IV

The feeling of not belonging, of not being entirely worthy, of being sometimes hostage to your own sensibilities. Those things speak to me very personally.

(El sentimiento de alienación, de no ser enteramente dignos, de ser en ocasiones rehenes de nuestras propias sensibilidades. Esa clase de cosas me hablan personalmente.
Anthony Minghella.

It's hard for a critical person to go to sleep if she isn't allowed a brief word of criticism!

(Es difícil para una persona crítica irse a dormir si no se le permiten unas breves palabras de criticismo.)

Lucy van Pelt (Charles Schulz, Peanuts)

Hermione salió sacando humo de la clase de pociones, la voz de Slughorn todavía resonaba en su mente.

"Ah, señorita Granger, es una verdadera lástima que el bueno de Harry no haya regresado a la escuela para que pudiera ayudarla con sus pociones".

"Ese Harry, un verdadero virtuoso del brebaje".

"No, pero sí todavía recuerdo con emoción todas esas pociones tan perfectas".

"Una verdadera lástima que no hubiera escogido hacer una especialidad en pociones, yo lo habría tomado como aprendiz".

"…pero el caso de Harry, eso es verdadero talento".

Varias veces estuvo a punto de gritarle a Slughorn que el virtuosismo de Harry se debía más a su necedad de reconocer que estaba haciendo trampa que a su inexistente talento pero logró controlarse al recordar que no valía la pena molestarse por algo que ya había pasado, ahora Harry ya estaba a punto de convertirse en un auror calificado y si muchos años después, cuando el auror Potter esté a mitad de una misión de vida o muerte, y el éxito de la misión dependa de que el Elegido logre preparar con éxito una complicada poción y Harry salga con su bezoar, y no le funcione… bueno entonces Slughorn sabría.

La clase con Slughorn era la última del día así que Hermione tenía varias horas libres hasta la cena, quería dirigirse a la biblioteca pero antes tenía que reunirse con Padma, Susan y el resto de los chicos para discutir los eventos más recientes en el asunto de la revista de historias y sus editores, "Metaficciones" había crecido bastante en las últimas semanas y el equipo que Hermione había reunido no estaba cerca de tener sospechosos. Hermione había intentado cuanto truco sabía para poder rastrear las lechuzas que les enviaba y las que repartían la revista, también había intentado sacar la información de los empresas que se anunciaban en la revista pero todo había sido en vano, evidentemente no eran ningunos tontos.

Llegó al cuarto de requerimientos y solicitó el cuartel de conspiración en el que todos habían quedado de acuerdo, esperaba ser la primera porque todavía era temprano pero Justin ya estaba sentado en la cómoda sala que la habitación les había provisto, el chico estaba tocando un saxofón y no la escuchó entrar, Hermione entró sigilosamente para no interrumpir y esperó a que Justin terminara, Susan le había dicho que Justin tocaba el sax pero nunca lo había escuchado antes.

Justin interrumpió la canción antes de terminarla, evidentemente se había equivocado y estaba crispado.

- ¡Dios, soy la guillotina de la Realeza del Jazz; Bolden, Ellington, Mingus, no me odien por favor!- rogó Justin en voz alta.

Hermione no pudo evitar reírse y Justin gritó al escucharla, lo cual hizo que Hermione riera aún más.

- ¡Hermia, no me hagas eso!- exclamó Justin al verla, cada vez que hablaba con Hermione le cambiaba constantemente el nombre por uno de los tantos apodos por los que era conocida en las historias de "Metaficciones".

- Perdón, lo siento- dijo Hermione sin poder controlar su risa.

- Más te vale jovencita, casi haces que me ahogue con la boquilla- regañó Justin abrazando su saxofón y viendo a la castaña recriminatorio.

- ¿Qué tocabas?- preguntó Hermione curiosa una vez que hubo recobrado el aliento.

- Más bien que No tocaba, Now's the time, de Charlie Parker- respondió Justin triste y decepcionado de su talento musical, se tomó un segundo para dejar su saxofón en el sofá y después puso una mirada esperanzada en los ojos de Hermione. - ¿De casualidad sabes de alguien que toque el trombón o el contrabajo?- preguntó ilusionado.

Hermione negó con la cabeza y lo miró consoladora. -Yo toco mal el chelo y peor el piano- ofreció sin pensarlo.

Justin sonrió emocionado. -¿Piano?

Hermione se arrepintió de haber hablado. –Lo hago llorar; Chopin se debe retorcer en su tumba cuando pienso en acercarme a un piano- dijo con un tono demasiado agudo, como tratando de emular los horribles chillidos que arrancaba del Steinway que tenían sus padres en casa, había pertenecido a su abuela materna pero ni Hermione ni su mamá habían heredado el mismo talento.

- Mimi, querida, debemos tener una jam session, ¿no crees?- dijo Justin entusiasmado.

Hermione agitó su cabeza haciendo volar su cabello de un lado al otro. –Justin ¿en qué época vives? No estamos en los cuarenta ¿sabes?- dijo la castaña con su tono sabelotodo.

- Lo siento, Hermina, ¿prefieres que formemos un fanclub de las Spice Girls?- ofreció Justin sarcástico.

-¿No podría ser de los Backstreet boys?- preguntó Hermione sonriente.

El Hufflepuff rió un segundo y después suspiró, se sentó en el sofá haciéndole señas a Hermione para que se sentara junto a él. – Se siente bien hablar con alguien que sepa de lo que estás hablando cuando hablas del Mundo Muggle.

Hermione asintió, técnicamente ella podía hablar con Harry del Mundo Muggle pero en realidad nunca lo habían hecho, el verdadero y prácticamente único mundo de Harry era el mágico, su único lazo con el Mundo Muggle era el que tenía con los Dursley y ese era definitivamente un lazo que Harry siempre había querido cortar, ahora que ya era mayor de edad no tenía motivo para regresar al Mundo Muggle.

- ¿En dónde aprendiste a tocar el saxo?- preguntó Hermione curiosa.

-El segundo esposo de mi abuela era productor de música jazz en Nueva York, vendió su compañía para venirse a vivir a Inglaterra con mi abuela, él me enseñó pero después comencé a tomar clases informales enel Instituto Cultural de Hampshire- relató Justin, -¿y tú?

- Comencé desde pequeña con clases privadas porque mi abuelo quería que alguien volviera a tocar el piano de la abuela, lo continué varios años hasta que lo abandoné definitivamente para dedicarme al chelo, en la escuela donde iba, City London School for Girls, era obligatorio aprender un instrumento, ahí el maestro se dio cuenta de que el piano no era lo mío, dijo que lo tocaba de la misma forma en que estudiaba para un examen de geografía, me dio un violín pero me molestaba la posición, después una flauta pero me aburrió, finalmente me quedé con el chelo- contó Hermione recordando los sufrimientos de su maestro de música.

- ¿Habrías seguido en esa escuela si no hubiera llegado la carta?- preguntó Justin.

-Probablemente sí, al menos todo el nivel secundario hasta obtener mis GCSE, después habría solicitado admisión para Westminster School- respondió la castaña.

- ¿Y de ahí a Oxbridge?- adivinó Justin.

- Seguramente, o Durham- aceptó la castaña con un gesto de incomodidad, su familia todavía tenía esperanza de que continuara su ecducación universitaria, su abuelo, que ahora vivía en Francia, era graduado de Oxford, y Audrey Hamilton-Granger, su madre, había tomado ahí los cursos básicos de la División de Ciencias de la Salud hasta que después de una disputa con sus padres decidera cambiarse a Newcastle University para estudiar ortodoncia, ahí conoció a Richard Granger

Justin asintió comprensivamente. –Yo estaba destinado a Eton College desde que nací, es tradición familiar, Hogwarts lo impidió pero cada que regreso a Hampshire para pasar las vacaciones mis padres me reciben con tutores privados, aprobé mis GCSE hace dos años y presenté mis exámenes A-Level en el verano- Justin suspiró con cansancio -… éste es mi año sabático antes de ir a Cambridge a estudiar Ciencias Sociales- reveló el chico.

Hermione volteó incrédula hacia Justin, estaba sorprendida y sentía un poco de envidia, ella no había tenido tiempo de pensar en la escolaridad muggle, el único título que tenía era el diploma que había recibido al terminar el grado preescolar y la Grammar School, y eso no le serviría para mucho si decidiera buscar trabajo en el Mundo Muggle.

-¿Vas a dejar el Mundo Mágico?- preguntó Hermione confundida, ¿para eso habían peleado? ¿Para irse?

Justin suspiró cansado y molesto, -¿por qué todos piensan así? ¿Por qué tenemos que escoger un mundo o el otro, Hermione? Por qué tenemos que dejar atrás nuestra cultura muggle para encajar entre los magos, que de todas formas nunca nos entienden porque no saben de donde venimos, y a nosotros nos lleva años comenzar a comprenderlos… he sido amigo de Ernie por más de siete años y hay cosas de su cultura que todavía no comprendo pero que me parecen arcaicas, usan lechuzas para comunicarse, ¡lechuzas! El primer año me pareció algo asombroso, hoy me parece algo absurdo. ¿Por qué tenemos que ser nosotros los que retroceda un paso en el campo de estudio social y tecnológico, por qué no pueden ser ellos los que den un paso adelante?- se preguntó Justin.

Hermione permaneció en silencio digiriendo mentalmente las palabras de Justin, entendía lo que le inquietaba, ella también se había sentido así en algunas ocasiones, tenía que vivir dos vidas distintas porque los dos mundos parecían ser irreconciliables, con sus padres viajaba a Francia, iba a museos, al cine, salía de compras con su madre, iba a juegos de críquet, hablaba por teléfono, usaba su computadora, asistía a obras de teatro, aprendía a manejar… en el Mundo Mágico usaba su varita, lechuzas, chimeneas, trasladores, peleaba guerras…

- ¿Alguna vez has sentido que no perteneces a ninguna parte? ¿Como si fueras apátrida en tu propia tierra?- preguntó Justin melancólico.

-Con frecuencia, imagino que algo así debieron haber sentido los hombres y mujeres que se vieron obligados a usar el Pasaporte Nansen- admitió Hermione con dolor en la garganta, recordaba todavía el horrible sentimiento de esos meses de nomadismo en compañía de Harry, cuando ni siquiera sabían si encontrarían un lugar seguro para pasar la noche.

Justin asintió. -Es inhumano que ese tipo de documentos sean necesarios.

- Sería más inhumano que siendo necesarios no existieran, como aquí- murmuró Hermione, ¿cuántos "sangre sucia" se hubieran salvado si existiera el asilo humanitario en el Mundo Mágico?

-Peleamos, tal vez tú más que nadie, por nuestro derecho a ser parte del Mundo Mágico pero en realidad, no son sólo los mortífagos los que nos excluyen sino todo el Mundo Mágico, toda esta sociedad, nos excluyen no por racismo ni prejuicio sino por ignorancia de nuestra cultura madre, incluso los que alguna vez fueron niños "muggles" como lo fuimos nosotros, ¿crees que nos pase lo mismo? ¿Crees que al hacer tu vida entre los magos te deje de importar el Mundo Muggle? ¿Crees que con el tiempo te deje de importar lo que dice el Times y leas sólo "El Profeta?- preguntó Justin, sostenía su sax sobre su regazo y lo acariciaba distraídamente.

- Espero que no-. No quería admitir que ya había comenzado a suceder.

- Yo igual, sería una pesadilla cambiar a Lady Ella por Celestina Warbeck, la música de los magos es una farsa, lo peor- declaró Justin con una mueca de disgusto.

- Igual que sus bebidas- agregó Hermione.

- Y sus medios de comunicación.

- ¡Y su economía, todavía son esclavistas!- acusó la chica enojada.

- ¡Y su forma de gobierno!

- ¡Y su sistema educativo!- Hermione estaba cada vez más arrebatada.

- ¡Y su genocidio!

- ¡Y su falta de UNICEF! ¡Y de Cruz Roja!

- ¡Su falta de deportes no-letales!

- ¡Su falta de Ministro de Cultura!

- ¡Su falta de gente preparada! ¡Aquí cualquier auror puede ser Ministro! ¡Es como si los muggles pusieran a Starsky a dirigir la nación!

- ¡Y su falta de fe en la ciencia y el método científico! ¡Salen con tantas babosadas! ¡Como esa de que la sangre importa!

- ¡Su comida! ¡Al menos en el Mundo Muggle es tu decisión comer porquerías! Pero aquí tienes que tragarte lo que te den. ¡Puré de papa en todas las cenas! ¡El postre siempre es pastel o algo igual de dulce! ¡Y cómo comen carne de puerco!

- ¡No tienen nada como el nintendo! ¿Cómo pueden estos niños vivir sin nintendo?- preguntó Justin como buen malcriado primer-mundista.

- No tienen un sistema legal-penitenciario decente, dejaron a Lucius Malfoy libre; ¡Libre!

- ¡Su sentido de la moda es estrafalario, barato y corriente!

Hermione y Justin no pudieron seguir porque la puerta se abrió y entraron Padma, Terry y Michael discutiendo.

- Te prohíbo seguir hablando Michael- declaró Padma de mal humor.

- Es censura, ¡admítelo!- exclamó Michael.

Padma gritó irritada y corrió a sentarse junto a Hermione y Justin en el sillón, se abalanzó sobre la castaña y la tomó de los hombros para asegurarse de que tenía toda su atención.

- Hermione, ayúdame a matar a Michael y esconder el cuerpo- suplicó la Ravenclaw.

La castaña observó a los tres recién llegados confusa y divertida, los tres tenían sus ejemplares de la revista maldita así que podía adivinar que era el argumento de siempre, Michael estaba molestando a Padma por su exigencia ortográfica, antes de poder preguntar qué pasaba exactamente Justin dio su sugerencia.

- Pueden sumergirlo en acido sulfúrico- ofreció el Hufflepuff. - Y cuando pregunten en Metaficciones por "Mike R", nosotros podemos decir que "Mike está durmiendo con los peces"- dijo Justin fingiendo el tono de Vito Corleone.

Sólo Hermione se rió, los demás observaron confundidos.

-¿Ves a lo que me refiero?- susurró Justin a Hermione señalando las expresiones confundidas y extrañadas de los chicos.

- ¿Cómo sabes que ese es mi seudónimo?- preguntó Michael receloso.

- Ay, por favor, no podrías haber sido más obvio si trataras- dijo Padma mordaz.

- ¿Saben el mío?- preguntó Terry casi temeroso.

- Terrasque- respondieron todos al mismo tiempo.

Terry palideció y caminó presuroso hacía Hermione. – Sólo envié esa única historia ambientada en el universo de "El cuento de los tres hermanos" de Beeedle el Bardo, es mi versión de la historia del segundo hermano, Cadmus Peverell; sólo escribo sobre él y la chica que quiso resucitar con la piedra, es lo único que he escrito, tienes que creerme Hermione- imploró Terry exagerando el drama.

- ¡Terry no te voy a hacer nada!- exclamó la castaña con irritación.

Terry respiró aliviado y Michael se acercó a susurrarle al oído – Eso pensaban Marietta Edgecomb y Dolores Umbridge.

Hermione le envió a Michael una mirada letal y el chico sonrió inocente.

- No sé, Terrasque…- dijo Padma con una sonrisa malévola, -a mi me parece que Cadmus Peverell y Siobhan Faye se parecen mucho al Draco y Hermione de esa otra historia, Faltaba una vez en Hogwarts.

Terry clavó sus ojos aterrados en Padma un segundo antes de voltear con rapidez hacia Hermione, -No le creas, no sabe de lo que habla, ¡no tiene pruebas! ¡No fui yo!

- Yo leo tu historia, Terrasque, a mi me pareció muy buena, no le hagas caso a Padma- interrumpió una nueva voz.

Los chicos voltearon sorprendidos, no se habían dado cuenta de que había llegado el resto de la banda que Herrmione había reunido para ayudarla en su cruzada contra "Metaficciones" y que al final había resultado ser como el Caballo de Troya, Dean, Seamus, Susan y Ernie.

- ¿En serio? Gracias, pero creo que llegó a su fin, estoy bloqueado- se quejó Terry tumbándose con desidia en uno de los sofás que quedaban libres.

- ¡No! ¿De qué hablas? Yo tengo en mente una buena ilustración para cuando finalmente llegues a la escena en donde la tipa se muere y otra para cuando los hermanos se ecuentren con la muerte- dijo Dean.

- ¿Cómo te atreves Boot? Yo tuve que crearme un seudónimo para dejarte comentarios ¿y tú sales con esto?- se quejó Susan.

- Déjenlo en paz, ¿ustedes creen que el proceso creativo es fácil? Boot no caga historias ¿saben?- defendió Justin señalando a Dean y Susan con su boquilla, él sabía muy bien lo que es no poder comunicar la expresión justa con el sonido perfecto, le pasaba todo el tiempo con su saxo.

- Si quieres, yo te puedo dar unos cuantos consejos, Terrasque- ofreció Seamus sentándose junto al decaído Ravenclaw.

- Seamus, ¿cuántas veces te lo tengo que decir? Tu parodia de "El Señor de los Anillos" está lejos de merecer cinco estrellas- insultó Padma con un sonrisa retadora.

- ¿Ah, sí? ¿Entonces por qué me has dejado tantos comentarios, Lotus?- preguntó Seamus exagerando su acento irlandés.

Padma se sonrojó al escuchar al chico e ignoró a Hermione que volteó sorprendida hacía ella, muy pocos habían descubierto su seudónimo.

- ¿Qué no los leíste? ¡Pues por tu ortografía!- dijo la Ravenclaw ignorando la mirada coqueta de Seamus, a pesar de que sí criticaba la historia del chico no era tan malvada con él como lo era con otros autores.

- ¿Tú eres Lotus?- preguntó Hermione sorprendida.

- ¡Hermione, alguien tenía que enseñarles a estos niños cómo se escribe correctamente!- exclamó Padma a la defensiva.

- ¡Ay, por favor! Cualquiera puede aprender ortografía y sintaxis, saber usar las reglas gramaticales no te hace una escritora- acusó Michael con arrogancia, él había ingresado al mundo de "Metaficciones" sólo para discutir con Padma.

- ¡Vas, Michael! ¡Tú y yo, un uno a uno, ahora!- gritó Padma poniéndose de pie.

Hermione rodó los ojos y jaló a Padma de su túnica para que la chica se volviera a sentar.

- Padma, tu historia no está mal, Michael sólo quiere molestar- intentó placar la castaña y antes de que alguno de sus traidores cruzados pudiera seguir comentando sobre las historias de la revista los recorrió a todos con la mirada y se puso de pie.

- ¿Han visto que los editores incluyeron una nueva sección, "Ensayos y café"?- preguntó Hermione tratando de llevar la conversación a donde quería.

Los chicos asintieron y las chicas respondieron afirmativamente, Hermione sonrió satisfecha.

- ¿Y han leído el "ensayo informal" de Cronopio?- preguntó la castaña.

Las chicas y Ernie asintieron, los demás negaron, Hermione suspiró y comenzó a leer en voz alta para todos.

Cómo NO escribir un epílogo

por Cronopio

El mejor amigo de un escritor es el bote de basura.

- Isaac Singer

Últimamente he notado que en esta revista abundan los epílogos innecesarios; y un epílogo, al ser la última parte de la historia y la última parte narrada por el discurso, puede arruinar toda la historia que le precede. Ahora, es importante dejar en claro que la mayoría de los seudo-escritores que publicamos en esta revista son un desperdicio de espacio (por qué publicarlos entonces, se preguntarán, bueno eso es materia de otro tema), hay otros errores más importantes y urgentes que criticarles, ¿por qué criticar el epílogo específicamente?

La respuesta es fácil, porque puedo aceptar la existencia de una mala historia con una mala narración y peor ortografía (simplemente no la leo); puedo aceptar que haya buenas historias con un discurso mediocre (no las leo y ya); puedo también tolerar malas historias con buena narración (éstas puede que las lea en un momento de ociosidad); pero hay raras ocasiones en las que me encuentro con un relato que es bueno en todos los niveles y el autor hace algo fuera de lugar, como incluir escenas sobrantes, (me viene a la mente el insultante teísmo presente en Crimen y castigo), esos autores inspiraron estas reflexiones a propósito de los epílogos pleonásticos.

Antes que nada, has de saber que en narrativa un epílogo es insultante para el lector y dice muchas cosas de ti como escritor (casi ninguna de ellas halagadora). Escritor, si no pudiste decir todo lo que tenías que decir a lo largo de tu relato, si no dejaste suficientes pistas a partir de las cuales el lector pueda contar y recontar todos los posibles finales, es que no eres muy bueno contando historias… es como Kant, primero nos aburrió con su demasiado larga Crítica de la razón pura, después se dio cuenta de que le faltó y nos aventó su Crítica de la razón práctica, pero no se terminó ahí la moralidad, no señores, todavía tuvo la audacia de escupir otro engendro: Crítica del juicio. Desprecio y admiro en igual proporción a quien haya logrado leer toda la obra de este aburrido señor. Afortunadamente tenemos a Nietzsche y los postmodernos para quitarnos el mal sabor de intelecto que nos dejó Kant.

Pero bueno, ¿en qué iba? Ah, claro, los epílogos, ¿qué por qué son insultantes? Porque a menos que uses el espacio del epílogo para decir algo realmente original sobre los personajes entonces estás subestimando a tus lectores, básicamente le estás diciendo a tu público "a ver pequeño lector, a pesar de que el final de la historia es obvio, a pesar de que cualquier desneuronado podría haber adivinado que los personajes fueron felices para siempre, me siento en la obligación de deletreártelo con cuidado porque simplemente no considero que tengas la capacidad mental para imaginarlo tú solito", y lo que prosigue es un aburrido y predecible recuento de lo que pasó con el héroe muchos años después de que terminara la narración "… y Panchito se casó con Lupita y tuvieron tres hijos, Pedrito, Pepito y Paquita. Y nunca volvieron a sufrir. Y Todo estaba bien".

¿"Todo estaba bien"? ¿Es en serio?

Si vas a decir algo tan banal mejor quédate con las fórmulas clásicas: Y vivieron felices para siempre. La mayoría de las veces no es necesario hacer un epílogo para "cerrar" una historia, en especial cuando la historia ha tenido un final implícito desde el principio, sólo es cuestión de saber usar los últimos párrafos del último capítulo para terminar una obra con buenas pinceladas.

Pero no es sólo la falta de originalidad lo que es insultante, además de subestimar al lector le estás arrebatando la posibilidad de volverse, él mismo, un narrador. Uno de los aspectos que más disfruto después de terminar un libro es retomar la voz del narrador y darle vueltas a la historia, decir que al siguiente día el héroe despertó y el monstruo seguía ahí, narrar que cinco días después el protagonista se embarcó en un barco camaronero y nadie volvió a saber de él, imaginar que uno de los personajes incidentales se volvió el villano y asesinó al protagonista, en fin, dejar abierta la historia a infinitas posibilidades, hay que saber cuándo callarse.

Antes de escribir tu epílogo preguntante ¿es realmente necesario para el resto de la historia? ¿No he dejado ya suficientes pistas y claves como para que el lector pueda deducir el final al que ha estado apuntando la historia desde el principio? ¿Si no voy a decir nada que no sea predecible y obvio, vale realmente la pena sumarle a una historia ya de por sí larga más páginas insulsas? Como dijo Anaïs Nin, el trabajo de un escritor no es decir lo que todos podemos decir, sino decir lo que es indecible por todos los demás.

El epílogo es la conclusión, y en literatura la conclusión debería estar siempre a cargo del lector, un relato no ha terminado de ser escrito hasta que no es leído.

No digo que no hayan habido en la historia de la literatura universal buenos epílogos pero…

- Bueno, no tiene caso que siga leyéndolo- se interrumpió Hermione antes de terminar el seudo-ensayo de Cronopio. – Lo que quería que escucharan es que a pesar de lo que respondieron en la primera carta, es obvio que a Cronopio si le molestan las malas historias.

Padma asintió en acuerdo -¿y ya vieron que en la última página hay una convocatoria?- preguntó mostrándoles la página.

La revista Metaficciones

C O N V O C A

Al público en general.

Al primer Concurso del Peor y más Absurdo Primer Párrafo (COPAP).

BASES

1. Podrán participar todos los estudiantes de Hogwarts y el público en general que vivan bajo la ilusión de que pueden escribir.

2. No es necesario enviar toda la historia, ni siquiera el capítulo, el jurado sólo leerá el primer párrafo.

3. No se aceptarán historias con mala ortografía ni con sintaxis indescifrable, "Peor y más absurdo párrafo" se refiere al contenido no a la presentanción del discurso (es triste que tengamos que aclararlo), no hay excusa para enviar la primera composición de tu hermanito de preescolar (eso es plagio).

4. El jurado tomará en cuenta originalidad y estilo principalmente.

5. Los participantes podrán enviar sus párrafos desde la publicación de esta convocatoria y hasta un día antes de que comiencen las vacaciones de navidad.

6. Los ganadores serán anunciados en una sección especial de "Metaficciones".

PREMIOS

1er lugar: 200 galeones.

2do lugar: 150 galeones.

3er lugar: 100 galeones

Atte.

Cronopio

Nomen Nescio

- Esto es a lo que me refiero, lo había comenzado a sospechar desde que recibí la primera carta de los editores pero esto lo confirma- dijo Hermione, los cruzados traidores la miraban expectante y la castaña se permitió un minuto de drama, - no les interesa lo que publican, hacen esto por diversión, para reírse un rato, estoy segura de que ni siquiera verifican qué clase de historias aceptan publicar- concluyó la castaña.

- No tanto, es posible que si escaneen las historias para verificar que no sean racistas, Cronopio dijo que tenían otra razón para publicar historias de ortografía revolucionaria, no es que no les interese el contenido de su revista sino que simplemente no son obsesivos-compulsivos como lo es Lotus- argumentó Michael viendo a Padma con mirada sonriente.

- ¿"Ortografía revolucionaria"? ¿Estás ebrio?- preguntó Terry incrédulo.

- ¿Obsesiva-compulsiva?- preguntó Padama con calma inquietante.

Hermione suspiró, sus cruzados eran una farsa, buscó a Neville con la mirada porque era el único chico con el que podía contar para tomarse las cosas en serio pero no lo encontró.

- ¿Y Neville?- preguntó la castaña poniéndose de pie.

- Venía con nosotros pero pasó a hablar con la profesora Sprout, dijo que vendría en unos minutos… y ya se tardó- dijo Ernie.

- Voy a buscarlo- se ofreció Susan.

- ¡Uh! ¡Susy! ¡Loca seductora!- exclamó Justin con burla, Susan lo empujó y Justin, que le había cedido su lugar en el sillón y estaba mal apoyado en el respaldo, se cayó.

- Voy contigo- declaró la castaña caminando hacia la puerta.

- ¿Le dejaste alguna queja Hermione?- preguntó Padma hojeando la revista.

- Sí aunque no sé porque me molesto, su respuesta está al final, debajo de mi crítica- indicó la castaña regresando a donde Padma estaba sentada para señalarle su comentario, - firmé como Lucy van Pelt pero aún así el muy cretino supo que era yo, no sé cómo lo hace- se quejó la castaña.

-Bueno, creo que esa se la pusiste un poco fácil, Hermes- comentó Justin compartiendo una sonrisa burlona con Dean.

- ¿Tú eres Lucy van Pelt?- preguntó Michael asombrado, Hermione asintió con tranquilidad, no le molestaba que supieran su seudónimo, prácticamente sólo lo usaba para pelearse con los editores. – Con razón- continuó Michael – tú eres casi tan molesta como Lotus.

Hermione rodó los ojos y Padma no se molestó en ver feo a Michael porque estaba ocupada leyendo la respuesta de Cronopio a las críticas de Hermione.

Lucy van Pelt (buen seudónimo pero un poco obvio G):

Como de costumbre, muchas son tus críticas y quejas, y todas tienen respuesta; comenzaré por contestar las que se refieren a mi léxico; dices que "para empezar desneuronado no es una palabra" y yo estoy de acuerdo, no es una palabra, es una persona, una persona más comúnmente conocida como 'idiota'…

- Hermione, comienzo a creer que estos tipos te conocen personalmente- dijo Terry que estaba leyendo lo mismo que Padma.

- Yo también lo pensé al principio pero creo que en realidad me conocen de la misma forma que me conoce el resto de la escuela y en especial los slytherins- contestó Hermione pensativa.

- ¿"Esa molesta sabelotodo de Gryffindor"?- adivinó Justin.

Hermione asintió sin sentirse ofendida, prácticamente esa era su descripción universal.

- ¡Hermione! ¿Vienes o no?- preguntó Susan desde la puerta.

La castaña asintió y salió con Susan del cuarto de requerimientos, no necesitaron caminar mucho para encontrar a Neville, estaba a medio pasillo y encima de Draco Malfoy.

- ¡Déjame, maldito Gryffindor imbécil!- gritó el rubio tratando de zafarse de Neville.

Susan y Hermione corrieron hacía los dos chicos gritándole que se detuviera, las varitas de los chicos yacían a varios metros de distancia y los dos jóvenes se habían refugiado en el fino arte del pugilismo.

Hermione comprendió que los chicos estaban más allá de todo argumento, sacó su varita rápidamente y en cuestión de segundos los dos chicos se separaron.

- ¡¿Qué pasó?!- gritó Hermione.

Draco no despegó sus ojos iracundos de Neville, estaba inmovilizado por el hechizo de Hermione y lo único que pudo hacer para ventilar su enojo fue escupir sangre.

- Eso- respondió Neville señalando un graffiti en la pared.

Hermione palideció al verlo, era una calavera parecida a la de Voldemort con las palabras "No ha terminado".

- ¿Fuiste tú, Malfoy?- preguntó la castaña.

Draco volteó hacía la castaña y por la mirada en sus ojos supo que no valdría la pena contestar.

Hermione suspiró y volteó hacía Susan.

- ¿Podrías ir con Neville a avisarle a la profesora McGonagall? Yo voy a ir con Malfoy a la enfermería- anunció la castaña tomando control de la situación.

Susan asintió, Neville se veía rehúso a dejar a Hermione con Malfoy pero finalmente cedió.

- Vamos, Malfoy- ordenó Hermione.

- No necesito que me escoltes, sangre… Granger, puedo ir solo, no me voy a escapar- dijo Draco más dolido que mordaz.

- Sólo camina- ordenó Hermione hastiada con el chico, observó por última vez la pared y supo que no había terminado, la muerte de Voldemort no había terminado con el racismo y la violencia, una guerra no puede ser la solución a los conflictos sociales, la guerra de varitas había terminado, ahora seguía la guerra ideológica.

- ¿Fuiste tú?- volvió a preguntar la castaña con un tono más suave pero con tintes de presunción.

Draco expulsó el aire de sus pulmones y dejó que su postura se relajara -No Granger, no fui yo.

Hermione asintió.

Por alguna razón el resto del camino a la enfermería fue más fácil para ambos.