Amigos
- ¿Y bien, Rika? ¿Qué dices de salir a bailar ahora cuando salgamos?- preguntó Yuri a la pelirroja, mientras pasaba a su lado llevando una bandeja cargada de platos sucios.
- ¿Bailar? No he ido a bailar desde que…
- … desde que te separaste de Matt. Sí, lo sé. Por eso mismo, necesitas rehacer tu vida completamente, conocer gente nueva, mover tu esqueleto, tomarte unas cervezas…- añadió la morena, deteniéndose frente a la joven.
- No lo sé, Yuri… Tampoco tengo ropa adecuada…
- Aquí no, lo sé. Tampoco yo. Pero no dije que iríamos derecho… Pasamos "por las casas" antes de salir para allá. Ándale…
- No lo sé…
- Vamos, Rika. No seas amargada…
- Está bien… espérame que recojo los platos de esta mesa…
- Ok. Yo llevaré esto para el fregadero…
Las muchachas terminaron con el trabajo que les quedaba. Los repartidores comenzamos a llegar, pero cuando yo arribé ellas ya se habían ido.
"¿En qué quedó? ¿Viene o no? Ya arreglé con algunas personas", leía el sms que envié a Yuri.
"All good, nos vemos allí. Oye, pasa por mí, que tengo varias cosas que comentarte…", fue la respuesta que recibí con entusiasmo.
En cuestión de una hora y media, toqué bocina en la casa de Yuri. La muchacha al reconocer el minivan, salió de su casa y cerró la puerta con llave. Luego, se acercó corriendo a la vereda.
- Hola…- musitó- Mucho mejor así… así nos vamos más rápido…
- Eso pensé… ¿y bien? Te escucho- añadí, poniendo en marcha el vehículo.
- Bueno. Estuve hablando con Rika hoy de tarde… hablamos acerca de muchas cosas… lo que me llevó a sacar variadas conclusiones…
- Tú sólo dime…
- Bien… Rika aún sigue muy dolida por lo que pasó con Matt…
- ¿Matt se llamaba su novio?
- Así es… Matt Ishida… No ha podido olvidarlo… la veo muy difícil para ti, Ryo…
- ¿Te dijo algo más? Porque de ese tema del no olvido no quiero hablar.
- Me dijo que eras lindo… pero confesó que le pareces muy brusco… que… le chupaste los dedos… - añadió algo exaltada la joven.
- Bueno… no pude con la tentación… ella me dio las ciruelas en la boca… y me gustaron sus dedos…
- Ryo… te dije que no era una persona fácil. Vas a espantarla si la acosas de esa manera.
- De acuerdo… lo admito- vacilé- Prometo que no volverá a suceder… trataré de pedirle disculpas… pero no es mi culpa- añadí convencido.
- ¿Cómo no?
- No es mi culpa que me dé de comer en la boca, que sea la mujer más hermosa que he visto y que me haga perder la cabeza como ninguna…
- Tampoco la conoces lo suficiente como para decir eso…
- Bueno… quizás no demasiado… pero las tres veces que hablé con ella me enloqueció.
- Pero no puedes saber si las próximas doscientas que le hablarás te hará sentir lo mismo.
- Nunca me había pasado esto, Yuri…
- Entiendo eso, Ryo… pero no me gustaría que te desilusiones con una desconocida… No te apures…
Toqué bocina en la casa de algunos de mis amigos. El viaje continuó alegre. El coche no tardó en llenarse de jóvenes escandalosos. Por fin estacioné frente al baile.
Bajamos del vehículo y cruzamos la calle todos dispersos.
- ¡Rika!- gritó Yuri, sacudiendo una de sus manos sobre la cabeza, mientras corría hasta la joven.
- Hola, Yuri.
- ¡Qué bonita estás! Me gusta tu cabello suelto y laciado…
- Gracias… tú también te ves muy bien…
- Ven, vamos. Entremos…
Ingresamos al local. Las luces de colores y la música lo llenaban todo. Me acerqué por detrás de la pelirroja con disimulo.
- Ryo… - dijo sorprendida.
- Hola- musité en su oído- ¿Tu primera vez en este baile?
- Así es, aquí estoy de estreno- respondió guiñándome un ojo.
Con timidez la invité a bailar. Al verla titubear la arrastré a la pista. Estuvimos juntos cerca de seis temas. La joven no se atrevía a sostenerme la mirada, por lo que decidí no presionarla. Después de todo, en eso había quedado con Yuri.
La invité a tomar una cerveza a la barra. Accedió haciendo un leve gesto afirmativo con la cabeza.
Pedí la bebida y me dijo que quería salir, pues estaba un poco mareada. Y lo cierto era que pese a la refrigeración del lugar, la gran cantidad de gente moviéndose transpirada volvía el ambiente agobiante. Le indiqué que comenzara a irse, mientras recibía las botellas.
La invité a mi camioneta. Allí nos sentamos a tomar la cerveza. Cerrando los ojos se recostó en el asiento del copiloto.
- Ten…- le dije, ofreciéndole una botella.
Tomó un buen sorbo sin hacer ningún tipo de pausa.
- Está buena…- admitió sin virarse.
- Toma tranquila que aquí tengo más…- respondí yo, dando pequeños sorbos a la mía.
Permanecimos silenciosos unos minutos, mientras yo pensaba en encontrar un tema para hablar con ella.
- ¿Eres nueva aquí, Rika? Lo único que sé de ti es que estudias nutricionismo…
- Nunca había estado aquí, y cuando perdí el trabajo Yuri me consiguió el de mesera y por eso me mudé… Me gusta este lugar. Es bonito… me gustó mucho la playa también…
- ¿Te gusta hacer playa?
- Así es… hago playa todas las mañanas… desde muy temprano… me levanto a las siete de la mañana y bajo a eso de las siete y media. Y allí me quedo hasta el mediodía…
- ¿Tan temprano te levantas? Vaya… yo no me levantaría a esa hora... y menos para ir a la playa… - respondí notoriamente sorprendido por su respuesta y convencido de lo que decía.
- ¿No? ¿No te gusta la playa? No sabes lo que te pierdes…
- He ido algunas veces… pero no logra llamar mi atención… los niños tiran arena, las personas se sientan unas encima de las otras, los perros molestan… es un infierno…
- ¡Claro que no! Estás exagerando un poco… no siempre es así…
- Además… ¿qué se puede hacer en la playa? Yo iba cuando hacía surf, pero sino, las demás veces que fui, me aburrí terriblemente…
- Necesitas demasiada acción… bueno… en realidad, depende. Si vas solo probablemente te aburras. Yo que voy sola siempre me llevo algo para leer… o la radio para escuchar… o algún sudoku…
- ¿Te gusta el sudoku?
- Me encanta…
- Vaya. Es un juego que nunca entendí. Siempre me pareció muy fácil.
- Has visto pocos sudokus entonces… porque los más difíciles son terribles…
- Probaré con algún sudoku difícil entonces…
La joven dio el último sorbo a su botella, mientras que a mí me quedaba aún la mitad.
- Eres rápida para beber…- opiné mirándola sorprendido.
- Bueno… cuando uno debe matar los recuerdos es propenso a ser veloz en determinadas cosas capaces de ayudarlo…
- Matar recuerdos…- musité entornando los ojos- ¿Qué recuerdos son tan pésimos como para tener que matarlos?
- Los que a uno lo hacen sufrir…
- Hay cosas que te hacen sufrir, entonces.
- Quizás no sea un tema que tenga que hablar contigo…
- ¿Por qué no? Digo, no contaré nada a nadie si es lo que te preocupa. A veces hablar con alguien sirve para descargarse…
- Bueno. Pero es que no te conozco…
- Y aún así, aceptaste sentarte a mi lado en mi camioneta…
La joven se sonrojó. No supo qué replicar al respecto, puesto que yo tenía razón. Por eso, decidí tomar la iniciativa para evitar que la situación incómoda que se generó se extendiera aún más.
- Quizás eso sea una señal de que necesitas descargarte con alguien… de que necesitas conversar… ¿no crees?
- No lo sé. Quizás… - admitió antes de suspirar profundamente.
- Veamos… ¿tienes con quién hablar a diario, Rika?- inquirí, mirando a la muchacha.
- No siempre, para ser franca contigo. Todo el mundo está ocupado. Yuri tiene una familia de la que ocuparse, tiene pareja… lo mismo que el resto de mis amigos… además, hay varios de vacaciones… nadie tiene tiempo para mí.
- No creo eso. No creo que alguien no pueda hacerse un poco de tiempo para ti… de seguro que hay algún afortunado que recibe tu tiempo y te lo retribuye de igual forma...- respondí, tratando de presionar su herida para hacerla hablar.
- Te equivocas. Quizás hubo algún afortunado… pero ya no…
- ¿Ya no?
- El muy perro me metía los cuernos…- dijo ella perdiendo el brillo de su mirada.
- Vaya. La verdad es que lo siento mucho, Rika…
- No te preocupes. Quizás, después de todo, lo merecía. Dame tu botella.- pidió, tomándola rápidamente.
- De acuerdo. Ten…- dije, cediéndosela completamente- Pero no quisiera que te emborracharas…- musité, viéndola sorber ininterrumpidamente el casi medio litro de bebida que quedaba.
La joven hizo un gesto de curiosidad con las cejas.
- Verás- comencé sin dejar de mirarla- La mujer más hermosa de la tierra me dice que está triste y quiere olvidarse de un cabrón que la hizo infeliz dándose el lujo de serle infiel, sentada, a mi lado, dispuesta a emborracharse… ¿crees que no estaría tentado a hacerle el amor aún sin su consentimento, muy fácilmente, puesto que en ese estado es vulnerable y no podría resistirse?
- Eres un galán demasiado atrevido…- opinó sin poder evitar la sonrisa.
- Lo soy…- respondí riendo.
- Hagamos la prueba- propuso- Tráeme otra cerveza. Verás como no me emborracho.
- De acuerdo- asentí, absolutamente tentado, bajando de la camioneta para cumplir con el pedido.
En lugar de traer una sola, conseguí que me vendieran un casillero. La joven no daba crédito a lo que veía.
- Vaya… de verdad quieres emborracharme…-opinó abriendo grandes sus hermosos ojos claros que brillaban gracias a la luz de la luna.
- Ten- le dije, alcanzándole una botella y agarrando una para mí.- Bebamos, Rika.
- Bebamos…
Entre los dos acabamos con casi toda la cerveza. Ambos estábamos muy borrachos. Demasiado borrachos.
La joven me miró.
- ¿Ves cómo no? – inquirió, arrastrando la lengua.
- Claro que sí… y estás peor que yo…- le dije, reclinando completamente su asiento. Ella cerró los ojos, mientras me trepé sobre ella y volqué el líquido de la última botella sobre su pecho.
- Divertido… pero estás desper… desper… diendo…
- diciando… - seguí, comenzando a pasar mis dedos sobre su piel mojada de alcohol.
- Qué cobarde…- añadió abriendo su blusa de par en par- Así no estás aprovechando nada… si lo… haces directam… ente es más… fácil…
Le arranqué el sostén mojado y lo escurrí sobre su pecho. Lo hice a un lado y lamí de arriba abajo su piel pálida y suave, sus simientes, sus montañas, sus valles. Ella casi inconsciente no ofrecía ningún tipo de oposición, sino que más bien, estaba entregada a disfrutar de todo el goce que aquello le producía.
Con mi lengua comencé a subir lentamente por su cuello, luego a su rostro. La observé sin mirarla. Algo dentro de la inconsciencia nos impidió llegar aún más lejos.
- Tengo sueño…- musitó, aún debajo de mí.
- También yo…
Me acomodé sobre ella y abrazados no tardamos en dormirnos. Recién sol al amanecer logró sorprender nuestras pieles y hacernos sentir sumamente confundidos por cómo nos encontramos. El alcohol había sido tanto que nos hizo olvidarlo todo. Y como incidente inconcluso y misterioso lo dejamos. Quedamos en no tocar el tema hasta recordarlo todo con claridad.
- Creo que no hicimos el amor… por suerte… ¿Amigos? – inquirió ella, extendiendo su mano.
- Amigos- respondí yo sonriendo, apretando suavemente su mano con la mía.
