Robotech
THE PATH OF THE WARRIOR
Romeo Ilimitado.
Azonia encendió los sistemas de combate de su Quadrono y aceleró a medida que se acercaba a New Macross city pues sabía muy bien que necesitaría toda la ayuda posible para encontrar, en medio de aquella ciudad, a un sólo hombre…es decir… a su hombre.
Agradecía el haber puesto un chip de detección subcutáneo cuando había salido del proceso del micronizacion pero estaba muy molesta porque no podía detectarlo sin acercarse a la ciudad que albergaba a aquella fortaleza que había empezado todo.
Los sistemas de combate mostraron que estaban listos pero Azonia no estaba segura del todo , sabía muy bien que los micronianos podrían y de seguro, la derribarían si les daba el tiempo necesario así que planeaba no hacerlo.
Cuando Khyron abrió los ojos, lo primero que vio fue a Rick inclinándose sobre é mientras le preguntaba algo que no alcanzaba a entender pues estaba aún conmocionado por el golpe dado por Kyle.
Él intentó levantarse pero estaba mareado.
Rick lo ayudó a sentarse así que Khyron intuyó que no iba a matarlo, además, no podía intentar huir, no en ese estado de conmoción en primera porque no sabía donde estaba y en segunda porque la curiosidad era demasiada.
La voz de Rick empezó a filtrarse hasta su cerebro lentamente, como si le fuera transmitida a través de un medio mas denso que el aire.
--¿Estas bien?-- Pregunto Rick.
--Si...-- Musitó Khyron tratando de ver donde estaba.
Una brisa salada acarició el rostro de Khyron haciéndolo suspirar, ahora sabia que estaba en la superficie probablemente cerca del SDF 1 y seguramente a salvo del lugar donde Kyle había casi logrado matarlo, la pregunta era. ¿Qué había pasado con él?
Rick le dio la respuesta sentándose junto a el. --Kyle está muerto...--
--¿Porque me salvaste?-- Preguntó Khyron, aún mareado e inseguro de intentar nada. --Pudiste haberme dejado ahí--
Rick asintió, mirando sus manos heridas por el vapor y la sangre seca que adornaba sus ropas.
En la mente de Rick, los recuerdos de los enfrentamientos con aquel hombre procedente de las estrellas no eran mas que tortuosos e irritantes y sin embargo, una verdad primordial lo había impulsado a arrastrarlo fuera de las cloacas que debieron ser su tumba, una verdad que para él significaba algo, y que esperaba, tuviera el mismo valor en un Zentradi como 'El traidor'
--Tu eres un guerrero.-- Empezó el piloto del Skull-1.--Tu también, como yo, sigues un código de honor.''
Khyron lanzó una corta carcajada que le dio un cegador dolor de cabeza haciéndole llevarse las manos a la cabeza.
--No pareces recordar con quien estas hablando, microniano.'' Espetó con voz adolorida.
Rick se mofó con un gesto. --Al contrario…-- Fue la respuesta. --Sé muy bien que de haber querido nos hubieras matado a todos…y sin embargo…te apegaste a lo que tu considerabas lo que debía de ser y continuaste con tu plan…así que no me mientas, Khyron y dime si no es verdad que tienes honor…aún tu, un poco aunque sea.--
El 'Traidor' lo miró con desdén pero asintió lentamente.
--Atención. Atención…-- dijo la computadora de Azonia.-- Está siendo detectada por los sistemas de defensa enemigos .Acciones de auto preservación son requeridas...--
--Demonios.-- Pensó ella sin dejar de ver la pantalla donde habría de aparecer Khyron y la cual mostraba una lectura en blanco. --¿Dónde estas?--
Azonia lanzó una mirada a su radar y se dio cuenta de que desde el Prometeus habían salido un par de cazas así que usó una táctica sencilla: describiría un arco que mantendría al enemigo alejado de ella y eso le daría tiempo para encontrar a Khyron.
Solo esperaba que fuera suficiente.
Azonia sabía que podía vencerlos pero no deseaba desperdiciar tiempo…deseaba encontrar a Khyron y salir de allí tan rápido como fuera posible.
--En eso tienes razón, microniano…-- Una súbita revelación cayó sobre él. --Ah…ya entiendo…quieres rescatar a la mujer del SDF-1…es tan obvio…-- Pausó para escupir con rabia. --pues no cuentes conmigo…--
--Todavía eres mi prisionero.-- Apuntó Rick.
Y así era, pues cuando Khyron quiso moverse se dio cuenta de que estaba atado a un poste cual vil perro.
--Pero estoy dispuesto a negociar contigo…Khyron.--
El 'Traidor' apretó los dientes en un gesto de rabia pero luego suavizo la expresión…¿Qué se traía entre manos aquel hombre?
Rick estaba sacando su teléfono celular, y estaba empezando a marcar cuando Khyron lo interrumpió.
--¿Que quieres de mi?'' Preguntó.
--Quiero que me ayudes a salvar a Lisa.''
--Mis hombres vendrán a rescatarme en cualquier momento...'' Amenazó Khyron pero fue un débil intento y él lo sabía, en realidad no había manera de que llegase al punto de reunión, no atado a un poste cuando menos..''Y no podrás detenerlos.''
Rick presiono 'Marcar' en su teléfono celular y se lo pegó al oído.
--Me debes tu vida, Khyron.-- Señaló el piloto. --Y yo creo que aun para ti eso tiene valor, ¿no es así?''
***
--¿Podría la Comandante Lisa Marie Hayes ponerse de pie?--
En la sala de justicia de ciudad Macross se hizo un terrible silencio expectante que pesaba tanto como el mas frió invierno y el cual era todo soportado por los hombros de la frágil mujer en cuya figura estaban centradas todas las miradas.
Ella se levantó con tal orgullo que hizo a algunos mirarla con profundo respeto: No había duda que sería declarada culpable y que moriría en manos del verdugo y sin embargo, ella se ponía de pie gallarda e impasible ante los que habrían de mandarla al paredón.
Lisa miró al Almirante Gloval por un instante y él vio mas que los demás, fue el único que pudo mirar mas allá de aquella pose y ver el profundo temor que albergaba Lisa y, además de eso, la suplicante mirada de auxilio que sabía perfectamente, no tenía respuesta.
--¿Tiene el jurado el veredicto?-- Preguntó el juez Cárdenas siempre serio y formal.
La portavoz del jurado, una mujer alta y delgada con largo cabello rubio y hermosos ojos verdes se puso de pie y leyó, usando un par de gafas, los papeles que tenía en sus manos.
--Si, señor juez.--
--¿Cuál es su veredicto?-- Preguntó el juez.
Henry Gloval encendió su pipa para disimular su nerviosismo aunque el bien sabía que iba a ocurrir.
El público en la sala contuvo el aliento.
Vera Satova, la mujer con las gafas, empezó a hablar pero fue interrumpida por las puertas de la sala abriéndose de par en par con tal estruendo que eclipso lo que había dicho y pudo haberlo repetido pero la conmoción en la sala creció y se convirtió en un murmullo nervioso y sorprendido cuando todos, incluido el Almirante y el juez vieron de lo que se trataba.
De hecho, el Almirante Gloval no daba crédito a sus ojos, frente a el estaba su mas acérrimo rival, junto a su mejor piloto.
--Aquí Max Sterling…adelante Prometeus…--
--Teniente, un Quadrono está volando en nuestro espacio aéreo…sospechamos que se dirige hacia allí--
Max consultó su radar y negó con la cabeza como si la controladora del Prometeus pudiera verla. --lo siento, no lo veo en mi radar.--
--Esta en el lado lejano de usted, señor.-- Apuntó la controladora. --Le pedimos que asista.--
--Enterado.-- Dijo Max cambiando de canal --Atención, grupo. --Pausa. --tenemos un boggie en el sector…estén listos.--
Rick parecía herido, cansado y abatido pero a la vez reconfortado de ver a Lisa quien no dejaba de mirarle desde el banco de los acusados con aquella mirada que tanto amaba.
Así mismo, el líder Zentradi cojeaba de su pie derecho y tenia sangre seca en su rostro además de una herida sangrante en su brazo.
Pero lo que le llamó la atención a todos era la altivez que dominaba su expresión, su orgullo de guerrero Zentradi era tan palpable que sus heridas pasaban a segundo término.
--¿Que está pasando aquí?'' Exigió el Juez desde el estrado.
--Almirante.'' Dijo Rick, con voz firme. ' 'He traído nueva evidencia al caso.''
Gloval asintió, no muy convencido.
El fiscal mostró su enojo al lanzar sus manos al aire.
''Esto es irregular.-- Clamó. ''Él es un criminal... exijo que lo detengan.''
Henry Gloval lanzó una mirada a Exedore pero él estaba tan perplejo como el mismo así que se limitó a encogerse de hombros y cruzar los brazos.
Lisa, por otra parte, no podía controlar sus emociones, hacía un segundo había visto la victoria en los ojos del fiscal; había visto por un segundo su futuro y en el no había mas que una ejecución, pero ahora todo era distinto, su futuro se había echado de nuevo al aire gracias a Rick, a su Rick que había llegado al rescate como aquella vez en Marte y aquella vez en la base Alaska.
El fiscal lanzo una maldición.
--Tenemos pruebas suficientes para declarar que Ella es la asesina de Min May. ''Bramó, encolerizado, paseándose frente al jurado. ''y este criminal no va a cambiar nada.''
Khyron sonrió, sarcástico y dedico un vistazo a Miria y a los demás Zentradi en la sala.
--Teniente Hunter.'' Llamó el juez, ignorando al fiscal. --Explique a la corte lo que sucede.''
--El Comandante Khyron ha accedido a declarar sobre el caso ...el es un testigo presencial de los hechos.'' Declaró Rick posicionándose junto a Lisa y tomando su mano, apretándola gentilmente.'' y yo mismo me ofrezco como testigo de descargo en favor de la comandante Hayes.''
La sala entera se llenó de murmullos de sorpresa y confusión que fueron acallados prontamente por el juez Cárdenas.
Cuando se hizo el silencio, el juez se dirigió a Khyron, que todavía estaba de pie en el centro de la sala.
--Comandante Khyron, ¿es cierto lo que el Teniente Hunter esta diciendo?''
Azonia estaba casi al borde de la desesperación:
Dos veritechs estaban acercándose aún y cuando había aplicado eficazmente sus técnicas de combate.
El círculo que estaba describiendo la mantendría a salvo por un par de minutos mas y después tendría que decidir entre escapar tan rápido como había llegado o combatir.
Para la Comandante Meltran pelear no era motivo de preocupación, de hecho, estaba segura de que podría resistir hasta que sus escaners detectaran la ubicación de Khyron, lo que le preocupaba era el ser derribada antes de que así fuera…¿Qué haría Khyron?, ¿Cómo escaparía?
¿y que pensaría cuando al llegar no la encontrase?
¿la extrañaría?
¿Le lloraría?
¿La recordaría?
Azonia se sonrojó inmediatamente pues sus pensamientos estaban traicionándola de nuevo…ahí iba de nuevo a verse junto a él en maneras que no alcanzaba a comprender pero que le conferían un agradable calor en su pecho.
La computadora le llamó la atención pues estaba perdiendo velocidad así que se olvidó de el bello rostro de Khyron y se concentró en volar su nave.
Azonia no alcanzaba a comprender la motivación que la impulsaba a haber sido ella quien había decidido ir a recoger a Khyron, de hecho, como no podía explicar sus sentimientos hacia Khyron intentaba racionalizarlos con sentimientos familiares como 'camaradería' o 'lealtad' pero todas los sentimientos que sabía no alcanzaban a explicar su motivación.
La motivación de una mujer enamorada.
Tan fuerte como el acero, tan peligrosa como un depredador mortífero.
Khyron asintió. --Este microniano salvó mi vida y estoy dispuesto a regresarle el favor cuanto antes...solo así podré matarle como lo haré con todos ustedes.''
--¿Se da cuenta de que podría ser arrestado en este momento?'' Preguntó el juez, curioso.
El guerrero asintió pero no pareció en absoluto impresionado. ''He escapado de peores situaciones.-- Dijo, petulante y altivo, al tiempo que se plantaba desafiante frente al fiscal quien dio un paso atrás, amedrentado --Ahora, ¿podemos continuar con esto?--
El fiscal se indignó tanto que Rick pensó que iba a empezar a llorar ahí mismo.
--Esto no puede ser permitido.-- Clamó el fiscal. --Guardias, deténganlo.--
--¿Almirante?-- Preguntó el Juez sabiendo que necesitaba un apoyo en aquella situación, aquello sobrepasaba su jurisdicción.
Los guardias miraron al Almirante Gloval pero el no dio la orden sino que mas bien se recargó en su butaca en actitud meditativa, piensa, Henry, piensa , se decía, mirando aquella escena frente a sus ojos, Rick mirando a Lisa con verdadero interés mientras ella simplemente regresaba el gesto, Santo Dios era tan obvio, al menos para él, que Rick y Lisa se habían enamorado tan inconcientemente que no podían aceptarlo.
Era por eso que Rick había traído a Khyron vivo, pues su interés no era otro que salvar a Lisa de aquel problema, incluso, por encima de buscar al responsable de la muerte de la cantante.
El Almirante tomó una decisión.
--Señor fiscal-- Pronunció --¿No es esta una corte en la que se está juzgando a la Comandante Hayes?--
EL fiscal lo miró con vivo odio pues sabía lo que venía a continuación.
--Así es señor pero…--
--Entonces, la acusada puede, a través de su abogada, llamar a cualquier persona como testigo de descargo, ¿no es así?--
El fiscal estaba libido de rabia pero asintió. --Así es--
--¿Abogada?--
La Abogada de Lisa saltó de su asiento como impulsada por un resorte y recompuso su actitud con un 'ahem' solemne. --Señor Juez, el estado llama al Comandante Khyron al estrado.--
El fiscal estaba al borde del ataque cardiaco, de hecho, necesitaría terapia después de aquel día…aquel era su mayor triunfo y se los estaban arrebatando.
Lisa vio a Rick ser escoltado hacia la sección de testigos sin dejar de verlo.
Rick le sonrió y eso fue suficiente para saber que todo estaría bien.
Khyron se sentó en el sillón de los testigos y esperó.
La abogada de Lisa se acercó, no sin recelo, hasta el estrado. --Comandante… ¿Podrá decirnos cual es su historia?--
Khyron se inclinó hacia delante y empezó su historia.
Azonia estaba segura de que tendría que huir.
El rastreador no funcionaba ( o bien Khyron no seguía con vida ) y los enemigos ya estaban prácticamente a punto de dispararle así que no tenía más que escapar pero…
Azonia se mordió el labio y luego lanzó un pequeño grito de euforia al ver que finalmente había una señal.
Khyron estaba cerca pero …demonios,…¡estaba en un edificio rodeado por unidades enemigas!, eso si que era un problema
Para ellos, se jactó Azonia y haló la palanca de mando para detener la marcha.
El Quadrono se detuvo en el aire y giró sobre sus talones, abajo, Azonia vio un enorme edificio rodeado por vehículos y battloids.
La enamorada de Khyron adoptó una expresión fiera y se lanzó en picada a toda potencia.
El juez Cárdenas escuchó la historia de Khyron ajeno a que el Almirante Gloval estaba recibiendo una llamada que lo alertaba de la presencia del enemigo sobre ellos pero no había necesidad de decir nada pues podían escuchar a los veritechs disparando afuera.
Cierto era que no habían escuchado ninguna explosión lo cual significaba una sola cosa: Quien quiera que fuese no planeaba destruir el recinto.
Lo hubiese hecho ya.
Excedore le susurró algo al oído cerrando su teléfono celular y el Almirante estuvo de acuerdo pero no dijo nada.
--….y fue entonces que el Teniente Hunter me trajo aquí--
La sala había quedado en un silencio tan profundo que el ruido de los veritechs afuera era como el de un concierto escuchado a través de una pared pero aun con el aterrorizante sonido de los disparos y la amenaza de muerte nadie atinaba a moverse, todos estaban pendientes del hombre del cabello gris que miraba altivo al que ahora se adelantaba para interrogarlo.
Gillian McPherson no hizo su primer pregunta de inmediato, la dejó permanecer en suspenso por unos segundos para darle peso.
--Comandante Khyron.-- Empezó. --¿Cómo podemos estar seguros que no está mintiendo?--
Eso le causó infinita gracias a Khyron. --No pueden, eso es lo interesante pero de hecho, --Cambio su postura en la silla. --Yo nunca he mentido, al menos no a ustedes.--
El fiscal se mofó con una risa corta. --¿No?--
--No.-- Dijo Khyron, muy seguro de si mismo. --Yo juré destruirlos a todos…-- Al decir esto pausó para buscar la mirada del Almirante. --…y lo haré…--
El fiscal asintió, como conmovido pero luego le apuntó con un dedo acusador. --Usted inventó esta ridícula historia.--
Y, como para jugarle una terrible broma, una broma que recordaría por siempre, las puertas se abrieron y un hombre, mal herido, con quemaduras en su rostro y ropas hechas jirones irrumpió en la sala gritando de odio y dolor mientras sostenía una granada en una mano deforme.
Un grito de histeria broto del público cuando vieron lo que el hombre llevaba.
El Almirante Gloval encendió su pipa y luego tomó su teléfono celular.
--Es una granada térmica.-- Gimió alguien.
La mirada de entendimiento que unió a Khyron y Rick fue fugaz pero suficiente: ambos sabían que aquel demente hombre al que habían encerrado en las cloacas estaba tan vivo que había regresado de su tumba para acabar con su trabajo.
--¡Malditos sean!-- Gritó el hombre con la granada, blandiéndola como una espada y mostrándola a todos los presentes. --¡Malditos sean todos!....¡Asi como maté a esa perra así te matare a ti!--
Un dedo descarnado apunto al rostro de Rick.
--…¡¿Quien ríe ahora Hunter?! Yo te la quité, la maté y ahora tu…-- concluyó Kyle avanzando, demencialmente, hacia Rick quien estaba moviéndose de su asiento para defender a Lisa mas que a si mismo. --¡Muere!--
¿Cómo podían ser todos tan lentos?, ¿Cómo era posible que soldados entrenados reaccionaran tan lentamente al ver un individuo corriendo en un recinto lleno de civiles con una granada térmica en las manos?
Nadie sabía la respuesta pero lo cierto era que nadie se movió de su sitio.
Eso, o de plano, todo fue demasiado rápido.
Pero para Rick y Khyron no había tiempo de permanecer pasivos, ambos sabían que aquel hombre era capaz de cualquier cosa con tal de cumplir sus objetivos y eso incluía matarlos a todos…lo cual conseguiría fácilmente al hacer explotar aquel artefacto de manufactura alienígena
Khyron también se movió de su lugar pasando por un lado de Gillian tan rápido que el fiscal tuvo apenas un vislumbre del Zentraedi cuando éste lo lanzó al suelo con un empujón.
La distancia que separaba a Kyle de Rick era al menos tres metros y el doble para Khyron.
Rick Hunter no era un hombre que gritase, pocas veces lo había hecho en combate cuando el enojo y la furia alcanzaban niveles tan altos que salían convertidos un grito de guerra.
Al ver a Kyle correr hacia él, agitando su granada con un rostro tan desencajado por el dolor y la locura, un odio fuerte y sincero creció en él, no porque fuese Kyle quien lo atacaba sino porque, al hacerlo, ponía en riesgo a Lisa.
Ese pensamiento fue el que lo impulsó a lanzar su grito guerrero y saltar de su lugar para confrontarlo y de una vez por todas mandarlo al infierno.
Kyle tenía los ojos fijos en él, pero su mirada estaba vacía, como si su mente hubiese puesto un letrero de 'Salí a comer' y se hubiese retirado dejando a los mas puros instintos controlar su cuerpo.
Y era increíble que aún pudiese luchar con el cuerpo en tal estado pero sus reflejos no habían, tal vez, sido alertados de que estaba herido así que seguían tan activos como siempre.
Kyle lanzó un derechazo pero Rick se agachó para esquivarlo lanzando su puño hacia adelante pero su ataque fue prontamente bloqueado por el primo de Min May y en respuesta, en menos de un segundo, un golpe cruzaba el rostro del piloto.
Rick cayó a un lado pero se levantó rápido y muy a tiempo para evitar ser pateado por Kyle quien rugía con tanta furia que parecía mas un animal que los despojos de un ser humano.
Khyron ya estaba cerca pero aún no lo suficiente para entrar en acción.
Rick rodó a su derecha como en un paso de baile para no ser alcanzado por una patada que habría roto sus costillas y propulsó su brazo derecho como un misil que fue y se impacto contra el lado quemado del rostro de Kyle.
El golpe dio exactamente en su ojo izquierdo y fue suficiente para terminar de dañarlo.
El globo ocular, quemado y al borde del colapso, cedió y se reventó.
Kyle aulló con verdadero y ciego dolor llevándose las manos al rostro, poco le duro el gusto a Rick pues cuando intentó sujetarlo lo lanzó, mas por instinto que por táctica.
El piloto salio volando y cayó al suelo pesadamente y esta vez, a pesar de querer levantarse tuvo que quedarse ahí pues sus músculos no respondieron como él quisiera.
Kyle lo encaró, limpió la sangre que manaba de su ojo muerto y se lanzó sobre él.
Max Sterling estaba acostumbrado a ver los disparos enemigos viniendo en pos suya pero no estaba acostumbrado a ver a un enemigo acercase sin disparar, de hecho, el Quadrono estaba intentando aterrizar.
Y sin embargo, la solución a tal misterio, como diría Sherlock Holmes, pensó Max buscando una mejor posición de tiro, no estaba ligada a los mas grandes misterios del universo sino a una sola verdad sencilla.
El piloto del Quadrono estaba buscando llegar a la sala de los tribunales posiblemente en actitud kamikaze, probablemente en búsqueda de rehenes pero definitivamente, el piloto no deseaba dañar la estructura del tribunal.
Por lo que era ese lugar precisamente, el mas seguro para los que ahí estaban.
De hecho, el Quadrono parecía buscar atraer el fuego lejos del edificio y hacer que los veritechs lo siguieran.
--Señor.-- Llamó el piloto de flanco de Max. --¿Qué pretende este tipo?--
--Ni idea…-- Escupió Max viendo como el Quadrono finalmente aterrizaba en la calle sobre un par de autos compactos y adoptaba una posición que parecía defensiva, sí, de hecho lo era…la computadora del veritech de Max le dijo que las armas del enemigo estaban armadas pero que no había tomado ningún blanco. --¿Ahora que?--
Como impulsado a contestar tal respuesta, Azonia hizo que su armadura lanzara un auto cercano hacia la cabeza del veritech que se erguía al lado de Max, el movimiento fue tan fluido y preciso que el veritech se derrumbó como cuando a un hombre le dan un buen golpe en la cabeza.
Al caer, el veritech destruyó una pequeña tienda de muebles y luego, con los circuitos dañados, empezó a arder.
Max ya no estaba ahí para cuando eso sucedió, pisó los pedales a sus pies y se elevó justo a tiempo para evitar tener la misma suerte.
Una cosa era cierta, el tipo del Quadrono sabía lo que hacía.
--cielos…-- Dijo Max cambiando de canal. --Prometeus, el enemigo está en las calles, no disparen, no parece dispuesto a pelear…--
--¿y que quiere entonces?--
--¿Por qué no le preguntamos?-- Dijo Max con sarcasmo.
El Quadrono avanzó hacia el recinto del tribunal…un veritech verde olivo se interpuso saliendo de entre dos edificios pero fue atrapado y literalmente partido en dos, el piloto mas tarde relataría que pudo escuchar un eco en la radio mientras partían su máquina, el grito de cólera de una mujer.
Azonia sentía que debía apresurarse…no podría quitarse a todos los enemigos ella sola y pedir refuerzos era imposible…¿Qué hacer?
Kyle se inclinaba sobre un semi inconsciente Rick con homicidas intenciones, sus facciones estaban desencajadas por el dolor, su mente en blanco, cegada por la ira y el deseo de venganza, su cuerpo agonizante pero tan mortal como una cobra.
--¡¡¡RICK!!!-- Gritó Lisa dando un paso al frente solo para ser detenida por Miriya. --Rick, ¡No!-- gimió Lisa y luego escucharon el disparo.
El estampido del arma retumbo en la habitación silenciosa.
Rick intentaba sentarse, Kyle caía sobre el con algo en las manos, algo que había sacado de entre sus ropas, algo que brillaba, un cuchillo, un cuchillo de combate Zentraedi pero había algo diferente.
Kyle ya no gritaba.
Sus ojos ya no expresaban ira.
Su rostro, ya no mostraba mas que la velada emoción de aquel que muere sin haber terminado su trabajo.
Kyle cayó sobre Rick, sí, pero ya no era peligroso, de hecho, ya no lo sería nunca más.
Todo por causa de Khyron….¡Cuanto había disfrutado Khyron el accionar el arma que tan fácilmente había arrebatado de Gillian!, y cuanto más, había disfrutado matar a aquel microniano por la espalda.
Diez segundos después de haber accionado el arma todavía estaba en posición de tiro, postura perfecta, mirada al frente y sonrisa en el rostro.
Pero luego, cuando ya todos empezaban a reanimarse, bajó el arma y se acercó a Rick que aún no podía incorporarse debido a la conmoción causada por su pesada caída y el cuerpo muerto sobre él.
Para el piloto del Skull-1 todo estaba pasando en cámara lenta y el mundo se estaba moviendo a un ritmo cada vez mas normal y así lo mostraban sus ojos que paulatinamente le devolvían a la realidad.
La primera imagen que captó fue una mano frente suyo.
La mano que le ayudaría a levantarse.
La mano de Khyron el 'Traidor'.
--Creo que estamos a mano.-- Dijo el Zentraedi.
--Eso creo.-- Musitó Rick y entonces reparó en el arma en la otra mano de Khyron.
En ese momento el mundo se esfumó, la tácita comprensión de que Khyron había cumplido su parte del trato y que había salvado su vida dejándolos a mano, lo hizo entender en la débil posición en la que había caído.
Kyle no lo había matado pero Khyron lo haría.
Y ésta vez no podía hacer nada al respecto, pues, aún y cuando los guardias matasen al Zentraedi nadie dispararía tan rápido como para salvarlo.
Así terminaría todo, él, muerto a los pies del Zentraedi quien de seguro moriría riendo.
Los ojos del piloto del Skull-1 se posaron en Lisa y le lanzó todo lo que sentía por ella…por la mirada que recibió supo que ella sentía lo mismo…era una lástima…tanto que decir y tan poco tiempo para hacerlo.
Adiós, Lisa. Musitó y luego cerró los ojos.
Algo le empujaba en le pecho, Rick lanzó una exclamación ahogada pero luego, cuando el objeto que según el debía matarlo empujo de nuevo suavemente cedió a la curiosidad y miró.
Era el arma de Khyron, más específicamente, la culata del arma de Khyron la que le empujaba el pecho.
--Tómala.-- Dijo el Zentraedi, medio inclinado sobre el cuerpo de Kyle, como buscando algo. Es decir, el algo. --necesito ambas manos para desactivar la bomba.--
Las manos de Rick abrazaron, literalmente, el arma mientras un suspiro de alivio abandonó su boca.
Lisa no sabía si reír o llorar.
El Zentraedi finalmente encontró el detonador térmico y por su mirada, todos supieron que la situación no era buena.
Khyron masculló un par de maldiciones en zentran que hicieron que Miriya se sonrojase y mostró el detonador a Rick como si se estuviera quejándose.
--Esto no puede ser desactivado.-- Declaró. --El sistema está atascado...--
Rick estaba harto de las buenas y malas noticias que había recibido en tan poco tiempo que escupió al suelo, molesto.
--¿Alguna idea?--
--Solo que la arrojemos por el techo.-- Fue la sencilla respuesta.
Ambos miraron hacia el techo abovedado y muy a tiempo para verlo desaparecer.
¿Era tan grande su deseo por salvarse para después buscar la oportunidad de acabar el uno con el otro que habían conjurado un milagro?
¿Acaso era una broma?
No, era el destino.
El Quadrono de Azonia podía ser visto por el hueco en el techo que ella había abierto cuidadosamente a sabiendas de que su amado Khyron estaba ahí.
El objeto del amor de Azonia sonrió complacido.
Rick dibujo una 'O' de sorpresa en su boca.
El Quadrono retiró otro pedazo de techo y luego la pared para finalmente entrar a la sala cuidando, increíblemente, de no pisar a nadie.
El público empezó a abandonar la sala despavorido, incluso Gillian y el juez salieron pero el Almirante, Lisa, Exedore, Miriya y Rick permanecerían ahí, sorprendidos todos menos el impasible Almirante Global quien se limitó a fumar su pipa.
--Por el techo entonces.-- Oyó decir Rick cuando Khyron saltó a la mano del Quadrono que se había extendido frente a él.
--Khyron!-- Gritó Rick cuando este se iba elevando.
--En otra ocasión, microniano.-- Respondió Khyron, riendo. --Fue un placer hacer negocios contigo.--
Rick Hunter sonrió y dijo lo que sabía era apropiado. --¡Gracias!--
El quadrono despegó ruidosamente con su cargamento firmemente sujeto y sin ser molestado por nadie.
Un minuto después escucharon la explosión del detonador térmico muy alto en la atmósfera pero a nadie en la sala pareció importarle, pues para ellos la visión de Lisa corriendo hacia Rick como lo había hecho en la base Alaska hacia ya tanto tiempo era mas interesante que el escape de Khyron asistido por el Almirante Gloval.
--No entiendo señor-- Había dicho Max.
--Dejen al Quadrono entrar.-- Ordenó Gloval observando a Kyle agitando el detonador térmico. --Kyle esta aquí y es nuestra única opción.--
Max pensó que finalmente se había vuelto loco.
--Pero, Almirante…no entiendo.--
La voz de Gloval sonaba fastidiada y apremiante. --Quien quiera que sea viene por Khyron y hará todo por salvarlo, incluso salvarnos a nosotros por salvarlo a él…ahora, Max, conécteme a una frecuencia que el intruso escuchará.--
Max recordó el bello rostro de Miriya y cedió. --Esta bien señor.-- El cambio de canal. --ya escucharon señores…retírense.--
El quadrono avanzó por el camino ahora libre y se inclinó sobre el edificio y ese fue el momento en que Henry Gloval dijo a Azonia que su hombre iba a morir.
Azonia escuchó la voz de su enemigo con desconfianza pero al ver en los escaners que era verdad, que había una bomba, supo que debía sacarlo: y rápido.
Por eso abrió el techo y la pared con cuidado y cuando localizó a Khyron estiró, simplemente, la mano para que subiera, sabía por los latidos de su corazón, que estaba excitada al verle, feliz y rebosante, tanto que perdonaría la vida de los micronianos y ¿por qué no? Después de todo, ellos le habían permitido, al final, sacarlo de ahí.
Khyron miró hacia arriba y sonrió, su sonrisa socarrona le hizo removerse en su asiento presa de una febril ansiedad de abrazarle y después saltó a la mano de su armadura y mostró el detonador térmico.
Ya preguntaría después, ahora solo tenía que salir de ahí y deshacerse del detonador.
Azonia encendió los impulsores y aceleró al máximo, después de todo ya había logrado su objetivo.
