Consecuencias

Salté por sobre el portoncito y esquivé hábilmente las prolijas macetas llenas de flores coloridas, cuyos encantos apenas iluminaban los focos de luz blanca que apuntaban hacia la casa.

- ¿Qué sucedió? – inquirió Rika incorporándose del sillón, viéndome entrar a su casa - ¿Por qué quisieron hablar contigo y no conmigo? ¿Qué sucede, Ryo? ¿Por qué no me dejaste acompañarte? O al menos… esperarte…

- Sucedió lo que era lógico sucedería… a ti no te llamaron porque tú no tuviste nada que ver… tú no golpeaste a Matt…- respondí, perfectamente tranquilo.

- Claro que sí… yo también lo golpeé…

- Lo golpeaste fuera del local…

- ¿Qué te hicieron? ¿Te amonestaron?- preguntó impaciente.

- Me despidieron…

- Lo siento, Ryo…- musitó, abrazándome – Todo esto fue por mi culpa… no quedará así… hablaré con el dueño… no puede echarte a ti… tú no tienes la culpa de nada… le pediré que me echen a mí si eso permite que tú sigas trabajando… ¿por qué no me dejaste acompañarte? ¿Por qué no me dejaste esperarte al menos?

- Porque tú estabas muy nerviosa… y no hubiera querido que hicieras esa locura de renunciar para que yo trabaje…

- Ryo…

- Mi amor…- dije yo, observando sus labios carnosos con deseo.

- ¿Amor?

- Estás lastimada… ese enfermo te golpeó… ya lo denuncié…- añadí, acariciando su pálida mejilla sana.

- ¿Lo denunciaste?

- Por supuesto que sí, Rika… es un delito golpear a una mujer… y además…

- ¿Además?

- … es un crimen golpearte a ti…

La pelirroja se sonrojó visiblemente. Me observó con ternura.

- Déjame curarte las heridas…- musitó, mientras tomaba de la mesa que estaba nuestra izquierda el botiquín con el que me esperara.

- Déjame curarte vida…- dije yo, tarareando la canción, mientras sentía mi piel arder en las zonas lastimadas ante el contacto del algodón mojado.

- Déjame darte todo mi amor…- siguió ella distraída, antes de caer en la cuenta de lo que realmente había dicho.

- Claro que te dejo…- expresé sonriente, empezando a curar su mejilla con suavidad.

La joven no supo qué contestar. Y de verdad la entendí. Aún se encontraba muy aturdida con todo lo que había vivido. Besé su frente nívea y la observé atentamente.

- Te adoro tanto que no me interesan ni los golpes, ni el dolor, ni el desempleo, ni absolutamente nada Rika…- musité antes de atrapar sus labios en un beso mientras la dirigía hacia el sillón, haciéndola recostar.

- Ryo…- suspiró ella al sentir mi boca recorriendo su cuello tibio – Todo fue mi culpa…

- Basta de decir eso… tú no tienes la culpa de nada… el culpable soy yo que dejé que ese animal lastimara tu preciosa piel… te juro que lo habría matado…- lamenté, mientras acariciaba su rostro suave con las yemas de mis dedos.

- Bastante lo golpeaste… - musitó, apretando con fuerza una de mis manos - ¿Sabes algo, Ryo? No sé si la violencia sea buena o mala… Lo único que sé, es que pese a todo, me… ¿cómo decirlo? No quiero sonar egoísta…

- No sonarás egoísta… no te preocupes…

- Nunca nadie me había defendido así, Ryo…- murmuró sonrojándose levemente, desviando su mirada con timidez hacia un lado.

- ¿Y qué te pareció? Dilo… no sonarás egoísta…

- Bueno…, me sentí… querida…

- Tú eres lo que yo más quiero…, me alegra que te hayas sentido así princesa…- añadí, apoyando mi cabeza en su pecho que subía y bajaba con rapidez.

- Gracias, Ryo…

- Estoy para servirte.

- Aún así… no puedo olvidar lo que desencadenó la pelea. Las heridas, la pérdida del trabajo… tú no lo merecías… además…, no estás en condiciones de perder el trabajo… ¿no es así?

- Bueno…, no. Es cierto. Sólo los ricos pueden darse esos lujos… y yo no soy precisamente rico…

- Te prometo que haré todo lo posible porque lo recuperes…

- No quiero que te preocupes… no me quedaré sin trabajar ni moriré de hambre… No soy tan tonto.

- Lo sé. Y eso me alegra mucho. Mucha gente baja los brazos cuando pierde el trabajo… - meditó la pelirroja, acomodando mi cabello.

- Dime una cosa, Rika – pedí sintiendo la curiosidad surgiendo dentro de mí.

- Lo que quieras…- respondió un poco más tranquila, observando con interés los rasgos de mi nariz.

- ¿Qué tipo de relación tenías con Matt? ¿Era así de violento cuando estaba contigo? ¿Qué fue lo que sucedió?

- Pues… Ryo…- comenzó a decir mientras sus ojos se llenaban de lágrimas – Ahora que lo veo desde la distancia me doy cuenta de que nuestra relación era una mierda… De que ambos éramos una mierda… Ahora que estoy contigo… ahora que te conozco…- siguió, viéndome a los ojos – … me doy cuenta de que… nunca estuve realmente enamorada de él… ambos nos usábamos…, él quería sexo… yo quería… ¿qué sé yo? No sé lo que quería… Quizás quisiera popularidad… o una forma frívola de evadirme… aún no lo sé. Pero se tornó una relación verdaderamente enfermiza. Si yo no quería acostarme con él, se marchaba dejándome sola… y yo no hacía más que llorar por los rincones… ¿Y sabes algo? Era peor cuando me acostaba… porque en medio de todo, me invadían unas ganas tremendas de vomitar… ¿sabes lo que es no poder llegar al…?- la joven se interrumpió avergonzada.

- ¿Por las náuseas?- inquirí yo, tratando de socorrerla.

- Sí… algo así…- musitó con disgusto.

- ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?

- Muchos años…, aunque la mitad del tiempo la pasamos de crisis…

- ¿Y por qué él está tan rencoroso contigo? Digo… eso es lo que ha dado a entender…

- Cuando me enteré que me engañaba empaqué todas mis cosas, renuncié a mi trabajo en la empresa de su padre, y me vine para aquí. Yuri me consiguió el trabajo en la pizzería…

- ¿Trabajabas con el padre de él?

- Sí. Trabajé durante varios años con él.

- ¿Antes de conocer a Matt?

- No, no… fue Matt quien me consiguió el empleo… tengo muy buenos recuerdos del señor Ishida. Era una gran persona…- musitó pensativa.

- ¿Matt no sentía celos de su padre? Digo… quizás por ahí… se sintió desplazado… tú sabes… imagino que pasarías más tiempo trabajando con su padre que estando con él…

- De hecho… no lo sé…, yo… ¿Sabes? Era un hombre muy gentil. Me hizo un horario muy flexible para que yo pudiera estudiar sin tener que dejar de trabajar…

- ¿Qué función cumplías en la empresa?

- Era su secretaria…

- Vaya…- musité sintiendo un poco de celos, puesto que imaginaba que algo debía haber pasado entre ellos, y por eso Matt le habría guardado tanto rencor.

- Escucha, Ryo. Entre él y yo no hubo nada – espetó con firmeza, viéndome a los ojos.

- ¿No? ¿Nada, nada? ¿Estás segura?

- ¿Lo preguntas por Matt o lo preguntas por ti?

- Creo que me estás desviando la pregunta…

- No quiero remover cosas del pasado, Ryo… Si lo que quieres saber es si estuve con el padre de Matt, te digo: estuvimos bastante cerca en épocas en que estaba en crisis con Matt. Pero no fue nada serio, ni nada que nadie deba lamentar. Matt es rencoroso porque nunca se le había escapado una mujer de la manera en que me escapé yo. Era él el que las dejaba. Conmigo le pasó exactamente lo contrario. Si sintió celos de su padre alguna vez eran infundados, pues nunca tuvo prueba de nada.

- Yo lo entiendo, Rika… y te creo…, no quiero que te enojes… además… yo no soy nadie para juzgarte… he hecho cosas bastante poco elegantes…- añadí suspirando.

- Siempre supe que Matt me engañaba…, supongo que por eso me daba náuseas hacer el amor con él…

- ¿Lo dices enserio?

- Así es…

- ¿Nunca le dijiste nada? ¿Por qué aguantaste tanto tiempo?

- No lo sé… no lo sé. Pensé que cambiaría… pero colmó mi paciencia cuando lo encontré acostado con mi mejor amiga…

- Vaya, Rika…

- Cierto haber pasado a ser el monotema de la noche, Ryo…, la verdad es que…

- ¿Qué?

- Nada, no lo sé…

- Escucha, bonita…- comencé a decir, mientras abría su blusa lentamente – No me molesta escucharte, y me encanta que seas mi tema de conversación. A veces hablar largo y tendido de algo que nos duele puede hacernos bien.

- Sí, pero no puede hacernos olvidar el pasado… quisiera no tener pasado…

- Eso es imposible, Rika. "Todos tenemos un pasado… pasado es pasado…"- tarareé, acariciando su nariz con la mía – Sin embargo, aunque no es posible borrarlo del todo, las cosas lindas de la vida nos lo hacen perder de vista… hacerlo más difuso, más lejano…

- Supongo que pasará algún día…

- Vive el presente, Rika…

- ¿Carpe diem?

- Así es…

- Vaya, vaya…

- Y ve con optimismo hacia el futuro. De nada sirve lidiar con cosas pasadas, que no tienen solución…

- ¿Algo que recomendarme?- inquirió.

- Bueno… no lo sé…- musité, acariciando su vientre desnudo con suavidad.

Sorpresivamente, la luz de la habitación se apagó, dejándonos a ambos a oscuras. El sobresalto de la joven fue mayúsculo.

- ¿Se habrá quemado la lámpara? Iré a ver, Ryo…- musitó, tratando de incorporarse.

- Deja… olvídalo… es mejor así…

- ¿Mejor así…?- inquirió, comenzando a estremecerse, al sentir mis manos recorriendo su cuerpo tibio – Mejor así…- añadió luego, en medio de un suspiro, al ver capturados sus labios entre los míos, dejándose llevar por el inmenso torrente de sensaciones que la invadieron por primera vez, después de tanto tiempo.