Declaimer: Twilight no nos pertenece. =(
Parejas: EdwardxBella
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Instrucciones:
1.- ¡Claramente ya hizo click en este capitulo! xP
2.- Lea, en serio... ¡con confianza! xB
3.- ¡¡Comente!!... con seguridad, no sea tímida/o x)
4.- ¿Sabe cerrar la ventana? xD
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-Never Think- : dialogos y acciones
(Never Think) : aclaraciones xD
º.º.º.º.º.º.º.º : cambios de escena
"Never Think" : Pensamientos
Never Think : Flash Back
Never Think : palabras importantes
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CheckMate
By: Writer's.Bar ~
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Capítulo 5: Imperfectos
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"Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas."
No podía evitar sentirse cómoda, ni tampoco evitar formar una sonrisa en su rostro cuando veía a los Cullen disfrutar la tarde; cuando Emmett molestaba a Alice... eran un sinfín de cosas, que le alegraban la tarde en la playa.
Terminaron el juego y siguieron el día, disfrutaron cada momento, en especial el almuerzo.
—¡Bella, siéntate con nosotros! —Le gritó Alice unos pasos más allá, dando brincos en el medio del círculo en donde se encontraban ella con Emmett, Rosalie y Jasper.
Se acercó a ellos algo tímida, mientras caminaban todos a una mesa en común.
Al llegar, la no presencia del Cullen ya era evidente.
—¿Dónde está Edward? —Preguntó sin pensar.
—Aquí estoy —Escuchó decir, asustándola.
Es que, justo detrás de ella, recién había aparecido, con su porte grande y sonrisa arrogante. Y por fin lo pudo ver de cerca, haciéndola reaccionar de la peor forma: sus mejillas se tornaron de un leve color rosa, no podía impedir perderse en él, pero tampoco podía evitar pensar en lo mal que se había comportado con ella los primeros días.
—"Qué estúpida ¿No?" —Se regañó a sí misma.
—¿Dónde estabas hermanito? —Le preguntó Emmett con tono burlón, queriendo oír la respuesta.
—Arreglando cosas —Expresó, y Emmett aplaudió interiormente por la neutralidad de sus palabras.
¡Siempre Edward sabía evitar este tipo de interrogatorios!
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Estaba claro, Edward no necesariamente estaba tratando de arreglar el mundo, como si a él le importara mucho el calentamiento global; el calentamiento de Jessica, sí.
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Emmett rió internamente, pensando en las acciones de su hermano.
Bella lo miró una fracción de segundo más, y se dio media vuelta, para tomar asiento. Edward la siguió de cerca, con un sólo objetivo. Sentarse al lado de ella... Y lo cumplió.
—¿Qué haremos después? —Les preguntó Alice, sentándose al frente de Bella y Edward.
Se percató de que ellos estaban sentados juntos... Y no pudo dejar escapar el pensar en lo bien que se verían como pareja, reforzando la idea descabellada que su mente había querido trazar un tiempo atrás: el plan que tenía preparado para ellos podría funcionar, sólo necesitaría la ayuda de Emmett y los demás, total, su queridísimo hermano Edward tendría que sacarse esa fachada de que todas están a sus pies, y estaba segura de que Edward no podría resistirse acercarse a Bells y si lo llegaba a realizar, le costaría más de lo que pensaba y eso la hacía estar esperanzada, pues, definitivamente para Edward era tiempo de cambiar, y quién mejor, que la recién llegada —que ya se había ganado el corazón de Alice— para dar un vuelco, uno positivo... obvio.
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Le dirigió una mirada de complicidad a su hermano mayor, estaba segura de que él les diría algo, sólo con el capricho de molestarlos.
—¿Has ido a la sala audiovisual? —Le preguntó a Bella, de lo más normal, como siempre.
Bella pudo ver como Edward lo fulminaba con la mirada.
¿Por qué siempre tenía que bromear de la manera más vergonzosa con ella?
—"Claro, es Emmett" —Se respondió a sí misma. ¿Qué debía hacer? ¿Responderle?—. Sí, claro. Aunque por breves lapsos de tiempo—. Aseguró algo divertida. Después de todo, si no puedes contra el humor de Emmett... Únetele.
Tanto él, como Edward parecieron levemente sorprendidos por tal contestación.
—¿Y tú, hermano? —Siguió. Si no podía molestarla, tendría que hacerlo con el otro.
El Cullen menor, lejos de matarlo, otra vez con una de sus miradas, sonrió complacido. ¡OH, sí! Cuando algo se le pone en mente, no hay quién se lo saque.
—También he ido —Soltó arrogante—. De hecho me he cruzado un par de veces con Bella.
La miró, sintiéndose satisfecho consigo mismo por lograr incomodar y hacer enrojecer las mejillas de su compañera.
Emmett, por su parte dejó salir una sonora carcajada. Mientras Bella trataba de reír. Al fin y al cabo era una de las típicas bromas.
Pero vaya que le avergonzaba estar en los comentarios doble sentidos de Edward.
—Sígueme el juego —Le susurró Edward, dejando que su aroma la hiciera reaccionar lentamente—. Es más Emmett—. Alzó la voz. —Con Bella hemos estado, más seguido.
—¿De veras? No me lo habías dicho Eddie —Le espetó el mayor de los Cullen, con tono burló, claro está.
—Sí Eddie, ¿Qué hacen tan seguido Bella y tú, por allá? —Alice apoyó sus codos en la mesa, mirando fijamente a los ojos de Edward.
De repente una pequeña sonrisa de complicidad surcó en su rostro, sí, su plan definitivamente tenía que funcionar, lograría, Emmett con ella, hacer que Edward deje de ser un "Imbécil".
—¿Eddie? —Preguntó Bella. Ahora, al frío Edward le decían... ¿Eddie?
—No les hagas caso Bella, es una forma de molestarlo, nunca le ha gustado que lo llamen así —Le dijo Rosalie, con una sonrisa en su rostro.
—Sí, sí —Respondió Alice con un deje del tema, volviendo nuevamente su mirada a Edward—. Bueno... Hermanito... cuéntanos, ¿Qué hacen tan seguido en la sala de audiovisual?
La verdad es que la única vez que habían estado en esa sala fue cuando ella lo había encontrado con Jessica, nunca más. Es más, evitaba cruzarse por ahí, como si eso la ayudara a borrar ese incidente vergonzoso, pero ahora que lo pensaba... No, no lo había olvidado.
Pero, una duda apareció en sus pensamientos. ¿Qué, supuestamente, hacía Edward y ella, en la sala de audiovisual?
Una escena sobre ellos juntos, diciéndose cosas incoherentes —básicamente lo que había visto hace unos días atrás—, apareció en su cabeza, haciéndola sonrojar al instante.
En breves segundos, y después de recuperar la compostura, miró a Edward con reproche, sin evitar el carmesí en sus mejillas. ¡Que ilusa había sido al no percatarse de aquel pervertido detalle!
—Trabajos, apuntes, tareas... —Comentó sin importancia, notando con claridad, que su compañera ya estaba enojándose con el juego en que la hicieron participar—. Nada del otro mundo—. Analizó sonriente, esperando la mirada agradecida de Bella por cortar el asunto. A cambio sólo recibió el desprecio e indiferencia de su persona. —Que agradecida—. Masculló por lo bajo, viendo que ahora hablaba con Alice sobre algunas tiendas de ropa.
Haciendo un imperceptible puchero, a causa de la poca y casi nada importancia que Bella le prestó, su visión chocó con la de su hermano, haciéndole fruncir el ceño, disgustado, por la mueca divertida que éste tenía.
—¿Ignorado, hermanito? —Le susurró, haciéndolo bufar.
—¿Yo?... ¿Ignorado? —Respondió con un tono de burla en su voz.
¿Por qué se debería sentir ignorado? Era… Bella, la inteligente y sonrosada Bella, aquella que lo hacía intrigarse más cuando ella cruzaba su mirada con la de él. Pero sin más ni nada… ella no concordaba con él, no, definitivamente, no.
—Ella no es perfecta Edward —Murmuró Emmett adivinando sus pensamientos, tratando de ser lo más serio, así su hermano también le tomaría atención.
—¿A qué te refieres? —Cuestionó el otro Cullen, susurrando a la vez, asegurándose de que nadie lo escuchara.
—Ella no es Jessica —Lo fulminó con la mirada—. Ni ninguna de las de tu historial.
—Eres un estúpido Emmett, ella no me interesa, para nada —Lo miró fijamente—. Simplemente no es para mí.
—No Edward, tú eres el imbécil —Nunca había visto a su hermano tan serio, ni una sonrisa surcaba su rostro, ni un tono de burla.
—¿Qué pasa Bella? —La voz de Alice los hizo cortar la conversión, y sus ojos se dirigieron a los de ella, pero sorpresivamente, ella ya los estaba mirando, con intensidad, casi con odio.
—Permiso —Articuló en un murmullo—. Necesito tomar aire—. Expresó parándose, tomando su plato para alejarse sin ninguna palabra más que agregar.
—Bella —Balbuceó él, de forma inteligible, viéndola perderse entre la naturaleza.
Edward estaba seguro que lo había escuchado y extrañamente se sintió culpable por aquellas palabras dichas.
Gruñó sin tapujos, y es que no soportaba nada de eso, desde que había llegado esa chica, había tenido problemas, sucesos extraños, incómodos y cosas que antes a él no le habían importado en lo más mínimo, ¡Pero ahora! Parecía casi — ínfimamente— retractarse de todo lo que hacía y decía, cuando de ella se trataba, cuando su presencia estaba junto a él, cuando la miraba. ¡Que absurdo!
Pero cuando él dirigía todos sus pensamientos a ella… no podía evitarlo, se quedaba estancado, mirando esos infinitos ojos color chocolate. ¿Dónde estaba ese frío Edward? Aún estaba con él, y no soportaría que se alejara tan solo un poco.
—Bella —La volvió a llamar mientras la veía caminar sin ningún rumbo.
—¿Qué vas a hacer? —Le oyó preguntar a Emmett, pero ni aunque hubiera querido responder, le hubiera respondido, pues ya había ido tras ella, con un trote casual pero rítmico.
Ella no sabía qué estaba haciendo, o qué pasaba por su cabeza.
Sólo una frase, la cual le había hecho reaccionar a su cuerpo, queriendo arrancar: "Ella no me interesa, para nada. Simplemente no es para mi."
La misma sensación de ese día en la cafetería, un sabor amargo, un estremecimiento en cada partícula nerviosa de su cuerpo, pero ésta vez, un balde de agua fría recorría su espalda.
Llegó hasta un punto de la playa, en donde ya no escuchaba las voces de los demás.
No quiso pensar más en lo que escuchó, tonta era por haberlo escuchado, y más tonta fue por haberse interesado en cada palabra del Cullen; no tenía por qué interesarle, no tenía fundamentos. Dirigió su mirada al mar. Esperanzada de que aquella vista azul la relajara un poco, o hiciera alivianar ese peso que sentía en su vientre. Y se sentó en la arena, mientras el viento agitaba sus cabellos. Introdujo sus manos en la fina tierra, queriendo hundirse en ella.
Cerró los ojos tratando de encontrarse, solamente escuchando el sonido de las olas golpeando la superficie. Se quiso perder en el tiempo; perder la noción de los recuerdos.
Y con los ojos bien cerrados, suspiró resignada... nada tenía que interesarle, ni tampoco preocuparle. No, nada le tenía que interesar. Él tampoco era como ella, dos polos opuestos, que, aunque digieran que los polos opuestos se atraen, esa frase no quedaría en ella, simplemente no era para él, y él no era para ella. La Swan no soportaba los aires de grandeza y el Cullen... era solamente él.
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El aire azotaba en su rostro, cálidamente; tan familiar para ella, que sabía no era el del mar, iba más allá de eso... era de alguien, a quien ella reconoció hasta con los ojos cerrados. Los abrió en una milésima de segundos, asustada, porque sabía con quien se iba a encontrar.
En frente suyo, estaba aquel ser, que supuestamente la había "rechazado", con sutiles y fuertes palabras a la vez.
—¿Qué haces aquí? —Le preguntó ella, percatándose de la cercanía en la que él se encontraba: en frente de ella, sus rostros a corta distancia, a tan sólo un par de centímetros, mientras los dedos de él acomodaban uno de sus mechones en la oreja de ella.
No sabía qué responderle ¿Qué estaba haciendo él ahí? Quizás... nunca lo sabría con exactitud, pues no vio nada en los ojos de ella. Quizás no eran necesarias las explicaciones; tal vez ella no lo había escuchado... sólo quería tomar aire.
Y con esa pequeña afirmación, se quiso asegurar de que ella en verdad no lo había escuchado.
—¿Estás bien? —Le preguntó de forma casual.
—¿Qué te hace pensar eso? —Ella no quería ser respetuosa, cuando le molestaba algo, era difícil que se sacara de la cabeza aquel enojo. Además... ella no era perfecta, tenía derecho a enfadarse. Por eso debía agradecer el comentario que Emmett había expresado hace unos minutos.
—"Eres simplemente Bella, y debes agradecer por eso" —Le dijo una voz en su subconsciente, en un breve lapso de tiempo.
—Pues, saliste muy apurada —Comentó ladeando su cabeza, un poco incomodo con su forma defensiva.
—Quería tomar aire, y ya —Le espetó furiosa ¿Qué hacía el chico que, prácticamente, le había dicho en la cara que no le importaba nada de ella? Era fea sí, pero no tonta ni sorda.
—Pensé que... habías escuchado lo que había dicho —Habló bajito, tomando cierta distancia, sentándose frente a ella, esperando aclarar la situación.
—¿Escuchar qué? —Pero al parecer Bella no tenía intenciones de llevar una conversación agradable.
Sin embargo, Edward pasó desapercibido el tono ofensivo que ella usó. Y eso le aseguró de que ella no los había escuchado.
Rápidamente un plan se formó en su cabeza.
—Lo que le dije a Emmett —Buscó en sus ojos alguna señal—. Lo de hacerle una fiesta sorpresa a Alice—. ¿Qué había dicho?
Lo miró, confusa, eso claramente no era lo que él había dicho unos minutos atrás.
—¿Qué? —Logró articular con rencor en su voz—. "Estúpido"—. Pensó de forma clara.
—Claro, la fiesta— ¿Había una sonrisa en el rostro de Edward? ¡Estaba tan molesta! Y cuando dijo que quería tomar aire, no necesariamente era tomar aire con el ser que en esos momentos odiaba.
—Lo siento, me voy —Le dijo con rabia—. No soporto estar aquí—. Murmuró sin importar que él la escuchara.
—Espera Bella —Le pidió, con un poco de culpabilidad en su voz.
—No, Edward —Lo miró fijamente a los ojos.
Era verdad, no soportaba estar ahí, y espontáneamente sus ojos se volvieron tristes. Se decidió a caminar, pero en el primer paso los brazos de él la frenaron, esta vez la estaba abrazando; sintió su torso, su torso casi perfecto acomodándose a su espalda.
—Suéltame —Le pidió en un susurro—. Es verdad Edward, suéltame.
—Quiero que me escuches —Le dijo éste, que aun no la soltaba.
—¿Y qué si no te escucho? No tienes nada que decirme —Quiso separarse de él lo más rápido posible, así que puso todas sus fuerzas en ello, pero no obtuvo respuesta, aún así una pequeña parte de ella seguía con los pies en la tierra, especialmente cuando estaba enojada.
No tenía otra salida y así que, como último recurso, acumuló todas sus fuerzas y le pegó un codazo en el estómago.
Ella no era Jessica o alguna otra, era totalmente distinta y no caería fácilmente. Edward Cullen era un imbécil, estúpido y mucho más. A su parecer.
Sintió el fuerte gruñido de dolor y pensó que estaba libre. Nada más erróneo.
Esta vez sintió su brazo atrapado por una fuerte y grande mano masculina. Obviamente Edward no se rinde fácilmente. Sin embargo, ella tampoco.
—Cálmate, sólo quiero saber si vas a la fiesta sorpresa que le haremos a Alice — Declaró aun adolorido, pero firme en su agarre.
Bella se dio vuelta bruscamente, para encararlo.
¡Ahora sí que estaba furiosa!
—Que mentiroso —Le murmuró con los dientes apretados de ira—. ¿Quién crees que soy?—. Le espetó—. ¿Acaso crees que me creo ese cuento? Sé perfectamente lo que escuché.
—¿Entonces oíste todo? —Y con aquello todo se volvió silencio, la rabia fue convertida en sorpresa.
Ahora, simplemente no sabía qué decir.
—Amm... —Emitió ella atrapada.
—Oye, con respecto a eso de verdad entendiste mal.
—Mira la única razón del por qué me enojé fue porque sin saber como soy yo me estás alejando, y bueno, si lo haces, bien, es tu desición, pero a mí se me haría incómodo porque estoy bastante tiempo en contacto con tu hermana, y Emmett me cae muy bien —Le lanzó, todo de golpe.
—Sí, creo que fue un comentario injusto —suspiró—. Creo que cada vez que tratamos de hacer las cosas bien, nos sale mal—. Le dijo, menos tenso.
—Resulta bien complicado —Le apoyó. Suspirando.
—¿Qué te parece si lo intentamos una última vez?
—Trato hecho —Acordó estrechando su mano. Tratando de ignorar el leve cosquilleo.
—A todo esto, no se te hace bien mentir —Aseguró.
—Ni a ti inventar —Contraatacó, caminando de regreso.
—Hmp —Bufó a su lado, ya más animado con el panorama que se le mostraba. Hoy había dado un gran paso.
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Nada más llegar, Emmett apareció delante de ellos.
—¡Edward, te andaba buscando! —Exclamó—. Los chicos van a jugar béisbol ¡Vamos!—. Decía emocionado arrastrándolo hasta donde se encontraban todos.
El castaño ladeó la cabeza hacia donde se encontraba Bella, quien sonreía tímidamente. Le devolvió la sonrisa, esa que formaba cuando se sentía satisfecho con sus logros.
Hasta que sus vistas ya no se alcanzaron.
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Bella suspiró cansada, nunca imaginó sentir tantas cosas en un solo día. Con los ojos achicados, se giró para ir a sentarse, pero grande fue su sorpresa al toparse a Alice frente a ella.
—¡Bella! —Le llamó sin necesidad alguna.
—Alice —Le respondió más bajo—. Me iré a sentar ¿Me acompañas?
La Cullen sólo asintió, con su característica sonrisa, caminando ambas hasta unos banquitos cerca, donde se apreciaba a los hombres jugar.
—¿Te gustó el día Bella? —Interrogó.
—Sí, creo que sí —Contestó después de pensarlo bien.
—Excelente, verás que sólo es el principio —Determinó—. Estoy segura de que vendrán momentos mejores.
Ahogada en las recientes palabras de Alice, Bella se quedó meditando.
—Eso espero —Deseó, mirando a todos a su alrededor, con el atardecer de fondo, con algunos rayos solares acariciando el rostro de su posible nuevo amigo—. "Edward"—. Pensó con una extraña sensación.
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ola gente! Mil disculpas por la tardanza, culpa de eLiih u.u, y tambien de carlis, xD. Ya ya, omitamos ese hecho. Trataremos de actualizar más rapido :).
Incentivo por parte de Carlis: A todos quienes dejen comentarios se les hará llegar un adelanto.
Muchas gracias por sus alertas, favoritos y comentarios, los leemos con gran emoción =)
Chan-chan! x)
adioo~
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Writer's.Bar ~
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