Confesiones a un ángel.

Hitomi a partir de ese momento se sentía mas nerviosa, no sabía si gritar, llorar, disculparse, en realidad eran tantos sentimientos encontrados que no sabía que hacer. El único consuelo que tenía era que Merle tal ves le entendiera, y hablara con Van, pero¿acaso ella no lo podía hacer, no, eran tantos sus nervios y sobre todo la incertidumbre de no saber que tanto había cambiado Van, seguirá siendo aquel chico que dudaba de todos, que siempre se esperaba de la gente beneficios en ves de amistad y ayuda?. No, no sabía y eso la mortificaba más.

Desde que Takeshi se quedó como su escolta personal le seguía a todos lados, sinceramente Hitomi aun no se acostumbraba a ese tipo de cosas, ella se quiso ir a despedir de Celena y Gadeth, después de abrazos, palabras de aliento y unas cuantas lágrimas se despidieron, eso si, siempre se escribirían. La noche calló y todo estaba listo, el gran equipaje de la princesa y el rey ya estaba listo, barias doncellas estaban ya citadas a cierta hora para poder ayudar a Hitomi a vestirse y arreglarse, ya que tenía que lucir bastante bien. El viaje empezaría desde muy temprano, para poder llegar a Fanelia al anochecer, y en el transcurso ella sería arreglada de nuevo, ya que tenía a dos doncellas a su cargo, en especial en viajes como este, pero Hitomi estaba tan nerviosa que con trabajos pudo dormir esa noche. Al día siguiente la princesa partió. Las naves Asturianas surcaban los cielos, vigilados muy de cerca por la tropa Faneliana, mandada por el rey.

Ya habían pasado varias horas de vuelo, el sol ya había tornado sus rayos en un color rojizo, Hitomi se encontraba en el gran ventanal de la nave cuando escucha a una de sus doncellas hablarle.

- Majestad, es hora de arreglarla.

- Si. ¿Falta poco verdad?.

- Si princesa. Se escucha muy nerviosa, debe tranquilizarse.

- Eso es lo que quiero, pero siento que no puedo, no se como el aya cambiado.

- ¿Habla de su físico?.

- No, hablo emocional y mentalmente, tiene mucho que no lo veo.

- Debe tranquilizarse, si no como se presentará nerviosa ante el rey.

- Si, seguramente sentiré más de un codazo por parte del rey Aston.

- El rey Aston no se presentara con usted.

- ¿Cómo!.

- Según el protocolo que nos mandó su majestad Fanel, usted debe presentarse con el a solas.

- ¡Hay no!.

Hitomi se sienta en una silla respirando agitadamente.

- Majestad tiene que tranquilizarse, acaso quiere que la vea así, como un conejo a punto de ser la presa de un temible cazador?.

- ¿Verme así?. - Hitomi se levanta, con la mirada ya más relajada y sin miedo. Tienes razón, no dejaré que ese niño tonto me vea así.

- Bien dicho majestad.

En el castillo de Fanelia Van se encontraba pensativo en su despacho, tenía un traje completamente negro, con cuello mandarín, una capa larga y negra, botas negras y su espada. Su vista se encontraba en un montón de papeles esparcidos en el escritorio pero no les ponía atención, su mente divagaba en otro lugar.

- Majestad.

- ¡He, si, que pasa Yuuko.

- Ya es hora, la Flota de Asturia ya esta aquí, con la guardia que usted mandó.

- Esta bien en seguida voy.

Yuuko hace una reverencia y se retira cerrando la puerta, Van se levanta y se dirige a la ventana, podía ver que ya había obscurecido y que se podía ver descender las naves que habían llegado desde muy lejos.

Cuando las naves aterrizaron Takeshi se encarga de escoltar a la familia real y a sus sirvientes detrás de ellos, antes de que el rey se uniera a Hitomi para descender, ella se le acerca a Takeshi, el al verla le hace una reverencia, cosa que la hace incomodar.

- Veo que su majestad no esta acostumbrada.

- Si, tiene razón. Takeshi, quiero agradecerle por los cuidados que ha tenido con migo en especial por que lo estuve trayendo por toda la ciudad.

- Gracias princesa, y era mi deber hacerlo, su majestad no quería que le pasara algo, por eso me ofrecí personalmente a traerla, usted es muy especial para mi rey.

- ¿Muy especial para su majestad Van!.

Hitomi se ruboriza y Takeshi asiente con la cabeza.

- Bueno, gracias y espero me perdone por el malentendido, no fue mi intención asustarlo por el cargo que le hizo su majestad Fanel.

- No se preocupe, yo también me disculpo, no sabía que usted se había interesado en la practica de la espada.

Hitomi ríe un poco, Takeshi se prepara al ver al rey Aston acercarse. Takeshi era un hombre de la misma edad de Van, de tez morena clara, ojos cafés y cabellera obscura, su pelo era corto pero tenía una coleta pequeña que salía de su nuca y le llegaba hasta sus hombros. El portaba el uniforme samurai, y al igual que Vargas esta era acompañada por una capa.

Todos habían ya descendido y guiados al palacio, ahí Hitomi se separa del grupo y sigue a Takeshi, el rey sería enviado a un salón donde estaría cómodo hasta la llegada de Van e Hitomi. Hitomi cruzaba un largo pasillo, se sorprendía de la nueva arquitectura del palacio, aun que este no salía del estilo oriental. Pronto Takeshi se detuvo y abrió una puerta incitándole a que ella debía pasar y a solas. Hitomi tragó saliva y entró, cuando se cerraron las puertas Takeshi se queda escoltándola junto a otros guardias, para así impedir el paso a quien quisiera entrar.

Hitomi entró a una habitación bastante larga, a sus lados había grandes ventanales, esta era iluminada por varias lámparas de gas que se encontraban en las esquinas, y por una luz que salía de la parte de arriba de la pared, la cual iluminaba el emblema de Fanelia, por eso el lugar en cierta forma se encontraba a obscuras. En el piso se veía un cojín, el cual era para que ella se sentara. Van se encontraba sentado, desde que escuchó los pasos fuera de la habitación sentía que el corazón le latía fuertemente. Cuando Takeshi abre la puerta, dejando ver a la chica, su respiración se hizo mas acelerada, al igual que los latidos de su corazón, Hitomi se encontraba con un vestido largo rosa, en la parte de atrás se podía ver caer una especie de cola, (parecidas a los vestidos de novia), mangas cortas, un escote el cual dejaba ver un poco de sus atributos femeninos, unos guantes blancos y su cuello estaba adornado con su inseparable pendiente. Su cabello había sido levemente recogido, su rostro había sido maquillado por tenues colores rosas, al igual que sus labios, dejando resaltar más sus ojos verdes. Van no había perdido compostura y seriedad, pero por dentro temía que su corazón saliera y provocara grandes ruidos que se llegara a escuchar por toda la habitación. Hitomi se encontraba con las mismas sensaciones de Van, y dejó de caminar al quedar frente a el. Ella hace una reverencia y saluda con formalidad, conservando la calma, cuando ella mira a Van se sorprende por su gran cambio, se encontraba mas alto, su cuerpo se encontraba mas marcado y su rostro había madurado. El al ver que ella se queda quieta hace un movimiento con su mano incitándole a que se sentara. Ella lo hace acomodando su vestido y después esta se queda viéndolo.

- Te doy la bienvenida princesa Hitomi Aston. Como sabrás, estas aquí por la razón de que has sido comprometida en matrimonio, dicho compromiso en el cual el rey Aston a dado su permiso.

Hitomi asiente con la cabeza, sin dejar de mirar a Van.

- Le pedí al rey Aston tener una reunión en privado antes de legalizar el compromiso.

- Quieres decir que me das la oportunidad de rechazarlo?.

- Por así decirlo. Hitomi, antes éramos amigos, puedes hablar con tranquilidad, no te voy hacer nada.

Hitomi se sorprende por lo que dice Van, temía que había descubierto su nerviosismo

- No piense que es por eso majestad, solo que ahora usted es un rey, y debo acatar las normas debido a su posición social.

Van esboza una sonrisa.

- Creo que sabías de mi posición desde que me conociste, y aun así eso no te impidió que me dieras una bofetada.

Hitomi deja escapar una sonrisa, la cual después oculta con su mano.

- Perdón, es que también se debe al tiempo que no nos hemos visto, ya han pasado como 4 años en los que no se nada de ti. Pensé que me habías olvidado.

- No, nunca lo hice Hitomi. Cada ves que veo mis tierras, cada ves que veo a la gente de este reino, me acuerdo de ti. Tu ayudaste a que Fanelia resurgiera de sus cenizas cosa que creía yo era imposible. El enemigo a quien enfrentaba era demasiado poderoso.

Hitomi se queda callada y baja un poco la mirada, Van se levanta y camina hacia ella, el le extiende su mano y le deposita un beso. Hitomi solo lo miraba con sus ojos entre cerrados, asiendo que su rostro tuviera un semblante tierno.

- Gracias.

- ¡He!.

Hitomi suena confundida ante la palabra del rey.

- Gracias. Nunca te las di.

- Bueno, que se podría decir de un chico arrogante.

Hitomi respondía de forma sarcástica y ambos rieron. Pero después la mirada de Hitomi se torna seria y preocupada.

- Van yo quería pedir perdón por lo que esta pasando a horita, no quiero que pienses que yo quiero algún beneficio por lo que hice anteriormente.

- ¿Beneficios, Hitomi perdona pero¿de que hablas?.

- ¿De que hablo, hablo de este compromiso arreglado por el rey Aston, jamás me imaginé que el me llegaría a comprometer con un rey, menos si ese rey eras tu.

- ¿Crees que Aston arregló todo?.

Hitomi asiente con la cabeza confundida y Van suelta a reír.

- ¿Qué sucede¿Dónde esta el chiste?.

- Hay Hitomi, en verdad que si estas confundida.

- Pues la verdad si.

Van toma de los hombros a Hitomi y la ve de forma seria.

- Hitomi, tu estas comprometida con migo desde hace 5 años. De ser precisos el día en que yo te dejé en Asturias te convertiste en mi prometida.

- ¿Qué!.

Hitomi retrocede un poco alejándose de las manos de Van.

- Entonces quieres decir que yo me estaba mortificando por algo que tu ya sabías desde hace 5 años?.

Van asiente con la cabeza.

- No lo puedo creer, que clase de hombres son ustedes dos¿Por qué no me dijeron?. No me digas todo fue planeado desde el principio.

Hitomi se da media vuelta y se aleja hacía la puerta, Van ve que ella se encontraba molesta y llena de dudas.

- ¡Hitomi espera!.

- No. Creo que ya escuché suficiente.

- No podrás salir de todos modos.

Hitomi se detiene y voltea hacía Van.

- ¿Por qué no?.

- Los guardias saben que no puedes abandonar el salón a menos que sea a mi lado.

Hitomi al ver que no podía hacer nada se lleva su mano a su frente, quitándose unos mechones de su cabello. Van se acerca a ella y la toma del brazo, guiándola a su silla, e incitándole que se sentara ahí, Hitomi después de sentarse ve que Van se arrodilla a un lado de ella y sostenía su mano.

- Hitomi yo quería decirte. – Van calla por unos momentos y baja un poco la mirada. - Me gustaría tenerte con migo para siempre. Hitomi quisiera tenerte a mi lado en cada momento de mi vida. Lo deseo desde que te vi por primera vez. Te quiero. Tú eres, eres.

Hitomi recuerda que eran las mismas palabras que el había dicho cuando estaban en Asturias, así que temió por lo que iría a decir al final.

- Calla, calla, no sigas por favor.

Van se sorprende, mientras Hitomi tapaba sus oídos, su cabeza se encontraba agachada y lucía un semblante triste.

- Se que es lo que vas a decir. Se que me pedirás que te de mi poder. Ya lo hiciste una vez.

Van esboza una sonrisa y le sujeta el mentón con su mano, Hitomi siente la mano enguantada de Van, y le mira a los ojos. El Alza su mano y suavemente la pasa por la mejilla de Hitomi, apartando unos cuantos mechones a su paso, el baja la mano y al llegar a sus labios los acaricia con uno de sus dedos, Hitomi miraba al joven rey, pero sentía que las carisias de Van le hacían estremecer.

- Tú eres una mujer extraordinaria.

- ¡He!.

- Eres una mujer entre mil. Eres fuerte, valiente, con un corazón puro. Te amo Hitomi Kanzaki.

Hitomi se había quedado sorprendida, sus ojos se mostraban completamente abiertos, con un brillo diferente.

- Eso era lo que te quería decir aquella vez, pero. Por falta de valor y mis inseguridades, tapé lo que estaba gritando mi corazón, fue estúpido hacerlo, por que sin querer te arrojé a los brazos de Allen. - Van toma los brazos de Hitomi y la levanta, su voz se había tornado en extremo seria. - Me sentí morir al verte besando al caballero celeste. Sentí que jamás seria digno para ti y que solo debía conformarme con el cariño que me sentías.

- ¡Van!. Yo no lo sabía pensé que…

- Se lo que pensaste. - Van suelta a Hitomi y camina unos cuantos pasos, dándole la espalda. Hubo un gran silencio. - ¿Cómo se encuentra Shezar?. Me imagino que has estado conviviendo con Schezar¿o me equivoco?.

- No. No te equivocas.

- Van aprieta su puño. Ya veo.

Hitomi nota un gran cambio en su voz, se notaba molesto. ¿Celos?

- Así es, a sido una gran compañía para mi, somos mas que simples amigos.

Van aprieta los dientes.

- ¡Más que amigos!.

El se notaba con mas rabia en sus palabras, y Hitomi comenzó a caminar hacía él. Van siente como la mano de Hitomi se ponía en su espalda y lo recorrió hasta llegar a su hombro.

- Si, Celena y yo nos consideramos como casi hermanas. Ella fue una gran compañía, aparte de la princesa Eries y la princesa Millerna.

Van abre los ojos y cambia su semblante, tomando la mano de Hitomi y mirándola por entre su hombro.

- ¿Celena Schezar?.

- Si, o te referías a Allen?.

- Van esboza una sonrisa y voltea a ver a Hitomi. Si, a el me refería, no me di cuenta que prácticamente te dejaba en manos de ese mujeriego.

- Por lo que escucho, siento que aun estas celoso de él.

- Y todavía lo preguntas?.

Hitomi mira a Van de forma alegre.

- Allen desde hace tres años que partió a Freíd.

- ¿Ha Freíd, por Chid?.

- Si, por el y por Eries, Ella fue a Freíd para cuidar de Chid hasta la mayoría de edad, Allen por supuesto se ofreció en ser su escolta.

- Creo que hay alguien mas en el corazón de Allen¿no es así?.

Hitomi asiente con la cabeza, pero tenía una sonrisa en sus labios.

- Y eso ¿no te afecta?.

- No¿por que habría de hacerlo?.

- Por que le amas. ¿No te ibas a casar con el?.

- Bueno eso de casarme siento que el prácticamente me obligó, además, para que quiero un matrimonio que fue planeado repentinamente por despecho y dolor. Allen y yo hablamos seriamente poco después de que te fuiste. Ambos admitimos que lo que nos atraía uno del otro, era la necesidad de estar con alguien y ya no estar solos. Yo me dejé llevar por su gallardía y caballerosidad, él veía en mi, a una mujer que le haría olvidar sus sufrimientos.

- Yo no veo eso. Desde el principio, al ver como te arriesgabas tanto por salvarme, vi por primera vez a una mujer que daría todo e incluso su vida por mi, siendo que no muchas lo harían. Además, me atrapaste en tus manos al apreciar a un ser como yo.

Van se acerca a ella tomando su mejilla con sus manos, sus labios comenzaban a rozar los de ella y ambos sentían sus respiraciones. Poco a poco ambos sierran los ojos, dejándose llevar.

- Mi ángel.

Hitomi solo pronunció eso en susurro, antes de que Van sellara sus labios con un beso. El beso duró mucho, y empezaba hacerse mas apasionado, Hitomi abrazaba a Van y él la atraía mas a su cuerpo, Van bajaba su mano por su espalda sintiendo los listones que sujetaban su vestido, él los tomó y apretó fuertemente, como tratando de contenerse a no abrirlos o romperlos con sus manos en ese momento. Así que el fue separándose lentamente de ella, aunque no quería hacerlo, y mas por el rostro de suplica que Hitomi mostraba, quien sentía que le pedía mas. Van esboza una sonrisa al igual que Hitomi, quien mostraba un leve rubor en sus mejillas.

- Entonces¿Cuándo será la boda?.

- ¿Boda, pues cuando acepté?.

- Van se acerca a su oído y le susurra. Cuando me besaste.

Hitomi sonríe y asiente con la cabeza.

- Si, tienes razón. Van no sabía por que te cuidaba tanto y a menudo lo asociaba a que te estimaba mucho, como una hermandad que había crecido en nosotros, pero ahora se que en verdad te amo, perdóname, por no haberme dado cuenta antes.

Van sonríe y atrae a Hitomi y la abraza, dándole las gracias con un susurro.

- Gracias, por a verme dado motivos para vivir. Te quiero Hitomi, te amo tanto, que haré todo lo posible para que tú no te sientas sola.

Hitomi asiente con la cabeza, ambos después de un rato se separan y se dirigen hacía la puerta, los soldados al escuchar como esta se abría, se pusieron mas serios, pues sabían que su rey iba a pasar. Takeshi ve como Van salía con una mirada distinta, a la que le había visto hace años, a pesar de verse seria, sus ojos tenían un brillo de felicidad, que no dejaban de ver a la joven que venía tomado de su mano.

- Se me hace raro que su majestad Van haya citado a solas a Hitomi, usted sabe por que lo hizo?.

- Lo siento majestad Aston, pero así me mandó el rey, créame para mi, también se me hizo raro esa propuesta.

- Y, ni que lo diga, usted siendo su consejero.

Yuuko solo mira al rey de Asturias con seriedad y asintiendo con la cabeza. Después se escucha como la puerta se abre dejando pasar a Van y a Hitomi.

- Majestad Fanel, me alegro de verlo. Ya hace 5 años no he sabido de usted, bueno, solo a las noticias que han corrido, sobre la gran mejoría de su reino, no cave duda que cumple con su palabra.

Aston hablaba con una sonrisa en su boca, Van por su parte solo veía al rey de forma seria.

- Gracias majestad Aston, veo que usted también cumple con su palabra.

- Ja, yo tengo palabra majestad Fanel, además no hubo la necesidad de guerra entre nuestras naciones.

- ¿Guerra! – Hitomi contesta algo sorprendida.

- Bueno, Fanelia y Asturias han estado en fricciones desde hace muchos años, de hecho antes de que tú llegaras.

- De hecho también fue como una advertencia. En dado caso el me negara tu mano yo levantaría una guerra en Asturias, por falta de su palabra, he incluso te llevaría con migo a la fuerza.

Hitomi se vio mas desconcertada y en cierta forma temerosa, ya que veía en los ojos de Van que hablaba en serio. Después todos toman asiento.

- Bien majestad Aston, el compromiso se formaliza, además que esta unión quitará las fricciones de ambos reinos, quedando en paz por fin.

- Bien majestad Fanel. Cuando será la boda.

- En una luna.

- No creé que es mucho tiempo.

- No, así me dará tiempo para arreglar los tratados que liberará esta unión, dejándome tiempo para estar con ella.

- Ja, ya veo. – El rey Aston se levanta y camina hacía Van. - Viendo que ya tiene bien planeado lo que va hacer, solo me resta desearle suerte.

- Van se levanta y estrecha la mano del rey. Gracias por sus deseos majestad Aston.

- Bien, viendo que todo esta marchando bien será mejor que me retire, partiré a Asturias el día de mañana, pero llegare un día antes de la boda, para la fiesta de compromiso.

- Lo estaremos esperando majestad Aston. Por cierto, de ahora en adelante, mis doncellas se encargaran de Hitomi, así que no será necesario que se quede ninguna servidumbre de Asturias.

- Entiendo. Bueno me despido, fue un viaje largo, y mañana parto temprano. Con su permiso majestad.

El rey se marcha dejando a la pareja, Hitomi lucía demasiado desconcertada.

- Señorita Hitomi, me imagino que usted también ha de estar cansada.

Yuuko, el fiel consejero de Van quien seguía con ellos rompe el pequeño silencio que se había formado.

- Tiene razón, no sabía que Fanelia estuviera muy lejos de Asturias.

- Eso es por que el viaje se te hizo corto, después de salir de la fortaleza flotante de Zaibach.

- Ha, ahora veo. Usted es la joven de la que se habla tanto en Gaea.

Hitomi al escuchar el comentario se sonroja y contesta tímidamente.

- Bueno, creo que si.

- ¿Es la chica de La luna de las ilusiones?.

- Si.

- Pues si eres tu, por que dudas?.

- Bueno, la verdad es que no sabía que ya era conocida, además que en Asturias decidí comportarme como parte de la realeza, y tratar de que todos olvidaran a la chica de la luna fantasma, que quedara solo Hitomi.

- Entiendo, bueno si gusta la guiaré a su habitación.

- No te molestes por eso Yuuko, lo haré yo.

- Bueno, entonces yo me retiro. Majestad recuerde mañana será la junta del consejo donde especificarán las normas de la unión con la Señorita Kanzaki. – Yuuko jira hacía Hitomi para mirarla. - Y usted también tiene que estar presente. Señorita Kanzaki.

Hitomi asiente con la cabeza

- Bueno me retiro majestad. Que descanse señorita Kanzaki.

- Gracias.

Yuuko se aleja y Hitomi mira a Van, el estira su brazo incitándole a que lo siguiera. Ambos caminan en silencio hasta llegar a los pasillos donde se encontraban las habitaciones del rey, pero habían anexado cerca de ahí otra habitación que seria para Hitomi, así que ambos se encontrarían cerca.

- Has cambiado.

- ¡He!.

Van había roto el silencio y estos paran al llegar a una puerta.

- No, por que lo dices?.

- Te has vuelto demasiado callada. Te vi tu rostro, mostrando dudas¿Qué es lo que pasa?.

- Van, si me quede aquí es por que vi en Gaea un lugar tranquilo, se que no es tan violento como lo es ahora mi planeta. ¿Qué quiso decir el rey Aston con eso de fricciones entre Fanelia y Asturia?.

- Desde hace varios años Asturias a querido absorbernos, ser parte de Asturia, pero a mando del rey Aston. Mi padre obviamente se negó, pero se crearon fricciones por parte de Asturias.

- Entiendo, entonces te casas con migo por el hecho de que así ya no habrán estos altercados?.

- No, no confundas el interés por el amor que te siento.

Hitomi mira sorprendida a Van y el toma su mejilla acariciándola.

- Hitomi desde hace mucho, mejor dicho, desde que te conocí quise que siempre estuvieras a mi lado, y créeme que soy capas de dar mi vida con tal de tenerte. Cuando Allen me dijo que te había propuesto matrimonio, me sentí morir, no quería que estuvieras con él. Pero dentro de mi pensé que tu serias feliz a su lado, viéndote feliz, yo estaría bien así que te dejé, pero hasta verte casada con él, seguiría protegiéndote.

- Por eso escuche tu voz. Tu voz diciendo que me protegerías.

Van asiente con la cabeza.

- Van yo no quiero que pase otra desgracia. Van, no quiero que nada malo te pase, ya fue suficiente con verte gravemente herido. Se defenderme, puedo hacerlo sola.

Van atrae a Hitomi a sus brazos y la abraza fuertemente, dándole un beso en su frente. Hitomi solo se dejaba llevar por lo que su rey hacía.