Anhelado compromiso
Así los días, las semanas, los meses y los años pasaron. Millerna estaba con Hitomi todo el tiempo, ambas eran como grandes amigas, Eries también se hizo amiga de Hitomi, pero ella tubo que emprender un viaje a Freíd para cuidar de su sobrino Chid. Durante esos años Hitomi había estado recibiendo cartas de Van, la verdad la primer ves que Van le había mandado una, escribiendo como las cosas iban mejorando en Fanelia le alegró. En ella le decía que a ella la consideraba más que una amiga, a lo que asoció que la trataba como una hermana, pero en el corazón del rey las cosas eran distintas. Pronto las cartas disminuyeron y llegaban meses sin saber de él, Hitomi lógicamente aprendió su lengua, costumbres y escritura a lo que también le escribía a Van. Ella le contestó su emoción al recibir su carta y ver que las cosas en Fanelia iban cada ves mejor, cosa que a Van le agradó mucho, que no cabía en el asombro, de que el mensajero le dijera que era de parte de la princesa Hitomi de Asturias.
Hitomi también se había asociado mucho con la hermana de Allen Schezar, quien era amable y que al parecer tenía simpatía todavía por las espadas, como Allen desaprobaba que una dama como lo era Celena practicara con la espada, muchas veces ella y Hitomi entrenaban juntas a escondidas.
- Valla ahora si que has mejorado mucho Celena.
- Si no me hubiera ido a Dedalus por un tiempo con mi hermano, tal vez hubiera mejorado mas. Por cierto Hitomi ¿te puedo contar algo?.
- Claro Celena, dime.
- Sabes, he conocido a un chico muy tierno, al principio se las daba de ser muy duro, y eso me molestaba, mas por que me trataba como a una niña.
- No me digas, te empezó a gustar.
- Si, no sabes que lindo es, hace poco. - la chica sonríe y se ruboriza. - Me dio mi primer beso, fue tan tierno.
- No me digas¿y que se siente?.
- Pues parece que andas volando entre nubes, era tan calido.
- ¿Y como se llama el príncipe azul?.
- Es Gadeth.
- ¿Gadeth!. ¿La mano derecha de Allen?.
- Si es tan tierno.
- Hay Celena a ti si que te gusta arriesgarte. Imagina lo que dirá tu hermano cuando se entere.
- Hay, a veces pienso que mi hermano cree que soy la pequeña Celena de solo 5 años.
- Bueno Celena, recuerda que él sufrió mucho cuando desapareciste, además entiéndelo, el solo quiere que tengas un buen futuro, ver sobre tu seguridad, quiere que te hagas una mujer decente e inteligente, que vengas a clases de bordados, y no de espadas con migo.
Hitomi dice las últimas palabras de forma sarcástica, cosa que hace que Celena y ella comiencen a reír.
- Por cierto Hitomi, y tu que me dices en ese tipo de cuestiones?.
- Hitomi le contesta un poco nerviosa. ¿Cuestiones¿Cuáles cuestiones?.
- No te hagas tonta, hablo acerca de los chicos. ¿Dime no hay alguien especial?.
- No, nadie, ja, quien podría, es mas tu has visto como he estado todos estos años solamente sumida en estudios, reglas, etiqueta.
- Vamos Hitomi no desvíes el tema, y sabes bien que si hay alguien.
- ¿Alguien¡¿Quién!.
- Bueno como se llama ese chico que te ha escrito más de una ves. Mmmmm. ¡Ha! si. Van Fanel, si no mal yo recuerdo, es el rey de Fanelia, no es así?.
- ¿Van, jaja, él y yo somos solo buenos amigos, nada mas.
- Pues yo veo más que simple amistad.
- Si tienes razón, lo quiero como a un hermano, ese es el sentimiento que yo le veo a él.
Hitomi se levanta del piso tomando su espada para colocarla en la repisa, mientras Celena seguía sus pasos con la mirada.
- ¿Estas segura Hitomi?.
Hitomi coloca la espada y la mira por unos momentos, suspirando.
- El y yo se podría decir que vivimos cosas similares, tal ves por que nos sentimos solos en este mundo nos creamos esta hermandad.
- Vez, es tu alma gemela.
- Jajajajaja, Van Fanel mi alma gemela, eso si es gracioso.
- ¿Por que lo dices?.
- Ven vamonos de aquí, mientras te contare una historia.
Celena y Hitomi salieron juntas platicando, Hitomi le contaba la historia de cómo Van y ella se conocieron.
En Fanelia ya habían pasado 5 años, la ciudad estaba completamente reconstruida, y su rey ya contaba con 20 años, edad suficiente como para que él ya sentara cabeza y empezara a buscar a una esposa. Fanelia después de la guerra contra Zaibach ya no era considerada como un simple país rural, si no que su rey había demostrado ser grande en cuestiones de batallas y que a pesar de su corta edad sabía manejar bien su reino, haciendo que su ciudad creciera en comercio, exportación, tecnología y ampliando su política, asiendo crecer a este pueblo rural a una potencia igual que Asturias.
Van como cada mañana se dedicaba a atender al consejo, quienes les informaban a cerca de los progresos de la ciudad, las peticiones del pueblo y política con otros reinos. El se encontraba a la cabeza de la mesa, a su lado derecho siempre se encontraba Yuuko, uno de los más antiguos consejeros que se encontraba con su padre, y le ofrecía todo el apoyo al rey en caso de tener algún problema. A su izquierda se encontraba Takeshi, nuevo líder samurai quien supliría a Vargas y soldado de más confianza del rey. Van ahora se veía mas maduro, su voz era mas grave, pero algo que no lograban cambiar los miembros del consejo era que él siempre vestía de negro, cualquiera que fuese el atuendo o forma de sus ropas siempre eran de colores obscuros.
- Majestad Van, los deberes del reino van aumentando con las necesidades del pueblo, debemos nombrar a alguien que ayude en ese cargo, y hacer ver los pormenores y logros en juntas con el consejo.
- Esta bien, buscaremos a una persona de confianza que se encargue de estas cosas. Por cierto, se mandó un comunicado que se debe reforzar la seguridad en el pueblo en especial en centros de reunión. Se a corrido el rumor que rebeldes de Zayima se encuentran haciendo destrozos y robos en cada pueblo o ciudad que visiten.
- Yo me haré cargo de la seguridad majestad.
- Cuento con tigo Takeshi.
- Majestad. Hay un último punto que debemos discutir seriamente.
- Si Yuuko de que trata.
- Bueno majestad, ya tiene 20 lunas y es necesario que el reino tenga una reina, la verdad tememos que haga lo mismo que su padre, el cual se casó a los 30años.
- Por que tengo el presentimiento que están tan desesperados que ya están o encontraron candidatas para ello.
- Pues tiene usted mucha razón. Nos hemos dado a la tarea de buscar a las candidatas perfectas para que una de ellas sea su esposa.
Yuuko le entrega varios papeles, en donde se encontraban ciertas referencias de las princesas, pero Van las toma dejándolas en la mesa sin mostrar interés, cosa que hace que Yuuko se exalte.
- ¡Pero majestad¿no tiene algún interés en casarse?.
- ¿Interés?. Tal vez. En cuanto a candidatas, ya tengo a una.
- ¿Ya tiene a una candidata!.
- Que sorprendido te encuentras.
- Es que la verdad nunca me imaginé que usted ya tenía candidata.
- Pues si la tengo.
- Majestad ¿se podría saber quien es la candidata para reina de Fanelia?.
Varios consejeros se quedan dudosos y viendo fijamente al rey, sinceramente querían saber quien era la joven.
- Será Hitomi Aston, una de las princesas de Asturias.
En Asturias, Hitomi se encontraba en uno de los jardines absorbida por la lectura, ella siempre se dedicaba a leer, le parecía en cierta forma interesante la historia de Gaea y su cultura, cuando es interrumpida por una de las doncellas del palacio.
- Señorita Hitomi, perdone que la interrumpa, pero él rey Aston quiere verla.
- Que raro¿sabe que es lo que desea?.
- La verdad no señorita.
- Esta bien, iré ahora.
- Como diga señorita.
Hitomi se dirige a uno de los despachos del palacio, le era raro que el rey Aston quisiera hablar con ella y mas si él se encontraba en juntas del consejo.
- Me mandó hablar?.
- Claro Hitomi, siéntate. Como verás, se ha sabido que Fanelia se a convertido en una gran potencia, y mas debido a la tecnología que Folken le heredó a su hermano antes de morir, así que, hemos decidido unirnos.
- Me alegra mucho, me imagino que Van estará alegre.
El rey Aston ríe un poco y continúa.
- Claro que si, mas por que esta unión se hará por lazos de sangre.
- ¿Lazos de sangre, quiere decir que….
- Si, he dado tu mano en matrimonio al Rey de Fanelia, Van Slanzar de Fanel. Así que partirás rumbo a Fanelia junto con migo, para formalizar el compromiso.
Hitomi se había quedado muda, no sabía ni que hacer, en su mente solo estaba la pregunta Van y yo¡¿Casados!. Ella regresa a su habitación y en el camino se encuentra con Millerna, quien al verla tan despistada se le acerca.
- ¿Qué te sucede, pareces un zombi.
- Millerna, me… caso.
- ¿Qué¡¿con quien!.
- Con. Van.
- ¿Van¿nuestro Van de Fanelia?.
Hitomi asiente con la cabeza. Millerna decide entrar a su habitación para hablar con ella.
- ¿Pero habla por que estas así?.
- Millerna te das cuenta, hace mucho que no veo a Van, no se cuanto a cambiado, de hecho no nos escribimos desde hace un año.
- Estas nerviosa, no lo puedo creer, tu que te mostrabas indiferente con Van estés nerviosa.
- Me sigue dando igual ese tonto.
Hitomi aprieta su vestido con sus manos, cosa que Millerna nota.
- Pero por que la preocupación?. Querías volverlo a ver ¿no?.
- Una cosa es verlo y otra cosa es que la visita sea de compromiso. La verdad es que no se como lo tomará él, me siento avergonzada.
- ¿Cómo¿crees que mi padre arregló esto?.
Millerna se suelta a reír y se aleja hacia la puerta.
- ¿Por qué la risa?.
- Por nada. Sabes será mejor que te quites esa preocupación, así que vete preparando, mandaré a unas doncellas a ayudarte.
Millerna sale de la habitación con una sonrisa, mientras Hitomi se quedaba en la habitación más desconcertada y nerviosa que antes.
En Fanelia tal ves las cosas no estaban tan diferentes, Van se encontraba mirando a través del gran ventanal, demasiado pensativo, cuando entra alguien a la habitación, así que solo levanta un poco la vista y sale de todo pensamiento.
- Majestad la flota de la guardia de Fanelia que escoltará a la princesa de Asturias ya esta lista para partir. Llegaremos a tierras Asturianas al atardecer.
- Esta bien.
Van contesta serio y sin mirar a su guardia. Pero antes de que este salga Van lodetiene.
- Takeshi, una cosa más.
- Que cosa majestad.
- La señorita Hitomi se cree demasiado fuerte para cualquier contratiempo, por ningún motivo quiero que dejen que le pase algo a ella.
- No se preocupe majestad, por eso mismo me ofrecí en ser parte de su escolta, la defenderé con mi vida de ser preciso.
- Te lo agradezco Takeshi, te puedes retirar.
- Como diga majestad.
Takeshi se retira dejando a Van sumido de nuevo en sus pensamientos, con la mirada algo baja y seria, recordando la ves que había dejado de ver a Hitomi. Su cabeza no dejaba de hacerse preguntas acerca de ¿Cómo ella estará¿Cómo habrá tomado la noticia¿Cómo habrá cambiado?.
- Hitomi. Si tan solo supieras.
Van dice estas palabras en un susurro, recordando la última reunión con el rey Aston en Asturia.
- Rey Van, pase, aquí esta todo el papeleo en orden, de hecho mis consejeros ya están al tanto del asunto, será cuestión de horas de que la señorita Hitomi se convierta en una Aston.
Van mira algo serio y molesto a los del consejo.
- Majestad Aston ¿puedo hablar a solas con usted?.
- Por supuesto majestad Slanzar.
El rey Aston hace un movimiento con su mano haciendo que sus consejeros salgan y los dejaran a solas.
- Ahora si majestad Van, de que es lo que quiere hablarme.
- Majestad Aston diré esto sin rodeos. Estoy seguro que lo que esta haciendo usted es por algún interés oculto¿que es lo que se propone hacer?.
El rey Aston ríe y se levanta de su asiento, caminando hacía Van.
- Veo que no es fácil engañar al dragón. Bueno, lo diré, como usted dice, "sin rodeos". La señorita Hitomi es prácticamente una joya en bruto, solo falta pulir, pulida será un hermoso diamante, diamante que será cotizado por grandes reinos y reyes. ¿Cómo usted?.
Van cambia su semblante a uno de sorpresa, mientras veía al rey Aston alejarse de él.
- Usted quiere a Hitomi, como si fuera mercancía.
- No majestad, pienso en futuro, en el futuro de mi reino, y quien no dice del suyo.
- Usted piensa que si Hitomi recibe el titulo de princesa de Asturias yo pueda casarme con ella?.
- Nadie le impide al rey casarse con quien quisiera, pero, sería mas difícil, ya que el consejo la desaprobaría, no habría beneficios, en cambio si ella obtiene ese título, los consejeros no se quejarán, al contrario, verán que un reino como el de Asturias, una de las grandes potencias de Gaea se uniría a Fanelia. Usted ya no tendría problemas, el dolor de cabeza de los consejeros se iría, piénselo, usted lo vio con su madre, la Reina Varie
Van baja la mirada, pero después mira al rey Aston a los ojos con una mirada seria.
- Entonces desde ahora pido la mano de Hitomi en matrimonio.
- Ja, no crea que será fácil majestad. Su pueblo se ha perdido, no hay la posibilidad de que ahora se haga el compromiso, sería absurdo.
- Lo se, y no dije que ahora lo hiciera. Fanelia a pesar de estar destruida, se levantará, hay muchas naciones apoyándome, incluso se que usted también anhela la tecnología que Zaibach dejó en manos de mi hermano.
- Bueno, ha acertado en mi precio, y no dudo que para el día de mañana Fanelia sea parte de las potencias, por eso, no objetaré nada sobre su matrimonio con la señorita Hitomi.
- Se lo advierto rey Aston, Fanelia no solo se reconocerá por destacar comercial y políticamente, si no que también, su fuerza militar crecerá. No le conviene cambiar el trato, si es que no quiere ver una guerra en puertas de Asturias, por falta de su palabra.
- No se preocupe majestad Van, no llegaremos a guerra. Así que yo cuidaré de la chica, y en cuanto usted crea que es tiempo, el matrimonio entre usted y la señorita Hitomi se cumplirá.
- Espero que así sea.
Van sale de ahí dejando al rey Aston satisfecho. Y así fue, Van mandó la carta acordándole al rey Aston que el tiempo ya se había cumplido y que era hora de que el compromiso se cumpliera, pero. ¿Cómo lo tomaría Hitomi?.
