Perdón!!! Sé que les debía esta actualización de hace mucho, pero como me dijo Loka-Bones por allí "la prioridad es la universidad" y bueno, gracias aprobé todas mis materias (wiii!!!) por otro lado iba actualizar el fin de semana pasado pero estuve de cumpleaños el 3 de julio y bueno...no es que haya encontrado un pony en mi oficina XD pero uds. saben...

En fin, no les quito más tiempo con excusas

Enjoy

Disclaimer: The Mentalist no me pertenece…aún (risa maligna)


Había que admitirlo, Jane podía ser muchas cosas pero jamás se le podría acusar de no tener bueno gusto.

-supongo que usaste tus "superpoderes" para saber qué clase de lugares me gustan ¿no?- preguntó Lisbon si poder contener una sonrisa.

Jane soltó una pequeña carcajada.

-espero que no te hayas sentido ofendida por invadir tu espacio sicológico o lo que sea que te aterra que invada.

Ella negó con la cabeza, divertida.

-no, me alegra que al menos por alguna vez tu basura síquica me de una agradable sorpresa- bromeó.

El restaurante era definitivamente la clase de lugares donde Lisbon se sentía a gusto. No muy elegante, no muy vulgar. Constaba sólo unas cuantas mesas esparcidas por aquí y allá decoradas con una simple vela roja, luz tenue y música ligera. Un sitio para tener una agradable velada después del trabajo. Lisbon no pudo evitar suspirar de alivio al entrar, conociendo los gustos extravagantes de su anfitrión (que alguna vez habían terminado con un pony en su oficina) ya se podía imaginar incómoda en un restaurante pomposo y ridículamente costoso que a la media hora terminaría odiando. Pero Jane la conocía mejor de lo que suponía porque se había contenido con tal de darle en el gusto.

Así que, olvidándose completamente por algunos momentos de todos sus miedos y preocupaciones anteriores, aceptó de buena gana la invitación de sentarse junto a él en una mesa cerca de un rincón.

Sin embargo, tan pronto como los dos estuvieron acomodados y con la comida servida un silencio incómodo se apoderó de ambos. A Jane no parecía molestarle, de hecho, parecía disfrutarlo. Lisbon admitía que eso podía tener sus ventajas, es decir, la mantendría lejos de cualquier conversación comprometedora, pero también tenía que reconocer que eso no era lo correcto, tenía que preguntarle, aunque fuese por pura formalidad.

-entonces…-dijo dudosa- ¿ya te sientes mejor?

Jane levantó la vista al fin, despegándose de su plato de patatas fritas y le sonrió

-estoy mejor- respondió sin muchos rodeos. Ambos se miraron por unos momentos, pero de nuevo no supieron que decirse y bajaron la mirada.

Lisbon comenzó a impacientarse, esto era lo mismo que había sucedido esa vez en el auto, cuando ella se estaba quedando dormida y él le había pedido que le hablara. Parecía que tenían una incapacidad completa para mantener una conversación normal que no se tratara de un caso o molestarse mutuamente.

Suspiró, mucha culpa era de ella… siempre tan temerosa, siempre marcando los límites, siempre tan inaccesible y por otro lado estaba él, guardándose cosas, fingiendo estar alegre cuando por dentro estaba destrozado, de hecho, a pesar de que ahora esbozaba una fugaz sonrisa mientras comían, sabía que la tristeza no se había ido del todo…porque nunca lo había hecho en estos 6 años.

Eran dos malditas islas separadas voluntariamente por un océano. De pronto una ira inexplicable comenzó a apoderarse de ella, no entendía exactamente a qué venía, quizás porque nunca le había gustado ser de las que se quedaban de brazos cruzados o le irritaban las situaciones que rayaban en lo ridículo…no lo sabía, pero quizás Jane podía conformarse con tenerla allí para apalear un poco su patética soledad, pero ella no estaba para ser contemplada o llenar un asiento. Se negaba a tener otra conversación insulsa como "¿has visto una buena película recientemente?". Respiró hondo, sabía lo que arriesgaba dando el primer paso, pero por una vez se permitió ser impulsiva.

-Jane- dijo haciendo que lo mirara- sé que esta mañana me dijiste que no necesitabas la opinión de hija…

-sabes que no lo dije en serio- respondió un poco preocupado de que de pronto todo el resentimiento que había negado sentir se manifestara.

-lo sé, pero de cualquier modo…-se apresuró a decir- mira, sé que no tengo por qué meterme, después de todo, mi autoridad sólo tiene jurisdicción en el CBI y aún así la ignoras…- hizo caso omiso a la cara burlona que puso ante ese comentario y prosiguió- por eso quería preguntarte antes de decir cualquier cosa si puedo darte un consejo.

-¿consejo?- preguntó algo extrañado, lo que hizo que Lisbon frunciera el ceño. Se estaba esforzando ¿no podía actuar como un adulto por una vez en su vida?

-sí, un consejo- le lanzó algo ofendida- ¿qué tiene de malo?

-no, no, no me malentiendas- puso las manos frente a él como si de un momento a otro ella se le fuera a abalanzar - no tiene nada de malo. Me encantaría que me aconsejaras. Sería un honor.

Lisbon lo miró con desconfianza pero tan pronto como su rostro burlón y poco serio desapareció se animó a decir lo que quería decir.

-cuando mi madre murió- comenzó mientras movía distraída la pajilla de su vaso, evitando toparse con sus ojos azules mientras hablaba- todo fue muy difícil para nosotros. Mi padre dependía mucho de ella, quizás más de lo que imaginó…

-uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde- murmuró Jane

Ella asintió. La reconfortó saber que él se estaba tomando en serio esto.

-todos estábamos destrozados y nos necesitábamos más que nunca, pero mi padre optó por cerrarse en sí mismo . Supongo que trataba de ser fuerte por todos, no lo sé, pero los primeros meses de su muerte él no soltó ninguna lágrima, al menos no frente a nosotros ni en público. Quitó todas las fotografías suyas y ella se convirtió en una especie de tema tabú. Era como si al finjir que no existió no hubiese nada por qué llorar.

Jane desvió la mirada, no le gustaba hacia dónde iba la conversación, pero no se arriesgó a interrumpirla. Lisbon al fin se estaba abriendo con él...y más importante aún, en un tema muy doloroso para ella.

-como sea- dijo tratando de disimular la tristeza que le inspiraba hablar del tema- pronto nos dimos cuenta de que él no estaba bien. No tardamos en empezar a encontrarlo tirado en la cama rodeado de botellas y pastillas cuando se suponía que tenía que estar trabajando. Muchas veces tratamos de hablar con él, pero decía que todos estaba bien, que eran ideas nuestras y que estábamos exagerando- la voz de Lisbon se quebró ligeramente. Jane hizo la tentiva de alcanzarle la mano pero ella la apartó. No necesitaba consuelo, era algo que tenía superado, sólo que llevaba mucho tiempo manteniéndolo en su interior.

-bueno, ya sabes el resto...cómo terminó todo- dijo más tranquila y mirándolo con la expresión más grave que le había visto- lo que quiero decir es que mi consejo es que no cometas el mismo estúpido error de mi padre

-Lisbon yo...

-¡déjame terminar!- lo interrumpió molesta- sé que tratarás de hacerme sentir mejor sonriéndome y diciéndome uno de tus comentarios ingenioso pero te advierto que no va a funcionar ¿está claro? Puedes negarlo, pero no hay mucha diferencia entre ambos y lo ocurrido esta última semana lo demuestra- respiró hondo, como si se hubiese quitado un peso de encima. Lamentaba haberle arruinado la cena relajante que Jane había planeado con tanta dedicación, pero también sabía que todo esto era por su bien- mi consejo es pues que a veces es mejor gritar, maldecir, llorar o simplemente hablar...sé que puede que pienses que ya es suficiente después de tantos años, pero es que ciertas heridas nunca cicatrizan pero se pueden sobrellevar de mejor manera que escodiéndolas o negándolas: eso sólo provoca situaciones como las que llevaron a mi padre a semejante estado...o al estado que llegaste esta semana...haciéndose daño a ustedes mismos...y a los que los rodean....

Los ojos de Jane se abrieron de par en par. A su sutil manera Lisbon estaba diciendo que su comportamiento la estaba lastimando, quizás indirectamente, pero lastimándola al fin y al cabo. Sintió algo inexplicable en el pecho, ella ya se lo había dicho...había dicho que habia gente que se preocupaba por él y que lo necesitaba, pero como en ese momento se encontraba tan deprimido por haber perdido a Red John que no se había dado cuenta y se había dejado engañar por su uso de tercera persona. Teresa Lisbon se preocupaba por él...tanto así como para saber que sufriría si él terminaba tal como su padre. Se comenzó a sentir culpable; no estaba acostumbrado a que alguien se preocupara por él desde, bueno, desde que su familia lo hacía y se sintió aún peor al saber que a pesar de todo seguía siendo algo egoísta al olvidar que sus actos tenían consecuencias en los que lo rodeaban.

-¿hablar ah?- fue lo único que atinó a decir

Ella asintió

-nunca se me hubiese ocurrido- dijo en voz baja más para sí que para Lisbon, pero ella lo escuchó y se levantó de la mesa tratando de disimular lo más posible su indignación.

- bueno, siento que la idea no te sea lo suficientemente original para el brillante Patrick Jane...supongo que ya no me necesitas aquí. Tomaré un taxi así que no es necesario que me lleves. Adiós.

Tomó su bolso ante la mirada atónita del consultor, él le tomo unos segundos asimilar lo que había sucedido y comprender que sus palabras habían sonado más como un comentario sarcástico más que un sorprendente descubrimiento.

Pagó la cuenta lo más rápido que pudo y salió tras ella esperándo encontrarla...realmente había mucho que hablar entre los dos como para tener un malentendido así.


Siento si este capítulo quedó cortito para toda la espera, pero en realidad o era corto o era muuuuuuy largo y creí que así quedaba mejor ^^

No estoy segura si quedan 2 capítulos cortos o uno largo después de este pero ya vamos por el final...

gracias por seguir leyendo y espero que les haya gustado la pequeña confesión de Lisbon

denme su review plz!

byeeee