Bleach no me pertenece. Propiedad de Kubo Tite, historia original escrita por mí.

UNIVERSO ALTERNO

ACLARACIÓN: Rukia, no tiene cáncer. El dolor en su pecho era la sensación de angustia.

IMPORTANTE: en este capitulo se aplicará algo que se conoce como "barrera de idioma". No todos son multilingües, palabras en itálica corresponde al texto hablado en otro idioma (Francés). // Hay una parte que corresponde a un recuerdo, al final del capitulo; toda esta parte esta en itálica. Por ello hago la aclaración, para evitar problemas en la lectura.

Introspección: Enamorarse es fácil. Más aún, si tienes un paño a quien llorarle cada vez que te parten el corazón. Pero, estar a su lado tanto tiempo sin saber lo que esa persona siente por ti… Puede ser lo único que necesites ver en realidad… Antes de perder lo verdaderamente valioso… Y decidirte por actuar...

Sumary: ¿Cuántas veces miramos desde afuera, a esa persona?. Sin poder decirle, cuanto la queremos…


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Y todo el tiempo…

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Por Ireth I. Nainieum

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Capitulo IV

"Las palabras que nunca diré"

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"La amistad es un alma que habita en dos cuerpos;

un corazón que habita en dos almas"

-Aristóteles-

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Neliel se encontraba en una cafetería muy cerca del centro de Tokio, mientras compartía un desayuno en realidad austero con la rectora de la Universidad de Tōdai, Unohana Retsu. La francesa coloco su sencillo café americano en su mesa, e ignoro brevemente su ingesta frente a ella.

Ese chico es un verdadero tonto –se lamento- es un auténtico encanto con las damas –suspiro- pero un desastre con quien debería de usar esos dotes naturales que tiene –hablo con pesar, tomo su maletín y extrajo algunos documentos, con la insignia de Montpellier –será un buen médico en el futuro –ahora tomo su pluma- pero… -miro a la mujer frente a ella- no será un hombre hasta que afronte eso que tanto teme –firmo el ingreso de Ichigo- mucho me temo que se arrepentirá en un par de años –le entrego una copia a la galena- tal como tú, Retsu…

No volvamos a lo mismo Nell –tomo el documento y lo coloco en una silla vacía- hay cosas que no podemos forzar a que ocurran, sino son posibles –suspiro- eso no importa… -fingió una sonrisa- no importa…

Tonta -la reprendió- ¿es que ustedes no se cansan solo de ser los amigos?

A veces… -dudo de cómo continuar- es preferible el ser amigos a nada –sonrió con tristeza- a veces…

¿Por qué, entonces no haces lo mismo que tu estudiante favorito?

Se cruzó de brazos molesta, claramente había más de una forma de que su amiga acabase con su frustración de años. Con esa extraña, amistad que había iniciado con el abogado.

¿Huir con el rabo entre las patas? –alzo una de sus cejas con sarcasmo- no es lo mío –bebió de su té, con el ceño fruncido- pero, por esa parte ya no debes preocuparte más por mí… -suspiro- esto, ya ha terminado –su rostro se entristeció- finalmente he comprendido que nunca podré competir contra ella…

Silencio.

Ichigo… -susurro en voz muy baja- me comentó que tuvo una muerte muy triste

Así es –exhalo hondamente- en ese entonces había una falta de personal en el hospital donde ella estaba siendo atendida –memoró- y el jefe del área me mando como soporte al área de oncología

Retsu dejo de hablar, y de igual forma su amiga comenzó a ingerir su desayuno; antes de que se le enfriase más. Había pedido un par de waffles, a los cuales les unto una gran cantidad de miel artificial.

Si mal no recuerdo –se puso pensativa la francesa- tu especialidad médica te mantiene casi siempre alejada de los pacientes de esa índole

Guardaron silencio por algún tiempo, momento que Unohana aprovecho para comer sus alimentos. Era una vieja costumbre, de la médica el pensar detenidamente como responderle a cualquier persona.

Me costo mucho el verla morir –revelo- y…, el gran dolor que genera una pérdida de ese tipo

¿Pudiera saber el nombre de ella?. Quiero saber si eres capaz de pronunciarlo

Kuchiki Hisana...

Nell, exhalo pesadamente y bebió a grandes tragos el resto de su café. Toda esa circunstancia le quedaba como anillo al dedo, a la famosa frase "pueblo chico, infierno grande."

Es un mundo pequeño –hablo la francesa- muy pequeño

Si que lo es… -exhalo- luego de la muerte de Hisana, comencé a frecuentar a Byakuya –miro su té- poco a poco nos fuimos haciendo muy buenos amigos, sin embargo…

Sin embargo… -repitió la forastera- para ti, eso ya no es suficiente…

Retsu le negó con su cabeza.

Hace un par de semanas, casi cometo un terrible error con él –miro a su amiga- pero…, logre contenerme justo a tiempo

¡Retsu!

Le arrojo molesta su servilleta sucia a la cara, por otra parte Unohana reacciono rápidamente a la agresividad de su amiga. Evitando que el papel, la manchase.

Esa era tu mejor oportunidad, para cambiar tu situación con él

¡Me llamo Hisana! –la encaro con tristeza- ¿dime…, debía continuar o no?

Afonía.

Lo siento… -expreso cabizbaja- perdóname por lo que te dije -hablo la extranjera-

Olvídalo… -tomo el folder de Ichigo- ayer le dije que ya no debemos vernos más…, fue una amarga despedida para ambos...

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Ichigo se encuentra en Senbonzakura ese viernes. Le ayudaba a la asistente personal de Ukitake a guardar los documentos en el archivo muerto. Le agradaba también todo lo relacionado con el ámbito legal; dada la metodología en sus diversas áreas. Además, de que Byakuya no le negó su ingreso nunca más luego de que su contrato término; al acabársele su castigo por su intransigencia contra Ishida Uryū.

Cargaba una de las tres grandes cajas que esa tarde Ise Nanao, la asistente del litigante en Derecho Empresarial; le hizo llevar.

—Gracias, Ichigo san –le agradeció la mujer- tu llegada me ha salvado de cargar con esta cajas –abrió la puerta que daba acceso a los archivos muertos- ¿y dime, has venido a buscar a Kuchiki sama? –le indicó donde colocar la caja- si es así, para hablar con su asistente y que te de tiempo

—No, no... –aclaro su garganta- tenía tiempo libre, y estaba aburrido en mi departamento –la coloco y se levanto- así, que pensé en darme una vuelta por aquí –le sonrió- por si se necesitaba mi ayuda

La mujer se cruzo de brazos y lo miro con suspicacia.

—¿En viernes y sin planes? –dijo sarcástica- Ichigo san, deberías de buscarte una novia con quien pasar tu tiempo libre –se lamento- eres un buen chico, estoy segura que más de una se muere por que la invites a salir –le sonrió- anímate un poco y date una oportunidad

—¡Nah! –sobó su nuca incómodo- me quitaría mucho tiempo, el tener un compromiso –exhalo- ahora estoy dedicado cien por ciento a mi carrera, quiero un problema por turno

—Si tu lo dices, Ichigo san

Caminaron en busca del resto de las cajas.

—¿Por cierto, como va lo suyo con Shunsui sama –sonrió pícaramente- Nanao san?

La mujer respingo ante ese nombre, y el intenso carmín se manifestó en sus mejillas. Nerviosa reacomodo sus anteojos.

—¡No, tu también comiences con eso! –lo miro seria y algo molesta- ya es bastante incómodo, con que sea el tema común para cotillear aquí –exclamo penosa- como para que tú sigas el juego y me digas esas cosas

Le reclamo.

—Lo siento –se disculpo- pero…, -se detuvo- creo que Shunsui sama es un buen hombre, no me parece que sus intenciones no sean serias con usted

—Escúchame bien, Ichigo san –lo miro seriamente- para una mujer a veces no bastan las acciones y gestos de un hombre…, nos gusta que nos digan sus sentimientos hacia nosotras –silencio- si nos aman, que nos lo expresen. Si nos quieren, que no se apenen por ello. También si nos consideran su todo… -suspiro- hay una infinidad de emociones en el mundo, sin embargo, si estos no se vuelven palabras y se expresan –tomo aire- nunca nadie jamás las va a comprender, ¿me entiendes? –se cruzó de brazos- ¿tu sabes que tu familia te quiere?

Lo miraba expectante por su respuesta.

—Por supuesto –le dijo- porque siempre que voy a mi casa, todos me lo dicen –exclamo con vergüenza- aunque la mayor parte de las veces me siento extraño que me lo digan a cada momento –tosió- ¿a qué viene eso que me esta diciendo?

Nanao suspiro derrotada.

—Últimamente, Rukia chan viene muy seguido a la firma –lo miro fijamente- pero no siempre viene a ver a su padre –exclamo algo molesta- hay días que se pasa las horas en la oficina de Ukitake san

Expreso con amargura, al tiempo que volvían a caminar por el pasillo.

—¿No le dirás nada? –hablo ella-

—¿De que habla?

—¡Basta, Ichigo! –se paro frente a él y lo tomo de su camisa para detenerlo- ¡de lo que sientes por ella! –bajo su cabeza- ¿estás dispuesto a que te la arrebaten?

El estudiante, se rió de pena de sí mismo.

—No se puede perder algo que jamás se ha tenido, ¿cierto?

—Ichigo…

Exclamo con pesar la mujer.

—Además –retomo la plática el varón- no hay forma alguna en que pueda ganarle a un tipo como Ukitake san –exhalo pesadamente- es un hombre serio y buen mozo; tiene un empleo envidiable, en uno de los mejores despachos de Japón. Un departamento enorme, un automóvil del año –enumeraba con sus dedos y miraba el techo- toma vacaciones por el mundo entero, tiene labia –la miro- ¿cómo puedo competir con eso? –bajo su mirada- yo…, solo tengo lo que mi padre me ha dado, Nanao san

Ise, se sintió terrible consigo misma y con el estudiante.

—¡Escúchame bien, Ichigo san. Porque solo te lo diré una vez!, ¿vale? –lo tomo de su rostro- Ukitake san, ha vivido más que tú y es natural que ya tenga algo en concreto en su vida, justo ahora –lo soltó- por otra parte, tú tienes menos de la mitad de su vida de él, y te falta mucho por aprender

—Desde que recuerdo, he cuidado de Rukia –susurro- por primera vez quiero ser egoísta y pensar en mí –exclamo molesto- ¿tiene idea de lo difícil que es verla con su desfile completo de novios? –la miro- ¡y…, yo sigo siendo el mejor amigo!…

—¡Dile lo que sientes antes de que la pierdas! –puntualizo ella-

—¡No puedo!

—¿Por qué?

Habían llegado a un corredor, donde el transito de empleados de la firma era mayor. Sin contar con el hecho, de que las oficinas de los abogados estaban ahí. Ambos discutían frente a la puerta de una de estas.

—¡Porque no puedo prometerle un futuro a mi lado!

—Entonces no eres la clase de hombre que creí que eras, Ichigo kun

ShunsuiKyōraku, había abierto la puerta de su oficina. Después de haber estado escuchando un momento su rencilla, se decidió a aparecerse cuando lo considero prudente. Se recargo en el marco de su puerta, mientras se cruzaba de brazos y los miraba algo entretenido por haber sido pillados de esa manera. Y al instante, rasco su barbilla con algo de pereza.

—Charlemos un poco, Ichigo kun –le sonrió amablemente- no te quitaré mucho de tu tiempo –le explico- ¿me lo prestas, Nanao chan?

—Aún me faltan dos cajas más –hablo a la defensiva, el chico- y Nanao san…

Shunsui sonrió.

—Yo le ayudaré a Nanao chan con el resto –lo palmeo ligeramente en su espalda, mientras lo encaminaba a su oficina- además –le guiño un ojo a la mujer- hemos quedado de ir al cine, ¿verdad? –Ichigo la miro sorprendido- iremos a ver la película que su hija escogió

—¿Él esta bromeando?

Ichigo lo señalo y contemplaba anonadado a la mujer.

—Es una película sobre un perro que juega, fútbol en un equipo de niños –se cruzó de brazos y exclamo irónica- a las siete salimos de aquí

Fue su singular despedida de los hombres. Sonriente, Shunsui ingresó a su despecho en compañía del impávido estudiante.

La oficina del litigante Derecho Comercial, contrastaba mucho con la de Byakuya. Poseía varios motivos primaverales, además de la muy pintoresca capa rosa que solía usar en sus replicas. Aduciendo la buena suerte que le generaba, y así debía de ser; ya que jamás había perdido un solo caso. Su asistente personal era Matsumoto Rangiku, con quien solía irse a tomar; principalmente para obtener más información sobre la mujer que pretendía.

—Toma asiento –le indico mientras caminaba al suyo- estoy agradecido porque Nanao chan finalmente aceptase una invitación mía –tomo un par de vasos detrás de él- hay que hacer pequeños sacrificios por una mujer –le sonrió a Ichigo- sobre todo, si se le quiere –los coloco y sirvió algo de whisky que tenía guardado en uno de sus cajones- ahora charlemos un poco –le entregó el primer alcohol- sobre algunas cosas

Shunsui bebió muy lentamente de su bebida, por otra parte Ichigo miraba aburrido a su alcohol frente a él.

—Ahora recuerdo que no te gusta tomar –exclamo avergonzado y le quito la copa- lo había olvidado, Ichigo kun –silencio- ¿pero sabes? –el chico lo miro- se, que sabes que ellos están saliendo en secreto –puntualizo- y estás aquí, porque realmente quieres ver a Rukia chan, pero no te atreves a decírselo a ella

—¡Genial! –ironizó sarcásticamente- ¡así que todo el mundo lo sabe!

Kyōraku, ladeo ligeramente su silla y lo miro de soslayo, mientras se bebía el alcohol que le había servido al estudiante.

—Todos menos Rukia chan…

Ichigo lo miro sorprendido y luego se entristeció.

—Ya se lo dije a Nanao san –tomo aire- no se puede perder algo que jamás se ha tenido –exclamo cabizbajo- Rukia se merece a alguien mejor que yo…

—¿Sabes que tienen todos esos tipos, que tú no? –hablo molesto y lo encaro de frente- tuvieron el valor de decirle a Rukia chan lo que sentían por ella…, esa es la única diferencia. Ichigo kun –se levanto de su asiento- ¿tanto temes el oír su respuesta?

—Somos los mejores amigos –susurro- Rukia…, siempre me lo repite –lo miro con fiereza- ¡¿dígame, que me debo imaginar y aceptar con esas palabras?!

El abogado exhalo pesadamente, hacerlo comprender sería algo muy complicado.

—Ichigo kun, para que una relación prospere primero…

—Se que Ukitake san, cuidará muy bien de Rukia –tajo el tema- y, sino es él alguien más algún día ocupará ese lugar –bajo su cabeza- lo único que me importa es su felicidad, no me interesa al lado de quien sea –se impaciento- no…, no, puedo decirle que la amo… -lo miro- porque quiero que ella entienda, mis sentimientos –suspiro- de que todos estos años, ella ha sido la única para mí –le dio la espalda- por primera vez quiero que ella sea mi mejor amiga…, quiero que ella este para mí…

Abandono la oficina y camino con pesar el resto del pasillo. Al doblar para llegar al lobby, se encontró con Byakuya, Rukia y Kiyone; quien era la asistente del dueño de la firma. Las miradas de todos se encontraron por unos breves segundos. Exhalo, debía pasar a su lado para abandonar el despacho. Supuso que no le debería de costar tanto trabajo, solo una breve despedida y se encerraría en su departamento el resto de la tarde.

—Ha pasado tiempo, Kurosaki –no lo miro, continuó revisando un documento- es una sorpresa el que estés aquí, tan cerca de los finales –le entrego el escrito a su ayudante- he de suponer entonces, que ya has repasado lo suficiente

—Si –rasco incómodo su cabeza, la conversación que no deseaba comenzaba- he estudiado toda la semana con Momo –suspiro- así, que realmente nos falta muy poco –miro las mujeres- ¡hey, Rukia, Kiyone san!

—Cada día tienes más pinta de malandrín –hablo la castaña- realmente cuesta creer que seas un futuro médico

Ichigo llevo una de sus manos a su rostro. Ella siempre era así con él.

—No tengo ganas de pelear hoy, Kiyone san –la miro irritado- yo…

Hasta que te encuentro –suspiro aliviada- me ha costado un trabajo enorme –se acerco presurosa al cuarteto la francesa- ¡vamos necesito hablar contigo, de varias cosas muy importantes!

¿Te dejaron pasar así como así?

Exclamo sorprendido Ichigo.

Vamos –se cruzo de brazos- los hombres nunca dejan de ser hombres

Le guiño un ojo juguetonamente. Al igual que hacia unos días, la extranjera usaba un diminuto y muy revelador atuendo.

En serio, Ichigo –suspiro- no tengo toda la tarde –se enfadaba rápidamente- ¡y todavía que me tomo la molestia de preguntarles a tus compañeros de clase ¿dónde podrías estar? –se cruzó de brazos herida por su indiferencia- además es importante, lo que debemos discutir –hablo seria por primera vez- tenemos que ultimar los detalles finales, para el gran día

Creo... –aclaro su garganta el abogado- que nos podrías presentar a tu amiga

Me parece que lo correcto es que yo lo haga –exclamo gustosa- Neliel Tu Odderwank –extendió su mano- ¿y usted es?...

Kuchiki Byakuya –se lució- esta es mi hija –toco su hombro- Kuchiki Rukia, y –le indico con la mirada- mi asistente Koketsu Kiyone

Es un placer, señoritas –tomo del brazo a Ichigo- ¿hace mucho que conocen a este primor?

Picoteo juguetonamente su mejilla. La castaña, se despidió y se alejo educadamente. No tenía sentido alguno, el permanecer cerca de ellos, ya que no comprendía de lo que hablaban.

Desde el jardín de niños

Nell, entrecerró sus ojos por la forma tan agresiva en que Rukia se había expresado. Esto la hizo sonreír. Sin embargo, ella mal interpreto el gesto.

¿Tengo acaso algo en mi rostro, para que se ría de mí?

Exclamo provocadora Rukia.

Disculpa si te hice o dije algo que te molestara, Rukia chan

No me tutee –le advirtió- señorita, Odderwank

Claro –miro a Ichigo- dejemos este lugar, primor –susurro sensualmente- realmente y fuera de broma necesito hablar seriamente contigo –lo jaloneo- ¡vámonos! –tomo aire- ha sido un placer, familia Kuchiki –halaba al chico hacia el elevador- si alguna vez van a Francia, búsquenme en Montpellier

¡Espera, Nell! –exclamo avergonzado, eran el centro de atención y apenas pudo despedirse cuando ella lo metió bruscamente al elevador- ¡nos vemos, Rukia, Byakuya!

Por otra parte, el dueño de la firma se mantuvo tranquilo luego de que esa mujer se marchase. Entonces ella era, quien le daría la entrada a Ichigo a la Universidad Francesa.

Shiba Kūkaku, la única abogada de la firma se acerco a los dos miembros del linaje Kuchiki. Era la hermana de Ganju, con quien Ichigo peleaba alternadamente; cuando solían encontrarse. Al cabo de segundos Ukitake se acerco también, luego de escuchar a varias personas el hablar en otro idioma muy cerca de su oficina.

—El pequeño Ichigo, nos ha resultado todo un Don Juan –bromeó- jamás me imagine que tuviese una debilidad por las mujeres mayores –se cruzó de brazos- ¿no te parece, Ukitake?

—Tu lo has dicho, Kūkaku –miro a Rukia-

—¿Por qué estás tan molesta Rukia? –la llamo su padre- ¿no deberías de alegrarte porque finalmente tenga una relación seria por primera vez desde que se conocen?

Ella lo miro dolida por sus palabras.

—¡¿Pero, por qué tiene que ser una mujer así?! –señalo impaciente hacia el ascensor- ¡¿papá?!

Capto por completo la atención de los recién llegados litigantes.

—¿Cuál es el problema? –la miro- es una mujer hermosa, y por lo visto profesional

—¡¿Pero?! –se alarmo- ¿por qué se fija en alguien mayor que él? –le temblaba su labio inferior- ¿quién sabe cuantos años le lleva?

Byakuya suspiro hondamente.

—Si tu puedes, porque él no ¿Rukia? –silencio y miro de reojo a Ukitake- ¡no me creas estúpido! –hablo con claro enfado, aún así mantuvo la calma- ¿qué eres de él?

Avergonzada por las primeras palabras en su oración, bajo su cabeza mientras apretaba con fuerza sus puños. Por lo visto, su padre era consciente de sus andanzas con uno de sus abogados.

—Su amiga… -murmuro al cabo de varios minutos- su amiga…

—Me parece bien que lo hayas comprendido –toco su hombro- no significas nada realmente para él –Rukia lo encaro adolorida por sus crueles palabras- él, te ha dejado ser este tiempo con todos tus novios –afonía- aceptando todas y cada una de tus relaciones, entonces apoya a tu amigo con esto

Quito la mano de su padre bruscamente y dio un paso hacia atrás.

—¡ELLA NO LO MERECE! –vociferó- ¡NO ES EL TIPO DE MUJER QUE NECESITA! –lo enfrento- ¡NO ALGUIEN ASÍ!

—¡Basta, Rukia!

Intento acercarse a ella, pero Rukia dio dos pasos hacia atrás.

—¡Si lo has sabido todo este tiempo, ¿entonces por qué no dijiste nada?! –respiraba agitada- ¡¿PAPÁ?!

—¡No lo diré una vez más, deja esta actitud infantil tuya! –la amenazo en voz baja- ¡no digas nada que luego no puedas remediar aquí! –señalo- ¡no hables más, vamos a mi oficina y ahí discutiremos lo que quieras!

—¿Qué tiene ella de especial? –susurro y bajo su rostro- se que es hermosa, es extranjera y todos la miran cuando pasa –sentía un nudo en su garganta- ¿qué tiene? –reitero- ¿papá?

—Rukia… -exhalo- en serio no te comprendo –se exasperaba- ¿cuál es tu problema?

—¡NO VOY A PERDER A LA PERSONA MÁS IMPORTANTE EN MI VIDA! –lloro finalmente- ¡¿POR QUÉ NUNCA ME ESCUCHAS PAPÁ?!

Camino hacia el elevador, e impaciente porque este no se abría luego de que presiono el botón varias veces. Opto por descender usando las escaleras.

Sin que nadie les dijese nada, el resto de los empleados volvieron a sus obligaciones; más el evidente silencio y tensión del lugar indicaban otra cosa.

—Vengan a mi oficina

Le ordeno a los abogados. En cuanto ingresaron, Ukitake hablo rápidamente.

—Te entregaré mi renuncia hoy mismo, Byakuya –suspiro- por ello no debes preocuparte

Kūkaku, lo miro asombrada. ¿Entonces el hombre con quien Rukia salía era él?. Volteó hacia Byakuya, y espero por los gritos que pronto sucederían.

—¡No aceptaré tu dimisión! –lo miro seriamente- tampoco tengo intención alguna de privarme de tus servicios –rasco sus ojos- lo comprendo de Rukia, ha tenido tantos novios en un año que ella mismo no lleva de seguro el número exacto –suspiro- pero de ti, esperaba algo más de decoro

—Lo lamento –se excuso- no tengo palabras para expresarte cuan arrepentido me siento…

—¡Déjalo ya! –exhalo- puedes salir con ella, no quiero que sea más a mis espaldas –lo encaro- si tus intenciones son serias con mi hija, áselo saber –silencio- búscala y habla con ella, por favor –suplico- no querrá verme, ni hablar conmigo por varias horas

—¿Estás seguro, de lo que acabas de decirme. Byakuya?

—Ve a buscarla

Le ordeno, y lo vio salir junto con su abogada de su oficina.

—Disculpa que te diga esto, pero –aclaro su garganta- ¡¿se te murió el cerebro?! –se acerco a una de las sillas de la oficina- ¡creí que le dirías que se mantuviera alejado de tu hija, y que lo despedirías! –estaba impávida- ¡no que le dieses el permiso de cortejarla!

—Escuchaste lo que dijo Rukia

—¡Claro al igual que tú!

—Creí por un momento que me gritaría que ama a Kurosaki –ladeo su silla- pero…, solo dijo que es la persona más importante en su vida

—Eso es un avance –externo ella-

—No es nada –se levanto- los dos son un par de cabezas huecas –suspiro- ni tú, ni yo podemos decirle lo que en verdad siente –la miro- Rukia, debe darse cuenta por sí misma –silencio- y quitarse esa venda de sus ojos –camino hacia el librero y tomo una fotografía de Hisana, junto con su hija- esa mujer extranjera, es quien seguramente ya ha aceptado el ingreso de Kurosaki a Montpellier

—¿Montpellier?

—La escuela de medicina más antigua del mundo –le informo- él se irá cuando termine el semestre, en menos de un mes –regreso a su asiento- mi hija esta a un paso de perder a su verdadero amor –coloco la fotografía en su escritorio- le prometí a su madre que la dejaría cometer errores y aprender de ellos –afonía- por ello le permití el tener tantos novios –exhalo- pero…, siempre la única persona que nunca dejo su lado fue él… -entrelazo sus dedos bajo su barbilla y miro a la mujer frente a su persona- no será el individuo que había esperado para ella, es irrespetuoso con sus mayores, inmaduro en lo que realmente debería de ser razonable. Sin embargo… -cerró sus ojos- es él hombre a quien ella ama realmente, y quiero que lo descubra por sí misma

—¿Qué pasa, si eso no sucede Byakuya? –se cruzó de brazos- ¿Ukitake ya sabe que puede cortejarla formalmente, que pasará con la felicidad de tu hija?

El abogado en jefe, abrió sus ojos y tomo una vez más la fotografía. La admiro un tiempo más, en el cual el silencio era lo único perceptible en la oficina.

—Habré fallado como esposo y padre… -susurro- Ukitake ya ha comprendido mejor que nadie los sentimientos de mi hija por Kurosaki… -sonrió con tristeza cuando toco la imagen de Hisana- deseo que mi hija, aprenda de este error suyo. Para que madure de una vez… -la miro- no quiero que comentes de Montpellier con nadie aquí –pidió- y también necesito hablar con Shihōin Yoruichi.

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Las semanas pasaron más rápido de lo que los universitarios hubiesen deseado, por lo que cuando menos lo percibieron ya se encontraban en los finales. Y algunos se mostraban más desesperados que otros. Y por primera vez, desde que comenzó con sus estudios agradecía la llegada de las pruebas; ya que estas mermaron el reciente interés que tenían varios sobre la hermosa mujer que lo había asediado un par de días.

Sonrió con cariño cuando la vio dormida encrespada en el sofá de su casa. Una cobija apenas y la cubría, y el libro que había estado repasando durante la noche estaba apoyado sobre su pecho. Ichigo, también se había quedado dormido sentado en el sillón; en medio de su estudio. Se levanto adolorido por la postura tan incómoda en la que había tomado su siesta.

—No tuve las agallas para despertarlos

Se giro y observo al padre de Momo, en el marco de la puerta mientras usaba un delantal. El olor de la comida recién hecha, llego a su nariz.

—Estaban tan enfrascados en sus estudios, que cuando baje hace un rato y me los encontré así –señalo a su hija- decidí hacerles un rico desayuno

—No se hubiera molestado –se apeno- pudimos haber comprando algo en camino a la Universidad, disculpe –detuvo su andar- ¿podría entregarle esto –le dio una carta que saco de su carpeta de estudios- a Momo, en la noche?

—¿En la noche?... –hablo intrigado y miro la carta, algo pasaba pero, él no era el indicado para decirle algo –le sonrió- porque no te das un baño –señalo el corredor- mientras yo despierto a esta niña –se acercaba a su hija- y se van con el estómago lleno antes de su replica oral –movió a Momo- cariño, ya es de día. El sol ya salió y los pájaros cantan

Hinamori entreabrió sus ojos y bostezo. Al instante el libro cayó al suelo.

—¿Qué hora es, papá?

Se rascaba sus ojos y bostezo. Con la mano le dio los buenos días a su compañero de estudios.

—Las seis diez –le dijo después de una rápida consulta- usa el baño de mi recámara –le indico- tienes veinte minutos para bajar y comer

Expreso bajo un comando militar ya bien conocido por los estudiantes. Aunque a él no se lo dijese, sabía bien que disponía del mismo tiempo para estar listo. Ichigo tomo una mochila con ropa limpia y fue hacia el baño, por otra parte Momo subió las escaleras.

Hinamori Momo, vivía con su padrastro. Un hombre grande y bonachón de bigote tupido, llamado Iba Tetsuzaemon. Quien se había casado con la madre de la chica. Pero, quien en un momento de debilidad carnal los había abandonado por su amante. Desde entonces, ninguno de los dos habían vuelto a saber de ella. El hombre entonces, la adopto como su hija; pero le mantuvo el apellido de su verdadero padre. Un general muerto en combate, a quien Tetsuzaemon respeto grandemente.

Así, que al comienzo de su amistad y en fechas de finales; Ichigo solía dormir en casa de Momo, para repasar más a fondo las lecciones. Bajo la seria mirada de su padre.

Izuru, solía quejarse de cómo solía él protegerla o mejor dicho "sobreprotegerla". Y, cual si fuese cenicienta a media noche debía estar en su casa sin pretexto alguno. Cosa que se volvió peor, luego de que Kira le propusiese matrimonio. El rubio aseguraba que su padre los espiaba siempre. Ichigo solía reírse de sus quejas.

Luego de su sabrosa ingesta, el par abordó el automóvil de Ichigo y fueron rumbo a la Universidad. Ese día los alumnos de ese semestre tendrían el último y más importante de sus exámenes. Una replica oral, frente a tres de los catedráticos más importantes de la facultad.

Unohana Retsu, la especialista en inmunología (1); autora de varios libros e investigaciones, sin contar con que era la primera rectora femenina de la Universidad. A Sousuke Aizen, uno de los mejores nefrólogos (2) del país; quien debido a una penosa circunstancia perdió el puesto que ocupaba la médica, luego de la jubilación del antiguo rector Shigekuni Yamamoto Genryūsai. Quien era el invitado más imponente ese día. El anciano era una notable eminencia en la neurocirugía (3) y uno de los pioneros en la microcirugía en Japón hacia años. Él cual caminaba muy serio por el pasillo, antes de ingresar en la sala del examen; donde rigió cuando menos treinta y cinco años de su vida.

—Shigekuni Yamamoto Genryūsai… -susurro horrorizada- ¡ahora si que termina aquí mi sueño!

Se hinco y abrazó sus piernas con desesperación. Hinamori susurraba algunas cosas en voz baja, Ichigo supuso que serían las lecciones que habían repasado el día de ayer.

—Vamos –la reconforto- no será tan malo –se agacho también- puede que ahora ya no escuche bien –le sonrió- así, que no te preocupes

—¡Kurosaki kun! –se levanto molesta- ¡no juegues con eso!

—Calma… -se defendió y disculpo- no te tenses tanto, o podrías meter la pata en la replica

Miro hacia la puerta blanca, donde los tres médicos se encontraban ya a la espera de los estudiantes. Siendo honesto, el mismo estaba nervioso, contar con la presencia del anciano le generaba una gran preocupación en él. Y al resto de sus compañeros. Quienes sintiéndose desgraciados comenzaron a repasar velozmente algunas lecciones. Su salón de clases apenas contaba con quince estudiantes, así que la espera no debería de ser tan larga para todos.

—Hinamori Momo

Isane salió por la puerta y llamo a la chica, quien respingo en el acto. Y nerviosa camino hacia la asistente de la rectora. Eran esos días en que odiaba ser la primera en la lista. Miro a Ichigo una vez más, e ingreso como si fuese al matadero. Poco a poco los alumnos iban ingresando, pero ninguno salía por la misma. Como lo esperaban, no los dejaban regresar para que el resto no les preguntase nada sobre las pruebas. Se sabía que conforme terminaban pasaban a otra sala, donde eran cuidados por algún médico para que estos no se comunicasen por algún medio con los faltantes de hacer el examen. Y eran liberados cuando el último ingresaba a la replica oral.

Luego de casi seis horas de espera y siendo el último, fue requerida su presencia. Entro y encaró de frente a los galenos. La sala era usada en las necropsias. Llego al centro donde solían reposar los cuerpos de los difuntos. Los tres médicos estaba ubicados en la tercera fila del anfiteatro.

—Kurosaki Ichigo –hablo solemnemente- lamento su larga espera –entrelazó sus dedos- dado el tiempo transcurrido, solo se le hará una pregunta –acarició su baba- ¿esta listo? –el estudiante le afirmo y el longevo tomo aire- ¿cuál es su razón para abandonar Tōdai?

Se recargo en su asiento y espero. Esa indagación no solo asombro a Ichigo, sino a los médicos presentes.

Ichigo temió que Nell, hubiese hablado de más.

Por otra parte los galenos no se esperaban que el anciano fuese capaz de preguntarle algo tan personal, y que no formaba parte del contexto académico.

—Se que lo que le indague de medicina será capaz de responderme –hablo lentamente el viejo- lo único que no comprendo, es la razón por la cual desea irse a Francia, Kurosaki –aclaro su garganta- como futuros colegas debo saber que su decisión es madura y no generará posibles problemas a la larga –silencio- espero me comprenda

Afonía.

—Montpellier, es la Universidad más antigua del mundo –recito- y posee una extensa biblioteca…

—¡No me haga perder mi tiempo, con esas niñerías! –tajo abruptamente- me se de memoria su carta de ingreso –le mostró la hoja- alguien emocionado por un cambio se muestra feliz y ansioso, pero a usted… -suspiro- se le ve triste y abatido

Silencio.

Ichigo bajo su cabeza algunos segundos, sabía que el tiempo le exigía una pronta respuesta de su parte. O, a la larga el anciano lo despacharía sin darle una segunda opción.

—Necesito un cambio drástico en la rutina que se ha vuelto mi vida –miro detenidamente al anciano- estoy cansado de cómo las cosas se han desarrollado –tomo aire- y, se que soy responsable también por eso –rasco su cabeza- quiero aclarar bien, quien quiero ser el día de mañana –exhalo- sin embargo… -había fuerza en sus palabras y una fuerte integridad- ¡no dude ni por un momento, que quiero convertirme en médico para salvar vidas!

Yamamoto le sonrió apaciblemente.

—Gracias por tu respuesta, Kurosaki –se levanto y camino hacia él- será una gran perdida para Tōdai, el no contar con tu presencia el lunes por la mañana –palmo su espalda- ruego porque hayas tomado la mejor decisión para tu persona –comenzó a retirarse- espero que nunca te arrepientas de esto

Unohana y Aizen le dieron alcance al galeno. Sin siquiera felicitarlo por haber pasado su prueba. ¿Pero, realmente valía la pena congratularlo por ello?.

Exhalo hacia la salida.

Debía de regresar a su apartamento y terminar con lo que dejo pendiente. Gran parte de sus pertenencias ya las había enviado a Francia, Senna se encargaría de colocarlas en su nueva vivienda; que ella amablemente le había conseguido. Le mando un mensaje a Momo, indicándolo que había pasado y luego apago sus celular.

El campus estaba casi vacío. La gran mayoría estaría en la fiesta de término de exámenes que había comenzado alrededor del medio día. Sonrió con tristeza, sería la primera que se perdería. Era un buen sitio donde solía pelearse con algunos y ensalsar su fama.

Al llegar al estacionamiento, vio a su padre recargado en su automóvil. Estaba leyendo una revista de modelos. Llevo su mano a su rostro, su progenitor era tan infantil a veces. Cuando estuvo a su lado, se la arrebato de sus manos y la arrojo al suelo molesto.

—¡Ichigo! –lo reprendió- ¡estaba mirando a mayo! –señalo el piso-

—¡Por Dios, papá! –exclamo hastiado- ¡no creo que a mamá le haga mucha gracia que leas esas cosas! –sonrió al recordarla- ¿cómo ha estado ella?

—Bien –se alegro- llamo ayer y me pregunto por ustedes –comentó- me pregunto –se puso serio- ¿si aún continua en pie tu idea? –lo miro- le dije que sí..., y se puso muy triste –se cruzó de brazos- ¿ahora me dirás a que hora sale tu avión?, iré a despedirte con tus hermanas y no aceptaré un no por respuesta –le informo- soy capaz de amárrate y no dejarte ir

Fue un breve momento de alegría para Ichigo.

—Es hoy, a las once de la noche –quito el seguro e ingresaron al auto- me da gusto que me despidan en el aeropuerto, gracias por recoger a Zangetsu –lo encendió- lamento que tuvieras que dejar tus actividades un rato, papá

Expreso cuando pasaban junto al gordo y carismático vigilante; apodado Hachigen.

—Entonces, regálame una comida antes de que te vayas –encendió un cigarro- me la debes desde hace tiempo, hijo

—Solo por favor evita el tema de mi viaje –le comento- ya estoy en Montpellier –miraba el transito- comenzaré las clases en quince días más –el semáforo en rojo lo detuvo- simplemente no hay marcha atrás, en todo esto papá

Isshin término su cigarro y arrojo la colilla a la calle, mientras guardaba silencio. Hablar con él sería una pérdida de tiempo. Y, si su deseo en ese momento era que lo apoyase de esa manera, muy a su pesar lo haría. Una cosa es que sus hijos viviesen cerca de sus Universidades, solían reunirse los fines de semana. Pero, era muy distinto que alguno de ellos se fuese muy lejos.

—Claro, hijo. Será como tu quieras

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La fiesta de ese año corría a manos de la facultad de Educación. Específicamente de Kira Izuru y Kuchiki Rukia, quien gracias al padre de esta les había prestado uno de los tantos terrenos de su propiedad. Para llevar a cabo la fiesta al aire libre. El buen clima lo permitía.

Eran casi las diez de la noche, y la reunión estaba en su máximo punto.

El alcohol rebosaba y no faltaba en lo absoluto, así como la botana y el grupo que había llegado con su música en vivo. De hecho, por varios era catalogada como la mejor fiesta hasta el momento. Y la cual, a la facultad de enfermería el próximo semestre le costaría igualar.

Momo volvió a mandar su quincuagésimo (4) mensaje a Ichigo. El celular la mandaba directo al buzón. De hecho desde que le envió su recado a las cuatro de la tarde no había vuelto a saber de él; y ya estaba bastante preocupada. A esa hora, ya se debía de haberse peleado con cuando menos un par de borrachos.

—¿Aún nada, Momo? –le entrego una cerveza- vamos no te preocupes –intentó tranquilizarla- seguramente esta con su familia festejando –le sonrió- ya sabes como son en su casa

—No, Izuru –le negó con su cabeza- si ese fuera el caso, Kurosaki kun no ignoraría mis mensajes y no tendría apagado su celular –miro la pantalla de su aparato- ¿y si le paso algo? –se puso llorosa- y, yo estoy aquí celebrando

Kira suspiro.

—Si vamos a su apartamento, ¿te tranquilizas? -la abrazo y ella le afirmo- busquemos a alguien que se quede a cargo de la fiesta

—¿No esta Rukia chan?

—Mmm…, se fue hace unas dos horas –miraba a la muchedumbre- dijo que había quedado con alguien

—¿Ukitake dono?

Kira la miro, tomo su mano y se la acarició con ternura. En ese momento, ya todos sabían sobre su relación con uno de los abogados de su padre. Para muchas era como la realización del idílico amor prohibido por la edad, otros más apostaban que al igual que el resto de sus noviazgos este sería fugaz. Sin embargo, dado la alegría sincera y comportamiento mucho más maduro de su parte; algunos sospechaban que finalmente había encontrado al hombre perfecto.

Y en esos días ,su amistad con Ichigo se había vuelto más fría. Desde la llegada de la extranjera.

—Tal vez, no lo se –le dijo- ¡ISHIDA! –le hizo señas- ¡VEN!

Pasando a unas cuantas personas, finalmente llego junto a la pareja.

—¿Qué sucede, Kira?

—¿Te podrías encarar un rato? –le suplico- iremos a ver a Kurosaki

—¿Kurosaki? –se sorprendió- ¿le paso algo?

—No lo se –hablo ella- ignora mis mensajes –lo miro muy preocupada- y temo que le haya pasado algo

Silencio.

Por lo visto, Ichigo no había comentado nada sobre su cambio con nadie. Ni siquiera con su amiga y compañera de estudios. No es que fuera el mejor amigo del chico, pero su padre le había comentado sobre sus planes. Bajo la estricta promesa de no andar contando nada con ninguna persona. Suspiro derrotado.

—No se preocupen –sonrió penoso- vayan, Kira y ¿Kuchiki san?

Izuru le negó con su cabeza.

—Veo –ella le entrego su cerveza- no se preocupen, todo estará bien

—Gracias, Ishida kun

Miro al par alejarse.

—Eres un tonto, Kurosaki –comenzó a beber a grandes tragos la cerveza- espero que sepas lo que haces

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Al final, Rukia se sorprendió y alegro porque su padre le permitiese su relación con Jūshirō Ukitake. Debería de estar alegre por eso, entonces ¿por qué no se sentía así?.

En ese momento estaba en el baño, mirándose frente al espejo el conjunto de lencería que se había comprado; para ese día tan especial, que esperaba compartir con su pareja. Luego de pensarlo detenidamente, había decidido que él sería el primer hombre en su vida.

Se admiraba en esa fina lencería blanca que había comprado en compañía de Tatsuki. La cual había estado sumamente molesta con Rukia, desde que le habían hablado de su relación con Ukitake. Le reprocho duramente su "inmadurez", así lo había dicho. Porque salía con un hombre inclusive mayor que su padre. Su mente memoró la plática de esa tarde.

¿Estás loca mujer? –respingo en el acto- ¡es un vejestorio!

Ese comentario molesto en demasía a Rukia.

¡Basta, Tatsuki! –discutían cuando ingresaron en la tienda de lencería- ¡eres mi amiga, ¿no deberías de mostrarte feliz por mi?! –hablo herida- necesito que me ayudes a elegir algo bonito

Tatsuki miro irritada las prendas, y luego miro hacia la calle, ignorando a Rukia un muy largo rato. La cual se sentía sumamente incómoda por su reacción. Esperaba que cuando menos su amiga la comprendiese y la cotillease divertida por lo que sucedería.

Mira, Rukia –la encaró- no seré una experta en las relaciones –tomo aire- en mi vida solo he tenido un novio –le informo- Ayasegawa –sonrió al pensar en él- es lo mejor que me ha pasado en mi vida –tomo las manos de su amiga- ¿cuántos novios has tenido en tu vida?

Rukia bajo su cabeza y fue incapaz de responderle.

Creo que necesitas estar un tiempo sola y…

Ella le contradijo con el movimiento de su cabeza.

Eso es lo que no quiero –se le formo un nudo en su garganta y quiso llorar- tengo miedo…

Tatsuki abrió sus ojos con sorpresa. Entonces a eso se debían tantas relaciones, en ese tiempo.

Su verdadero temor era la soledad…

Rukia –suspiro hondamente y la abrazó- nunca has estado sola

Cuando mi mamá… -dijo cabizbaja- murió –sollozó- mi papá se concentro tanto en su trabajo que…

Pero, Ichigo siempre estuvo ahí por ti

Susurro suavemente, y Rukia ya no reprimió más sus lágrimas. Estas rodaron rápidamente por sus mejillas.

Ahora, él tiene a alguien

¿Hablas de la extranjera?

Si

Tatsuki sonrió.

¿Estas celosa?

¡NO! –rompió el abrazó- ¡pero ella no es la clase de persona que el necesita a su lado!

¿Quién entonces –se cruzó de brazos- o cómo debe ser ella?

Rukia esbozo una enorme sonrisa, mientras se limpiaba sus ojos.

Alguien que sea amable con él –tomo una tela y jugaba con ella entre sus manos, había dejado de ver a Tatsuki- que aguante sus rabietas, que sepa lo que le gusta y lo que no, que se lleve bien con su familia –su sonrisa se hacía más grande- que lo quiera mucho, y lo valore por -miro su amiga- su gran corazón, que entienda que pese al aspecto de delincuente que tiene es un gran hombre –comentaba feliz- ¿sabes que no le gusta tomar –la imito al cruzarse de brazos ella también- y no tiene tampoco vicios, como el cigarro y las drogas?. Y…

Parece que esa persona eres tú –picoteo con ternura su nariz- Rukia…, te falto decir solo que lo amas

¡Yo no lo amo!

Dio un paso hacia atrás asustada.

Espero que no te des cuenta muy tarde –le susurro-

Al terminar con el recuerdo, sus mejillas estaban completamente rojas.

—Yo, no lo amo… -musito- no lo amo…

Intentó convencerse de sus palabras.

Desde su encuentro en la oficina de su padre, ya no solía visitarlo en su apartamento como antes. En días pasados, solía llegar con una caja de pizza, un par de cervezas y películas de bajo presupuesto para quejarse de ellas mientras las miraban. Realmente extrañaba esas fechas, cuando solían ir al cine los días que estaba soltera y ella no tenía pareja; para pagar solo la mitad el día de los enamorados. Mientras engañaban al boletero. O cenar comida chatarra en el auto de él o de ella, de las noches de karaoke, del boliche, del billar, de…

Se entristeció al ver, cuantas cosas habían cambiado en tan poco. Cuando su padre le hizo comprender que ella solo era su amiga, y nadie en su vida. Entendió que debía darle su espacio. Y si él podía ser feliz junto a la extranjera, entonces ella debía de apartarse como cuando Ichigo lo hacía cada vez que comenzaba un nuevo noviazgo.

—Quisiera que eso días volvieran…

Tomo aire y se despabiló de esos pensamientos.

Cuando ingreso a la alcoba las luces estaban apagadas, pero pudo percibir perfectamente la silueta de Ukitake; el cual se encontraba recostado sobre su gran cama. Miro como abrió sus brazos e invitaba a Rukia a acercársele. Ella estaba sumamente nerviosa, por lo que sucedería entre ellos en cuestión de minutos.

—Te ves hermosa…

Le susurro en su oído. Rukia estaba sobre él, colocada a gatas. Pronto, él comenzó a besar delicadamente su cuello, lo que provoco que pequeños quejidos se escapasen de sus labios; y para mantenerse en esa postura coloco sus manos sobre el pecho desnudo de su pronto amante. Jūshirō le retiro la pequeña capa de la lencería, mientras besaba sus hombros en el proceso.

Incómodo por la postura, la tomo por la cintura y la coloco bajo él. Continúo mimando su cuello con sus besos, sus oídos con tiernas palabras y sus hombros con delicadas caricias. Hasta que finalmente, la escucho gemir sonoramente llena de placer.

La miro y le sonrió en la oscuridad, ella le mostraba toda su inocencia y fragilidad. La beso y Rukia le correspondió gustosa. Ukitake realmente estaba enamorado de ella, y si se lo permitía pensaba en pedirle que fuese su mujer al término de su primer encuentro.

Pronto el celular de Rukia comenzó a sonar. Primero los mensaje, y luego fueron las llamadas. Cuando estas se volvieron insistentes, ella alejo a Ukitake un poco, tanteo en el buró y tomo su aparato. Debía de estar pasando algo, de otra manera esa persona no insistiría tanto. Antes de que pudiese contestar, la llamada finalizo. Suspiro molesta por la interrupción.

Él se había levantado de la cama, y encendió la luz. Rukia volteó hacia él, pero rápidamente desvió su vista. Ukitake solamente usaba un boxer. Él mismo río ante la inocencia de Rukia, y en ese momento comprendió; que ella nunca antes había estado con otro hombre en esa circunstancia. Desde sus primeras caricias no tan inocentes, siempre había percibido la tensión del cuerpo de ella.

Algo la incomodaba, o mejor dicho alguien…

—Es Momo y Kira –se extraño- ¿será algo de la fiesta? –se pregunto- más les vale que valga la pena la interrupción

Finalmente otra llamada entro en su celular, y pronta contesto.

—¿Sucede algo, Kira?

—Te paso a Momo –le entrego su celular a su prometida-

—¿Rukia chan?..., !Kurosaki kun…, Kurosaki kun!…

A través del aparato, percibió Rukia claramente su llanto. Su corazón comenzó a latirle con rapidez. ¿Le habría pasado algo, a su mejor amigo?

—¡MOMO!- se sentó al borde de la cama- ¡tranquilízate, por favor! –le pidió- ¡me estás asustando mucho! –tomo con fuerza su celular- ¡¿Ichigo esta bien, le paso algo, dónde esta?! –se desesperaba- ¡¿MOMO?!

Escucho como Kira le quitaba el aparto y procedía a hablarle.

—No lo sabemos, por eso te hemos llamado

—¿No comprendo? –se impacientó- ¡¿dime?!

—Estamos en su apartamento, nos abrieron la puerta y…

—¿Y?... –se levantó y camino apresurada por la habitación- ¡¿Y?! –reitero- ¡POR DIOS, YA DIME!

—El apartamento esta vació, solo el celular de Kurosaki esta en el medio de la sala –exhalo- su vecina, acaba de decirnos que saco sus muebles desde hace varios días, y no sabe a donde se ha ido

Izuru escucho un golpe llano, y la llamada se había cortado.

Rukia, había dejado caer su celular y temblaba. Ukitake asustado se le acerco y la tomo de sus hombros.

—¿Rukia?

—¡Ichigo…, ha desaparecido! –lo miro angustiada- ¡no me dijo nada! –se exasperaba- ¡si se iba a cambiar de apartamento, o!… -se derrumbo en el suelo, Ukitake evito que su caída fuera dolorosa- ¡ya no me dice nada! –sujeto su rostro entre sus manos- ¡lo quiero…, quiero que vuelva lo que teníamos…, esos días…, yo… -lo miro- yo!…

La mirada de Jūshirō se conmovió.

—¿Qué sientes? –toco su corazón- ¿aquí? –silencio- ¿Rukia? –afonía- ¿te duele que no sepas donde esta…, lo que has perdido…, el que ya no te hable como antes?

Aguardo paciente su respuesta.

—Yo…, -repitió- yo…

—Dilo, Rukia –acarició su mejilla- no es tan difícil como piensas –le sonrió- solo dilo…

—¡YO LO AMO!

Se sorprendió a sí misma, por lo que acababa de expresar. Miro a Ukitake, mientras miraba como le afirmaba suavemente con su cabeza por sus palabras.

—Finalmente te has dado cuenta –se entristeció, acababa de perderla para siempre- pero, te has tardado mucho Rukia –mimo su cabello- y tal vez ya sea muy tarde

—¿Por qué? –enterró sus uñas en sus antebrazos- ¿por qué?

—Búscalo, y dile que lo amas

La vio como se vistió con tanta rapidez, mientras la miro marcharse de su casa por última vez. Tomo su teléfono y le llamo a Yoruichi.

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—¿Dime galán? –le respondió la mujer-

—Por fin se dio cuenta –suspiro derrotado- perdí contra un niño, ¿puedes creerlo?

Ella rió tras su aparato.

—Algún día debía pasar, pero –miro a Isshin- el avión de Ichigo salió hace media hora

—Nos vemos luego, Yoruichi –corto Ukitake la llamada-

En ese momento el celular de Isshin comenzó a sonar, miro el nombre de la persona que le llamaba.

—Es Rukia chan –le dijo y lo apago-

—¡Papá! –recrimino- ¡contéstale y dile donde esta Ichi ni!

—No, Karin –exhalo- le prometía a Byakuya que no la ayudaríamos. Además, Rukia chan debe encontralo por sí misma -sonrió alegremente- ahora le toca a ella el ir a su lado, como su mejor amiga

Las mellizas apagaron sus celulares.

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Irritada ante la falta de respuesta de la familia Kurosaki, comenzó a llorar amargamente. ¿Quién más podría saber dónde estaba?. Si Momo no tenía idea…

—La doctora Unohana...

Subió a su automóvil.

—Somos los mejores amigos… -repitió y refuto- no…, siempre hemos sido más que amigos… -sonrió llena de dicha- te amo, Ichigo –encendió su auto- voy a encontrarte y de lo diré de frente


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Capitulo V

"Eras tú"

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Notas de la autora:

+ Nanao esta divorciada de Stark, su hija es Lilinet. (O.K. otra pareja que me gusta)

+ Kūkaku, tiene ambos brazos.

+ Falta un capitulo más, y el epilogo. Nunca consideré demasiado largo este proyecto, no quiero retraseme en los otros. Espero publicarlo al mismo tiempo que actualice "Tan cerca del paraíso"


Glosario:

+ (1) Inmunología, a ciencia trata, entre otras cosas, el funcionamiento fisiológico del sistema inmunitario tanto en estadíos de salud como de enfermedad; las alteraciones en las funciones del sistema inmunitario en los desórdenes inmunológicos

+(2) Nefrología, es la especialidad médica rama de la medicina interna que se ocupa del estudio de la estructura y la función renal, tanto en la salud como en la enfermedad, incluyendo la prevención y tratamiento de las enfermedades renales

+ (3) Neurocirugía, es la especialidad médica que se encarga del manejo quirúrgico y no quirúrgico de determinadas patologías del sistema nervioso central, periférico y vegetativo.

+ (4) Quincuagésimo, número 50


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Nos vemos

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