Mi verdadera identidad
- Princesa?! Ya se habrá dormido?.
Un hombre gato preguntaba curioso enfrente de una puerta mientras Van se encontraba en aquel asiento lujoso que adornaba el desolado salón, por un momento el oscuro lugar cubre aquella sonrisa que levemente el joven rey dejaba escapar de sus labios.
- Princesa! le traje el postre a su cuarto, está muy bueno, princesa?!
Este deja a un lado los modales y entra despacio a aquella recámara, la cual se encontraba oscura.
- Princesa?!
Mirando a todos lados nota que la cama se encontraba vacía y entre las sombras una figura sobresalía, Folken al no reconocer aquella figura se sobresalta tirando al piso el plato, cosa que Van escucha.
- Tranquilo!!!
- Princesa?!!
Folken se sobresalta mas al ver que esta figura tenía algo en su espalda realmente grande, asustándolo más.
- Folken soy yo, Hitomi.
- Princesa?!
Hitomi se acerca a aquella luz azulina que se llegaba a filtrar de la ventana, aquel terrorífico bulto eran unas hermosas alas blancas que sobresalían de su espalda, varias plumas blanquecinas y brillantes caían delicadamente al suelo, Folken se quedó maravillado por aquel espectáculo y ella se veía hermosa aunque su rostro mostraba una gran tristeza.
- Pero …..como?
- Es parte de una maldición.
- Una maldición?
- Mi familia era próspera pero…….. las envidias, los celos de otros países hicieron que nuestro reino estuviera siempre en la mira y crearon esta maldición, en el día sería una mujer normal, pero en la noche sería la maldición de mi reino.
- La maldición de tu reino?.
- Si, todos saben que los Riujyns son personas de malos infortunios y que siendo así, pronosticaría la mala suerte en mi reino.
- Eso son puros cuentos, nadie puede traer malos deseos menos a su país.
- Lo sé, pero los demás reinos no. Yo pronosticaría la mala suerte puesto que soy la única heredera y obviamente nadie querría desposarse con una chica como yo.
Dolida Hitomi comienza a llorar dejándose caer en su cama, mientras Folken miraba con tristeza a la bella princesa.
- Pero esta Van.
- Van!
- El te aceptaría.
- El…..es muy lindo, pero……… la verdad no quisiera ser una molestia más.
- Claro que no eres una molestia.
- Vamos Folken hay que ser realistas, tú crees que esta sangre maldita se purifique algún día? Además, no quiero traer más desgracias a mi reino. Por eso no puedo casarme con él.
- Pero se nota que te ama.
Hitomi se sonroja y mira a Folken.
- Te lo ha dicho?
- No pero nada más basta mirarlo.
La joven princesa no evita reír con dulzura.
- Fui confinada a Zaibach ya que mi antiguo compromiso se había roto, mi padre no me dio los detalles de con quién me iba a casar pero mi madre me decía que era un excelente reino y que los reyes de esa nación me aceptarían gustosos ya que son iguales que yo. Él me amaría y me aceptaría igualmente.
- No me digas, conociendo tu problema era seguro que si uno te rescataba era prueba suficiente de amor y de aceptación.
- Claro!, que reino no sabe sobre mi historia.
- Mmmmhhh!!! Creo que Asturias no.
- Cómo?!
- No nada, mejor descansa, mañana seguimos hablando. Ha! Y te recomiendo que hables de esto con Van, se que ambos se entenderían bien, piénsalo.
Folken sale de la habitación siendo vista por Hitomi quien se percata que en el suelo una hermosa margarita blanca se encontraba.
- Nombre estoy seguro que después de que termine esta situación voy a necesitar una terapia, ya hasta me salió un tic en el ojo.
Este baja hasta el vestíbulo, notando aquel trono vacío.
- Van!. Creo que ya se fue a dormir, que raro nunca lo hace temprano.
El lugar estaba desolado y Folken se dispone a retirar para ir a dormir sin notar que sobre aquel asiento varias margaritas se encontraban tendidas.
Momentos antes…………..
Van se encontraba en aquel lujoso asiento apenas y alumbrado por la luz de la luna, este en ves de sostener su espada como era común, sostenía algo más pequeño entre sus manos, un par de flores blancas, el sonido de un plato al romperse lo pusieron en alerta y tomando velozmente su espada sale corriendo hacia la alcoba de la princesa sin notar que entre la espada y su mano una bella margarita era llevada. Al llegar escucha las voces de Folken y la princesa, ambos charlaban tranquilamente haciendo que el susto de Van disminuyera al igual que sus pasos.
- "Están hablando, que susto me di".
Pensaba el joven rey mientras daba media vuelta.
- Pero esta Van.
- Van!
Al escuchar su nombre Van no evita detenerse.
- El te aceptaría.
- El…..es muy lindo, pero……… la verdad no quisiera ser una molestia más.
- Claro que no eres una molestia.
- Vamos Folken hay que ser realistas, tú crees que esta sangre maldita se purifique algún día? Además, no quiero traer más desgracias a mi reino. Por eso no puedo casarme con él.
- Pero se nota que te ama.
- Te lo ha dicho?
- No pero nada más basta mirarlo.
- Fui confinada a Zaibach ya que mi antiguo compromiso se había roto, mi padre no me dio los detalles de con quién me iba a casar pero mi madre me decía que era un excelente reino y que los reyes de esa nación me aceptarían gustosos ya que son iguales que yo. Que él me amaría y me aceptaría igualmente.
- No me digas, conociendo tu problema era seguro que si uno te rescataba era prueba suficiente de amor y de aceptación.
- Claro, que reino no sabe sobre mi historia.
Van ya no quiso escuchar más y sin querer deja caer la pequeña florecilla silvestre, era seguro de que el reino lleno de desgracias y raza maldita era su reino y que el reino a quien querían que Hitomi se desposara era Asturias.
- Soy un torpe!, un estúpido!
Este sale de su palacio y golpeando con odio uno de sus pilares empedrados mira al frente. Sus ojos se mostraban llorosos que apenas y podía ver claramente algunas luces, era el reino de Asturias.
- Fue suficiente Lord Allen, ya no más.
Decidido este sale y tomando su caballo emprende el recorrido.
- Esta espera es desesperante.
- Si quiere partiré ahora mismo a Zaibach majestad.
- No Gadeth, espera hasta mañana.
- Pierden su tiempo, el guardián de Escaflowne no la dejará tan fácilmente.
Desde lejos un hombre de largo cabello castaño y lentes oscuros y redondos contestaba sarcástico mientras comía de un racimo de uvas.
- Ese antiguo legado, es una tontería.
- Ja! Que vas a saber tú.
Allen mira con ojos molestos a Dryden y este solo ríe más.
- Como sea, yo solo quiero irme de esta ciudad lo más pronto posible.
- No lo creo, hasta que la boda no se realice tú no te moverás de aquí.
- Ha! Se me había olvidado, tengo que hacer los debidos preparativos no es así?.
- Así es, eres el mejor en Gaea haciendo estas ceremonias no!, eso a mí no me consta pero ya que estas aquí.
A Dryden no le gusta el comentario de aquel caballero así que solo aprieta sus dientes levemente y sale del lugar, como un sangre sucia como él se atrevía a poner en duda su prestigio si él era el mejor en su trabajo.
- Majestad!.
- Que es lo que pasa?
- Ha llegado el Riujyn.
Allen sonríe y se aleja al salón del trono seguido por Gadeth, dejando al soldado ahí.
- Valla ya era hora que llegaras.
Un no muy alegre y empapado Van solo le miraba.
- He cumplido el trato, te he traído a tu princesa.
- Y donde esta?
- En mi palacio.
- Maldita rata, la has encerrado ahí.
- No, solo la resguardo, ya que ha caído una gran tormenta, no quiero exponer a "vuestra princesa".
Refunfuñaba entre dientes.
- Se lo diré, no se lo diré.
Hitomi no había podido pegar el ojo en toda la noche, pensando si decirle o no a Van lo que era, además quería decirle cuanto lo amaba.
- Si se lo digo.
Sin pensarlo más y dejando aquella margarita sin pétalos esta sale de su habitación, no le importó salir con aquellas largas y blancas alas, dejando un pequeño camino de chispeantes plumas y emocionada se acercó al salón principal donde normalmente Van se encontraba.
- Van?
No hubo contestación, solo como la gran puerta se abría de par en par dejando ver los gloriosos rayos del sol que penetraron a través del oscuro salón, era tan fuerte el fulgor que Hitomi se tapó levemente con su mano, había llegado la mañana, un resplandor igual al del brillo del sol apareció envolviendo a la joven princesa, quitándole aquellas bellas alas.
- Princesa Hitomi!
Una brillante armadura se mostró al principio de las escaleras Hitomi no le dio importancia a la voz ya que ella misma se miraba en un viejo espejo del salón, notando como sus alas habían desaparecido por completo.
- Princesa Hitomi, déjeme presentarme,- Este se arrodilla y toma delicadamente la mano de Hitomi- Mi nombre es Allen……..
- El rey de Asturias!.
Hitomi interrumpía al apuesto joven de rubios cabellos a lo que este se incorpora dejándole ver su gallarda figura.
- Así es, he venido por usted.
La princesa no pudo evitar sentir un dejo de tristeza y esta mira a Van, quien con desprecio volteo hacia otra parte y sale del castillo.
- Van- Susurró la joven-
- Ha si ese!, no se preocupe por él princesa, ya ha recibido su recompensa por haberla traído aquí sana y salva.
- Si no es mucha molestia me gustaría hablar con él un momento.
- Para darle las gracias? Que cortés es mi lady.
Esta solo sonrió forzosamente y se dirige a donde Van se encontraba, Van por lo tanto estaba recargado en un grueso pilar de la fachada del castillo con los brazos cruzados, se notaba realmente furioso.
- Van! No ….. no entiendo.
- Que no entiende su majestad.
- Pensé que estaba cautiva.
- Pues ya no es así.
Van se aleja dejando a la princesa, pero esta decide seguirlo.
- Van no entiendes yo quería decirte que…..
- Basta!!! Si no mal recuerdo el otro día se hiso la víctima entre esta pelea entre Lord Allen y yo……………….. y le creí!!!
- Pero, por que estas tan molesto.
- Escuché su conversación entre esa sabandija de Folken y usted.
- La escuchaste?!
- Si.
- Pero entonces por qué te enojas pensé que comprenderías.
- Comprender!!!!!! Comprender que????!!! Tú misma lo dijiste no más maldiciones en tu reino y yo mismo lo puedo decir, no quiero a gente maldita en el mío.
- Van!
Hitomi se había quedado petrificada, Van sin querer había malentendido las cosas, desde un principio para él la gente maldita era aquella que lo aborrecía sin razón, que lo juzgaba sin razón y lo maldecía por tener alas, maldecía a la gente normal.
Van nota que Hitomi había derramado una lágrima y esto no le importó, con furia se quitó aquel colgante que le había dado la tarde de ayer y bruscamente se lo dio.
- Toma ahora lárgate.
Sin decir más este se aleja de ahí dejando a una destrozada Hitomi, su corazón se rompió en mil pedazos, parecía que su razón había desaparecido de su cabeza y esta caminó por inercia hacia el castillo.
- Princesa al fin vuelve, no perdamos más tiempo, vamos, Asturia nos espera.
Hitomi solo asentía mientras apretaba contra su pecho su pendiente, Allen por su parte salía con su grupo de caballeros mientras Hitomi caminaba lentamente al trono de Van, sin querer varias lágrimas rodaron por sus mejillas, su mano lentamente dejó resbalar el pendiente sobre aquel sillón de terciopelo.
- Pero que pasa aquí?
Folken salió rápidamente apenas y escucho el alboroto.
- Me pareció escuchar la voz de Lord Schezar será mejor decirle a Van…..
Inesperadamente Hitomi lo silenció con un beso en la frente a aquel hombre gato, quien sorprendido notó como la princesa lloraba.
- Cuídalo mucho, parece todavía un niño.
Sin decir más ella se aleja corriendo a la entrada, Folken sin saber que pasaba intenta detenerla pero esta ya se encontraba sobre el caballo de Lord Schezar y junto a la corte de este rey comenzaban a perderse por el boscoso camino.
- Esta será una magnifica boda, inviten a lo mejor de la sociedad, traigan la más costosa mantelería, finos cubiertos y las más exquisitas flores.
Después de unos minutos la princesa Hitomi se encontraba en Asturias, estaba realmente triste que simplemente se quedó atrás de Allen, quien ni si quiera ponía atención de su futura esposa con medio personal de la corte a su alrededor siguiendo instrucciones.
- Pero no quiero que olviden el mejor vestido de bodas para mi amada princesa.
Este se acercaba a la chica abrasándola cariñosamente pero esta ni siquiera se inmutaba.
- Disculpe majestad pero, para cuando tiene pensado celebrar la boda?.
- Esta misma tarde.
Dryden y la chica se sorprenden.
- Tan rápido majestad?!. –Decía mientras miraba de reojo a la chica.-
- Claro!
- Verdad que no hay ningún inconveniente querida, digo de por sí fueron muchos días de camino, se lo impaciente que debes estar.
Allen miró a la joven quien solo asintió.
- Si………….por que no.
Con desgano ella miró hacia otro lado, Allen no noto ese estado de humor en ella así que siguió de largo con toda su corte alrededor.
- Por cierto Dryden, de una vez empieza por el vestido de novia debe ser el más elegante de toda Gaea. Mariza enséñale su habitación a la princesa.
- Como ordene su majestad.
Todos cambiaron direcciones, Dryden no perdía detalle con la princesa, sabía que algo le pasaba y lo peor no era eso y llegaría en plena ceremonia, en eso estaba seguro. Después de que la doncella los instalara en la elegante habitación la chica se sentó en la orilla de la cama, Dryden al ver la evidente tristeza de la joven intenta romper el hielo.
- Bueno ya estamos aquí, que tal si empezamos con la selección de telas, su rostro le da tono a los rosas pálidos y blancos.
Hitomi ya no aguantó más y esta se soltó a llorar sobre la cama, a lo que Dryden solo dejó salir un pesado suspiro y se sentó a su lado a consolarla.
- Princesa Hitomi, que le aqueja, acaso teme por el horario de la boda?
La chica niega con la cabeza siguiendo llorando.
- Acaso no amas a Lord Schezar?.
- No, no lo amo.
- Típico. Escucha se sobre tu historia, si te casas con Lord Schezar es seguro que la maldición de tu reino terminara, tomaras la forma del amor verdadero al contacto del primer beso.
- Tú, conoces mi historia?
- Si, de hecho te había encontrado el rey perfecto para que se desposara contigo, pero inesperablemente esa familia desapareció tras la guerra del antiguo rey de Asturias.
- Con razón mis padres me mandaron a Zaibach.
- Pero, por que no amas a Lord Schezar?
- Hay……. Hay…. otro hombre que me cautivo.
- Otro hombre?
- Tal vez fue su fría forma de tratarme o no lo sé, realmente me cautivo.
- Y tiene nombre?.
- Si, se llama Van, Van Slanzar de Fanel.
- ¡Van Slanzar de Fanel!?
Continuara……..
Como le hago de emoción jojojo! Como ya sabrán se acerca el final de esta película, así que estoy tomando votaciones para ver si continúo con la secuela (modificada con nuestros personajes de Escaflowne está claro) o simplemente lo dejo con el pesado final y fueron feos por siempre jajajajaja!!! Bueno me despido y espero sus comentarios para ver si se continúa esta historia hasta el embarazo de Feona, digo el embarazo de Hitomi jajajaja bueno hasta el próximo cap.
Salu2 a la banda lectora.
Di no al robo de fics.
Di no a la crítica destructiva de fics.
Sario®
