Disclaimer: Kishimoto posee los derechos de Naruto y Sasuke.
Advertencias: SLASH – AU – cuatro estaciones, cuatro capítulos.
Estaciones
Verano
El simple roce de la mano de Naruto sobre su entrepierna lo calienta. Siente como en segundos su piel blanquísima se sonroja, no por vergüenza, sino porque allí en verdad hace calor.
El verano casi culmina, los árboles comienzan a dar las primeras señales del cambio de estación, las temperaturas han decrecido poco a poco y el aire cada vez es menos cálido. Las nubes se aglomeran en el cielo, son blanquísimas, Sasuke casi siente que está en una de ellas cuando los habilidosos dedos de Naruto presionan la punta de su dolorosa erección.
El árbol que los oculta con su enorme sombra cruje cuando una ventisca mueve sus frágiles ramas, las hojas verdes chocan unas con otras. Un ruido así hubiese sobresaltado a cualquiera de los dos si no tuviesen tanta necesidad.
Los labios de Naruto buscan con desesperación los de Sasuke y sin muchas complicaciones logra penetrar en su húmeda boca, sus lenguas se tratan con rudeza, se enredan, se apretujan y, cuando la falta de oxígeno se manifiesta con un severo mareo, se separan bruscamente, tratando de nivelar su respiración. La mano de Naruto sigue fija en su lugar, allí, bajo el bóxer, entre sus muslos.
Por primera vez, a lo largo de su vida, Sasuke simplemente no puede pensar, no correctamente. En su mente no desfilan imágenes sensatas, como que están en el patio de su casa y en cualquier segundo alguien los descubrirá o como que el aún tiene los puños bien apretados alrededor del pasto, sin atreverse a hacer otra cosa que disfrutar del contacto de su pene con la rasposa piel de las palmas de su amante.
― Sasuke ―susurra el rubio entre jadeos, cerca del oído del otro chico, enviando un latigazo de placer a cada célula de este ― dime… ― su mano ha comenzado a masajear la longitud de su miembro, a veces deteniéndose en sus sensibles testículos, a veces pellizcando la cabeza de su falo. Unas gotas de líquido seminal se han escurrido por la pequeña abertura ― sólo dímelo.
Sasuke no sabe exactamente a lo que se refiere. Su cabeza está en un sublime delirio, la conciencia bajo el influjo de las endorfinas, la mente lejos de otra preocupación que no sea disfrutarlo al máximo.
― Sasuke ― Naruto gime audiblemente ― tócame.
Es como si hubiese necesitado de aquélla palabra para entrar en acción. Sus manos inexpertas se dirigen a las caderas de Naruto y bajan con salvajismo su pantalón. En medio de la neblina en sus ojos, mira su pronunciada firmeza, aún más incitante bajo la costura de la ropa interior, y, llevado por el deseo, lo empuja sobre la hierba fresca. Se coloca a horcadillas sobre él y se inclina lo suficiente para tomar entre sus labios el pene de Naruto aún cubierto por la suave capa de algodón blanco. Naruto, tras la momentánea sorpresa por el ataque, siente la invasión de un placer inexorable. El aliento ardiente de Sasuke se infiltra por su bóxer y su miembro da un respingo.
― Hazlo ― ordena el rubio desesperado.
Sólo siente la mejilla fabril de su compañero recorrer su largo, siguiendo la costura del bóxer. Naruto se dobla hacia él exigiendo más, pero Sasuke lo sostiene por la cadera y las empuja hacia el suelo. Después de unos segundos baja con extrema lentitud la prenda y Naruto se contorsiona grácilmente al sentir una ola de aire frío colarse por sus piernas.
― Naruto ― la punta de la nariz de Sasuke se posiciona en la punta ― suplícame.
Un poco de su personalidad sale a flote en ese instante, reemplazando la frase original (¿quieres que te folle?).
― Ya quisieras, bastardo.
Sasuke ríe y una ola de un calorcillo insoportable envuelve la erección de Naruto.
― Son sólo tres palabras ― su músculo bucal lame con sumo cuidado el genital de Naruto, este persiste en su lucha campal al no querer suplicar ― fóllame ― dice mientras un dedo impregnado de saliva se cuela por la entrada rosada, Naruto se limita a retorcerse ― por ― un segundo dedo penetra en el estrecho culo ― favor ― un tercer falange se mueve con los otros dos entre la estrechez del orificio.
― Duele ― Sasuke se inclina sobre la cara de Naruto, su mirada azul está nublada. Un sentimiento de tristeza lo agolpa.
― ¿Deberíamos detenernos? ― pregunta mientras saca sus dedos.
― No… ― con una mano lo jala hasta besarlo ― sólo ten cuidado idiota.
La cabeza del pene de Sasuke se posiciona y comienza a empujarse por el pasaje, siente como el ano se va relajando y el esfínter se dilata, acogiendo la intromisión poco a poco. Naruto aprieta fuertemente sus puños, la carne en la espalda de Ssauke comienza a enrojecer, pero no le importa mucho, porque en ese momento comienza la sensación de verdadero encanto.
― Allí ― dice Naruto cuando comienza a golpear lo que, al parecer, es la próstata. Los movimientos se aceleran, las estocadas cada vez son más rudas y Naruto sigue sintiendo dolor, pero es eclipsado por la excitación y el deseo y todo eso que le produce tener a Sasuke entre sus piernas. Una mano que, sin duda, no es la suya lo masajea al ritmo de las penetraciones. Pronto siente un líquido en su recto y él mismo se ha corrido en la mano de Sasuke.
― Joder.
.·.
Después de su primera vez Sasuke no sabe exactamente que pasó. Recuerda vagamente que hubo días en los que no se hablaban y el motivo, aún hoy, después de tantos años, sigue sin tener sentido.
También recuerda que después de ese primer encuentro puramente sexual, le siguieron muchos otros, en ocasiones como producto de una fuerte tensión, en otros tantos momentos, sencillamente, era el deseo. Porque si bien es cierto que, al ingresar cada quien a la universidad (la cual no compartían) se habían alejado e incluso habían roto, también es cierto que el deseo jamás los dejó. Cada salida "amistosa" terminaba en una cama deshecha, con las sábanas enredadas alrededor de sus cuerpos desnudos y las prendas que vestían hechas jirones esparcidas por toda la habitación.
― Hola ― dijo Naruto, sentándose en la banca del parque en la que Sasuke meditaba los errores del pasado.
― Y… ― acercó a sus labios el cigarro recién prendido y dio una calada ― ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme?
Una extraña sensación de incertidumbre lo había molestado desde el miércoles, cuando la llamada de Naruto lo había despertado cuando al fin había podido conciliar el sueño, unas horas antes de tener que ir a tomar clases.
― Tú y yo… somos amigos, ¿cierto? ― Sasuke asiente ― Dirías que somos ¿los mejores?
― ¿A qué te refieres? ¿Al fin se te ha pegado un poco mi egocentrismo?
Naruto ríe levemente, casi cansado.
― No, eso no. Somos los mejores amigos ¿no?
― Supongo ― Sasuke quisiera decir que no, su relación alcanza límites insospechados y no se enfrasca en una simple relación de compañerismo.
― Lo que quiero decir es que, tú y yo… no somos, tú sabes, pareja.
Uchiha aguarda paciente, evitando pensar en el desagradable presentimiento que late en su interior.
― Si te refieres a que el sexo lo hacemos sin compromisos, bueno, estás en lo correcto.
En toda la conversación es la primera vez que sus ojos se encuentran. El azul se funde en el negro y viceversa. Naruto es débil y en sus ojos refleja esa inestabilidad emocional que experimenta. Sasuke es frío y nada en sus orbes muestra algún signo de debilidad.
― Yo saldré con otra persona ― dice finalmente Naruto.
Sasuke aspira el tabaco entre sus dedos con suma tranquilidad. La máscara de impasibilidad sigue fija en él, sin embargo, bajo la fina capa se extiende el pesar, la tristeza y se mezcla con furia. En los ojos de Naruto puede percibir un poco de miedo, una pizca de melancolía y tan sólo un leve rastro de esperanza. En los ojos de Sasuke no haya nada fuera de lo común, se niega a demostrar el tormento que lo derrite, que lo quema, como el sol en verano.
― ¿Me estás, acaso, pidiendo permiso? ― pregunta con sarcasmo. Casi irónicamente.
― Por supuesto que no, Sasuke ― el tono de Naruto denota indignación ― sólo aviso que al final del día no nos vamos a comportar como un par de putitas copulando en un hotel de mediana calidad.
― Si es todo lo que querías aclarar, bueno, entonces me retiro. En dos horas tengo partido de americano y quiero estar listo ― se pone de pie parsimoniosamente y tira la colilla del cigarro sobre la acera, dándole en seguida un pisotón ― y no me llames, yo te llamaré.
Al voltearse frunce el seño, aprieta los puños hasta dejar sus nudillos blancos y tuerce la boca mostrando su enojo, uno que no ve Naruto porque jamás le permitiría observarle rebajado a un "novio" celoso. A sus espaldas Naruto recoge el pedazo de cigarrillo y cuando está a punto de tirarlo en el basurero, cambia de opinión. Lo guarda en el bolsillo de su pantalón.
Continuará…
¡Gracias por leer!
Este capítulo me causo una verdadera jaqueca. ¡Joder! Ofrezco una disculpa por tardarme tanto, pero las escenas explícitas no se me dan muy bien y menos cuando hay falta de inspiración, aunque creo que me quedo bastante bien… No sé, no soy muy buena crítica del trabajo propio. Pues, debo decirles que ésta historia habla acerca de cómo trasciende el amor entre Sasuke y Naruto a lo largo de sus vidas, mediante las cuatro estaciones… no sé si me explico. ¡Ah! Espero no me olviden y sigan leyendo (en verdad lamento el retraso). Y qué decir de los comentarios, me hacen muy feliz.
Respuesta a comentarios sin firma, a quiénes les pido (si no les causa molestia) que me dejen su mail, por favor, me gusta responder personalmente y no dejarles saber a los demás lectores mi respuesta:
Yopos: Gracias linda, fue el primer coment y de verdad me llenó de felicidad, cuando llegó, ¡bueno! Casi organizo una fiesta. Que bueno que te gustó y pues ¿me dejarás otro review?
Azura33: Hola querida, pues ya está. No hubo mucha miel, pero si mucha fricción. Prometo que todo se arreglará. Y pues ya ves, me animé y me fue muy bien, saber que te gusto la historia me hace sentir súper. Gracias por el comentario.
Physis: ¿Acosarme por el fandom? Bueno, eso es novedad y ¿sabes que es lo peor? No me molesta, en cambio, me fascina. Bueno, siempre he creído que a ninguno de los dos se le debe poner como el activo y el pasivo… no sé si a eso te refieras y aunque si hay una diferencia, trato de que conserven sus personalidades sin encerrarlos en un "cliché sexual". No, para nada, es constructivo lo que dices y en verdad nunca me lo había planteado, pero tienes toda la razón linda en cuanto a la mezcolanza horrible entre el japonés y el español, así como que no necesito mayúsculas para dejar saber de qué va la situación (para eso existen los signos de admiración). ¡Ah! Hasta me dieron ganas de tenerte como beta. Bueno, pues lo del niño rico y la situación que se entrelazó con esto sí tiene un por qué, pero será explicado en el último capítulo (el cual tengo ya planeado, mas no escrito). Y pues muchas gracias, este comentario a parte de sacarme una sonrisota me ha dejado una gran satisfacción y una enseñanza que vale mil (ahora por tu culpa, he de admitir, soy aún más exigente con lo que leo). Si me vuelves a comentar (hazlo, por favor) déjame tu mail, me gustaría responder a tu otro comentario.
Besos y agradecimientos a los que leen. Y a los que comentan, ya tienen un pedazo de mi corazón.
