entrañas por la fuerza del agarre―. Prefiero las lágrimas que yo te causo, esas tienen un mejor sabor.

―¿P-Por qué no me matas aún? ―cuestionó, con el ceño fruncido―. ¿Q-Qué relación tienes con Modern Fox…? ¿Cómo…?

―Calma, una pregunta a la vez, Corderito ―calmó Brutal Nightshide, aflojando poco a poco su agarre, dejando disfrutar a la heroína un momento de paz antes de volver a arremeter con más fuerza, apretando más la mandíbula tan delineada y frágil de Hinata Hyuga―. No te he matado aún porque me intrigas. Te considero alguien entretenida. Gracias a tus camaradas héroes no he podido salir de mis territorios, la última paliza que me dieron sin duda me hizo tomar un descanso. Pero no te preocupes, muy pronto estaré listo para volver. Debo agradecerte por aparecer en el momento oportuno, no dudo que logres ser un gran pasatiempo. Además, cuando dijiste que querías cambiar información de Modern Fox, algo en mí quiso comprobar cuánto de mi estúpido hermano mayor sabes. Es decir, cosas tan simples como su nombre, fecha de cumpleaños, nombre de sus padres y todas esas cosas que pensabas que me impresionarían ya las sé. Después de todo, somos gemelos.

Tal confesión le cayó como peso muerto en el interior del estómago. Eso no podía ser. Modern Fox no tenía familia, todos los medios lo sabían. Relámpago Amarillo y Habanero Sangriento habían muerto luchando contra las fuerzas del mal para evitar que el país fuera destruido, dando sus vidas a cambio del bienestar de los ciudadanos. Modern Fox era su único hijo, ellos no tenían más. No había fuentes que dijeran que la pareja más famosa de héroes hubiera tenido gemelos.

―No te creo ―dijo, no dejándose manipular por las palabras del villano, que ante su respuesta dejó soltar una carcajada que le dio pavor.

―No dudo que no me creas, después de todo, no tengo dudas. Pero ―alzó un dedo con su mano libre―, poseo algo intachable que me conecta con Modern Fox. Lamento destruir tus esperanzas, Hinata-chan, pero de todas las personas yo soy quién más conocer al verdadero Modern Fox. O cómo sus más íntimos amigos le llaman: Naruto Uzumaki. Considerate afortunada, serás de las pocas personas que descubran el por qué digo esto con tanta seguridad.

Brutal Nightshide se llevó una mano a la máscara, ante la mirada aún temblorosa de la mujer que no podía creer lo que sus ojos veían. Un clic resonó en toda la habitación, el seguro de la máscara se había liberado, dejando quitarse lo que mantenía el rostro del villano oculto. En cuanto la mano retiró la máscara, la respiración de Hinata se agitó al ver unos destellos azulados umbríos mirarle con diversión, así como un rostro de similares facciones al buen Modern Fox, salvo que en lugar de ser cabello dorado el que iluminaba el día de las personas era un azabache abismal el que la ahogaba, esas tres marcas en cada una de sus mejillas y una sonrisa prepotente que degustaba como su platillo favorito la mueca de absoluto terror en la heroína.

―Tarán ―exclamó, echando la máscara hacia un lado, despreocupado, absolutamente enfocado en las deliciosas facciones que la mujer reflejaba―. ¿Ahora me crees? Entiendes, ahora, por qué nadie puede brindarme más información sobre Modern Fox cuando yo crecí al lado de él. Cuando ambos, prácticamente, nacimos de la misma madre.

―E-Es imposible…

―No, no lo es ―negó con diversión el villano, con sus ojos azules puestos en el rostro aterrado de la mujer, parecía disfrutar por completo la situación―. Esto es muy, muy real, Hinata-chan. Yo soy real ―se mostró―. No pretendo esconderme, no al menos contigo. Claro que no te mereces esta sinceridad de mi parte considerando que viniste a mí con mentiras, pero lo ignoraré, por esta vez. Después de todo, mi Corderito me prometió protegerme, ciega lealtad y nunca volverme a mentir. Hasta te arrodillaste hace unos momentos.

―N-No fue por mi propia voluntad…

―Claro que lo fue. Mi poder no surte efecto en personas que no me aceptan. Quizá si tu resolución fuera más fuerte, es probable que no estarías en este estado ―una sonrisa cruel se asomó en aquel atractivo rostro, uno bastante similar con el cual Hinata soñaba todas las noches―, con tus piernas abiertas y encima de un villano.

―Tú… ―intentó maldecir, quitarse, alejarse pero no podía. Quería gritar la frustración, de enojo y de miedo. Eso no podía estar sucediendo, era una horrenda pesadilla.

―Shh ―con uno de los dedos detuvo la palabrería de la heroína. Sabía que estaba nerviosa, que toda esa verdad era mucho para ella, sin embargo, se encargaría de calmarla―. Lo sé, lo sé, es mucho para ti, pero tenemos mucho tiempo de sobra para que lo entiendas. Así que, Hinata-chan, intenta seguir mi ritmo.

Él sonrió de la misma manera que un demonio lo haría. Un ser nacido de la oscuridad.

―Y ya que estamos cara a cara, sin máscaras, creo que es un buen momento de introducirme cómo es debido. No me gusta del todo el nombre de Brutal Nightshide pero sería un falta de descortesía que yo te llame por mi nombre y que tú aún no sepas el mío ―comenzó a quitarse los guantes con ayuda de sus dientes, sin quitar la sonrisa, especialmente cuando los ojos nacarados de la mujer no le dejaban de observar. Podía estar temblando de miedo pero él reconocía ese aroma peculiar―. Soy Menma Uzumaki. Gemelo menor de Modern Fox y responsable de una enorme cantidad de muertes de inocentes. Mucho gusto, Hinata-chan. Espero que en lo que queda de la velada podamos llegar a conocernos mucho, mucho mejor.


Brutal Nightshide: Principal villano de la sociedad nipona. Fuerte y cruel. Identidad: Menma Uzumaki.

Modern Fox: Amado héroe y uno de los más fuertes. Cuenta con una gran popularidad en todo el país. Identidad: Naruto Uzumaki. Se le conoce como el único hijo de el Relámpago Amarillo y Habanero Sangriento, famosos salvadores de Japón durante la Crisis del Caos que abrumó al país.

Angelmouth: Heroína de bajo perfil. Proviene de un prestigiado linaje de héroes que datan desde las épocas ancestrales. Poseedora de la inigualable habilidad: Byakugan. Puede ver acciones futuras del enemigo. Identidad: Hinata Hyuga.


Notas: Yo, otra vez. Esta idea no se me salía de la cabeza y pues decidí escribirla. No durará mucho, eso digo. Ya tengo el conflicto, la parte jugosa y el final. Espero no tardar mucho en acabarla. En fin, espero que les guste, los leo en comentarios.

Hasta la próxima actualización o nueva historia.

PD: Perdonen los horrores ortográficos y los nombres de los héroes, no soy muy buena pero espero que funcionen.