V

Pansy Parkinson, Millicent Bullstrode y Marcus Belby.

Malfoy no había tenido problemas para revelar el nombre de los responsables una vez que los aurores le administraran, contra su consentimiento, el suero de la verdad, al despertar del trance de sinceridad producido por el brebaje, el rubio salió de la oficina de McGonagall escupiendo obscenidades.

Los aurores, creyendo que Malfoy iba a advertir a sus compañeras, se apresuraron hacia las mazmorras y entre gritos y amenazas se llevaron a los tres culpables, la directora intentó intervenir pero en realidad no había nada que pudiera hacer, la escuela estaba bajo la protección del Ministerio, los alumnos eran mayores de edad y sus padres estaban Azkaban, no había nada que hacer por ellos, serían juzgados como adultos, como criminales y más que nada, como hijos de mortífagos.

Desde ese suceso, un par de aurores vivían de forma permanente en el castillo y se encargaban de hacer las rondas que antes eran obligación de prefectos y Premios Anuales, la paranoia estaba en su punto cenit, nuevas formas de racismo se habían inventado para combatir a los sangre pura prejuiciosos, era el racismo contra Slytherin, no que no existiera antes, pero ahora estaba generalizado, muchos hijos de muggles víctimas de la guerra tenían ganas de reivindicación, otros tantos mestizos que durante años habían estado por debajo de los sangre pura Slytherins, ahora tenían la oportunidad de hacerles lo mismo.

El Ministerio estaba obsesionado con cuidar de los hijos de muggles, el desenlace de la guerra y las fotos de los presos de Azkaban habían circulado por el mundo, las voces indignadas se alzaron y amenazaban con intervenir en Inglaterra, para tratar de sanar el mal perpetrado con los sangre muggle, el Ministerio estaba discriminando a los sangre pura y descendientes de mortífagos a la vez que le otorgaba a los otros enormes consideraciones.

- ¿Qué es eso Hermione?- preguntó Neville Longbottom, estaban cenando en el gran comedor y la castaña acababa de recibir una lechuza.

La castaña abrió la carta y leyó rápidamente.

- El ministerio me asignó "una beca" de dos mil galeones mensuales hasta terminar mis estudios- respondió Hermione molesta.

- ¿De quién?- preguntó Neville.

- No lo sé pero Harry me dijo en su última carta que estaban confiscando todas las propiedades y las bóvedas de los Yaxley y los Lestrange, supongo que de ahí debe venir esta beca- explicó Hermione viendo con disgusto la carta.

- Bellatrix auspiciando tu educación- dijo Dean con una sonrisa de burla.

Hermione guardó la carta todavía con enfado, -no la pienso aceptar, no necesito su dinero.

- ¿Estás segura? ¿Ni siquiera por la ironía? ¿Por una última risa a costa de Bellatrix?- preguntó Dean.

- No, Dean- resondió con seriedad la castaña, después una sonrisa se dibujó en sus labio -mi última risa fue quemar su varita.

- ¿Están listos? Somos los últimos y el toque de queda está por comenzar- anunció Seamus poniéndose de pie.

Los otros tres asintieron y el grupo salió del gran comedor después de despedirse de Ginny que se quedó conversando con Dennis Creevey, detrás de ellos salieron sus amigos de Hufflepuff y Ravenclaw, tenían permiso de McGonagall para pasar la noche todos juntos en la sala común de Hufflepuff con los retratos como chaperones

- Es que ¿qué tal si se nos pega lo Hufflepuff?- se quejó Dean nuevamente mientras caminaban.

- Ya quisieras, Thomas, que te contagiáramos un poco de personalidad- dijo Justin.

Caminaron entre quejas y bromas rumbo a la casa de Hufflepuff y en su caminó se encontraron con Draco Malfoy y un grupo de tres slytherins más que venían de la biblioteca.

- ¡Ustedes!- gritó uno de los aurores que vigilaba el pasillo.

Los dos grupos voltearon pero el auror caminó directamente hasta los Slytherins.

- No se permiten grupos de más de cuatro en los pasillos ni reuniones después del toque de queda- les recordó el guardia.

Hermione y los demás se sorprendieron al escuchar la nueva regla.

- Pero ellos…- se intentó defender un Slytherin señalando el numeroso grupo de los otros.

- Ellos tienen permiso y además no están rompiendo las reglas porque son de distintas casas- respondió el auror.

Uno de los slytherins sonrió astutamente -entonces podemos caminar en grupo si tenemos un Ravenclaw entre nosotros- dijo con su tono arrogante, al parecer era algo que nunca se les iba a quitar no importa cuántas guerras perdieran.

- ¿Qué estás sugiriendo? ¿Vas a amenazar a un Ravenclaw para que camine con ustedes?- preguntó el guardia con rudeza.

Hermione ya estaba harta de los aurores, le había escrito varias veces a Harry pero el chico no podía hacer nada, apenas estaba en la academia, también envió cartas para el señor Weasley y para Kingsley Shackelbolt pero no había mucho que pudieran hacer porque las decisiones legales las tomaba el Wizengamont que estaba haciendo todo lo posible para que la comunidad creyera que actuaban por el bien de los sangre sucia y así no fueran forzados a cambiar las leyes que en realidad continuaban beneficiando a los sangre pura bien posicionados, es decir, ellos.

- Ya es suficiente- le dijo Hermione al auror con su tono mandón y su mirada seria.

El auror volteó hacia la castaña y la reconoció, estaba molesto por su intervención pero se mordió la lengua para no regañarla.

- Están rompiendo las reglas, tengo que llevarlos a cuestionamiento- aseguró el auror.

- No las están rompiendo… veníamos todos juntos- aseguró Hermione para sorpresa de todos, sabía que se estaba metiendo en problemas pero tenía razones para creer que el auror lastimaba a los slytherins que llevaba a cuestionamiento, según Harry, el hombre había perdido a su prometida en Azkaban, la mujer había enfrentado cargos por "robar magia".

El auror la vio con sospecha, Hermione no se permitió flaquear bajo su mirada.

- ¿Y a dónde iban?- preguntó el auror.

- La profesora McGonagall nos dio permiso de tener una reunión en la sala de Hufflepuff- respondió la castaña con seguridad.

- Sé lo de su pequeña fiesta pero no me dijo nada sobre unos Slytherins- dijo el auror enojado.

- No veo por qué eso había de ser importante- terció la castaña con exasperación.

- Éste es Draco Malfoy…- dijo el auror señalando con rudeza al rubio que estaba un poco alejado del resto de los slytherins y veía toda la escena con una mirada de aparente desidia pero Hermione sospechaba que sus manos estaban en puños y se debía estar mordiendo la lengua, - ¿me está diciendo que lo invitaron a una fiesta? ¿Después de todo lo que hizo?

- ¿Qué podemos decir? Somos masoquistas- interrumpió Justin con voz chillona, se ponía nervioso en las escenas tensas, Ernie le dio un codazo y Justin se tranquilizó.

- ¿La profesora McGonagall sabe que planean reunirse con slytherins?- preguntó insistente el auror.

Hermione ya estaba harta, volteó hacía los slytherins para ver cómo estaban tomando sus palabras, uno la veía con obvio disgusto, Theodore Nott observaba con tranquilidad, el otro que había hablado antes y Hermione no reconoció estaba de brazos cruzados y parecía estar exasperado, Malfoy, por su parte la veía con curiosidad.

- La profesora McGonagall sabe que planeamos reunirnos con un grupo de compañeros, no sabía que era obligatorio dar esa clase de detalles, eso es discriminación- explicó la castaña.

La mirada del auror se volvió furiosa, sabía que la chica mentía pero no podía probarlo.

- Bien, entonces los acompaño a todos a la sala de Hufflepuff- declaró el auror sonriendo complacido.

- ¡No! De verdad que no es necesario, yo soy oriundo de ahí, puedo llevarlos sin problemas- dijo Justin pálido y con la misma voz de hacía un momento, Neville le dio un codazo y Justin se forzó a mantener la calma.

- El toque de queda ya comenzó, tengo que asegurarme de que lleguen bien a su destino- dijo el mago indicándole a todos los chicos que comenzaran a caminar.

Hermione volteó con expresión culpable hacía el grupo de slytherins pero no quiso descifrar sus distintas miradas, ya sabía que seguramente hubieran preferido irse con el auror.

Justin y Ernie iba delante del grupo guiándolos hacía el pasaje secreto, Justin iba susurrando sobre la calamidad que Hermione les había traído, sabía que era mala idea invitar a los Gryffindors a su sala común, esos impulsivos desordenados iban a hacer un caos.

Detrás de ellos iban Padma y Susan cuchichendo sobre el extraño suceso, iban a pasar una pijamda con los slytherins ¿era en serio?

Terry y Michael no dejaban de voltear hacía atrás, ¿cómo había sucedido eso? Ellos pensaban pasar la noche tomando y riendo, bailando, gritando, haciendo enojar a Padma y Hermione, burlándose de Ernie, ¿cómo iban a hacer eso con los slytherins ahí?

Dean y Seamus no paraban de ver acusadoramente a Hermione, ¿en qué estaba pensando?

Neville iba caminando demasiado tenso, Hermione sabía que estaba nervioso y quería sacar su varita.

La castaña por su parte estaba tratando de pensar en una buena solución para deshacerse del auror y de los slytherins pero llegaron más rapido de lo que pensaba a la sala de Hufflepuff.

- ¡Ehh, muy bien, necesito que se tapen los oídos!- gritó Ernie con ansiedad antes de dar la contraseña.

Nadie lo obedeció y Ernie tuvo que susurrar la clave al oido del mago obeso que cuidaba la entrada.

- Muy bien, muchas gracias por traernos, de verdad que es usted muy amable pero podemos entrar solitos, en serio- dijo Susan acercándose al mago y tratando de sonreirle coquetamente.

El auror no estaba impresionado con los encantos de Susan, se cruzó de brazos y se recargó contra la pared, era obvio que iba a esperar a que todos entraran.

Todos entraron poco a poco, como si fueran presos en la marcha de la muerte, los últimos fueron los slytherins, y el último de ellos fue Draco Malfoy.

Una vez que se hubo cerrado la puerta todos permanecieron en silencio, observándose y esperando a que alguien hiciera algo, pasaron así algunos segundos hasta que Dean volteó hacia Hermione, todos siguieron su ejemplo, después de todo ella había sido la que los metió en problemas.

- Bien, esto no tienen porqué ser una mala experiencia si todos nos sabemos comportar…- comenzó Hermione tratando de salvar la situación.

- Yo me largo- objetó el Slytherin desconocido, el otro asintió y juntos salieron de la sala, un segundo después regresaron.

- Sigue ahí afuera- explicó el Slytherin.

- ¿Deberíamos ofrecerles algo de tomar?- preguntó Ernie en una voz baja que todos alcanzaron a escuchar.

- ¿Pero qué tomarán? ¿Sangre de virgen, de recién nacido? ¿Güisqui con cianuro? ¿Coca cola servida en cráneos? ¿Qué?- preguntó Justin con su voz chillona, ¡oh por Dios, iban a morir todos!

- ¡Justin!- exclamó Hermione llamándole la atención a su amigo y tratando de no reír igual que el resto, los slytherins no se veían felices.

- Lo siento, es la tensión, no la soporto- se disculpó Justin tratando de tranquilizarse.

- Como ya lo dije, si todos nos…

- ¡Ay, ya cállate Granger!- interrumpió Malfoy a la indignada castaña.

- ¡No la calles!

- ¡¿Quién te crees…

- ¡Si no fuera por ella…

- ¡¿Quién quiere Vodka con jugo de uva?!- gritó Justin avivado.

- Yo- aceptaron Michael, Terry, Dean y Seamus al mismo tiempo.

- Aquí no Justin, pueden bajar los niños- regañó Susan.

El grupo de chicos se dirigió a una puerta que había en la sala y desaparecieron.

- Mierda de hombres, nos dejan aquí solas con estos slytherins- se quejó Padma viendo con agradecimiento a Neville y Ernie que se habían quedado.

Hermione ya no sabía que hacer, ¿qué se supone que debía hacer? No podía pedirle a sus amigos que aceptaran a los slytherins y dudaba mucho que los slytherins quisieran ser aceptados.

- ¿Vienen o no?- gritó Justin asomándose desde la puerta, llevaba dos vasos en una mano y una botella en la otra.

Susan y Padma asintieron, Neville y Ernie estaban esperando a que Hermione hiciera algo, los Slytherins seguían de pie y esperando a que la castaña llegara a una solución aceptable.

Hermione suspiró y vio a los cuatro intrusos a los ojos.

- Obviamente el guardia está esperando que salgan, tienen tres opciones: pasar la noche con el auror, quedarse en la sala, o venir con nosotros al salón- ofreció la castaña esperando que los cuatro decidieran seguirla al salón, dejarlos sin supervisión en la sala común no era una opción.

Extrañamente los dos slytherins que intentaron salir primero fueron los primeros en seguirla aunque lo hicieron murmurando criticas sobre la decoración del lugar. Neville y Ernie esperaron hasta que Draco y Theodore no tuvieron otra opción que seguir al resto.

- Por favor Mimi, no dejes que me ponga a bailar o cantar a mitad de la noche, no dejes que pierda glamour- susurró Justin a Hermione entre sorbos de su bebida.

- Justin, me dijiste que no iba a haber alcohol- regañó la castaña viendo la barra con asombro, no esperaba encontrarse eso en Hufflepuff.

- Hermes, no me veas así, ¿cómo pretendes que logremos pasar la noche entera sin ayuda?- dijo Justin desde detrás de la barra.

La música de Celestina Warbeck comenzó a salir de la radio y Justin gritó indignado.

- ¡Quiten eso! ¡Por favor que alguien quite eso!- gritó el chico pero Ernie se rehusó a hacerlo y Justin se vio forzado a ir personalmente a cambiar la estación.

- Hermione, ¿estás segura de que esto es buena idea?- preguntó Neville a sus espaldas.

No, no estaba segura, pero realmente no se le ocurría una mejor solución, lo mejor que podía hacer era rehusarse a tomar con ellos y vigilarlos el resto de la noche.

De repenye escucharon el grito de Padma, Ambos voltearon espantados a buscarla, Hermione corrió hacia ella con su varita en la mano.

- ¡Hermione, embrújalos a todos, hablan blasfemias!- exclamó Padma señalando a Michael, Theodore Nott y Dean Thomas.

Hermione respiró enojada y aliviada, guardó su varita y le envió a los slytherins una rápida mirada de disculpa, no deberían culparla por reaccionar exageradamente.

Padma tenía la maldita revista "Metaficciones" en la mano y con ella estaba señalando a Michael como si fuera un perro que se acababa de comer sus zapatos favoritos.

- Tengo todo el derecho de expresa mi opinión y de criticar estas historias- declaró Padma.

Hermione se sentó resignada junto a Susan y Padma, si iban a pelear prefería que fuera por una absurda revista que por el color de sus corbatas.

- Por favor Padma, tú no eres una crítica, tú eres una tontita maestra de ortografía, nada más- dijo Michael atrevidamente.

Padma enrojeció pero en vez de sacar su varita tomó su vaso y lo vació, respiró con lentitud y logró componerse.

- No vale la pena discutir contigo Michael- aseguró la chica.

- Ya, son nada más historias, historias tontas de gente que pierde el tiempo, podemos hablar de otra cosa- dijo Hermione harta de las discusiones entre Michael y Padma.

Casi todos voltearon hacia ella con incredulidad y asombro, ¿sólo tontitas historias?

- ¡Hermione!

- Oye, no insultes, yo publico ahí.

- Mimi, no me hagas ir hasta ahí.

- Que grosera te viste.

Hermione no supo quién le gritó qué pero comprendió que había hablado muy a la ligera, seguía leyendo la revista de vez en cuando para asegurarse de que no publicaran nada no apto pero no era una asidua lectora, sin emabargo sabía que últimamente la revista había tenido un apogeo más grande porque los estudiantes parecían estarse metiendo de lleno al mundo de "Metaficciones" para pasar el tiempo de ocio que el toque de queda los forzaba a desperdiciar.

- No hay historias tontas, sólo lectores tontos que no las comprenden- declaró Ernie Macmillan con pomposidad.

- A ver, eso es una perogrullada Ernie- acusó Padma con paciencia.

- Sí Ernie, no seas tonto- dijo Justin. - Y tú Mimi, una disculpa.

La castaña esperaba que ya se hubieran olvidado de ella pero al parecer no era así, -está bien, lo siento, sólo me refería a que no vale la pena pelear por la revista, es sólo una forma de entretenimiento, y una de muy baja calidad por cierto…

- Ya así está bien, no le sigas- dijo Terry Boot.

Hermione se calló y para que sus amigos vieran que no estaba completamente contra la revista, tomó el ejemplar de Padma y lo hojeó con desinterés, una historia captó su atención.

Todas las victorias con pírricas

Por Gradiva

Otra victoria como ésta y estaré vencido.

Pirro de Epíro

Hermione volteó la página sin siquiera comenzar a leer el primer párrafo, sabía que sería una historia sobre la guerra y que estaría basada en vivencias reales, en ese momento no quería pensar en los costos de la guerra y mucho menos con un grupo de Slytherins en la habitación.

Siguió pasando las páginas y llegó a la sección de ensayos, decidió leer el de Cronopio para asegurarse de que no hablaba tonterías como acostumbraba hacerlo.

Magdalena Nonsue (*)

Por Cronopio

1. La historia.

Hay un mal que aqueja al Mundo Muggle desde hace años, es uno de esos tumores malignos y parasitarios, es como el mal de Medusa, no importa cuántas veces se arranque, siempre vuelve a surgir; este mal del que hablo se encuentra principalmente en los discursos meta-narrativos mejor conocidos como fanficciones, en estos círculos de muggles ociosos, el mal se conoce como Mary Sue.

Pero "¿quién es Mary Sue? ¿Qué es Mary Sue?" se preguntarán, bien, después de mucho estudiar e investigar, y después de no leer algunas historias de estas creadoras de Sues (suetoras), he llegado a la conclusión de que Mary Sue es una niña que quiere ser vista, es perfecta y le gusta acaparar la historia, es unidimensional y es básicamente todo lo que una mujer no debería desear ser.

En esta ocasión he decido escribir este pequeño ensayo informal porque como todos los lectores se habrán dado cuenta, Mary Sue ha hecho metástesis en nuestro mundo; al darme cuenta de este extraño suceso me he dedicado a buscar una solución porque siendo yo uno de los editores, considero que es mi deber ofrecer a los lectores herramientas para defenderse de estas perfectas criaturas.

Con este fin en mente me puse a investigar la historia de Mary Sue, fue grande y grata mi sorpresa cuando descubrí que Mary es una bruja, no sólo eso sino que Mary tiene además una hermana (ésta fue la parte grata de la sorpresa), y es la existencia de esta hermana la que me ha llevado a la solución del problema que aqueja nuestro fandom (he adoptado este término muggle para referirme a nuestra revista y todo lo que le concierne).

Ésta ausente hermana de Mary ha sido negada por la familia Sue desde el nacimiento de las pequeñas Sues ya que alrededor de las niñas hay una oscura historia de fealdad. Se dice que cuando el matrimonio Sue acudió al hospital de San Mungo en la fecha acordada para dar a luz hubo complicaciones porque el medimago no podía sacar a la tan esperada niña Sue del vientre de su madre, ¿la razón? Que Mary no venía sola, detrás de ella y jalándole los talones para salir primero, venía Magdalena Sue.

Así es, Mary no tiene sólo una hermana, tiene una hermana gemela, o más bien una "hermana gemela" porque nunca nadie pudo explicar por qué las niñas eran tan diferentes, Mary era encantadora y Magdalena… bueno a Magadalena la tenían que encerrar en el sótano para que no los multaran por tener una bestia peligrosa como mascota.

A pesar de todo, Mary y Magdalena eran amigas porque Mary, siendo la criatura perfecta que era, siempre comprendió las tribulaciones de su desgraciada hermana, eso y además tenía miedo de las tendencias pugilistas de Magdalena, y Magdalena por su parte sabía vivir en paz con su hermana siempre y cuando el pedazo de algodón no se le atravesara en su camino a la cocina; pasó el tiempo y les llegó la pubertad, Mary se fue a ser la heroína de muchas aventuras y Magdalena se quedó dormida.

Su primera gran disputa ocurrió cuando Mary salvó al Mundo Mágico de las fuerzas del mal, esto no le sentó bien a Magdalena porque francamente ya estaba harta de vivir en el mundo rosa de su hermana, desde entonces las dos hermanas se convirtieron en enemigas, Magdalena no quería estar relacionada con Mary por lo que se cambió el nombre, decidió que desde ese momento en adelante sería llamada Magdalena Nonsue y que su propósito en la vida sería acabar con niñas como su hermana cuya sola existencia le provocaba flatulencias.

Todo terminó y todo comenzó cuando Magdalena encerró a Mary en una ficción muggle conocida como Biblia, Mary Sue quedó atrapada en el Nuevo Testamento; para asegurarse de que había acabado con su hermana, Magdalena leyó el libro muggle pero notó con terror que Mary seguía viva dentro del libro, a muchos les pasaría desapercibida pero no a Magdalena que la había conocido durante tanto tiempo; era ella, el mismo principio, mismas características, excepto que ahora tenía el papel del protagonista masculino y se había adaptado a sus circunstancias; Magdalena decidió designar a esta nueva perversión de Mary con el nombre de Marty Stue.

Desde entonces, Mary viaja de texto en texto, de libro en libro, de historia en historia, viviendo de la pluma de las suetoras que se complacen en permitirle habitar dentro de sus relatos, para solucionar este problema me he dado a la tarea de buscar a Magdalena y convencerla de que se introduzca en el mundo ficcional para darle caza a su hermana y pueda así, saldar cuentas con su ella, me complace decir que después de muchas negociaciones he logrado convencerla.

2. ¿Quién es Magdalena Nonsue?

Ya les digo.

Magdalena Nonsue es la solución que buscábamos, la respuesta a nuestras molestias, la Mesías del fandom.

Magdalena Nonsue es… la Otra.

Es la señora que habíamos estado esperando, es gorda, es fea, huele mal, ¿dije mal? Quise decir que apesta, comparados con ella, los pies de un trol son el aroma del paraíso; mastica con la boca abierta de forma que el uso de sombrillas es recomendado si es que se comete el error de ofrecerle una pierna de cerdo para calmar un poco su hambre mientras el elefante se termina de cocer; sus dientes están totalmente amarillos de tanto fumar pero esto no es un problema ya que Magdalena los cubre con una gruesa capa de masilla que logró acumular a fuerza de no lavarse los dientes; tiene un precioso y coqueto bigote que parece marchitarse cuando suda; sus tumultuosas cejas son un perfecto ejemplo de deconstrucción humana, son dos y a la vez una, comienzan justo derriba del ojo derecho y terminan derriba del izquierdo; ¡Y esos brazos! Uno solo de esos brazos pesa más que su hermana Mary Sue, la de pechos enormes… en fin, Magdalena es todo lo que su hermana no es, y más.

Magdalena no es sólo físico, no, a pesar de lo que la anterior descripción pudiera habernos hecho pensar debo ser el primero en admitir que Magdalena es sólo humana, sólo una persona como tú y como yo (tal vez mas como tú que como yo), comete errores, muchos de ellos imperdonables pero realmente no la podemos culpar ni le podemos reclamar nada cuando está dispuesta a volverse ficción con el solo objeto de exterminar a su hermana; es cierto que su magia no es la más espectacular pero está vagamente ahí ¿qué más se le puede pedir? Si se concentra le sale, además de un gas, un hechizo; no es descendiente de Merlín pero tiene un póster de él en su habitación; seguramente Harry Potter no va a querer llevarla al baile de graduación pero no importa, Magdalena puede llevarse sola; no sabe muchos hechizos pero llegado el momento no los necesita si hay una buena roca en su cercanía; lamentablemente no es la deidad de la naturaleza pero vive en el bosque y habla la lengua de los troles; no puede abrir mares ni resucitar muertos, tampoco sabe volar, hay muchas cosas que no sabe hacer y otras tantas que no le interesa saber, pero Magdalena tiene algo que nadie más tiene: la goma-sue.

La goma-sue es un artificio que Magdalena creó para ayudarse en esta nueva travesía que está por comenzar; más que una herramienta, la goma-sue es un método, un algoritmo, un proceso que le permitirá a Magdalena introducirse en los relatos de Mary para forzarla a desaparecer, en muchos casos Magdalena tendrá que acabar con el relato entero para acabar con Mary pero estoy convencido de que la pérdida no será muy lamentable.

Nuestra non-heroína Nonsue planea introducirse en el mundo ficcional el día primero de diciembre a las cero horas, los lectores que deseen expresarle su agradecimiento podrán enviarle sus lechuzas a la dirección de "Metaficciones", nosotros nos encargaremos de hacerle llegar sus cartas.

¡Magdalena Nonsue te deseamos lo mejor!

¡Que la farsa te acompañe!

Notas.

(*) El presente ensayo es una parodia; para un estudio serio, el lector puede remitirse a mi ensayo "Mary Sue en la sociedad contemporánea muggle, una mirada desde los estudios de género".

Hermione cerró la revista al terminar de leer el pequeño ensayo, paseó su mirada por el salón haciendo un silencioso inventario de la situación, Dean, Terry y Seamus estaban intentando hacer funcionar un toca discos, Neville y Ernie estaba en la barra observando a todos los demás, Draco Malfoy estaba sentado en el asiento más apartado del grupo y tenía la mirada fija en sus zapatos, los dos slytherins tenían una botella de güisqui y estaban inmersos en su platica, pero lo que más sorprendió a Hermione fue que Michael, Justin y Padma estaban conversando con Theodore Nott.

- Michael y Nott son primos terceros- reveló Susan al ver la mirada sorprendida de Hermione.

- ¿Y se llevan bien?- preguntó la castaña, no le sorprendía que tuvieran un lazo familiar, todas las familias de sangre pura compartían genes.

- Nott tuvo que pasar unos meses con los Corner después de que su papá fuera apresado, cuando cumplió la mayoría de edad se regresó a su mansión- dijo Susan. – Pero no, por lo que me dijo Padma no se llevan bien, en los pasillos nunca se saludan.

Hermione se hundió en su asiento y continuó observando la sala, varias veces posó sus ojos en la figura de Malfoy pero el rubio no se movió de posición.

- Mimi, tengo sueño y náuseas, tú vigila que los slytherins no me embrujen mientras duermo un rato- pidió Justin unos minutos después, era de bajo aguante.

El chico se acostó en el sofá, Hermione y Susan se quitaron para no tener que cargar sus pies, en un rincón de la sala los dos slytherins estaban platicando animadamente con Seamus y Terry, los cuatro parecían más animados de lo normal, Neville continuaba vigilando y no había tomado nada aún, Dean estaba intentando explicarle a Ernie las reglas para jugar fútbol con una pelota pequeña que había en el salón.

Hermione y Susan llegaron a sentarse junto a Padma que seguía discutiendo con Michael y Nott.

- No, no es cierto, a veces una historia no es sólo una historia, a veces una historia es todo lo que tú quieres que sea, todo lo que tú necesites que sea, no es la forma en que está articulada sino lo que subyace debajo de ese discurso, una historia es hablar de conceptos abstractos, tú puedes hablarle a tu pareja de amor, le puedes expresar lo mucho que lo quieres con palabras más o menos cursis pero al final no es lenguaje lo que transmites, la lengua es el vehiculo de algo más profundo, algo intangible, las palabras sólo llegan hasta el oído y la mente, todo lo demás, todas esas emociones que recorren el cuerpo, risa, angustia, amor, odio, eso sólo es posible gracias a esta otredad intangible que tenemos que enunciar con palabras, así pasa con las historia, dicen mucho más de lo que está expresado en el discurso… después vendrá un buen crítico y hará pedazos ese discurso, reprochará la estructura de la historia, dirá que ha leído cosas mejores, y seguramente tendrá razón, pero eso ya no te va a importar- dijo Theodore Nott.

Hermione observó casi estupefacta al Slytherin, no recordaba haberlo escuchado hablar tanto en siete años de escuela, a veces respondía las preguntas de los maestros porque le preguntaban directamente pero sus explicaciones eran breves y concisas, era la primera vez que le escuchaba tantas palabras.

- ¿Incluso éstas?- preguntó Padma señalando en la revista la historia de una suetora.

- Incluso esas, esas de hecho son un tipo especial, ésta por ejemplo, de cierta forma éstas son las clases de historias más sinceras que puedes encontrar, aquí, esta autora no está tratando de ocultar nada. Un escritor que se considere como tal nunca publicaría esta clase de historias, él primero la leería mil veces y cada vez modificaría algo más, después la manda a su editor para que se asegure de que está bien, después la vuelve a modificar… pero ésta, ésta no pasó por ese proceso, este es el tipo de relato que…

Hermione no pudo seguir escuchando a lo que decía el slytherin porque notó por el rabillo del ojo que Malfoy finalmente se había levantado de su asiento y caminaba hacía la barra en donde estaba Neville, la castaña se puso de pie y se apresuró hacia ellos, tenía la impresión de que permitirles hablar no era una buena idea.

Llegó detrás de Malfoy y escuchó sus palabras.

- Muévete- ordenó le rubio a Neville caminando hacía las botellas que todavía había en la barra.

Neville se puso en firmes, Hermione llegó y le puso una mano en el brazo, el gryffindor volteó a verla.

- ¿Por qué no vas jugar con Dean y Ernie?- ofreció Hermione señalando a los chicos que se estaban pasando el balón en una esquina despejada de la sala.

El gryffindor observó a la castaña queriendo negarse pero finalmente se fue, Hermione le sonrió en agradecimiento, a diferencia de Harry o Ron, Neville no se negaba a obedecerla por locas que parecieran sus sugerencias, confiaba plenamente en sus decisiones, a Ron y Harry normalmente tenía que esforzarse en convencerlos, pero también ellos cedían.

- Mira que bien los controlas Granger, yo creí que sólo Potter y Weasley estaban bajo tu correa- dijo el rubio abriendo una de las botellas.

- No empieces Malfoy- ordenó la castaña.

Draco se sirvió un vaso de güisqui y se lo empinó sin problemas, lo volvió a llenar e hizo lo misma, Hermione quería quitarle la botella, sabía que era una mala idea permitir esta "pijamada", al principio serían sólo Susan, Padma y ella, después Justin se enteró e invitó al resto de lo chicos, y ahora se habían adherido los Slytherins.

- No tienes que tomar tan rápido, la botella no se va a ir, Malfoy- regañó la castaña.

- Vete Granger, déjame solo- exigió el rubio.

Hermione se plantó en un banco y apoyó los codos en la barra, no pensaba dejar a Malfoy para que se ahogara en alcohol, todos los slytherins estaban bajo su responsabilidad mientras estuvieran en la sala de Hufflepuff, por su culpa estaban allí.

Draco se enojó y sacó otro vaso, lo llenó y se lo pasó a la castaña.

- Entonces trágate esto y deja de hablar- indicó el rubio.

Hermione decidió que Draco Malfoy seguía siendo un grosero, quiso regañarlo como lo haría con Ron pero al verlo ahí sentado, con un vaso lleno y una mirada vacía… maldito Malfoy.