El Camino del Guerrero
Epilogo
Khyron estaba admirando sus trofeos cuando Azonia entró con lo de comida para él, la cual llevaba en una bandeja transparente.
--Te traje comida.-- Dijo ella, y como no recibió respuesta, la colocó sobre una mesita metálica para luego unírsele. --¿Khyron?--
--Nunca terminaré de entender a estos micronianos.-- Declaró con voz pensativa, acomodando un casco Invid que amenazaba caer de su sitio. --Son demasiado complejos.--
--¿A que te refieres?--
--Al microniano del Veritech de las tibias cruzadas.-- Respondió. --Rick Hunter.--
Ella tomó otra pieza que estaba mal situada y la posicionó mejor. --No entiendo.--
--Este tipo.-- Khyron la miró a los ojos. --...salvó mi vida cuando pudo haberme matado. Pudo haber acabado conmigo sin piedad...y sin embargo, no lo hizo.--
La Meltran que lo amaba suspiró aliviada. --Suerte.--
--No.-- El Bottoru habló con firmeza. --Fue algo mas...fue esa estúpida emoción que llaman amor, me salvó porque solo yo podía ayudar a la mujer del SDF 1.--
Un silencio pesado cayó sobre ellos por unos minutos roto solo por el sonido de los trofeos siendo acomodados.
--Rick Hunter me dejó escapar, cumpliendo su palabra.-- Comentó Khyron. --Todo porque salvé a esa mujer.--
--Fue una suerte que te hubiese detectado.-- Azonia no podía comprender el porque pero empezaba a ponerse nerviosa.
--Tu y yo sabemos que no fue ninguna suerte, Azonia.-- Él dijo esto pero no fue un reproche. --Y agradezco lo que hiciste.--
--Eres muy importante para...-- Ella se detuvo antes de decir el resto, claro que era importante para ella en un sentido tan profundo que no alcanzaba a entender, por eso, completo la frase con…--nuestro movimiento.--
--Supongo que si.-- Dijo él y al hacerlo sonó abatido. --Sabes, Azonia, a veces, cuando te veo me gustaría que esto ya hubiese pasado y que pudiésemos pasar tiempo juntos.--
La mujer esbozó una sonrisa. --¿Lo dices en serio?--
--Ciertamente.-- Khyron estiró su brazo para tocar aquel bello rostro.
Ella aceptó la caricia e incluso se acercó a él, cerrando sus brazos alrededor de su cuello mientras su boca buscaba la de él.
Cuando se besaron, el Zentradi que había sido Khyron desapareció, sus sentimientos, bloqueados por su apego a la cultura de los Maestros de la Robotecnia, fueron reemplazados por puros y reales sentimientos humanos.
Fue entonces que despertó.
Sorprendido, miró a su alrededor mientras una mano acariciaba, ahí, donde aun sentía la presión de los labios de Azonia sobre los suyos.
Alrededor de la cama había mas botellas de licor de las que quería contar y ropa, su ropa, tirada en completo desorden, ¡cielos!, sí que habían celebrado la noche anterior.
Maldito sueño, pensó, llevándose las manos a la cabeza para intentar mitigar la jaqueca, signo inequívoco de que había tomado más de la cuenta.
Khyron sentía su corazón latiendo rápido en su pecho y la pasión encendida en su entrepierna y aún en ese momento, la magnitud de lo que le pasaba no llegó a su cerebro, no entendió que amaba a Azonia pero una cosa si entendió.
Entendió que nunca mas vería a aquella mujer como su camarada de armas, la vería como lo que era, una perfecta compañera, como aquel microniano veía a la mujer del SDF-1.
Tal era el trofeo que había obtenido al final de su travesía por el camino del guerrero.
Su vida nunca sería la misma. Sí, y para comprobar tal suceso su sorpresa se tornó en terror cuando Azonia salió del cuarto de baño enrollada en una toalla y esbozando una sonrisa para él mientras dejaba que la toalla cayera al suelo decía que había disfrutado la demostración de las técnicas de reproducción microniana que le había hecho y que definitivamente deseaba otra.
Continuará en...--Robotech: Cuentas por Cobrar.--
