James había aparecido otra vez en su vida
para hacerle olvidar lo malo y recordarle la razón por la cual se estaba enamorando de él… Ese maldito bienestar que le hacía sentir, y que nadie lo hacía mejor que él. ¡Maldito, pero sexy, James Potter!
I
¡Que gane el mejor!
Lilian Evans había llegado a la empresa de su jefe cuando tenía veinte años. Fue la empleada más joven pero al poco tiempo se destacó en su trabajo. Hasta su jefe le felicitó una vez, cosa rara ya que el Sr. Johnson era alguien poco cariñoso.
Pasaron los años y Lily cada vez era ascendida. Llegaba a las ocho a su trabajo y salía a las ocho de la tarde, todos los días. Como era tan dedicada en todo lo que hacía, todos sus compañeros comenzaron a pedirle ayuda y hablaban entre todos de lo bueno que era tener una compañera tan caritativa como la pelirroja.
Hasta que llegó el momento en que Lily fue ascendida al cargo de Vicepresidenta, después de cuatro años estudiando en la empresa, y luego de que sus compañeros de trabajo le festejaran el ascenso, Lily pudo disfrutar de su nueva oficina (no tan grande como la del Presidente) y nueva computadora.
Pero no fue una gran sorpresa ya que sus padres siempre le dijeron que llegaría a ser alguien muy importante y en el colegio, todos los alumnos la conocían como la persona más esforzada.
Desde entonces, todo iba viento en popa… hasta este día.
Lily había pasado ya toda la mañana observando aquella billetera.
No la había abierto, sin embargo, tenía mucho interés por hacerlo. Parecía casi vacía de lo delgada que estaba y parecía nueva ya que no estaba ni sucia ni desgastada, como si nunca la hubiesen usado. Lily nunca pensó que aquella billetera le perteneciera al joven que hace algunos años se mostraba irresponsable y desordenado.
Pero, obviamente, los tiempos habían cambiado.
Y ya eran las once y media de la mañana, y el informe que debió haber entregado hace quince minutos, todavía seguía sobre su escritorio. Claramente tenía su cabeza en otra parte ya que Lilian Evans nunca era impuntual con cosas del trabajo.
Rápidamente abrió la última ventana de su oficina que permanecía cerrada, y se sintió más aliviada, pero no pudo contenerse en mirar la billetera. Estaba sobre su escritorio, a un lado de la computadora, y Lily sentía que la llamaba.
Pero sería muy bajo de su parte revisarla. Lily respetaba la privacidad de los demás y no iba a permitir que esa vez dejara de hacerlo. Además, mientras intentara comunicarse con su dueño, podría guardarla para que no interviniera en su trabajo. Ya había recibido una queja de su jefe y no iba a esperar a recibir otra.
Entonces, sin pensarlo dos veces, cogió el objeto y lo guardó en un cajón a su derecha, sin evitar sentir un aroma proveniente de la billetera. La imagen de James Potter se le vino a la cabeza enseguida y, sin quererlo, sintió un calor en su estómago.
Recordó además la noche anterior. Se habían quedado hasta tarde conversando, de cualquier cosa. Sobre sus familias, sobre sus antiguos amigos, sobre los que seguían viendo, y Lily quedó bastante sorprendida de que James se abriera tanto con ella, contándole los problemas con sus padres y familiares. En realidad, James había cambiado bastante.
Pero cuando el joven se fue de su departamento, eran las dos de la mañana y al día siguiente, sin haber ordenado el lugar, Lily se propuso a limpiar las cosas, encontrando entre las cajas de comida china y los platos de su cocina, la billetera de James.
Pensó en devolvérsela cuando lo viera ese día pero recordó que James viajaba a su casa. Y lamentó que el joven no se la hubiese llevado. Pero… después de haberla observado por toda la mañana en el trabajo, pensó que así tendría una excusa para volver a verlo.
Sí, quería verlo otra vez.
Pero ¿Cómo hablaría con él para decirle que tenía su billetera si en esos momentos debía de estar viajando? Y tampoco lo llamaría al lugar en el que se quedó estas últimas noches ya que debía de estar completamente vacío.
Entonces, como no se le ocurrió nada que hacer, decidió esperar a que él se contactara con ella. Y mientras intentaba terminar el informe que debió entregar hace… ¡Media hora! su teléfono comenzó a sonar.
Al principio se imaginó que era James quien estaba en el aeropuerto, intrigado por saber si Lily tenía su billetera. Emocionada (aunque un poco nerviosa) contestó el aparato y con una dulce voz, habló.
Lamentablemente, era su jefe quien la llamaba para hablar con ella, en su oficina. Lily tembló de pies a cabeza ya que no tenía su informe terminado y debía además entregarle trabajo a los demás empleados de los cuales estaba encargada, entonces maldijo y sintió la presión; todo por haberse quedado mirando la billetera toda la mañana.
Con paso seguro, salió de su oficina y caminó hasta el final del pasillo, quedando frente a una puerta con una placa dorada que decía, con letras brillantes, "Sr. Johnson, Presidente" y pensó que le hubiese encantado haber tenido ese puesto. Se imaginaba con un traje de Armani sentada en una cómoda silla, frente a un gran escritorio de mármol, con una bella vista hacia la ciudad. Pero, obviamente, su imaginación cesó cuando una mujer abrió la puerta. Lily la reconoció, era la secretaria de uno de sus empleados en el piso de abajo. Lily la miró con sorpresa al ver que estaba llorando, pero rápidamente la mujer salió de la oficina y se fue con paso rápido.
El Sr. Johnson invitó a pasar a Lily con una voz áspera y cansada. Ésta caminó hacia el escritorio y se sentó frente a su jefe, nerviosa.
- ¿Terminaste el informe para Schulzter? – Lily sintió la fuerte mirada de su jefe en su cabeza y, mirándolo a los ojos, negó.
- Me falta buscar información y lo termino. Se lo dejaré en su escritorio en diez minutos más – El Sr. Johnson la miró desinteresado.
- Bueno, señorita Evans, la llamaba para habarle sobre un cambio que ha surgido en mi empresa hace poco. La verdad es que no me importa el informe para Schulzter o los trabajos pendientes que tenga.
Lily sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¿Un cambio necesario? ¿Y cómo es eso que no le importaba el informe? ¿Será que estaba despedida? ¡Por Merlín! Por qué había sido tan irresponsable, por qué no pudo terminar el informe a tiempo. Ahora no estaría en esa situación si no fuese por… por esa maldita billetera de ese maldito idiota.
El Sr. Johnson se recostó sobre su silla y giró un poco hacia el lado, mientras Lily, nerviosa, se frotaba sus manos.
- Fue una decisión muy importante que tuve que tomar… - Lily tragó saliva. No entendía a qué se refería su jefe y la verdad es que no quería escuchar aquellas palabras que nunca pensó oír en todos sus años de trabajo. ¡No podía estar despedida! – Pero entienda que fue para mejor.
- ¿Qué decisión?
- Bueno, he decidido… y espero que sea lo correcto - ¡Por Merlín, no por favor! – Que a esta gran empresa, se integre un personaje muy importante en la sociedad en estos tiempos - ¿Qué? - Nos ayudaría con las campañas publicitarias y podríamos mejorar el interés de los empresarios para que sigan con nosotros – La verdad es que Lily aún no entendía muy bien al Sr. Johnson. ¿A quién podían necesitar si todo lo que él había dicho, ella lo estaba haciendo bien? – Y espero que te lleves bien con él ya que su padre es un muy buen amigo mío y no quiero que se sienta incómodo trabajando aquí.
Así que es un él…
- Disculpe, señor, pero ¿A quién se refiere? – Preguntó la joven, intrigada. Su jefe la miró seriamente y, antes de que pudiese contestarle, su secretaria tocó la puerta y asomó su cabeza.
- Sr. Johnson, su invitado ya llegó… - Lily miró a la mujer extrañada.
- Muchas gracias, Susie. Hazlo pasar – Dijo el Sr. Johnson quien se levantó de su silla. Lily se levantó también al darse cuenta de que su jefe la miraba con un semblante juicioso.
Lily escuchó pasos acercarse a la puerta y antes de que pudiese ver quién se acercaba, la sonrisa en el rostro de su jefe la dejó atónita y sólo pudo escuchar de su boca el nombre que le produjo un millón de sensaciones extrañas (pero a la vez ya conocidas) en su estómago.
- Señorita Evans, le presento a James Potter – James se acercó al Sr. Johnson y lo saludó con un apretón de manos. Luego miró a la pelirroja y le sonrió – Se unirá al trabajo hoy y espero que pueda darle una grata bienvenida – Lily miró a James y luego a su jefe… y no pudo creerlo. James supuestamente debía estar viajando en esos momentos…
James se sentó en la silla al lado de Lily y el Sr. Johnson se quedó sentando en un extremo de su escritorio. Lily no se sentó.
- Disculpe… Disculpen – Dijo, mirando ahora a James – Pero no entiendo… ¿En qué trabajará James? Digo, el Sr. Potter…
- Estará encargado de los demás empleados y revisará entrevistas y reuniones con otras empresas como también ayudará en las campañas publicitarias… - Lily lo miró extrañada, una vez más – Bueno, en pocas palabras, hará su trabajo.
- ¡¿Qué?! – Exclamó la pelirroja, sintiendo como si la hubiesen despedido enseguida. Se sentó, temblando de piernas, pero intentó mostrarse reservada.
- Descuide, no está despedida - ¡Oh, Gracias al cielo! Esas palabras hicieron que Lily pudiese respirar con normalidad, una vez más – Pero sí, tendrá competencia – James sonrió nervioso – Trabajarán los dos juntos por un corto tiempo, ya que James estará aquí para ver cómo es el trabajo y si hace todo bien, como creo que lo hará, podrá conseguir un puesto en la empresa.
- ¿Y cuál será ese puesto, señor? ¿Mano derecha de la Vicepresidenta? – Preguntó Lily, porque no podía ser que le dieran a James su lugar.
- No, claro que no… - Lily sonrió, aliviada – Si logra destacarse en unas semanas más, podrá obtener el puesto de Presidente.
¡¿Qué?! ¡Eso no podía ser! ¿Es que acaso el Sr. Johnson había perdido la cabeza?
- He decidido que mi tiempo en esta empresa ya ha terminado. Comencé con esta idea cuando tenía quince años y ahora que tengo sesenta y cuatro, a punto de cumplir mis sesenta y cinco años de vida, creo que es momento de que me regale unas largas vacaciones – Lily no podía creer lo que estaba escuchando – Aunque tú estés trabajando a mi lado hace no mucho tiempo, ya te has ganado un lugar muy importante. Pero conozco a James desde hace mucho tiempo, y quiero que alguien de confianza se gane mi lugar, por lo que tendremos que hacerlo a la antigua; ¡Que gane el mejor!
- Pe-pero… señor Johnson, he dedicado mucho esfuerzo y dedicación en mi puesto… ¿Y si lo pierdo?
- Eso no sucederá – Lily miró algo atontada a su jefe y a James, quien había estado callado desde que entró a la oficina. El Sr. Johnson se levantó de su escritorio y se sentó en su silla - Si lo haces bien estas semanas, podrás ganarte el puesto de Presidente, pero si no… te quedarás con el de Vicepresidente.
- Pero… - El Sr. Johnson hizo un gesto con su mano como para que Lily guardara silencio, cosa que hizo enseguida, pero no pudo evitar mirar a James con rostro molesto.
- Bien, espero que puedan llevarse bien estos días. Mi cumpleaños es en tres semanas exactamente y quiero celebrarlo a lo grande, por lo que les encargaré a planificación de la fiesta. Llamen a mis amigos, a los primordiales. Díganle a Susie que los ayude. Mientras, ella les irá dando trabajos, muy importantes, y espero que no se equivoquen…
- Muchas gracias por la oportunidad, Sr. Johnson – Le agradeció James, levantándose de la silla y dándole la mano. Lily observó la escena con desgana y se levantó rápidamente y se despidió de su jefe, quien se veía más interesado en James que en ella.
Salió de la oficina y caminó apresuradamente hasta su oficina.
¡Perfecto! Le habían dado la mejor noticia de toda su vida… Potter había vuelto sólo para quitarle el trabajo y eso no le gustaba mucho a Lily. Pero ella era buena en lo que hacía ¡Siempre era la mejor! Por lo que no iba a dejar que el estúpido de James Potter le impidiera obtener el puesto de Presidente, el puesto que ella siempre había querido.
Se sentó en la silla y se apoyó en el escritorio, con las manos en su cabeza. Este día se estaba convirtiendo en uno de los peores. Y empeoró cuando James tocó la puerta de su oficina y entró con una sonrisa.
- Lily, me alegra verte otra vez
- Ah, claro y te alegra venir y quitarme mi empleo – James se quedó estático frente a la pelirroja – Sé lo que quieres hacer, Potter, pero te aviso, que no será como en el colegio; yo ganaré esta vez
- ¿Pero, por qué? – Lily no lo miró. Pensaba que era una pérdida de tiempo (cuando en realidad sabía que si miraba en los ojos de James una vez más, no podría concentrarse en todo el día) – Vamos, Lily, no puedes molestarte conmigo.
- ¡No estoy molesta! – Exclamó exasperada mientras que James la miraba divertido - ¿Qué ocurrió con todo ese cuento de que te ibas? Me mentiste…
- No, no te mentí. Hoy en la mañana estaba listo para irme cuando me llamaron. Era Susie y me dijo que estuviese aquí por la mañana porque el Sr. Johnson había decidido contratarme por tres semanas. ¡No pude decirle que no! Tu sabes que me gusta probar cosas nuevas…
– ¡Pero no entiendo por qué! por qué si tenías un trabajo… ya eres Presidente en otra empresa. ¿Por qué te interesa esta?
James se encogió de hombros, pero si sabía la respuesta.
- ¡Eres un idiota! – Exclamó la pelirroja, caminando de lado a lado por la oficina, hasta que se detuvo frente a James y le apuntó con el dedo – Está bien, pasaremos tres semanas juntos pero tú no llegarás hasta el final… ¡Que gane el mejor! ¿No? – James iba a cogerle de la mano pero Lily se dio media vuelta y caminó hasta su escritorio. Respiraba entrecortadamente porque estaba indignada
- Lily…
- Mis amigos me llaman Lily… - James la miró extrañado – Tú no eres mi amigo, eres sólo un hombre que pisotea a quien sea sólo para obtener lo que quiere, sin importar a quién esté hiriendo… y ese tipo de hombre no me agrada
James se quedó en silencio.
- Ahora, debo terminar un informe… - Se acercó a la puerta y le indicó al joven que se retirara, pero James le sonrió y se acercó a ella. Lily tiritó unos segundos porque esa sonrisa siempre le hacía sentir extraña.
- Vamos, Evans, ¿Qué pasó con todo lo que hablamos ayer? Todo lo que me dijiste… "Sería bueno que pudieses quedarte más tiempo para que nos veamos más"
A Lily le temblaron las manos al escuchar a James imitarla. Hizo que se molestara aún más. Se ruborizó y lo miró (¡recopilando fuerzas!).
James entendió el silencio.
- Lily… - Le sonrió pero la joven se cruzó de brazos.
- Potter, por favor, vete – James la miró y suspiró, abatido. Entonces caminó hacia la puerta y se acercó para besarla en la mejilla, al igual como lo hizo la noche anterior al despedirse en su departamento, pero Lily regresó a su escritorio y se dedicó a terminar su informe. James miró atrás y salió de la oficina, con paso rápido, pero con una sonrisa porque sabía que la volvería a ver mañana.
Lily se dio cuenta unos minutos después que no le había devuelto la billetera y al abrir el cajón, volvió a sentir ese aroma tan característico de James. Lo malo era que ahora toda su oficina olía así. Llamó a Dana, de la limpieza, para que echara desinfectante y la pelirroja roció todo el lugar con una colonia que guardaba en su mueble. Ahora olía a Lily, y así le gustaba.
Al final del día, ya terminado su trabajo y algunos otros informes, regresó a su departamento, con la billetera de James en su cartera, envuelta en una bolsa de plástico.
Se dio un baño calienta y cocinó su postre favorito. Leyó unas cuantas páginas de Cien años de soledad y lloró un rato porque Gabriel García Márquez escribía tan lindo. Hasta que cogió su bolso y, con la sola intención de cambiarlo de lugar, dio vuelta todo su interior… y vio la billetera.
Se molestó sólo por recordar la cara de James y al pensar que él podría ganarse el lugar de presidente. Sería terrible terminar siendo su empleada y que él fuera su jefe. Entonces, después de imaginarse una escena con ella haciéndole masajes en los pies a James, encargada además de todo el trabajo mientras el joven se recostaba sobre su silla con semblante relajado, sacó la billetera de la bolsa de plástico y, caminando hacia el comedor con sus lentes de lectura, abrió el objeto con interés de encontrar algo que pudiese utilizar contra James.
Pero no encontró nada fuera de lo común, Sólo unas hojas, unas tarjetas de crédito, una que otra tarjeta de algún importante ejecutivo y unas fotos de James con sus padres… Lily sonrió al ver a los señores Potter. Eran tan agradables. La verdad es que no entendía a quién salió James. También había fotos de James junto con sus amigos del colegio; Remus, Sirius y Peter, pero era bastante moderna. Estaban todos juntos en unos sillones, bebiendo cerveza. La escena hizo sonreír a Lily y no poder evitar recordar a todos ellos en tiempos de bromas y relajo, en el colegio.
Pero había un papel un poco escondido dentro de la billetera. Tenía escrito con letra imprenta "Thomas Griff, Ejecutivo en SilverMachines"… Pero un ruido desde la puerta la sacó de sus pensamientos y se levantó rápidamente de la silla para ver quién era, guardando el papel en su bolsillo.
Un escalofrío le recorrió toda la espalda al ver a James de pie al otro lado de la puerta, con la misma ropa de la mañana. Corrió hacia la mesa del comedor para ordenar la billetera y guardó todo tan apresuradamente que se olvidó del lugar en que iba cada cosa. Pero no le importo, James no debía verla con su billetera en las manos.
Entonces, cuando estaba todo ya listo y después de varios golpes por parte de James en la puerta, Lily se arregló su ropa (la cual usaba para estar en su casa por lo que no se veía muy bien) y abrió la puerta. James le sonrió sinceramente y la saludó.
Lily lo invitó a pasar.
- Disculpa que te moleste otra vez, pero vengo a buscar mi billetera. Olvidé pedírtela hoy…
- Claro… la tengo en mi bolso – Lily se dirigió a su dormitorio y cogió la billetera que estaba, en realidad, sobre la cama. Revisó si se veía normal y se la entregó a James. Éste le sonrió nuevamente,
- Muchas gracias – Lily lo observó, sin saber qué decir. Se cruzó de brazos y se acercó a la puerta – Bueno, nos vemos… - Pero antes de que pudiese salir, le dijo:- El Sr. Johnson me dijo que Susie nos entregaría mañana un trabajo, teníamos que organizar una reunión con los ejecutivos de Match y explicarles nuestros propósitos para que confíen en nuestra empresa y…
- Está bien, mañana hablamos con Susie… - Lily interrumpió. Pero James le sonrió y despidiéndose, salió del departamento.
Lily cerró la puerta y respiró profundo. Éste James sí que le hacía sentir nerviosa. Su corazón palpitaba rápido, cuando Lily se acercó a su ventana y observó afuera a James caminar con paso calmado por la calle.
Recordó su conversación con él ayer en la noche y lo bien que se sintió. Entonces, no supo decir qué fue lo que hizo que las cosas estuviesen tan mal de pronto.
Pero lo único que tenía que pensar Lily era en cómo hacer para conseguir el puesto que siempre había deseado… sin que el estúpido de James se entrometiera en su camino.
Y así, la competencia había iniciado, ya había sonado el silbato y todo se convertía en una carrera. Lily sentía que tenía fuerzas para correr pero siempre veía a James un paso más adelante que ella. Un paso más cerca de la meta.
Habían pasado ya tres días desde la vez en que Lily le entregó la billetera a James. Han tenido ya sus peleas pero eran cosa de todos los días. Si no peleaban, por el edificio se preocupaban de que algo malo estuviese pasando, pero James y Lily ya se estaban acostumbrando a la idea de trabajar juntos.
Muchas veces, James discutía con Lily ya que ésta se comportaba de manera muy rígida y no dejaba que James hiciera algunos trabajos. Pero luego estaba el problema de que James hacía todo lo que debían hacer los dos y Lily terminaba furiosa por ello. A veces, tenían que desahogarse y si no era peleando entre ellos, Susie recibía todas las historias por parte de los dos bandos; James le contaba de la severidad de Lily en la oficina y Lily le contaba sobre la inmadurez de James. Pero Susie sólo los escuchaba y a veces pensaba que eran perfectos el uno para el otro. No sería sorpresa para ella verlos alguna vez juntos.
Lo que hizo aún más difícil las cosas fue lo que ocurrió en la reunión con los ejecutivos de Match, empresa importante que se encargaba de la venta de fósforos. Lily se había pasado todo un día investigando sobre ellos y dedicando mucha energía en su presentación, mientras que James salía de fiesta y llegaba tarde al trabajo. Hasta que llegó el día de la reunión, y Lily se había demorado por la cantidad de autos aquella mañana. Pero cuando llegó a la oficina, James se encontraba saliendo en compañía de los ejecutivos, quienes se veían felices y agradecidos con el joven.
Éste miró a Lily con una sonrisa cuando todos se habían ido y le indicó con su mano un uno. Estaban uno a cero y Lily había perdido esa carrera.
Estaba tan enfurecida que decidió no hablar con James por unos días y concentrarse en su propio trabajo pero gracias a la fantástica idea del señor Johnson, ahora James compartía oficina con ella. Tuvieron que ubicar en el lugar otro escritorio. Lily tuvo que deshacerse de su estantería con las carpetas de colores, ordenadas por nombre que ahora estaban apiladas al lado de su escritorio y aunque sufrió los primeros días, por toda la bulla que James concebía (no se callaba nunca), Lily pudo acostumbrarse.
Era lunes de la segunda semana. Lily se encontraba almorzando con Susie y, como siempre, hablaban de James.
- ¡No lo soporto! Está todo el día hablando por teléfono con sus amigos y cuando le pido que me ayude con el trabajo, surge algún imprevisto y de pronto está saliendo con los chicos del piso de abajo. James Se lo toma todo a la ligera. No entiendo cómo el señor Johnson pudo contratarlo – Susie sonrió por el color rojo que apareció en las mejillas de Lily. Estaba enojada y no había tocado su almuerzo.
- Pero James logró interesar a los ejecutivos de Match el otro día, y a los de Jurich también. El señor Johnson quedó impresionado por eso
- Fue sólo suerte – Espetó Lily, recordando las veces en que James había podido salirse con la suya, pero no más. Ella trabajaba día y noche por el puesto de Presidenta y no iba a dejar que James, quien festejaba de día y se divertía de noche, fuese elegido.
- ¿Han pensado qué hacer para el cumpleaños del señor Johnson? – Preguntó Susie, terminando su ensalada. Lily la miró con una mueca de preocupación. La verdad es que no había hablado de ello con James desde que supieron que debían encargarse de la celebración, y sólo quedaban dos semanas.
- ¡Hola guapas! – Exclamó James, sentándose al lado de Lily, con una bolsa café de la cual sacó una hamburguesa. Susie lo saludó encantada pero a los pocos minutos se levantó para seguir trabajando. Lily la miró con una cara de tristeza, para que se quedara con ella y no la dejara sola con James, pero Susie no le hizo caso a la pelirroja y se dirigió a su escritorio - ¿Terminaste tu almuerzo?
- No, ya no tengo hambre – Dijo Lily, soltando su tenedor, y alejando el plato de comida que tenía enfrente (el cual no tocó en toda la hora) – Potter, tenemos que hacernos cargo de otra reunión para mañana, esta vez tenemos que ir al café Se'render a hablar con los de Smith&Sons. Tenía pensando en que podríamos…
- No te preocupes, ya lo tengo solucionado – James le sonrió y comenzó a comer. Pero Lily no quedó satisfecha con aquellas palabras por lo que miró a James de forma indagadora y se inclinó hacia él.
- ¿Cómo lo has solucionado, exactamente? – James, con mirada inocente, le sonrió.
- ¿Creías que sólo estaba pasando el tiempo en la oficina? – Se rió y llevándose la hamburguesa con él, se alejó de la mesa. Lily se quedó con la boca abierta, sorprendida. ¡No lo podía creer! Esta vez James había ido demasiado lejos por lo que no iba a quedarse de brazos cruzados. Decidió que ella sola se las arreglaría, como lo había estado haciendo desde el comienzo.
- Señorita Evans, el horario de almuerzo ya ha finalizado – Escuchó una voz familiar a sus espaldas, con tono preocupado – Debería estar trabajando… Mire a James, en su escritorio, Debería actuar como él – Dijo indicando a James quien a unos cuantos metros más lejos se encontraba leyendo unas hojas sobre su escritorio, bastante concentrado. Lily le sonrió, avergonzada, y el señor Johnson se alejó de ella hacia su oficina.
Lily miró con semblante enojado a James y éste la llamó del otro lado del lugar.
- ¡Evans, dime una palabra de tres letras sinónimo de escuchar! – ¡Rompecabezas! Estaba haciendo rompecabezas el idiota. Lily levantó una ceja y, más furiosa que antes, se levantó de la silla y fue a botar la comida, sin responderle a James.
Discutieron unas cuantas veces por la tarde hasta que terminaron todo el trabajo y eran ya las ocho de la tarde. Lily estaba agotada y, sin sorprenderle, James estaba en su casa ya. Se había ido unas horas antes mientras que la pelirroja había terminado todo lo correspondiente para el otro día. Pero ya tenía todo pensado para la reunión de mañana. Llegaría a su departamento y estrujaría su cerebro toda la noche para conseguir buenas ideas y tenerlo todo listo.
Pero mientras ordenaba su escritorio, abrió un cajón a su izquierda y mientras buscaba un plumón negro, encontró el papel que había sacado de la billetera de James el otro día. Lo había guardado en su bolso luego de que James se había ido y aunque no sabía para qué le podría servir, James no había preguntado por él, por lo que podría quedárselo.
Tenía un número escrito al otro lado del papel. Sin pensarlo dos veces, Lily cogió el teléfono y llamó al número, pero nadie le contestó. Tal vez porque eran ya las ocho de la noche y todas las oficinas de la ciudad estaban cerradas. Decidió llamar al otro día y descubrir quién era este hombre y qué relación podría tener con James.
Entonces pensó que si James quería pelea, Lily pelearía. Y si James quería competir, Lily le ganaría sin dudarlo. El joven ya había hecho bastantes cosas por su lado… ahora le tocaba a Lily destacar.
Mañana martes, sería su gran día.
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¡Sí! Decidí sacar una buena historia de esto y la verdad es que se me han ocurrido muchas cosas, así que espero que les guste este capítulo y que sigan leyendo los demás.
Entonces, para los que no hayan entendido (aunque no creo porque está bien fácil la idea), lo que ocurrió fue que James volvió a ver a Lily después de tantos años pero Lily no entendía por qué iba a su trabajo. Lo que ocurre es que James va a comenzar a trabajar con Lily, lo malo es que nuestro querido joven no sabe que meterse con nuestra pelirroja es un verdadero problema, así que de seguro habrá peleas y competencia entre nuestra querida pareja por el puesto de Presidente.
Bueno, nos veremos en otro capítulo.
Muchas gracias por leer =)
ClockyEvans
