Actualizando tal como lo prometí! Hubiese traído antes este capítulo de no ser porque tuve que hacer de niñera estos 3 últimos días (y vamos! uno no saca toda su Jisbon-ness mientras juega Guitar Hero junto con dos primos de 10 y 11 XD), pero en fin, acá va...este es el penúltimo capítulo...espero que lo disfruten.
Disclaimer: The Mentalist no me pertenece...pero algún día puede que sí según cómo resulten mis planes malvados muajajaja (XD)
Está bien, quizás había exagerado y quizás lo mejor hubiese sido reaccionar de otra forma. Perfectamente podría haber soportado esa frase que la había sonado a puro sarcasmo con otro poco del mismo, como lo había hecho muchas veces antes; sin embargo, esta vez la situación era diferente, por una vez Lisbon había dado el primer paso y había sacado a colación un tema muy doloroso para sustentar su consejo y él había respondido como si le importara un bledo. Ser hipócrita no iba con ella, no iba a permanecer allí sentada finjiendo que no le importaba cuando la verdad era que sí. Ese era el modus operandi de Jane, no el suyo.
Así que por enésima vez trató de hacer parar un taxi, pero por enésima vez se dio cuenta que no tenía caso. Llevaba casi 5 cuadras caminando con la esperanza de que uno le parase pero todos iban llenos o parecía que ella no era un buen prospecto de pasajero y seguían de largo. Todo esto era culpa de Jane, si sólo la hubiese dejado en paz ahora estaría relajádose en su casa y no parada como idiota buscando trasporte cuando tenía su propio auto en los estacionamientos del CBI.
En fin, quizás podría llegar a casa caminando, con todo lo que había andado ya no estaba tan lejos y vamos, no era que temiese a que se le apareciera un ladrón o algo, después sabía perfectamente cómo defenderse. El ánimo de Lisbon mejoró ante la perspectiva, quizás un poco de aire fresco era justo lo que necesitaba, pero de pronto escuchó una voz desafortunadamente familiar tras ella y todo entusiasmo se esfumó.
-¿No que ibas a tomar un taxi?
-creo que eso no es de tu incumbencia- dijo secamente, volteando a mirar al consultor que, como siempre, le sonreía como si nada hubiese pasado
-creo que sí- respondió él- hasta donde yo sé, yo sigo siendo el anfitrión y creo que sería una descortesía de mi parte que mi invitada caminara a casa...
-te dije que tomaría un taxi
-mentirosa- la acusó inmediatamente, divertido- ibas a caminar, de seguro no habías podido encontrar ningún taxi y tu orgullo no te permitía regresar al restaurante para pedirme que te llevase a casa, así que de alguna manera te convenciste de que no sería mala idea caminar a casa, después de todo, si un ladrón tenía la mala suerte de toparse contigo, él era el que iba a salir perjudicado, no tú.
Ella roleó los ojos, ni que la hubiese seguido y leído todo este tiempo. Quizás lo había hecho y había esperado el momento adecuado para aparecérsele y fastidiarla...
-¿cómo supiste todo eso?- no pudo evitar preguntar de cualquier manera
- translúcida, como el cristal ¿recuerdas mi querida Lisbon?- respondió
Lisbon se limitó a gruñir y seguir caminando, ignorándolo por completo. Había tenido suficiente por esa noche, pero súbitamente Jane se le adelantó hasta ponerse frente a ella, impidiéndole seguir avanzando.
-¡vamos, Lisbon! ¿acaso quieres hacer de mí un mal anfitrión? Déjame llevarte a casa- dijo sin perder el ánimo, pero con un tono un poco más suplicante- todo esto es un gran, gran malentendido y lo sabes
-sí lo sé, entonces ¿por qué estoy molesta y no quiero que me lleves a casa? Tú eres el síquico aquí, deberías saberlo- lo fulminó con la mirada y lo esquivó para seguir su camino pero él otra vez se le interpuso
-¿qué?- preguntó perdiendo la paciencia- si no quieres que te dispare agradecería que te quitaras y me dejaras en p...
-lo tomo- dijo de la nada. Lisbon lo miró extrañada. Ahora sí estaba segura de que su mente era la cosa más rara del mundo porque no entedía qué tenía que ver esa afirmación con el hecho de que lo estaba amenazando con dispararle
-¿ah?
-lo tomo- explicó- tu consejo, "hablar", algo muy simple- sonaba como si hubiese descubierto algo maravilloso como la gravedad o algo así- perdón si mi impresión de darme cuenta de que eso es lo que necesito se confundió con sarcasmo. Supongo que es normal pensar eso, hoy no he hecho muchas cosas para ganarme tu estima después de lo de esta mañana y eso.
Por unos segundos ella no supo qué pensar ( y Dios sabía que ella podía llegar pensar muchas cosas de él). No sabía si todo esto era una pobre forma de excusarse dándole la razón o una sincera disculpa. Con él nunca había forma de saberlo...pero lucía lo suficientemente honesto al menos para ella. Quizás había sido realmente sensible e impulsiva al haber reaccionado así, quizás se merecía otra chance.
-realmente sonó como sarcasmo, después de todo esa es una de tus irritantes especialidades- dijo secamente y con una expresión de enfado tal que hizo que la sonrisa de Jane se borrara de su rostro. Lisbon guardó unos segundos silencio hasta que esta vez era ella la que no pudo contenerse y lo golpeó ligeramente en el brazo mientras soltaba una carcajada- pero creo que esta vez, sólo esta vez, fui yo la que sobredimensionó las cosas, así que te equivocas en decirme en que soy orgullosa. Déjemoslo en que tú escuchaste mi consejo y que me alegra que te haya servido.
El rostro de Jane se iluminó de inmediato y un alivio se apoderó de su corazón. No le gustaba que Lisbon estuviese molesto con ella (fastidiarla y hacerla sonrojar era una cosa muy diferente) y le había asustado haber metido por segunda vez la pata, pero para su tranquilidad no había sido así. Era una delicia verla sonreírle y bromear con él otra vez...hacía que se sintiera otra vez que estaba en el lugar correcto en el momento correcto, una sensación hace mucho tiempo esquiva para su persona...
Sin embargo, mientras Jane se dedicaba a analizar lo que pasaba en su interior, Lisbon no sabía con exactitud qué era exactamente lo que tenía que hacer ahora: es decir, ¿la iba a llevar a casa o qué? ¿o iba a quedarse allí mirándola? Si iba a ser la segunda opción lo más probable es que le diera un paro cardíaco allí mismo. No era que fuera desagradable, pero...bueno...era vergonzoso (sobre todo con las cosas que se le pasaban por la mente gracias a ese maldito par de ojos azules).
-entonces...-dijo dudosa
-¿entonces?- preguntó saliendo de su ensimismamiento
-¿qué hacemos?
-hablamos
-¿hablamos?
- sé que puede ser divertido comenzar a repetir todo lo que diga el otro- bromeó- pero como dije: voy a seguir tu consejo.
-o sea...-balbuceó- tú quieres hablar...pero quieres que sea yo quien te escuche ¿no?
-obviamente
Lisbon trató por todos los medios de encontrar las palabras correctas para explicarle que cuando se refería a hablar no necesariamente la incluía a ella (aunque los odiase, para eso estaban los terapeutas) pero no tuvo el corazón de contradecirlo. No podía mentirse a sí misma, a pesar de todo el malentendido, cuando ella había hablado de su pasado en ningún momento se había sentido incómoda. De alguna manera él había logrado que se sintiera en la confianza suficiente, algo a lo que no estaba acostumbrada, le había dado la instacia para quitarse un peso de encima, un peso que durante años se había repetido que ya no estaba con ella, pero que día a día cargaba con él sin siquiera saberlo. Sin notarlo había seguido su propio consejo, hablar con Jane comprobaba que todos sus miedos anteriores de abrirse con alguien eran infundados, con él no parecía tan mal abrirse y mostrarse tal como era. Ahora él le estaba pidiendo lo mismo...y tenía que aceptarlo, se lo debía...no, más bien, quería darle el favor.
-está bien- aceptó de buena gana, preguntándose si realmente lo que un alma solitaria necesitaba, era pues, otra igual.
- no sé realmente qué sucedió- comenzó a decir él mientras caminaban uno al lado del otro por un parque cercano. El viento fresco de la medianoche les daba en la cara, pero no les importó, Jane necesitaba algo para mantener la mente despejada y a Lisbon no le molestaba caminar un poco más mientras lo escuchaba atentamente- ese día antes de encerrarme en mi casa ni siquiera había recordado que se cumplían 6 años desde que mi esposa e hija habían sido asesinadas. Tú sabes, son cosas que no gustan tenerlas en mente.
Ella asintió, tenía sus propias fechas que no le gustaba recordar y que con un poco de esfuerzo las había casi desterrado de su mente.
-pero al momento de llegar a casa y ver ese rostro sonriéndome...- continuó suspirando, recordando la marca de Red John, hecha con la sangre de su familia- de la nada logré encajar las fechas. Muchas cosas vinieron a mi mente y comencé a impacientarme. Tenía que apagar todos esos recuerdos, todas esas culpas, el hecho de que se cumplía otro aniversario de su muerte y yo aún no lograba dar con su asesino...Sólo quería dormir y olvidarme de mí mismo. Supongo que me desesperé cuando las pastillas para dormir no surtieron efecto, bajé a la cocina y entonces comencé a beber hasta que perdí el conocimiento. Al día siguiente pasó lo mismo, al siguiente...y al siguiente. Hubiese seguido así de no ser por tu intervención Lisbon.
Le sonrió, pero ella desvió la mirada algo avergonzada.
-sólo cumplía con mi deber
-mentirosa- susurró Jane para sí mismo, cuidando de que no lo escuchase, lo que menos quería era que se volviese a molestar. Siguieron caminando unos momentos en silencio.
-¿no crees que es tiempo de darte algo de crédito a ti mismo?- dijo ella de pronto. Él la miró desconcertado.
-¿ a qué te refieres?
-sabes a lo que me refiero- respondió con la vista pérdida en el horizonte- sé que tienes tus razones para sentirte culpable y yo no puedo hacer nada al respecto porque depende de ti saber cuando va a ser el momento de perdonarte, pero la persona que eres ahora es muy diferente a la de 6 años atrás.
-me sigo ganando la vida casi de la misma forma, Lisbon- sonrió burlonamente- sólo que tengo otro título para ello y ahora eres tú la que tiene que escuchar toda mi basura síquica.
Ella le dio un pequeño golpe en el brazo sin poder evitar reír.
- y yo debería cobrarte por ello, como lo hacías con tus antiguos clientes, después de todo toda esa porquería síquica me han dado más de algún problema- le devolvió con sorna- pero, ya en serio, creo que deberías ser más justo contigo mismo. No eres un mal tipo, algo fastidioso, excéntrico y con serios problemas de autoridad, pero no un mal tipo al fin y al cabo.
Las mejillas de Lisbon se encendieron después de esta pequeña confesión de simpatía, y más aún al ver que él soltaba una carcajada.
-¿qué?- preguntó a la defensiva
-no, no es eso- se excusó moviendo las manos divertido- es que...
-¿ que qué?
-por unos minutos sonaste como mi esposa
-¿có...mo tu...tu esposa?- tartamudeó un poco por la impresión de verse comparada con la mujer que Jane aún no podía olvidar y cuyo recuerdo aún lo hacía usar su anillo de matrimonio.
- Julia tenía la mala costumbre de pensar que podía llevarme por el buen camino cuando me dedicaba a estafar a la gente- dijo con ensoñación, recordándola- nunca estuvo de acuerdo, pero supongo que habría de estar muy enamorada de mí para seguir a mi lado a pesar de que no consideraba correcto lo que hacía. Siempre decía que era un buen tipo que no necesitaba meterle el dedo en la boca a alguien para ganarse la vida, que a ella no le importaba vivir debajo de un puente si eso significaba dejar de finjir ser un síquico.
Una sombra de tristeza pasó por su rostro, si sólo la hubiese escuchado...las cosas hubiesen sido diferentes. Lisbon lo notó y tuvo otra vez ese estúpido impulso de abrazarlo y consolarlo, pero se contuvo.
- ella no podía saberlo...- fue todo lo que atinó a decir
-eres demasiado amable ¿sabías?- respondió divertido- pero ambos sabemos que ella sí sabía, por eso lo decía. Creo que no la merecía...ni a Allie.
-¿Allie?
-mi hija, es cierto, nunca te había hablado de ella. Una niña muy dulce, afortunadamente se parecía más a su madre que a su padre. Era adorable verla tratando de convercernos de que era una niña grande y responsable cuando no se despegaba de su conejo de peluche para dormir. Ella no tenía nada que ver con esto...y pagó las consecuencias. Eso demuestra que Red John es un bastardo sin corazón, nadie con un mínimo de sentimiento habría matado a sangre fría una pequeña como ella...
La voz de Jane se quebró unos instantes, mezclada con rabia y desolación. Se adelantó hasta darle la espalda, no quería que viesen así. Lisbon le dio su tiempo, sabía que necesitaba unos momentos para reponerse.
- en fin,supongo que por ello aún no tengo el valor de ir a visitarlas a su tumba- continuó como si nada una vez más tranquilo. Lisbon paró en seco, lo tomó por el brazo y lo hizo mirarla.
-¿acaso no has visitado su tumba en estos 6 años?- preguntó
-no me mires con esa cara de reproche. Me basta con el mío, por eso no he ido, no soy lo suficientemente digno siquiera para rendirles mis respetos.
-cobarde
-¿perdón?
-tú mismo lo dijiste, no tienes el valor de visitarlas, o sea eres un cobarde, aunque es comprensible...pero no es lo correcto y lo sabes- dijo con simpleza mientras tomaba asiento en un banco que estaba cerca de ellos. Jane se le unió ubicándose a su lado- No es que no seas digno de verlas, sino que ver su tumba es la prueba más grande de las consecuencias de tu pasado.
-así es, es la prueba de que yo las maté- susurró cabizbajo
-¡tú no las mataste!- exclamó- ¡si vuelves a decir eso juro que...!
-sólo digo la verdad
-¡no, esa no es la verdad! ¡decir eso es compararte con Red John! ¡porque él sí las mató!- dijo sin importarle si se molestaba por semejante acusación o no- ¡estoy segura de que tú hubieses muerto gustoso en lugar de ellas!
-¿cómo puedes estar tan segura? Tú misma acabas de decir que no soy la misma persona que hace 6 años. No me conocías,Lisbon , era tan egoísta, tan orgulloso...
-sí esa así...¿entonces por qué no respetas su memoria y les demuestras que has cambiado?
Nadie dijo nada, no siquiera se dirigieron la mirada, sólo se quedaron en silencio, escuchando los autos a lo lejos y las respiraciones del uno del otro. Lisbon pensó que esta vez él iba ser el que se iba a marchar indignado, pero no pensaba culparlo si así lo hacía. Se había propasado...pero justo cuando estaba por disculparse y barajar la idea del taxi otra vez notó que Jane no estaba molesto ni mucho menos. La miraba como si de la nada se hubiese dado cuenta de algo con respecto a ella, algo agradable y fascinante, pero no estaba segura de qué era ese algo exactamente...pero Jane sí. Era un hecho, en definitiva Teresa Lisbon era lo que necesitaba, alguien que lo entendía y que tenía la paciencia suficiente para soportarlo. Era como si súbitamente todas las piezas encajaran, esa sensación desconocida que había experimentado desde la mañana en que ella lo había ido a ver, cuando le habpia dicho que de preocupaba por él, la angustia de saber que la estaba dañando con su actitud y que la había ofendido sin querer sólo unas horas atrás...No se atrevió a decir el nombre de ese sentimiento ni siquiera en su cabeza, sabía que era peligroso para ella, sobre todo con Red John ansioso de hacerle daño a través de las personas que eran especiales para él, pero no podía negar la tranquilidad de saber que no estaba muerto por dentro como pensaba, que aún había espacio para alguien...
-lo siento- dijo ella algo angustiada- fui muy lejos...
-no, está bien- respodió con una sonrisa de oreja a oreja- insisto...¿segura que no eres síquica? A pesar de que siempre dices que no tienes ninguna influencia en mí de verdad sí la tienes
-¿a sí? ¿entonces por qué nunca me escuchas cuando te doy una orden?
-eso es diferente, si no me doy por enterado es como si nunca me lo hubieses dicho y la fama de tu poder de convencimiento sigue intacta. Lo que quiero decir es que me convenciste, iré a verlas...quizás es lo que necesito. Eso claro, sí aún puedo disponer de otro día libre
Lisbon puso los ojos en blanco al ver la cara de cachorro lastimado que había puesto.
-supongo que puedo hablar con Minelli...pero con una condición...
-¿cuál?
-no es que no confíe en ti, pero alguien tiene que segurarse que no te vas a arrepentir a mitad de camino...-dijo, finjiendo inútilmente profesionalismo
-claro que puedes acompañarme- la interrumpió- de hecho, iba a pedírtelo. Dudo poder hacer esto solo...además, tengo un gusto pésimo para escoger flores en estas situaciones...
Lejos de enfadarse al ver cómo daba por sentado sus intenciones, ella suspiró de alivio. A veces, sólo a veces, era agradable para alguien que le costaba tanto decir lo que sentía que supiesen qué era lo que pasaba por su mente.
-¿qué es tan gracioso?- preguntó Jane curioso al ver cómo Lisbon meneaba la cabeza y sonreía para sí misma.
-nada, nada...es sólo que...no nada
-¿qué- preguntó otra vez, ansioso como un niño de 5 años- no me obligues a hurgar en tus pensamientos
-¿me estás amenazando?- respondió pícaramente, poniéndose de pie- no hay nada que saber
-¿me involucra a mí?
-créeme, si fuera así serías el último en darte por enterado- respondió casi sin pensarlo
-¡ah! Entonces si no me lo dices es porque me involucra...veamos, qué puede ser tan importante en tu mente sobre mí que no me lo puedes decir...
-eres definitivamente un dolor en el trasero ¿sabías?- lo fulminó con la mirada mientras caminaban hacía el auto- supéralo ¿quieres?
Ambos se subieron finalmente y se pusieron en marcha hacía el departamento de Lisbon, aunque el viaje no fue exactamente relajante. Ella tuvo que volver a amenazarlo con darle un tiro varias veces para que la dejara en paz a ella y sus pensamientos.
-puedes dejarme aquí- dijo al estacionarse frente a su edificio- lo mejor es que tú también descanses. mañana te espera un día agotador.
-lo sé- respondió
Lisbon se despidió y se acercó hacía la puerta de su edificio. Jane la contempló marcharse, sabía que era obvio que tenía que volver a su casa algún día, pero de ser por él hubiesen seguido dado vueltas en ese parque hasta el amanecer...
De pronto, para su sorpresa, ella se detuvo justo antes de atravesar el umbral de la puerta y comenzó a caminar otra vez hacia el auto.
-¿olvidaste algo?- preguntó él
-no exactamente, más bienrecordé algo. Espero que te haga las cosas más fáciles mañana al saberlo. Es una tontería...pero
-vamos, dilo- la alentó
-estoy segura que a ellas les hubiese encantado que les llevaras geranios rojos...
Ladeó la cabeza algo confundido.
-dijiste que no sabías qué clase de flores llevarles y recordé que mi madre decía que los geranios rojos significaban consuelo...y en algunos países fortaleza- explicó segura que a ellas les gustaría saber que posees ambas cosas ahora que no estàn para acompañarte.
Jane sonrió y se volvieron a despedir. Si tan sólo supiera que era ella la que le estaba brindando ambas cosas...
Me redimí? espero que sí. Había notado que los dos últimos capítulos no habían estado muy buenos así que me esforcé más en este...espero que les haya gustado, además es el más largo de los 4 anteriores.
Sólo queda el epílogo...extrañaré escribir este fic....creo que comenzaré a escribir one-shots a parrtir de ahora, como una especie de cuenta regresiva para la próxima temporada...¿qué les parece?
En fin, gracias por leer y por fa, déjenme reviews! Las reviews me hacen sonreír ^^
byeeee
PS: Simon Baker está nominado a un Emmy por su papel en The Mentalist!!!!! Tengo sentimientos encontrados porque quiero que gane él...y Hugh Laurie...y Michael C. Hall =w=
