Amargo Sudoku

Logró olvidar el altercado con Matt. Al menos, claro, eso era lo que demostraba.

Salimos a bailar durante las noches siguientes. Rika meciéndose entre mis brazos al son de la música se veía muy feliz. Parecía haber recuperado del todo la sonrisa.

Sin embargo, alguien ha dicho que siempre es la calma lo que precede a la tormenta. Y esas cuestiones son siempre de creer o reventar.

Aquella mañana de sábado, se levantó temprano y bajó a la playa.

El bikini rojo goteaba agua que se deslizaba dejando leves rastros sobre la piel apenas dorada.

"Sudoku, sudoku, sudoku… ¿dónde estás?", se preguntó a sí misma, buscando la revista de sudokus dentro del bolso, mientras se sentaba en la reposera.

Apenas comenzaba a rellenar los casilleros con los números, cuando algo le hizo sombra.

- Ryo… ¿te caíste de la cama? – inquirió mientras levantaba sonriente y ansiosa la cabeza.

- ¿Ryo?- preguntó aquella maldita voz - ¿Cómo estás, Rika?

- Andate, Matt por favor… Estaba bien hasta que te apareciste…

- No puedo irme, Rika. Tenemos que hablar. Debes escucharme…

- Nada de lo que tú tengas para decir me interesa. ¿Te puedes ir? ¿Puedes dejarme tranquila? Anda, vete ya. Vete.

- Rika… tengo muchas cosas para decirte… creo que mereces una explicación de todo lo que sucedió… Rika… Yo te amo…- musitó el joven desesperado, arrodillándose ante la joven.

- No me interesa… ¿Puedes irte? Me tapas el sol y me molestas.

- Rika. ¿Te has olvidado de mí? ¿Ya no me quieres? ¿No recuerdas lo loca que estabas por mí? ¿Lo felices que éramos cuando estábamos juntos? ¿No lo recuerdas? – estalló él, tomando las manos de la joven entre las suyas, mientras la veía fijamente a los ojos.

- Es tarde para que vengas a arengarme… Vete ya, Matt. No me hagas perder el tiempo.

- Rika, por favor. No seas cruel… Déjame explicarte qué fue lo que sucedió…

- ¡Vamos, Matt! – gritó la joven, liberando sus manos con brusquedad – Tú lo sabes muy bien… Yo lo sé muy bien también. Eres un vil traidor. Te acostaste con medio país mientras estabas conmigo. Hice oídos sordos a todos los que me dijeron, por tonta. Porque pensé que podía confiar en ti… pensé que eras realmente confiable. Fui una tarada. Tú eras un machista estúpido, que caía fácilmente rendido ante un par de piernas. Déjame tranquila que estoy bien sin tu desagradable presencia…

- No es todo tan así…

- ¿Ah, no? ¿No es tan así? ¿Cómo es, Matt? No me hagas reir…

- Rika… no seas tan cruel conmigo. Me equivoqué. Me equivoqué muchísimo. Quiero que me perdones… quiero que aceptes mis disculpas…

- Déjame ya. No quiero tus disculpas, déjate ya de pavadas. Vete de aquí o te saco a patadas – amenazó harta ya de toda esa patraña.

- Rika…- musitó el joven acercando su rostro al de ella – Te amo, muñeca. Quiero que estemos juntos como siempre estuvimos… Me está matando el no tenerte cerca de mí todo el tiempo… Me mata despertar cada madrugada sin encontrar tu cuerpo tibio sobre mí… Me destroza abrir los ojos cada mañana y no encontrar tu rostro a mi lado…

- Sí, claro, Matt… Como que cuerpos arriba, abajo o al lado tuyo nunca faltan. Déjate de pavadas y ve a llevar a tu muñeca de turno a almorzar que debe estar muriendo de hambre… luego de una excitante noche de sexo.

- Rika… por favor… sé que aún me amas. Sé que aún no me olvidaste. No seas tan ruda conmigo… después de todo… tú también cometiste errores.

- ¿Yo? ¿Qué error he cometido? ¿Alguna vez te falté? ¿Alguna vez te fui infiel? ¡No seas mentiroso! ¡Pensá muy bien lo que estás diciendo!

- ¿Ahora no estás con alguien? ¿Qué hay de ese Ryo? ¿Quién es?

- Ryo es un amigo… además… ¿a ti qué carajo te importa? Ya no estoy contigo Matt, y puedo hacer lo que quiera con mi vida. No tengo porqué darte explicaciones... Vete de aquí…

- No me iré hasta que…

- ¿Hasta que qué? ¿Hasta que te diga lo que quieres oir? ¿Hasta que diga que fui una estúpida, que te dejé porque soy una resentida, qué cualquiera se puede equivocar… y más un ser tan perfecto como tú?

- Rika, por favor…

- Escucha bien esto y vete. No te quiero más. Te desprecio. Nunca había sentido tanto asco de nadie… ¿sabes lo que hice cuando me separé de ti? Me hice un lavaje de hipoclorito. Me lavé con hipoclorito y tomé litros y litros de desinfectante… así no me quedaban rastros de tu despreciable cuerpo. Vete ya que me das asco… el aroma de tu piel me repugna. Tu aliento es lo más asqueroso que olí en mi vida…

- No te creo nada… Ven aquí…- dijo él, tomando a la joven por las muñecas y levantándola de la silla con brusquedad.

Sus rostros estaban demasiado cerca. Rika con su expresión pétrea no demostraba absolutamente nada.

- Bésame…- pidió Matt, tratando de rozar los labios de la joven con los suyos.

Rika movió la cabeza hacia el costado con dureza. Se mantuvo erguida y firme, frente a un hombre que comenzaba de a poco a perder los estribos al vivir lo que nunca había vivido: el fracaso amoroso.

- ¡Carajo! ¡Te dije que me besaras! – gritó enfurecido.

- ¡Lárgate de aquí! ¡No quiero nada contigo! ¿No entiendes? ¡Vete Matt o llamo a la policía!

Él la tomo por los brazos con violencia, pero Rika se soltó y lo empujó hacia atrás, haciéndolo caer sobre la arena.

Reptó tratando de acercarse a ella, pero la arena que Rika le lanzaba en la cara le impedía avanzar. Por fin desistió de aquel acoso.

- Esto no queda así…- gimió muy enojado- Ésta me la pagás…

- Andate de acá, hijo de puta – respondió ella, pateando arena para que se alejara.

El rubio se incorporó y sacudiéndose la arena se encaminó hacia la salida de la playa. La joven suspiró y tomó asiento. Sintió algo arder en su interior. Sintió arder sus ojos. Y no pudo evitar llorar como un niño. Lloró amargamente, como nunca antes lo había hecho.

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Notas finales: Perdón por demorarme tanto! Hace días que el site no me permite iniciar sesión… fue desesperante. Pero bué, por fin lo conseguí. Espero que les haya gustado este episodio. Por fin comenzó a moverse un poco el engranaje de la historia, jajaj. Eso era algo que muchos de ustedes reclamaban. ¿Un poco violento? Quizás sí, es justo admitirlo. En fin… hasta la próxima entrega. Saludos!!! Amélie