Declaimer: Twilight no nos pertenece. =(

Parejas: EdwardxBella

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Instrucciones:

1.-Claramente ya hizo click en este capituloh! xP

2.-Lea, en serio... con confianzah! x3

3.-Comente!!...con seguridad, no sea tímida/o x)

4.-Sabe cerrar la ventana? xD

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-Never Think- : dialogos y acciones

(Never Think) : aclaraciones xD

º.º.º.º.º.º.º.º : cambios de escena

"Never Think" : Pensamientos

Never Think : Flash Back

Never Think : palabras importantes

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CheckMate

By: Writer's.Bar ~


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Capítulo 1: Un Inusual Comienzo

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"Nada puede surgir de la nada."

La noche caía en su esplendor, acompañando a la lluvia. Y por enésima vez, en aquel cuarto, suspiraba, tratando de poder cerrar los ojos y dormir, algo que claramente no estaba logrando.

Suspiró, otra vez.

Nunca había sido amante de los cambios, por ella, le bastaría vivir su vida tal y como estaba. La idea de poner y sacar, deshacer y renovar, ir de allá para acá, no era lo que más le gustase, sobre todo si no era la que tomaba la decisión.

Aguantó el aire en sus pulmones.

Recién, a horas de estar en un lugar totalmente desconocido, se daba cuenta de la magnitud de las palabras de su madre: "Nos iremos a Forks". ¿Quiénes se creían, para manejar así su vida?

—Mis padres —Se respondió con ironía.

Se revolvió en su cama, tratando de encontrar la posición más cómoda para intentar —de nuevo— poder conciliar el sueño.

Sus ojos chocaron con el reloj de mesa frente suyo, y alzando la mano, pudo prender la pequeña lámpara para rectificar lo que había meditado.

Eran las dos de la madrugada.

Suspiró derrotada. Estaba confirmado.

Había empezado mal su primer día en la nueva escuela. Lo comprobó, tiempo después, al sentir el constante bullicio que le transmitía el despertador. ¡No había dormido nada! Y como si el aparato tuviera la culpa de su develo, lo apagó con cierto rencor.

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Bajó ya más despejada, encontrándose con sus padres desayunando. Uniéndoseles a los pocos segundos.

—¿Estás ansiosa Bella? Es tu primer día —anunció su madre, como si aquello fuera de gran importancia.

—Un poco —contestó masticando una tostada. No le quería dar tanta importancia a algo que para ella no lo era. Así es la vida ¿No? No le gustaban los cambios, pero los aceptaba, y si sus padres se sentían a gusto y con una mayor facilidad viviendo en aquel pequeño pueblo, pues ella ni modo, tenía que acatar.

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Tras un par de palabras más salió de la casa, con llave en mano, para abrir su auto e ingresar sin mucha ilusión en él.

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Minutos se tardó en encontrar el instituto, y tras repasarlo con la mirada, se dispuso a caminar con paso cuidadoso hasta el interior. Mirando con desconfianza el suelo resbaloso.

Sus pies se dirigieron, casi por inercia, al lugar de recepción; tratando de buscar orientación en aquel extraño lugar. ¡Todo era tan nuevo para ella! Desde el lugar donde residía hace una semana, hasta aquel edificio educacional, sumándole el hecho de las personas que le rodeaban, mirándola con cierto interés, de forma minuciosa.

¡Tenía una nueva vida por vivir! Y no la quería.

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Una vez, cerca de la mujer, de entrada edad, trató de sonreír y pedir su horario, como si fuera de todos los días ¡Que gran esfuerzo!

Lamentablemente no sucedió así.

—Bienvenida —Habló la señora, recordándole su ingreso—. Te estábamos esperando.

—OH —fue lo único que dijo, en tono bajito—. Gracias—. Terminó de pronunciar una vez le entregó unos papeles.

—De nada y suerte —Agregó sonriente.

Imitó aquella sonrisa, tratando de parecer educada. Su mente revivió la conversación antes platicada.

—"Genial, nadie sabe que existo" —Pensó con ironía, mientras caminaba.

Su marcha terminó cuando unos chicos se pararon frente a ella, interrumpiéndole el paso.

—Isabella Swan, ¿Verdad? —Preguntó uno de ellos.

—Emm… sí —Contestó algo cohibida.

Después de la presentación de todos, Bella, con la mejor cara que pudo, trató de seguir, sin embargo aquel chico que recordaba como Mike le quitó el horario de clases con toda la confianza.

—Yo también tengo clase de Lenguas —Informó emocionado—. Nos vamos juntos, así te aprovecho de mostrar el lugar—. Aseguró poniéndose a su lado. —Adiós —Se despidió de los otros. Isabella sólo alzó su mano en señal de retirarse de ahí, y sin hablar, siguió al chico que no paraba de contarle cosas que no entendía del todo.

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Las horas siguientes fueron de lo más aburridas y normales, cosa que agradecía.

Pero todo pareció cambiar con la hora del receso.

Sentada en una mesa, rodeada de sus compañeros, que con dificultad recordaba, vio entrar a un grupo de cinco chicos, entre ellos una mujer.

—"Ella, es la chica del centro comercial" —Observó a la que se sentaba en una mesa lejana a la suya—. Alice—. Susurró recordándola.

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Indecisa recorría las tiendas de ropa, buscando algo para ella.

El estar en un clima cálido sólo te hace tener ropa liviana. El mudarse a un pueblo donde la mayor parte del año está nublado y frío, te hace ir a comprar vestimentas más abrigadoras.

Insistía que había más "Contras" que "Pros" en aquella decisión tomada por sus padres. Vio a lo lejos a su madre, también buscando lo necesario para vivir. Siguió observando las diversas estanterías. Con su mano agarraba los documentos necesarios para su traslado al nuevo instituto. Entraba en tres días más.

La torpeza era una característica que prefería no mostrar, aún así su inconciente se empeñaba en hacerlo ver. Como ahora, que se encontraba botada en el piso, dejando desparramados las diversas hojas, tratando de recogerlas, sin mucho éxito.

Se nota que eres nueva por esta zona —Oyó decir mientras veía una pálida mano tomando parte de lo suyo—. Nadie anda tan lento por aquí.

Yo... —Levantó la vista, junto con su cuerpo. Miró fijo a la persona frente a ella—. Gracias—. Habló cohibida. —"No puede ser tan hermosa" —Fue todo lo que pensó, tratando de agarrar lo que le entregaba.

A juzgar por éstas cosas, irás al mismo instituto que yo. Así que sería muy bueno verte de nuevo —Comentó sonriendo.

Claro —Balbuceó—. ¿Cómo te llamas?

Alice —Respondióanimada—. ¿Tú?

Bella… Swan —Dijo con incomodidad.

Entonces, hasta pronto Bella.

Y como vino, se fue. Con paso elegante desapareció entre la multitud de personas.

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Nada más acabar con su comida se dirigió a la siguiente clase, sin embargo, nunca se esperó toparse con un grupo de chicos, que parecían verdaderos modelos de TV.

—Hola —y aquella voz. Pudo enfocar más su vista para percatarse de la mujer—. Vaya, esperaba encontrarte, pero no tan pronto.

—Cierto —Apoyó Bella con timidez.

—Creo que es el momento para presentarte a mis amigos y hermanos —Añadió.

Así fue como lo conoció.

Emmet y Jasper parecían ser divertidos, aunque el primero más aventurero que el otro. Rosalie pareció indiferente ante su presencia, pero él.

Edward.

Él pareció enojado, aburrido, hasta incómodo con sólo mirarla. ¡Ni siquiera la saludó!

Por lo menos Rosalie le dijo un confortante "Mucho gusto", pero él.

—"¿Quién se cree?"—Pensó molesta.

Y es que, prácticamente, la estaba ignorando como si fuera la peor cosa del mundo.

—"Que imbécil más grande" —Ella no soportaba a las personas superficiales—. "Maldito, estúpido"—. Se limitó a decir mentalmente, mientras alzaba la mano para despedirse. Lo único que quería hacer era desaparecer, haciendo caso omiso a Alice y sus invitaciones. —"Como si fuera el mejor panorama" —se dijo—. "Definitivamente quiero salir de aquí".

—¿Qué clase te toca? —Le preguntó uno de los del grupo, el de cabello oscuro y músculos de sobra.

—Mm —Bella sacó su horario del bolsillo del pantalón—. Inglés—. Comenzó a dar un paso atrás. —Bueno… me voy.

—¡Espera! Pero mira qué casualidad —Mientras hablaba fue curvando su sonrisa—. A Edward y a mí nos toca la misma clase—. Dirigió su mirada de complicidad al muchacho que apoyaba su cuerpo contra la pared.

—Claro —Musitó cohibida—. Entonces ¿Vamos?—. Dijo tratando de entender el por qué de ambas presencias todavía cerca de ella.

Empezó a caminar junto a los dos, algo incomoda.

—¿Qué pasa hermano? —Le preguntó Emmet a Edward golpeando su hombro.

—Nada —Murmuró fastidiado.

Bella trató de no mirarlos y siguió su camino tratando de ser invisible y así empezar a divagar en sus pensamientos. Estaba totalmente segura que este año quería tener buenas calificaciones, no es que el año pasado le haya ido muy mal, pero su ego no llegaba para ser la mejor de la clase. Este año no tendría distracciones, solamente la escuela sería su fin.

De repente una pregunta la hizo romper la línea de sus pensamientos.

—¿Qué dices Bella? —Emmet le preguntó con ojos emocionados, Bella dudó por un momento, ¿Estaba hablando de nuevo lo que pensaba?

—¿Qué cosa?... No te escuché —Dijo tímida.

—Eres igual de despistada que Edward —Dirigió una sonrisa a su hermano—. Lo que decía era… bueno era una pregunta… ¿Tienes novio?

—Bueno… no —Al instante su piel pálida comenzó a ponerse un poco rosa.

—¡Te estás poniendo roja! —Exclamó con un tono más alto de lo que hablaba anteriormente—. ¡Estoy seguro de que tienes a alguien!

—No, ¡si no tengo novio! —Le gritó Bella mientras trataba de convencerlo.

—Déjala Emmett, mejor entremos a clases —expresó su hermano empujándolo para que entrara a la sala—. Aunque ese tono en la piel le queda muy tierno—. Susurró para él mismo; haciendo que ella se pusiera el doble de roja, de lo que estaba. Poniendo sus ojos como platos ¿Era verdad lo que había escuchado?

¿Quién se creía? Primero… Cuando fue el momento de conocerse, la ignoraba completamente, ni siquiera un "Hola" o un "¿Cómo estás?" Nada. ¡Nada de nada!

A ella le molestaba tanto, pero tanto las personas superficiales, que te ignoran y que sólo con la expresión de su cara dice que no eres digna de cruzar una palabra con ellos. Y ahora… Aquel chico, en menos de diez minutos de haberla ignorado ¿le decía que se veía tierna? ¿Que tenía él en su cabeza? Era el ser más extraño que había visto.

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El resto del día pasó normalmente para su alivio.

Un grupo de chicas se le acercaron cuando finalizaban las clases. Recordando sólo el nombre de una: Jessica. Quien amablemente, y sin que ella se lo preguntara, le empezó a hablar de los distintos chicos y chicas. De los grupos que estaban formados en aquel establecimiento.

—Bueno, nosotras tratamos de que todos, en especial los nuevos se sientan cómodos, somos como el comité de bienvenida. Así que cualquier duda que tengas dínosla, te ayudaremos, somos una de las pocas chicas que sabemos todo lo que pasa —Le guiñó un ojo, confiada.

—Gracias —Dijo esbozando una sonrisa, tratando de ser educada—. "Aunque no me interesa"—. Recapacitó. —"Ni siquiera sé de que hablan ahora" —Meditó, buscando palabras para decirles, afortunadamente el timbre la salvó—. Bueno, me tengo que ir—. Se despidió en forma veloz. —Nos vemos.

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—¿En qué piensas Alice? —Interrogó Jasper apoyado en el vehículo, esperando a Emmett y a Rosalie a que salieran de sus clases.

—En Bella —Articuló con un deje de emoción.

—¿La chica nueva? —Volvió a cuestionar.

—Sí —Asintió levemente—. ¿Qué te parece?—. Aquella pregunta se la dirigió al tercer integrante, que se había mantenido al margen.

—¿Quién? —Expresó de manera dura e indiferente.

—Tú sabes de quien hablo, aunque debes admitirlo Edward Cullen, esa postura tuya fue muy mala ¡Qué debe haber pensado de nosotros! No era necesario ser así.

—Me la habías descrito como alguien hermosa.

—Y lo es —Contestó Alice enfadada.

—¿Interiormente verdad? —Ironizó él, igual de molesto, mirándola a los ojos—. Me había entusiasmado con tu increíble descripción Alice, siempre es lo mismo.

—Tú eres el que sólo ve otras cosas. Deberías cambiar.

—No es de mi gusto —Siguió replicando.

—Tampoco esperaba que tuvieras algo con ella —Habló bufando—. Solo me pareció, para compartir, que sería agradable. Ella se ve diferente a las demás.

—Es más… ¿Callada? —Comentó Jasper, tratando de parar aquella discusión.

—¡Sí! Demasiado callada y tímida, cuando le pregunté si tenía novio se puso muy roja —Comentó Emmett a su hermana al instante de llegar, tomado de la mano de Rosalie.

—Pero Emmett… Tú y tus preguntas, ¿No le podías preguntar otra cosa? Con suerte cruzaron palabra —Regañó, entrando al auto.

—No era nada del otro mundo —Siguió Emmett.

—¡Ya paren! ¿No pueden hablar de algo más interesante? —Intervino Rosalie sentándose en el asiento del conductor, encendiendo el motor.

—¿Cómo qué Rose?­ —Espetó Alice sentándose junto a Jasper y Edward en la parte trasera del automóvil—. ¿Tu nuevo esmalte de uñas? O ¿Tus nuevos lentes de contacto?

—Déjala amor, mejor vamos a casa —Le dijo Emmet dándole unas tiernas palmadas en su pierna.

Rosalie le sonrió sensualmente mientras ponía el automóvil en marcha.

—Hablemos de ropa, Alice —Sentenció divertida, ganándose la mirada emocionante de ella.

Todo se arreglaba en un dos por tres, así eran ellos. Y así querían seguir siendo.

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laa! Esperamos qe les haya gustado n.n; Muchas gracias por sus alertas y favoritos =)

adioo~

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