Gracias especiales as Saraackles, Kayula Shebrash, Aokimari, sandra y jess por los reviews. Espero que los demás también se animen a dejar uno :)
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"Mi mamá se va a alegrar de verte" Dijo Ben guiñando el ojo. Aunque para la mayoría de los niños sería una tragedia que su mamá encontrara novio, para Ben no podría haber nada mejor en la vida que Dean fuera el novio de su madre.
"Pero dime, ¿qué haces aquí? Un poco lejos de Cicero." Preguntó Dean mientras sacudía el cabello del pequeño.
"Nos mudamos poco después de que te fuiste y ahora estamos viviendo aquí."
"¿Y te gusta el lugar? ¿Qué tal la escuela?"
"Hice nuevos amigos, y nadie se atreve a meterse conmigo después de que usé los movimientos que me enseñaste con un bravucón que me había estado molestando por ser un recién llegado." Contestó Ben riendo.
"Sí, bueno, recuerda, úsalo sólo para defenderte y sé cuidadoso, ya sabes que a tu mamá no le gusta que pelees." Dean se sintió raro diciéndole eso a Ben. Era como cuando Sam era pequeño y él lo aconsejaba sobre cómo defenderse.
"Ahí viene mi mamá. Le va a dar un ataque cuando te vea." Anunció Ben emocionado.
Dean vio entonces a Lisa que caminaba hacia ellos sin haberlo visto todavía. Estaba acompañada de una joven y parecían estar sumidas en su conversación. Entonces, Lisa alzó la vista y lo vio. Una sonrisa se dibujó en su rostro y apresuró el paso mientras parecía decirle a su compañera que había divisado a alguien conocido.
"Dean. Qué sorpresa." Dijo Lisa plantándose frente a él. Ambos se quedaron mirándose unos segundos sin saber si abrazarse, estrecharse la mano o no hacer nada. Optaron por lo último y fue la muchacha que la acompañaba quien los interrumpió en su contemplación mutua limpiándose la garganta.
"Oh, esta es mi hermana Becca. Becca, él es Dean."
"He oído hablar mucho de ti, Dean. Desde hace muchos años por cierto." Dijo Becca estirando la mano para saludarlo y sonriendo con malicia. Dean – "la mejor noche de mi vida". Definitivamente mi hermana tiene buen gusto. Pensó.
Dean observó a la joven atentamente. Parecía ser unos años menor que Lisa y tenía el cabello rubio, ojos azules y hermoso rostro. Además, pudo notar que estando sin tacones era casi de su tamaño. Si Lisa no me hubiera dicho que era su hermana, no lo habría creído. Pensó Dean notando que las hermanos físicamente no se parecían en nada.
"Mamá, ¿crees que Dean puede cenar con nosotros esta noche?" Preguntó Ben.
"Por supuesto. Dime Dean, ¿tienes planes para la cena? O hay algún "trabajo" que te vaya a tener ocupado esta noche."
Dean estaba en problemas. ¿Cómo aceptar ir a cenar si no podía retener comida en el estómago? Sería muy descortés correr a vomitar al baño después de la cena. Por suerte, Sam eligió ese momento para aparecer en escena.
"Hey, Lisa, Ben, qué sorpresa." Dijo Sam acercándose. Aunque no había tenido la oportunidad de conocerlos bien, Sam sabía lo mucho que significaban para su hermano. Sabía que Dean había soñado con formar una familia con ellos y su presencia en esos difíciles momentos podía levantarle el ánimo a su hermano. O quizás podría empeorarlo. Sam esperaba que sucediera lo primero.
"Sam, esta es mi hermana Becca. Becca, él es Sam, hermano de Dean."
"Mucho gusto." Dijo Becca tendiéndole la mano.
Sam tomó su mano y sintió una descarga eléctrica recorrerle el cuerpo. Hacía mucho tiempo que no se sentía así. Desde Madison. No. Desde Jessica. Sentía que el corazón se le aceleraba y la piel se le ponía de gallina. Esa timidez adolescente que te pone la mente en blanco y no sabes qué decir o hacer. A pesar de sentirse como un idiota, Sam se alegró de sentirse así. Eso quería decir que seguía siendo humano. Eso quería decir que podía volver a amar a una mujer de una forma casi inocente.
Tanto tiempo con Ruby lo había endurecido y había empezado a mirar a las mujeres como aliadas, enemigas u objetos sexuales. Pero ahora, ante Becca, se dio cuenta de que su corazón aún podía enamorarse y si era así, entonces, aún había esperanza para él.
"Entonces, ¿pueden venir a cenar?" Insistió Lisa.
Sam vio el problema en que se encontraba su hermano y pensó rápido en una excusa.
"Pues, creo que nada nos gustaría más, pero me temo que Dean por ahora no puede comer nada decente, verás, está mal del estómago, comió un burrito en mal estado y ahora se la pasa en el baño todo el día."
Dean le dio un codazo a su hermano como diciendo Mejor no me ayudes. Pero Sam estaba disfrutando verlo tan avergonzado y todos parecieron notarlo así que lo tomaron como lo que era, una broma.
"No, hablando en serio, Dean en verdad está un poco mal del estómago así que no creo que pueda disfrutar de tus dotes culinarias." Continuó Sam.
"¿Dotes culinarias? Yo no ten enseñé a hablar así, Sam." Dijo Dean bromeando.
"No hay problema. Puedo preparar algo suave para Dean y el resto de nosotros disfrutaremos de una deliciosa y grasosa comida, como debe ser." Interrumpió Lisa sonriendo.
"Uh, no lo sé…" Dean temía sufrir alguno de sus ataques en casa de Lisa y prefería no ir. Debí escuchar a Sammy y quedarme en el motel. Pero ya era muy tarde y ahora Ben lo miraba con ojos suplicantes. Dean no tuvo corazón de negarse.
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"Esa camisa está bien. Apúrate o vamos a llegar tarde." Insistía Sam mientras su hermano buscaba entre su ropa alguna otra camisa que ponerse. "Pareces una adolescente. ¿Cuál es el problema con la camisa que tienes puesta?"
"Recordé que tenía una mancha de sangre." Respondió Dean.
"Dónde"
"No lo sé, pero recuerdo que tenía una mancha de sangre."
"Si tú no puedes verla y yo no pueda verla entonces estoy seguro de que Lisa tampoco la verá. Además, no esperas tener algo de acción esta noche ¿verdad? Sólo vamos a ir a cenar. Apresúrate."
Tras mucho insistir Sam finalmente había logrado sacar a su hermano de la habitación y ahora esperaban en el auto frente a la puerta de Lisa.
"Hey, si no quieres entrar puedo inventar alguna excusa." Ofreció Sam.
"No, no, está bien." Dean quedó en silencio unos momentos aún sin atreverse a salir del auto.
"Escucha, si te sientes mal sólo hazme una seña y te saco de ahí ¿de acuerdo?"
"¿Desde cuándo eres el hermano mayor?" Preguntó Dean sonriendo. Normalmente le hubiera molestado que Sam fuera tan condescendiente con él pero la verdad es que estaba asustado y era bueno saber que Sam estaba ahí si lo necesitaba.
"Deja de portarte como un idiota. Sólo has una seña"
"¿Qué te parece meter mi dedo en tu nariz? ¿Crees que sea una buena señal?" Dijo Dean saliendo del auto finalmente.
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Había transcurrido media hora sin ningún inconveniente hasta el momento. Lisa estaba en la cocina ultimando algunos detalles mientras Dean jugaba videojuegos con Ben; lo que dejaba a Sam y Becca solos para conversar.
Sam aprendió un par de cosas sobre ella. Primero, era la persona más honesta del mundo. Parecía no temerle a la verdad sin importar cuán horrible o vergonzosa pudiera ser. Sam le había preguntado qué tal su día y ella le había respondido que había sido un día difícil en el Centro. "¿Qué Centro?" Quiso saber Sam. Y entonces Becca le había contado que trabajaba como voluntaria en un Centro de Rehabilitación para Drogadictos.
"¿Cómo es que trabajas ahí?" Preguntó Sam creyendo que Becca era enfermera o algo así, pero se sorprendió al escuchar su historia.
Cinco años atrás Becca había caído en el mundo de las drogas y estuvo en esa espiral durante poco más de dos años hasta que finalmente había decidido desintoxicarse y ya iba a cumplir tres años de abstinencia.
"Pero es una lucha constante. Se necesita de mucha fuerza cada día para mantenerte limpio." Había afirmado la joven. "Ingresé al Centro para ayudar a otros como yo."
"Es algo muy loable." Dijo Sam sintiendo que no podía hablar más. Lo segundo que había aprendido de Becca es que podía identificarse con ella. Hubiera querido compartir su propia historia pero cómo decirle Hey, yo también fue adicto pero no a las drogas sino a sangre de demonio. Lo dejé hace unos meses y sigo luchando para no volver a caer. ¿Podrías ayudarme? No. Por mucho que quisiera ser honesto con Becca no podía, ella no entendería.
Becca además también había dejado una prometedora carrera como enfermera y ahora se preparaba para retomar las riendas en su vida.
"Voy a estudiar Psicología. En un par de meses empiezan mis clases." Dijo sonriendo.
Ver a Becca tan animada y llena de vida le hizo pensar a Sam que quizá él también podría retomar sus estudios, aspirar a alcanzar lo que alguna vez soñó. Pero no por ahora. No hasta que Dean esté fuera de peligro. Pensó inmediatamente.
"La cena está servida." Anunció Lisa interrumpiendo los juegos de Dean y la conversación de Sam. Ambos hermanos se dirigieron a la mesa y mientras esperaban que Ben regresara de lavarse las manos Sam miró a Dean y empezaron una conversación silenciosa.
¿Todo bien? Preguntó Sam apretando los labios.
Sí. Respondió Dean con un ligero suspiro.
No mientas. Insistió Sam frunciendo un poco el ceño.
Está bien, está bien, me duele un poco la cabeza pero nada grave. Respondió Dean meneando un poco la cabeza y encogiendo los hombros.
Cualquier cosa me avisas. Contestó Sam con una ligera afirmación.
Cualquiera que los viera no creería todo lo que acababan de hablar sin siquiera pronunciar palabra, pero los hermanos habían desarrollado la capacidad de hablar con miradas y lenguaje corporal y era bueno saber que a pesar de lo que habían pasado no habían perdido el toque.
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Dean sentía que merecía un premio. No sólo había podido comer la sopa que Lisa le había preparado sin percances sino que hasta se estaba dando el lujo de probar un poco de la torta de chocolate que constituía el postre. No se puede desperdiciar una buena torta hecha en casa. Se había dicho a sí mismo. Y aunque Sam lo miraba con preocupación, lo cierto es que Dean sabía que en un buen día podía comer sin preocuparse de que las náuseas lo traicionaran; y este parecía ser un buen día.
La velada había pasado entre historias de hermanas y hermanos. Lisa y Becca tenían muchas anécdotas de su niñez y los muchachos habían contado las que consideraban menos escalofriantes. De más está decir que Ben se había divertido a lo grande y hasta había insinuado que le gustaría tener un hermanito, lo que provocó que su madre se atracara con la comida al notar la mirada traviesa de su hijo sobre ella y Dean.
"Entonces, Sam, ¿a qué te dedicas?" Había preguntado Becca.
Sam se quedó en silencio un momento sin saber qué responder.
"En realidad, Sam ha estado en el "negocio familiar" estos últimos años pero por ahora estamos de vacaciones." Dijo Dean.
"¿Vacaciones?" Preguntó Lisa.
"Yo no diría vacaciones. Estamos trabajando en un caso pero estamos en la etapa de investigación." Acotó Sam que consideraba el salvar a su hermano como el trabajo más importante de su vida.
"¿Y qué caso es ese?" Preguntó Becca.
"Oh, Sam está empeñado en encontrar el oro al final del arco iris, ya saben." Dijo Dean medio en broma medio en serio.
"No me digan que los gnomos también son reales." Exclamó Becca.
"¿Gnomos?" Preguntó Sam.
"J aja ja, Becca sabe a qué se dedican. Le conté todo." Rió Lisa.
"Sólo quería saber qué excusa iban a inventar." Admitió Becca sonriendo.
En ese momento sonó el teléfono y Ben corrió a contestar. Todos sabían que era la esperada llamada de una compañera del colegio a la que Ben estaba cortejando. Por supuesto que Dean sonreía orgullosamente de las artes conquistadoras del pequeño. Juraría que es hijo mío. Pensaba.
Ahora que estaban los cuatro adultos solos en la mesa, Sam se atrevió a preguntar.
"Uh, Becca, disculpa mi curiosidad pero, eh, me preguntaba, ¿cómo… cómo es que decidiste dejar, tú sabes… uh…"
"Las drogas." Completó ella. "No te preocupes, Sam. Hablo de eso todo el tiempo. Todos tienen un detonante. La gota que derrama el vaso. Aquello que finalmente te hace verte en un espejo y darte cuenta del monstruo en que te estás convirtiendo."
Dean entendía que su hermano necesitara hablar con alguien que hubiera vivido lo mismo que él. Aunque no se puede comparar a la cocaína con la sangre de demonio, por lo menos ahora Sam podía hablar con alguien que en cierta medida hubiera pasado por el infierno que él pasó.
Sam, por su lado, no sabía por qué había preguntado lo que había preguntado. Quizá era sólo lo que había dicho, curiosidad. Quería saber si otros también habían sentido lo que él había sentido cuando te das cuenta de cuán bajo has caído. Sam recordaba perfectamente cuál había sido la gota que había derramado su vaso. Lo recordaba como si fuera ayer.
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Dean estaba parado frente a él, la espada en su mano mojada con su propia sangre. Sam no entendía por qué su hermano se había herido a sí mismo con esa espada. ¿Estará perdiendo la cabeza? Se preguntó.
"Dean, deja esa espada, puedes hacerte daño." Dijo Sam preocupado de que su hermano se quitara la vida frente a él.
"¿En verdad te preocupas por mí, Sam?" Preguntó Dean con voz temblorosa.
"Claro que sí, eres mi hermano. Ahora, suelta esa espada."
Respondió Sam como si estuviera hablando con un enfermo mental.
Entonces, un ruido lo había distraído y al voltear a ver a su
hermano se encontró con el rostro de Dean justo frente al suyo. Dean
lo había mirado a los ojos y le había dicho.
"Prometí que iba a salvarte, Sammy. Y no quiero romper esa promesa."
"¿De qué estás hablando, Dean?" Respondió Sam, cuando sintió la espada que atravesaba su pecho. Sam no podía entender qué estaba pasando. Por qué su hermano lo había llamado a ese lugar. Por qué su hermano lo estaba traicionando.
Dean lo abrazó y le susurró al oído.
"Confió en ti, Sammy. Sé que harás lo correcto" Entonces, cuando finalmente dio un paso atrás Sam pudo ver las lágrimas corriendo por el rostro de su hermano.
"¿Qué has hecho? ¡Me trajiste aquí con engaños para poder matarme! ¡Qué clase de hermano eres!" Había reclamado Sam sacando la espada de su pecho.
Para su asombro, la sangre dejó de correr y pudo ver cómo la herida que podía haberlo matado se cerraba misteriosamente dejando sólo una cicatriz.
Sam miró a su hermano con sonrisa triunfal. Así es. Era invencible. Era inmortal, ¿cómo más podría explicarse esa mágica curación?
"¿Qué has hecho?" Dijo Castiel apareciendo en escena y confrontando a Dean que seguía en pie frente a su hermano.
"Lo que debía hacer." Contestó. "No pude matarlo. Es mi hermano. Es Sammy."
"No sabes lo que has hecho." Respondió Castiel. "No sólo lo has condenado sino que nos has condenado a todos."
Sam entendió entonces que la espada que llevaba en la mano era lo que tenía tan preocupado a Castiel. ¿Será posible… Pensó sonriendo maliciosamente. Entonces, con un movimiento de su mano lanzó a su hermano y al ángel contra la pared y los retuvo ahí inmovilizados.
"Sam. No lo hagas. Tú eres más fuerte que eso." Dijo Dean.
"¡¿Me lo dice el hermano que intentó matarme?!" Gritó Sam acercándose peligrosamente a Dean. "Podría matarte con el movimiento de mi dedo." Afirmó arrogantemente.
"Déjalo ir, Sam." Intervino Castiel. "Esto es entre tú y yo. Fui yo quien convenció a tu hermano de matarte."
"¡Si él fuera un buen hermano no se habría dejado convencer!" Gritó Sam enfocando su atención en Castiel.
"De todas formas ibas a morir, Sam. Le di a tu hermano la oportunidad de salvar tu alma al no poder salvar tu cuerpo."
"¿En serio?" Contestó Sam en tono burlón. "Entonces, tenía que atravesarme con esta espada y así salvaría mi alma. ¡Bueno, pues, Dean, FALLASTE!" Y entonces Sam cortó el pecho de su hermano con la punta de la espada. La herida no era muy profunda pero lo suficiente para hacerlo sangrar aún más. "Atravesaré tu corazón como tú atravesaste el mío, traidor." Susurró Sam al oído de su hermano. "Pero primero," agregó en voz alta, "voy a matar a cierto ángel que me ha estado fastidiando desde hace un tiempo."
Sam puso la espada en el cuello de Castiel dispuesto a decapitarlo.
"No lo hagas, Sam. No te condenes. Por favor. Por favor. Te lo estoy suplicando."
Sam volteó extrañado. Nunca antes su hermano le había suplicado así. La última vez que lo había visto suplicar fue cuando su padre estuvo poseído por Azazel, pero ahora. Sam no estaba poseído y su hermano le hablaba como nunca antes. Su hermano le estaba suplicando por la vida de ese ángel.
Las palabras de Dean no tuvieron el efecto deseado y en vez de aplacar la ira de su hermano la avivaron. Sam entendió que Dean lo había cambiado por Castiel. La lealtad de su hermano ya no estaba con él, estaba con el ángel y eso lo animó aún más a completar su amenaza.
"¡Tanto te importa tu amigo!" Gritó Sam mientras lanzaba el cuerpo de su hermano hacia la pared contraria. "¡Entonces te reunirás con él en el infierno!" Volvió a gritar volviendo a lanzar a su hermano con la pared donde había estado inicialmente.
El cuerpo de Dean cayó como si fuera una muñeca rota casi a los pies de Sam.
"Oh, no vas a quedar inconsciente ahora ¿verdad? ¿Tan débil eres? ¿No puedes soportar una pequeña golpiza? ¡Vamos, despierta que quiero que veas como mato a tu ángel!" Dijo Sam pateando a su hermano en el estómago para despertarlo.
Dean abrió los ojos y Sam aprovechó el momento para matar al ángel, pero quería ver a los ojos de su hermano mientras lo hacía. Entonces, Dean lo miró directamente y con sólo un susurro dijo.
"No te condenes, Sammy. Por favor. Tú eres más fuerte. Tú puedes. Puedes hacerlo. Sé que puedes hacerlo."
Puedes hacerlo Sammy, pedalea, pedalea más fuerte.
Puedes hacerlo Sam, son sólo números, tú eres más listo que ellos.
Sé que puedes, Sammy, un poco más rápido, un poco más, puedes llegar a la orilla, sé que puedes.
Eso es Sammy, patea, patea, ¡goooooool!
Puedes hacerlo, Sammy, cruzas este cordón y ya está, ataste tus zapatos. Muy bien, Sammy, lo hiciste solo.
Las imágenes pasaron por su mente como la proyección de una vieja película. Cada vez que Dean lo había animado a seguir adelante. Cada vez que había estado con él al aprender algo nuevo. Tú puedes. Tú puedes. Tú puedes. Es lo que siempre repetía y Sam siempre se había sentido orgulloso de que su hermano confiara en su capacidad.
Ahora, al verlo a los ojos, vio esa misma mirada. Dean no suplicaba por Castiel, Dean no suplicaba por él mismo. Dean suplicaba por Sam. Dean sólo pensaba en Sam.
La espada cayó de su mano y la presión que ejercía sobre el ángel desapareció. Castiel aprovechó ese momento para tomar la espada.
"¿Por qué no me mataste?" Preguntó confundido.
"Porque él no lo quiso." Respondió Sam, secamente. "Puede que mi hermano haya querido matarme pero sigue siendo mi hermano."
"No lo entiendes ¿verdad?" Contestó Castiel. "Él no quiso matarte. Sabía que tenía que atravesar tu corazón pero no lo hizo. Él sabía que si te hería en cualquier otro lugar que no fuera el corazón no morirías. No sé por qué lo hizo pero decidió darte una segunda oportunidad. Decidió confiar en ti."
"Quieres decir que, ¿la curación de mi herida no lo hice yo? ¿Dean sabía que no iba a morir?"
"Estás tan cegado que te crees un dios. Hoy tu hermano salvó tu vida. Haz que valga la pena su sacrificio."
Sam miró hacia el cuerpo de su hermano que yacía inconsciente donde lo había dejado. Se acercó a él y vio la sangre que él mismo había derramado. Volteó a ver a Castiel y pudo ver su rostro reflejado en la espada que poco antes había tenido en sus manos. Lo que vio, lo asustó sobremanera.
Su rostro estaba totalmente ensangrentado y su mirada era feroz. Sam se tocó la cara pero no había sangre en ella. Entendió entonces que esa espada reflejaba tu verdadero yo.
"¿Cuidarás de él?" Preguntó Sam al ángel.
"¿A dónde irás tú?"
"No lo sé. Lejos."
"Debes regresar. Antes de la medianoche después del día de la última batalla, debes regresar, o tu hermano estará perdido."
"¿A qué te refieres?"
"Hoy escogiste salvarte, Sam Winchester. Puedo ver por qué tu hermano confió en ti. Esta espada no me habría matado, sólo habrías demostrado que tu alma estaba perdida."
Por eso Dean pedía que no me condenara. Pensó Sam.
"Pero tu hermano desobedeció órdenes directas y tendrá que pagar por eso. Podré protegerlo hasta el día de la batalla. Lo necesitamos y estará a salvo hasta entonces. Pero cuando todo haya terminado, para bien o para mal, Dean será juzgado y condenado. Debes venir entonces e interceder por él. Debes demostrar que no estaba errado al perdonar tu vida. Debes salvar la suya."
Sam comprendió que su hermano lo había arriesgado todo por él. La confianza infinita que su hermano había depositado en él, pesaba sobre sus hombros. Sam asintió, miró a su hermano por última vez y salió corriendo con todas sus fuerzas. No sabía a dónde iba ni sabía cuándo regresaría, sólo sabía que necesitaba un lugar donde derramar su corazón y llorar toda su alma.
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Dean sabía lo que estaba recordando su hermano. Él también lo recordaba. Recordaba lo angustiantes que habían sido los siguientes días sin saber de Sam. Cuando éste finalmente había regresado arrepentido, Dean no había podido contenerse y lo había abrazado como al hijo pródigo que vuelve a casa. Juntos habían luchado los siguientes meses y el día de la gran batalla habían peleado como ninguno, hombro a hombro.
"Bueno, era de noche y regresaba de una fiesta con mi novio. Ambos habíamos bebido mucho y estábamos tan drogados que nos creíamos los dueños del mundo. Ya sabes, como si fueras indestructible o algo así. Estábamos corriendo en el auto sin importarnos la luz roja o las bocinas de los otros conductores que tenían que esquivarnos para no chocar. Yo seguía insistiendo en que fuera más rápido y más rápido cuando en un cruce nos pasamos la luz roja y terminamos embistiendo una camioneta. Recuerdo haberme bajado del auto, estaba ilesa aparentemente y cuando me acerqué a la camioneta pude ver a una mujer en el asiento del conductor, inconsciente y un asiento de bebé en la parte trasera. Vi que la ventana del auto estaba rota, como si algo hubiera salido disparado y sentí como si el cielo se cayera sobre mí. Empecé a buscar al bebé en todas partes mientras que mi novio me jalaba del brazo para que volviera a subir al auto y pudiéramos huir."
"¿Huiste?" ¿Huiste como yo? Quería decir Sam.
"No. Me quedé en la escena, mi novio se fue. Por suerte no había habido ningún bebé. La mujer estaba lastimada pero no de gravedad. Pero eso fue lo que me sacudió. Me asusté tanto que decidí dejar esa vida. Pude ver que me estaba convirtiendo en una asesina. Pude haber matado a ese bebé."
"Vaya, eso fue intenso." Dijo Dean.
"¿Qué pasó con tu novio?" Preguntó Sam sonando un poco más interesado de lo que quería sonar.
"Por suerte mi hermana terminó con él. Lo último que supimos es que estaba cumpliendo condena por manejar ebrio." Dijo Lisa.
"Pero ya salió." Dijo Becca suavemente.
"¿Cómo lo sabes?" Preguntó Lisa.
"Lo vi hoy en la mañana. Me escondí para que no me viera."
Sam pudo sentir la tensión en el aire. Definitivamente el ex – novio de Becca no era un agradable tema de conversación en esa familia.
"¿Ese hombre es peligroso?" Preguntó Dean sintiendo la misma tensión.
"Es la razón de que Becca cayera en las drogas."
"Yo sé tomar mis propias decisiones, Lisa."
"¿Ahora lo defiendes?"
"Claro que no. Sólo asumo mi propia responsabilidad."
"¿Deberíamos preocuparnos por su seguridad?" Interrumpió Sam.
"George es un tipo agresivo y culpa a Becca por haber ido a la cárcel." Contestó Lisa, preocupada.
"Él no me vio. Probablemente sólo está de paso en el pueblo."
Antes de que Lisa pudiera replicar, todas las luces se apagaron.
"Está aquí." Dijo Lisa levantándose de la mesa.
"Sam, sácalas de la casa, yo iré por Ben." Dijo Dean haciéndose cargo de la situación.
"Llamaré a la policía." Agregó Lisa sacando su celular. En ese momento un hombre entró al comedor con una pistola en la mano.
"¡Nada de teléfonos o disparo!" Aseguró el recién llegado.
Las chicas gritaron de sorpresa mientras Sam se colocaba frente a ellas protegiéndolas con su cuerpo. Dean mientras tanto trataba de moverse tan lentamente como podía para tomar el arma que llevaba atrás en los pantalones.
"George, déjalos ir. Sólo me buscas a mí." Dijo Becca revelando la identidad de su atacante.
"No, Becca, ellos son tan culpables como tú. Me dejaste por tu hermanita, por tus nuevos amiguitos. Pero voy a acabar con ellos, así no tendrás excusa para volver a dejarme." Gritó George agitando el arma. Dean aprovechó la oportunidad para sacar la suya y dispararle al brazo al intruso logrando que tirara el arma.
"¡No te muevas! ¡Quédate donde estás!" Amenazó Dean mirando en dirección a su hermano que ya se acercaba a tomar el arma que George había dejado caer.
Entonces, Dean escuchó un ligero ruido tras de él y cuando se preparaba para voltear sintió un fuerte golpe en la cabeza y la oscuridad se apoderó de él.
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Bueno, espero tener listo un nuevo capítulo en unos días. Mientras tanto, dejen un review!
