CAPÍTULO IV – ¿Estaré muerto?, porque acabe de ver un ángel
Edward POV
Acaba de llegar a la Universidad era mi primer año en la carrera medica y estaba muy emocionado. Estaba poniendo el seguro de mi precioso volvo, muy tranquila mientras mi pequeña hermanita Alice, bueno en realidad era mi gemela pero tenía la forma de una pequeña duende, toda mi familia le decía así, duende, estaba buscando sus papeles en la oficina de información.
–Eddy, aquí estoy mi amor– Oh no, conocía esa voz era Lauren
– ¿Qué haces aquí?, se supone que ibas a estudiar en Washington, además no soy tu amor, tú y yo no somos nada y te he dicho 1000 veces que no me digas Eddy– dije sonado demasiado molesto. Aunque no fue mi intención, es solo que yo pensaba que no vería de nuevo a Lauren, Jessica y Tanya.
Esas tres no habían dejado de perseguirme desde la secundaria y ahora Lauren aparecía acá. Genial era simplemente genial. Acepto que soy muy guapo, tengo el pelo color bronce siempre revuelto, ojos verdes y buen cuerpo; pero ni eso les justifica perseguirme por casi la mitad de mi vida y yo ya estaba arto así que simplemente la ignore y me fui bufando
Apenas se fue vi como se acercaba mi hermano mayor Emmett, él está en su último año aquí y es el capitán de equipo de football.
–Miren, ahí está el pequeño Eddy
– No me digas Eddy y ¿Qué quieres Emmett?
–Huy, parece que alguien se levanto del lado equivocado de la cama– No le hice casa, me voltee u me fui.
–Espera– dijo él y voltee –Tranquilo, solo quería decirte que Alice fue por todos tus papeles de la universidad y me pidió que la esperaras en las bancas de ahí– me dijo señalando las bancas centrales –Desacuerdo – dije y me aleje.
Estaba encimado en mis pensamientos, cuando choque con alguien. Apenas levanto la cabeza, me di cuenta que choque con un ángel. Tenía un hermoso pelo café hasta media espalda, aunque algo revuelto y unas orbes café chocolate que me dejaron idiotizado era simplemente hermosa; tenía unas increíbles curvas y piernas que apenas se notaban con la ropa grande que llevaba, contrólate Edward la forma en que piensas en ella no era la del caballero que crio mi madre Esme, pero no lo pude evitar, estaba viendo a un ángel.
Cuando se dio cuenta de cómo la estaba viendo, bajo la cabeza avergonzada y apareció un hermoso sonrojo en sus mejillas que la hacía ver más bella de lo que ya era.
– Lo siento mucho, iba distraído – dije – N no importa – dijo mi ángel tartamudeando lo que la hacía parecer más frágil.
– Que te parece si para compensarte el golpe te invito al cine el viernes – genial Edward no podrías parecer más obvio, seguro ya se dio cuenta de lo mucho que te atrae; supe que eso era cierto cuando vi su cara contraerse en una mueca – Si no quieres no hay problema – dije, no quería que vaya por obligación ni que se sintiera presionada, aunque no pude evitar que mi semblante se pusiera triste y seguro se dio cuenta porque dijo – No te preocupes, si quiero salir contigo mañana – con una sonrisa muy mona, que hizo a sus labios verse más apetecibles, no pude evitar poner una sonrisa de lado en mi cara ahora esperanzada de que yo le gustara a ella, pero luego me di cuenta que seguro solo aceptaba por ser amable.
Tenía ganas de agarrarla ahí mismo y besarla hasta que no tuviera aire, alto Edward, esos no son los pensamientos de un caballero qué pensaría Esme.
– Por cierto soy Edward Cullen
– Yo soy Isabella Swan, pero dime Bella que odio que me digan Isabella – le hacía honor a su nombre
– Muy bien, Bella ¿Quieres que te ayude a llevar tus cosas a tu cuarto? –tonto me dije a mi mismo, seguro pensara que solo quieres llevarla a tu cama
– Claro, mi habitación es la 253 – me respondió a sorpresa mía.
En el camino hablamos de distintas cosas le me conté sobre mi familia, amigos, escuela. Le hable sobre mi hermano, Emmett, que estaba en el último año de universidad, y mi hermana gemela que estaba en el primer año de universidad igual que yo pero que ella estudia diseño grafico y yo medicina. También le dije que antes de venir aquí vivía en Seattle y que mi mejor amigo Jasper, también estudiaba su primer año para ser historiador aquí en la USC.
Cuando me di cuenta ya habíamos llegado – Bueno ya estamos aquí mejor me voy – en realidad me quería quedar con ella pero había quedado con Alice para que me de mis papeles– No tienes que irte, porque no te quedas y seguimos hablando – dijo esperanzada, no seguro que me lo imagine, que horror Edward, la conoces desde hace media hora y ya estas imaginando cosas, me recrimine a mi mismo – lo siento pero me tengo que ir a desempacar –.
–Ah, bueno de acuerdo hasta luego
–Bueno bye, ah por cierto porque no me das tu teléfono para poder decirte a qué hora nos vemos mañana– me dio su celular y me despedí con un beso en la mejilla.
Apenas salí del el cuarto tenía una sonrisa de estúpido que nada me quietaba y fui a ver a Alice a las bancas de la entrada principal.
Cuando llegue ahí estaba Alice con una cara de haber estado esperándome por bastante tiempo. Apure el paso en cuanto vi su cara, no había ni terminado de llegar cuando dijo – Porque tardaste tanto te espere como por media hora –
–Perdón es que ayude a una amiga a llevar sus cosas a su cuarto
–Y dime es una amiga, oh una muchacha que te gusto
–Tan obvio soy
–Si, tienes una cara de idiota desde que te vi, además soy tu hermana, como sea toma tus papeles–dijo mientras me los entregaba –Tengo que ir a ver a mi nueva compañera – y se fue casi saltando de emoción.
Me fui a mi cuarto el 304 que compartía con Jasper y Emmett, sintiendo lastima por la pobre compañera de Alice, es que quiero a mi hermana pero tiene demasiada energía.
Entre a mi cuarto y me fui directo a mi cuarto a escuchar música. Amaba la música principalmente la clásica, me encantaba tocar mi piano pero me fue imposible traerlo aquí, pero al menos pude mi guitarra una Fender Stratocaster firmada por Billie Joe Armstrong el guitarrista de Green Day. Sé que es muy extraño que me guste el rock y la música clásica pero los dos son increíbles.
Estaba escuchando la 9° de Beethoven mientras pensaba en ella en su sonrisa, en sus orbes, en su angelical risa, en sus curvas, en su labios tan apetecibles, detente Edward me regañe a mi mismo realmente estas mal.
