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Sailor moon y sus personajes no me pertenecen y ya saben lo demás…

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13. Recuerdo2: Identidades

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Recorría sin rumbo los pasillos de aquel sitio deteniéndose frente a algunas puertas para disfrutar por unos instantes la frágil magia que se escondía tras ellas, ninguna era la que estaba buscando, ciertamente todas eran especiales pero carecían de ese toque al que estaba acostumbrada.

Se detuvo al final del pasillo, una sensación de tristeza se adueño de su ser, lentamente giró la perilla de la puerta permitiendo que diversas sensaciones invadieran sus sentidos.

Por unos segundos pensó encontrarse dentro de un sueño, la imagen que tenía frente a ella parecía haber sido recreada de un cuento de princesas. La joven violinista no se había percatado de su presencia, se mantenía de pie con los ojos cerrados, cada nota era portadora de mil sensaciones que obligaban a Giada a olvidar la realidad, sentía ser transportada a un mundo totalmente diferente a cualquiera que pudiese imaginar, el reino del que aquella bella aguamarina era, sin duda dueña y señora.

La música terminó y Michiru observó incrédula a su improvisado público. Entonces la reconoció, era ella.

-Discúlpeme por haber entrado sin permiso, pensé que se trataba de otra persona… usted tiene ese mismo toque… es realmente hermoso, desde este momento usted cuenta con una nueva admiradora, Giada Farabollini, pero puede llamarme Giada –la joven extendió su mano hacia Michiru quien respondió el gesto

Ahora que la observaba con mayor detenimiento se trataba de una preciosa joven de ojos verdes y cabello castaño claro, su cuerpo era delgado y delicado, la imagen era complementada por un rostro ligeramente infantil.

-Gusto en conocerte Giada, soy…

-Sé quien es… - interrumpió con una voz ligeramente temblorosa - …Michiru Kaioh tiene gran fama, tanta que los Baldini viajaron hasta aquí exclusivamente para escucharla… nunca imaginé que tanto talento se escondiera tras una mujer tan hermosa y delicada…

-No tenía idea de tener tanta fama como dices… tú también eres una joven muy bella y con gracia, por favor llámame Michiru

-Gracias… Michiru

-Y dime Giada ¿A qué debo tu visita?

-¿Eh? ¡Ángelo!… ¡Es cierto!... lo había olvidado… ¡Mauro me va a matar!... Lo siento tengo que irme

La puerta se abrió inesperadamente mostrando a Fabio que se disculpó por interrumpir e invitó a Giada a acompañarlo, instantes después alguien tocaba y Michiru se acercó para atender su nueva "visita". Al abrir la puerta sintió cómo un escalofrío recorría toda su espalda y el corazón comenzó a apresurar su latir, ahí estaba él, de pie en el marco de la puerta, su mirada oculta como era ya costumbre tras gafas oscuras, no portaba esa típica sonrisa que tanto le había gustado.

-Hola

-Hola… una joven te está buscando

-Giada no es mi prioridad… ¿Puedo pasar?

La violinista dio unos pasos atrás permitiéndole así entrar, el joven cerró tras de sí la puerta y se recargó en ella observando detenidamente el rostro de su acompañante.

-¿Te importaría tocar para mí?

Michiru comenzó a tocar como lo había hecho anteriormente, cuando concluyó abrió los ojos y se llevó una sorpresa, aquel joven se encontraba a escasos centímetros, los nervios volvieron a ser partícipes dejando su cuerpo completamente paralizado, tras unos segundos fue capaz de recuperar el habla.

-¿Te ocurre algo?

-Me preocupo por ti

-Gracias, pero estoy bien

-Algo te ocurre

-No te entiendo

-¿Sabes por qué estoy aquí? Sólo tú eres capaz de unir un violín a tu cuerpo, solo tú reflejas tu corazón en las notas y sólo tú puedes hacer olvidar la realidad…

Michiru no terminaba de procesar esas palabras cuando un par de brazos la rodearon envolviéndola en un abrazo protector, se dejó llevar por la calidez y seguridad que le proporcionaban, comenzó a llorar aferrándose a la camisa de su joven acompañante.

Separó su cuerpo sin romper el abrazo, levantó la mirada y se topó nuevamente con esas gafas oscuras, las tomó suavemente y comenzó a retirarlas con una de sus manos mientras posaba la otra en donde sabía estaba el melodioso corazón.

Él cerró los ojos al sentir como era despojado lentamente de su protección por la violinista, una sonrisa dulce se dibujó en sus labios y un par de ojos azul profundo se posaron en los de Michiru, rompió delicadamente aquel abrazo para tomar la mano que se mantenía en su pecho y tras darle un suave beso tomó el violín y se lo colocó en el hombro.

-Los consejos no son mi especialidad, pero te lo puedo compensar. Quiero aliviar tu corazón… no conozco otra forma más que esta…

-¿Me dirás quien eres realmente?

La respuesta no fue articulada, el joven había ya comenzado a crear una bella melodía, Michiru sintió como invadía sus sentidos, cada nota acariciaba su interior, perdió la noción del tiempo-espacio y cedió a aquella atmósfera mística que calmaba su lastimado corazón, un recuerdo olvidado en lo profundo de su mente llegó a ella de la manera más intensa posible, la música terminó casi en un susurro. El joven colocaba el instrumento en manos de su amada dueña, nuevamente la miró a los ojos y sonrió.

-¿Es que aun no sabes quien soy?

-Eres…Ángelo… Ángelo Baldini…

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*** HT ***

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Finalmente la carrera había terminado y vaya manera de haberlo hecho… en la última vuelta la corredora perdió su tranquilidad al notar que su adversario le llevaba una ventaja considerable para su gusto, así que sin importar las consecuencias arremetió a toda velocidad para alcanzarlo y… bueno… las cosas no siempre salen como uno desea… una sonrisa ácida se formó en sus labios mientras su mirada se fijaba en el trágico final de aquella máquina.

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- Definitivamente hoy no es mi día - frente a ella se encontraba lo que minutos antes fuera la motocicleta que Takuro le proporcionara.

- Vaya… parece que has quemado el motor… nunca no pensé que fueras a llegar a tal extremo con tal de ganar una carrera…

- Guarda silencio ¿quieres? Tal parece que no te es suficiente haber ganado la carrera

- Vamos Haruka, sin rencores…

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Haruka Tenoh no había perdido ninguna carrera desde hace varios años así que era lógico se enfadara, pero por más que lo intentaba simplemente su enojo y frustración se desvanecía al mirar directamente esos ojos miel que le proporcionaban una paz inexplicable. Con su mirada fija en aquellos orbes miel se fue acercando y le extendió la mano aceptando finalmente su derrota.

Despidió al muchacho en la entrada de los vestidores, después de hablar con Takuro y pedir infinidad de disculpas por lo acontecido anteriormente decidió dar un par de vueltas más al circuito, después de todo dudaba mucho que Luigi se enfadara si utilizaba su motocicleta además había sido culpa suya el que ella forzara tanto el motor, ¿acaso eso no justificaba su decisión?

Se encontraba cerca de la octava vuelta cuando una imagen apareció repentinamente en su mente, al principio no era capaz de distinguir las formas pero poco a poco logró distinguir la cara de Michiru mirándole con ¿tristeza? ¿Decepción? O quizá ¿Lástima? ¿Acaso Michiru sentía lástima por ella? ¿Por la gran Haruka Tenoh?, éstos pensamientos hicieron que perdiera la atención en el circuito y durante la curva perdió el control.

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-Cualquiera pierde el control en algún momento- se repetía mentalmente mientras retomaba su camino en el circuito, pero era obvio –Éste no es mi día- se repitió nuevamente mientras se levantaba del suelo por cuarta vez.

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Fue en ése momento cuando se dio cuenta de un pequeño detalle, insignificante para el resto de mortales pero de gran importancia para ella. El viento no soplaba. Extrañada levantó la mirada al cielo, un día despejado y las nubes se desplazaban rápidamente… el viento soplaba, pero ella no era capaz de sentirlo. Comenzaba a encerrarse en su mente para analizar éste hecho cuando una voz masculina captó su atención obligándole a olvidar su objetivo.

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-No tienes que desquitar tu furia con la motocicleta, fue sólo una carrera.

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¿Tanto tiempo había pasado encerrada en sus pensamientos que había dado tiempo suficiente a su acompañante de entrar a las duchas, vestirse y todavía salir con el cabello completamente seco? Sonrió para sí misma, se encontraba un poco, sólo un poco más relajada.

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-No desquito mi furia por que no estoy molesta, es sólo que no estoy en las mejores condiciones

-Bueno, entonces quizá la próxima vez que estés en "condiciones" podamos volver a competir

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La próxima vez… ¿cuántas veces no lo había dicho ella misma? Decidió cambiar el tema y así disimular ese torbellino de pensamientos que aparecían en su mente.

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-No pareces el tipo de persona que guste entrenar

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El joven desvió la mirada hacia la pista, a Haruka le pareció evitaba su mirada. Era su imaginación o su acompañante ocultaba algo, después de todo tenía muy poco tiempo de conocerle y mucho menos de llevarse bien, pero algo en su persona le obligaba a tener plena confianza con tal desconocido.

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- Sabes, me sorprendes Haruka, en verdad eres muy rápida

-La sorprendida soy yo, mira que ganarme, a mí que soy como el viento, definitivamente nos parecemos en más de un aspecto.

-Así que eres como el viento… - Haruka notó como la mirada de Luigi se oscurecía durante una fracción de segundo, tomando una tonalidad verdosa – Sí, eso he escuchado, pero dime ¿Sabes cuál es la mayor diferencia entre tú y yo?

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Haruka negó con la cabeza todavía asimilando si lo que vio fue real o sólo producto de su mente cansada.

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-Tú eres como el viento…-salió de sus pensamientos -pero no me puedes igualar ya que yo "SOY" el viento…

-¿Quién eres?

Una ráfaga de viento sopló en el mismo instante en que la pregunta fue formulada, y Haruka Tenoh hizo lo que nunca había pensado, protegió su rostro del fuerte viento, el recuerdo de un niño corriendo contra ella mucho tiempo atrás regresó a su cabeza, tan rápido como empezó terminó.

Miró nuevamente a su acompañante que parecía impasible ante la fiereza del viento, los ojos ámbar destellaban un extraño brillo dorado y entonces él hablo.

-Soy el viento. ¿Lo recuerdas?

-Eres Luigi… Luigi Bellingeri

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**RH**

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"El príncipe Urano, era hermano mayor de Haruka, estaba comprometido con Neptune"…

"Un guerrero nacido bajo la protección del planeta al que sería fiel… sus poderes eran insuperables"… "

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Rei Hino trataba de encontrar significado a todo lo acontecido, sentada frente a su leal amigo el fuego, meditaba pacientemente buscando respuestas.

Se encontraba concentrada cuando una ráfaga violenta abrió las puertas de par en par, obligándola a separarse de su fiel guardián para dirigirse a la entrada, ahí lo vio:

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La bahía de Tokio había desaparecido, en su lugar sólo había agua… mar… y en el centro de éste, un gran tornado se formaba, aire… viento… dos elementos tan imponentes y destructivos. ¿Haruka y Michiru causarías éstas catástrofes?

No pudo siquiera analizarlo, una penetrante mirada le obligó a girar sobre sus talones, ahí estaban, los causantes de dichas desgracias, tres personas… aire, agua, y la tercera ¿Sombras? ¿Oscuridad? ¿Muerte?... Silencio… Silencio, Aire, Agua… miró la cúpula celeste, sólo 3 estrellas eran visibles, mejor dicho planetas: Saturno, Urano, Neptuno...

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Una espada, un grito, sangre, un castillo destruido, una mujer llorando, una oscura mirada llena de odio y Rei Hino se vio obligada a abrir los ojos encontrándose nuevamente frente al fuego, presa de un enorme sentimiento de desesperación se desvaneció…

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**NA**

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Hasta aquí la reedición de ésta historia, algunas cosas han cambiado y los diálogos fueron reducidos notablemente en comparación con la publicación original.

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El capítulo 14 se encuentra en desarrollo. Ha sido un tanto complicado retomar las ideas tratando de mantener la trama original.

Les pido ser pacientes, no sé si les parezca una historia confusa, sin sentido, aburrida, etc. De ser así les pido me lo hagan saber para tratar de mejorar la misma.

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La he dividido en 4 Categorías, cada capítulo lleva en sí el nombre de ésta:

Sueño, Recuerdo, Reencuentro y Presente.

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Muchas gracias por tomarse la molestia de leer.

Saludos a todos.

Continuará...