Hii x3
Vengo a dejar el segundo cap de este fic. Si lo notan, no hago tantas descripciones como usualmente uso en mis demás fics.. es que en los fics "divertidos" redusco un poco esas cosas para avanzar más rápidamente ya que no es una historia "seria" por así decirlo.
Espero que les guste y me dejen sus comentarios! ^^
Capítulo 2: ¡¡¡¡DEJA EN PAZ A MI OMNIMOOON!!!!
Una vez adentro, Imperialdramon dio un rápido vistazo al lugar, dejó escapar un silbido y rió.
-¡¿Tienen una nana?!
Los caballeros se fueron de espaldas. Gallantmon estaba muy avergonzado.
-¿Por qué lo dice...?
-La última vez que vine a este lugar era muy tétrico y desaliñado. Ahora parece que pasó una mujer haciendo arreglos por aquí.-volvió a reír.
Rhodo no pudo evitar sonrojarse. Era él quien obligaba a todos a mantener todo muy limpio y ordenado.
-Al menos lo ordenado te subirá la nota Alphamon-suspiró.
-Claro...-respondió el digimon algo desganado.
-¡¿Le pone nota?!-Gallantmon no lo creía.
-¡Claro! Soy algo así como el evaluador de ustedes-se rascó la nariz-Bueno... ¡Me muero de hambre!-Dijo hablando muy fuerte-así que iré a buscar mi habitación y cuando vuelva, espero que haya algo muy delicioso para comer-terminó sonriendo.
Esto le subió el ánimo a rhodo, quien se llevó de inmediato a Dynasmon y a Duftmon a la cocina.
El digimon blanco comenzó a subir las escaleras. Sus pisadas eran pesadas y sonaban grave.
-Será una molestia si se levanta en la noche-comentó Magnamon, cuando el digimon hubo desaparecido por un pasillo del segundo piso.
-Magnamon, Ulforce ¿les molestaría indicarle a Imperialdramon su habitación por favor?-preguntó Omnimon con su sonrisa.
-¡Claro!-respondieron los azules a la vez, subiendo las escaleras.
Los demás caballeros también fueron a la cocina a ayudar. Alphamon se quedó sentando en su gran sofá negro.
-¿Qué pasa?-le preguntó su mano derecha.
-Estos días serán estresantes...
-Bueno...-puso su mirada interesante-puedo darte una mano con eso si prometes levantar ese ánimo...
Alphamon no pudo evitar sonrojarse.
-De acuerdo...-se levantó y fue a ayudar en la cocina.
-¡Oh! ¡Qué habitación tan interesante!-dijo Imperialdramon, mientras examinaba la primera habitación que había encontrado.-.-Pero está muy roja...
-Es la habitación de Gallantmon señor...no creo que-ulforce trató de disuadirlo, pero no hubo necesidad, pues el digimon salió y se dirigió a la siguiente a toda prisa.
-¡Whoa! ¡Esta está muy bien! ¡Qué moderna!
-¡¡Eeeee!! ¡Esa es mía!-el chico azulado se sintió invadido de pronto.
-Imperialdramon, su habitación está al final del pasillo-habló Magnamon-¿Por qué no nos...?
-¡Nah! Siempre me dan la que menos me gusta, ¡esta vez me quedaré en la que más me acomode!-y salió disparado a la siguiente habitación. -Hum...esta está algo oscura-dijo mientras inspeccionaba la de Craniummon-y esta está muy oriental–se emocionó mientras veía la de Dynasmon.
-Este digimon es de lo más extraño-susurró Magnamon a ulforce.
-Lo sé, solo...no le hagas el comentario...
-¡Ahá!-dijo Imperialdramon de pronto- ¡Esta me gusta!
Ambos digimons fueron a ver, por si tal vez se había decidido a por la suya, pero no.
-¡¡HAAA!!-exclamaron ambos a la vez.
-¡Pero Imperialdramon! Esta es la habitación de Omnimon! -exclamó Magnamon saltando en un pie.
-¡Me da igual!-sonrió-Es grande, blanca, ¡y con un estilo muy refinado! ¡Me la quedo!-dijo, mientras se quitaba sus enormes hombreras.
-¡Pero la suya también es blanca!-ulforce estaba algo preocupado de lo que pudiera pasar.
-¡Y muy grande y bonita!-Magnamon movía sus brazos para ponerle color al asunto.
-¿No deberían estar ayudando a cocinar o algo?
Ambos chicos se miraron y salieron corriendo escaleras abajo. Ulforce por supuesto, llegó de los primeros y le habló muy despacio a Omnimon, para no causar líos.
-¡¿Qué?!-exclamó el digimon con sus ojos muy abiertos.
-Tratamos de que se quedara en la suya, pero no quiso ni ir a verla.
-Oh rayos...-se puso una mano en la frente.-Está bien, iré a hablar con él.
El digimon subió las escaleras y se dirigió a su habitación, que claro, ya no era suya.
-Imperialdramon, no quisiera echarle a perder la visita pero...- empujó un poco su puerta semi abierta, y se encontró con Imperialdramon de espaldas, con la camisa abierta. Omnimon se quedó estático un segundo...Imperialdramon era realmente muy grande, y tenía muchas marcas de batallas en el cuerpo.-ah...
El gran digimon azulado sonrió de manera picara.
-¿Qué me ves?
-¡No, nada!-respondió de golpe poniéndose nervioso.
-¡¡OMNIMON ERES UN PERVERTIDOO!! ¡¡UN DEPRAVADO, PSICOPATA, ESPIADOR DE CLOSET!! ¡¡ ¿Por qué me andas viendo mientras me cambio de ropa?!!
-¡¡¿EEEHHHHH?!! -Omnimon no pudo evitar ponerse todo colorado y caer hacia atrás de la sorpresa. Cayó de espaldas y se tapó toda la cara- ¡No noo! ¡E-es que yo…!-se trabó todo colorado y con los ojos cerrados.
-¡Admítelo!-sonrió el digimon blanco con malicia- ¡te atrapé con los ojos saliéndose de tu cara!
Omnimon seguía cubriendo su cara.
-¡NO ES VERDAD! ¡Yo no estaba espiando!
En eso, se escuchó a alguien subir corriendo las escaleras. Imperialdramon asomó la cabeza, y era Gallantmon, quien traía los ojos llenos de ira. El digimon blanco no pudo evitar sonreír y se quedó parado en la puerta, apoyado en su brazo.
El digimon rojo le miró un segundo, luego a Omnimon en el suelo, aún con los ojos tapados, y muy sonrojado.
-¡¿Qué demonios es todo esto?!
-Omnimon me espiaba mientras me cambiada de ropa.
-¡¡ ¿Qué?!!-le envió una mirada casi asesina a Omnimon. El digimon blanco habló sin quitarse las manos de los ojos.
-¡No es verdad! ¡Yo llegué cuando él ya estaba vestido!
-Si así fuera-añadió Imperialdramon-no estarías tan rojo.
-No es por eso-dijo incrédulo destapando su cara-es que...-miró a Gallantmon. El digimon estaba hirviendo de los celos.
-¡¿Qué?! ¡Anda dilo!
-Es que me dio vergüenza es todo…
-Significa que me viste algo-dijo Imperialdramon.
-¡No no! Digo...-jugaba con los dedos bajo la mirada aplastante de su amante-solo le vi algo...-a Gallantmon se le erizó el cabello-¡Pero nada serio! ¡Digo! Apenas le vi el pecho, digo...eso no es nada ¿o sí?
-Puede que no-Imperialdramon hablaba relajado-¡pero te quedaste con las ganas de más!
-¡Eh?!-una mirada incrédula se dibujó en la cara de Omnimon.
-¡¡BASTAA!!-Gallantmon explotó y agarrando a Omnimon por la capa, lo arrastró escaleras abajo sin que el digimon pudiera hacer algo por evitar su incontenible ira y sus celos tontos.
-Jaja-rió el digimon blanco-Gallantmon es más fácil de lo que pensaba...y ni hablar del pobre de Omnimon.-sonrió de manera malévola y cerró la puerta a sus espaldas.-Veamos ahora que puedo sacar del resto...me muero por ver a Alphamon celoso alguna vez-volvió a reír y bajó las escaleras.
Una vez en el gran comedor, todos los caballeros esperaban en el más solemne y respetuoso silencio. Imperialdramon se sintió extraño.
-¿Se…se murió alguien?
Los caballeros se sintieron estúpidos.
-Imperialdramon –le llamó Alphamon, mostrándole una silla al lado de él, quien iba sentado a la cabeza. A su derecha, Omnimon, y a la izquierda de Imperialdramon, Gallantmon.
El digimon blanco vio su puesto, y no le gustó mucho que digamos. Chasqueó los dedos.
-Muévete Alphamon, quiero tu puesto.
A los caballeros se les vino la cara abajo.
Alphamon suspiró sin que se notara mucho, y se fue a sentar al lado de Gallantmon. Las chispas saltaban cerca del caballero rojo.
Una vez se hubieron sentado, Omnimon se quedó de pie.
-Quisiera decir unas palabras por la visita de nuestro fundador imper-
-¡Eh eh!-le detuvo el digimon blanco-siempre andas con las "palabras por la visita", qué aburrido! Vamos a comer mejor-dijo sonriendo con muchas ganas de empezar.
-Eh…por supuesto…
-Después si quieres, me las dices en privado…
- ¿Que qué?
-¡¿Podemos empezar a comer?!-dijo Gallantmon levantando la voz, pero sin gritar.
Todos los caballeros comenzaron a comer. Imperialdramon hacia una y otra exclamación por la comida. Rhodo y Craniummon, quienes habían cocinado todo, estaban complacidos.
-Y bien. ¿Hace cuanto fue su última batalla importante?-preguntó, mientras se terminaba toda la ensalada.
-Eso depende de cómo vea las batallas Imperialdramon-habló el felino estratega-Para nosotros, todas ellas son muy importantes.
-¡Eso no es cierto! ¿Qué de importante tiene ir a aplastar a un demidevimon que hace travesuras?
Duftmon carraspeó un poco. A Sleipmon se le atravesó una aceituna.
-Nosotros no hacemos eso señor.-habló Duftmon.
-Pues deberían –metió su pan en la salsa.
Los caballeros suspiraron.
-No lo entiendo…-le susurró Magnamon a ulforce, quien se sentaba a su lado.
-Yo tampoco magna, sólo di que sí.
Imperialdramon estaba a punto de comerse su pan con la curiosa salsa roja, cuando, un centímetro antes de entrar a su boca, sintió el olor de esta. La alejó de inmediato.
Todos se quedaron callados de pronto, prestando atención. Imperialdramon olió la salsa en su pan una vez más. La examinó con cuidado. Rhodo de pronto sintió que se le detenía la respiración. ¡Esa salsa la había hecho él!
-¿Quién hizo…esta salsa?-preguntó el digimon en un tono severo.
Rhodo se tranquilizó, pensando que tal vez le había gustado o causado curiosidad, pues era un condimento curioso.
-Yo, Imperialdramon-dijo tratando de sonar tranquilo, como era su costumbre.
La mirada de Imperialdramon cambió en un segundo, de inspeccionado de comida, a un ser con ganas de hacer pedacitos a alguien. Levantó el pan con la salsa roja y exclamó muy fuerte:
-¡¡SOY ALERGICO A LA SALSA DE RABANOS!! ¡¡¿QUÉ DEMONIOS PASA CONTIGO??!!-y lanzó el trozó de pan directo a la cara de rhodo, haciendo que este casi se fuera de espaldas, de no ser porque Dynasmon lo sostuvo por detrás.
Todos los digimons presentes se quedaron helados. Incluso Alphamon se sorprendió al ver semejante acto contra rhodo y su comida.
El caballero rosa sentía que su cuerpo se helaba y el mundo se le venía abajo. ¡Su fabulosa comida despreciada! ¡Jamás se había visto semejante cosa! ¡Rhodo quería morir!
Duftmon, su amigo del alma, se levantó en el acto y limpió su bello y perfecto casco con cuidado.
-¿Estás bien rhodo?
-¡¿Cómo crees que estoy?! –su mano temblaba.
-Tranquilo, ve arriba- Duftmon comprendía perfectamente a su compañero. Se conocían el uno al otro como a sí mismo.
-Disculpen…-rhodo se levantó y se marchó de allí de manera casi trágica.
Ninguno de los caballeros lograba aún asimilar semejante escena. Incluso Gallantmon estaba impactado con aquello. Casi sintió pena por rhodo, y miedo por Imperialdramon, quien tranquilamente, seguía comiendo.
Duftmon era la ira con cabello largo.
-¡¿Qué, por todos los demonios, pasa con usted?! ¡¿Cómo se atrevió a hacerle semejante cosa a rhodo?! ¿Es que a caso no tiene un poco de delicadeza?¡Ofendió su comida y además le ridiculizó!-su cabello estaba espinudo.
-Debió preguntar qué cosas como y cuáles no-seguía comiendo muy relajadamente.
-¡Pero eso fue inaudito! ¡Es un desgra-alcanzó a callarlo Sleipmon, tapándole la boca y tratando de hacerlo sentar, pero era tanto el enojo del caballero rubio, que fue necesario que los brazos de Craniummon ayudaran a sentarlo.
-Cuando yo invito a alguien a comer, y he cocinado algo curioso, le pregunto a mi invitado si le gusta o no antes de dárselo,-se comió un huevo duro entero-¡rhodo ni siquiera me dijo que había preparado rábanos!-apuntó a Omnimon con su tenedor-Tú tampoco fuiste capaz de decirme-se giró y apuntó a Alphamon-¡y a ti te seguiré bajando la nota por cosa como esta!
-¡Con permiso!-Duftmon se levantó con vehemencia y subió las escaleras.
-Él parece su novio-dijo Imperialdramon de pronto.
Este comentario hizo que el aire de la habitación se congelara, y el tiempo se detuviera de pronto. La comida se hizo difícil de tragar, y muchas miradas se fueron al suelo.
Omnimon trató de alivianar un poco la situación.
-Imperialdramon… ¿no quisiera salir luego a recorrer los alrededores del castillo?-preguntó con una sonrisa nerviosa.
Imperialdramon le miró y le sonrió.
-Tutéame Omnimon, si no me haces sentir viejo.
-Pero si yo soy el viejo.
-Pero te ves más joven, así que ya sabes.
-Claro…-desvió un segundo su mirada hacia los caballeros, quienes le miraron con signos de interrogación en sus caras. Volvió a repetir la pregunta-Imperialdramon, ¿No te gustaría salir a…?
-¡Claro! ¡Salgamos!-Tomó a Omnimon del brazo y se lo llevó afuera.
Atrás, quedó un profundo silencio. Gallantmon saltó de pronto.
-¡¿Qué le pasa a ese tonto?! ¡¿Por qué rayos se llevó a Omnimon?!
Alphamon dejó su copa en la mesa y suspiró, siempre paciente.
-Debe ser porque Omnimon lo trata mejor que tú, y los demás no hablan nada.
Gallantmon gruñó, y salió en la misma dirección que los dos digimons blancos.
Los demás caballeros salieron también.
Una vez afuera, Imperialdramon conversaba animadamente con Omnimon.
-¡Me imagino que tienen kilómetros enormes de terreno!
-Bueno…no tanto…-respondía Omnimon nervioso.
-¿Cómo no?!La última vez que vine este lugar era interminable!-echó un vistazo alrededor.
-¿Cómo te lo explico…?
-Tuvimos que vender varias hectáreas.-la voz de Alphamon apareció a sus espaldas. El digimon llegó junto a ellos, seguido por los demás caballeros-Problemas de dinero.
Imperialdramon se quedó viéndolo muy seriamente.
-Pero tú eras muy bueno con las finanzas Alphamon.
-He estado ausente bastante tiempo.
-¿Más o menos?
-Unos diez mil años.-Se metió Gallantmon, cruzándose de brazos.
Omnimon se golpeó la frente, y le envió una mirada oscura a Gallantmon.
"¡¿Cómo se te ocurre hacer semejante comentario?!"
"Es la verdad "
"Harás que reten a Alphamon!"
"Ha~ Cómo me importa"
-¡Diez mil años Alphamon?!-Imperialdramon estaba impactado.
-Eso me temo-el digimon se mostraba impasible-Muchos problemas en las demás dimensiones.
Imperialdramon dejó escapar un silbido.
-Muy mal. ¿Lo…descuento a los puntos de tu nota?-le dijo de manera irónica.
Una venita apareció en la cabeza de Alphamon, pero el semblante del digimon no cambiaba en lo absoluto.
-Como lo estime mejor.
-Bien-sonrió-ahora, quiero dar un paseo en dragón por sus terrenos.
Los caballeros se miraron entre sí, y luego a Examon. El dragón suspiró y a paso desganado, se echó a los pies de Imperialdramon, quien se quedó viéndolo como si tuviera en frente, un chico raro.
-¿Y este?-preguntó.
-Querías dar un paseo en dragón ¿no?-repitió Omnimon.
-Sí pero…-Imperialdramon de pronto estaba tan confundido como cuando estuvo frente a la puerta.- ¡No en un royal knight!
-¿Qué más quiere?-preguntó Gallantmon taimado.
-¡Un Coredramon estaría bastante bien!
Omnimon y Alphamon se sonrojaron sin querer. Gallantmon dejó escapar un bufido.
-Te…recuerdo que no tenemos personal Imperialdramon-dijo el líder de los caballeros algo apenado.
La cara del digimon se vino abajo.
-¡¿Ni para eso?!
-Ni para eso-repitió Omnimon.
Imperialdramon se pasó la mano por la barbilla.
-Bueno, ni hablar…-se subió como pudo en Examon.- ¿Me acompañas Omnimon?
Esto tomó desprevenido a Omnimon, quien solo respondió al azar.
-Seguro.
El segundo líder subió en Examon también.
-Qué rayos…-Gallantmon sintió algo extraño de pronto, al ver a los dos digimons sobre el dragón.- ¡¿Van los dos?!
-¿No sabes contar?-ironizó Imperialdramon.
-¡¿Por qué no va alguien más?!!
-Disculpa…-sonrió y azuzó a Examon como a un caballo, y el digimon se levantó extendiendo las alas- Pero soy lo bastante pesado para Examon, y Omnimon es lo bastante liviano como para que no necesite otro pasajero.
Examon se alzó al vuelo, y mientras se alejaba, Imperialdramon despidió con su mano a los caballeros en tierra.
Cuando el dragón desapareció en las blancas nubes, los caballeros se alejaron corriendo del lugar, excepto por Alphamon, quien se quedó con la vista pegada en el cielo.
-¡¡MALDITA SEA!! ¡¡ESE TIPO ES INSOPORTABLE!!-estalló Gallantmon por fin, echando fuego por todos lados.
Le daba de patadas al pasto, arrancándolo y haciendo pedazos el césped.
-¡¡¿QUIEN DEMONIOS SE CREE QUE ES PARA ANDAR TRAYENDO A OMNIMON COMO SI FUERA UN TITERE?!!
-Tú haces lo mismo, no te das cuenta que es diferente.-habló Alphamon pasivo, sin dejar de mirar el cielo.
El viento flameó las capas de ambos digimons, compañeros en el deber, rivales en todo lo demás.
-¡No te pedí tu opinión! ¡Además, eso no es cierto!
-Sí lo es-apoyó su mano en su cintura y miró el verdor que rodeaba el castillo. El sol ya estaba por ponerse-Por si no lo sabes, Imperialdramon y Omnimon son muy cercanos, así que tendré que pedirte que mantengas tus insoportables celos bajo control, considerando que tu mal carácter es imposible de dominar.
Gallantmon odiaba que Alphamon le dijera qué hacer o cómo comportarse. Lo que más odiaba sin duda, era que lo criticara.
-¡No pienso hacerlo! ¡No porque sea-hizo el gesto con los dedos-"el gran Imperialdramon" voy a andar actuando como tú lo haces!
-Yo no actúo Gallantmon. Siempre he sido así, lo sabes. He sido así incluso en tus rabietas más desquiciadas.
-¡¿Piensas que te voy a creer eso?! ¡Sé que escondes tu verdadera forma de ser bajo esa cara tranquila! ¡Eres un mentiroso! ¡A mí me da lo mismo si soy insoportable o lo que quieras, soy yo y punto!
Este comentario hizo que Alphamon soltara una ligera risa.
-Puede que tengas razón Gallantmon…tal vez no siempre me muestro como soy,-esto último sonó perverso, pero de una forma casi seductora. No para Gallantmon por supuesto- especialmente con Omnimon; creo que con él soy demasiado…-miró a Gallantmon y sonrió- correcto… ¡o hasta tímido! ¿Tú qué dices?
El digimon de negro volteó y entró al castillo de nuevo. Gallantmon no pudo más que guardar su enojo en el puño y soltarlo al aire.
Ya en la noche, Imperialdramon y Omnimon volvían de haber dado un largo paseo, sobre un agotado Examon.
-¿Por qué tardaron tanto Omnimon?-preguntó Magnamon con un aire casi inocente-Nuestros terrenos no son tan grandes.
-Es cierto-sonrió el digimon-pero Imperialdramon fue a visitar varios lugares que le daban nostalgia en los alrededores. Fue muy divertido –sonrió-Por cierto, ¿cómo está rhodo?
-Ahogándose en un mar de helado de chocolate,-respondió ulforce, guardando sus manos en los bolsillos de sus pantalones oscuros-idea de Duftmon.
-Pobre, creo que Imperialdramon exageró bastante.
Más tarde, Imperialdramon quiso una conversación privada con cada uno de los caballeros. No sólo para conocerlos mejor, si no para saber qué tanta importancia daban a su misión como caballeros, y que tan merecido, cargaban su título de Caballero de la Realeza.
El primero, y para su mala suerte, fue Magnamon.
Imperialdramon lo tuvo cerca de media hora, sentado frente a él en la biblioteca, hablando mucho y consiguiendo información.
Cuando el joven digimon azulado salió, se veía agotado.
-Pobrecito magna-ulforce acarició su cabeza- ¿Vamos a subirte el ánimo con helado de chocolate y nueces?
Magnamon afirmó con su cabeza, y ambos bajaron las escaleras, hacia la cocina.
Luego siguió Sleipmon. Luego Dynasmon.
Uno a uno, los caballeros fueron pasando. Llegado su turno, rhodo no quería ni entrar a la estancia.
-Seguro que ahora me tira los libros o la mesa-sentenció cruzándose de brazos.
-No seas tontito rhodo- Omnimon le dio un empujón suave al interior de la biblioteca- seguro que ahora te pide disculpas.
Finalmente, solo quedaban Alphamon y Omnimon. Gallantmon se había quedado apoyado en la pared de enfrente, esperando.
Imperialdramon se quedó viendo a ambos.
-Contigo nada alpha, ya me sé todas tus respuestas;¿ Omnimon, me sigues?
Omnimon se vio sorprendido de nuevo, pero Gallantmon habló antes que él.
-¿Para qué? Lo conoce desde hace milenios.
Imperialdramon tomó a Omnimon de un brazo y lo llevó adentro.
-Pero hay muchas cosas que quiero preguntarle sobre estos últimos siete mil quinientos años.
Cerró la puerta, y Alphamon con Gallantmon se quedaron afuera, extrañados ante semejante cosa.
-Este tipo se me hace muy sospechoso.- masculló Gallantmon enojado.
-No emitiré comentarios al respecto.-Alphamon se volteó y fue a si habitación.
Gallantmon en cambio, volvió a cruzarse de brazos, y esperó.
Ya estaban cerca de dar las doce, y Omnimon aún no salía de la biblioteca. Varios de los caballeros se habían ido a dormir, pero Gallantmon no se había movido ni una vez. Alphamon lo vio desde su puerta. Estuvo por decirle que se fuera a dormir, que tal vez tendrían para otras dos horas más, pero sabía que Gallantmon no lo iba a escuchar, así que se fue a dormir.
Como a las doce y media, la puerta se abrió. Omnimon e Imperialdramon salieron, y se habían divertido mucho al parecer.
-¡Debiste haberme llamado!-exclamó Imperialdramon, palmeando el hombro del caballero.
-Si supieras usar si quiera un teléfono móvil.
-¡Ouch!-el digimon rió-¡golpe bajo eh! ¡Haha-suspiró-bueno Omnimon, nos vemos mañana. Fue un placer hablar contigo cosas tan divertidas y tan viejas.
-Lo mismo digo. ¡Qué descanses!
-¡Lo haré! Presiento que tu habitación es muy cómoda-volvió a sonreír malévolamente.
-Eh…
Imperialdramon no se molestó en despedir la cara molesta de Gallantmon. Cuando se fue, Omnimon se quedó viendo a Gallantmon. El digimon le miraba, como reprochándole.
-¿Qué?-preguntó inocente.
-¿Por qué tardaste tanto?-susurró, casi inaudible.
-Ya te dije que conversamos muchas cosas que ya pasaron-le respondió de igual forma, sin quebrar el silencio que los envolvía.
-No me gusta ese sujeto…-subió despacio, desde su estómago, hasta su cuello, entibiando con su respiración, la piel de noche de Omnimon.
-¿Por qué no?
-Es muy irónico…y parece que no se toma nada en serio.-apretó despacio con su boca en el cuello de su amante-A veces hasta lo creo un payaso.
-No digas eso-Omnimon le vio con algo de disgusto en su mirar, y rodeó con sus brazos su cuello-Es mi amigo.
-¿Él te ve como un amigo?-trazó líneas en la espalda de Omnimon con sus dedos, y llenó de besos su pecho y sus brazos.
El digimon blanco, ahora oscuro, ocultó su rostro en el cuello de Gallantmon.
-Tú y tu celos…-respiró profundo el aroma de su compañero-¿Cuántas veces tengo que decirte que no importa cuánto intenten alejarme de ti? No lo haré.
-Es que…-acarició su cuello y se abrazó a su cuerpo frágil.-Eres tan amable y…gentil y dulce…cualquiera haría cualquier cosa contigo y tus sentimientos.
Omnimon le miró a los ojos y acarició su rostro.
-Yo me quedaré contigo…y te cuidaré, y tú también a mi…no lo dudes. Ni Alphamon ni nadie me alejará de ti, nunca.
-¡Siempre me haces dudar tanto! Te vas con Alphamon y me dejas pasándome películas… ¿Por qué juegas tanto conmigo?
El digimon oscuro no pudo evitar sonreír. Se echó hacia atrás y trajo el cuerpo de Gallantmon con él.
-¿No te gusta jugar?-delineó con su índice, el rostro de su amante hasta bajar por su cuello, su pecho y detenerse en su corazón. Este latía acelerado.
Gallantmon no respondió. Solo sonrió y se entregó al amor que Omnimon tenía para regalarle esa noche.
-¡Hey Omnimon! ¡Qué cara tienes! -le molestó Imperialdramon esa mañana- ¿A qué hora te fuiste a dormir?
-¿Eh?-Omnimon sonrió y se sonrojó un poco-¡Pues bastante tarde! ¡Me tuviste hasta medianoche conversando!
-Ah ya veo…y ¿Cómo se duerme en el sillón? O…-desvió la mirada por la sala.-¿alguien te cedió su cama o algo?
Gallantmon no pudo evitar sonrojarse de golpe. Desvió su mirada a cualquier otra parte, pero justo se chocó con los ojos verdes y llenos de dolor de Alphamon. Para él, era muy obvio lo que había ocurrido aquella noche, y eso le partía el alma. Y a pesar de que Gallantmon sabía que Alphamon ya sabía aquello, no cambiaba su actitud con él.
Los caballeros se reunieron esa mañana en el comedor para desayunar. Rhodo estaba presente, pero ni miraba a Imperialdramon ni decía una palabra.
-Imperialdramon –habló Craniummon-¿Ha tenido muchas batallas en todos estos años?
-¡Por supuesto! ¡Muchas! ¡Y muy difíciles!-dijo emocionado.
-¿Contra quienes?-preguntó Magnamon, emocionado también, pues le encantaba escuchar historias de batallas.
-¡Uhhh contra todos! Los demons, tropas inmensas del imperio del metal, y muchas otras de los soldados pesadilla –se tomó todo el café de una vez.
-¿Pelea usted solo?-preguntó ulforce.
-¡Claro! Soy un lobo solitario.-se cruzó de brazos-Es cierto que eso me afecta a veces por esto de que nadie cuida mi espalda o está para ayudarme en el momento preciso, pero también me sirve en cierta forma. Si estuviera con alguien, creo que le dedicaría toda mi atención…-miró a Omnimon sonriendo-Omnimon también antes era un solitario como yo.
-Sí que lo era…-se terminó rápido el bollo de almendra.
-¿Nunca ha pensado vivir…digamos, con alguien?-quiso saber Sleipmon.
-¡Oh por supuesto! Siempre. Pero no sé…aún no encuentro al digimon ideal para mi… ¡Supongo que soy demasiado exigente! ¡Hahaha!-se rió sonora y alegremente.
-¿Cómo se supone que sea una digimon para llamar su atención?-preguntó Magnamon curioso.
-Pues…hum…tendría que ser muy simpática, muy dulce y tiene que sonreír a menudo. Las sonrisas hacen que la gente se vea muy bien. ¿No lo crees?-miró a Omnimon como escondiendo algo. El digimon blanco no podía pasar la crema de almendra.
-Por…supuesto… haha…
Omnimon miró de reojo a Gallantmon. La taza del digimon rojo hervía en su mano.
"¡Te lo dije!"
"¡No seas tonto!"
Omnimon se negaba a creer algo como aquello.
-Además, tendría que ser paciente, ¡a veces me pongo insoportable! ¡A que si!-siguió Imperialdramon.
-¡Oh no! ¿Como cree?-exclamaron los caballeros, afirmando para sus adentros, lo pesado que era el fundador a veces.
-¡Y muy pícara! ¡Haha! Me gustan maliciosas-terminó esto sin quitarle los ojos de encima al caballero blanco ni una vez.
Este sonrió nervioso y sonrojado.
-¿Y físicamente?-volvió a preguntar Magnamon.
-Que metiche eres magna-le retó ulforce.
El chico se avergonzó con una sonrisa.
-Físicamente…hum…no lo había pensado… ¡creo que me gustaría alta!
-¿A-alta?-preguntó Omnimon con un tono hasta asustado en su voz.
-¡Sí! ¡Muy alta! Cosa de que no tenga que agacharme para besarla. ¡Y que tenga los ojos azules!
-¡¿AZULES?!-Gallantmon estaba por explotar.
-¡Sí! ¡Azules! Me encantan los ojos azules, son tan bonitos y expresivos…
-¿Qué hay de su cabello?-preguntó Duftmon.
-No lo sé, me da igual-terminó comiéndose un bollo con crema de un bocado.
Mientras los demás caballeros preguntaban y curioseaban, Alphamon analizaba silenciosamente, una a una las respuestas de Imperialdramon. Ya tenía la misma sospecha de Gallantmon desde un principio, pero también se negaba a creerlo. Se terminó el café con chocolate y prefirió hacer una pregunta decisiva para salir de dudas.
-¿Qué hay si todo lo que buscas lo tuviera un hombre, Imperialdramon?
Los caballeros se atragantaron con lo que estaban comiendo y tomando. Todos tosieron y carraspearon a la vez, desviando la mirada a cualquier parte. Algunos se sonrojaron sin querer, y otros, como Craniummon y Sleipmon, se pusieron extremadamente nerviosos. ¡¿Por qué rayos Alphamon hacía esa pregunta?!
-¡Hey! ¿Qué le pusiste al desayuno rhodo? Casi los matas a todos aquí-dijo el digimon alado.
El digimon rosa no dijo nada. No quería nada con él.
-¿Si fuera un hombre? ¡Pues…nada! ¡Me lo quedo! ¡¡haaahahahaha!!
Esta respuesta les cayó como un balde de agua fría a todos. El de Omnimon tenía hielo.
Esa tarde, Alphamon y Omnimon paseaban por los alrededores del castillo, siempre seguidos por la mirada recelosa de Gallantmon.
-Ahh…no sé qué pensar Alphamon…-el digimon se cubrió la cara con ambas manos. Ambos paseaban aquella tarde por los enormes jardines del castillo, siendo siempre seguidos de la mirada recelosa de gallantmon.
-¿Lo dices por Imperialdramon?
-Sí…es decir, dice tantas cosas extrañas… ¿Tú realmente crees que…?-le miró nervioso.
-No lo sé, es Imperialdramon. Viene de impredecible…impaciente…imparable…
Omnimon rió. Alphamon sonrió encantado. Siempre conseguía quitarle la preocupación a Omnimon con una ligera broma.
-Mira, no importa lo que Imperialdramon diga, si no lo que haga. Puede que solo esté molestando…puede que le gustes. Pero lo dudo mucho. Es decir…en estos doce mil años no se ha fijado en nadie, no se va a venir a fijar ahora en un hombre…
-Ojalá tengas razón.
-Aunque…-lo miró de reojo y de esa forma que a Omnimon le ponía tan nervioso-Es un poco difícil no fijarse en un digimon como tú.
-¡Ejem!-era Gallantmon quien venía detrás y con la venita en la frente.
-¡Ya! ¡No te pongas odioso, no le he hecho nada!-se quejó Alphamon.
-¡Pero así empiezas!
Alphamon suspiró y volvió a mirar a Omnimon. Este estaba todo colorado y con sus antenitas rojas. Le encantaba ponerlo así.
-Tranquilo. Verás que no es nada-se detuvieron un segundo-Además, si fuera algo más, sabes que no dejaré que intente nada contigo-sonrió de manera dulce.
Omnimon iba a agradecerle, pero fue interrumpido.
-¡¡ESO ME TOCA DECIRLO A MI!!-Se quejó Gallantmon enfurecido de nuevo.
-¡¡ESTOY HABLANDO CON OMNIMON NO CONTIGO!!
-¡¡DEJA DE COQUETEARLO!! ES MIO, ¡¡¿QUE NO ENTIENDES?!!
-NO ES TUYO, ¡ES DE SI MISMO! ¡¡Y HASTA QUE NO HAYA NADA FIRMADO ENTRE USTEDES DOS TENGO TODO EL DERECHO DEL MUNDO A INTENTAR QUEDARMELO!!
-¡¡CANALLA!!
Ambos digimons se pusieron a discutir. Gallantmon, exasperado y echando fuego como siempre. Alphamon sin levantar el tono de voz ni una vez.
Omnimon sólo los miraba, sonrojado de que pasaran cosas tan tontas como aquellas por él. Aún así, no podía evitar sentir un gustillo por el hecho de que ambos digimons, los que le parecían lo mejor del digimundo, lo quisieran tanto.
Pero Omnimon no era el único observando la escena. Desde la alta ventana de la habitación del digimon, Imperialdramon les observaba, con una maliciosa sonrisa en su rostro.
-Alphamon es muy difícil…pero sé que lo conseguiré con él de todas formas.-se volteó y fue a la cocina a molestar a rhodo.
Los días comenzaron a pasar. Imperialdramon revisaba las técnicas y habilidades de todos los caballeros. Los hacía tener batallas para medir la técnica de cada uno y qué tan buen nivel tenían respecto de sus antepasados.
-Apestan.
-¡¿Qué?!-Exclamaron todos a la vez.
-Todos ustedes apestan. Son malísimos. Sus antepasados estarían avergonzados de haber dejado semejante desgracia para proteger el digimundo-se llevó a la boca la galleta más grande que encontró-Además…son muy vagos. Los únicos aquí con capacidad para defender este mundo son Alphamon y Omnimon, como siempre. Craniummon ha bajado el nivel…-se dio un largo sorbo de leche. Le gustaba la leche y las galletas–Alphamon, creo que mejor no te califico esta vez porque te va a doler.
Alphamon suspiró y se comió una galleta.
-Ya sabes Imperialdramon. Como lo veas mejor.
Todos los Royal Knights mascullaban, se mordían la lengua o se tragaban la de cosas que querían decirle a Imperialdramon.
-¡Bueno! Ya que he terminado la revisión de todas sus habilidades, creo que no me queda nada más por hacer aquí-se levantó después de haber terminado.
-Significa… ¿qué se va?-preguntó rhodo, tratando de pasar su alegría por pena.
-¡Oh no! ¿Cómo crees? En mi castillo no tengo nada que hacer. Además de que tengo que hacer unos papeleos muy aburridos respecto de ustedes. Me quedaré aquí algunos días más! –terminó alzando el puño con una gran sonrisa.
Los caballeros suspiraron desanimados. Omnimon, casi con depresión. Nunca la visita de Imperialdramon se le había hecho latosa.
-¿Les molesta?-preguntó fingiendo curiosidad y hasta pena.
-No no, ¿cómo cree? ¡Para nada!-exclamaron todos sonrientes, de la mejor manera que encontraron para fingir.
-¡Qué bien! Eh, Omnimon-el digimon casi dio un salto-Necesito que me enseñes una cosa…
Esto hizo que Gallantmon y Alphamon levantaran la mirada a la vez.
-Eh…seguro Imperialdramon, ¿que…qué cosa?
-¿Podemos ir a tu habitación para que me ayudes? Es que lo dejé arriba…
Los demás caballeros se miraron de pronto, casi sin creer lo que se les había pasado a todos por la cabeza.
La galleta de Gallantmon se hizo mil añicos en su mano.
-Se…seguro, ehh…con permiso…-Omnimon no podía creer lo nervioso que se había puesto de pronto. Le sudaban las manos y sus antenas vibraban inquietas.
Se levantó y siguió a Imperialdramon al segundo piso.
Cuando ambos digimons blancos abandonaron el lugar, ulforce susurró muy despacio.
-¿Ustedes creen que Imperialdramon…?
-¡¡NO LO DIGAS NI DE BROMA!!-Gritó Craniummon al borde de un ataque de nervios-Imperialdramon no…
-¡Pero es que él…!-ulforce levantó ambos brazos como un loco.
-¡Yo creo que le gusta Omnimon! –exclamó Magnamon, cuando una poderosa mano lo agarró del cuello.
-No Magnamon…-era Gallantmon, quien hervía y tenía los ojos casi endemoniados-A Imperialdramon no le gusta Omnimon… ¿DE-ACUERDO?
-Por supuesto-respondió éste, muerto de miedo y mojado de pies a cabeza.
-Bien-lo dejó en la silla-Ahora, iré a ver qué demonios le pasa a ese con Omnimon-se dio la vuelta hacia la puerta, cuando Duftmon le dijo...
-Gallantmon…lo que sea que veas allá arriba…no destruyas el castillo por favor…
-¡¡Destruiré otra cosa dependiendo de lo que encuentre!!
El digimon rojo subió volando las escaleras y se detuvo frente a la puerta de la habitación, ahora, de Imperialdramon. Desde afuera se escuchaba algo…
-No…te dije arriba…bien, ahora…ahí no, vuelve atrás…
De una patada, Gallantmon abrió la puerta y se encontró con ambos digimons sentados al borde de la cama...
-¡¿QUE ES ESTO?!
-Ou, ¡Hola Gallantmon! -saludó Imperialdramon.- ¿Te molesta si usamos tu teléfono como prueba?-sonrió diabólicamente.
-… ¿Eh?
El digimon miró, e Imperialdramon tenía su móvil en las manos.
-Le estoy enseñando a Imperialdramon a usar un teléfono móvil-sonrió Omnimon con su tierna sonrisa- Para que no tenga que darse tantos viajes para saludar-le dijo Omnimon con su expresión dulce.
-…ah…ya veo…-Gallantmon se apagó de golpe-pero ¿Por qué aquí?
-¡Pues porque te saqué el teléfono de la chaqueta el otro día y he estado jugando con él! Lástima que se le echaron a perder los botoncitos…-Imperialdramon le movió algo, y un botón salió disparado del teléfono…
-…-Gallantmon estaba enfurecido de nuevo.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-¡Tranquilízate Gallantmon por favor!-trataba de calmarlo Omnimon esa noche. Gallantmon solo atinaba a golpearse la cabeza con ambos puños. Omnimon se los agarró y los dejó sobre la mesa- ¡No hagas eso!
-¡¡Ya no lo aguanto más Omnimon!! ¡No sólo intenta cosas contigo y critica todo, además me rompió el teléfono!!
-Vamos, que te compras veinte de estos y ni se nota en tu cuenta bancaria.
-¡Tienes que correrlo! ¡Te juro que tienes que correrlo pero ya!
-¡No puedo hacer eso! ¡Imperialdramon es mi amigo!
-¡Nada de tu amigo! ¡¡Córrelo!!
-¡¡No lo haré!!-se quejó Omnimon cruzándose de brazos y haciendo una mueca con los labios apretados.
-¡Bien!-se levantó y con pasó muy fuerte, se dirigió a la habitación de Alphamon. Golpeó con fuerza la puerta, pero sólo alcanzó a dar dos golpes.
-Tu fuerte grito me bastó y me sobró para saber que estás molesto Gallantmon-le habló Alphamon abriendo la puerta- ¿Todos tenemos que enterarnos de lo que te pasa?
-¡¡Sácalo de aquí!!
-No puedo hacer eso, no solo es el fundador, es un invitado…
-¡Nadie lo invitó! ¡Se invitó solo!
-¡Como sea, no puedes ser así de impaciente!
-No se trata de paciencia Alphamon, ¡¿que no lo entiendes?!
-¡¿Entender qué?!¿Que no soportas otro rival? ¿Piensas que te la va a ganar Gallantmon?-Alphamon le miró penetrantemente con sus ojos verdes.
Gallantmon lo agarró de la camisa y lo empujó dentro de la habitación, hasta golpearlo contra la pared.
-Escucha, ni tu ni Imperialdramon van a quitarme a Omnimon jamás, pero es insoportable el modo en que actúa con él. ¿O me vas a decir que no te causa nada?
Alphamon se quitó las manos de Gallantmon de encima y se quedaron viendo fijamente.
-Amas mucho a Omnimon como para dejar que alguien, por quien él no siente un tipo especial de afecto, se porte así con él. ¿Me equivoco?
El digimon negro dejó escapar un suspiro corto y molesto.
-Tienes razón. Me molesta, me molesta mucho la actitud de Imperialdramon con Omnimon. Pero ¡¿Qué quieres que haga?!
-¡Échalo de aquí! Eres el único que puede plantarle cara a ese digimon! Omnimon no va a hacerlo, si no lo haces, te abstienes a verlo actuar e intentar galantearlo todo el día frente a todos.
Gallantmon dejó clavados sus peligrosos ojos amarillos en Alphamon y se marchó de allí. Alphamon fue a sentarse a su escritorio y trató de pensar en algo. Pero por más vueltas que le diera, Gallantmon tenía toda la razón. No soportaba a Imperialdramon. Aquel año había llegado especialmente insoportable, y lo que era peor; aparentemente con ciertas intenciones sobre Omnimon.
-Tendré que hablar con él mañana…sólo espero que no lo tome a mal…
A la mañana siguiente, Alphamon habló con Imperialdramon el asunto. Trató de ser lo más cortés que pudo, y no hacer sentir a Imperialdramon que realmente estaba molestando. El digimon lo tomó con demasiada simplicidad.
-No te preocupes alpha, no es que me lo tome como si me estuvieras echando o algo…-miró a Alphamon sonriendo maliciosamente.
- Me…alegra saber eso…
-Sin embargo, también hay algo de lo que quiero hablar contigo. Y con los demás caballeros. Creo que podría afectarles un poco.
Alphamon no vio eso venir. Se disculpó y se retiró a buscar a los demás caballeros.
-¿Se va verdad?-preguntó rhodo emocionado.
-Así es. Pero quiere hablar algo con nosotros primero-respondió Alphamon.
-¿Qué cosa?-preguntó Dynasmon.
-Eso lo veremos ahora.
Los caballeros se reunieron en el patio del castillo. Imperialdramon vestía su armadura blanca, y se notaba listo para marcharse.
Todos le dedicaron un adiós, y a pesar de que Imperialdramon no le dio mucha importancia, se esperó a que todos terminaran de decir sus mentirillas.
-Bueno, ahora el asunto que tenía que hablarles-Imperialdramon puso sus manos detrás de su espalda y dio un par de pasos.-Les contaré…hace algunos años, tuve mi última pelea contra Zeedmilleniummon, y mi Omega Sword se rompió.
-¡¿Eh?!-los caballero dieron un respingo.
-¿Se rompió?-repitió Magnamon impresionado.
-Bueno… "Se rompió" es decir poco. Se hizo polvo digital. Desde ese día, poco a poco he ido perdiendo mis poderes. Creí que absorbiendo la información de zeedmilleniummon la recuperaría, pero no fue así. Así que…
Todos los caballeros se quedaron esperando. Alphamon lo vio justo unos segundos antes de que saliera de la boca del digimon…
-¡Me llevaré a Omnimon conmigo!
-…¡¡¡¡¿¿¿QUEE???!!!!!
Continuará 8D
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