Cartas a una buena amiga.

Después de varios días los preparativos para la boda del rey comenzaban a estar en su apogeo, muchas doncellas comenzaban a traer entre sus manos muchas telas de distintos colores y finos encajes, cofres con la más exquisita joyería les eran enviados a la pareja, mostrando distintas alhajas para el evento.

- Princesa Hitomi esta son las alhajas que mandó el rey para usted.

Hitomi veía perezosa a través de la ventana, su rostro se encontraba recargado en sus brazos en aquel pequeño barandal y sus ojos mostraban algo de tristeza.

- Se las dejo en la cómoda?.

- La voz de la doncella le hizo suspirar y levantándose sin ganas se acerca a ella.

- Esta sería la tiara?.

Esta toma el pequeño cofre de madera y lo abre lentamente.

- Así es esta tiara la uso la difunta reina Varie el día de su boda.

Hitomi seguía con esa mirada triste y la doncella tímidamente decide preguntar.

- Se encuentra bien mi señor?, siento que se siente mal.

- He! No! No….sabes si su majestad está en su despacho.

- No, se encuentra en la reunión con el consejo, según lo que tengo entendido partirá con ellos a las afueras de Fanelia con el pueblo vecino, parece que hay nuevos tratos con el clan.

- Ha! Entiendo.

Decía Hitomi con tristeza.

- Otra vez llegara tarde.

- Decía algo mi señora?.

- He! No, bueno, guarda esto con las demás cosas de la boda, yo iré un momento al despacho del rey.

- Como guste mi señora.

Levemente la doncella hacía una reverencia mientras Hitomi abandonaba la habitación, a pasos largos Hitomi se dirigía a aquel lugar en especial pero era realmente para hablar con una amiga, quería contactarse con Celena. Tomando pluma y papel esta comenzó a escribir, comentando lo que había sucedido días atrás.

Querida Celena lamento no haberte escrito en estas largas semanas pero las cosas aquí están de cabeza o tal vez podría decir que mi mente y corazón estan de cabeza. Cuando supe que era la prometida de Van me sentí nerviosa, casi podía ver al antiguo Van diciéndome que no reclamara nada de su reino y que el sabría como agradecérmelo, cielos sí que estaba nerviosa, pero te juro amiga que más bien era miedo, miedo a que el me rechazara puesto que lo amaba, no lo sabía pero tenía miedo que Van me aceptara mas por compromiso que por que en realidad sintiera algo mas por mí, pero que tan equivocada estaba, Van en ese momento me dijo tantas cosas que pasó durante nuestra batalla con Zaibach, cosas que se había callado y que apenas me decía, una declaración fallida, claro por vergüenza, ahora me la aclaraba y me la volvía a decir, quería en realidad estar con migo, te juro amiga que esos momento se me hicieron los más hermosos en toda mi vida, te digo algo, el me besó, fue el beso más dulce y tierno que jamás había sentido, me despertó más que solo ternura, pero después de ese día las cosas cambiaron.

- Buenos días señorita Hitomi.

- He! Buenos días.

- Le traigo su desayuno.

- Su majestad ya desayuno?

- Sí, siempre lo hace muy temprano, ya que en el día tiene muchas ocupaciones.

- Entiendo.

- Ahora le iré a preparar el baño.

- Claro.

Nunca pensé que sería el primero de varios desayunos en el que solo la soledad me acompañaba. En algunas ocasiones me levantaba más temprano de lo normal para poder estar con Van y en efecto así lo eran o así parecía.

- Buenos días!.

- Hitomi! Que haces levantada tan temprano?

- Pues quise acompañarte a desayunar.

- Gracias, eres muy tierna.

Van comenzaba a ponerme algo nerviosa y comencé a anotarle mucha indiferencia o algo así.

- Y bien, me ayudaras con los preparativos de la boda?.

Van soltó una leve risa, yo solo me limité a verlo seria.

- Perdona, pero es normal que estos eventos se encargue el consejo por el protocolo real, tú déjaselos en sus manos.

- Entiendo.

- Por cierto ya me tengo que ir.

- Pero casi no probaste bocado.

- Si pero me atrasé un poco al hablar contigo, no lo tomes a mal pero recuerda que la vida de un rey es un poco ajetreada.

- Si, lo entiendo.

El se despidió con un rápido beso en mi mejilla y se retiró, la verdad no sé si quise verme muy sádica pero en todas estas semanas hice lo mismo, aun que claro me limité a no decir nada para que el terminara de comer algo, antes de repetir la misma rutina y el mismo beso rápido, de hecho hoy fue el primer día en que falté a desayunar con él, no sé si él lo habrá notado.

Otro dolor de cabeza que tengo es el consejo, si que están muy atentos al protocolo real puesto que no puedo usar otros colores que no sean blancos o que lleguen a perjudicar el buen ver del rey y sobre todo el de la futura reina, hasta la idea de un pequeño ramo de rosas se les hiso una ofensa.

- Señorita Hitomi, sabemos con claridad que usted está acostumbrada a otro tipo de ceremonias pero esto es Fanelia.

- Lo sé, simplemente es que me dicen cómo se va a hacer todo el evento desde la porcelana, las servilletas y los detalles de mi vestido, pero aún no me aclara muy bien como debe ser el evento en si, voy casi a ciegas.

- Tiene usted razón mi señora, ahora le resolveré sus dudas. La boda tiene en si un motivo, el de demostrar a la gente de Fanelia que su futura soberana respeta al rey y sobre todo las costumbres y el porvenir de su gente, olvidando todas las costumbres ajenas a su nuevo hogar.

Si Celena, se lo que estas pensando y yo lo pensé también, prácticamente eso de respeto era más el de someterme a casi a limpiar con mi lengua donde pise el rey y con eso me quedé pensando todo el resto del día y toda la noche, más cuando él consejero comenzó a decir que durante la cerebración no debía voltear la mirada a su esposo y permanecer así hasta que finalice la ceremonia, de hecho si el rey no quisiera tener herederos, tampoco tendríamos noche de bodas, eso sería en si algo muy frío, toda mujer desea que ese día llegue, planearlo como siempre lo soñó, pero esto realmente rompe el patrón, pero con tal de estar con quien realmente amo soy capaz de todo y con ese pensamiento me quedé todo el día, pero las cosas están cambiando, casi no Veo a Van, ni sé ni siquiera lo que piensa de mi, los planes de futuro. Una noche que él estaba regresando a su habitación me topé con él y quise preguntarle.

- Buenas noches Van.

- Hitomi! Deberías estar en cama.

- Vi en él una expresión de fastidio y cansancio y en verdad eso lo entendía.

- Van, me gustaría saber qué es lo que en realidad tienes pensado para este matrimonio, digo los planes de futuro.

- Hablas de herederos?

No contesté al principio, pero de por si en el paquete de "Futuro" estaba eso.

- Si.

- Jajajaja! Hitomi, nunca creí que fueras una chica así.

- Cómo?!

- Aquí cuando hablamos de herederos es porque habrá sexo solo cuando sea para procrear un hijo, nada mas, o acaso tu….

Me sentí tan incómoda cuando me dijo eso, prácticamente me hiso ver como una cachonda, una mujerzuela, solo baje la mirada con molestia y apreté mis puños con fuerzas cosa que el notó y pensé que él se disculparía pero no fue así.

- Mira Hitomi, ahora no tengo tiempo y me gustaría descansar, me gustaría hablar contigo de esto después.

Dándome un beso en mi frente él se limitó a seguir a su habitación, sin percatarse si quiera que me había ofendido, solo escuché que cerró su puerta y me eché a correr a mi habitación, me tiré sobre la cama y apreté mi almohada con rabia, sí que me encontraba molesta, por eso no me presenté a desayunar con él y como te dije, siento que no lo notó, digo si no se percató de mi molestia en ese momento, dudo que lo hiciera esta mañana. Me gustaría que me aconsejaras amiga, realmente no sé si estoy ahogándome en un vaso de agua o que hacer.

Con cariño.

Hitomi.

Sin querer ya habían pasado dos horas, ya se encontraba oscureciendo y decidió mandar aquella carta de una vez dándosela a su doncella, quien la mandó inmediatamente con el mensajero. Hitomi nunca se imaginó que Celena le respondería inmediatamente y usando el ave de su hermano las cartas llegaban rápido.

Querida amiga, me alegro que me hayas escrito, no cabía de alegría cuando escuchó que un mensajero de Fanelia me traía carta de la prometida del rey, créeme que eso de los títulos me importo poco así que arrebatándosela de las manos me metí a mi habitación a leerla, sinceramente dejé que mi hermano Allen se hiciera cargo del resto, la verdad extraño estar contigo al igual que el de ir juntas a las clases de "bordado" en el palacio jajajaja!

El día de mañana llegaré temprano para ayudarte arreglar, se que antes me describías al rey Van de una manera diferente y ahora resulta que cambió, pero sé que será para bien, como tú me decías el te quiere y eso es lo que más importa, recuerda que la vida de un rey es pesada y sé que esto no es justificante, pero sé que no te dejará como un bello adorno para el palacio, también deberá de tener un tiempo para ti, así lo he visto en los matrimonios, de cualquier forma estaré contigo mañana, no puedo perdérmelo y menos el de estar en esos momentos con mi mejor amiga, quien pese a mi macabro pasado me ha aceptado. Cuídate mucho y estaré contigo mañana temprano.

Tú amiga.

Celena

Esa carta me abrió los ojos, es cierto yo le había dicho a Celena que Van era un chico tierno, claro a su manera, pero siempre había un tiempo para los amigos, para dejar las cosas de lado, más por las personas que amaba.

El día de la boda llegó y como lo dijo Celena fue la primera en llegar, me ayudó a vestir aquel quimono blanco y a arreglarme, cuando ya estaba lista ella me jala del brazo, cosa que a las doncellas se les hiso raro.

- Trata de disfrutar al máximo este día sobre todo a Van, es lo único que no te dije en mi carta porque te lo quería decir de frente.

- Gracias amiga, no sé qué haría sin ti.

- No vayas a llorar o si no se te arruinara el maquillaje he!

- Claro que no.

Salí del cuarto apresurada, claro mas por las doncellas quienes estaban nerviosas, ya que la futura reina no debía ser impuntual a su ceremonia, según el consejo ahí se vería como sería su futura reina. Llegué a una estancia donde se encontraba millones de personas, no había notado tantas desde que se me reconoció como una de las princesas de Asturias, claro pocas caras me eran familiares pero eso me alegró, la gente que me quería se encontraban ahí, entre ellos Millerna, Celena, Allen y sorprendentemente Dryden, levemente los distinguía ya que me encontraba con la cabeza levemente agachada ya que el rey hasta no haberme coronado como su reina no podría verlo de frente o como su ya esposa y reina.

Nunca vi tan larga y aburrida ceremonia, me daban tantas ganas de bostezar pero eso se vería mal, pronto escuché las palabras en las que Van me debía coronar, usando la tiara que años atrás su madre había usado, al sentirla miré levemente a mi ahora esposo, quien solo me miró por unos segundos para nuevamente voltear hacía el sacerdote, sinceramente no le di importancia ya que mi mente solo deseaba que esta ceremonia terminara para poder estar con Van………………….Pero las cosas no fueron así, Van se encargó de ser un buen anfitrión y de saludar y platicar con rodas las personas distinguidas del reino que se acercaban a nuestra mesa, en algunas ocasiones el se levantaba y se acercaba a ellos, platicando largas horas, yo por mi parte debía quedarme ahí sentada, lo bueno es que mis amigos se acercaron a mi, felicitándome y platicando con migo aun que fueran unos cortos minutos ya que el protocolo real marcaba que la nueva reina debía ser admirada por todos sus súbditos, en pocas palabras debían ver la nueva mascota y tratarla aunque sea por unos segundos para así empezar mi nueva vida social en la corte. En muchas ocasiones me daban ganas de salir corriendo de ahí, pero por alguna razón mis piernas no me lo permitían, la noche para mi fue en exceso larga y aburrida. Por fin esto terminó, al parecer a mi esposo no le gusta mucho desvelarse, así que tomando mi mano me dirigió a nuestra recamara, a lo que sería nuestra primera noche juntos o eso se suponía.

- Fue increíble, están dispuestos a traer sus mercancías, sabes lo que eso significa Hitomi?.

- Exportación.

- Sii ¡! Más riquezas para Fanelia, mi gente ya no pasará lo que pasó hace años.

Miré a Van por la ventana, sus ojos mostraban gran alegría, se encontraba excitado y no era por aquel camisón de seda que me cerré fuertemente, me sentía tan sucia, tan mal.

Para que Van no notara mi estado y malinterpretara la situación me voltee y comencé a cepillar mi pelo, escuché que él hablaba emocionado de los siguientes tratados y este no le daba importancia a su primera noche juntos, como si lo hubiéramos hecho ya varias veces. Me recosté con pena dándole la espalda a Van, quitándome la bata rápidamente para que él no me viera, pero él seguía con su supuesta platica con migo que no notó que no le ponía mucha atención.

- Buenas noches Hitomi.

Un rápido beso en mi mejilla fue lo único que el hiso y apagó la luz, no me sentí en ese momento mal, pero al despertar y encontrarme sola en mi habitación a la mañana siguiente me hicieron sentir la mujer mas infeliz de este planeta.

Continuara……………

Salu2 a la banda lectora

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