Despertando
Los ojos casi transparentes de tan claros, se abrieron con dificultad. La intensa luz que ingresaba por la ventana provocó que inevitablemente derramaran lágrimas.
"¿Ryo?", musitó confundida, al verme recostado detrás de ella.
- Rika… ¿te encuentras bien? – inquirí, ayudándola a girarse para que quedáramos frente a frente.
- Sí…
- ¿Por qué esa cara entonces?
- Es que no recuerdo qué fue lo que pasó… luego de que te vi allí, no recuerdo más nada…
- ¿No recuerdas nada? ¿Nada de nada?
- No…
- Supongo que ya lo recordarás… todo a su tiempo es mejor…
- ¿Qué es eso? ¿Qué te sucedió? – inquirió, posando suavemente sus dedos delgados sobre las vendas que cubrían mi hombro.
- Matt… me disparó…
- ¿Te disparó? – dijo, comenzando a angustiarse.
- Sí, pero ya estoy casi bien… no quiero que te preocupes… - tranquilicé, secándole las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas - ¿Tú te encuentras bien, querida? ¿Estás segura?
- Sí…
- ¿Te duele algo? – pregunté algo turbado, puesto que recordaba el rojo de su sangre corriendo por entre sus piernas en aquel deplorable día.
- Un poco aquí…- musitó, señalándose efectivamente la entrepierna.
Me deslicé suavemente hacia abajo. Abrí con cuidado sus piernas. La joven me observaba con curiosidad. Corrí hacia un lado su braga y deposité unos cuantos besos en su intimidad.
- Ya sanará…, muy pronto no dolerá más… - aseguré, acariciando lentamente la zona.
Rika sonrió. Apartó el cabello que caía sobre mi frente.
- Siento mucho lo que te hicieron… siento mucho todo lo que has vivido por mi culpa, Ryo…
- No quiero que pienses más en eso… - pedí.
Así nos encontraron las enfermeras. Y se exacerbaron terriblemente.
- ¡Lo único que faltaba que sucediera en un hospital! ¡Sexo oral! – exclamó una de ellas, acercándose rápidamente hacia nosotros.
- ¿Sexo oral? – inquirió Rika, viéndolas con una mezcla de desagrado y contrariedad reflejada en sus ojos.
- Sí señorita. Por si no lo sabía, eso es sexo oral – replicó la mujer fastidiada, comenzando a empujarme.
- No me toque, hágame el favor… - espeté secamente, quitándome de encima las manos de la enfermera.
- ¿Qué hace usted aquí, Akiyama? ¿No debería estar en su habitación? No tiene autorización para andar rondando por el hospital… teniendo relaciones con las personas internadas.
- No tengo por qué decirles nada a ustedes…
- ¿Y usted, señorita? ¿Qué puede decir al respecto? – inquirió la otra, viendo a Rika fijamente.
- Todo esto no es más que un malentendido… le dije que me dolía y él me estaba mirando, nada más… - explicó tímidamente la pelirroja.
- ¿Mirando? ¿Mirando sus genitales un extraño? ¿Deja que le mire sus órganos privados un extraño?
- Él no es un extraño… Él es…
- ¿Qué cosa?
- Mi novio… - musitó algo insegura, viéndome de reojo.
- Procuren, al menos, hacer esas cosas en privado… - intervino la otra enfermera, observando disimuladamente el reloj pulsera que decoraba su muñeca – Tú tienes que volver a tu habitación – añadió, dirigiéndose a mí – Es hora de cambiar tus apósitos…
Rika me observó apretar los labios en señal de disgusto.
- Anda, ve…- murmuró, al presentir el desborde de negativas que estaba a punto de manifestar.
- Te quiero – dije, tomándole la mano para apretarla con ternura.
- También yo…
Salí de su habitación junto con la enfermera.
- Si usted sabía que ella estaba… ¿por qué no me lo dijo cuando se lo pedí? – reproché mientras caminaba detrás de la mujer.
- Porque no estás bien… pues perdiste mucha sangre… porque no puedes hacer esos desplazamientos que has hecho… porque estás en estado delicado como para preocuparte por alguien más que no seas tú…
En cuanto ingresamos a mi habitación, me indicó que me sentara y cambió hábilmente mis vendajes.
- ¿No me recuerdas? – musitó en determinado momento, acercando lentamente su rostro al mío.
- ¿Recordarte? ¿A ti? – inquirí, tratando de alejarme, sin mucho éxito.
- A mí, Ryo… tu enfermera favorita… - añadió entusiasmada, con los ojos brillantes a causa de las memorias que asaltaron su mente.
- Pues… - murmuré algo incómodo por la corta distancia que separaba sus labios de los míos.
- ¿Pues? – siguió ella, acercándose más, mientras yo no podía continuar alejándome, pues la posición en la que me hallaba era sumamente desfavorable.
La puerta se abrió de improviso, evitando que la mujer lograra su objetivo.
"Rika", fue lo que cruzó mi mente al verla aparecer, y al ver transfigurarse su rostro en el mismo instante en que nos vio a ambos.
- Me voy… no quería molestar… - musitó mientras sus ojos se inundaban en lágrimas.
- Espera… - dije, tratando inútilmente de detenerla - ¡Mierda! ¿Te das cuenta lo que acabas de lograr? – protesté, viendo a la mujer que me miraba confundida.
- Lo siento…
- No sientas nada, no me interesa que sientas o no…
- De acuerdo… tienes razón… iré por ella. No te preocupes… - aseguró, emprendiendo marcha a fin de salir de la habitación.
- No quiero que hagas nada. Puedo hacerlo yo… - dije incorporándome, aunque me detuve viendo su expresión de contrariedad, puesto que estaba a su cargo, y estaba en su derecho de no dejarme salir.
- Hazlo, ve… - musitó quedamente.
Salí de allí. Atravesé el largo pasillo, hasta llegar a su habitación. Efectivamente, ahí estaba. De espaldas a la puerta, recostada en la cama, llorando en silencio.
- Rika… no quiero que pienses mal… - comencé, sin saber cómo continuar, mientras me adentraba lentamente en el sitio.
- Yo no pienso… - fue la lacónica respuesta que recibí de su parte.
- Claro que piensas… - rebatí, tomando asiento sobre su cama.
- Ya me pasó una vez… no comprendo cómo puedo ser tan estúpida en pensar de que contigo será diferente…
- Rika… no quiero que pienses eso de mí… ¡ni siquiera recuerdo quién es! Dice que me conoce, pero yo no la registro – expliqué.
- Lo sé… - admitió.
- ¿Lo sabes?
- Lo oí…
- ¿Entonces qué sucede? No iba a dejar que me besara… ¿Por qué te pones así?
- Porque tengo miedo… tengo miedo de que te vayas con otra… de que me engañes…
- Nunca, querida. Nunca… ¿por qué no confías en mí? – inquirí, abrazándola con fuerza, sin importar el dolor que eso provocaba en mi hombro.
- Lo siento…- musitó ella girándose para observarme directamente a los ojos.
- Tranquila… sé que todo esto es duro para ti… y yo fui un tonto por dejar que ella se me acercara… al menos para no darme cuenta de que no se acercaba sólo para cambiar las vendas… pero no pasaría nada, Rika… - musité, derramando lágrimas que no pude evitar.
- Te necesito… ahora más que nunca… - dijo, dejándose mojar su rostro con mis lágrimas – Perdóname, Ryo…
- Te perdono si intentas confiar en mí… porque no sería tan estúpido de engañar a una persona como tú…
- ¿Cómo, como yo?
- Así de especial… - expliqué sonriente, acariciando su frente tibia - Eres lo más bonito que me ha pasado, y no quiero acabar con este sueño que a diario me haces soñar…
- Gracias…
- Gracias a ti, mi reina…- respondí, besando sus lágrimas a medida que descendían por la mejilla izquierda, hasta llegar a sus labios y perderme en ellos, como deseaba desde hacía tanto, aunque sin saber realmente cuánto.
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Hola! Una gran disculpa a todos por demorarme tanto en actualizar. Espero que no se hayan aburrido de esperarme… Ya saben: críticas, dudas, elogios – porqué no – y todo lo que quieran plásmenlo en un review. Saludos, mil gracias por leer y comentar y hasta la próxima!!! Amélie
