Bleach no me pertenece. Propiedad de Kubo Tite, historia original escrita por mí.
UNIVERSO ALTERNO
NOTA: palabras en itálica, pensamientos de los personajes.
Introspección: Enamorarse es fácil. Más aún, si tienes un paño a quien llorarle cada vez que te parten el corazón. Pero, estar a su lado tanto tiempo sin saber lo que esa persona siente por ti… Puede ser lo único que necesites ver en realidad… Antes de perder lo verdaderamente valioso… Y decidirte por actuar...
Sumary: ¿Cuántas veces miramos desde afuera, a esa persona?. Sin poder decirle, cuanto la queremos…
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Y todo el tiempo…
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Por Ireth I. Nainieum
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Capitulo II
"Riendo lejos"
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"Si amas a alguien, díselo…
O tu corazón se hallará oprimido en la más profunda angustia y soledad"
-Anónimo-
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—Muy bien –acomodo los documentos- con esta firma, damos por terminado el papeleo, que nos pide La Facultad de Medicina de Montpellier (1) –le sonrió- por lo que he hablado con el Consejo de la Facultad y la Junta de Facultad, tienen mucho interés en que te unas académicamente –lo miro- solo hay un detalle, con el departamento de comisiones permanentes (2) –pensó- ¿me estás prestando atención?
Entrelazo sus dedos la mujer y lo miro detenidamente.
—Francia –suspiro- esta al otro lado del mundo, Ichigo san –silencio- ¿estás seguro de esto?
—Claro –esbozo una sonrisa falsa- siempre he tenido ganas de viajar a Europa, y saber si es cierto todo lo que vemos en los documentales
—Eres, el mejor estudiante de tu generación –se levanto- yo, y varios de tus catedráticos te hemos recomendado de manera excelente con la Universidad Francesa –se sentó en la esquina de su escritorio- por lo que no me cabe duda de que prácticamente ya eres parte de ella
—Gracias
Ichigo dirigió su mirada hacia la ventana, y contemplaba como el viento balanceaba suavemente las ramas de los árboles de nueces.
—Vendrá un examinador de Montpellier
Capto su atención.
—Me ha dicho que necesita conocer tus razones, para pedir un cambio a tan solo año y medio de que finalices en Tōdai –avanzó hacia el archivero- eso hablamos por teléfono
—¡¿Pero?! –la miro contrariado-¡ya lo externe en mi carta, a la Universidad –se levantó exaltado- Doctora Unohana!
Observo a la directora de la facultad de medicina de Tōdai extraer del archivero una serie de documentos extras; de mirarlo brevemente y de regresar una vez más a su asiento en su amplia oficina. De forma silenciosa y con ayuda de la mímica corporal le pidió que ocupase su asiento, para de esta forma continuar con la conversación.
—En nuestro siguiente periodo de exámenes corresponden los finales –reviso el documento- y como se esperaba de este, has obtenido las mejores notas de tu generación –le sonrió complacida- Montpellier ya esta al tanto de ello –lo miro- pero…
—¿Pero?
Repitió con poca paciencia. Primero le decía que prácticamente ya estaba dentro, y ahora existía la posibilidad de que todo su plan se viniese abajo.
—Pero… -continuo- tu carta le pareció muy inconcisa a la psicóloga de Asuntos Académicos y de Relaciones Internacionales –se la entrego- ella, cree que hay algo que no has comentado –silencio- y que tus razones, no son completamente ciertas
Ichigo atrajo hacia él la copia del texto, y con hastió volvió a releerla. Le había pedido ayuda a Ryo, para su escritura al estar ella estudiando Filosofía y Letras; no pensó en nadie mejor para eso.
En dicho texto, externaba su interés por unirse a la más antigua Universidad Médica del mundo internacionalmente; ya que su historia se podía seguir claramente hasta el siglo trece. Expreso su deseo por desarrollarse en un ambiente completamente diferente al nipón, y sobre todo; el poder acceder a la información de una de las más prominentes y renombradas bibliotecas académicas. La cual Montpellier, es completamente recelosa de mostar a los ajenos a la institución.
—Tu carta –le hablo seriamente- es una completa alabanza a las grandes dotes y características del plantel educativo –exhalo- no obstante, no dice nada sobre quien es Kurosaki Ichigo
Silencio.
—No la comprendo, doctora
Le regreso la copia a la mujer y la miro fijamente.
—A Montpellier le interesa tu ingreso –se sincero- para ellos serías de los pocos que acepta, estando a casi punto de finalizar con su enseñanza –le informo- y a la psicóloga le preocupa el saber si estás realmente preparado para un cambió tan radical
—¿Podría explicarse mejor?
Unohana le sonrió de forma peculiar y ambigua.
—¿Hace cuanto que nos conocemos?
Ichigo parpadeo perplejo ante tal pregunta, lo había tomado completamente desprevenido.
—Unos, nueve años –memoro- si mal no recuerdo –bajo la mirada- fue en el funeral de Hisana san
A su mente, le volvió la remembranza de la primera vez que vio a su mejor amiga tan frágil e indefensa. Por la pérdida de su amada madre, y desde entonces él se había prometido que ella, jamás lloraría a causa suya. En ese momento ambos tenían trece años. Fue la primera vez que ella lloró por haber terminado su primera verdadera relación amorosa, con un joven llamado Abarai Renji. Quien ahora, era pareja de una gran amiga de Rukia, Inoue Orihime.
—Es cierto –le afirmo la mujer- eras un preadolescente en ese momento –sobo su sien- soy amiga de tu padre desde antes de que nacieras –lo miro- y, aunque nos conocimos en esa lamentable situación –silencio- ¿crees que no reconocería algo escrito por ti?
—¿Doctora?
—Esta hoja es muy bonita, y esta maravillosamente bien escrita –la señalo con el índice- tanto que cualquier psicólogo, sabría que no ha sido escrita por un estudiante en esta rama -le sonrió- a menos que tenga dotes de poeta y al parecer eso creen ellos de ti, ahora
Ichigo suspiro pesadamente y desordeno su ya revoltosa cabellera con amargura.
—¿Entonces, esa psicóloga viene para decirme de frente que estoy fuera, por haber mentido en mi solicitud? –se levanto y emprendió la marcha- que bien
—¿No me prestaste atención?
Ichigo se giro y la miro.
—Honestamente, yo no leí tu carta –se apeno- así, que como me la entregaste la envié a Montpellier; junto con las de recomendación y tus notas –se le acerco- la psicóloga fue quien me dijo que ese texto no era tuyo y al leerlo le comprendí enseguida –negó con su cabeza- el Consejo de la Facultad y la Junta de Facultad cuentan los días para que le unas –sujeto sus hombros- la encargada del departamento de Relaciones Internacionales, quiere escuchar de tu boca la razón de tu cambio tan repentino y tan a destiempo
—Vera… -rasco su mejilla- yo…
Unohana exhalo una vez más.
—No me lo digas a mí –acarició su cabellera con ternura- díselo a ella
Lo soltó y camino hacia la puerta de su oficina.
—¿A, ella?
Lo miro intrigado, por otra parte la doctora le sonrió con tristeza comprendiendo que a quien debería de decírselo nunca lo haría.
—Neliel Tu Odderwank, es su nombre –lo miro de reojo- llegará a finales de la semana, para hablar contigo
Abrió ella su puerta.
—Bien, es hora de comer Ichigo san
—Gracias por todo, doctora
Le hizo una reverencia y camino con ella hasta el área de estacionamiento en la facultad de medicina de su universidad. Era cierto, que su verdadera motivación para el cambio tan repentino que pedía no era precisamente por los grandes méritos de Montpellier; era una cuestión personal y delicada. Era lo único que podía hacer, para asegurarse de cumplir su promesa hacia Rukia.
Cerró sus ojos y suspiro pesadamente. Y, ahí estaba el motivo de su desconcierto. Su mejor amiga conversando animadamente con las estudiantes a enfermería Inoue Orihime y Kurotsuchi Nemu. Quizás, Rukia al sentirse observada giro su vista y le sonrió ampliamente; mientras le hacia señas de que se acercase a ellas.
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Unohana se encontraba bebiendo algo de vino blanco, cuando Byakuya ingreso en el restaurante italiano. Se le acerco, la saludo y ocupo el asiento vacío. Instantes después un mesero le sugirió mímicamente alcohol y le sirvió en su copa.
—Hay un trafico terrible –se excuso el varón- ¿recibiste mi mensaje?
Ella deposito suavemente la copa.
—Si –miraba de soslayo la entrada- hace poco más de media hora, Byakuya
Les entregaron los menús, y le indicaron al mesero que esperar. Ambos hicieron sus pedidos y la incomodidad arribó de inmediato en los próximos comensales. Más el silencio continuo, hasta que llego al comida y se mantuvo el resto de la ingesta. Y por varios minutos más tras concluir esta.
—Retsu, yo…
—Estoy a un paso –lo interrumpió- de perder a mi mejor estudiante de la facultad
—¿A, Kurosaki?
La mujer le afirmo silenciosamente.
—A pedido su traspaso a Montpellier
Byakuya abrió sus ojos con sorpresa, no dando crédito a lo que escuchaba.
—¿Francia? –parpadeó perplejo- ¿Kurosaki Ichigo, quiere concluir sus estudios al otro lado del mundo? –se intrigó- absurdo
Retsu, bebió un poco más de su copa y le sonrió al hombre frente a ella con franca amargura.
—Sabes bien, que ha estado enamorado de tu hija desde hace años –le reafirmo- creo que esto es demasiado para él –suspiro- el mirarla de lejos, sin que nada pueda cambiar en su relación –se lamento- las cosas no deberían de ser así entre ellos –silencio- ocultar sus sentimientos de esta manera –apretó su copa- como si fuese algo malo…
—¡Absurdo! –repitió- Kurosaki –enfatizo- no merece a Rukia, si no es capaz de enfrentarse a su temor de ser rechazado por ella –entrelazo sus dedos bajo su barbilla- simplemente no la merece
Unohana negó con la cabeza.
—A veces, un hombre es incapaz –lo miro decidida- de enfrentarse a sus temores… -se levanto- porque no sabe como hacerlo –paso a su lado y se detuvo- ¿no es verdad, Byakuya?
Retsu, abandono el restaurante. Le ayudaría a Ichigo a no cometer el mismo error que ella, amar a un individuo a quien ellos jamás pasarían de ser tan solo una sombra, de un recuerdo que jamás olvidarían.
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Pasaban de las tres de la tarde, llegó bastante apresurada al consorcio de su padre; muy cerca del centro de Tokio. Su progenitor era un influyente y destacado abogado; quien pese a su relativa juventud de cuarenta y dos años, había logrado abrirse un importante camino en los despachos de abogacía. Quien con su firma Senbonzakura, había ganado admiración y respeto en todo Japón. E inclusive internacionalmente. Entro Rukia en el edificio calmadamente y se aproximo a los elevadores; la firma era poseedora del sexto piso.
Al entrar no le fue sorpresa alguna el movimiento constante en los empleados, camino sigilosamente hacia la recepción y ahí les sonrió amablemente las mujeres encargadas de la administración y asistentes personales de un par de abogados.
—Buenas tardes, Ise san –le sonrió- y Matsumoto san –miro al a mujer ocupada con el conmutador- ¿Ise san?
La mujer de anteojos colgó y la miro.
—Rukia chan –se alegro- siempre es un gusto que nos visites por aquí –se quito brevemente sus gafas- ¿has venido a ver a tu padre?
—Si
Le expreso mientras jugaba con una de las hojas de la vara de bambú de Nanao, quien casi de inmediato le dio un leve manotazo para que dejase lo que hacía rápidamente.
—¡Rukia! –la regaño- ¡ya te he dicho que no juegues así con mi vara! –la miro seriamente- la grasa de las manos las seca –le recordó- ¿le habías dicho a tu padre que vendrías?
—No
—Comprendo -suspiro- dijo que tenía que atender algo de suma importancia –revisaba algunos documentos- y ha salido hace casi una hora –la miro- debiste de haberle dicho antes, para que te reservara la tarde
Rukia se lamento y recargo su frente en el escritorio del lobby.
Poco después, se aproximaron dos de los mejores abogados de la firma. Jūshirō Ukitake litigante en Derecho Empresarial y Shunsui Kyōraku especializado en Derecho Comercial. El segundo hombre cargaba un enorme ramo de rosas rojas. Rukia rió divertida al saber para quien era dicho presente. Desde hacía tiempo que el sexto piso se apostaba de cuando aceptaría Ise Nanao alguno de los obsequios del legista; y asombrosamente, ya iba en su cuarto año de intentos infructuosos.
—¿Nanao chan? –se las coloco frente a su rostro- ¿no son bellas?
La mujer las alejo y se concentro en el imparable conmutador. Matsumoto Rangiku, dejo de atender su propio aparato.
—Nanao –la llamo la mujer- hazle caso
—Déjame en paz, Rangiku –le susurro y contesto una llamada- firma Senbonzakura, habla Ise Nanao. ¿Qué se le ofrece?...
Shunsui suspiro derrotado, dejo las flores, se despidió torpemente del resto y se encamino a pasar el resto de su día laboral a su oficina. Se había prometido así mismo a conquistar a esa mujer. Rukia y los demás continuaban sonriendo ante lo suscitado. Muchos aseguraban que eran el uno para el otro.
Con un gesto en sus manos, Rukia se despidió de las mujeres.
—¿Buscabas a Byakuya?
—Si –suspiro- pero, Ise san me ha dicho que no esta –se lamento- así que mejor me voy a casa
—¿Iban a comer juntos?
—Quería –se apeno- pero no le comente nada al respecto –exhalo- de haberle dicho, ahora estaríamos en el restaurante –acomodo su bolso- bueno –le sonrió- que pase una buena tarde, Ukitake sama
Antes de poderse alejar, fue detenida suavemente al ser tomada de su antebrazo. Ella lo miro con extrañeza.
—Comamos juntos –le sugirió- es triste comer solo, y Shunsui no probara bocado alguno el resto del día –la soltó- ¿o tienes otros planes, Rukia chan?
Rukia lo miraba sumamente intrigada, por la invitación recibida y al final decidió aceptarla.
—Bueno –expreso dudosa- ¿alguna sugerencia, Ukitake sama?
Caminaron juntos hacia el elevador e ingresaron. Y por lo visto, él hombre meditaba concienzudamente del mejor sitio para llevarla.
—Hay un exquisito restaurante de comida china –le sonrió amablemente- Suzumebachi –apretó el botón de planta baja- de una amiga mía, llamada Soi Fong
—Veo
—Pediremos algo con pepinos
Rukia volteó hacia el con sorpresa.
—Byakuya me dijo, que te gustan mucho los pepinos
Llegaron al restaurante, en el Mercedes negro de Ukitake. Rukia había llegado a las oficinas gracias al diminuto automóvil de Orihime; quien se había ofrecido a llevarla voluntariamente con su padre. Tenía la intención de pasar la tarde junto a él y conversar más a fondo sobre lo sucedido en su última relación. Por lo que cuando se encontró a su mejor amigo, le pidió que tomase su Porsche, para así no tener que preocuparse por el vehiculo.
Por eso, cuando no se encontró con su progenitor se lamento por no llevar su transporte. En ese momento, pensó que debería de tomar un taxi para volver a su hogar. Más daba gracias a Ukitake, por su ofrecimiento.
El local era espectacular. Formado por una estructura de dos pisos, descarados en negro y rojo; con grandes cortinas y biombos en ambos colores. Generaban una simetría exquisita en el recinto. Poco después de dos horas, comenzó la sobremesa.
—¿No debes volver a la Universidad?
Bebió el hombre de su té.
—¡Gracias a Dios, no! –lo miro fijamente- luego de pasar por casi dos semanas en el infierno –recordó dolorosamente- la Universidad nos brinda tres días para recuperar nuestras neuronas
El varón rió.
—¡Oh, si! –memoró- siguen a pesar del tiempo con la misma temática
—¿Y usted, Ukitake sama?
—Yo también, ya termine con todos mis deberes
Pasó algún tiempo más y continuaron contando varias anécdotas del periodo universitario de Ukitake y Shunsui, así como los fallidos intentos de conquista. Y sin darse cuenta, por el grato momento que pasaba el resto de la tarde paso. Finalmente las luces en el primer piso se apagaron, y descubrió lo tarde que era.
—¡Cielos! –se alarmo- pasan de las diez
Buscaba a cualquier mesero.
—Tranquila
Ukitake acarició la mano derecha de Rukia, la misma que estaba sobre la mesa y le sonrió tiernamente. Esto hizo que ella, sin darse cuenta plenamente, se sonrojase visiblemente. Por fortuna un mozo se les acerco.
—La cuenta –pidió el hombre y la soltó- llegarás a tiempo a casa
Minutos más tarde el camarero regreso con el monto total y con presteza, Ukitake coloco su tarjeta de crédito y pago. Finalmente ambos abandonaron el restaurante.
Rukia abordo una vez más el automóvil. Su padre apreciaba a Ukitake, así que, si llegaba con él no le acarrearía ningún problema. No obstante, el hombre se detuvo a tan solo una cuadra del hogar de ella; y esto la puso muy nerviosa. Más, de lo que estaba en el restaurante.
—¿Rukia chan? –volteó hacia ella- me es..., difícil el expresarlo –suspiro nerviosamente- me gustas mucho
Silencio.
De haber sido cualquier persona, se habría bajado inmediatamente del vehículo; azorada por el comentario. Sin embargo, se quedo impávida ante lo escuchado y no sabiendo en lo absoluto como responder ante su comentario. Tenía tan solo una semana que acababa de terminar su relación más larga, como para…
Percibió el roce delicado de los labios de Ukitake en su mejilla y esto la saco de sus pensamientos. Al final percibió los belfos (3) del varón sobre los suyos. Y, en vez de alejarlo por invadir su espacio personal, lo alentó a continuar llena de entusiasmo por la caricia recibida. Lenta y suavemente se dejo llevar por los deseos del abogado y de ella misma.
No muy lejos de ahí, un chico que acababa de devolver un automóvil los miraba. El como se besaban pasivamente y tiernamente, ajenos a cualquier testigo.
—Rukia…
Susurro Ichigo, se dio la vuelta y emprendió la marcha a su departamento por otro camino.
Somos los mejores amigos.
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Capitulo III
"Paloma blanca"
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Notas de la autora:
+ Bien, el momento de la interacción entre ellos comienza. Me gusta llevar las cosas con calma y dejar que los hechos se den por sí mismos.
+ La especialidad médica de Unohana será revelado más adelante, de igual forma de lo que murió Hisana.
+ En esta historia, Byakuya es padre de Rukia. No, son hermanos.
+ Las escenas de las comidas, transcurren casi de forma simultánea en diferentes partes de la ciudad.
Glosario:
+ (1) La Facultad de Medicina de Montpellier, está situada en Montpellier, Francia y existe desde el siglo XII, aunque su primer marco institucional lo obtuvo en el año 1220. Es la más antigua en actividad del mundo.
+ (2) Puestos y cargos basados en un organigrama de una facultad Universitaria en Medicina.
+ (3) Belfos, sinónimo de labios.
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Nos vemos
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