Perdón por el retraso, pero como pudieron ver, subí otro fic de The Mentalist así que espero que la demora no haya sido muy molesta. El problema es sí que este capítulo es algo corto…pero prometo que el siguiente será bastante bueno y con mucho que leer ^^
Disclaimers: Cuando domine al mundo, quizás Patrick Jane me pertenezca muajajajaja, pero por el momento es de Bruno Heller y nadie más =.= (maldición!)
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Red Week
Capítulo III
-¿Jefa…je-fa?
Lisbon se sobresaltó al escuchar que Rigsby la llamaba desde la puerta de su oficina. Según su rostro frustrado, parecía que llevaba un buen rato tratando de hacerla bajar de la séptima nube.
-¿Qué sucede?- dijo con su tono de "yo soy la autoridad aquí"
-bueno, quería preguntarte algo- dijo entrando al fin un poco inseguro al verla cómo fruncía el ceño al ver que ese "quería" era un realidad un "queríamos" porque lo incluía a él, Cho y Van Pelt. Lisbon sabía perfectamente que las únicas veces que se reunían sin estar trabajando en una caso eran para hablar de…
-¿Jane?- se les adelantó- ¿quieren preguntarme sobre él?
Los tres asintieron.
-¿se encuentra bien?- preguntó Van Pelt preocupada, después de todo, ella había averiguado la razón de su ausencia- ¿está muy mal?
-está bastante bien- la tranquilizó Lisbon mientras guardaba una carpeta en su archivador- aparte de que lucía como sino se hubiera duchado en días y unos cuanto tragos en el cuerpo, estaba casi igual que siempre…
Mientras escuchaba los suspiros de alivio de sus colegas ella se sorprendió de lo bien que se le estaba dando mentir aunque técnicamente no lo estaba haciendo, sólo estaba omitiendo información; tenía el suficiente tacto para reducir una borrachera de una semana en "sólo un par de tragos en el cuerpo" y un estado completamente deplorable en una simple observación de su presentación personal. Estaba segura que Jane se lo agradecería…además, si mentía descaradamente sería más evidente que algo no marchaba bien y que algo ocultaba. Nadie creería que había estado 7 días relajándose y disfrutando en casa como si se trataran de unas vacaciones.
-pobre Jane- comentó. Van Pelt- debe ser duro para él. Pero me alegra que siga siendo el mismo
Rigsby asintió
-es verdad, no me lo imagino de otra manera como lo vemos todos los días. Sé que se descontrola con Red John pero…
Mientras los demás seguían discutiendo las buenas nuevas, la mente de Lisbon otra vez comenzaba a irse por otros rumbos. No sabía cuán equivocados estaban los demás en cuanto al consultor, pero en realidad prefería que se siguieran engañando con la fachada del tipo despreocupado porque estaba segura que Jane desearía que las cosas siguieran igual, que nadie lo tratase con lástima cuando volviera al trabajo, después de todo se esforzaba en proyectar esa imagen todos los días. Sin embargo, tenía que admitir que le incomodaba ser la única persona en esa habitación que conocía ese aspecto tan frágil…tan destrozado como para siquiera tener en consideración lo que decía y cómo ello podía afectar a los que lo rodeaban, tal como había pasado al sacarle en cara lo de su padre….
-¿y cuando vuelve?
Esta vez fue Cho quien la despertó de sus pensamientos. Ella trató de disimular lo distraída que estaba como si al no hacerlo delatara que su cabeza estaba funcionan al ritmo de Jane.
-supongo que en 1 o 2 días- respondió- le dije que se tomara su tiempo y que utilizara los días correspondientes a sus vacaciones de primavera para compensar los que ha faltado…
-¡podríamos ir a verlo todos!- sugirió Van Pelt de pronto, como si se tratara de una excursión- digo, para demostrarle que tiene nuestro apoyo
Rigsby (como no) celebró su sugerencia, pero Cho negó con la cabeza.
-creo que lo mejor es dejarlo solo. No creo que tenga ánimos de fiesta
-¡vamos Cho! ¡No seas aburrido!
-tiene razón, Rigsby- admitió Van Pelt- sería desconsiderado aparecer todos de pronto si lo que quiere es estar a solas. Lo mejor es que uno se vaya y se asegure de que está bien y nada más.
-¿y entonces quién irá? A ninguno de nosotros quiso abrirle la última vez…bueno, excepto a…
Lisbon sintió cómo poco a poco 3 pares de ojos se posaban en ella una vez que Rigsby había terminado de hablar. Sabía perfectamente bien que estaba pensando lo mismo…Ella desvió la mirada y abrió otro archivo tratando de quitarle importancia.
-no tienen de qué preocuparse. Yo ya había quedado con él de visitarlo una vez terminado el trabajo.
A pesar de que sólo estaba avergonzada por admitir que tenía una especie de "cita", al notar que los agentes intercambiaban miradas cómplices y burlonas, no pudo soportarlo y aclaró su garganta con fastidio para recordarles que ella seguía allí y que podía verlos.
-sólo iré a dejarle comida ¿alguna otra pregunta?
Su tono desafiante de "atrévete a preguntarme algo más y ya verás dónde te disparo" hizo que Rigsby, Van Pelt y Cho dejaran los jueguitos y se enseriaran. Estaba claro que a la jefa no lo gustaba que dieran cosas por supuesto en cuanto a ella y Jane.
-eh…mejor nos vamos- sugirió Rigsby con una sonrisa nerviosa mientras le hacía un gesto a los demás para que salieran pronto de allí- saludos a Jane
Los demás también dijeron lo mismo aunque Cho con un tono más seguro. Según su punto de vista no había dicho nada que no fuese absolutamente obvio ni del otro mundo.
Una vez que los 3 abandonaron la oficina, todo lo que pudo hacer fue acomodarse en su silla, hundirse en ella y comenzar a darle otra vez vueltas al asunto Jane.
Le preocupaba pensar que quizás que ahora que él había tenido la confianza de mostrarse de otra forma, ella tendría que hacer lo mismo con él a manera de retribución, más ahora que habían quedado de verse después del trabajo donde no podía esconder bajo la relación jefa-consultor. Lisbon apoyó el mentón en su mano y suspiró, la única Lisbon que él conocía era la seria y que si bien podía tener sentido del humor, siempre mantenía todo en el plano de lo profesional…pero ¡demonios! ¡Él siempre lograba hacerla bajar sus defensas y olvidarse de ello! Ya había ocurrido varias veces antes y más hoy en la mañana….
Lo otro que la desesperaba era ese miedo irracional ha mostrarse tal como era, es decir ¿qué tenía de malo mostrar su lado tierno y simpático? Porque de que lo tenía lo tenía, sólo que lo reservaba para sus hermanos y sus escasas amistades. Pero Jane no era su hermano y tampoco su amigo…pero hace tiempo que había cruzado la línea de colega. Quizás lo que la mantenía dentro de esa coraza era eso mismo; él siempre lograba derribarla como si nada…y le asustaba saber cuál podía ser el resultado de no volver a esconderse tras ella y tener semejante conexión…
Sacudió la cabeza, estaba pensando tonterías y estaba en el trabajo así que tenía que concentrarse en eso. No obstante, antes de ponerse a delegar y comenzar con lo suyo, pudo sacar una sola conclusión: aunque detestara admitirlo, ellos dos eran más parecidos de lo que quisiera…ambos tendían a proteger furiosamente su interior bajo una fachada que no dejaba ver más allá de esta. Sólo quedaba una pregunta que responder ¿si la farsa de Jane ya había sido descubierta…cuánto tardaría la suya caer también?
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-Una buena mentira, una convincente- se repetía una y otra vez Lisbon mientras buscaba las llaves del auto. Su auto era el último en el estacionamiento porque ella había sido la última en dejar la oficina. Si bien podía haberse marchado antes, sólo había estado tratando de buscar una excusa para no reunirse con Jane y buscando una se le había hecho tarde. Seguramente él la debía estar esperando y no tenía la menor idea de qué decirle cuando sonará su celular preguntando por qué tardaba tanto…
Estaba entre la espada y la pared… ¿cómo mentirle aun tipo como él? Y más cuando le repetía una y otra vez que ella era un libro abierto…pero no podía ir, no quería, demasiada presión para su mente confusa y una amenaza muy grande para su verdadero yo que , por cierto, quería quedarse donde estaba, muchas gracias.
Estaba en eso cuando de pronto escuchó una bocina tras ella. Cosa rara, supuestamente estaba allí sola…por seguridad antes de voltearse se llevó la mano a su arma, pero cuando lo hizo, lo único que pudo hacer era disimular la sorpresa de ver un Citröen azul pálido estacionado frente a ella.
-¿pensaste que te ibas a escapar?- dijo Jane sonriendo con malicia y asomándose por la ventana.
-yo no estaba escapando- respondió lo más convincente que pudo
-mentirosa- la acusó divertido- pero no me ofende, comprendo que nuestra pequeña reunión en mi casa resultara deprimente por razones obvias, de hecho, si pudiera yo también huiría de allí
Lisbon se sintió culpable y no lo trató de ocultar. Si supiera que sus razones estaban basadas en sus propias inseguridades y no algo tan superficial como el lugar dónde iba a estar.
-en fin- continuó sin perder el ánimo. Por eso quería hacer un ligero cambio de planes
-¿cambio de planes? Espero que no sea uno de esos que tantos dolores de cabeza me causan
-no me mires con esa cara de desconfianza Lisbon, sólo causaría un problema si invitáramos a Minelli para que nos supervisara y créeme que él no es parte del asunto porque no es nada laboral…- dijo él al verla dudar por unos minutos sobre qué implicaba este dichoso cambio de itinerario- Sólo pensé que en vez de atiborrarnos de comida chatarra podríamos ir a cenar a un lugar decente…
-¿me estás invitando a cenar?- preguntó algo desconcertada- ¿por qué?
-bueno- comenzó a explicar como si fuera la cosa más obvia del mundo- si bien puedo vivir de tus deliciosos huevos con tocino, que por cierto estaban deliciosos, según la vieja tradición la gente invita a otra gente a comer para pedir disculpas y para dar gracias…
-espera- lo interrumpió- ¿me dices que me invitas a cenar para que te perdone por ser un patético borracho y porque no te disparé por eso?
-es otra forma de decirlo…pero sí, así es ¿segura que no eres síquica?
Lisbon lo fulminó con la mirada aún algo escéptica. Jane no se desesperó ni insistió al ver su falta de respuesta porque sabía lo que ocurriría. Tal como lo predijo, Lisbon terminó por encogerse de hombros como diciendo "¿qué demonios?" y sentándose en el asiento de copiloto.
Después de todo la conocía lo suficiente como para saber que accedería tratándose de un restaurante que era menos intimidante y más neutral que su propia casa y que tan pronto como recordara sus propias palabras al decirle: "Tranquila, no te seduciría en una cena, eso sería muy infantil" su miedo irracional a él desparecería.
Mientras echaba a andar el auto, Jane se autoconfirmó que definitivamente seducirla no estaba en sus planes…de hecho, no tenía ninguno en absoluto, pero la verdad…eso hacía todo mucho más excitante.
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Como siempre, mil disculpas por el retraso, pero estoy a tres semanas del final de semestre y los exámenes están a la vuelta de la esquina (deséenme suerte!). Pero prometo que actualizaré tan pronto como me sea posible porque, en serio, mi cabeza bulle con ideas para el próximo capítulo ( que según lo que llevo es algo triste)
En fin, gracias por las reviews!!!
byeeee
