Hola! Bueno, aquí estamos, el último capítulo de este fanfic y no puedo negar que me pone triste terminarlo…pero dejemos eso para después! Sólo disfrútenlo, a pesar de que quedó un poco más largo, angsty y OoC de lo que tenía propuesto, aunque en esencia es casi lo mismo que tenía provisto desde el primer capítulo.

So, sin más tardanza

Enjoy

Disclaimer: ya que todos mis planes malvados fallaron, The Mentalist sigue perteneciéndole a Bruno Heller (demonios!)


Epílogo

"'Cause we don't know we're strong enough

and chances come too soon

But ¡People, People!, We're not in love

and now we're singing out of tune"

No Danger, The Delgados.

-¿Estás bien?- preguntó Lisbon por tercera vez en lo que llevaban de viaje. Ella iba al volante pero no podía evitar desviar a veces la mirada del camino y asegurarse por el bienestar del consultor sentado a su lado. Jane, por su lado, le contesto por tercera vez que no había problema. No le importaba repetírselo una y otra vez pacientemente. Sabía lo preocupada que traía a la pobre agente de ojos claros y si era necesario se lo iba a asegurar mil veces con tal de no angustiarla por su causa.

Tal como lo habían acordado la noche anterior, ambos habían pedido el día libre, aunque la verdad, había sido más fácil pensarlo que conseguirlo, porque la idea no la había hecho ninguna gracia a Minelli. Sólo después de media hora de negociaciones vía telefónica con Lisbon y otra de truquillos mentales de Jane habían logrado convencerlo. En realidad, Minelli no temía por otro día sin él (después de todo estaba acostumbrado a que este hiciera lo que se le pegara la gana) sino que ahora parecía que estaba arrastrando a su agente senior a lo que fuese que estuviese haciendo.

-Juro que te la devolveré sana y salva, Virgil- le aseguró él, como siempre bromeando- no pienso arrastrarla a mi espiral de perdición si es eso lo que te preocupa- sonrió al ver la expresión de enfado de Lisbon ante ese comentario- sólo la tomaré prestada. Tú sabes, Lisbon tiene cordura suficiente para dos personas y creo que me vendría bien pedirle prestada un poco para saldar unos asuntos.

-con eso sólo conseguirás que crea más que nunca que soy tu maldita niñera – le susurró lamentándose, pero para su sorpresa, gracias a esto (y después de que Jane le jurara que sus "asuntos" no tenían nada de ilegales y que se iba a encontrar supervisado por ella y su supuesta cordura sobrante), éste terminó aceptando y finalmente pudieron ponerse en marcha hacía el cementerio de Malibú con dos preciosos ramos de geranios rojos en el asiento trasero: uno para Julia y otro para Allie.

Todavía era muy temprano en la mañana, de hecho, recién se comenzaba a sentir la calidez de los rayos del sol que tímidamente se asomaba por el horizonte; sin embargo, esto no les importó, de cualquier manera ninguno había dormido bien pensando en el día que les esperaba y en la noche anterior. Obviamente, esto último no fue admitido por ninguno como razón de su insomnio, aunque sabían bien que bajo ninguna circunstancia se podía haber considerado como una noche cualquiera y olvidarse de ésta así como así…

-Da la vuelta aquí- le indicó Jane. Ella asintió e hizo lo que se le dijo sin siquiera chistar

-¡Vaya!

-¿qué?- preguntó buscando en el horizonte qué podía ser la causa de su asombro, pero todo lo que vio fue árboles y asfalto en el camino.

-Estoy orgulloso de ti colega. Te dejas guiar ciegamente por alguien que apenas conoce el camino a nuestro destino, a pesar que me habías dejado claro tiempo atrás que era definitivamente "no confiable" ¡Y ni siquiera tuvimos que recurrir a esa discusión cliché de que los hombres no saben de direcciones! Un punto positivo para nuestra relación- explicó. No podía evitarlo, un día no era tal son hacer que Lisbon pusiera los ojos en blanco mientras no podía contener una sonrisa por sus tonterías.

-¡Oh, cállate!- respondió- Siento romper su burbuja, pero ¿Quién está al volante? Mi confianza aún no te autoriza a conducir mientras me sea física y mentalmente posible.

Jane abrió la boca sin saber cómo responder a eso. Tenía razón, aún no se fiaba de sus habilidades como conductor. Un punto negativo.

-touché, mi querida Lisbon- admitió con una solemnidad tan melodramática que ambos no pudieron evitar reírse al respecto. No obstante, tan pronto como la hilera de árboles al lado del camino comenzaba a abrirse para dejar ver un sereno y cristalino océano, todo atisbo de alegría se borró del rostro de Jane.

Estaban cerca.

-estoy bien- se le adelantó a Lisbon, aún cuando por dentro sentía que cada órgano de su cuerpo se retorcía. Estaba a punto de enfrentar el peor de sus demonios…

-mentiroso- le respondió ella mirándolo con amabilidad. Al notarlo, Jane se serenó un poco. Lo había olvidado. Le iba a tomar un poco de tiempo acostumbrarse que ahora tenía alguien en quien apoyarse en momentos así.


El cementerio en cuestión era más bien del tipo apacible: una especie de parque abierto, con lápidas blancas esparcidas entre la hierba, además, desde allí se podía sentir la brisa marina y el sonido de las olas. Definitivamente no era el lugar tétrico que Lisbon había temido, no tanto por ella, sino por la salud mental de Jane, así que se estacionó tranquilamente y sin problemas. Parecía que eran los únicos allí.

-llegamos- anunció una vez detenido el auto, pero Jane no se movió ni un milímetro. Su mirada estaba fija en el vacío, más bien petrificada. En sus perfectos ojos azules se asomaba claramente el miedo y la culpa.

-no te vas arrepentir ahora ¿cierto?- le preguntó pero el negó con la cabeza.

-sólo…sólo necesito un momento

No podía hacerlo, no podía. Era un cobarde, necesitaba desesperadamente el valor que no estaba seguro de poseer…Pero justo cuando estaba pensando en dar marcha atrás una mano sobre la suya lo retuvo.

-todo saldrá bien, puedes hacerlo. Estoy aquí si me necesitas- dijo Lisbon suavemente, aún sin dejar de estrecharle la mano- pero tienes que terminar con esto. Sabes muy bien que ni siquiera atrapar a Red John logrará acabar con esta sensación; todo depende de ti.

Sonaba muy tranquila, serena y pausada, tal como siempre, pero por dentro estaba aterrorizada, aunque no de mala manera. Ahora ella había confirmado varias cosas, parecidas a las cuales Jane había llegado la noche anterior. Le asustaban, le daban miedo y más aún más a sabiendas que eran posiblemente irrealizables, pero estaban allí en su interior y la impulsaban a estar para él, para darle coraje y para hacer todo lo que hacía.

Afortunadamente, Jane no notó su pequeña sinapsis mental. Su cabeza comenzaba a funcionar con claridad otra vez. Tenía razón, tenía que terminar con esto, no había excusa cuando tenía todo para lograrlo.

-bien, vamos- dijo mientras tomaba los ramos de geranios y apretaba un poco más fuerte la mano de Lisbon- gracias.

-no hay nada que agradecerme.

-sí que lo hay- aseguró mientras salía del auto y caminaba hacía dos pequeñas lápidas blancas que lo habían esperado pacientemente durante largos seis años.


"Julia Ann Jane" "Allie Ann Jane"

24 de Septiembre 2005

Amadas esposa e hija

Había sido justo como lo había pensado. No había ni siquiera una célula de su cuerpo que se odiase a sí misma por tener que leer sus nombres en semejante lugar. No había ninguna neurona de su cerebro que no estuviese invadida por los recuerdos de ambas: la primera vez que había visto a Julia en la universidad, su rostro al pedirle que se casara con él, el nacimiento de Allie, sus primero pasos…y todo apagándose en esa maldita noche ¿Qué hacía allí? Era una sensación horrenda…pero…

-lo siento- susurró mientras dejaba los geranios en las lápidas y sentía sus ojos humedecerse- ¿Pueden perdonar a este tonto por posponer esto tanto tiempo?

Sí se sentía pésimo y era angustiante saber que él era culpable de todo esto, pero valía la pena: todo el proceso había traído de vuelta tantos recuerdos que de alguna manera era como tenerlas otra vez a su lado. Era una especie de catarsis, todas aquellas memorias que se había obligado a esconder habían emergido estos días, ya fuese hablando con Lisbon y ahora mismo. Obviamente venían acompañados con sentimientos de culpabilidad, pero sus recuerdos, siempre, siempre iban a superar lo malo y eso era algo que nada ni nadie, ni siquiera Red John, iba a poder quitarle.

Había dejado atrás el dolor que le implicaba pensar en ellas, ya no era necesario recurrir al alcohol para evitarlo…porque ahora no quería dejar de tenerlas en su memoria.

Se quedó unos minutos observando ambas tumbas mientras otro sentimiento ausente durante estos seis años se manifestaba: la paz consigo mismo. Sabía que no duraría mucho hasta que la ira y el deseo de venganza acabaran con ésta, pero eso diez minutos de tranquilidad, esos breves minutos, eran lo mejor que le había pasado en mucho tiempo

-estoy bien- dijo sin moverse de donde estaba, había escuchado los tímidos pasos de Lisbon acercándosele.

No se molestó en preguntar cómo sabía que era ella cuando le estaba dando la espalda, sólo atinó a tomarle el hombro. Él esbozo una sonrisa. No eran necesarias las palabras. Sólo bastaba ese pequeño gesto.

Lisbon echó una mirada a las lápidas, en otras circunstancias se hubiese quedado en el auto, repitiéndose a sí misma que no era de su incumbencia todo lo que tuviese que ver con la familia de Jane u otra estúpida excusa para no involucrarse, pero la verdad es que sí quería hacerlo. Ese había sido su miedo todo este tiempo, pero el hecho de saber que estaba allí con él, apoyándolo era un sentimiento que lo superaba al miedo con creces.

Era un hecho, ambos eran tan parecidos como diferentes. Justo lo que necesitaban.

-creo que hora de irnos- dijo él serenamente.

-tómate todo el tiempo que quieras

-está bien, Teresa, creo que he terminado aquí…para bien

Y con estás simples palabras se despidió de Julia y Allie, sin antes asegurarles de que haría todo lo posible para hacer justicia (justicia, no venganza para el alivio de la agente). Ambos se dirigieron en silencio al auto y tan pronto cono Jane ocupó el asiento del copiloto, apoyó la cabeza en el respaldar y cerró los ojos. Lisbon supuso que lo más probable era que iba a dormir todo el camino a casa, tratando de reacomodar todas sus ideas, así que no quiso interrumpirlo. Silenciosamente se acomodó frente al volante, se puso el cinturón de seguridad, encendió el auto pero justo en el momento que apoyaba su mano en la palanca de cambios otra se posó en la suya.

-gracias por obligarme a hacer esto- dijo Jane abriendo los ojos para fijarlos en ella- y por acompañarme en todo esto, aún cuando no es tu obligación.

-sabes que lo es- respondió ella con simpleza ¿Podía él acaso leer en su rostro el verdadero significado escondido detrás de esa afirmación? ¿Incluso cuando lo que escondían era un sentimiento claro pero un tanto difuso por la imposibilidad de realizarlo? Lo más probable era que sí, pero de todas maneras reclinó también la cabeza en el respaldar de su asiento y se aseguró que él lo viese porque no había forma de que lograra conjugar todo aquello en palabras.

Jane por su lado se preguntaba si ella llegaría a comprender que las cosas entre ellos permanecerían igual por quizás cuánto tiempo, no porque no quisiera, sino porque ahora estaba más conciente de las consecuencias de sus actos…No podía ser egoísta y transformarla en un blanco para Red John sólo para darse una segunda oportunidad. Era duro, era cruel, y por ello no tenía la fuerza suficiente para decírselo. Así que se limitó a estrechar más aún su mano con la de ella hasta quedar con sus dedos completamente entrelazados y dejar ver en su expresión la resignación y la frustración. Estaba seguro que ella entendería el mensaje, y parecía que sí porque leyó claramente los mismos sentimientos en sus ojos verdes. Jane apartó un mechón de cabello de su rostro y sonrió amargamente. Así eran las cosas, estaba en un punto muerto y por su bien tenían que permanecer ahí.

-creo…creo que es hora de irnos- dijo ella reaccionando súbitamente y bastante avergonzada. Lamentablemente, no era buena lidiando con estas cosas. Apartó de forma educada la mano de Jane y se uso en marcha. Él no se ofendió, esa era la esencia de Lisbon y lo la cambiaría por nada.

Minutos más tarde de nuevo estaban en la carretera, aunque, tal como muchas otras veces cuando se trataba de Jane, Lisbon no tenía la menor idea de qué hacer a continuación. Es decir, podía llevarlo a casa, pero no estaba segura de que tan bueno sería después de haber progresado tanto (esa maldita cara sonriente que se negaba a borrar no ayudaba mucho). Después de pensar muchas opciones, decidió preguntarle bajo su propio riesgo. Él meditó unos instantes y tal como lo predijo, apareció esa chispa maliciosa en sus ojos.

-no sé tú- respondió- pero estoy hambriento. No desayuné hoy.

- ¿quieres parar en algún lado?- preguntó, aliviada de que no fuese una idea tan descabellada. De hecho, tampoco había desayunado.

Jane frunció el ceño como un niño pequeño al que le ofrecen brócoli en vez de postre.

-Nop, no confió en los restaurantes de carretera ni tampoco en mi buen karma como para arriesgarme

-¿entonces que propones?

-visualizo- dijo cerrando los ojos y llevándose las manos a la frente, como si se tratara de un vidente- huevos con tocino…preparados por una amable cocinera- hizo una pausa tratando de crear suspenso, cosa que no consiguió porque Lisbon ya sabía a dónde quería llegar-…una amable y preciosa cocinera…de ojos claro, verdes para ser más específico. Dime, ¿se te ocurre dónde podemos encontrarla?

-¿aburrida, escuchando a un charlatán quizás?- respondió sin poder contener la risa

-¡es probable!

Puso los ojos en blanco, pero accedió finalmente.

-¡excelente! Siempre quise conocer tu departamento- exclamó emocionado.

-nunca me dejo de sorprender por cómo funciona tu mente- bromeó- ¿qué tiene ver una cosa con la otra?

-pues tenemos a la cocinera- explicó- sólo necesitamos llevarla a una cocina, y qué mejor que la suya propia.

Suspiró, después de todo, no podían usar la de él cuando lo que quería es mantenerlo alejado de su hogar. Además, ambos tenían el resto del día libre y era una excelente excusa para pasarla juntos.

-tú ganas, en mi casa entonces… ¡pero te prohíbo quejarte de que tienes hambre! Tú fuiste el que decidió esperar a llegar a casa para comer, yo no.

-como usted diga, jefa- respondió optando por observar el paisaje y guardar silencio. Sonrió para sí mismo. Sabía que por diversas razones estaban obligados a permanecer en un punto muerto en cuanto a su relación, pero punto muerto o dónde fuese que se encontrasen, teniendo a Lisbon no le importaba. Y pensando en esto, se preguntó realmente cuánto iban a poder mantener su relación en un plano estrictamente platónico… Sin embargo, de una sola cosa estaba seguro…Haría lo posible para que no fuese por mucho tiempo.

FIN


*Lágrima* Qué tristeza terminar este fanfic, a pesar de que más de una vez se me escapó de las manos (porque en realidad iba a ser sólo dos capítulos originalmente) terminé por tomarle cariño y la costumbre de escribirlo semana a semana. Espero no haberlos decepcionado con el hecho de que no pasara mucho entre Jane y Lisbon , pero creo que queda mejor así. De cualquier manera, agradezco a todos los que me han dejado sus reviews y han seguido fielmente este fic: Loka- Bones, Solcina, Alexdir, mbleiva24, The Hawk Eye, Madam Spooky, Calipe Lapislazuli, Jisbon-fan (que lo tradujo del español del inglés XD), Sayuri, G y Jazibe Winchester y todos los que se me hayan olvidado más los lectores anónimos que lo leyeron o leerán sin dejar su comentario. Ojalá pronto lea fanfics suyos de esta serie! Ganémosle en número a los de otros idiomas! XD

En fin, espero que lean mi serie de one y two shots que comenzaré a escribir pronto.

Nos vemos en mi próximo fic! Y cuando den la nueva temporada! (de la cual he leído algunos spoilers y se viene buenísima...con la aparición del ex de Lisbon y esta siendo culpada de un asesinato (sí, tal como lo oyen), nuevas pistas de RJ y sobre todo,´más de Jisbon para seguir escribiendo.

Bye

PS: la canción que sale arriba aunque puede que en apariencia no le vaya mucho, que me gustó tanto como para ser mi predilecta a la hora de escribir XD.