Declaimer: Twilight no nos pertenece. =(

Parejas: EdwardxBella

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Instrucciones:

1.-Claramente ya hizo click en este capituloh! xP

2.-Lea, en serio... con confianzah! x3

3.-Comente!!...con seguridad, no sea tímida/o x)

4.-Sabe cerrar la ventana? xD

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-Never Think- : dialogos y acciones

(Never Think) : aclaraciones xD

º.º.º.º.º.º.º.º : cambios de escena

"Never Think" : Pensamientos

Never Think : Flash Back

Never Think : palabras importantes

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CheckMate

By: Writer's.Bar ~


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Capítulo 4: Difícil Realidad

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"El mundo allá afuera no existe."

La semana pasó como si hubiera dado un paso más, tenía muchos trabajos y exámenes para la escuela, estaba tan preocupada en sus estudios que ni siquiera se había percatado de Edward, ni siquiera había cruzado alguna palabra con él, menos saludarlo. Aunque con Alice y Emmett sí había hablado después de la clase de Álgebra, el viernes, cundo se dirigían al estacionamiento.

—Entonces Bells, ¿Vas mañana? —Le preguntó Alice.

—Aún no lo sé —Le respondió con una mueca.

—¿Por qué? —Le espetó Emmett, con una sonrisa—. No te preocupes, estaré yo para defenderte de Edward—. Avisó, levantando su pulgar de forma positiva.

—¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso? —Expresó haciéndose la desentendida, negándose a aceptar que Emmett sabía algo. Aunque, en el fondo, sabía que él, en gran parte, ayudaba y encubría a Edward.

—Vamos, la pasaremos bien —Intervino Alice.

—Trataré de hacer todo lo posible, pero no prometo nada —Sentenció al fin.

—Yo prometo que no te pasará nada —Siguió con las indirectas el Cullen mayor.

—Con eso, sólo me haces dudar más —Bufó.

—Entonces lo que pasó fue verdad —Respondió sorprendido—. Vaya, esto es bueno.

—¿Qué? No, yo no he dicho nada —Se defendió.

—Si tú lo dices —Expresó claramente insatisfecho, con la repetitiva negación—. ¡Tengo una idea!—. Declaró más que alegre, y subiendo la voz.

—No Emmett, una competencia de lucha en la playa no es buena idea —Le lanzó Alice a su hermano.

—No me refería a eso —Respondió él, tratando de imitar los típicos pucheros de su hermana, aunque no le resultaran—. Me refería—. En su rostro se formó una sonrisa, muy maléfica según Bella. —A que ¡podríamos para a buscar a Bella!

—¡¿Qué?! —Le gritó Bella tratando de no mostrar lo histérica que estaba al haberle dicho eso—. No te preocupes Emmett, mi chatarra ambulante puede sobrevivir.

—¡Já! —El Cullen soltó una carcajada irónica.

—Bells, creo que es buena idea —Espera, ¿Le había llamado Bells?—. Además, tenemos que aprovechar, a Emmett solamente se le ocurren ideas una vez al año.

—¡Hey! —Le soltó resentido—. Mis ideas siempre son buenas y esa de la lucha en la playa también la propondré a los demás chicos—. Avisó seguro.

La Cullen sonrió encantada.

—Bien entonces a las doce te pasaremos a buscar —Le dijo a su compañera, dando por finalizada los disparates de Emmett y el acuerdo con Bella.

—Te dije que lo pensaría —Masculló.

—Nos vemos —Exclamaron los hermanos encaminándose a su auto, claramente no tomando en cuenta lo dicho por la Swan.

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Siguió su paso tratando de evitar la mirada de Edward, no podía evitar pensar en que este fin de semana lo volvería a ver, fácilmente podría decir que no, pero no... Isabella Swan hacía siempre lo que no le convencía. Siempre elegía aparecer, decir palabras totalmente incoherentes, o sencillamente quedar desplomada en el piso en algún lugar. Y ahora, tendría que lidiar con ver a Edward, la protección de Emmet y muchos más.

El viaje a casa se hizo corto, siempre se hacía corto cuando se perdía en sus sentimientos. René, su madre, estaba en casa, siempre con su especial sonrisa. Ese tipo de sonrisas que te hacen contagiarte de alegría. Algunas veces Bella deseaba tener esa sonrisa, pues concluía, que le facilitarían mucho las cosas.

—¿Qué tal tu día? —Le preguntó su madre al saludarla.

—Podría decirse que... normal —Sí, normal, no se encontró con Edward escondido en una sala besuqueándose con alguien, pero si, anteriormente la había perseguido y ella había pensado que era un acosador. Sí, su día había sido completamente... "Normal".

—Bells, ¿Sabes? Quería hacerte una pregunta —Le dijo su madre un poco más seria, pero sin perder esa particular felicidad.

—¿Dime?

—Mañana iremos con tu padre a una reunión sobre su trabajo… El problema es que sabemos que no te gustan ese tipo de cosas, ¡Hasta a mí me aburren! —Comentó su madre con un tono de dulzura.

—Mamá no importa —Reconfortó ella, tratando de imitar su tono.

—Pero, ¡Tal vez pueda juntarte con tus amigos! ¿Que tal con tu amiga Alice? Parece ser muy dulce por lo que me has contado.

Claro… ahora hasta su madre quería que hiciera planes para mañana. Primero Alice, luego Emmett y después su madre... pero algo la frenaba y a la vez, algo le decía que tenía que ir. ¿Quién entiende las cosas de la vida?

Esa noche no pudo dormir bien, tenía sueño, pero su mente todavía no podía procesar lo que haría en sólo horas, y su estomago no ayudaba mucho, con lo apretado y revoltoso que le hacía sentir.

A causa de su pequeño desvelo, despertó un poco más tarde de lo planificado, dándose cuenta de que sus padres ya se habían marchado. Se bañó con extraña lentitud, tratado de hacer eterno el momento, lamentablemente recordó su acortado tiempo que tenía, así que, a regañadientes terminó, y se dirigió a su pieza para poder vestirse.

Una vez presentable para salir a la playa con su curso, caminó hasta la cocina para preparar algo de comer.

Se cepilló los dientes y el pelo. Se miró al espejo satisfecha. Pensó en llevar algo para abrigarse, pues, aunque aquel pueblo se caracterizaba por su clima frío, ahora parecía todo lo contrario.

Observó su negra blusa, sin mangas, un poco ajustada a su cuerpo, en conjunto con unos jeans y unas combinables zapatillas.

Oyó el timbre sonar, y como por reflejo miró el reloj. Ya era medio día.

—"Que puntual" —Se dijo, dirigiéndose a la puerta, dispuesta a soportar las burlas e indirectas de Emmett, como también el cuidadoso interrogatorio que Alice le realizaba, para saber más de su vida.

Pero al abrir la puerta jamás pensó encontrar alguna otra posibilidad que, la que sus ojos veían.

—Hola —Le saludó con tranquilidad.

—¿Edward? —Formuló sorprendida.

—Sí, ¿Esperabas a alguien más? —Preguntó extrañado, alzando alguna ceja.

—Sí, o sea, no —Rectificó—. Esperaba a Emmett o, a Alice—. Aclaró. —¿Dónde están?

—No pudieron venir, me dijeron que te pasara a buscar —Informó hastiado—. ¿Y?—. Apuró.

—Ah, claro. Déjame traer una chaqueta —Expresó.

Su visita la vio perderse detrás de la puerta de alguna pieza, y sus pensamientos de inmediato se concentraron en su ropa, en cómo se veía en aquel instante.

—"Nada mal" —Aceptó viendo de reojo como Bella se colocaba una chaqueta, mientras avanzaba hacia él.

—Bien, vamos —Le habló cerrando la puerta, siguiendo al Cullen, hasta su automóvil, aquel volvo que no se cansaba de ver de reojo todas las mañanas en el estacionamiento del instituto.

Se acomodó en el asiento del copiloto sin decir alguna palabra, no podía evitar sentirse nerviosa y avergonzada a la vez, esas imágenes que no podía borrar de su cabeza y que lamentablemente hacía que sus mejillas se tornaran de un tono rosa cada vez que miraba a Edward a los ojos.

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El resto del camino, cada uno se la pasó en su mundo. Escasa fue la vez que dialogaban, hablando de cosas tan irrelevantes como el clima, o contado alguna experiencia sobre una que otro paseo por una playa. Que en ambos casos, no eran extensos.

Rara vez cruzaban miradas.

Uno iba muy pendiente del camino, por el cual conducía, y la otra iba muy ensimismada admirando el paisaje.

Bueno… eso quería creer.

—Y dime, ¿Te gusta Forks? —Preguntó él tratando de tapar el silencio del auto.

—Mmm —Ella hizo una mueca, quería ser sincera con él—. No—. Le respondió con sinceridad en su voz y mirándolo por primera vez a los ojos en el trayecto.

—Ah, cierto. Se me olvidaba que estabas aquí por obligación —Murmuró como para sí mismo.

—¿Cómo sabes eso? —Espetó ella con sus ojos más abiertos de lo normal, de repente una imagen se formó en su cabeza.

—Mi querida hermanita, algunas veces dice más de lo que quiere y puede, sobre todo cuando está emocionada.

—Ah —Emitió tras pensarlo bien, a fin de cuentas ¿En qué le afectaba, que Edward supiera?

—No te molesta ¿Cierto? —Cuestionó él, bajando la velocidad.

Habían llegado a la playa y a lo lejos se veían algunos chicos, entre ellos Emmett y Alice.

—¿Qué cosa?

—Que ella lo haya contado… es que es el tipo de personas, que cuando están muy emocionadas no miden las cosas que dicen, además es difícil escucharlas —Declaró como simple excusa.

—No te preocupes, no me molesta que sepan cual es mi relación con este pueblo — Dicho esto salió del automóvil ya estacionado.

Edward la imitó, y en sólo segundos ya estaba a su lado. Los dos caminando en la playa, hacia sus compañeros.

Bella pudo divisar una fina mano blanca balaceándose en el aire, en señal de llamar su atención.

—¡Por aquí! —Escuchó gritar, y tras lo dicho pudo identificar la presencia de Alice.

—Adiós —Le susurró Edward mientras dirigía sus pasos a su hermano Emmett.

—¡Bella! —Gritó Alice mientras se lanzaba a abrazarla.

Definitivamente, Alice era más que una joven emocionada—. "Más que emocionada"—. Respondió una vocecilla en su cabeza mientras abrazaba a la Cullen.

—Que bueno verte —Expresó Alice.

Bella sólo asintió en señal de pensar igual.

—¿Por qué no pudiste ir a buscarme? —Curioseó.

Y es que, en verdad no era de las personas que pedían explicaciones, pero rogaba porque tuviera una buena razón. Porque, no estaba preparada sicológicamente para estar a solas con Edward. Ni menos que él fuera para su casa.

—¿Cómo supo donde vivo? —Se preguntó en voz alta.

—Yo le di la dirección —Declaró Alice—. Y bueno tengo una muy buena excusa—. Siguió, dándose la vuelta, para encontrarse con sus hermanos. —¡Em! ¿Por qué no pudimos ir a buscar a Bella?—. Le preguntó a su hermano, a su vez que se acercaba a él.

—Amm pues... —Balbuceó el mayor.

—Yo también lo quisiera saber, porque si mal no recuerdo me echaron, literalmente, arrastrando de la casa —Se integró Edward a la conversación, rememorando su abrupta mañana.

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Se despertó temprano, el sol como nunca se colaba por las cortinas de su gran ventanal. Era sábado y recordó que pronto tendría que estar en camino para ir a la Push. Tomó su celular que vibró al recibir un mensaje, sabía totalmente de quién era, no fue necesario ver en la pantalla... era de Jessica.

"¿Que te parece escaparnos mientras todos están en otras cosas?". Leyó.

No quiso responderle, claramente Jessica no quería sólo escaparse, obviamente quería algo más.

Y él, no estaba para compromisos amorosos.

—"Algún día llegara esa mujer especial" —Le había dicho Carlisle, cuando hablaban del sexo femenino. Cuando él hablaba de Esme.

Y Edward, por muy ilógico que se viera, creía en eso, después de todo admiraba y respetaba a su padre. Le había enseñado todo, y de la mano, aquellos valores.

Sabía que Jessica no lo era, que todavía no encontraba a esa mujer, y que, sin embargo, anhelaba conocerla. ¿Por qué Carlisle mentiría sobre aquello? ¿Porqué Edward no soñarlo? Simplemente tenía que esperar. Sólo esperar.

Sonrió de medio lado, de forma arrogante. A pesar de todo lo referente a esa "Mujer especial", él no estaba muerto. ¡Claro que no!

Con aquello en mente, se levantó de un salto para ir a bañarse. Nada más terminar, bajó al primer piso para ir a tomar desayuno.

¿Y ustedes no deberían estar ya vestidos? —Interrogó a sus hermanos, que andaban todavía con sus pijamas.

Ah, es que recién despertamos —Informó Emmett, de lo más tranquilo.

A su lado su hermana sonreía demasiado feliz para su gusto, lo que le provocaba cierta desconfianza.

¡Hay no! —Exclamó Alice, totalmente preocupada cosa que —Según Edward— no encajaba con su anterior sonrisa de satisfacción—. Se nos hizo tarde para ir a buscar a Bella.

Conocía lo suficiente a su hermana para saber de que algo tramaba y claro, Emmett la seguía, ella siempre lograba que el mundo le hiciera caso, así que, no habría sido un problema de que Alice convenciera a Emmett con facilidad.

¡Pero Alice! —Gritó Emmett con su rostro iluminado—. Nuestro queridísimo, inigualable y responsable hermano puede ir a buscar a Bella, mientras nosotros vamos a buscar a Rosalie y a Jasper—. Si de actuar se trataba, Emmett, definitivamente no era el indicado. Edward ya sabía que algo estaban buscando sus hermanos.

¿Por qué yo no voy a buscar a Jasper y a Rose? —Se ofreció, no quería ir a buscar a Bella, no después de todo lo que había pasado, aunque no podía evitar una pequeña dosis de intriga, por esos ojos castaños que evitaban su mirada.

¡¿Qué?! ¡Ni hablar Edward Cullen! Irás porque yo te obligo —Espetó Alice, ella, claramente sabía que su hermano respondería así, pero como no estaba para darle más vueltas al asunto, haría que saliera la "Mandona Alice".

Pero Alice ¿Qué...? —Y ahora comenzaba la escenita de la hermana pequeña, mucho más que mandona.

No Edward, ¿Cuántos favores te he pedido en la vida? Cero, totalmente cero, así que saca tu humanidad de la casa y ve a buscar a Bella —Él no se movió—. ¡Ahora! ¡Y no te lo estoy pidiendo Edward Anthony!

Anda Ed —Le palmó con fuerza el grandullón de su hermano, mientras le pasaba un papel escrito con la caligrafía de su hermana, la "duende diabólica"—. Esa es la dirección.

Edward Cullen... ¡Ahora! —Dicho esto le pasó las llaves de su volvo y lo empujó fuera de la casa—. ¡¡Y pobre que me diga, que la trataste mal!!

¡Sí, Eddie, mantén tu camisa puesta, que ella ya quedó traumada con lo de la última vez! —Le gritó Emmet mientras lo veía partir en su automóvil.

¿Qué podía hacer Edward, contra la confabulación de sus hermanos? Nada. Absolutamente nada, porque cuando se unían, no había nadie que pudiera sacarles de la cabeza aquella nueva idea que tenían. Excepto Esme o Carlisle, pero ellos rara vez se metían en sus asuntos. ¿Qué podía hacer? Lo que ellos le mandaran, por el momento, puesto que no perdería oportunidad de pedir explicaciones.

Miró de reojo la dirección de la casa de Bella, y tras un largo suspiro, aceleró.

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—Em, bueno teníamos que ir a buscar a Rosalie y a Jasper —Habló Emmett, un poco nervioso.

—Ah, sí, eso era, lo siento de nuevo, Bella —Expresó Alice.

—No te preocupes —Y Bella siempre tan ingenua.

—¿Y dónde están? —Espetó Edward, que claramente no se dejaba engañar con facilidad.

Ambos hermanos se miraron, atrapados.

—¡OH, no! ¡Se nos olvidó ir a buscarlos! —Lanzó la Cullen, como último recurso.

—¡Tenemos que ir ahora! —Afirmó Emmett empezando a caminar—. ¡Ya volvemos!—. Gritó junto con Alice, al lado de su auto.

Y tan rápido como los vieron, se fueron. Sin decir nada más.

—Son un caso indiscutible —Susurró Edward mientras se dirigía a saludar a Jessica y a los demás que habían llegado.

Bella se quedó sola, mientras miraba la escena de cuando Jessica se lanzaba sobre Edward, para saludarlo. No sabía por qué se ponía nerviosa, por qué sentía una amargura recorrer todas sus extremidades.

¿Por qué se tenían tanta confianza? ¿Por qué ella podía acercarse tanto a él?

¿Por qué en ese instante, cuando creía que todo iba bien, se sentía tan fuera de lugar?

Sus ojos cambiaron el rumbo de su visión, tratando con ello, de alejar todo ese extraño sentimiento. Al hacerlo, se pudo dar cuenta de una presencia muy cercana de ella.

—Mike —Musitó, enderezando su cuerpo hacia él.

—Hola Bella —Saludó—. Me alegra que hayas venido—. Expresó con una sonrisa sincera.

—Sí, yo también —Comentó con ironía, pero, su compañero no la pudo percibir.

—¿Me ayudas a descargar algunas cosas? —Preguntó.

—Claro —Aceptó de inmediato. ¿Qué más podía hacer? Era una buena forma, para no pensar en nada.

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El resto de la tarde se la pasó al lado de Mike. Si bien, lo encontraba demasiado carismático, y con claras intenciones de acercarse más a ella, era la única persona que le había hablado —aparte de Alice y Emmett— y tratado bien ese día.

—Eh, Mike, vamos a jugar fútbol ¿Vienes? —Apareció otro de sus compañeros, que si mal no recordaba tenía por nombre de Tyler.

—Am —Dudoso miró a Bella, que sólo asintió dando a entender que no le importaba que se fuera—. Claro—. Afirmó andando con él.

Se quedó nuevamente sola, observando el juego de los chicos.

Le causaba mucha risa ver a Emmett corriendo tras la pelota, y a Alice animando a Jasper, dando brincos más altos de lo normal.

De a poco aquellas conductas se hacían normales para ella, es más, de a poco, cada día, iba tomando más cariño a ese par de Alice y Emmett.

—"Sólo a ellos" —Se recordó.

—Hola Bella —Una voz la sacó de sus pensamientos.

Para su sorpresa, al lado de ella se encontraba Jessica, quien no le había dirigido la palabra después de ese pequeño "accidente", en el cual, su compañera, que le había dado una grata bienvenida, se había comportado bastante molesta con aquella intervención… Y ahora, la tenía frente suyo.

—Hola —Saludó por educación.

—¿Cómo has estado? —Preguntó sonriente.

—Bien —Contestó tratando de cortar el tema, pero Jessica no se movía del lugar—. ¿Y tú?—. Habló después de unos segundos de incómodo silencio, por su presencia.

—Súper bien —Expresó con falsa alegría—. La verdad quería hablar sobre lo que viste—. Soltó de forma fría.

—No te preocupes, no diré nada —Avisó de inmediato.

—OH, gracias, estaba algo nerviosa por todo —Habló con exagerada interpretación—. No acostumbro a hacer éste tipo de cosas, pero, tú sabes ¿No? Edward es muy convincente cuando quiere—. Sentenció con maldad.

Bella la miró, y por un momento deseó irse de aquel lugar.

—No —Negó—. No lo sé—. Le dijo desviando sus ojos al grupo de chicos, que seguían jugando.

—Cierto —Le apoyó—. Aun así, te doy un consejo Bella... no te acerques a Edward, es mucho para ti—. Finalizó, yéndose de su lado, con la victoria plasmada en su cara.

Le había hecho pagar, y esperaba que con lo dicho se alejara de él. Porque Jessica no compartía.

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Perdida y con la mirada ausente se quedó Bella, recordando la última frase que escuchó.

—"Es mucho para ti" —Se repetía, inconcientemente.

¿En verdad Edward era tan inalcanzable para ella?

Su vista, lo enfocó a lo lejos, discutiendo con Emmett sobre una posible falta no cobrada. Lo observó con cuidado, admirando por primera vez sus facciones, su altura, sus ojos, sus labios, su cuerpo bien formado, que tuvo la oportunidad de apreciar por breves segundos.

—"Es mucho para ti" —Volvió a pensar. Y le dolió.

No por el hecho de que Jessica se lo haya dicho, ni por aceptar el hecho de que ella sea poca cosa. No fue nada de eso.

Sino, por la importancia que le estaba dando. Y eso significaba una sola cosa... Estaban surgiendo nuevos sentimientos y todos eran relacionados a Edward Cullen, que lamentablemente, no la dejaba pensar con claridad.

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o
laa chicas! Disculpen los días de retraso, las vacaciones nos mantuvieron en otras cosas, aun así, aqí esta la continuacion n.n, ¡Ah! Odiamos la parte en qe Bells habla con Jess ¬¬, no tenía derecho a decirle eso... pero a fin de cuentas, nosotras teniamos la ultima palabra para escribirlo o no... y decidimos hacer esta escena xDD, asiqe no nos podemos qejar mucho =/. ajá cosas de la vida x).

Muchas gracias por sus alertas, favoritos y comentarios, los leemos con gran emoción =)

adioo~

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Writer's.Bar ~

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