2º: Retos y secretos.
Cuando ya llevaban media hora de viaje, y las chicas estaban más que aburridas, llegó la señora del carrito de dulces.
-¿Vais a comprar algo?-preguntó Lily.
-Yo sí-respondió Eve.
-Y yo-corroboró Daphne.
Las dos se levantaron y salieron del compartimiento. Lily se levantó y salió lentamente tras ellas. Los merodeadores, mientras tanto, habían salido no se sabía donde. Las tres primas compraron unos dulces, y se sentaron a comerlos.
Entonces Lily se miró el reloj.
-¡Oh, oh!-exclamó levantándose-Llegó tarde a la reunión de prefectos. Después vuelvo chicas.
Y salió corriendo.
Sus dos primas se quedaron petrificadas.
-¿Qué prisas?-comentó una voz a su lado.
Miraron. Era James.
-Vuestra prima tenía mucha prisa-comentó el moreno.
-Llega tarde a la reunión de prefectos-explicó Daphne seriamente.
-¿Y por eso tiene que ir arrollando a la gente?-preguntó otra voz indignada.
Era Sirius.
-Lily es muy responsable, y odia llegar tarde a todos sitios-indicó Eve.
-Aunque al final casi siempre se le hace tarde y tiene que salir corriendo-recordó Daphne.
-Pues compradle un reloj mejor. Remus también tenía que ir a la reunión y no salido corriendo-replicó Sirius.
-¿Por qué no dejamos esta estupidez de conversación?-preguntó Eve cansada.
-La terminaremos cuando reconozcáis que vuestra prima es un desastre-refutó Sirius.
-Potter, tu amigo se esta metiendo con tu Lily. Dile algo-rió Eve.
-Es verdad-apoyó Daphne.
-¿Estas insultando a Lily?-preguntó James indignado.
-¿En que mundo vives Potter?-indagó Daphne.
Eve negó con la cabeza. Los merodeadores nunca habían sido sus mejores amigos, pero estaba claro que se podía reír con y de ellos.
Al rato llegó Lily acompañada de Remus, ambos comentando la reunión.
-No me puedo creer que Dumbledore haya nombrado a Potter el capitán del equipo de Quidditch-iba diciendo Lily.
James que oyó esto la miró sorprendido. Y después a Remus.
-Sí James. Dumbledore te ha nombrado el nuevo capitán del equipo-informó Remus.
James se rió. Y dio un salto de alegría.
-Enhorabuena Cornamenta. ¿Quién mejor que tu para llevar el equipo?-indagó Sirius.
Durante un rato James estuvo comentando nuevos cambios que iba hacer. Como serían los entrenamientos, etc.… Sus amigos lo estuvieron escuchando hasta que aburridos se pusieron a hablar entre ellos, a la vez que James seguía relatando sus ideas.
-Hay que ver como son-indicó Eve a sus primas.
-Sí, amigos del alma, pero totalmente distintos-reconoció Lily.
-Faltan diez minutos para llegar a Hogwarts-observó Eve de pronto.
-Tienes razón-aceptó Lily.
-Tendríamos que cambiarnos. Aún no nos hemos puesto la túnica-dijo Eve.
-Chicos. ¿Podrían salir mientras nosotras nos cambiamos?-preguntó lily intentando ser amable.
-¿Otro favor?-preguntó Sirius-Ya van tres chicas.
-Black, por favor. Necesitamos cambiarnos-pidió Eve.
-Ya van tres-recordó Sirius saliendo del compartimiento.
Remus le siguió, pero se paró al ver que James no tenía intención alguna de levantarse.
-James, vamos. Van a cambiarse-explicó el castaño.
-¿Y que? Evans es mi futura esposa, que más da si me quedo-refutó James sabiendo que pondría a la pelirroja furiosa.
-Potter, sal de aquí o te sacó a maldiciones-amenazó Lily.
James sonrió y se acomodó al asiento.
Lily bufó.
-Potter. Se está enfadando no sabes como. Y por tu integridad física te aconsejaría que te fueras-indicó Eve-Sobre todo si en un futuro deseas tener hijos.
James sonrió. Se levantó y salió del compartimiento.
-Cualquier día cometo un homicidio, por su culpa-dijo Lily muy enfadada.
-De acuerdo, pero sugiero que ahora nos cambiemos-saltó Eve-Daphne venga.
Eve y Lily miraron a su prima.
-Otra vez en el limbo-observaron ambas.
Lily se acercó a ella y la zarandeó. Daphne la miró.
-Ahora vamos a cambiarnos, pero será mejor que te inventes una buena excusa para después señorita-le indicó señalándola con un dedo.
La joven sonrió.
Se cambiaron de ropa velozmente, y después salieron del compartimiento, dejando a los merodeadores cambiarse.
Cuando estos salieron indicándoles que ya podían entrar, el tren paró.
Habían llegado a Hogwarts.
-Veamos. "El poder de levitación es fácil de conseguir. La hechicera que lo posea podrá levitar con solo dar un salto. El vuelo no será muy largo, pero le proporcionará ventaja de altura, con sus oponentes."-leyó Daphne.
-Lily salta-ordenó Eve.
Lily observó la altura del techo, y dio un saltó. Apenas se elevó del suelo, pero la joven pudo comprobar que era más liviana.
-Será cuestión de práctica-comentó la de ojos verdes.
-Vale. Siguiente; poder de explotar y destruir cosas. "El poder de explotar es un valioso y a la vez peligroso poder. Apuntando no solo con la vista, sino también con las manos el objeto que se quiera explotar, hay que abrir las manos con rapidez, ya que si lo hace con lentitud, lo único que se conseguirá, es paralizarlo"
-Es decir, que si lo que quiero es destruir algo abro las manos rápido, y si quiero congelarlas más despacio-interpretó Eve la lectura.
-No solo eso. En el poder de explotar tienes que tener tu objetivo bien apuntado, y las manos más juntas, el de congelar, es más al libre albedrío. No tienes que apuntarlo bien, ni tener las manos muy juntas, incluso puedes hacerlo con una sola-explicó Daphne, mirando por encima el libro.
-Vale. ¿Qué puedo explotar?-preguntó Eve.
Las tres miraron a todos lados.
-¿Que te parece aquello?-indagó Lily.
Eve miró lo que le señalaba su prima.
Era una horrorosa figura de un marinero tuerto. Regalo del último novio de Eve.
-Sí, eso está bien-aceptó.
Señaló con las manos y la tuvo fija con la mirada. Después abrió las manos, y con un estruendo la figura exploto, dejando una pequeña marca negra en la mesita de noche donde estaba apoyada.
-Era horroroso-comentó sin más Eve.
-Bien. Por último: "La proyección astral es un poder básico a la hora de confundir a los adversarios. Su dominación requerirá de práctica. La hechicera deberá estar relajada a la hora de usarlo. Cerrará los ojos y pensará en el lugar en el que le gustaría estar. Se anula cuando la hechicera, no desea estar hay por más tiempo."-concluyó Daphne.
-Prueba a ver-animó lily.
Daphne se sentó en la cama. Cerró los ojos y pensó donde le gustaría estar. Al poco tiempo su cabeza cayó sobre su cuerpo. Y su figura se dibujo tras sus primas.
-Hola-las llamó.
-Lo has conseguido-sonrió Eve.
Entonces la figura se deshizo y Daphne volvió a recobrar el sentido.
-Es interesante.
-Esto no podemos usarlo a las locas ¿eh chicas? Tenemos que ser responsables. No son un juego-indicó Lily seriamente.
-Lily, por favor. Ya no tenemos 7 años. No te preocupes, seremos tan responsables como tú-aseguró Eve.
-Más os vale. Y ahora, ¿Daphne se puede saber que te pasa? Desde ayer estas muy rara. Te pasas todo el tiempo en las nubes-indicó Lily.
-No me pasa nada-replicó ella.
-Tú solo te pones así, cuando te ocurre algo-refutó Eve.
-Chicas, es…es algo personal. Bueno en realidad no, y si. No se. Es muy extraño. Os contaré lo que pasa, si es que alguna vez yo…yo me siento segura-explicó Daphne intentando que la entendieran.
-No vamos a forzarte a que nos lo cuentes. Pero, por favor, no te pases el día pensando en ello. Sea lo que sea-dijo Lily.
-Está bien. No pensaré más. Y ahora vámonos a dormir. Es tarde y mañana hay clase-recordó Daphne metiéndose rápidamente bajo las sabanas.
Las tres sonrieron, y se acostaron en sus camas.
Despertaron temprano, y bajaron a desayunar. No había mucha gente, pero si estaban los tres merodeadores.
-Estoy más que harta de esos tres-dijo Lily mientras se acercaban a su mesa.
-Buenos días, dulce Lily. ¿Has dormido bien?-preguntó James sonriendo.
-Potter, deja de intentar hacerte el gracioso. Y hazme el favor de olvidarte de mí. Para ti no existo. Soy como un fantasma. Ni eso. Nada. ¿Entendido?-preguntó Lily visiblemente molesta.
-No. No me voy a rendir Lily. Sabes que no. Además si realmente no te gustará no te molestarían tanto mis comentarios-sonrió el moreno.
Lily lo miró con odio, y sin decir nada más se sentó y comenzó a desayunar.
-Chicas recuerden que nos deben tres favores-saltó Sirius.
-No seas pesado Black-pidió Eve.
-¿Eso es otro favor?-rió el oji-gris.
-Sirius-le reprendió Remus.
Este lo miró, y después siguió comiendo.
-¿Lily estás bien?-preguntó Daphne a su prima.
Viendo como esta, parecía estar petrificada. Después pareció despertar de una especie de trance.
-¿Qué pasa?-preguntó Eve.
Lily miró al frente.
-¡Cuidado Potter!-exclamó cogiéndolo de la corbata, y tirando de él hacía abajo, para que agachará la cabeza.
Entonces un plato pasó por encima de su cabeza, y siguió volando hasta chocarse con la siguiente pared.
-Vaya Evans. Gracias. Sabía que te gustaba, pero no tanto como para salvarme la vida-rió el joven.
-Eres imposible Potter. Si te he salvado a sido por que prefiero romperte yo un plato en la cabeza-terminó Lily cogiendo sus cosas y largándose de allí.
-¿Y ahora por que se enfada?-preguntó James a sus amigos.
-Por que eres tonto, Potter. Si la quieres, lo mínimo que puedes hacer ahora es pedirle perdón-indicó Daphne, saliendo en busca de su prima.
-Potter, mejor haz otra cosa-aconsejó Eve.
-¿Qué?-preguntó este.
-Aléjate de ella-concluyó seria-Lo último que necesita es un estúpido detrás de ella. Ya tenemos bastantes problemas sin tu ayuda.
Tras esto Eve, también se fue.
-¿Dije algo malo?-preguntó James.
Sirius se encogió de hombros, y ambos miraron a Remus.
-James, a ver como te lo explico para que tú lo entiendas. Mmm, Lily y sus primas opinan que deberías dejar a la primera en paz. A ella no le gustan los chicos que se pasan el día presumiendo-explicó el castaño.
-Si dejo de presumir, la conquistaré ¿no?-interpretó James.
-No solo tienes que dejar de presumir. También de pavonearte, y de decirle tan abiertamente, que te gusta-indicó Remus pensativo.
-Ya sabes Cornamenta. Lo único que puedes hacer para que a ella le gustes, es dejarla en paz-repitió Sirius.
-Eso no tiene sentido-refutó James.
-Tú veras. Ahora a clase, tenemos hechizos y encantamientos-leyó Remus en el horario.
-Lo odio. Lo odio. Lo odio y lo odio-iba repitiendo Lily.
-Lily, cálmate. Ya sabes como es-la tranquilizó Eve.
-Es que no lo aguanto. Odio que crea que me gusta, cuando lo único que pasa es que me gustaría arrancarle la cabeza con mis propias manos. Me encantaría poder estrangularlo. Ojala hubiese dejado que le diera ese plato-enumeró Lily.
-Lily, lo que viste era un predicción. No ibas a dejar que le diera-opinó Daphne.
-Eres demasiado buena para ello-reconoció Eve mirándola y sonriendole.
Lily suspiró.
-Aún así, no lo aguanto-bufó.
-No lo tomes en cuenta. A partir de ahora, estaremos las tres juntas para combatirlo-animó Eve.
Lily sonrió.
-Potter, es mi lucha primas-comentó la oji-verde.
Daphne y Eve se miraron confundidas.
-Me librare de él sola-sonrió la pelirroja.
Las tres se abrazaron y después siguieron su camino.
-Eve tienes que hacer los deberes de herbología-le recordó Lily cuando ya estaban en su habitación.
-Jo, es que es aburrido-se quejó Eve.
-Da igual. Daphne vendrá ahora con libros y tienes que hacer los deberes-reclamó la oji-verde.
-¡Ya estoy aquí!-exclamó Daphne cargada de libros.
-Daphne, ¿has hecho lo de herbología?-preguntó Eve.
-Mmm, sí-contestó la joven.
-Me lo prestas-pidió Eve.
Daphne miró a Lily. Esta negó con la cabeza.
-Lo siento Eve, Lily no quiere-contestó Daphne.
-Oh, porfa Daphne. Los necesito. No me gustan las plantas. Porfa, porfa, porfa-rogó Eve tirándose al suelo de rodillas.
-Está bien. Te lo dejaré-aceptó Daphne intentando calmarla. Lily la miró mal- Oye también es tu prima, ¿no te da pena?
Lily negó con la cabeza y miró al cielo en plan suplica, tras esto sonrío y asintió. Daphne le dio los deberes, y después se pusieron a hacer los demás.
Esa noche Daphne no podía dormir. Lo que había descubierto meses antes, le venía a la mente y le daba miedo. Se levantó, se puso una bata y las zapatillas, y bajó a la sala común.
Como esperaba estaba desierta. Se sentó en el sofá y observó las cenizas del fuego que aún estaban encendidas.
-Daphne, ¿qué haces despierta?-oyó a sus espaldas.
Se giró y vio a Lily.
-Pensaba-respondió Daphne.
-¿Sobre lo que te preocupa?-preguntó Lily.
Esta asintió.
-No te acuestes tarde-terminó Lily, y volvió a subir.
Daphne asintió.
Pasó allí, unos minutos y al final empezó a subir las escaleras.
Entonces alguien bajó por las otras escaleras. Era Remus.
Daphne lo vio sentarse en el sofá, poner los codos sobre la mesa, y apoyar su cabeza en sus manos.
-Puedes salir Evans-dijo en voz alta.
Daphne lo oyó y se acercó por detrás.
-Pensé que no venías-susurró ella.
-No tenía más remedio que aparecer. Siento haber tardado. He tenido que esperar a que mis amigos se durmieran-contestó él.
Daphne se sentó en el sofá a su lado. Ambos quedaron en silencio.
-¿Se le has contado a alguien?-preguntó Remus.
-Sabes que no. Ni siquiera a Lily, o a Eve. Ellas no saben nada de tu secreto-respondió ella-No sé porque eres tan insistente. Soy una tumba.
Volvieron a quedarse en silencio.
-Gracias-volvió a hablar él.
Daphne lo miró confundida, y negó con la cabeza.
-No tienes porque-replicó ella y le sonrió.
-Yo creo que sí. Pudiste decírselo a mucha gente-explicó él.
-Lupin, que nos peleemos de vez en cuando, no es razón, para ir soltando por ahí tu secreto. Respeto esas cosas, sobre todo cuando las oigo yo por casualidad-informó ella.
-Llevo queriendo hablar contigo desde entonces-dijo Remus.
-Lo sé. Pero no podía enfrentarme en esos momentos-explicó Daphne bajando la cabeza.
-----Flash Back-----
A finales de Junio del curso pasado, Las tres primas Evans se encontraban en la sala común, terminando los deberes. Era bastante tarde, y Lily decidió subir a acostarse. Eve y Daphne se quedaron terminándolos. Eran los deberes que algunos profesores habían mandado para el verano, pero ellas se habían propuesto hacerlos antes de que acabara el curso para tener el verano libre. Al rato Eve subió a su habitación, y Daphne se quedó sola. Quería terminar el último ejercicio de Historia de la magia. Al rato se quedó dormida, y despertó cuando ya todo estaba oscuro, y ni siquiera la chimenea o las ascuas estaban encendidas.
Escuchó entonces voces de alguien que bajaba.
-¿Entonces te transformas en licántropo, antes o después de darnos las vacaciones?-preguntó una voz.
Daphne se tapó la boca. Quien había hablado era Sirius Black.
-Si, Peter no hubiese perdido el calendario lo sabría-contestó otra, la de Remus Lupin.
Daphne decidió levantarse e intentó llegar a su habitación, pero aunque todo estaba oscuro, su figura se dibujaba en las ventanas.
-¡Lumos!-dijeron James y Sirius.
Así iluminaron a la chica.
Remus se quedó estático y palideció. Daphne no sabía que decir.
-Oye, Evans, lo que has oído, que se trata de un disfraz. ¿Verdad James?-preguntó Sirius.
-Sí, sí claro. Para Halloween-mintió el de las gafas.
-Estamos a finales de Junio-replicó Daphne con la voz temblorosa.
-Para el del año que viene. Remus se disfrazará de hombre-lobo-continuó James.
Daphne los miró. No se lo creía. Pero tampoco creía que Remus fuera un licántropo así que se relajo un poco.
-¡¡Eh, chicos!!-se escuchó en las escaleras masculinas-¡¡Lo he encontrado!! Luna llena es dentro de tres días, justo el día que salimos de Hogwarts. ¡Ves Remus, te dije que no lo había perdido!-exclamaba el cuarto componente, Peter Pettigrew con un calendario lunar en las manos.
Cuando vio a Daphne lo escondió rápidamente, pero ya era tarde.
Remus ahora estaba más pálido aún, pero intento hablar con la aterrorizada Daphne.
-Evans, por favor...-comenzó acercándose a ella, pero esta dio un paso atrás, y después salió corriendo a su habitación.
Los otros tres merodeadores se miraron. Habían metido la pata hasta el fondo.
Seguidamente Remus, también subió las escaleras y fue a su habitación.
A la mañana siguiente, cuando Lily y Eve, bajaron a la sala común, se encontraron a los merodeadores. Remus, que parecía haber estado toda la noche, despierto, y que se le veía histérico se acercó a ellas.
-¿Vuestra prima no baja?-preguntó.
Las dos se miraron.
-No quiere. Ha tenido una pesadilla y no ha dormido bien-explicó Eve.
-Ha tenido que ser muy fuerte, por que esta más blanca que la pared-corroboró Lily.
-¿Os ha dicho con que ha soñado?-preguntó cerrando el entrecejo.
-No hubiese hecho falta que nos lo dijese, pero si, nos lo ha dicho-dijo Lily levantando una ceja ante la curiosidad del licantropo.
-Ha soñado con licántropos-terminó Eve.
-¿Y por que decís que no hubiese hecho falta que os lo dijese?-indagó el joven.
-Los licántropos son su mayor miedo. Cuando sueña con ellos, se pone muy mal. Aunque esta vez parece exagerado. Nunca se ha quedado en la habitación-informó Lily.
Remus asintió, aceptando lo escuchado.
-Bueno, si baja, decirle que necesito hablar con ella.
Lily y Eve se miraron, se encogieron de hombros y asintieron. Después salieron de la habitación.
Remus bajó la cabeza, James y Sirius se acercaron a él.
-Lo siento Lunático. Es que tengo la boca muy grande-saltó Sirius.
-No te preocupes, Remus, seguro que se arregla. A sus primas no les ha dicho nada-animó James.
Después de eso, los tres con Peter, detrás salieron también de la sala común.
A la vez que todo esto pasaba, Daphne Evans, miraba la escena desde lo alto de las escaleras, sin que nadie la viera.
-----Fin del Flash Back-----
Estuvieron en silencio unos minutos más. Un silencio bastante incomodo.
-Será mejor que te acuestes. Es tarde mañana hay clase-aconsejó Remus.
Daphne lo miró a los ojos. Después la apartó rápidamente.
-Ya nos veremos-comentó poniéndose en pie.
Seguidamente desapareció.
