Condenado

- ¡Rika!- grité agitando la mano, mientras corría para alcanzar a la pelirroja que avanzaba hacia la pizzería.

Se detuvo y esperó a que me acercara.

- Está preciosa la tarde… ¿has visto, Ryo?- comentó con los ojos nostálgicos.

Observé el cielo. Ya estaba anocheciendo. El rosa de la bóveda celeste que comenzaba en el horizonte, se iba oscureciendo a medida que alzaba mi vista. Pasaba por el lila, el violeta y el azul, cada vez más oscuro. De sol ya no quedaba rastro alguno.

- El cielo es maravilloso…- continuó la joven, tomándome del brazo para proseguir con la marcha- ¿Qué te sucede, Ryo?

- No sé… nada… me quedé pensando en nada…

- Estás muy filosófico entonces…

- ¿Tú crees?

- Ryo… tengo que hacerte algunas preguntas…

- ¿A mí? ¿Preguntas?

- Sí. A ti…

- ¿Acaso son preguntas de rutina, doctora?- pregunté, enfocando mis ojos en los suyos.

- Algunas son preguntas de rutina y algunas estrictamente personales…

- ¿Personales?

- Íntimas. Debo admitirlo…- respondió a la vez que su rostro dibujaba un gesto travieso.

- Escucho primero las de rutina, que siempre son las más aburridas. Y luego seguimos con las preguntas excitantes…- proseguí sonriendo, con tono jocoso- Te escucho.

- ¿Recuerdas que te dije que te iba a hacer una dieta para mejorar tu alimentación?

- Mmmh… ehh… sí…- titubeé mirándola con picardía.

- ¿Es mentira que te alimentas así de mal?

- Bueno…, en realidad…

- Lo sabía- declaró sonriendo, sin dejarme terminar la frase.

- ¿Cómo lo sabías?

- Bueno… estás demasiado bien físicamente como para estar mal alimentado…

- ¿Demasiado bien?

- Bueno… eres grande, ancho… musculoso…- comenzó poniéndose nerviosa- … no tienes problemas de atención, ni te falta inteligencia, ni vives hambriento, ni te falta energía ni nada que indique carencias nutricionales…

- Eres toda una profesional en tu materia…- halagué viéndola fijamente.

- Soy profesional en todas las materias…

- ¿Ah, sí? Interesante…

- Sí…, porque además, ya me di cuenta de que lo que querías era coquetear conmigo…

- Eres demasiado bonita e intrigante como para resistirme a coquetearte…- fue la galante respuesta que le di.

- ¿Ah sí? ¿Y a cuántas le habrás dicho lo mismo? – preguntó con curiosidad, mirándome.

- Pelirrojas, sólo una. Y ésa eres tú.

- ¿Y a las otras?

- No se lo he dicho a nadie más, Rika.

- ¿No?

- No…

- ¿Lo juras?

- Lo juro. Ninguna otra me ha gustado tanto como tú.

- Jaja. ¿Esperas acaso, galán, que te crea? – inquirió, recostándose en un murito.

- Espero que sí – comencé a decir, acercándome a ella, reduciendo a un mínimo la distancia que nos separaba- ¿Sabías que estar tan cerca de ti me vuelve loco?

- ¿En serio? ¿Qué sientes?- preguntó, aprovechándose de mi tensión, acariciando mis labios con los suyos mientras hablaba, y mi pecho con sus manos hábiles.

- Siento que exploto… siento ganas de…- musité entrecortadamente, puesto que buscaba capturar sus labios.

- ¿De qué, Ryo?- inquirió, tentándome pero a la vez haciéndome sufrir porque no se entregaba al beso.

- De comerte… de comerte entera… de comerme esos labios…- seguí, tratando inútilmente de concretar mis dichos.

- No creo que sea lo mejor, Ryo… ¿podemos dejar de coquetear? ¿Puedes abandonar el ritual de pavo real?- pidió, alejando bruscamente su rostro del mio- De lo contrario, llegaremos tarde.

Suspiré con pesadez tratando de disipar toda esa excitación que había sentido. Ella me observó con curiosidad, mientras retomamos nuevamente la marcha.

- ¿Siempre le haces eso a los hombres?- pregunté finalmente, aún con el corazón en la boca.

- ¿Qué cosa, Ryo?

- Eso…

- ¿Eso? ¿A qué te refieres?

- A… bueno… volverlos locos…

- ¿Excitarlos?

- …

- No. Sólo anduve con un hombre en mi vida, a diferencia de ti, que has andado con muchas mujeres.

- ¿Y lo torturabas así como a mí?

- No.

- ¡Qué solidaria! O sea que soy yo quien te inspira esa maldad – concluí, cruzándome de brazos y mostrándome molesto.

- Tú me inspiras ese no sé qué que nunca nadie me inspiró y haces generar cuando te tengo cerca un fuego que nunca sentí, que me impide entregarme a ti ahora porque me hace creer que si te hago delirar por mí durante un tiempo prudencial gozaremos como nunca cuando estemos realmente enamorados… - declaró con un brillo especial en sus ojos al ver aparecer la pizzería frente a nosotros.

- ¿No crees que estoy de verdad enamorado de ti?

- No.

- Rika…

- Entremos, Ryo… Estamos llegando tarde…

- Mierda…- murmuré con disgusto, mirando al suelo.