Hola! Agradezco muy especialmente a Juri por esta vía, puesto que como no está registrada no tengo otra manera de responderle.
Muchas gracias por tus comentarios, Juri. La verdad es que me hicieron reir muchísimo. Y precisamente, has dado en la tecla, porque no hay nadie que sea tan uruguaya como yo, jaja! Hasta he estado tentada a poner a Ryo mateando en mis fics, o comiendo un asadito con unas morcillas dulces, jaja, o yendo al tablado a ver una murga… ¿Te lo imaginás? Ah! Y no tienes porqué disculparte por comentar varias veces seguidas. Me encantan los reviews, no me molestan. Todo lo contrario. Muchos saludos y a ti te dedico este capítulo. Besos! Amélie.
Bueno pero no tanto
Esa tarde, salió nerviosa de su casa. Luego de pasar la noche juntos y haber almorzado en la cama, decidí darme una vuelta por mi departamento para poner orden.
Ella quedó sola, y decidió ir rumbo a la pizzería para hablar con el dueño, el señor Wong. Tao Wong.
Una suave ducha la ayudó a poner su mente en claridad y su cuerpo en mejor estado. Sin embargo, el agua y el jabón no fueron suficientes para que mi fragancia desapareciera de su piel.
"Huelo a él", pensó, sonrosándose levemente. "Será mejor que me apure, si quiero llegar a tiempo…"
Se encaminó a su habitación y eligió de su guardarropa un vestido beige. Calzó sandalias a tono, cogió su cartera y sus anteojos de sol y trancó con llave la puerta.
- Hola… tú debes ser la hija de Tao Wong, ¿no es así? – inquirió nerviosa, acercándose a una joven que se hallaba sentada del otro lado del mostrador en la pizzería.
- Así es, soy Suzie. Suzie Wong.
- Suzie, soy Rika Nonaka. Yo trabajo aquí, como mesera, y me gustaría hablar con tu padre.
- ¿Con mi padre?
- Así es…
- Eso no va a ser posible ahora… ni esta semana, pues está de viaje…
- ¿Tú estás encargada de la pizzería ahora?
- En parte sí.
- Bueno… entonces te lo diré a ti. Ayer noche hubo un incidente, y el muchacho encargado del delivery fue despedido…
- Ahh… sí. Algo me comentaron. Mi hermano fue el que lo despidió, no mi padre, ni tampoco yo.
- ¿Cuándo puedo encontrar a tu hermano?
- Aquí estoy. ¿Me buscaban? – inquirió mientras se acercaba a ellas un altísimo y corpulento hombre de ojos grises, cuyo cabello azabache tenía un brillo azulado de tan oscuro.
- Ella te busca, Henry…- informó la joven, acodándose en el mostrador.
- ¿Trabajas aquí, cierto? – inquirió el joven viendo a Rika con ojos curiosos.
- Así es…- respondió ella tímidamente.
- ¿Quieres hablar conmigo?
- Si tú estás a cargo de la pizzería, sí.
- Acompáñame, entonces – pidió el muchacho.
Ingresaron por una puerta que desembocaba en una pequeña oficina. Henry tomó asiento e invitó a la joven a que lo imitara.
- Te escucho entonces, ¿tu nombre es…?
- Rika…
- Te escucho, Rika.
- Ayer por la noche hubo un incidente aquí en la pizzería…
- Lo recuerdo.
- Y a causa del mismo, imagino que fue usted, quien despidió a uno de los muchachos del delivery.
- Así es.
- Vengo a manifestar mi disconformidad al respecto.
- ¿Por qué?
- Porque el problema era entre el cliente y yo. Ryo no tenía nada que ver. Fue muy injusto lo que usted hizo, si me lo permite.
- Él golpeó a un cliente dentro del local.
- Él me defendió. Y no puedo tolerar que haya sido despedido por defenderme a mí de un acosador.
- ¿El cliente la acosaba?
- Sí. Ya es la segunda vez que viene a molestarme aquí a la pizzería… Y hace unos días fuera también estuvo fastidiando.
- Bueno… usted tendría que haberme avisado…
- ¿Puede solucionarlo? ¿Puede volver a emplear a Ryo?
- Eso dependerá de ti.
- ¿De mí?
- Sabe que las relaciones interpersonales en la pizzería no están permitidas…
- Lo sé muy bien…
- He visto cómo lo mira…
- ¿A quién?
- A Ryo.
- Él es mi amigo… no somos pareja… de ninguna manera…- musitó la joven muy nerviosa.
- ¿Puedo confiar en ti, Rika? – inquirió él, tuteándola, haciendo sonar la pregunta como una cuestión más personal que profesional.
- Por supuesto que sí, señor Wong. Nada hay entre él y yo… quédese tranquilo…
- De acuerdo. Ahora mismo llamaré a Akiyama.
- ¡Gracias! – exclamó la joven, que de la emoción casi se lanza a los brazos del muchacho, quien gustosamente se ubicó para recibirla – Lo siento…
- No se preocupe… sólo recuerde lo que le dije…
- Claro que sí…
La pelirroja salió rápidamente de la pizzería. El sol estaba bien alto en el cielo. Eran las tres de la tarde ya. Cruzó la calle y caminó a ritmo regular hacia la plaza. Se sentó debajo del árbol más frondoso.
Extrajo su teléfono móvil de la cartera.
"Ryo, ya no eres un desempleado. Felicitaciones. Te quiero", escribió sonriente. Luego envió el mensaje.
A los pocos minutos, su teléfono comenzó a sonar.
- Hola, Ryo…
"Hola preciosa…", respondió una voz que no era la de Ryo, pero que era muy conocida para Rika.
- ¿Matt? ¿Qué haces tú con el teléfono de Ryo? ¿Qué le hiciste? ¿Dónde está?
"Tienes poco tiempo, linda. ¿Ves ese Mercedes negro delante de ti?"
- Sí…
"Sube y no intentes nada extraño o lo mato. Te amo".
La comunicación se cortó. Muy turbada, la pelirroja se introdujo en el coche, que posteriormente, comenzó a moverse a gran velocidad.
