4º: Un día en Hogsmeade.

A la mañana siguiente, la primera en despertarse fue Eve. Se vistió y sin hacer ruido, salió de la habitación, ya fuera respiró tranquila. Bajó a la sala común, y se sentó en un sillón a hacer algunos, ejercicios, ya que era temprano. Enseguida se aburrió, y empezó a tirar la pluma a los aires y congelarla. Al rato bajo por las escaleras James, y ella se apresuró a coger la pluma de los aires.

-Vaya, Evans, no esperaba verte despierta tan pronto-dijo él.

-No tenía sueño-contestó ella.

-Oye, ¿le has dicho a Lily lo de la apuesta?-preguntó James.

-A ti te lo ha dicho Black-se excusó Eve.

-No, si no lo decía por que crea que este mal, si no por si crees que Lily, ha pensado que era idea mía-indagó.

-Pues no lo se. ¿Era idea tuya?-preguntó Eve.

-No. Pero Sirius no debía hacer tal cosa. Si tú prima cree que fue idea mía, va a matarme-aclaró James.

-No lo permitiré-comenzó ella.

-Gracias.

-Si no perdería la apuesta-terminó Eve.

James bufó.

-Tanto a ti como a Sirius, ¿solo os importa la apuesta?ó James.

-No se a Black, pero a mí sí-contestó ella-Oye tengo la excusa de que tú no eres mi amigo, ¿para que salvar tu pellejo si no es por mi?

Se escucharon entonces pasos de la escalera masculina acompañada de voces.

-No, Sirius, no vas a ponerte mi ropa-decía una.

-Pero, la necesito. Tengo que parecerme a ti-pedía otra.

Llegaron a bajo los dueños, Remus y Sirius, el primero harto del segundo.

Eve comenzó a reírse cuando los vio.

-¿Qué hace esta aquí? ¿James que haces hablando con mi contrincante?-preguntó el merodeador.

-Black, no hace falta que te pongas la ropa de tu amigo. Solo tienes que parecerte en forma de comportarte no exteriormente. Eso es imposible-saltó Eve.

-Eve-la llamaron, esta se giró y vio a Daphne-Lily se a despertado hecha una furia, te sugiero que huyas.

-¿Esta enfadada por lo de la apuesta?-preguntó temerosa la de ojos violetas.

-Mucho-contestó Daphne.

-Gracias Daphne-comentó Eve poniéndose en pie.

-¡Eve Evans, ni se te ocurra moverte!-gritó desde las escaleras, Lily que bajaba a toda velocidad.

Eve se quedó estática.

-¿Cómo se te ocurre hacer una apuesta con este?-chilló Lily acercándose y señalando a Sirius.

-Me lo propuso él-se excusó Eve.

-Sabes de sobra que Sirius Black, no juega limpio-refutó Lily.

-¿Cómo iba a imaginarme yo que me retaría a tal cosa?-preguntó Eve intentando parecer inocente.

-Eve, Black es amigo de Potter. Los dos son iguales. Y sabes de sobra como es Potter, así que Black lo mismo-replicó Lily muy furiosa y cruzándose de brazos.

-Que lío, Lily. No me he enterado de nada, ¿puedes repetirlo?-preguntó Eve inocentemente.

-Mira. Black y Potter son amigos desde hace tanto tiempo, que ahora son iguales. Hacen lo mismo y generalmente juntos. Así que Black es capaz de hacer lo mismo que Potter-explicó tranquilamente Lily.

-Ah-aceptó Eve.

-Pero no me cambies de tema. Eve Evans, ve pensando en otra cosa, por que esa apuesta no vas a ganarla-terminó Lily y seguidamente se marchó.

Los demás que habían estado escuchando, se miraron entre ellos y se encogieron de hombros. Eve estaba un poco fastidiada y James resoplaba de cansancio.

-Siempre dice lo mismo-dijo en voz baja.

-Al menos no ha creído que tú eras el responsable de la apuesta-le animó Eve.

-¿Es el responsable de la apuesta?-preguntó Daphne.

-No, pero Lily pudo haberlo pensado-informó Eve.

-Es verdad. Bueno, Eve, ¿vamos a desayunar ya?-preguntó la menor de las chicas.

-Pues sí, por que me está entrando un hambre-sonrió Eve-Siempre me pasa después de las broncas de Lily.

Así las dos primas se alejaron.

Los chicos se las quedaron observando y después se miraron.

-Te has librado por los pelos, amigo-comentó Sirius a James.

-Cuando ha dicho mi nombre creí que me moría-reconoció James.

-Deberíamos irnos a desayunar nosotros también-indicó Remus.

-Pues sí. Ya es hora-aceptó Sirius.

En el Gran comedor, los merodeadores se sentaron cerca de las chicas. Lily estaba enfadada, y Eve y Daphne comentaban algo en voz baja, de modo que ellos no podían oírlo.

-Bueno, chicas, y cuando piensan saldar sus deudas-indagó Sirius.

Remus, James, Eve, Daphne, y Lily miraron a Sirius confundidos.

-¿Deudas?-preguntaron a la vez.

-Quizá no me haya expresado bien. Me refiero a los favores. Lleváis acumulados 24, y esto empieza a ponerse serio-indicó él.

-Black, deja lo de los favores, y preocúpate por parecerte más a tu amigo. O perderás la apuesta-refutó Eve.

-Al menos tengo posibilidades de ganar, no como tu. No vas a conseguir que estos dos salgan juntos ni por casualidad-contraatacó Sirius.

-Black, eres peor que Snape, Malfoy y tus primas juntos-replicó Eve muy enfadada.

-¡Eve! Siéntate, y deja las manos en su sitio-pidió Lily.

Eve se dio cuanta entonces, que había estado a punto de congelar a Sirius, delante de toda la escuela. Se sentó malhumorada, y durante todo el desayuno, ni siquiera miró al merodeador.

-Ya habéis conseguido enfadar a mis dos primas. ¿Cómo vais a intentar enfadarme a mi ahora?-preguntó Daphne a los chicos.

-¿Tenemos algo en contra de ella?-preguntó Sirius a James.

Este se hincó de hombros, así que miró a Remus, que negó con la cabeza.

-No, a ti no te vamos a hacer enfadar-replicó Sirius sonriendole.

Daphne se rió.

-Era una pregunta retórica, Black-comentó la joven.

¡Clin! ¡Clin! ¡Clin!

Todo el mundo miró a la mesa de los profesores, donde Dumbledore, estaba de pie.

-Queridos, alumnos. Ayer fue un día especial, puesto que se jugó el primer partido de Quidditch. Se de buena tinta que el equipo campeón, organizó una pequeña fiesta en su sala común, pero aún así, quiero que todos disfrutéis hoy, de vuestro primer día en Hogsmeade-exclamó el anciano profesor.

Todos se pusieron a aplaudir.

-Perfecto. Tenía que ir a la biblioteca de Hogsmeade a comprar algunas cosas-sonrió Lily.

-Y yo quería ir a la tienda de antigüedades, para buscar un libro… bueno chicas, vosotras me entendéis-dijo Eve.

Lily y Daphne se miraron.

-Nosotros daremos vueltas por ahí-indicó James.

-¿Y quien os ha preguntado?-replicó Eve.

-Eres de un simpático, que asustas, Evans-saltó Sirius.

Eve ni lo miró.

-Bueno, ¿queréis que vaya a algún sitio en particular, o que os acompañe?-preguntó Daphne a sus primas.

-Tú tienes que ir a todas las tiendas en las que veas libros-explicó Lily.

-¿Que? ¿A todas?-preguntó Daphne arrugando el entrecejo.

-No te quejes, que no hay muchas-replicó Lily.

-Abusáis de mí por que soy la menor-refutó Daphne.

-Venga, chicas, largemosnos, que no tenemos mucho tiempo, y tenemos que encontrarlo-pidió Eve.

Entonces las tres chicas se fueron.

-¿De que estarían hablando?-preguntó Sirius.

-Ni idea, pero es extraño-corroboró James.

-Tenemos que averiguar de que se trata-opinó Sirius.

-¿Por qué no le preguntas a Daphne?-preguntó James a Remus.

-¿El que?-preguntó este con el ceño fruncido.

-Pues su secreto-contestó James.

-¿Y por que iba a decírmelo?-preguntó Remus.

-Por que te lo debe. Ella sabe el tuyo-recordó Sirius.

-Os recuerdo que lo sabe por que mis amigos no saben tener el pico cerrado. Además, no voy a pedirle que me lo diga-replicó Remus.

-Pues vaya amigo. ¿No tienes curiosidad de saber de lo que hablan?-preguntó Sirius.

-No, me da igual-terminó Remus, levantándose y dirigiéndose a la salida.

Las tres chicas ya habían llegado a Hogsmeade, y se disponían a separarse.

-Recordad, tenemos que encontrar el libro de magia blanca de las antiguas hechiceras-dijo Lily.

-De acuerdo. Nos vemos en las tres escobas a las siete de la tarde-indicó Eve.

-Es decir, tenemos ocho horas, para encontrar el libro-observó Daphne.

-Exactamente. Suerte a las dos-terminó Lily dirigiéndose a la biblioteca.

-Hasta luego Daphne-indicó Eve yendo a la tienda de antigüedades.

Esta última se encogió de hombros, y se fue, resoplando, a las tiendas de libros.

En la biblioteca de Hogsmeade, Lily Evans, buscaba, con rapidez, el libro dicho anteriormente. Según lo describía el libro que ellas poseían, el que buscaban era el que lo completaba. Decía que era igual, pero con colores inversos, es decir, de cuero plateado, y con detalles en bronce. Sin titulo, y tan viejo como el que tenían.

-Va a ser una tarea difícil. Ese libro puede estar en cualquier parte-se quejó en un susurro.

Iba de estantería en estantería. Libro por libro, pero nada.

Al cabo de un rato ya estaba agotada. Cogió una montaña de libros y se sentó a mirarlos. Cuando estaba ofuscada en la búsqueda, alguien la interrumpió.

-Hey, Evans. ¿Tu por aquí?-preguntó la voz.

Lily bajó el libro que tenía delante, y miró al recién llegado. Después volvió a cubrirse con el libro.

-¿No vas a saludarme?-preguntó James sentándose al lado de la chica.

-No veo el por que debería hacerlo-replicó ella.

-Por cortesía, por ejemplo-indicó él.

-No me gusta ser cortes contigo. Eres un pesado. ¿Qué haces aquí? ¿No hay otras chicas a las que puedas molestar hoy?-indagó ella.

-Venía a buscar un libro-explicó James.

-¿Un libro? ¿Tu?-preguntó incrédula Lily.

-Pues sí. Para el trabajo de historia. La redacción esa de la batalla de…-intentó hacer memoria James.

-La revolución de los muggles de 1739-lo cortó ella sin siquiera mirarlo.

-Eso-aceptó él.

-En Hogwarts, esta el libro que necesitas. No tienes por que buscarlo aquí-informó Lily.

James no dijo nada, y Lily tampoco. Ella seguía buscando entre el mar de libros, y él simplemente se quedó hay sentado, mirando por encima los libros.

-¿Qué estas buscando tú?-preguntó de repente James.

-No creo que lo conozcas-contestó ella.

-Prueba-pidió James.

-Yo tampoco lo conozco. Solo se que es de color plateado con detalles en bronce. Sin titulo. Nada más-explicó ella.

-Yo tengo uno como ese en la biblioteca de mi casa. Pero no esta escrito. Tiene las páginas en blanco-dijo de repente.

Lily lo miró y frunció el cejo.

-¿Lo tienes? ¿De donde lo sacaste?-preguntó ella.

-Lleva en mi familia mucho tiempo. Antes de que mi abuelo naciera-informó James.

-¿Podrías llevarme hasta el, o conseguir que te lo mandasen por correo?-preguntó Lily.

-Supongo que sí. Pero, ¿por qué es tan importante ese libro?-indagó él.

-No lo entenderías. Pero si me haces ese favor, puede que algún día te lo explique-sugirió Lily sonriéndole por primera vez en su vida.

James asintió.

A la vez en la tienda de antigüedades, Eve, miraba curiosa todos los objetos que había. Cáliz de gran valor, libros ilegibles por la antigüedad del texto, calderos con detalles del año 1274, etc.… A Eve siempre le habían gustado todas esas cosas. Y su cuarto era como una cámara del tesoro.

En esos momentos sostenía entre sus manos, un extraño objeto que parecía una llave. La llave tenía un dibujo que le era familiar. La llave era oscura. De color bronce, pero el dibujo era en plata.

Entonces alguien le quitó la llave desde atrás.

-Muy interesante-dijo él chico.

Eve se giró vio a Sirius, y sin más le arrebató la llave y se dirigió a otro lado de la tienda.

Sirius la siguió.

-¿Estas enfadada Evans?-preguntó él.

Ella no contestó.

-No deberías estarlo. Eres tu la que me ha insultado en el desayuno. Ya es bastante malo que digas que me parezco a Snape, pero que me parezco a Snape, Malfoy y mis primas, todos juntos, es un insulto de lo peor-indicó él.

Ella siguió sin contestarle.

-Sabes, es una llave muy bonita. Y seguro que abre algo con el mismo dibujo que tiene-intentó hablar con Eve.

De repente la chica se paró y miró la llave. Entonces se dirigió al mostrador, y la compró. Seguidamente salió de la tienda con Sirius aún pisándole los talones.

-Parece que has reconocido ese dibujo. A mi no me suena. ¿A que pertenece?-preguntó Sirius.

Entonces Eve resopló se giró y miró a Sirius con furia.

-Déjame en paz-dijo simplemente. Se dio la vuelta y siguió con su camino.

Sirius se colocó junto a ella, y la miró de reojo. Eve estaba realmente furiosa. Pero que él recordase no había hecho nada malo. Se quedó pensativo, intentando recordar, pero nada.

-Mira hagamos una cosa. Si dejas de estar enfadada y me hablas te saldo tres de tus favores-dijo Sirius.

Eve bufó, y apretó el paso.

-Vale, vale. ¿Qué he hecho?-preguntó cansado.

-Black, vete con tus amigos. Tengo cosas importantes que hacer, y lo que menos necesito es que me estorbes-explicó ella.

-Mis amigos se han perdido. Como sabrás, Peter se ha ido de la escuela, James está buscando a Lily, y Remus a Daphne-indicó Sirius.

Eve lo miró confundida.

-¿Lupin está buscando a Daphne? ¿Por qué?-preguntó.

-Tiene que decirle no se que cosa-respondió Sirius hincándose de hombros.

-Últimamente se hablan mucho-notó Eve.

-Normal-contestó él.

-¿Normal por que? Daphne y Remus no se hablaban-replicó Eve.

-Bueno, bueno. No les des importancia. Tampoco va a ocurrir nada por que se lleven bien-refutó Sirius.

-Black, sabes algo que yo no. ¿Verdad?-indagó Eve.

-Es posible. Pero no puedo decírtelo-contestó él.

-Ya se lo sonsacaré a Daphne-sonrió ella.

Sirius la miró y tragó saliva. "Por que seré tan bocazas", se pregunto a si mismo.

Mientras, Daphne estaba sentada en un banco, cansada de ir de tienda en tienda.

-Se acabó. Ni una tienda de libros más. Me he aburrido-murmuró.

-Natural. Llevas toda la mañana caminando de un lugar a otro-corroboró una voz a sus espaldas.

Daphne se giró y vio a Remus apoyado en el respaldar del banco. Ella lo miró alzando una ceja.

-¿Me espías?-preguntó.

Él solo sonrió. Después se sentó al lado de la chica. Se quedaron en silencio.

-Oye, Remus. Esta noche es tu transformación, ¿no?-susurró ella, para que solo la oyera él.

Remus asintió.

-¿Dónde te transformas?-preguntó ella.

-En la casa de los gritos. A media noche. La enfermera Pomfrey me lleva allí sobre las diez-explicó.

-Debe ser muy doloroso-pensó Daphne en voz alta.

-Lo es. No solo dolor físico, también psicológico. Dejas de ser tu mismo-comentó tristemente.

-Seguro que se encontrará el remedio-le animó ella.

Remus asintió pesaroso.

-Bueno, ¿y que hacías por aquí?-preguntó Daphne intentando cambiar de tema.

Remus sonrió, la miró y dijo:

-Espiarte.

Daphne, fingió sorpresa, y se puso las manos en las caderas.

-¿Conque sí?-indagó divertida.

-Pues sí-contestó Remus.

-¿Voy a tener que contratar guarda espaldas?-le preguntó.

-No, te preocupes. No soy un espía malvado. Velo por tu seguridad-respondió él sonriendole.

Ambos se rieron. Después volvieron a quedar en silencio.

-¿Tienes hora?-preguntó Daphne.

-Las dos y media-contestó Remus-¿Vienes conmigo a comer?

-No tengo nada mejor que hacer-sonrió ella.

-Evans, por favor. No intentes sonsacarle nada a tu prima. Eso es abuso al menor. Además que más te da lo que sepa-indagó Sirius.

-Soy muy curiosa Black. Además la culpa es tuya. Si no me hubieses dicho nada, esto no estaría pasando-replicó Eve.

-Pero es que…-intentó hacerla cambiar de opinión.

-Mira, por allí van James y Lily. Y van juntos, y sin discutir. Al final voy a ganar la apuesta-notó Eve.

-Ni hablar. Yo ya me estoy comportando como Remus. Estoy intentando ser simpático contigo-explicó Sirius.

-Que tú ganes, no quita el que yo también gane-replicó Eve.

-No entendí eso-comentó Sirius.

-Mira, si los dos perdemos se saldan las deudas. Si los dos ganamos también, pero si uno pierde y otro gana, se cumplirá el deseo del ganador-explicó ella.

-Vale-aceptó Sirius.

-Vamos con Lily y James-ordenó Eve.

Se acercaron corriendo a los dos, y después les preguntaron que hacían juntos.

-Es que resulta, que Potter tiene el libro-contestó Lily.

-¿Cómo lo va a tener él?-preguntó Eve.

-No lo se. Solo se que lo tiene, punto-contestó Lily.

-Chicas, dejad de hablar de libros ahora. Y entremos a comer-pidió James.

Entraron en un bar, y dentro vieron a Daphne y a Remus.

Lily se quedó asombradísima. James y Sirius simplemente pasaron, y Eve sonrió malévolamente. Se acercó a Lily y le dijo.

-Después te cuento.

Se sentaron con los otros dos. Comieron todos juntos y después pasaron la tarde explicando como habían encontrado el libro, y la similitud de la llave con los detalles de este.