Bleach no me pertenece. Propiedad de Kubo Tite, historia original escrita por mí.
UNIVERSO ALTERNO
Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.
Introspección: Enamorarse es fácil. Más aún, si tienes un paño a quien llorarle cada vez que te parten el corazón. Pero, estar a su lado tanto tiempo sin saber lo que esa persona siente por ti… Puede ser lo único que necesites ver en realidad… Antes de perder lo verdaderamente valioso… Y decidirte por actuar...
Sumary: ¿Cuántas veces miramos desde afuera, a esa persona?. Sin poder decirle, cuanto la queremos…
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Y todo el tiempo…
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Por Ireth I. Nainieum
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Capitulo IV
"Eras tú"
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"Esperar duele. Olvidar duele.
Pero, el peor de los sufrimientos es no saber que decisión tomar"
-Anónimo-
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Dio un par de vueltas más desesperada por las calles de la ciudad. Exhalo con pesadez. La doctora Unohana se encontraba de viaje, la casera le dijo que no regresaría hasta el comienzo del nuevo ciclo escolar. Frustrada golpeó el volante de su automóvil, cuando la luz verde del semáforo y un pitido del vehiculo detrás de ella la alertaron de que debía continuar. Decidió aparcar y pensar detenidamente lo que debería de hacer.
Busco entre su bolso su celular. Paso cada uno de los contactos registrados con desesperación, al terminar su lista no encontro un solo nombre en quien Ichigo confiase tanto como ella. Si Momo no tenía idea alguna de su paradero, seguramente el resto también lo desconocería. Recargo su cabeza en el respaldo del asiento de su automóvil y cerró sus ojos.
—Es increíble pensar que tarde tanto en darme cuenta de a quien amo realmente –sonrió con amargura- y justo ahora que no te encuentro entendí cuan importante eres realmente en mi vida Ichigo…
Con melancolía por sus palabras, fue al menú de su aparato. Hacia la galería de fotografías. Comenzó a pasarlas una a una, se asombro realmente al notar que aquellas que estaban almacenadas por años en su celular eran aquellas donde ambos estaban juntos.
—¿Por qué no me di cuenta antes –se dijo- ahora que lo pienso –exhalo pesadamente- tu, sentirás lo mismo por mí?
La imagen que contemplaba en ese momento era una de su fiesta de graduación del instituto, habían decidido esa ocasión que sería un concurso de parejas. Y al no tener ninguno de ellos a nadie en ese momento, decidieron ir junto al evento. Sonrió al recordar el como acordaron llevar el disfraz.
—¿Seguro que no nos confundirán con esto? –no estaba muy convencida- da la idea de que vamos o venimos de un funeral –arqueó una de sus cejas- no quiero que nadie me presente sus condolencias por andar caminando con esto
Ichigo se la quito de las manos, y la alzó para contemplarla con mejor claridad en la sala de la casa de Rukia.
—Pues, es mejor que tu sugerencia –aclaro- esto si es algo decente con que caminar en la calle
—¡¿QUÉ TIENE DE MALO EL DISFRAZ DE CHAPPY QUE TE CONSEGUÍ?!
Le arrojo Rukia la cabeza de la botarga, que obtuvo con la ayuda de Yoruichi. Eso hizo que la vestimenta que él sostenía cayese al suelo.
—¡DEMONIOS RUKIA –vocifero con poca paciencia- SEREMOS EL HAZMERREÍR- señalo la cabeza en el piso- TENGO ORGULLO!
Ella rodó sus ojos.
—¿Y, según tú de que iremos disfrazados? –se cruzo de brazos- ¡señor me da pena usar un disfraz donde nadie va saber quien eres, o mejor dicho –recalco- a muchas personas que jamás en tu vida volverás a ver!
—De shinigamis…
El recuerdo finalizo, cuando sintió las lágrimas resbalar por sus mejillas. Las cuales cayeron a la pantalla de su celular, llevo una de sus manos a su rostro.
—Finalmente te has dado cuenta. Pero, te has tardado mucho Rukia y tal vez ya sea muy tarde…
Las palabras de Ukitake resonaron en su mente.
—¿Qué eres de él?
La voz pesada de su padre le hablo también en su cabeza.
—Amigos…
Musito en voz baja. Encendió su automóvil y fue hacia su casa.
Su padre debía de saber algo sobre Isshin, a final de cuentas ambos eran buenos amigos. No aparco su transporte, inclusive lo dejo encendido en la entrada de la mansión. Y corriendo un mozo se aproximo para llevarlo hacia el estacionamiento de la propiedad. Pasaban de las dos de la madrugada, su progenitor debería de estar en su estudio como ya era costumbre.
Abrió sin esperar ser invitada.
—¡Por favor, ¿necesito saber donde esta Ichigo?!
Suplico suavemente al momento de entrar y cerrar la puerta tras de sí. Byakuya dejo sus documentos y la miro de forma seria, se puso de pie y camino hacia su hija.
—¿Qué harás cuando sepas donde esta?
Inquirió pacientemente.
—¡IR A DONDE ESTA, Y!...
—¡Por favor, Rukia –la interrumpió- la vida no es una de tus películas romántica que ves –externo juicioso- esta no consiste en ir y tomar un avión, gritarle a los cuatro vientos lo que sientes!
—¡HARÉ QUE PASE EN LA MÍA –vocifero- AUNQUE SEA UNA ESTUPIDEZ TENGO QUE HACERLO Y!...
—¡¿Y?!...
—Decirle que lo amo –exclamo decidida-
—¿Qué es el amor, Rukia?
Ella se sorprendió por el tipo de cuestionamiento que su padre le hacia. No se espero que le indagase algo de esa índole, en ese momento y en de esa forma.
—¡Es estar junto a esa persona que te hace sentir especial!
—¿Acaso tus amigos no hacen eso –la miro seriamente- no lo hago yo también –silencio- o todas las personas con las que te relacionas?
—¡NO! –exclamo enfadada- ¡PAPÁ, NO JUEGUES CON MIS PALABRAS!
Byakuya se acerco hacia ella.
—El amor es una cosa tan maravillosa para cada ser amado –exhalo-. Cuando no eres correspondido te lastima –acarició su pómulo- y cuando lo tienes en ocasiones no lo aprovechas –la abrazó-. En realidad la palabra amor es muy fuerte, pero es hermosa –afonía-. Es sufrir al lado de esa persona, en cada momento de la vida –susurro- es saber que esa persona es incondicional, a cada defecto y virtud que tenemos… -silencio- son esas sensaciones mágicas que pueden cambiar nuestro mundo –le sonrió con dulzura- es, saber que pese a la distancia esa persona nos estará esperando siempre –alzó su mejilla e hizo que la mirase- es algo que nace aquí –toco el pecho de Rukia, por sobre su corazón- y se expresa aquí –toco sus labios- ¿quieres que te diga la razón por la cual nunca te diste cuenta hasta hoy? –ella le afirmo con su cabeza- porque, Kurosaki es un hombre cobarde –espetó fríamente- tuvo tanto miedo de que lo rechazases que prefiero ser siempre tu mejor amigo, a dar el siguiente paso
Rukia abrió sus ojos con sorpresa y se aferró desesperada a los brazos de su padre.
—¡¿Entonces el también me ama –le temblaban sus labios- cierto, papá?!
—No lo se –le susurro- se que te quiere –lo dijo sin dudar- pero, jamás nadie escucho esas dos palabras que quieres oír…
Ella descorazonada bajo su rostro y nuevamente comenzó a llorar. Se sentó en el sillón más cercano a ella, en todo momento Byakuya la estuvo consolando; y eso le partía el corazón. La última vez que la vio tan frágil e indefensa, fue durante el funeral de su madre. Sin embargo, esa ocasión el hombre que la consoló no había sido él; sino su mejor amigo…
—Yo lo amo, papá –susurro-
—Lo se –exhalo pesadamente- eres tan distinta a él…, nunca has temido a lo desconocido has aprendido de cada relación amorosa que has tenido… -le sonrió- has tenido el valor de expresar abiertamente tus emociones conmigo –le informo- desearía que Kurosaki hubiese tenido al menos un poco de tu valentía y coraje –se levanto y caminaba hacia la puerta de su estudio- él se encuentra en Francia, en la Universidad de en Montpellier e iniciará clases dentro de dos semanas –silencio- pero…, -tomo la perilla de la puerta- esas palabras deben ser dichas por él, no por tí Rukia...
Salió y dejo sola a su hija, quien una vez más comenzó a sollozar. Debía dejarla, con sus pensamientos la decisión sería tomada por ella y por nadie más.
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Un par de viejos conocidos se encuentran en un bar, bebiendo algunas copas. Manteniéndose ambos en un total hermetismo, no sabiendo bien quien deba ser el primero en romper el silencio. El ruido a su alrededor hasta cierto punto hostiga a los hombres, los cuales no han dicho absolutamente ninguna palabra el uno al otro la hora que llevan reunidos.
—Kurosaki…
El abogado fue el primero en decidirse por hablar esa noche.
—¿Qué pasa Byakuya, desde cuando volvimos a tratarnos tan fríamente? –exclamo dolido- no hay necesidad de tanta formalidad, ¿no te parece?
Byakuya, exhalo profundamente mientras llevaba su mano izquierda a su cara y sobaba su sien en el proceso.
—Me cuesta cree que por primera vez escuchases mis palabras
—Pensé que eso querías –dijo al cabo de un tiempo, mientras el litigante carraspeaba molesto - ¿no me pediste acaso que no le contestase ninguna llamada a tu hija sobre mi hijo? –acotó fríamente- ¿miento acaso, Byakuya?
—Isshin, ¿cuándo volverá tu hijo?
Mutismo.
—No lo se –expreso sinceramente- ni siquiera estoy seguro si lo hará algún día –coloco su copa en la mesa- y yo me iré en un par de días más -Byakuya lo miro con sorpresa.- Seré el nuevo Director de Birmingham (1) –le informo- me lo han estado pidiendo por años –suspiro- y ahora que Masaki trabajara para el Museo Británico (2) es una gran oportunidad para que nuestra familia no este tan dispersa por el mundo –sonrió vagamente- Yuzu y Karin han aceptado perder un semestre en la Universidad, con tal de venir conmigo –lo miro- ¿qué opinas?
—¿Qué puedo decirte? –expreso sin más- creo entonces que este es el adiós, Kurosaki Isshin
Se puso de pie el litigante, se bebió de un solo trago el resto de su bebida y se miraron fijamente por algunos segundo más. Antes de romper el contacto visual.
—¿Sabes? –detuvo la marcha del abogado el médico- creí que Rukia chan iría a Francia en el primer avión
—¿Y que razón tenía para hacer eso –ladeo su cabeza- Isshin?
Este hombre se puso de pie consternado por sus palabras tan frías, temiendo que él fuese el responsable de que Rukia se mantuviese en el país. De una zancada le cerró el paso al abogado y lo sujeto fuertemente del cuello de su blanca camisa; de inmediato un par de meseros y el gerente se acercaron para detener lo que consideraban que sería una disputa.
—¿Por qué –enfatizó con sorna las palabras del abogado- por qué? –repitió irritado- ¡porque mi hijo se ha estado sintiendo como un maldito imbécil estos años –expreso amargamente y en voz baja- por estar enamorado de tu hija! –espetó- ¡¿dime, si acaso Ichigo no merece algo de felicidad?!
El gerente del bar los separo amablemente. Byakuya simplemente se ajusto su ropa.
—¡No me pidas que sienta lástima por el estúpido de tu hijo –protestó el litigante- el único culpable de su desdicha es él mismo –silencio- su soso temor por decirle sus sentimientos a Rukia lo orillo a esta locura –acotó fríamente y sin tapujo alguno- y ahora que finalmente mi hija se ha dado cuenta de lo que siente por él! –exclamo lleno de resentimiento- ¿tienes idea de lo que ella sufre ahora? –mutismo- ¡esas dos palabras, no las tiene que decir ella –lo señalo con su índice.- Sino, él. Y lo sabes tan bien como yo!
El abogado le dio la espalda a Isshin.
—Byakuya…
Le susurro Isshin y detuvo su marcha.
—¡Mi hija pudo ser una tonta despistada –exhalo pesadamente y aún no lo miraba- el estar tanto tiempo a su lado, no le hizo comprender su verdadero sentir hacia él –silencio- tu hijo es un maldito cobarde quejumbroso –apretaba sus puños con fuerza- solo hacia que el resto sintiera lástima por él! –le informo.- Cuando se quiere a alguien –tomo aire- se lo decimos… -empezó a caminar- ¿no es cierto, Kurosaki Isshin?
—Lo es –respondió a la nada- lo es...
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En los meses subsecuentes pasaron más de una cosa en Japón. La familia Kurosaki se mudo a Inglaterra, principalmente para estar más cerca los uno de los otros; como regalo de despedida le entregaron el celular que Ichigo dejo. El cual tomo con agradecimiento. Fue durante una sencilla cena de despedida entre las dos familias, los dos hombres estuvieron algo serios. Con varios abrazos y palabras les dijo adió. Quizás para siempre. Ella en ningún momento hizo alguna indagación sobre Ichigo, ante lo cual nadie presente comento de igual forma.
Rukia, caminaba por una de las calles más concurridas en Tokio. Con un bonito vestido color añil, mientras miraba distraídamente los escaparates de marca son sus mercancías expuestas. Al final, no tomo el primer avión para ir a Francia con Ichigo.
Simplemente eligió quedarse en Japón.
Varios allegados la instigaban sobre la razón por la cual su mejor amigo se había ido sin decirle a nadie, a lo cual sencillamente ella se limitaba a darles una sonrisa penosa. Comenzó inclusive a rehuir cualquier conversación donde Ichigo fuese parte de esta. Al grado de que varias de sus viejas amistades se habían enfriado, dejándose de hablar en el proceso.
Mientras andaba por una de estas callejuelas, se topo de frente con Ishida.
—¡Hey, cuanto tiempo! –le saludo alegre- es raro que estés en el distrito comercial –lo saludo ella-
—No es para tanto, Kuchiki san –se ajusto sus anteojos- pronto será el cumpleaños de mi padre, y quiero darle algo distinto esta vez –se justifico- eso es todo –exhalo- si, no tienes nada que hacer –la miro seriamente- ¿me ayudarías a elegirle algo?
Ella sonrió con júbilo ante tal petición.
—¿En qué habías pensado?
Hablo ella al momento de entrar en una de las tiendas más grandes del distrito.
—En una corbata –dijo sin más- o tal vez una cartera
Rukia se rió disimuladamente.
—Tenías que ser hombre, al fin y al cabo nunca saben que obsequiar –dijo a modo de juego- veamos… -dudo hacia donde continuar- a tu padre le gusta el golf, ¿cierto?
—Si –caminaron- ¿por cierto como vas con tu tesis?
Ishida apenado por la situación cambió el tema.
—De maravilla –se jacto ella de su buen adelanto académico- hoy me he dado un tiempo para despejarme y relajarme, que buena falta me hace –le informo- la semana entrante debo presentar mi avance a mi sinodal –llegaron al área requerida dentro de la tienda- en cuanto este aprobada, faltará poco para que sea toda una Licenciada –expreso con orgullo-
—¿Y qué harás luego?
—Comenzaré a trabajar
Rukia tomo unos guantes de golf, para luego entregárselos.
—Perdona que te pregunte –su rostro se torno serio al momento de tomar los guantes- ¿qué hay de Kurosaki?
Silencio.
Ella sencillamente se dio la vuelta y comenzó a retirarse, al considerar que su labor había concluido.
—¡Kuchiki!...
La llamo con fuerza, al ver como esta se alejaba lentamente. Evitando el darle una respuesta.
—Si te pidiese tu opinión –volteó hacia él lentamente- estoy segura que me dirías que son una estúpida por no ir a Francia, y decirle lo que siento por él –expreso con pesar- ¿cierto, Ishida? –sonrió melancólicamente- no serías ni el primero ni el último que me dice eso –sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas- Tatsuki realmente esta molesta conmigo y no me habla…
—En realidad –la interrumpió- pensé que realmente harías eso que acabas de decirme
Afonía.
—Puede que yo sea una tonta, todo este tiempo por no haber percibido sus sentimientos hacia mí –expreso con amargura- pero… -medito- sigo pensando, ¿por qué él no me dijo nada? –tenía un nudo en su garganta- tan difícil le es decir esas palabras
—Kuchiki...
Ishida la llamo con tristeza y se acerco a ella.
—En verdad no sabes como deseo que el final de mi historia sea como cualquier película americana –recargo su frente en el pecho de él- no tienes idea de cuanto me cuesta contenerme de ir al aeropuerto y tomar el primer avión a Francia, y gritar a los cuatro vientos cuanto lo quiero –silencio- de llamarlo… -exhalo pesadamente- todos los días cargo mi pasaporte –sonrió tontamente- que absurdo. ¿No?
Uryū se mantuvo quieto, no considerando prudente el mostrarle algún afecto que pudiese malinterpretarse.
—Tú quieres, que él tenga el valor de admitir que te ama
—Si –dijo ella suavemente-
—Tal vez tengas que esperar
—¡Esperaré… -comentó esperanzada- el tiempo que sea necesario –lo miro- aunque me lleve toda la vida, esperaré –reitero- por escuchar esas palabras, que necesito oír! –comenzó a llorar- ¡¿volverá, cierto –se aferró desesperada a él- cierto…, cierto?!
—Lo hará, lo hará…
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Los meses venideros pasaron con demasiada rapidez para el estudiante a médico. Su adaptación a Montpellier, no había resultado tumultuosa como se lo imagino en un principio. A su llegadaza a Francia, fue recibido por Senna, el verla en persona le agrado bastante; era exactamente como se la había imaginado en cuanto a su carácter. Llena de energía y nunca se cansaba de hablar, decir, pedir u ordenar.
Senna era la copropietaria de una Boutique, casi en el centro de la ciudad. El trayecto hacia el hogar que ella le había conseguido fue largo y tedioso. Demasiado tráfico y ruido, juzgo el prospecto a médico.
Pero siendo honestos, Senna había encontrado el mejor lugar para él. El inmueble se encontraba a tan solo veinte minutos de la Universidad. Fue una verdadera extrañeza, le había comentado su amiga francesa sobre la asombrosa suerte que había tenido ella al encontrar ese lugar. Un contacto de bienes y raíces la había llamado, antes de que hiciese el depósito en el antiguo apartamento donde se iba a quedar originalmente. El cual estaba a las afueras de la ciudad, y de la mitad del tamaño en el cual residiría actualmente. Dudo la fémina por tan buena ganga, pero el asesor le aseguro que no tenía problema alguno. Solo que la dueña del edificio, deseaba que este fuese ocupado rápidamente.
Luego de que Senna lo revisara minuciosamente y comprobara que efectivamente era una ganga el departamento, pago el depósito requerido. Y al cabo de unos cuantos días más, llegaron las cosas personales de Ichigo. Ella le recomendó que los muebles los comprase en Francia, habían muy buenas tiendas de segunda mano de donde elegir el resto.
Ichigo regresó esel viernes, muy cerca de las nueve de la noche. Entro al edificio con su bicicleta, camino derecho hacia el área de buzones; en busca de la carta que su madre solía enviarle semanalmente.
Su apartamento se encontraba en el último y tercer piso.
—¿Tan pronto? –dijo tomando sus propia correspondencia- supongo que al igual que el resto del tiempo que llevas viviendo aquí, no saldrás –lo miro de reojo- la vida se te va, y tu aquí te enclaustras como monja
Se giro y se cruzó de brazos su vecina del primer piso. Una mujer que físicamente le recordaba mucho a Nanao, con la gran diferencia de que esta tenía una lengua sórdida y mordaz. Trabajaba como interprete en el consulado japonés.
—Tú lo has dicho –le sonrió- repasaré mis lecciones –suspiro y se acomodo su mochila- no quiero sorpresas en los exámenes
—Eres un niño tonto –replico ella-
Cerró de un golpe la puerta de su buzón y se marcho hacia su apartamento.
—Creo que tienes razón, Lisa
Miro las escaleras y suspiro profundamente. Guardo la carta de su madre en el bolsillo de su pantalón. Y subió muy lentamente las escaleras con su bicicleta a cuestas. Cuando llego a su piso, encontró a su vecino parado tras la puerta de su hogar. Seguramente su había peleado una vez más con su novia, y esta lo había arrojado fuera de la vivienda que compartían.
Ahora que lo meditaba, prácticamente todos los inquilinos que residían en ese edificio eran japoneses.
—¡Ichigo! –le sonrió extrañamente- ¿nuevamente sin planes? –fingió asombro- con ese apartamento deberías ser capaz de traer a un par de chicas lindas
—¡CÁLLATE, HIRAKO! –se sonrojo- ¡para que quisiera traer un par de mujeres…, mujeres…
Buscaba una forma elegante de referirse al tipo de féminas que el blondo había comentado realmente.
—Zorras, perras, pirujas, prostitutas –enumeraba con sus dedos- o, si lo prefieres educadamente –tomo aire- mujeres de la vida galante
—¡Dios! –renegó de su suerte- ¿por qué rayos tengo a una pareja loca como vecinos?
—No impreques tanto, Ichigo –comenzó a bajar las escaleras- salgamos
—Tengo planes –quiso contradecir-
Shinji soltó una carcajada sonora y altanera al respecto.
—Se que pasar la noche junto a tus libros es toda una aventura –ironizó- pero, por una noche cambia tu costumbre
—¿Cuando te dejará entrar Hiyori?
—Tal vez mañana –dijo como si nada- con algo de suerte cuando se le pase el coraje -movió sus hombros- quien entiende a las mujeres
Ichigo guardo su bicicleta, y también dejo la carta de su madre. Bajo en compañía de Hirako Shinji. Quien a su sorpresa, resulto ser uno de los mejores fotógrafos de una popular revista de moda francesa. Y su novia neurótica, una de las diseñadoras de la misma.
Tomaron el automóvil del rubio, y fueron en hacia uno de los tantos L'auberge (3) aledaños. Tras un buen tiempo y varias cervezas, Ichigo esbozo una jovial sonrisa.
—¿Qué te causa tanta gracia, Ichigo?
—Nada –tomo un poco más de su bebida- es solo que me pregunto, ¿como es que terminaste con alguien como Hiyori? –suspiro- tan diferente a ti
—¿Eso es todo? –dijo comiendo un par de patatas- simplemente, le dije un día que me gustaba su forma de ser y el resto es historia
—¿Te gusta el hecho de que te golpee todo el tiempo –indago perplejo Ichigo- eres masoquista o algo por el estilo?
—No –lo miro fijamente- aunque no lo parezca, tiene su lado lindo -aclaro su garganta- algunas veces –susurro- hasta cierto punto se que es la mujer perfecta para mí
—¿Por qué?
Externo y de inmediato miro hacia la ventana, mientras miraba pasar los automóviles por la autopista. Hirako dejo su comida y lo observo, desde que lo conocía sentía que algo debió de haberle sucedido emocionalmente. Se comportaba de una forma renuente en ciertas conversaciones.
—Porque, a pesar de todo la amo -Ichigo lo miro- ¿por qué esa cara de sorprendido? –se rió de la cara estúpida que tomo el estudiante- tan difícil te es de entender en esa cabeza hueca que te cargas para todos lados –lo golpeo con su lata- es gruñona, irritante, mal hablada, pésima cocinera, altanera –le comentaba no sus buenos atributos- sin embargo…, -sonrió enamorado- se que no podría vivir sin ella –silencio- ¿cómo es la mujer que te rompió el corazón?
Ichigo se irguió por completo en su silla, al tiempo que extrañamente se sonrojaba.
—¡No…, no…, se de que me estas hablando –balbuceo y exclamo con rápidez- no hay nadie así! –evito mirarlo-
—¿Entonces por qué estas, aquí en Francia? –lo señalo con su tenedor- ¡y no me vengas con esa mierda de súper Universidad y esas pendejadas tuyas!
Mutismo.
El rubio chisto con molestia cuando el silencio se extendió largamente en la mesa.
—Te diré algo, Ichigo. ¡Mírame! –le ordeno cuando golpeó la mesa con su mano libre- ¡no importa donde este esa persona a quien se ama –tenía toda la atención de Ichigo- la distancia no nos hace olvidar ese sentimiento!
Sus palabras le resultaron tan certeras. Siempre en sus días llenos de actividad entre la escuela y su empleo de medio tiempo que había tomado, Rukia jamás llegaba a su mente. Sin embargo, en la soledad de su apartamento las memorias de ella se intensificaban fuertemente; produciéndole largas y constantes noches de insomnio. Y en más de una ocasión, estuvo tentado a llamarla.
—¿No tienes nada que decir? -indago el blondo-
Silencio.
Vocifero en voz baja el rubio.
—Eres un caso perdido –exhalo Hirako- pero, tú sabrñas –miro el techo- la vida que estas echando a perder es la tuya y…, la de ella –esto último lo pensó-
Conversaron sobre otros temas, varias horas más. Ya en la madrugada del sábado, abandonaron el establecimiento. El regreso al departamento fue silencioso. De igual forma aparco su diminuto vehiculo. Llegaron a sus respectivas puertas. Agradecido, Shinji constato que finalmente podía entrar a su apartamento.
—Ichigo –le hablo antes de entrar- solo espero que esa mujer que te rechazo, lo haya hecho porque realmente no te quería de esa forma –acoto- de otra manera, estoy seguro que debe de sentirse muy triste porque te fuiste
Entro y lo dejo solo. El estudiante, ingreso a su propio hogar.
—Aunque este lejos de ti, Rukia… Aún puedo sentirte junto a mí… ¿Acaso no hay manera de que te olvide?
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Camino lentamente hacia la ventana principal de la sala, admirando la ciudad y como esta se había transformado en todo ese tiempo. Una sonrisa melancólica se dibujo en sus labios, al estar seguro de cuanto deberían de haber cambiado las cosas durante su larga ausencia.
Sus muebles sin desempacar apropiadamente estaban regados por todo el departamento, el jefe de ayudantes de la mudanza tuvo problemas en acercársele; para la firma que daba por concluida con su labor. En solo cuestión de minutos se quedo completamente solo, en la pronta oscuridad que se avecinaba.
Su celular comenzó a sonar con insistencia, reconoció perfectamente el número y contesto sin muchos ánimos.
—¿Qué pasa, Yoruichi san? –se recargo en el marco de la ventana- ¿a qué debo la llamada de la dueña del edificio?
—Solo quería saber si tu nuevo apartamento cumple con tus exigentes expectativas
—Ah… -expreso lacónicamente- es bastante grande, sería mi única queja –volteó hacia atrás- tendré mucho espacio vacío
—Es una unidad habitacional familiar –indico la mujer- pero, al tratarse del hijo de un viejo y querido amigo no pude negar a vendértelo a un accesible precio
Ichigo sonrió.
—Gracias, Yoruichi san –silencio- te veré luego
Colgó.
Por segunda vez en escasos minutos su celular sonó, sin embargo esta ocasión se trataba de su padre. Con fastidio y sabiendo bien a que debía su llamada, no tuvo más opción que contestar luego de varios minutos de insistencia.
—¿Qué pasa, papá?
Afonía.
—¿Ya te has terminado de instalar?
—Estoy en eso –camino entre las sombras- el departamento que Yoruichi san me vendió es realmente bueno –se sentó en un sillón- me costo un poco reconocer la ciudad –suspiro- ha cambiado mucho todo por aquí
—La vida continuo, hijo
—Lo se
Mutismo.
—¿Cuándo comenzarás a trabajar?
—El próximo lunes –bostezó- el Doctor Gabriel Symonds me asesorará personalmente
—¿Symonds?..., me sorprende que lo haga él –suspiro- por mérito propio lograste una plaza en el Tokyo British Clinic (4) –exclamo con orgullo- te sobran cuatro días, tiempo suficiente para resolver tus pendientes
—¿Pendientes? –repitió Ichigo-
—Busca a tus amigos… -un breve silencio- a Rukia chan…
—Tengo que colgar papá
—¡Espera, hijo!
—Te llamaré luego
Finalizo la conversación con su padre. Se recargo en el respaldo del sillón y cerró sus ojos.
En ocasiones se preguntaba si lo suyo con Rukia, no era más que un encaprichamiento absurdo. Durante su estancia en Francia, salió con más de una mujer; sin embargo, ninguna de esas relaciones trascendió demasiado. A excepción de la que mantuvo Chloé, los últimos dos años. Antes de decidirse a volver a Japón, y concluir de manera definitiva con la francesa.
—¿Qué habrá sido de tu vida, Rukia?
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Tres días le tomo la instalación completa en su nuevo hogar, incluyendo los servicios de plomería y gas. Finalmente consideraba que todo estaba en perfecto orden, y orgulloso admiraba su obra. Ese departamento contrastaba tanto con aquel que uso en sus días de juventud. Espacioso, llenos de lujos y con una decoración completamente minimalista. Ubicado en uno de los mejores distritos de la ciudad, bien valía el precio el inmueble.
Su estómago gruño de hambre. Se había saltado varias comidas ese día, a fin de darse tiempo de terminar ese sábado y descansar placenteramente el domingo, antes de ir hacia su nuevo trabajo. No tenía nada en el frigorífico, de igual forma no tenía el antojo necesario para alimentarse de comida rápida. Salió, hacia un mini súper que observo días atrás. Camino hacia el establecimiento. Su querido automóvil estaba bajo el resguardo de Yoruichi, consideró el ir por el en un par de días más.
Comenzó a arrojar comida al por mayor a la canasta. Frutas, verduras, cereales. Así, como los higiénicos básicos. De hecho al final tuvo que llevar tres cestos más, para cubrir con sus necesidades. Deposito sus futuras posesiones en la banda transportadora.
—¿Kurosaki san?
Volteó al ser llamado por alguien. Izuru Kira lo miraba con inseguridad, dudando si había acertado a llamar por su apellido a ese hombre.
—¡Kira –expreso alegre al ver al primer viejo amigo en Japón- no me esperaba encontrarte aquí!
—Mucho menos yo
Ichigo espero a que Izuru pagase sus compras. Juntos abandonaron el mini súper, y de esta manera anduvieron hacia el diminuto estacionamiento; donde Kira se ofreció amablemente a darle un pequeño aventón. En un primer instante rechazo el ofrecimiento, no vivía a más de seis cuadras. Aun así, el blondo insistió; al final en médico acepto más a fuerzas que de ganas.
El automóvil de Kira, era espacioso. En el asiento trasero observo una silla para bebés. Esbozó alegre una sonrisa al recordar que esos dos, desde hacia años que debieron de haberse casado. Nunca supo la fecha exacta, mucho menos lo que fue de sus vidas.
—¿Tienes tiempo, Kurosaki? –indago- me gustaría invitarte a mi casa, a comer pastel
—¡Oye –volteó hacia atrás- este no es el rumbo! –hablo molesto- Kira, ¿me estas escuchando?!
—Te oí muy bien, Kurosaki san –doblo en una esquina- pero, como ya te dije antes –aparco en su hogar- quisiera charlar un poco contigo –suspiro- solo dame quince minutos de tu tiempo
Bajo de su vehiculo, e Ichigo lo imito. Juntos entraron en la residencia de la familia Kira. Una casa al estilo occidental de dos pisos, con un pequeño jardín al frente. En cuanto entro a la sala, vio varios juguetes esparcidos por todo el suelo. Sin contar con los globos colgados y algunos colocados en las paredes.
—Ayer fue el cumpleaños de mi hija menor –decía mientras recogía algunos y lo botaba en el corral- hasta antes de encontrarte en el mini súper, estaba ocupado en otras cosas –le dio la espalda un momento- mis hijos están con su abuelo –volteó hacia él- lamento el desorden
—No te preocupes –se apeno- mi casa estaba peor hace unos días
Ocupo un asiento en la sala, mientra colocaba sus compras en el suelo. A los pies de este mueble, se encontraba una muñeca de trapo la cual tomo y contemplo durante un largo tiempo. Kira aprovecho esto para ir hacia la cocina, en busca de la promesa que le había hecho a Ichigo. Regreso con una gran rebanada de pastel de cajeta, el cual tomo gustoso el médico; al tiempo que colocaba el juguete en uno de los brazos del sillón.
—Momo no llegará hasta el anochecer –se sentó frente a él- ¿qué ha sido de tu vida, Kurosaki san?
Silencio.
Ichigo comió antes de responder.
—No la gran maravilla, Kira –observo fijamente su pastel- me gradué de Montpellier y comencé a trabajar en el Hospital de la Pitié Salpêtrière (5) –comentaba de forma distraída- hace dos años que termine mi especialización en oncología –suspiro- mi vida no ha sido realmente espectacular –exhalo pesadamente- esa es la vedad…
—Momo…, realmente lloro mucho cuando te fuiste –le recrimino sutilmente- esa carta de despedida fue muy estúpida –exclamo con dureza- ¡me habría esperado eso de un adolescente –suspiro- no de alguien de veintitrés años! –paso su mano por su cabello- y no solo fue ella quien se sintió terrible por tu partida. Arisawa, Inoue, Abarai, Sado, Ishida –repasaba los nombres de varios viejos amigos- y Rukia…
Silencio.
—Tenía un sueño que seguir…
Quiso Ichigo tajar el tema.
—¿Un sueño, o un lugar al cual escapar?
El médico rehúyo la mirada avergonzado, al tiempo que terminaba su pastel con rapidez. Coloco el plato en la mesa de la sala, se levanto con sus bolsas y emprendía la huida.
—Gracias por el postre
Ya había dado tres pasos, ante esto Kira hablo una vez más. Haciendo que el invitado no pudiese retirarse de esa manera.
—Me case con Momo en cuanto ella se recibió como médica –le informo, e Ichigo se giro para escuchar mejor- tuvimos a nuestra primera hija, justo a los nueve meses –sonrió avergonzado por ese hecho- a Umi, así se llama ella –indico- luego a Takao y finalmente a Yui –se miraron fijamente- Inoue san y Abarai kun terminaron antes de concluir la universidad. –Ichigo volvió a ocupar su asiento previo.- Él se fue a Hong Kong por un proyecto –comentaba sobre Renji- y ella –se refería a Orihime- se caso con un escritor –rasco su cabeza- ¿has oído hablar sobre Ulquiorra Cifer?
—¿Hablas de ese tipo raro que solo escribe de terror –comento no muy seguro si se refería a él- al que consideran actualmente al sucesor de Stephen King?
—Ese es su marido –dijo con una sonrisa inusual en su rostro- se conocieron en una firma de autógrafos y hace cinco años que se casaron –memoro- fue una bonita boda –suspiro- muy al estilo de Inoue san
—Ah…
—Arisawa san se caso antes de terminar la universidad con Ayasegawa san, se fueron a vivir a Seúl, no se mucho sobre ellos –expreso honestamente- hace tiempo que dejamos de frecuentarnos –exhalo- Sado san se fue a México, cuando se entero de la delicada salud de su abuelo –silencio- Ishida san ahora administra el Hospital de su padre, y funge como el director del mismo –continuo- aunque, no este recibido en medicina–se recargo en el respaldo del sillón- esta próximo a casarse con una vieja conocida nuestra
Ichigo se puso una vez más de pie.
—Gracias, Kira –agradeció- salúdame a Momo a tus hijos
—Rukia san… -se detuvo en seco al escuchar ese nombre- vive en tu viejo apartamento –indico- deberías de darte una vuelta y visitarla, Kurosaki san –fue a abrir la puerta de su casa- realmente creo que debes de ir
Silencio.
—Lo pensaré –dijo el médico-
Izuru renegó con su cabeza.
—La vida continuo para nosotros, cuanto te fuiste –expreso amargamente el blondo- eso debes comprenderlo
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Ichigo regreso esa tarde a su hogar, coloco las compras en sus respectivos sitios. Se dio un baño con agua fría, para luego recostarse por horas en su cama; con su mente divagando en un sin fín de cosas.
Tomo su celular y marco un número en especifico, mientras esperaba cerró sus ojos.
—¿Cómo esta todo por la tierra del sol naciente, primor?
Le hablo Nell en un perfecto japonés, que Ichigo se esmero en ensañarle. Mucho a la insistencia tediosa de la psicóloga, con quien desarrollo una entrañable amistad. Muy similar a la que una vez tuvo con su mejor amiga.
—Me gustaría decir que todo sigue igual, pero…
Se detuvo al no saber como terminar con su oración.
—Pero…, la vida continuo sin ti –silencio- ¿cierto, primor?
—Si –hablo él-
—¿Cómo han estado tus amigos?
—Muy bien –exclamo con pesar- por lo que me acabo de enterar, todos son felices
Escucho a Nell suspirar al otro lado de la línea.
—¿Y, Kuchiki Rukia? –silencio- ¡no has cambiado en lo absoluto, Ichigo! –lo reprendió- ¿por qué no has ido a verla?. ¿Sabes donde vive?
—Si –respondió la segunda pregunta- conozco su dirección –suspiro pesadamente y abrió sus ojos- no se si deba ir –dijo luego de un tiempo- ella también ya debe tener una vida si mí
Comento con tristeza, hecho que fue claramente percibido por Nell.
—¿Y?... –externo fríamente ella- sabías que eso podía suceder, has tardado mucho tiempo en volver a Japón –carraspeó algunas maldiciones en francés- incluso llegue a pensar que nunca más volverías a tu país de origen –mutismo- ¿por qué regresaste? –afonía- ¿no fue debido a que querías saber lo que había sido de tu mejor amiga? –le susurro suavemente- para cuidar de ella… -expreso con suma paciencia- por cumplir esa promesa que te hiciste hace años…
Ninguno dijo nada en un buen tiempo.
—Tengo miedo –hablo él-
—¿De que tenga un profundo resentimiento contra ti, por la forma en que te fuiste sin decirle nada –aclaro su garganta- o, que haya hecho su vida sin ti?
Ichigo se levanto y camino en círculos por su habitación.
—Ambos
Nell, exhalo pesadamente varias veces.
—Debes zanjar de una vez este capitulo de tu vida, primor –expreso seria- de lo contrario jamás podrás vivir, y eso lo sabes muy bien. Por eso lo tuyo con Chloé, no trascendió –indico- el recuerdo de Kuchiki Rukia, esta muy arraigado en tu mente y corazón
—Lo se…
—Pase lo que pase Ichigo, habla con ella –aunque él no la veía, Nell estaba sonriendo- a final de cuentas, ustedes por siempre y para siempre –tomo aire- serán los mejores amigo…
Silencio.
—Gracias, Nell
—Suerte, primor
La llamada llego a su fin.
—Rukia san vive en tu viejo apartamento
Recordó las palabras de Kira.
Camino hacia la puerta, para ese momento ya había anochecido.
—Zanjar esto, para continuar y vivir –se dijo a sí mismo- Rukia…
Tomo el metro, ya que estaba más que seguro que la ruta que conocía aún existía. Estaba nervioso, al no saber como sería recibido por ella luego de tanto tiempo. Con insultos, abrazos, lágrimas, risas. ¿Cómo?, se preguntaba una y otra vez. Cual si fuese un adolescente, su corazón le latía rápidamente. Sus manos le sudaban ante su nerviosismo, mientras andaba ya la corta distancia que lo separada de su destino.
La misma fachada que recordaba, alzo su vista y observo la luz encendida de su viejo apartamento. Solo debía cruzar la calle en la esquina, y la volvería a ver.
Antes siquiera de dar un paso más hacia el final de la cuadra y esperar la luz roja del semáforo, un taxi se detuvo frente al edifico departamental; de este vehiculo descendió Rukia. La sorpresa, fue inusitada al ver al hombre que la acompañaba. Se trataba de Ishida, el cual cargaba varias cajas de pizza. Antes de entrar por la puerta principal de la vivienda, él le bromeo al colocarle el gorro de la sudadera que ella portaba. Ante lo cual ella respondió con un golpe a la cadera de él, hecha con la suya.
—¿Y?..., sabías que eso podía suceder, has tardado mucho tiempo en volver a Japón
—Esta próximo a casarse con una vieja conocida nuestra
Las palabras de Nell e Izuru, resonaron estrepitosamente en su mente.
—¡¿Qué estúpido soy?!
Se reprendió a sí mismo al alejarse rápidamente. Tomo el primer taxi que encontró a menos de una cuadra de distancia. Con premura ingreso a su apartamento, fue directo hacia la regadera y entro en ella. Aún con su ropa puesta. El dolor en su pecho ante lo que vio, lo derrumbo por completo.
Lloro.
Lo hizo por minutos, tal vez por horas. Sus lágrimas se fundían con el agua caliente que caía sobre él.
—Rukia…
—Somos los mejores amigos…
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Palmeo jubilosa sus manos.
—Gracias por venir tan temprano el domingo, Renji, Uryū –les agradeció- no saben cuanto es necesaria la fuerza de un hombre –les bromeo- ahora solo debo esperar a los de la mudanza
—¿Cuándo vendrán, Rukia?
Instigo el pelirrojo al momento de colocar la última caja en el piso de la ya desocupada sala.
—Mañana, lunes –indico- quedaron de estar aquí antes de las diez –avanzó hacia la ventana- mañana… -repitió al colocar una de sus manos en el ventanal- dejaré Tokio…
—Rukia…
Camino hacia ella Renji, y la abrazó con ternura.
—Rukia –la llamo Ishida- Inoue san me llamo en la hace un par de horas. Me dijo que te organizo una fiesta de despedida
—¡¿Pero?! –se soltó del pelirrojo y camino hacia el hombre de anteojos- ¡le dije que no quería nada!
Ishida suspiro.
—Me dijo que no le interesa, si tu la quieres o no –le sonrió divertido ante la situación- "una de mis mejores amigas, se irá lejos y quiero que tenga un bonito recuerdo de sus amigos aquí" –repitió las palabras de la mujer, al final tomo aire- prepárate que vendrán todos, incluyendo a tu padre y a Unohana san. Es solo una comida sencilla, Rukia –revolvió cariñosamente su cabellera- llegarán en unas dos horas. No te preocupes por la comida, Hinamori san y Nemu la traeran
—¡¿Dos horas –expreso horrorizada- y dónde piensan sentarse todos –miro el caos de su hogar- ya vieron como esta esto?!
Renji chisto su lengua y camino hacia ellos.
—Podemos sentarnos en las cajas que no dicen frágil –sugirió- hacemos un hueco en la sala y limpiamos bien una habitación para que jueguen los niños –aportaba ideas- no es necesario preocuparse tanto –suspiro- ya todos saben que los muebles grandes están empacados
Rukia rodó sus ojos.
—Ya que… -dijo al final de forma cansada- entonces empecemos con tu plan, Renji
Ordenó y el trío comenzó a reordenar rápidamente, para la fiesta de despedida de Rukia.
Ella había aceptado un cargo en la oficina ministerial, en la alejada región de Sapporo (6). Era el momento de continuar, le dijo a todos sus allegados y a sí misma.
La reunión comenzó muy cerca de las cinco de la tarde. Los niños corrían en su área de juegos improvisada, felices se divertían al igual que los adultos en el centro de la antigua sala. Los cuales conversaban animadamente sobre los viejos tiempos en el instituto, la universidad y el trabajo. Disfrutando de hamburguesas, papas y refrescos; los niños. Mientras que los adultos degustaban shushi que Nemu amablemente preparo, para el deleite de todos.
El ambiente era ameno y divertido ese domingo. Aunque faltaba que su padre y madrastra llegasen, se percibía muy claramente la tristeza ante la futura partida.
Orihime se puso de pie, con un vaso en su mano.
—Un brindis por nuestra amiga Rukia –sonrió alegre- que su estancia en Sapporo la hagan mejor persona, y que nos venga a visitar en los días de asueto y vacaciones –le guiño un ojo juguetonamente- sabes que siempre tendrás una casa a la cual llegar –comentó esto ya con la voz apagada, llena de desánimo- buen viaje
—¡Por Rukia! –repitió el resto-
La festejada se puso de pie y abrazó fuertemente a Inoue.
—Por supuesto que vendré, Orihime –aguanto las ganas de llorar- lo prometo
El timbre sonó. Rukia rompió el abrazo y fue a abrir. Seguramente su padre ya había llegado.
Se quedo estática al ver al hombre al que le había abierto la puerta. Sus labios comenzaron a temblarle, llego a un punto que había aceptado que él jamás volvería. Y helo ahí, parado frente a ella luego de diez años. Rukia, fue la primera en romper el silencio.
—Te amo…
Lo miro directamente a los ojos y espero. Fue amargo ese silencio por parte de él. Ichigo no dijo nada, la miraba asombrado y hasta sus pupilas se dilataron por la fuerte impresión. Rukia sintió un terrible nudo en su garganta, ante el mutismo de él. Sus ojos se llenaron de lágrimas de inmediato. Bajo su cabeza dolida.
—¡IRE POR MÁS BOTANA!
Vocifero al momento de pasar al lado de Ichigo y abandonar su apartamento.
—¡¿RUKIA?!
Corrió Renji hacia la puerta. Desde donde el resto se encontraba no podían saber quien era la persona que había llegado. Y la sorpresa, fue igual de evidente para el bermejo. Kurosaki Ichigo, estaba en la casa de Rukia.
—¡¿I…, Ichigo?! –balbuceó, no creyendo que realmente fuese él- ¡TÚ! –de una zancada llego frente a él- ¡maldita sea, Kurosaki Ichigo. ¿Cómo se te ocurre aparecerte luego de una década?!
Lo zarandeó con fuerza.
Los demás al escuchar el nombre de Ichigo se levantaron y caminaron también hacia la puerta. Un silencio tal se forjo en los adultos, el cual contrastaba terriblemente con los gritos y risas de los infantes.
—Vine…, a terminar un pendiente –musito-
Renji lo soltó y lo empujo asqueado por inmadura actitud, al tiempo que pasaba sus manos por entre su cabellera.
—¿Por qué no dijiste nada, Kurosaki? -Ishida avanzo de entre el resto y se paro junto al pelirrojo- ¿no eran esas las palabras que habías esperado escuchar de sus labios?
—Solo… -hablo Ichigo-
—Siempre supe que no merecías a mi hija, Kurosaki –Byakuya hablo- eres un sujeto sin valor alguno –paso junto a él, con un pastel en sus manos- ¿acaso además de estúpido, eres sordo ahora? –exclamo mordaz-
Retsu también ingreso al apartamento de Rukia, con la cabeza saludo silenciosamente su antiguo pupilo. Byakuya le entrego el postre a su esposa. Para luego propinarle un golpe directo a la cara del médico, que término por arrojarlo fuera de la vivienda de su hija. Choco contra la pared detrás de él y cayó al suelo.
—¡Maldita sea, Kurosaki Ichigo –temblaba de coraje- VE Y DILE QUE LA AMAS –rugió- QUE LO HAS HECHO DESDE QUE ERAS UN NIÑO!
—¡Byakuya… -musito el médico-
Se puso de pie y lo miraba extrañado ante sus palabras.
—¡VE –espetó- Y NO TE ATREVAS A HACERLA LLORAR NUNCA MÁS, O YO MISMO ME ENCARGARÉ DE MATARTE –lo amenazó- VE!
Ichigo corrió hacia las escaleras para darle alcance a su mejor amiga. Desafortunadamente esta ya le llevaba una muy buena ventaja.
—Byakuya –se le acerco Retsu- ¿así esta bien?
El abogado suspiro.
—Solo quiero que mi hija sea feliz –la miro- ¿acaso es pedir demasiado?
—Te amo…
Le dolía el costado izquierdo al correr, deambuló por horas en la búsqueda de Rukia. Si, seguía siendo la misma persona que conoció, creyó saber donde debía de estar. Efectivamente acertó, ella se encontraba en el parque de juegos infantiles. Meciéndose suavemente en un columpio, camino y ocupo el contiguo.
—Mañana me iré de Tokio –sonó su nariz y limpio las lágrimas de su rostro- llegue al punto de aceptar que jamás volverías –le costaba mantener apacible su voz- esas dos palabras –se puso de pie y dio dos pasos atrás- se suponía que debieron ser dichas hace mucho tiempo –se miraron fijamente- hoy hace diez años que te fuiste de Japón sin que le dijeses nada a ninguno de tus amigos –silencio- nunca me hablaste a mí o a los demás –suspiro- esperé una llamada, una carta, un mail –volvió a llorar- no comprendo como pueda amarte tanto, que me lastima el solo respirar –retrocedió una vez más- ¿no dirás nada? –mutismo- ya debes tener a alguien más, ¿cierto? –sonrió con pena de sí misma- y yo aquí, esperando
Limpió con sus palmas sus ojos hinchados de tanto llorar, tomo el pañuelo ya casi desecho para limpiar una vez más su nariz. Ichigo, aún no decía una sola palabra.
—Quiero que te alejes de mi vida –suplico- no quiero volver a saber de ti –susurro- ¡así, como lo ha sido la última década –un paso más hacia atrás- ni siquiera quiero recordar que una vez fuiste mi mejor amigo –le temblaban sus labios- ni esto que siento por ti!. Adiós, Ichigo
El nudo en su garganta ya no la dejaba hablar más.
Se giro e iba a marcharse, más a su sorpresa Ichigo la sujeto de una de sus muñecas, la obligo a que lo mirase. A antes de cualquier reclamo, la beso con pasión, fervor y desesperación. A lo cual ella respondió con el mismo sentimiento. Al finaliza él hablo.
—Te amo… -finalmente le expreso sus sensaciones a ella- te he amado toda mi vida, Kuchiki Rukia –acarició su mejilla- te amo más que a mi vida misma
De no haber sido sujetaba por los brazos de Ichigo, habría desfallecido en el suelo. Se aferro desesperada a él y ambos lloraron.
—¡IDIOTA, ESTÚPIDO! –lo insultaba a viva voz- ¡¿POR QUÉ TARDASTE TANTO EN DECÍRMELO –lo miro- POR QUÉ?!
—Tenia miedo de que no me quisieras de la misma manera -susurro suavemente-
Rukia bajo su cabeza.
—¡Tonto!... –susurro- no me di cuenta de que lo siempre sentí por ti era amor, hasta que llego la psicóloga francesa. Cuando comencé a salir con Ukitake san y ver como todo lo que antes tuvimos se derrumbaba lentamente –exhalo- supe que te amaba como a nadie en el mundo- trago saliva con dificultad, lo miro y le sonrió- dilo –exigió-
—Te amo –le dijo él con una gran sonrisa-
Se besaron una y otra vez, durante mucho tiempo. En el último contaco, Rukia lloraba y reía al mismo tempo, pero esta ocasión era debido a la felicidad desmedida de su corazón.
—Te amo… -seguía Ichigo repitiendo constantemente- cásate conmigo
Rukia lo miro con los ojos llorosos, ya no podía mantener su temple sereno. Lo tomo de sus mejillas y acerco el rostro de él al suyo, al punto que sus labios se tocaban sin besarse y contra estos susurro.
—Dilo –pidió-
—Te amo, Kuchiki Rukia –se miraron fijamente- cásate conmigo
—Lo haré, Ichigo
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"Se necesita solo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, un día para quererlo.
Pero se necesita de toda una vida para que lo puedas olvidar."
-Anónimo-
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Epilogo
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Notas de la autora:
+ A que nadie se espereaba un capitulo así en esta histororia, ¿cierto?. Diez años para esperar esas bellas palabras.
+ Lamento tanto la demora, pero los finales que había escrito antes eran todos de Rukia que viajaba a Francia. Llegue a un punto en que ninguno me convencia, eran demasiados obvios y me eran ambiguos. No significa que no sea cursi ni nada por el estilo, esta historia se enfoca principalmente en decirle a esa persona: "cuanto la queremos".
+ Me causo curiosidad que no hubo una sola persona que defendiese a Rukia, siempre habían comentarios de: "que tonta, ¿cómo no se ha dado cuenta y cosas por el estilo?". Más hay algo que es cierto, los sentimientos deben ser expresados por palabras. Sabemos que nuestros padres, novios, parejas y gente que nos importa nos quieren. ¿Cierto?, porque nos lo dicen. Quienes comentaban que se habían enamorado de alguien cercanos a ellos y que al final habían dado el paso de la relación amistosa al noviazgo, ¿no fue acaso porque esa persona o ustedes se llenaron de valor para decirlo?.
+ Yoruichi, es dueña de bienes y raíces a nivel internacional.
+ Desafortunadamente no encontré el nombre de un Hospital japonés especializado en oncología. El Tokyo British Clinic, existe y esta especializado en la atención a pacientes extranjeros. Así, que por defectos en esta historia este nosocomio estará especializado en atención oncológica.
+ Ishida esta comprometido con Nemu.
+ Kira no comentó con nadie sobre la presencia de Ichigo.
+ Byakuya y Retsu están casados.
Glosario:
+ (1) Birmingham, anteriormente conocido como La Diana, Princesa de Gales. Uno de los hospitales de atención especializada en infantes en Inglaterra.
+ (2) Museo Británico, es el mayor museo del Reino Unido, y uno de los mayores y más famosos museos de antigüedades de todo el mundo. El departamento de antigüedades egipcias, que alberga una de las mayores colecciones del mundo, es especialmente conocido por albergar la piedra de Rosetta y por sus muchos papiros, momias y sarcófagos.
+ (3)L'auberge, son algo común en los bordes de las carreteras en Francia, ya que también ofrecen alojamiento para las personas a largo coche Journeys. Por lo general situadas fuera de las ciudades y las áreas construidas, se han convertido en pintorescos restaurantes.
+ (4) Tokyo British Clinic, la fue creada en 1992 para proporcionar a los residentes y visitantes extranjeros con los más altos estándares de atención médica en la tradición británica de Práctica General.
+ (5) Pitié Salpêtrière, es un hospital público situado en el XIII Distrito de París.
+ (6) Sapporo, ubicado en el sudoeste en la llanura Ishikari en la subprefectura de Ishikari, el centro de la ciudad se coloca cerca del Río Toyohira, un afluente del Río Ishikari.
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Nos vemos
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