Capitulo 13.

Cobarde por ella.

Ello, mis adorados lectores, mil perdones por haberme separado tanto de ustedes pero deben comprender estoy en cierre de semestre y estas semanas son de puros trabajos y exámenes, en fin basta de justificarme, vayamos a lo que les interesa, como o dije al final del Cáp. Anterior, en este les diré como fue que el señor tenebroso le hizo eso a Dracito, además que pasara con esos dos, pasando toda una noche a solas, ¿culminaran con lo que Voldemort interrumpió? O Ginny no dejara que la toque por el mal rato que la hizo pasar Drake, en fin aquí va, espero que les guste este Cáp. Y porfis no olviden dejar sus comentarios, gracias a todos los que me han apagado desde el principio y de forma incondicional y gracias a los nuevos que siempre traen frescura con sus críticas.

DISFRUTEN.

La respiración lenta y embriagante del dragón dormido, hacia que Ginny se sintiera como en las nubes, la imagen que tenia frente a sus ojos simplemente le hacia que su corazón palpitara a mil por hora, quería abrazarlo, besar esos labios que la incitaban a todo, menos a quedarse tranquila y quieta, quería volver a sentirse entre esos brazos atléticos y bien formados, sintiendo el pulso del príncipe de las serpientes en su cuerpo, ella lo deseaba, simplemente le encantaba, pero no era el momento de pensar en esas cosas.

Draco estaba sumamente herido, y ella sabía perfecto que el atacante había sido el señor tenebroso, esa criatura si se lo podía llamar así. Seguro era el causante del sufrimiento del rubio pero ¿por qué? Se preguntaba la pelirroja, que había hecho el rubio o en que había fallado para ser castigado de esa manera, no lo concebía, no se lo imaginaba, ella quería saberlo pero sus preguntas no tendrían respuesta hasta que el rubio despertara, por ahora solo le quedaba mirarlo y seguir soñando en que podrían llegar a tener un lindo futuro, una relación llena de pasión y romance, relación que siempre había soñado tener.

Draco se movió un poco y se quejo, ya que se había movido de manera brusca ocasionando que su espalda rozara con la envestidura del mueble.

-Tranquilo—le susurro la pequeña Weasley, mientras le acariciaba el cabello—no pasa nada, todo estará bien.

El rubio abrió los grises ojos por un minuto y los volvió a cerrar, no sin antes susurrar—creo que estoy soñando.

Ginny se sonrojo al escuchar lo anterior, sabía perfecto que lo decía por ella, ella era la única que estaba en ese momento junto a el, y ella era la única a la que había mirado antes de quedarse dormido de nuevo. La chica suspiro e incorporándose de forma lenta se acerco a lo que parecía ser la cama del profesor Snape y se dejo caer, sabía que Draco no se levantaría en ese momento así que decidió tomar una siesta antes de poder hablar con el.

Con algo de asco al ser la cama de un profesor al que odiaba tanto, la chica destendió los edredones y se metió dentro, confortada y caliente se quedo dormida en un par de minutos con solo unas imágenes en su mente, el rubio y las heridas que tenia en la espalda con la palabra cobarde.

Cerca de diez minutos después una horrible pesadilla en la que el cuerpo de la pelirroja yacía sobre lo que parecía ser la mansión Malfoy, Draco abrió los ojos llenos de lagrimas y con un miedo que hace tanto tiempo no se había presentado en su cuerpo.

El rubio negó con la cabeza, para sacar esas horribles escenas de su mente, no estaba preparado para ver algo así, ni siquiera en sus sueños, entonces con mucho esfuerzo y con las heridas secas y mas dolorosas que antes, el chico se incorporo despacio y hundió sus dedos en su cabello, ya no quería pensar en eso, no concebía como el señor tenebroso se había enterado de lo que él y Ginny estaban teniendo en sus ratos libres, era algo que no era de su incumbencia, era intimo, lo que tenia con la pelirroja era su diversión, su capricho su deseo, Voldemort no tenia derecho a meterse en eso, pero de algún modo había logrado leerle la mente, se preguntaba el porque lo había echo, talvez estaba comenzando a dudar de él o por aluna razón de la cual solo Voldemort sabia.

El chico miro hacia la cama donde un pequeño bulto que se elevaba y bajaba en una respiración por demás hipnotizante, Draco recordó entonces los terribles momentos en los que el señor tenebroso le dio una misión que no podía cumplir, y que jamás lo haría, no le importaba que Voldemort lo torturara o hasta llegara a quitarle la vida, estaba dispuesto a hacerle frente a las consecuencias, mientras esa ella estuviera a salvo.

El chico se levanto y se acerco de forma lenta a ella. Ginny parecía un hermoso ángel, tan frágil y poderoso a la vez, con una belleza casi divina, la mano del rubio fue directo a la cara de la pequeña Weasley, pero dudo, y contuvo su mano cerrando el puño. Draco no quería despertarla se veía hermosa de esa forma, además al estar despierta, era inevitable besarla, tocarla, simplemente Ginny despertaba los instintos mas sucios y mas románticos del príncipe de Slytherin.

Su suave respiración lo embriagaba, el ver sus bellos y perfectos senos subir y bajar era una danza que lo incitaba a envestirla y hacerla suya sin miramientos y entonces se convenció de que dijera lo que dijera, e hiciera lo que hiciera l señor tenebroso, el no aceptaría la aberración que le había pedido, jamás lo haría, nunca se atrevería a tocarla para hacerle daño y mucho menos se atrevería a quitarle la vida, a ser él, el causante de que tan precioso ser humano dejara este mundo, no, él seguiría siendo cobarde o como quisiera llamarle el señor tenebroso, todo por ella.

Draco camino de forma lenta hacia un taburete sin respaldo y se sentó, abriendo un poco sus heridas por el movimiento, sin embargo el chico aguanto como un hombre y no dio mas señal de dolor que un gesto de dolor en el rostro, se puso las manos en la cabeza, debía hacer algo para mantener a salvo a Ginny, sabía perfecto que Voldemort no era paciente y si acaso le daría solo lo estimado para cumplir la misión, debía de pensar en algo que lo sacara de ese lío y no solo a él, sino a Ginny, su razón para vivir.

El rubio comenzó a recordar los horribles momentos que le había hecho pasar el mago mas malvado de la historia.

Flash Back.

Draco salía de la habitación en la que había estado con Ginny a toda prisa, necesitaba salir de los dominios del castillo y poder desaparecer, el profesor Snape le había creado un atajo hacia Hogsmeade desde su despacho en la mazmorra, para su suerte Slurghon, no había querido tomar el despacho de Snape después de lo que había hecho, así que la oficina del profesor de grasiento cabello estaban abandonados, con cautela Draco bajo hacía las mazmorras.

El lugar estaba frío porque la noche ya estaba comenzando a caer sobre los terrenos del colegio, sin miramientos Draco saco su varita y susurro el hechizo que Snape le había enseñado para abrir su despacho.

El lugar estaba sombrío, algunas telarañas brotaban de las esquinas mostrando pequeños bichos en busca de comida, de una victima que les sirviera de cena, el escritorio del maestro estaba lleno de extraños y grotescos instrumentos además de las típicas columnas de papeles, Draco se froto los brazos al sentir un escalofrió, no dudaba de que Snape siempre había sido su profesor favorito pero su oficina siempre le había causado algo de miedo, aun a si y sin otra opción, el chico halo un grueso libro revestido en piel escarlata sin leyenda alguna en el loma mas que una pequeña serpiente en dorado, tan pronto como el muchacho saco el libro la estantería comenzó a hundirse y cuando esta estuvo a una altura adecuada el rubio se postro sobre ella y bajo.

Después de un minuto o dos, Draco ya estaba dentro del túnel mirando la verdusca luz que emitía el despacho de Snape, la luz se iba terminado dejándolo en penumbras, sin embargo no le importaba demasiado ya que el túnel estaba diseñado en un solo camino—todo derecho le había mencionado el profesor del grasiento cabello, el Slytherin comenzó a correr y entonces un inmenso dolor se apodero de el, la marca tenebrosa le ardía como si la vida de Voldemort dependiera de hacer sufrir al príncipe de las serpientes, era un dolor tan intenso e insoportable que Draco se doblego y callo de rodillas al terroso y frío piso, el chico se tomo el brazo y trato de alejar el dolor de su mente, no quería doblegarse ante Voldemort, su debilidad era la mayor arma que el señor tenebroso tenia en contra de el.

Después de levantarse y ponerse a correr como un loco el rubio salio hacia Hogsmeade, la salida del túnel estaba cerca del pueblo en los bordes del anden en el que llegaba el expreso del colegio, el fresco aire dio de lleno en el rostro del muchacho, haciéndolo sentir relajado, pero entonces una idea se paso por su mente, escapar, ya estaba afuera del colegio, que mas le daba desaparecer en algún lugar lejano y comenzar una vida solo, vagando por el mundo sin algún oficio ni beneficio trabajando como un patético muggle en algún establecimiento de comida, el chico nego con la cabeza sacando esa estúpida idea de su cabeza, ya que el estar marcado como una vaca por el señor tenebroso era su perdición, Voldemort podría encontrarlo en donde fuera que se escondiera, el leía su mente, destrozaba sus sentidos y hacia mas duro su ya empedrado corazón.

Draco suspiro y susurrando unas palabras desapareció en la espesura de la noche.

Una habitación pintada de negro, con solo una chimenea encendida en el centro alumbrando un par de sombras que ya lo esperaban una sentada en un sillón de respaldo alto y la otra a su lado como un perro fiel, Draco supo al instante quien eran esas dos personas, la que estaba en el victoriano sillón era por supuesto el señor tenebroso y el perro fiel, no era nadie mas que su odiosa y psicópata tía Bellatrix.

-llegas tarde Draco—musito una voz que le congelo la sangre, se podría decir que el rubio ya estaba acostumbrado a escuchar la horrible y susurrante voz del mago tenebroso que tenia como amo, pero no era así, Draco siempre tenia escalofríos cuando Voldemort le hablaba directamente, además ese tono irónico especial que tenia esa noche no le gustaba en lo mas mínimo.

-Lo siento mi lord, estaba ocupado cuando me llamo y tuve que safarme primero.

Una delgada mano blanca como la cera mostró su silueta, llamando con el dedo índice a Bellatrix.

A lo que esta obedeció de inmediato acercándose al señor tenebroso.

-Ya escuchaste Bella, lo que ha dicho tu niñato sobrino, se ha atrevido a decirme a mi, al mago mas poderoso del reino mágico, que tuvo que dejar un asunto para venir a verme, me ha hecho esperar y desperdiciar mi valioso tiempo porque estaba con otra persona. Te puedo asegurar Bella que si tu hubieras tenido un hijo no se parecería en nada a este niño idiota, veo que su incompetente padre no tuvo ni siquiera la capacidad de coger bien a tu hermana y darle un hijo que valiera la pena.

Bellatrix soltó una carcajada.

El rubios quería hacerla callar pero no era tan idiota, la mano con la que sostenía su varita estaba tan apretada que temía romperla, no concebía que Voldemort fuera tan cínico y tan madito y atreverse a hablar de esa forma de sus difuntos padres, cuando el los había asesinado.

Lo odiaba con toda su alma, pero no podía hacer un movimiento en falso, tenia cosas que hacer antes de morir en las manos de su amo, tenia cosa que vivir, que sentir, Ginny era su excusa la pequeña y sexy pelirroja que le robaba el aliento con cada mirada, con cada suspiro y sonrisa que le dedicaba, ella era su razón de vivir, su razón de sentir esa chiquilla que alguna vez considero fea y demasiado menuda para su gusto, esa pelirroja hermana de uno de los chicos que después de Harry Potter era de los que mas le desagradaba, pero eso no importaba Ginny le había demostrado que no era como su pobretona y patética familia, ella era especial, tal vez, simplemente había nacido con el apellido equivocado.

De pronto Voldemort se puso de pie, dejando caer su capa que hizo un susurro en el piso, Draco que levanto la mirada con cautela, observo que el mago traía su varita preparada para cualquier cosa, así que hizo lo que su tía, se arrodillo y bajo la mirada, se decía que todo aquel que miraba a Voldemort a los ojos sin su permiso era muerte segura.

-Bella, levántate, te he dicho que no es necesario que tu te inclines, solo la basura debe hacerlo—susurro mirando al rubio, sin embargo Draco no dio ninguna señal.

Bellatrix se levanto casi llorando ante la amabilidad de su adorado amo y lo miro como una idiota, Draco se asqueo al ver tan grotesca escena, su madre siempre le había dicho que su tía no era una santa y que había engañado a su esposo con muchos hombres, eso Draco lo comprendió ya que no era por nada pero Bellatrix era guapa y sexy y su esposo era todo un gillapo, sin embargo no entendía el porque su tía se sentía tan atraída por alguien tan repúgnate como Voldemort, un ser sin rostro, sin el mas mínimo sentido de belleza o atractivo.

De pronto El señor tenebroso se le quedando mirando a Draco, y el rubio se arrepintió de haber pensado lo anterior, sabía perfecto de la habilidad que tenia Voldemort para leer la mente, pero creyó que sus sospechas eran falsas ya que el mago no le había dicho nada al respecto, sin embargo una voz en su mente retumbo solo para su ser.

-A tu edad era de lo más apuesto Malfoy, así que has el favor de guardarte tus estúpidos comentarios.

El rubio trago saliva y no se atrevió a mirar a su amo.

La criatura se deslizo alrededor de la sala en la que estaba hincado Draco, Voldemort encendió un par de velas que daban destellos verdes y rojos, a Draco le pareció algo curioso que justamente escogiera esos colores tan distintivos de la casa de las serpientes y de la casa de Gryffindor, Voldemort se volvió hacia su victoriano sillón y se dio la media vuelta para quedar de frente al rubio de lo ojos grises, Draco casi moría al sentir la penetrante mirada de esos rojos ojos sobre si cuerpo, su tía también lo miraba con su horrible y desquiciada cara.

-Dime Draco, ¿cómo te ha ido en la escuela, todo bien? —preguntó Voldemort

-No tengo de que quejarme señor, solo ya sabe... —el chico dudo en ser gracioso pero se armo de coraje y lo dijo—ya sabe, Potter y sus amigos, sin ellos todo seria mas agradable para todos, y los Slytherins gobernaríamos el colegio y usted el mundo señor.

Voldemort lo miro—muy inteligente tu respuesta Draco, muy típico de Narcisa, tan siquiera me queda el regocijo de que ella si que hizo un buen trabajo contigo, no es por nada Draco pero tu eres el miembro mas joven de mis mortifagos, claro Crabbe y Goyle también lo son pero ese par es de lo mas incompetente así que no los tomemos en cuenta, se puede decir que a pesar del error que cometiste con el viejo, aun confió en ti Draco, no solo porque compartimos el odio hacia Potter, sino porque tus padres han muerto y has quedado desamparado, así que puede decirse que yo soy tu tutor, por lo que debo decirte que te tengo otra misión muy especial que me encantaría, no espera, no solo me encantaría, mas te vale que la cumplas, mis contactos me han estado diciendo que Potter puede llegar a tener un punto débil, mas débil que lo que él piensa.

El rubio levanto el rostro y miro el horripilante rostro blanco de lord Voldemort.

-¿Cuál es señor?

Voldemort sonrió de una forma macabra, que no le causo muy buena espina al rubio, aunque no sabia porque.

-Veras, me han dicho que Potter tiene una noviecita, así que ese niñato es tan estúpido y sentimental, que si secuestramos a su objeto de afecto, te aseguro que el vendrá a mis pies y me pedirá piedad para no matar a su novia.

Al escuchar lo anterior a Draco le dieron ganas de vomitar, Voldemort estaba hablando de Ginny, de su pelirroja adorada, tenia que evitarlo no podía dejar que le hicieran daño y menos él.

-Que pasa Draco, te ves contrariado, ¿no te gusta la idea? —le cuestiono el señor tenebroso mirándolo profundamente a los ojos.

-No es eso mi lord, es solo que...

-Esa pelirroja a ti te gusta ¿cierto? —dijo Bellatrix riéndose a carcajadas como si fuera muy gracioso que a alguien le gustara otra persona.

El Slytherin se levanto de forma rápida totalmente sonrojado— ¿Qué?

Voldemort chasqueo la lengua mientras negaba con la cabeza —Oh, Draco que pena que esa mocosa hija de Arthur Weasley te guste, pero debes de comprender que no tenemos otra opción, pero ve el lado bueno tu serás el designado para secuestrarla y matarla, así no tendrás la angustia de que ella estará en malas manos, es tu misión Draco quiero que me traigas a esa mocosa y la mates frente a mi.

El chico se había puesto de lo mas pálido, sentía como la sangre le subía rápido al cerebro y el corazón le latía a mil por hora al mismo tiempo que los labios se le había puesto secos y amargos, estaba a punto de contradecir a el señor tenebroso, al mago mas peligroso y poderoso de ese momento, estaba dispuesto a contradecirlo por ella, por Ginevra Weasley, por una mujer, Draco nunca se hubiera imaginado una cosa así pero lo hizo.

-No señor no lo haré.

-Draco, Draco, no te parezcas a tu padre, actúa como un Malfoy, si te queda un poco de Valentía y de coraje en ese cuerpo que tienes, úsala y no te atrevas a contradecirme por una mocosa que no vale la pena.

-Vale la pena señor, no puedo hacerlo, además Potter no la ama, el la engaña con Hermione Granger, con la sangre sucia.

Bellatrix se asqueo al escuchar el nombre de la castaña y le susurro algo a Voldemort que Draco no pudo escuchar.

-así que Potter engaña a su noviecita con la mejor amiga, jajajaja parece de telenovela muggle, es lo mas patético que e escuchado en mi vida, ¿tu crees que por eso, esa niña se va a salvar Draco?, estas equivocado niño, tal vez ahora no tenga sentido la muerte de la chica Weasley porque Potter no la quiere, pero tendrá sentido cuando este muerta para haber si de esa forma se te quita lo cobarde y lo patético, Draco el amor no existe, no te deja nada bueno solo te hace débil, mira a todos los que han luchado por ese estupido sentimiento, están muertos y mas sin embargo mírame a mi, a punto de llegar a la gloria de nueva cuenta por no poner mi atención en el amor.

Al escuchar esas palabras Bellatrix se entristeció, por alguna razón la bruja creía que cuando su amo llegara a la cúspide le diaria una oportunidad en cuanto al romance a ella, su mas fiel mortifaga la que daría todo por ella, su cuerpo, su vida, su alma si era necesaria.

-Señor. Mi lord, por favor todo menos eso, a ella no le haga daño, ella es lo único que vale la pena para mi, le pudo dar a quien usted quiera a Granger, a su hermano, a toda su familia a Potter, pero a ella déjela vivir, ella la quiero para mi.

-Vaya Draco, me sorprende lo que estas haciendo, nadie nunca se había atrevido a contradecirme, y menos por una mocosa que como pude ver en tus recuerdos la quieres para darte solo un buen revolcón, de esas hay muchas Draco, no veo que tenga de especial esa mocosa.

-Yo la quiero para mi señor, es mi capricho, es una forma de restregarle a Potter que me quede con algo de él y que no siempre tiene que ganar, además de que yo...yo la quiero señor.

Bellatrix se llevo las manos a la cara, parecía que lo había dicho el rubio era alguna especie de sacrilegio entre los mortifagos, Voldemort por su parte hizo un gesto de satisfacción.

-Has cometido un gran error Draco, jamás debiste de haber mencionado que querías a esa pelirroja tonta, estuviste a punto de convencerme de quedarte con esa niña para convertirla en tu muñeca sexual, mas sin embargo has cavado su propia tumba al decir que por ella te estas haciendo débil y mas cobarde de lo que eres, eso trae consecuencias Draco.

Lamento decirte que ahora no solo quiero que mates a esa mocosa que es el objeto de tu debilidad, sino que además quiero que me traigas a Potter a Weasley y a la sangre sucia.

-si, señor juro que lo haré, solo le pido por favor que desista sobre de matar a Ginny, déjeme tenerla, ella no me hará débil, se lo prometo la usare de objeto sexual si es lo que usted gusta pero déjela vivir.

Voldemort soltó una risotada —No, o la matas tú o lo hago yo Draco tu decide— el hombre se había ensañado con el pobre rubio por mostrar dos de las cosas que mas despreciaba, el rubio le había mostrado el amor por otra persona y la debilidad.

-No señor no lo haga, por favor—Draco se había arrodillado ante los pies del señor tenebroso y le imploraba con lagrimas en los ojos que no le hiciera daño a Ginny—por favor señor, no lo haga, máteme a mi si eso lo llena mas, pero a ella déjela en paz, ella es inocente no tiene nada que ver con Potter, ella no tiene nada que ver, hágame a mi lo que desee pero a ella déjela.

-¿Estas dispuesto a sufrir por ella?, ¿a ser torturado por esa traidora a la sangre de familia pobre con la que jamás te dejaran tener una relación?

-Si señor, eso no importa, haga lo que quiera con migo—chillaba el rubio.

Voldemort levanto su varita e hizo que el cuerpo del rubio se pusiera a levitar hacia una pared donde había unos grilletes a varios metros del suelo, la cara del rubio golpeo contra una pared llena de un pegajoso liquido escarlata, que el rubio reconoció como sangre, la sangre de todas las victimas del señor tenebroso, sangre de cobardes y de incompetentes como el.

La camisa del chico se rompió a la mitad colgándole por los brazos, Bellatrix se acerco a Draco y floto hacia su espalda para retirarle los trozos de la camisa que aun cubrían su espalda.

-Vaya Dracito, si que tienes una espalda sexy—la bruja recorrió la espala desnuda del muchacho con sus largas uñas. —mmm...esta sensación me hace recordar buenas noches.

La cabeza del rubio colgaba hacia abajo donde su única vista seguía siendo sangre y sus piernas que colgaban como las de un títere.

-¿de que hablas tía? —preguntó curioso ante el comentario.

Bellatrix se le acerco al oído—de las noches que pasaba con tu padre Draco, eran inolvidables y salvajes puedo asegurar que tienes la espalda como la de lucius—la mujer dejo en shock al rubio mientras aprovechaba para lamerle la espalda—si no hay duda son iguales.

El muchacho abrió los ojos como platos, nunca por su mente había pasado la posibilidad de que su padre tuviera amoríos con la hermana de su mujer, con su tía, la hermana de su madre, de la mujer que había dado la vida por los dos, que había muerto por él, maldito el momento en el que lo hizo, su santa madre devota a la asquerosa persona que era su padre, había preferido morir con él que ella creía era el amor de su vida a convertirse en mortifaga.

-¡No me toques, maldita zorra!

-Shhhh... —Draco, no seas grosero con tu tía, ella merece todo tu respeto, y tu Bellatrix ya deja eso.

La bruja se aparto y se quedo detrás del señor tenebroso que comenzó a levitar diabólicamente hacia el rubio para hablarle al oído.

-Siento que te hayas enterado de eso, pero espero que ahora comprendas que la vida no es fácil y que como pudiste escuchar el amor que tu madre sintió por Lucius no valió la pena para nada.

El chico no respondió nada lo quisiera o no aceptar Voldemort tenia la boca llena de verdad.

-Ahora dime, mi querido muchacho, todavía quieres sufrir por esa mocosa, que en cualquier momento te puede dejar y regresar con el imbecil de Potter.

-Ella no haría eso.

-Como quieras entonces, te lo advertí, no se como pueden decir que no me apiado de la gente, en fin si es tu decisión.

El señor tenebroso se planto en el suelo y con movimientos de su varita un látigo salio de la punta de esta, un látigo con pequeñas púas en todo su superficie, el primer golpe fue el peor Draco sintió como se perforaba la piel de su espalda y como esas malditas púas reventaba sus venas haciendo fluir la sangre sobre sus espalda quemándolo como si lo que emanara de su cuerpo no fuera otra cosa mas que acido.

Cinco golpes mas y Draco no emitía ningún sonido, no le daría el gusto a Voldemort de escucharlo gritar como una chiquilla llorona, Bellatrix y el señor tenebroso disfrutaban de forma perturbadora el sadismo de la escena en la que sus mas bajos instintos se regocijaban al ver fluir la sangre del príncipe de Slytherin cayendo por culpa de una traidora a la sangre.

Cinco golpes mas, cinco veces en las que quiso gritar y soltar las lagrimas de coraje y de dolor que lo acogían, cinco veces mas en las que sentía como su cuerpo era mutilado por ese utensilio medieval, cinco las veces que sintió como su carne lloraba por piedad, por dejar de sentir ese ardor que lo estaba llevando a la locura, el chico nunca había sentido nada por el estilo, era lo mas horrible.

-Que pasa Draco, dime, quieres a esa niña o no.

-Si, si la quiero...ah—grito el Slytherin sofocando su grito mordiéndose la lengua.

-Tienes que matarla Draco, te hace débil—grito el señor tenebroso dándole otro latigazo, haciendo salpicar la sangre hacia Bellatrix que se lamió gustosa la mejilla como si la sangre de Draco fuera un delicioso elixir.

-Mátala Draco, cumple tu misión.

-¡No lo haré!

-¿No lo harás?

Otro latigazo con mas fuerza, este hizo que el rubio se doblegara y echara la espalda hacia atrás derramando mas y mas sangre por el incontable numero de heridas.

-¡NO LO HARE SEÑOR!

-¿Eres un cobarde?

-No, pero no la matare ahhhhhh—el rubio no pudo evitarlo, el golpe que le habían dado fue simplemente horrible, le había abierto todas las heridas que habían comenzado a hacerse costra y aquellas que punzaba como un corazón humano.

-¿Con que no eres un cobarde, y no la vas a matar eh? —le dijo el señor tenebroso mientras con otra floritura de su varita el látigo se multiplico por cinco y en las puntas ya no solo estaban las púas sino que dos pequeños colmillos de serpiente coronaban el arma.

Un zumbido aterrador corto el ambiente como un cuchillo, Draco sintió como si todo hubiera sido en cámara lenta, la risa de Voldemort y de Bellatrix, el sonido del látigo en el aire y cuando azotaba su espalda y el espantoso e incontrolable dolor que le había hecho sentir la cinco tanda de golpes seguidos de esos colmillos que le desgarraron los músculos arrancándole piel, era simplemente horrible sus gritos y las risas de los presentes eran la opera del dolor.

Tres azotes mas, mutilaron la espalda del rubio dejando heridas que dejarían horribles cicatrices, cicatrices tan características y tan profundas que solo lord Voldemort podía llega a dejar.

Draco sentía que estaba por perder el conocimiento así que cerro los ojos y se puso a pensar en ella, en su Ginny, ella le daría la fuerza para seguir y no morir torturado por Lord Voldemort. El chico recordaba los buenos momentos que habían pasado juntos, lo delicioso de sus labios, la sedosidad de su piel, la perfección de su cuerpo y lo más importante la hermosa sonrisa que le dedicaba solo a él y nada más a él.

-Oh que ternura voy a llorar—dijo Voldemort que leía la mente del rubio como si tuviera letras luminosas, sin mas el hombre comenzó a golpearlo de nuevo formando dolorosamente una palabra en la espalda del único heredero a la fortuna Malfoy.

-C—Gritaba la criatura, mientras Bellatrix le hacia coro y Draco se retorcía de dolor ahora el látigo no solo tenia las púas y los colmillos, sino que Voldemort le había integrado una clase de polvo rojo que no era otra cosa mas que fuego.

-O—siguieron.

El látigo se pegaba a la piel del chico desgarrando todo a su alrededor.

-B—Su tía se reía de forma diabólica, ver eso la extasiaba.

-A, La quieres Draco.

El chico asintió entre golpes, gritos y carcajadas

-R—jajajaja—reía el señor tenebroso

-D

-E, COBARDE—repitió el hombre dejando por fin en paz al chico, ya que los grilletes se habían abierto haciéndolo caer retorciéndose de dolor en el frío piso.

Voldemort se deslizo hacia el y se agacho hacía el oído del rubio.

-Tienes tres meses para cumplir tu misión, recuerda Draco, quiero muerta a Ginny Weasley y quiero que me traigas al trío maravilla, si fallas no solo la matare yo a ella y por supuesto a ti, sino que si esto te pareció doloroso lo que le pasara a ella, será como vivir el infierno en vida, una adelantada de lo que le puede pasar es que la llevare a azcaban con todos esos mortifagos que no han visto un lindo cuerpo y una bella cara en años y mucho menos han tenido sexo, ya te imaginaras el gusto que les dará que les regale por toda una semana a una chica como Ginny, tu decides Draco, piensa en que significa el amor que sientes y que es lo mejor para ella. Morir en tus manos o en las mías.

Voldemort apunto hacia el cuerpo del chico y le puso la mullida camisa rota encima y lo desapareció.

Draco todo dolorido y casi muerto apareció en la entrada del túnel en las afueras de Hogsmeade y comenzó su travesía hacia el castillo.

Fin del Flash Back.

Draco negó con la cabeza tratando de no recordar los horribles momentos que le había hecho pasar el señor tenebroso y miro hacia el bulto que yacía placidamente en la cama, jamás podría matarla, jamás le podría hacer daño y solo tenia tres rápidos meses para pensar en una forma de evitar que la lastimaran, debía de idear alguna cosa, excusa, situación o lo que fuera, ya sea para convencer a su amo sobre no matar a la chica o para engañarlo.

Draco golpeo con impotencia una mesita de noche que estaba junto al taburete donde estaba sentado, ocasionado que el pequeño bulto se moviera hacia un lado y lo mirara, Ginny había abierto sus hermosos ojos color cristal y miro los de su serpiente de color acero.

-Hola.

El rubio se hinco ante la cama y la tomo de la mano—Hola—la pelirroja quiso levantarse, pero el rubio no la dejo y le acaricio la cara y el cabello con una ternura demasiado extraño para el.

-No te levantes, duerme Ginevra, duerme un poco más.

-Pero tengo que ponerte más solución de murtlap, quiero cuidarte.

-Lo se, lo se, pero ahora estoy bien, no necesito que me pongas nada, yo te aviso cuando lo necesite, ahora duerme.

El rubio la admiraba como si fuera la criatura más hermosa de la creación, una criatura tan delicada y tan bella que lo abrumaba demasiado.

-Duerme con migo Draco—le susurro la pelirroja de forma tierna mientras se hacia a un lado dejándole un lugar a su lado, el chico le sonrió y estuvo a punto de negarse pero no pudo, solo tenia tres meses para disfrutarla, tres meses para amarse, tres meses tan largos pero tan cortos al mismo tiempo para sentirse feliz y pleno.

Con sumo cuidado se recostó boca abajo para que sus heridas no rasparan con nada y volvió su cabeza hacia ella, era una escena linda aunque algo extraña por las heridas del rubio, pero no importaba los dos se sentían sobre una nube de algodón que los llevaba juntos a un lugar donde nadie podía entrar al mundo de los sueños donde ellos eran los únicos dueños de sus sentidos.

Ginny se acerco al rubio y se acurruco junto a él mirándolo solo mirándolo, ninguno de los dos decía una palabra como era su costumbre, Draco puso su mano en la cintura de la chica y la acerco mas a él. Ginny envolvió sus suaves manos en su rostro y se acerco, Draco miro de cerca esos ojos, y esos rosados labios que lo volvían loco.

Entonces él se acerco también, la acerco mas a él y la beso.

Fue un beso delicioso y tierno, no fue pasional como los que se acostumbraban a dar, no estaba lleno de deseo, sino de amor y ternura, ni siquiera sus lenguas se atrevían a romper ese beso tan puro y delicioso, Ginny se quito el suéter y el chaleco del colegio, quedándose con la blusa y la falda, Draco por supuesto no traía camisa, el rubio bajo al cuello de Ginny inundándose de su perfume y de su exquisito sabor, algo pasaba en ese momento, sus heridas no dolían y se sentía fuerte para hacer cualquier cosa, sus manos juguetonas comenzaron a inundar la piel de Ginny por debajo de la delgada y casi transparente blusa, sintiendo y grabando en su mente la suavidad y textura de la piel de la pelirroja.

La chica en dos segundos se despojo de su blusa dejándola de nuevo en ese día solo en sostén, el sostén que retenía sus dos preciosos senos propiedad de Draco Malfoy.

El chico toco y palpo el terreno del sostén, volviéndose loco con el encaje y con el tacto que sentía al pasar sus dedos por el busto de Ginny despertando sus pezones de su largo sueño, esa era una sensación increíblemente excitante mas sin embargo algo lo hizo volver a la realidad cuando trato de volverse para abrirle paso a Ginny hacia su pantalón y sintió un dolor desgarrador, que lo hizo recordar en las condiciones que se encontraba sin mas, saco las manos de Ginny de su pantalón y enlazo sus manos con las de el mientras la volvía a besar en los labios, pero la pelirroja no se rindo tan fácilmente y acaricio con cuidado el cuello del rubio ocasionando que la piel se le pusiera de gallina, con inocencia y sin querer hacerlo Ginny se descuido y toco la espalda del rubio, lo que ocasiono que el chico apagara un grito en la boca de ella, entonces Ginny comprendió que no era el momento mas oportuno para hacer el amor, así que sin mas busco la mano del rubio la enlazo con la de ella mientras se acurrucaba junto a el,

Draco la miro y la abrazo mientras le ponía una frazada encima y le besaba la frente.

-Gracias por entender.

Ginny le sonrió y lo beso con dulzura mientras se comenzó a quedar dormida, Draco también se empezó a quedar dormido deseando que se quedaran así para siempre.

Bua, bua, bua pobre de Dracito, ah sufrido mucho, cuando escribí este capitulo me tuve que poner algo sádica para que quedara bien pero me dolía cada vez que el rubio recibía un doloroso golpe, bueno ya han visto porque el chico tiene la palabra cobarde en su espalda y porque el capitulo se llama así, espero de verdad que les haya gustado, en el siguiente Cáp., veremos que pasa con estos dos y además recuerden que queda pendiente lo que paso entre Harry y Hermione, la noche aun es joven gracias a todos los que han tenido la gentileza de dejarme su comentario, y a aquellos que no lo han hecho también les doy las gracias y los invito a que dejen criticas jijiji bueno ojala haya cumplido con sus expectativas, nos vemos pronto cuídense y no olviden sus comentarios que recuerden que es mi oxigeno y mi inspiración cuando mi cerebro esta en el limbo. Besitos los quiero mucho !!!!