Sombras del pasado
Traducción de "Shadows of the Past" de Silver Sailor Ganymede.
No hemos escrito Harry Potter.
Supongo que siempre he sido prometido a la oscuridad, desde mi nacimiento en esa Noche de Brujas sin estrellas, hace tantos años.
La oscuridad: no en mi alma, sino en mi sangre. Nunca quería hacerme un Death Eater. Nunca quería hacerme como mi Padre. Nunca. Aún así, la oscuridad estaba en mi sangre en más de una manera: yo soy, después de todo, un Malfoy, y todos los Malfoy son medios vampiros.
Mi apariencia, mi sangre demónica, mi herencia Slytherin: por completo soy una copia de mi Padre, excepto en un aspecto. Él era tan frío, sin compasión, con prejuicios, sin corazón, o por lo menos pensé así en aquellos tiempos.
Mas sólo ahora, muchos años más tarde, me percaté de qué emoción se quedó en esos ojos argentes de él. No el odio, sino el amor, el amor que nunca me permití a sentir por temor de la debilidad.
Parado en el crepúsculo en la torre más alta de la mansión Malfoy, me percaté de la razón por su devoción a Voldemort. Lo hizo para no tener que concederme a Voldemort en mi décimosexto cumpleaños, pero lo hizo de todos modos, ya que lo que Voldemort quiso, consiguió.
Pronto después del fin de mi séptimo año, Harry Potter fue matado. Voldemort no necesitó más a sus Death Eaters, así que muchos se captaron por Aurores y se enviaron a Azkaban. Uno de ellos era mi Padre. Recuerdo la vista de él sin su alma. Mi madre iba haciéndose una llorona, pero no lloré, nunca jamás he llorado. En aquellos tiempos pensé que fuera por falta de tristeza, pero después me percaté de que la angustia que sentí era demasiado profunda para ser expresada por las lágrimas.
Con rápidez mi madre se mató por su angustia de la muerte de mi Padre. El amor que sentían entre sí era –y todavía lo es– tan difícil que no lo puedo comprender.
Más tarde, cuando Voldemort me llamó, no me sometí a él, sino lo mató a él. Por dos palabras sencillas se fue. Por decir "Aveda Kedavra" hice lo que Harry Potter no logró hacer: maté al Señor Oscuro.
Ahora se pone el sol, y la Dama Oscura, la intranquilidad de mi vida, ha vuelto. Pero después de poco saldrá el sol de nuevo, y se pondrá la luna de nuevo. Sí, saldrá el sol, y se desvanecerá la oscuridad, llevando con sí al Señor Oscuro.
