Bueno, ya saben, Supernatural y sus personajes no me pertenecen :(

Gracias especiales a sandra, j3ss, Saraackles y Maat por los reviews. No te preocupes Maat, eso de confundirse de autor también me ha pasado a mí, no hay problema :)

Además, ya saben que no soy doctora ni nada parecido, disculpen si por ahí les parece una pavada todo lo relacionado a la enfermedad y el tratamiento de Dean, en todo caso, culpen a mi imaginación y no se tomen tan en serio los términos médicos, jeje. Disfruten el capítulo :)

*******************

Dean despertó con el suave movimiento del auto. ¿Suave? Sam debe estar rompiendo todos los límites de velocidad. Pero… si Sam está manejando entonces, ¿quién me está abrazando? Hey, un momento ¡¿abrazando?! De acuerdo, tengo que despertar, tengo una reputación que cuidar, no puedo dejar que Sammy o quien sea me esté abrazando.

Dean luchó por regresar a un estado de consciencia donde pudiera hablar o abrir los ojos o mover las manos, pero su cuerpo no respondía. Era como estar en un sueño y poder escuchar los ruidos reales a su alrededor. Dean podía sentir el olor del auto. Definitivamente no estaba en el Impala, y concentrándose un poco más pudo estar seguro de que era Sam quien tenía sus brazos a su alrededor. Lo que Dean no sabía era cual había sido el desenlace de la historia ya que había estado inconsciente todo ese tiempo.

George, el ex novio de Becca, había llegado a la casa con un amigo que era quien había noqueado a Dean con un golpe en la cabeza. Tan pronto Sam vio a su hermano en el piso apuntó al desconocido con el arma que George había soltado. El cómplice también tenía un arma y ahora tanto Sam como ese hombre se apuntaban mutuamente sin dar muestras de rendirse. La decisión fue tomada por Ben quien apareció detrás del recién llegado golpeándolo con un bate de béisbol y dándole así la oportunidad a Sam de desarmarlo.

Tan pronto todos estuvieron fuera de peligro, Lisa había llamado a la policía mientras Sam tomaba a su hermano para llevarlo a emergencias. Aunque lo más sensato habría sido esperar a los paramédicos, Sam había sentido una cierta inquietud en su interior que le decía que debía llevar a su hermano a un hospital lo antes posible.

Becca se ofreció a llevarlo en su auto y Sam aceptó por dos razones. No quería manejar teniendo a su hermano en el asiento trasero sin saber si estaba bien, prefería viajar junto a él. Y además, era mejor que Becca manejara su propio auto y no el Impala porque a Dean podría no gustarle la idea de un extraño manejando a su bebé.

Sam había colocado a su hermano echado en el asiento trasero y con su cabeza sobre sus piernas, pero tras cinco minutos de haber partido, Dean había empezado a convulsionar. Por suerte, el ataque había durado sólo unos treinta segundos pero para Sam habían sido los más largos de su vida. Es por eso que había cambiado de posición y ahora la cabeza de Dean descansaba en el pecho de Sam y éste tenía sus brazos alrededor de su hermano para evitar que se hiciera daño si volvía a convulsionar.

"Hey, Dean, ¿estás despierto?"

Finalmente los esfuerzos de Dean empezaban a surtir efecto.

"Smm"

"Sí, soy yo. Relájate. Pronto vamos a llegar."

"¿…tás ben?" Las palabras salían con dificultad de sus labios.

"Sí, estoy bien."

"¿Lisa, Ben, Bec…?"

"Todos están bien. No te preocupes."

Dean podía sentir el miedo en la voz de su hermano. ¿Por qué estás tan asustado, Sammy?

"Sam, ¿qué pasó?"

"George no estaba solo, su amigo te golpeó por atrás…"

"No." Interrumpió Dean. "¿Por qué… asustado?" Logró decir.

"Todo está bien, Dean."

"¿Acaso yo…?" Por favor, di que no di que no. Pensaba Dean.

Sam suspiró. Sabía lo que Dean estaba preguntando y no quería poner más tenso a su hermano de lo que ya estaba, pero no podía mentirle.

"Hace unos minutos."

"Maldición, ¿asusté a Ben?" Preguntó Dean más coherente.

"No, no, fue aquí en el auto, ellos no te vieron, no te preocupes."

"Sam… creo que… voy a tener otro." Dean sentía el cosquilleo que había precedido al ataque que había sufrido en el centro comercial. Sam abrazó más fuerte a su hermano como si tratara de evitar así el inminente ataque.

"Sam" Susurró Dean tratando de levantar su mano pero su cuerpo ya no respondía adecuadamente. Sam tomó su mano.

"Shhhhh, está bien, no te preocupes, sólo respira, respira conmigo. Ya casi llegamos. ¡Becca, más rápido!"

"No puedo… lo siento." Llegó a decir Dean antes de que su cuerpo se pusiera rígido y empezara a temblar.

"No. No. No." Decía Sam con lágrimas en los ojos. Ver a su hermano tan indefenso. Tan fuera de control. Sam empezó a contar los segundos que duraba el ataque para poder informarles a los doctores.

120, 121, 122, 123. Entonces el cuerpo de Dean finalmente empezó a relajarse. Dos minutos. Pensó Sam.

"Becca, cómo vamos, ¿falta mucho?"

"Ya casi llegamos." Contestó ella.

"Dean, hey, ¿me escuchas?"

"Smmm."

"Aquí estoy. Aquí estoy. Ya vamos a llegar. Todo va a salir bien." Sam no sabía si lo que decía era más para confortar a su hermano o para confortarlo a él.

"No las… tomé." Dijo Dean débilmente.

"¿Qué cosa, Dean? ¿Qué no tomaste?"

"Pastillas. Anti… convul…"

"¿Tienes esa clase de pastillas? ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué no las tomaste?" Dijo Sam más duramente de lo que hubiera querido. A veces su hermano podía portarse como un niño que se resiste a tomar su medicina.

"Me dan… náuseas… no quería… estar mal… en la cena." Respondió Dean con esfuerzo.

"Está bien, está bien. No es tu culpa. Luego investigaré sobre esas pastillas y veremos qué podemos hacer, ¿de acuerdo?" Dijo Sam tratando hacer sentir mejor a su hermano. Voy a hablar con tu doctor y me voy a encargar de tus medicinas. Esto no va a volver a pasar. No mientras yo esté cuidándote.

"Llegamos." Anunció Becca estacionando el auto frente a la puerta de emergencia y bajando rápidamente para pedir ayuda.

"Llegamos, hermano." Dijo Sam apretando la mano de Dean. "Todo estará bien, lo prometo." Sam no sabía si podría cumplir esa promesa pero por primera vez, desde hacía mucho tiempo, rogaba al cielo que escuchara su plegaria.

*************

Cuando Dean volvió a despertar el panorama que lo recibió fue muy distinto al de la vez anterior. No estaba en un auto sino en una cama y había un sonido constante que lo molestaba. Maldición, estoy en un hospital. Pensó al darse cuenta de que el sonido era el del monitor que registraba sus signos vitales. Una vez que pudo abrir los ojos se encontró con la sorpresa de que estaba solo. No había doctores ni enfermeras ni Sam. Ya iba a empezar a preocuparse cuando escuchó la voz de su hermano en la puerta.

"Puede despertar en cualquier momento."

"Luces terrible, Sam. Ve a darte una ducha y a descansar un poco. Yo me quedaré con él." Respondió una voz femenina.

"No te ofendas, Lisa, pero creo que Dean preferiría verme a mí cuando despierte."

"Créeme. No le va a gustar verte tal como estás ahora, sólo lo vas a preocupar más. Por lo menos ve a asearte y tomar una taza de café."

"Pudiste traerme una."

"Si lo hubiera hecho no tendría ninguna excusa para mandarte a descansar."

"No lo sé. Dean puede despertar."

"De acuerdo, Sam, hagamos esto. Una hora. Sólo te pido que descanses una hora. Es una suerte que haya un motel junto al hospital. Ve a dormir unos minutos y luego regresas. Si Dean no ha despertado en las diez horas que has estado aquí no lo va a hacer ahorita. Así que anda. Yo me quedo aquí y te llamo si es que despierta."

Dean notó que su hermano dudaba y aunque le parecía bien la idea de que Sam descansara, no quería quedarse solo con Lisa. No mientras estuviera en esa cama de hospital. No mientras se sintiera como un despojo humano que ni siquiera tenía fuerzas para alzar la voz y llamar la atención de su hermano.

"Tú ganas." Dijo finalmente Sam. "Voy a despedirme."

"No tiene caso, Sam. Dean está durmiendo, es algo que tú deberías hacer. Anda, apresúrate." Dijo finalmente Lisa empujando al menor de los Winchester lejos de la puerta. "Me toca hacer guardia."

"¿Prometes llamarme en cuanto despierte?"

"Lo prometo."

Sam se alejó renuentemente mientras Lisa entraba a la habitación y se sentaba junto a Dean. Tan pronto lo vio despierto se sobresaltó y se paró para alcanzar a Sam, pero pareció cambiar de opinión y sin decir una palabra volvió a sentarse.

"Despertaste" Dijo Lisa sonriendo. Dean no quería responder. Sentía que su lengua estaba hinchada, quizás se la había mordido durante el ataque, lo que menos quería en ese momento era sonar como idiota frente a Lisa.

"Sam" Fue lo único que se atrevió a decir.

"Fue a descansar. No debería llamarlo porque el pobre necesita dormir, pero prometí hacerlo."

¿Por qué no lo haces, entonces? Quería decir Dean, pero las palabras parecían resistirse a salir de su boca. "Sam." Volvió a decir al no poder articular una oración completa.

"Lo llamaré, cuando termine contigo." Dijo Lisa.

A falta de palabras, Dean sólo podía usar su rostro para expresarse. Lisa sonrió al ver la expresión de sorpresa en el hombre que le robaba el aliento.

"Becca me contó que escuchó a Sam decirle al doctor sobre tu… condición."

Lo que me faltaba. Pensó Dean. Que Lisa me tenga lástima. Dean volteó la cabeza para evitar la mirada de Lisa y ésta debió notar su agitación porque añadió inmediatamente.

"Hey, hey, está bien, lo siento, sé que no tengo derecho a entrometerme en tu vida pero, sólo quería decirte que…" Lisa puso su mano en el rostro en de Dean para obligarlo a mirarla. "…que estoy contigo. Pase lo que pase. No sé qué has decidido aún pero si quieres quedarte voy a estar aquí, apoyándote."

Dean aún trataba de recobrar el aliento. Era un fastidio agitarse tan rápido, como si le costara llevar oxígeno a cada parte de su cuerpo. Pero mientras lograba controlar su respiración pudo ver en los ojos de Lisa que era sincera. No había lástima en ellos. Había ¿amor?

Cuando Dean había conocido a Lisa no había habido amor, sólo atracción. Y cuando la había visto por segunda vez había estado Ben y en todo caso Dean se había enamorado de la idea de tener una familia. Pero si pensaba en Lisa solamente, ¿qué era lo que sentía? Si no existiera Ben, ¿aún así querría quedarse con ella para siempre? Por primera vez Dean empezó a cuestionarse con respecto a sus sentimientos por la joven. ¿Sería que quizás ella lo amaba? Y si era así, ¿sería posible que él también la amara?

"Aún no sé… qué voy a hacer." Respondió Dean con dificultad.

"No tienes que decidirlo en este instante. Y no te esfuerces demasiado, el doctor dijo que estarías algo débil al despertar". Lisa sólo se quedó mirándolo y sonriendo. Nunca se cansaría de mirar esos hermosos ojos verdes y el sólo pensar que había una sentencia de muerte sobre él la hacía querer llorar. Pero debía controlarse. Lo que Dean menos necesitaba en este momento era que ella llorara como una magdalena frente a él.

"Ben… ¿lo sabe?" Preguntó Dean preocupado.

"No. Primero quería hablar contigo. Depende de ti si quieres que Ben lo sepa."

Dean asintió. Tendría que pensarlo. No se había imaginado estar en esa situación. Planeaba irse como la última vez cuando el infierno lo esperaba. Si no había querido preocupar a Lisa y Ben entonces, tampoco quería hacerlo ahora.

"Ahora voy a llamar a Sam, aunque sólo sea para que lo mandes a descansar personalmente." Lisa sacó el teléfono y marcó el número de Sam. Sin duda éste llegaría antes de que pudiera colgar.

**************

Está de más decir que Sam estaba asustado. Más que eso. Estaba aterrorizado. Había hablado con el doctor que atendió a su hermano y éste no le había dado muchas esperanzas. Pero había una posibilidad. El doctor le había hablado sobre un tratamiento de radiación. La primera opción sería cirugía para tratar de remover la mayor cantidad de células cancerosas, pero el tumor estaba ubicado de tal forma que sería demasiado riesgo intentar una operación. El siguiente paso era entonces Radioterapia.

"En verdad le recomiendo este lugar. Es el mejor del país. Si empieza el tratamiento inmediatamente aumentan las posibilidades de su hermano." Había dicho el doctor.

El rayito de esperanza que había iluminado el rostro de Sam se había extinguido cuando el doctor había tenido que responder a una pregunta directa. ¿Podemos o no podemos vencer este cáncer? Al doctor no le había quedado más remedio que responder con la verdad. Lo más probable era que aún con las terapias el tumor no desapareciera completamente. Iba a regresar y entonces se iba a convertir en una lucha constante para retrasar su crecimiento. En otras palabras, lo único que podían comprar era un poco más de tiempo. ¿El costo? La calidad de vida de su hermano.

Tiempo, por lo menos podría tener un poco más de tiempo para encontrar una cura sobrenatural. Pensaba Sam sentado en una banca del parque.

Los hermanos habían alistado sus cosas y se preparaban para partir. Ben no había querido despedirse de Dean con un simple "Hasta luego", sino que había insistido en que fueran a la feria que se había instalado en el parque. Dean aún no estaba al 100 por ciento pero sabía que esa era probablemente la última vez que vería al pequeño así que mientras Sam meditaba sobre el curso a seguir, Dean se divertía en los juegos con Ben y Lisa.

"¿Qué haces tan solo y pensativo?"

Sam se sobresaltó al escuchar la suave voz de Becca que se sentaba a su costado.

"Pensé que no podrías venir." Dijo Sam.

"Estuve arreglando algunos asuntos. Ya sabes, ahora que George está bajo custodia policial otra vez, pues, tenía que ir a dar mi declaración OTRA VEZ." Añadió Becca cansada.

"¿Estarás bien?"

"Ya he pasado por esto antes, estaré bien." Becca hizo una pausa. "Tú, ¿estarás bien?"

Sam la miró a los ojos con tristeza y por un momento le recordó aquellas conversaciones con Jess cuando él extrañaba a su familia y ella simplemente se quedaba a su lado y lo abrazaba. Él nunca le había hablado sobre su padre y su hermano, y ella lo entendía. No preguntaba nada. Sólo le preparaba chocolate caliente y se sentaba junto a él. Eso era suficiente. Ahora, ya no estaba y hacía mucho tiempo que Sam no se sentía reconfortado como en ese entonces cuando los problemas eran tan pequeños.

"Dean es todo lo que tengo." Dijo con voz quebrada.

"Lo sé. Y sé que vas a hacer todo lo posible para ayudarlo. Pero ¿sabes qué es lo mejor que puedes hacer? Estar con él. No importa lo que pase." Aún si él muere. "Sólo quédate con él. Y si necesitas a alguien con quien hablar, sabes dónde encontrarme."

Sam sólo asintió y ambos se quedaron sentados, en silencio, simplemente disfrutando el ruido de las risas de los niños y viendo sonreír a los seres que más amaban en este mundo.

*******************

"No puedo creer que me hayas convencido de hacer esto, Sam." Dijo Dean por enésima vez esa mañana.

"Es el mejor lugar en el país en lo que se refiere a tumores cerebrales, Dean."

"Ambos sabemos que estoy perdido, no tiene caso que venga acá." Respondió Dean revolviéndose en su silla.

"Dean, lo prometiste."

"Lo sé, lo sé." Interrumpió Dean. "Actitud positiva y todas esas estupideces. No sé de dónde sacas esas ideas."

"Sólo inténtalo, ¿de acuerdo?" Dijo Sam a punto de perder la paciencia.

Estaban a punto de empezar el tratamiento de Radiación y esta era su primera sesión.

"¿Has leído los efectos secundarios de esto?" Dijo Dean hojeando un panfleto. "¿¡Disminución del apetito sexual!? Ah no, me voy de aquí." Dean se levantó y su hermano lo siguió inmediatamente tomándolo del brazo.

"Dean, ya basta." Susurró Sam con firmeza para no llamar la atención de las demás personas en la sala. "Por favor, tú has tenido peores, unos cuantos efectos secundarios no te van a matar…" Sam se calló inmediatamente dándose cuenta de lo que acababa de decir. Una vez que ordenó sus pensamientos continuó. "Sólo inténtalo unas semanas…"

"Son sesiones diarias, Sam."

"Lo sé, y voy a estar contigo en cada una de ellas. Lo prometo. Tú sólo tienes que tolerarlas. Eres fuerte, Dean, si otros pueden tú también puedes."

Dean sintió que tenía que probarle a su hermano que era cierto lo que decía. No quería decepcionarlo. Además, Sam había prometido estar con él y aunque nunca lo admitiría en voz alta, eso era lo que le dio la fortaleza que necesitaba.

*****************

Cuatro semanas habían pasado y Dean no se sentía mejor que antes. Aunque le habían dicho que las náuseas debían disminuir, él sentía que habían aumentado. Como si no fuera suficiente había perdido el sentido del gusto y lo poco que podía comer no lo podía disfrutar. Ahora se encontraba frente al espejo del baño con el peine en la mano y un mechó de cabellos en este.

Me pregunto si las chicas todavía me van a mirar. Pensó Dean observándose detenidamente. A menos que estén ciegas. Continuó notando la palidez de su rostro y las ojeras que adornaban sus ojos. Había perdido peso pero aún atraía miradas al entrar a algún lugar, y es que cuando estaba fuera cuidaba mucho su actitud. Más que por él, lo hacía por Sam.

Sonrisas, flirteos, Dean trataba de ser el mismo de siempre. No le había dicho a su hermano sobre sus síntomas ni le había dicho que ya no le sentía el sabor a las comidas. Por suerte los dolores de cabeza sí habían disminuido y le era posible disimularlos. Pero cada vez que Dean estaba solo, se permitía ser él mismo y se la pasaba sentado escribiendo en un diario.

Si alguien lo hubiera visto habría pensado que era un anciano escribiendo sus memorias. Estando solo, Dean se permitía no sonreír y el avance de su diario permanecía en secreto para Sam. Los últimos días casi no había salido de la habitación de motel. Sam se había ido a investigar un caso que según su contacto podría darle una cura para su hermano y había dejado a Dean para que siguiera su tratamiento.

Ahora Dean se encontraba más deprimido que nunca y aunque Sam lo llamaba dos veces al día de todas formas un cierto sentimiento de abandono se había apoderado de su corazón. Todo eso se había visto empeorado cuando Sam había dejado de llamar desde el día anterior.

"Bueno, será mejor que termine esto antes de que regrese Sam. Si es que regresa." Musitó Dean. "A quién quiero engañar, soy sólo un patético moribundo que va a terminar sus días solo en un apestoso cuarto de motel. Sam no va a regresar. Mejor para él. Tiene toda una vida por delante. No debería desperdiciarla junto a mí."

Dean tomó una rasuradora y la encendió sin atreverse aún a usarla.

"Es sólo cabello. Volverá a crecer." Se dijo a sí mismo. "Voy a parecer una bola de boliche." Agregó. "No seas una niña, es sólo cabello, lo tendría así si hubiera sido un marine."

Dean tomó aire y empezó a deshacerse del cabello que le quedaba. La zona que recibía la radiación era la más afectada y Dean había decidido emparejar todo antes de que se notara.

"Papá tiene cabello negro." Dijo el pequeño Dean jalando el cabello de su padre con suavidad.

"Mamá no. Mamá es como yo." Añadió el pequeño sonriendo y estirando los bracitos para que su mamá lo cargara.

"Así es Dean. Tú cabello es rubio como el mío."

"Mi cabello es corto." Volvió a decir Dean con tristeza. "No es como el tuyo."

"Si quieres lo podemos dejar crecer un poco."

"Mary, no creo que sea buena idea." Dijo John temiendo ver a su hijo convertido en una niña. Lo cierto es que esos hermosos ojos verdes y hermosas facciones podían traerle problemas algún día.

"Sólo un poco, John" Respondió Mary besándolo y terminando así la discusión.

"¿Mi cabello va ser bonito como el tuyo? Preguntó Dean sonriendo otra vez.

"Así es mi ángel."

"¿Y mi hermanito? ¿Cómo será su cabello?" Preguntó el infante tocando la barriga de su mamá que empezaba a crecer.

"Ya lo sabremos cuando nazca." Rió Mary. "Pero quizá sea como el de tu padre. No queremos que se ponga celoso ¿verdad?" Susurró juguetonamente haciendo reír a su hijito.

Cuando Dean terminó de afeitarse la cabeza había lágrimas en sus ojos que se negaba a derramar. Agachó la mirada, se apoyó en la pared y se sentó en el frío piso del baño. No sabía qué lo había hecho quebrarse emocionalmente esta vez. Los recuerdos de su madre o la ausencia de su hermano.

***************

Levántate. Levántate. Ya es tarde. No voy a llegar. ¡Vamos, levántate! ¡Qué pasa contigo! ¡Eres un Winchester! ¡Levántate! ¡Saca fuerzas de tu obstinación, siempre hay algo más que dar! ¡LEVÁNTATE!

Pero esta vez no había más de dónde sacar. Dean volvió a caer de cara en el piso de la habitación y quedó inconsciente.

*********************

"Buenos días, vine a recoger a mi hermano, Dean Nugent. ¿Ya terminó su sesión?" Preguntó Sam agitado a la recepcionista.

"Nugent, Nugent... Oh, sí, el doctor vendrá a hablar con usted en un momento." Anunció sonriendo la joven.

"Sr. Nugent. Qué gusto verlo, íbamos a llamarlo para asegurarnos de que todo estuviera bien." Dijo el doctor acercándose a Sam.

"¿Llamarme? ¿Por qué, acaso Dean no ha estado viniendo?" Dijo Sam entre preocupado y molesto.

"Bueno, Dean ha estado viniendo, con usted, ¿verdad?" Dijo el doctor sorprendido ahora él. "Es sólo hoy que no se ha presentado y temíamos que hubieran tenido algún problema ya que últimamente su hermano no se ha estado sintiendo bien."

"Yo tuve que viajar a arreglar algunos asuntos familiares, estuve fuera una semana. Recién he llegado y quise pasar por Dean."

"Sr. Nugent, de haber sabido que su hermano estuvo solo estos días le habríamos enviado una enfermera para asistirlo. No es recomendable que esté sin compañía en su condición."

"Pero, el tratamiento, ¿no está surtiendo efecto? Dean me dijo que se sentía mejor."

"Lo normal sería que así fuera. Este tratamiento es bastante efectivo y disminuye considerablemente el tumor pero el caso de su hermano es un caso muy particular. La radiación no sólo no está eliminando las células cancerosas sino que éstas parecen estarse multiplicando, lo que ha aumentado las molestias en su hermano. Incluso le sugerí detener el tratamiento y considerar otras opciones, pero dijo que lo pensaría y que me daría una respuesta esta semana. Cuando no se presentó hoy no supe si era porque se había sentido mal o porque había decidido abandonar la terapia."

Si no te estabas sintiendo bien, por qué no me lo dijiste, Dean. Siempre tan terco.

"No se preocupe. Iré ahora mismo a verlo y discutiremos al respecto. Mañana vendremos a darle nuestra respuesta. Pero antes, dígame, ¿cuáles serían esas otras opciones?"

"Quimioterapia. Lamentablemente la cirugía está totalmente descartada y la radioterapia no está ayudando. Nuestra última opción es la quimioterapia. Siempre se trata de dejarla para el final o de evitarla pero me temo que es lo único que nos queda probar."

"¿Y usted cree que Dean tenga alguna posibilidad con la quimioterapia?"

"No quiero mentirle, Sr. Nugent, pero sus posibilidades son muy pocas. Además, su cuerpo parece reaccionar muy negativamente a estos tratamientos. La radiación tiene efectos secundarios pero en su hermano parecen intensificarse. No sé si la quimioterapia sería diferente. Es un método más agresivo y no sé si Dean esté en condiciones de someterse a él en estos momentos. Quizá convendría esperar un poco a que se fortalezca y entonces podríamos intentarlo."

En otras palabras, ya le está dando una sentencia de muerte a Dean.

"Entiendo. Gracias por ser tan honesto. Lo pensaremos y regresaremos a comunicarle nuestra decisión."

Sam se despidió del doctor y se dirigió rápidamente al motel donde había dejado a su hermano.

********************

El motel no estaba lejos. De hecho, sólo a un par de cuadras, por eso Dean había insistido en que Sam se llevara el Impala a su viaje, de todas formas él no lo iba a usar pues podía ir caminando a la clínica. Ahora Sam estaba estacionado frente a la habitación calmando los ánimos antes de entrar.

Un idiota, eso es lo que eres. Por qué no podías decirme que te estabas sintiendo tan mal. Es decir, yo tampoco estoy ciego, podía ver que no estabas al cien por ciento pero, si hubiera sabido, si tan sólo hubiera sabido, no te habría dejado.

Sam se sentía culpable de haber salido por una semana creyendo que Dean podría cuidarse. Lo que más lo había preocupado era haber perdido casi dos días enteros y no haber podido llamar a su hermano. No era su culpa, era culpa de ese curandero que no le había advertido cuánto podría demorar el "tratamiento" que le iba a aplicar. Pero eso ya se lo explicaría a Dean, tan pronto entrara a la habitación, por supuesto.

Sam finalmente salió del auto y caminó hacia la habitación esperando encontrar a su hermano durmiendo, viendo televisión, o quizá vomitando en el peor de los casos, pero lo que no esperaba encontrar Sam era a su hermano, en el piso, boca abajo y sobre un charco de sangre.

*************

¿Sabían que los reviews avivan mi imaginación? Je je, no quiero suplicar pero… está bien, está bien, suplicaré, ¡por favor, dejen un review! Y me cuenta qué les pareció :) Ya ven, lo de la escena de Dean frente al espejo cortándose el cabello fue sugerido por uno de ustedes, mis queridos lectores :) Hasta un próximo capítulo.